A corazón abierto
La enfermera había despertado a Sakura hacía media hora aproximadamente para darle el medicamento y ayudarla a ir al baño, sin embargo, apenas todo esto pasó la chica volvió a quedarse sola en la habitación. La habían trasladado a un cuarto mientras estaba aún bajo los efectos de la anestesia y tenía la esperanza de que al despertar vería a su familia, sin embargo, la enfermera le afirmó que lo mejor sería esperar hasta mañana cuando el doctor se asegurara de que todo estaba bien.
Había sido dificil para Sakura volver a conciliar el sueño, considerando que era la primera vez que estaba despierta y consciente desde que había tenido el aborto. Unas lágrimas se asomaron en sus ojos mientras que la secuencia de ese día pasaba en su mente, desde el momento en que sintió el golpe de Akame hasta cuando cayó, llegando a experimentar un fuerte dolor en el estómago que no se comparó con ninguno de los que había tenido, y aunque los recuerdos de la escuela y la ambulancia eran borrosos, recordaba haber visto la cara de pánico de sus amigas al sostenerla y por supuesto, recordaba lo tembloroso que estaba Syaoran cuando la levantó para ir a la ambulancia, incluso, recordaba vagamente la conversación con Touya en la ambulancia y que la hizo sentir un poco mejor en medio de tanto dolor, sin embargo, aquello no había sido suficiente.
Desde el momento en que se vio ensangrentada la posibilidad de un aborto golpeó a su cabeza, aunque no lo sintió tan real hasta que el paramédico lo dijo en voz alta, y mucho menos, había podido imaginarse como se sentiría en ese momento, cuando todo ya había terminado.
Sakura llevó su mano a su plano y ahora vacío vientre y sollozó débilmente – Sé que solo supe de ti dos semanas y que me tomaste completamente desprevenida, pero no merecías esto – Ella sabía que quizás era un poco absurdo estar hablándole a la nada, sin embargo, sabía que siempre llevaría a ese bebé en su mente y en su corazón, especialmente porque había sido algo que crearon ella y Syaoran, y eso sin duda, jamás podría olvidarlo.
La vista de Sakura se había mantenido en el techo, pensando en todo y nada a la vez, solo quería ver a sus familiares y amigos, ni siquiera sabía si sus padres estaban ahí, aunque era lo más probable, y estaba segura de que sus amigas ya para esas horas habrían incluso tratado de colarse en emergencias, aunque, a quien más quería ver sin duda alguna era a Syaoran, especialmente cuando el último recuerdo que tiene de él en ese día fue cuando el paramédico cerró la puerta en su cara.
Sakura suspiró pesadamente – Para estas horas ya debe saber que perdí el bebé – Pensaba ella tristemente tratando de hacerse una idea de cómo habría sido su reacción, evidentemente de shock, pero temía un poco de cómo podría actuar sabiendo que su caída fue intencional por parte de Akame. Siempre tuvieron sus roces, y aún más esas últimas semanas cuando la chica se enteró de su relación con Syaoran, aunque jamás pensó que aquello pudiera terminar de esa forma.
La chica fue sacada de sus pensamientos y se sobresaltó cuando escuchó la puerta de la habitación abrirse, de seguro se trataba de la enfermera, sin embargo, cuando su mirada verde se cruzó con la ámbar del chico ahí parado no pudo evitar sentirse como en casa.
-Syaoran – Dijo ella en voz baja.
Él le hizo señas para que no hiciera ruido y cerró la puerta detrás de él para luego acercarse a la cama y sentarse en la silla en frente de la misma. De inmediato tomó la mano de Sakura y la besó haciéndola sonreír de medio lado, ella se dio cuenta de que él seguía con el uniforme de deportes, por lo que era más que obvio que de la escuela fue hasta el hospital y no se había movido de ahí desde entonces.
-Sigues con el uniforme – Dijo ella débilmente – Debiste ir a casa.
-Maldita sea, estaba preocupado por ti, no podía pensar en otra cosa – Respondió él en susurro mirándola a los ojos – ¿Cómo te sientes?
Ella arrugó la cara – Aún me duele un poco la cadera y tengo un poco de náuseas, aunque la enfermera dijo que eran los efectos secundarios de los medicamentos – Respondió la ojiverde – Estoy bien dentro de lo que cabe.
Syaoran suspiró – Es bueno escuchar eso.
Sakura sonrió débilmente – ¿Has visto a mis padres? ¿Y los chicos? ¿Qué hay de Touya? La enfermera me dijo que él me acompañó en la operación.
-Tus padres están afuera, acabo de verlos, se quedaron dormidos en la sala de espera… Quieren ser los primeros en verte mañana – Respondió él – Los chicos tuvieron que ir a casa porque no podían tenerlos a todos en la sala de espera, pero vendrán… Y pues, hasta hace cinco minutos estaba con Touya en otro pasillo, dijo que bajaría a tomar un café.
-No recuerdo nada de la operación, pero la enfermera dijo que se portó de maravilla – Dijo la ojiverde – Pero sé que Touya se hace el fuerte en situaciones así, aunque por dentro esté destrozado… Hablamos un poco en la ambulancia y pude ver lo asustado que estaba.
-Sigue asustado – Respondió el ambarino – Pero está tranquilo al saber que tú estás bien… Tienes un hermano mayor increíble.
Ella sonrió – ¿Ya se hablan de nuevo?
Syaoran asintió – En una desafortunada situación, pero me alegra haber recuperado a mi mejor amigo… Además, fue literalmente mi paño de lágrimas las últimas horas.
Sakura tragó grueso – ¿Cómo tomaste la noticia?
Él jugó con la mano de ella mientras las miraba – Yo solo quería que fuese mentira, y cuando me di cuenta de que era la cruda realidad perdí el control sobre mí mismo… Estaba frustrado, enojado y triste, creo que nunca he llorado tanto.
-Jamás te he visto llorar, pero no te juzgo por eso – Respondió Sakura limpiándose una lágrima que luchaba por salir – Supongo que no era nuestro momento de ser padres aún.
-Y es la jodida situación más injusta del mundo – Dijo él mirándola.
La ojiverde sintió un nudo en su estómago y su garganta arder fuertemente, y no pudo seguir sosteniéndole la mirada para luego hablarle en un hilo de voz – Esto fue mi culpa, debí hacerte caso y no participar en la rutina de hoy.
-No, no y no – Dijo él buscando su mirada de nuevo – Fuiste la más cuidadosa, tenías aprobación de la doctora y, por si fuera poco, la primera rutina salió tal y como la planeaste… No fue tu culpa, Akame… – Sin embargo, ella lo interrumpió.
-No sabía que estaba embarazada.
Syaoran frunció el ceño – Pero quería hacerte daño, y no volverá a meterse contigo nunca.
Ella lo miró confundida – ¿Hablaste con ella?
-En realidad ella me interceptó en la escuela cuando fui por mis cosas para venir aquí – Respondió él – Pero ella no importa, no nos molestará más.
Sakura miró hacia sus manos entrelazadas – No debí haberla seguido en su estúpida apuesta, nada de esto hubiese pasado.
-Esto no fue tu culpa – Respondió Syaoran suavemente – No existen las casualidades, solo lo inevitable.
-Sí, quiero pensar que las cosas pasan por un motivo – Dijo ella mirándolo de reojo – Aunque no puedo evitar sentirme algo vacía, lo cual es un poco tonto considerando que solo estuve consciente de su presencia dos semanas.
-Me siento igual que tú – Contestó el ambarino con voz ronca – Es como si me hubiesen quitado una parte de mí que no conocía realmente, pero que era importante.
Sakura sintió unas lágrimas bajar por sus mejillas y su pecho contraerse – Sabes que cuando me vi ensangrentada pude imaginarme que algo así pasaría, pero no quise creerlo, y no lo hice hasta que el paramédico lo dijo… Y solo de recordarlo duele.
Syaoran como si lo golpearan apenas vio a Sakura llorando, odiaba verla de esa forma y especialmente sabiendo que lo único que podía hacer era dejarla desahogarse, no podía hacer nada más que eso, por lo que lo haría como es debido.
Syaoran se levantó de la silla y rodeó la cama teniendo cuidado con el suero que estaba justo al lado de Sakura, por lo que se quitó los zapatos y se recostó justo del otro lado de la cama acomodando su cuerpo como cucharilla dejando que sus manos reposaran sobre la cintura de la chica, terminando precisamente en su estómago y acariciándolo por encima de la ropa de hospital, justo en esa posición dormían por las noches y se sintió realmente bien.
-No iba a dejarte dormir sola esta noche – Respondió él en su oído.
Sakura sabía que se podrían meter en un problema gordo con la enfermera si lo encontraba ahí, sin embargo, él tenía razón, ella no podía y no quería dormir sola esa noche bajo ninguna circunstancia, y aunque todo pareciera muy gris y doloroso en ese momento, tenerlo así de cerca la hacía sentirse un poco mejor. Ella lloró un poco más mientras apretaba su mano con la de él.
Syaoran escuchó los sollozos y la abrazó mientras contenía sus propias lágrimas – Todo va a estar bien, eres fuerte y lo vamos a superar juntos.
Sakura lloró mucho más, y es que no había tenido la oportunidad de hacerlo porque había estado bajo los efectos de la anestesia, por lo que por primera vez en todo el día estaba sacando su dolor y sufrimiento por la pérdida de su bebé, era injusto y estaba enojada porque, aunque no fuese planeado, lo esperó con ilusión, aquello solo hizo que su llanto fuese más prolongado.
El ambarino la abrazó más fuerte y besó su hombro – Nosotros siempre vamos a ser sus padres – Susurró en su oído.
Debió pasar por lo menos una hora en la que Sakura lloró entre los brazos de Syaoran, lamentándose por todo lo que estaba pasando, sabía que no resolvería nada con eso, pero solo quería dejar salir toda esa tristeza, aunque difícilmente creía que lo olvidaría de forma tan fácil. Syaoran paró de darle palabras de ánimo y siempre buscó reconfortarla, aunque su corazón también estuviese roto por todo aquello.
-Sé que el panorama es gris, pero quiero pensar que cambiará pronto – Dijo él besando su mejilla.
-También yo – Respondió ella sonriendo de medio lado aún en lágrimas – Seré fuerte.
-Esa es mi chica – Dijo él sonriendo.
-Syaoran – Dijo Sakura en voz baja luego de unos minutos de silencio mientras se giraba para mirar a su novio, ambos estaban igual de hinchados y con los ojos llorosos – ¿Qué ibas a decirme hoy en nuestra cena después del partido? Dijiste que era importante.
Parecía mentira que esa misma tarde habían hecho planes para cenar luego del partido, aunque no sería una cena cualquiera, él le pediría matrimonio contra viento y marea para empezar su vida juntos como era debido, sin embargo, todos esos planes los desechó de su mente al momento en que vio a Sakura teniendo el aborto y sufriendo.
Syaoran se tardó en responder, sabía que una de sus principales intenciones al pedirle matrimonio a Sakura era que pudiera comenzar su familia como ella siempre lo soñó, además de que en el fondo quería que su hijo o hija creciera en un hogar con sus padres unidos en todas las formas posibles, y eso incluía el matrimonio, sin embargo, considerando lo afectados que aún estaban ambos por su pérdida no se creía demasiado capaz de hacerlo.
Quería casarse con Sakura, de eso no le quedaba la menor duda, pero quizás considerando los hechos recientes lo mejor sería guardar ese anillo en su habitación un par de años más, de todas formas, ella no iría a ningún lado y les daría más tiempo de forjar su relación. De ahora en adelante, haría todo bien con respecto a ella, comenzando desde ese mismo día.
-Ehm… si – Respondió él ligeramente nervioso – Iba a pedirte formalmente mudarnos juntos.
-Oh – Contestó ella un poco confundida – Creí que eso había quedado claro.
-Sí, pero iba a preguntártelo como debía ser, y además había visto algunas opciones de departamentos – Explicó él, por lo menos esa parte era cierta.
- ¿De verdad?
-Sí, estaba buscando departamento en la zona, ya sabes para que estuviéramos cerca de casa – Dijo el ambarino.
-Oh, no creo que eso sea necesario ahora – Respondió la ojiverde – Digo, ya no tenemos por qué irnos de casa.
Syaoran estuvo a punto de estar de acuerdo, sin embargo, otro aspecto cruzó su mente y sonrió solo de pensarlo – En realidad si tenemos que hacerlo… La universidad está en Tokio.
Sakura suspiró – Syaoran hasta hace unas horas tomaríamos un año sabático en la universidad.
-Lo sé, solo estoy pensando en que los planes cambiaron mucho – Respondió él evitando mencionar al bebé – Pero eso no quiere decir que no podamos vivir juntos.
-Aguarda – Respondió ella mirándolo con una sonrisa de medio lado – ¿Estás pidiéndome vivir juntos en serio? ¿Independientemente de que ya no tenemos que hacerlo por obligación?
-No pienso viajar todos los días a la universidad, y creo que es un buen momento para salir de la casa de mis padres – Dijo Syaoran – Entenderé si no quieres… Aún faltan muchos meses para eso… – Sin embargo, Sakura lo cayó dándole un corto beso en los labios.
-Si quiero – Respondió la ojiverde dándole una sonrisa genuina entre lágrimas.
-Esa también pudo haber sido la respuesta a la propuesta… pero esperaré un poco más – Pensó él devolviéndole la sonrisa mientras le daba otro beso en los labios – Te amo, en serio lo hago.
-Yo también te amo – Dijo ella apretando su mano – Saldremos adelante.
-Seguro que sí – Afirmó él abrazándola.
Y en ese momento sabían que al fin ambos podrían lograr conciliar el sueño después de aquel día tan largo y doloroso, porque a pesar de todo, habían encontrado un poco de luz entre la oscuridad.
oOo
-Cuando le perdí el rastro en el pasillo supuse que haría algo así – Dijo una voz en la habitación.
Sakura y Syaoran se sobresaltaron despertándose, ya había salido el sol y no solo eso, la enfermera los miraba entre divertida y disgustada desde la puerta junto a los señores Kinomoto y Touya. Los dos adolescentes no pudieron evitar sonrojarse.
-Oh mi pequeña Sakura – Dijo Nadeshiko acercándose a la cama.
-Cariño – Dijo Fujitaka mientras también se acercaba a su hija.
Syaoran mientras tanto se levantó rápidamente y miró a la enfermera quien estaba de brazos cruzados – Lo siento, solo iba a ver como estaba y se me fue el tiempo.
-Agradece que no soy demasiado estricta y que la señorita Kinomoto ya estaba bien – Respondió ella relajando sus facciones – Pero para la próxima no duermas en la cama del paciente, hay una para el invitado.
Syaoran volvió a disculparse con la enfermera, quien volvió a hablar – Vale ya dejaré de atormentarte… Les daré un rato a solas.
Seguido de eso la mujer abandonó la habitación y Touya se dirigió a su mejor amigo con una sonrisa de lado – Lo bueno fue que no se movió de su escritorio toda la guardia, no después que puse esos chocolates con el café ahí.
Syaoran sonrió – Jamás pensé que me ayudarías a escabullirme para ver a tu hermana.
-Ni yo mismo lo termino de creer – Respondió Touya dándole unas palmadas al chico – Pero no te acostumbres.
Syaoran se rio – No pensaba hacerlo.
Esta vez fue el turno de Touya de acercarse hasta su hermana y darle un abrazo tan fuerte como le fue permitido dada su condición – Demonios, monstruos eres más fuerte de lo que pensé.
Sakura sonrió – Gracias por estar ahí todo el tiempo.
-No podía dejarte sola – Respondió Touya.
-Disculpen nuevamente la interrupción – Dijo la enfermera ingresando por segunda vez a la habitación – Por hoy he decidido hacer una excepción, considerando en que puedo perder mi trabajo, pero mientras no hagan mucho ruido y sea solo por unos 10 minutos, entonces todo estará bien – Seguido de eso miró a la chica en la cama – Tiene personas que la aman, señorita Kinomoto.
Sakura la miró confundida, aunque aquello pasó a segundo plano cuando cuidadosamente por la puerta entraron Meiling, Tomoyo y Rika, con unos grandes globos, seguidas de Naoko Chiharu y Yamazaki quien venían con más decoraciones, más atrás se le unieron Eriol y Kenji con unos dulces, para que luego sorpresivamente entraran Yukito y Yue con algunos peluches y finalmente, para sorpresa de todos, los señores Li.
A medida que fueron entrando saludaron a Sakura y abrazaron como pudieron mientras trataban de subirle el ánimo, aunque con la sola presencia de todos y el saber que se había preocupado por ella era más que suficiente para hacerla sentir feliz, y hacerla olvidar por un rato toda la tristeza y dolor que había experimentado las últimas horas.
-Xiao Lang – Dijo Ieran abrazando a su hijo – ¿Cómo no pudiste decirnos nada?
-Lo siento, mamá – Respondió el chico – La verdad es que no tenía mente para otra cosa.
-Lo entendemos, por suerte Meiling nos dijo todo anoche – Dijo Hien abrazando a su hijo – Estoy orgulloso de ti y por cómo has manejado todo esto, y lamento en serio la pérdida.
-También lo lamento – Dijo Ieran limpiándose una lágrima – Iba a ser nuestro primer nieto.
-Aunque todavía pueden darnos más – Dijo Nadeshiko uniéndose a la conversación – En unos cuántos años, claro.
Syaoran se sonrojó levemente, y lo hizo aún más cuando Nadeshiko se acercó a él para abrazarlo – Gracias por cuidar de Sakura ayer y siempre… Y por supuesto sabía que anoche no la dejarías dormir sola, no por nada la has acompañado a dormir siempre.
Aquella confesión sin duda lo tomó fuera de base – ¡¿Usted lo sabe?! – Syaoran miró hacía su lado, por suerte Touya estaba con Yukito y Yue o probablemente estaría muerto.
-Lo sabemos – Respondió Ieran con una sonrisa – Oh vamos Xiao Lang ¿crees que en todos estos años no me di cuenta de que no estabas en casa por la noche?
-Bueno yo… – Trató de decir él.
-Y que yo no me iba a dar cuenta de que esperabas a que me fuera para escabullirte en la habitación de Sakura y acompañarla a dormir – Respondió la mujer sonriendo – Debo admitir que primero me preocupé, pero cuando me di cuenta de que ustedes dos literalmente se acostumbraron no podía romperles la ilusión.
Syaoran suspiró – Creí que éramos más discretos.
-Lo eran, pero conozco a mi hija – Respondió Nadeshiko – Y era raro que no quisiera mi compañía para dormir luego de que Touya la obligara a ver esas películas de terror, justo ahí me di cuenta de que ya tenía compañía.
-Les juro que nunca pasó nada – Dijo Syaoran sintiéndose sonrojado – Solo dormíamos, a veces ni hablábamos.
Nadeshiko sonrió – Para mí es bastante claro que les costó decirse lo que sentían, y la verdad, es lindo saber que tienen tantos recuerdos juntos.
-Sé que la pérdida parece dolorosa y triste – Dijo Ieran mirando a su hijo – Pero tú y Sakura tienen una gran historia y te aseguro que todavía tienen mucho camino por recorrer juntos.
Syaoran les sonrió a ambas mujeres y luego miró a Sakura quien se reía con sus amigas y no pudo evitar hacerlo él también – Así será.
Sabía que tenían toda la vida por delante, por poco se apresuraban a muchas cosas, pero la vida actuaba de esa forma y había que respetarlo, sin embargo, el saber que ella estaba bien y que ambos se amaban a pesar de las dificultades que habían tenido que pasar, lo hizo darse cuenta de que quizás si estaban destinados y que solo tenían que esperar a que las cosas se dieran por sí solas.
-Todo a su tiempo – pensó él mientras le guiñaba un ojo a Sakura y la hacía sonrojarse.
Sakura miró a su madre y a la señora Li hablando animadamente con Syaoran, y aunque se veía bastante avergonzado, no pudo evitar sentirse feliz de que al menos él estaba bien y de que seguía en su vida a pesar de todo lo que habían pasado esos meses, no había sido fácil su transición de la amistad a su actual relación, hubieron un montón de obstáculos y ese día se dio cuenta de que quizás les faltaban muchos más, pero por suerte se tenían el uno al otro y sonrió al ver a todas las personas que estaban en su habitación, que la amaban y la apoyaban a pesar de todo, y no pudo sentirse más agradecida y feliz.
Y las palabras de la enfermera tuvieron mucho sentido en ese momento cuando sus ojos se cruzaron con los de Syaoran y este le guiñó el ojo tras una sonrisa.
-Tengo personas que me aman y yo los amo de vuelta y eso es suficiente –.
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N/A: ¡Hola a todos por aquí! Espero que hayan tenido un bonito fin de semana y que todo les haya salido bien. Lamento que hoy me retrasara con la actualización, pero no me sentía muy bien y pues me retrase, pero saben que siempre llego, aunque sea tarde jajaja.
Les dejo este penúltimo capítulo de ese fic y espero que les haya gustado, se que el pasado estuvo bastante sentimental y triste, así que, pese a la tragedia que están pasando los personajes en este momento decidí traerles un capitulo un poquito mas alegre, donde se pudiera ver al fin como Syaoran y Touya recuperan su amistad y Sakura y Syaoran deciden salir adelante pese a todo lo que pasaron esos días. Se que muchos esperaban un final feliz para la pareja, pero seamos realistas, eran muy jóvenes para enfrentarse al desafío de tener un bebe, pero también es cruel y mantuve esta parte tal cual el libro.
Trate de que la parte de los amigos de los chicos fuese bien alegre con el asunto de los globos y los regalos, a todos les afecto la perdida, pero estaban tratando de animar a sus amigos como podían y ellos lo apreciaron. Se que no todos quedaron conformes con lo de Akame y es que lo de ella es complicado porque no sabia nada del embarazo de Sakura, pero trate de que las palabras de Syaoran fuesen lo suficientemente fuertes.
Les agradezco mucho el apoyo que me han brindado desde el comienzo y también sus comentarios, ni se imaginan lo mucho que han aligerado mis días.
El jueves les traigo el capitulo final de este fic y estoy muy sentimental al respecto, pero bueno nos vemos ese día sin falta.
Cuídense mucho, un abrazo enorme.
PD: Les recuerdo que a quienes les guste el fandom de Harry Potter, estoy publicando también una historia por allá por si quieren pasarse a leer;)
ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction y Potterfics; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.
