* Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.

Capítulo 18

Guerra de bandas

— Media hora tarde…—Se quejó Tahomaru haciendo un puchero mientras veía la hora en la pantalla de su móvil—Siempre es lo mismo con él…

— Tranquilo, Tahomaru. Estoy segura de que ya no debe tardar en llegar. —Mio le mostró una enorme sonrisa en un intento por tranquilizarlo. Volteó hacia atrás dirigiendo su mirada a la puerta y al instante continuó—: Oh si, ahí está.

Todos volteamos en dirección a la puerta de "Happy Food" y vimos a Saburota entrando en el restaurante mientras se despedía de una mujer muy atractiva. Al ver esto los cuatro soltamos un suspiro de resignación.

— ¡Hola, banda de colegiales y mocosa de secundaria! —Saludó Saburota jovialmente llegando y sentándose a un lado de Hyakkimaru—Disculpen la demora, me entretuve con cosas del trabajo, pero ya estoy aquí.

— ¿Trabajo? No tiene caso que mientas—reclamé entrecerrando mis ojos con desaprobación—, te vimos en la entrada con una mujer.

— ¿En serio? Diablos, fui descubierto. —Se rascó la cabeza y rió con voz fuerte—. Pero en parte es cierto, estaba muy ocupado en la mañana y se me hizo tarde.

— ¿Ocupado? —Lo seguí regañando mientras lo golpeaba con mi pie por debajo de la mesa—¿Cómo alguien que no entró a la universidad puede estar tan ocupado?

— Basta Dororo-chan, ¿Cuándo vas a dejar de reclamarme? —Me reprochó Saburota con tono hosco—En serio que tienes un carácter muy fuerte para alguien de catorce años.

— Me preocupo por todos los integrantes de Rainbow Tears, eso es todo. —Aclaré cruzándome de brazos y sacándole la lengua—.

— Si, si, eres nuestra fan número uno, ya lo sé. —Continuó con una pequeña pero dulce sonrisa—. Ya se los había explicado al inicio del ciclo escolar, necesitaba un año sabático para pensar que quiero hacer con mi futuro, eso es todo.

— Que curioso, yo pensé que era porque no habías aprobado el examen de ingreso a la universidad.

Habló Tahomaru mostrando una sonrisa traviesa. Saburota solo pudo torcer la boca y desviar la vista en un intento por ocultar su vergüenza. Hyakkimaru también se unió a la conversación con sus comentarios sinceros que lastimaban sin que fuera su intención:

— Tienes razón Taho, después de todo, todos consideramos que es un milagro que haya logrado graduarse de la preparatoria.

— ¡Eso es porque me esforcé mucho para aprobar los últimos exámenes! —Se defendió Saburota cerrando los puños y con las mejillas sonrojadas. Se volteó a ver a Hyakkimaru y le dijo con sarcasmo—: No todos podemos ser como tú ¿sabes? Para ti todo es sencillo pues estudias apenas una noche antes del examen y logras aprobar con notas altas, no todos tenemos tu mente brillante, oh, maravilloso y prodigioso joven Kagemitsu.

Hyakkimaru no pareció entender que había herido a Saburota con sus palabras, parpadeó varias veces y se limitó a responder con tranquilidad:

— No me gusta estudiar, es aburrido…

— Olvídalo. —Saburota hizo un gesto con la mano para después revolver el cabello de Hyakkimaru, este simplemente cerró los ojos ante el tacto—. No puedo creer que tenga compañeros de banda tan malagradecidos. Ni siquiera porque conseguí dos trabajos para poder cubrir todos los gastos de Rainbow Tears se muestran más amables conmigo.

— No le des más vueltas al asunto, líder-san. —Dijo Mio con una amable sonrisa—. Sabes bien que estamos bromeando. En verdad apreciamos todo tu esfuerzo, y si a pesar de todo decides no entrar a la universidad, nosotros siempre te apoyaremos… ¿verdad, chicos?

Tahomaru y Hyakkimaru sonrieron para después asentir con la cabeza, Saburota se mostró mucho más animado después de oír esto. Ordenamos algo para comer y mientras tanto comenzamos a charlar entre todos.

"Líder-san", ese era el cariñoso apodo que le habían dado a Saburota cuando este se graduó de la preparatoria y había dejado de ser su superior. La razón de este apodo era porque eso era justo lo que era, Saburota era el líder de Rainbow Tears. Uno al principio podía esperar que Hyakkimaru debía serlo al haber formado la banda, pero el que tenía más experiencia en las presentaciones en vivo y obtener contactos era Saburota, era por esto que le habían dejado todo este tipo de decisiones a él.

De entre todo ese barullo, lo que resultó ser cierto era que Saburota había decidido no entrar a la universidad, lo que si fue una mentira era lo del año sabático, el ambicioso baterista ya tenía más que claro que él deseaba vivir de la música, y pensaba probar suerte con Rainbow Tears.

Después de graduarse comenzó a mostrarse mucho más relajado y seguro de lo que deseaba, era como si al terminar sus estudios se hubiera liberado quitándose un gran peso de encima. Había dejado crecer su ondulado cabello café el cual ya le llegaba por debajo de los hombros, incluso nos sorprendió a todos cuando una semana después de su graduación había aparecido en el cuarto de ensayo con piercings en su oído izquierdo y con uno en su labio inferior.

Todos estos cambios solo lo habían hecho aún mucho más popular con las mujeres de lo que ya era, y ahora que lo observaba detenidamente fue cuando caí en cuenta que tal vez era debido a los cambios en Saburota que a Hyakkimaru se le había metido la idea en la cabeza de querer usar el cabello largo también.

Él nunca lo admitiría abiertamente, pero admiraba mucho a Saburota, tanto por sus habilidades musicales como sus sabias decisiones para ir encaminando a la banda en la decisión correcta ¿Tal vez la cuestión del cabello largo era para imitarlo? Era difícil saberlo, y siendo Hyakkimaru tan reservado, estaba segura que nunca lo iba a confesar.

Mientras me terminaba mi delicioso pay de manzana y me reía de una broma que había hecho Tahomaru, líder-san me hizo centrar mi atención en él cuando exclamó con voz fuerte:

— Muy bien, suficiente pérdida de tiempo por el día de hoy, es hora de que hablemos de algo importante.

— Es cierto, nos pediste que nos reuniéramos hoy en "Happy Food" para decirnos algo. —Recordó Mio con curiosidad—.

Sin embargo, antes de que Saburota volviera a hablar una voz estridente lo interrumpió, se escuchó justo detrás de nosotros.

— ¡Estás aquí Sabuidiota, perfecto!

Volví la vista hacia atrás y supe que no venía nada bueno cuando vi a Shiranui Aizawa acercándose hacia nuestra mesa. No lo había visto desde la primera presentación de Rainbow Tears en el evento de caridad, él también había sido contagiado por el espíritu de libertad de la graduación de preparatoria. Ahora su cabeza estaba completamente rapada de su parte trasera, solo su largo fleco seguía predominando en su cabeza, tapando su ojo derecho. Al igual que Saburota él también usaba piercings ahora, solo que en su caso se había colocado tres de forma circular en su ceja izquierda y otros tres en su oreja izquierda.

— Shirachibi, que coincidencia encontrarte por aquí. —Lo saludó Saburota mostrándole una enorme sonrisa—.

— No es ninguna coincidencia, vine a buscarlos, sabía que los encontraría aquí.

— ¿En serio? Eso es muy extraño… ¿para qué somos buenos? —Continuó el baterista con extrañeza—.

Shiranui se colocó a un lado de Tahomaru empujándolo con su hombro, este solo pudo dedicarle una mirada de molestia, pero no le hizo ningún reclamo. Shiranui dio un fuerte manotazo en la mesa del restaurante, dejando de esta manera una pancarta de colores llamativos. No perdí tiempo y me acerqué a mirarlo junto con los demás, la pancarta decía lo siguiente: "Quinta Guerra de Bandas de Loud House Bar".

— ¿Guerra de bandas? —Preguntó Hyakkimaru al tiempo que sus ojos brillaban con sumo interés—.

— Así es. —Respondió Shiranui mostrando una sonrisa engreída—. Vengo a retar a su patética y cursi banda para humillarlos en el escenario.

Por un breve momento nadie fue capaz de responder, Mio le regresó una mirada nerviosa a Shiranui, mientras que los otros tres miembros de Rainbow Tears lo hicieron dedicándole miradas de desafío. Saburota fue el que finalmente rompió el silencio, hablando con una voz segura y enarcando una ceja con interés.

— ¿Final Line también va a participar?

— Así es, Final Line, mi banda. —Contestó Shiranui ensanchando su sonrisa, mostrando sus puntiagudos dientes—. O mejor dicho… La banda a la cual dejaste para unirte a la cursi banda de Kagemitsu. —Shiranui hizo una corta pausa para mirar con rencor a Hyakkimaru, el aludido se limitó a mirarlo con indiferencia—. Tú lo sabes mejor que nadie, Sabu… Mi banda es ya más que conocida en el ámbito indie de Shibuya, y por raro que parezca, su cursi banda también lo es. Actualmente Final Line y Rainbow Tears son de las bandas más reconocidas en este distrito, por eso ustedes deben participar también.

— Si lo que dices es cierto, entonces no tiene sentido. —Repuso Tahomaru un tanto confundido— ¿Por qué invitar a participar a tu mayor rival?

— Porque si ustedes no participan, nuestros rivales solo serían amateurs buenos para nada. —Explicó Shiranui con tono juguetón, observando sombríamente a Tahomaru—. Es aburrido ganar una competencia de ese modo, ustedes deben participar para que todo sea mucho más divertido. Además, será sumamente placentero para mí ganarles en la competencia y humillarlos enfrente de todos sus fanáticos.

Tras decir esto Shiranui soltó una fuerte y cruel carcajada. Nadie dijo nada más, Saburota sonrió con complicidad, Tahomaru desvío una pensativa mirada, Mio continuó con semblante inseguro, mientras que Hyakkimaru no dejaba de mirarlo de manera desafiante. Shiranui se dio media vuelta para irse, sin embargo, se detuvo en seco al escuchar mi fuerte voz:

— Oye, Shirachibi…

— Otra vez tú, mocosa. —Exclamó mirándome con desagrado—. Ya te he dicho que no me llames así.

— ¿Recuerdas lo que pasó en el evento de caridad? —Le pregunté con seguridad, mostrándole una sonrisa traviesa—Rainbow Tears te hizo tragar tus palabras. Si participan en esta guerra de bandas lo más seguro es que vuelva a pasar… ¿no tienes miedo de eso?

Shiranui se mojó los labios para volver a mostrar una enorme y sombría sonrisa, se dio la vuelta comenzando a alejarse, mientras me respondía sin siquiera volver la vista:

— Es por eso que quiero que participen. Quiero ver si esta vez son capaces de hacerme tragar mis palabras nuevamente.

— Diablos líder-san—dije cuando Shiranui salió del restaurante, dejándome caer en mi asiento liberando la tensión de mi cuerpo—¿Por qué tienes un amigo tan raro?

Saburota simplemente río quedamente y me respondió con una tierna sonrisa, era la primera vez que lo veía sonreír de esa manera:

— Al contrario de lo que parece, es una buena persona en el fondo, es solo que disfruta demasiado de causar problemas, y le cuesta ser sincero con lo que siente. En fin…—Cambió a un semblante serio mientras tomaba el folleto de la competencia y lo miraba con atención—Pero esta vez, Shiranui sí que fue oportuno, este era justo el asunto del que quería hablarles.

— ¿Ibas a proponernos el participar? —Le preguntó Hyakkimaru visiblemente interesado—.

— Si, este tipo de competencias sirven para ganarte mucho renombre en un distrito. Además, lo que Shiranui dijo es cierto, si entran a cualquier red social y buscan temas relacionados a bandas de rock independientes en Shibuya y Shimokitazawa podrán darse cuenta que las más nombradas son nuestra banda y Final Line, es decir, la banda de mi extraño amigo. Eso no es lo mejor, de vez en cuando, algunos cazatalentos llegan a ir a estas competencias en busca de nuevas bandas prometedoras…

— E-eso quiere decir…—Balbuceó Tahomaru, abriendo sus ojos sumamente sorprendido—.

— Así es. —Saburota le mostró una entusiasmada sonrisa—. Si tenemos suerte y un cazatalentos nos ve, tal vez y hasta podamos salir con un contacto de una disquera de esa competencia.

— Una disquera…

Susurró Hyakkimaru con incredulidad, a pesar de esto, sus ojos caramelo emitieron un brillo de emoción que no pasó desapercibido para mí. Me fue imposible no sonreír de la felicidad de pensar en lo maravilloso que sería que pasara tal cual Saburota había dicho. Rainbow Tears tenía talento de sobra para salir al mundo y triunfar con sus canciones, estaba segura de eso.

Todos comenzaron a charlar acerca de la competencia, decidiendo al instante que estaban dispuestos a participar, sin embargo, por alguna extraña razón Mio no se veía tan entusiasmada como los demás. Mientras los ánimos de los demás miembros de la banda aumentaban, Mio bajó la vista y noté como sus manos temblaban levemente. No podía entenderla, era una oportunidad de oro para Rainbow Tears, no solo iban a poder poner a prueba su gran talento, también tenían la posibilidad de contactar con alguna disquera ¿Por qué reaccionaba de esa forma tan insegura?


— Muy bien, la competencia será el viernes de la siguiente semana… nos dedicaremos a ensayar arduamente a partir de mañana.

Nos animó Saburota dando unas fuertes palmadas a mi espalda y a la de Tahomaru.

— ¡Esto es tan emocionante! —Exclamó Dororo con una enorme sonrisa—¡No pienso perderme esta competencia por nada del mundo, los voy a animar desde la primera fila!

Mi corazón se encogió de dolor en cuanto escuché sus inocentes palabras. Al voltear a mi alrededor me di cuenta que todos se sentían de la misma forma que yo, habían bajado las miradas y las sonrisas se fueron de sus rostros. Dororo notó el cambio en el ambiente de inmediato, sumamente consternada preguntó enarcando sus delgadas cejas:

— ¿Qué pasa?

— Lo siento Dororo-chan, pero la competencia será en un bar. —Le explicó Saburota con algo de decepción, acercándole el panfleto—¿Lo ves? Loud House es un rock bar con presentaciones en vivo, dada tu edad no podrás entrar.

— Dororo…

Susurré con dolor, sintiendo como si me clavaran un cuchillo en el corazón al ver como Dororo bajaba la vista con tristeza. Permaneció unos segundos en silencio para después soltar un fuerte puñetazo en la mesa y gritar con enojo:

— ¡Maldita sea, a veces odio tanto ser más joven que ustedes!

— ¡Ya lo sé! —Exclamó Mio con alegría—¿Qué te parece si grabamos todo el evento y luego te lo mostramos?

— No es lo mismo… —Se quejó Dororo desviando la vista, aumentando su decepción—. Yo quiero estar ahí con ustedes y apoyarlos, quiero estar ahí cuando le ganen a la banda del idiota de Shiranui, quiero ser la primera en felicitarlos… ¡necesito estar ahí!

Bajé la vista concentrándome lo más que podía, buscando alguna solución para que Dororo pudiera asistir a la guerra de bandas. Por desgracia, por más que lo pensé ninguna idea llegaba a mi cabeza. La miré de nuevo, sentí mi alma partirse de dolor al ver como sus siempre brillantes ojos se entrecerraban de tristeza, en verdad lucía decepcionada por no poder asistir. Mientras me daba cuenta que no soportaba verla de esa manera, se escuchó de pronto la voz interesada de Tahomaru:

— Oye, líder-san… ¿Loud House no es ese bar en donde tuvimos nuestra primera presentación bar live?

— Si… ¿Qué hay con eso?

— Si no mal recuerdo, el líder de ese rock bar es amigo tuyo ¿oh no?

— Así es… ¡oh! Creo que ya sé que pretendes.

— ¡Por favor, Saburota-san! —Continuó Tahomaru con una mirada de súplica—Habla con él, y pídele de favor que deje entrar a Dororo solo para la guerra de bandas.

— Por supuesto, cuenten con ello. —Afirmó Saburota con una mirada engreída—. Tal vez sea difícil convencerlo, pero me debe algunos favores, con eso estoy seguro que lograré convencerlo.

— ¿No es eso genial, Dororo-chan? —Le preguntó Mio con dulzura a su prima—.

— ¡Si, claro que lo es! —Acto seguido, para mi sorpresa, Dororo se levantó de su asiento y se lanzó a abrazar a Tahomaru—¡Gracias, muchas gracias por tu excelente idea, Tahomaru!

Tahomaru no fue capaz de responder, simplemente atinó reír nerviosamente, al tiempo que se ponía más rojo que una manzana.

— Yo igual voy a ayudarte, Dororo-chan—dijo Saburota con una sonrisa traviesa—¿no me merezco un abrazo también?

— Yo no abrazo pervertidos.

Le dijo Dororo con frialdad mientras le sacaba la lengua, al ver esto Saburota soltó una fuerte carcajada. Todos rieron ante esta graciosa escena, por mi parte, me fue imposible sentirme completamente feliz. No había duda, me daba gusto de que hubiera una posibilidad de que Dororo pudiera ir a la guerra de bandas, sin embargo, no me sentía nada satisfecho de no haber podido ayudarla en esa ocasión. Ese día, por primera vez sentí una enorme envidia de Tahomaru, me vi carcomido por este terrible sentimiento al saber que él había tenido esa grandiosa idea que había hecho a Dororo tan feliz.

Tal como lo acordamos nos dedicamos a ensayar arduamente para prepararnos para la guerra de bandas. Unos días antes de la competencia me dirigí corriendo a la sala de ensayos pues ya iba algo retrasado, estaba a punto de entrar cuando vi a Dororo cerca de la puerta, despidiéndose del Sr. Biwamaru.

— Pequeña Dororo…—La llamé apoyando mis manos en mis rodillas, respirando agitadamente a causa de haber estado corriendo—.

— Hola, Hyakkimaru. —Me saludó volviéndose a verme, mostrando una radiante sonrisa—¿Qué te pasa? ¿Estás bien? Luces agitado…

— Es solo que… ya es tarde… vine corriendo desde el metro…

— ¿Corriendo? ¿Acaso estás loco? —Torció la boca con enfado para colocarse a un lado de mí y darme un pequeño coscorrón, ocasionando que riera en voz baja—Apenas va una hora de ensayo, no es tan tarde. Los demás ya saben que ibas a llegar tarde porque hoy te tocaba el servicio, así que a la próxima no seas tan exigente contigo mismo ¿de acuerdo?

— Está bien, lo siento. —Le respondí, sintiendo una agradable ola de calidez en mi pecho al escuchar que se preocupaba por mí—¿El Sr. Biwamaru vino a ver el ensayo?

— Si, estuvo aquí un rato hasta que tuvo que irse… ¿Qué crees? Aproveché para contarle lo de la guerra de bandas, incluso lo invité a verlos y apoyarlos.

— ¿Al Sr. Biwamaru? —Abrí mis ojos con sorpresa—Dororo, eso no está bien, él debe ser un hombre muy ocupado, no creo que tenga tiempo para…

— Pues ocupado o no, irá a verlos. —Me interrumpió con una sonrisa traviesa—. Así que ahora tendrán al misterioso Sr. Biwamaru de espectador ¿no es eso grandioso?

— Por supuesto lo es—me fue imposible no sonreír con cariño al apreciar las grandiosas habilidades de persuasión de Dororo— de esta manera, podrá darse cuenta que dejarnos usar sus cuartos de ensayo a mitad de precio no fue un desperdicio. Muchas gracias, pequeña Dororo.

— Si quieres agradecerme, dame un regalo, algo que sea sumamente bonito y vistoso. —Respondió con tono travieso mientras abría la puerta de la sala de ensayo—.

— ¿Es que no te cansas de aprovecharte de mí? —Le seguí la broma entre bajas risas—.

— Claro que no, es divertido.

Pero la verdad era que la pequeña prima de mi novia me movía a su voluntad, y lo peor de todo es que ni ella ni yo mismo éramos consciente de eso en ese momento. Lo único que comprendía en esos días, era que yo era capaz de gastar todos mis ahorros con tal de en verdad comprarle algo bonito y vistoso, porque sentía que se lo merecía, ella merecía todo lo que quisiera, y si yo podía dárselo, lo haría sin dudarlo.


— Muy bien Dororo-chan, recuerda el trato que hice con Saburota ¿de acuerdo? Podrás estar en el evento siempre y cuando no te separes de mí y no salgas de atrás de la barra de bebidas.

— ¡Si, entendido, Hyogo-san!

Le mostré una enorme sonrisa y me coloqué detrás de la barra como me lo había pedido. Hyogo Nakamura era el dueño de Loud House y un amigo que Saburota conocía ya desde años atrás cuando había empezado con las presentaciones en vivo como baterista de Final Line. Era un muchacho alto y corpulento que a primera vista daba la sensación de ser un bravucón buscapleitos, sin embargo, una vez lo tratabas podías darte cuenta que no mataría ni a una mosca.

— Te haré un hermoso dibujo como agradecimiento—le dije mientras le hacía una leve reverencia—, muchas gracias por dejarme estar aquí el día de hoy.

— No es necesario—respondió entre risas mientras veía como las personas comenzaban a llegar a su rock bar—, después de todo, le debo varios favores a Saburota.

— No importa, aun así, te haré un hermoso dibujo de todo tu bar… ¡Quedará excelente, ya verás!

— Eres muy amable, Dororo-chan. Así que tú eres la fan número uno de Rainbow Tears.

— ¡Si! Debido a eso, no podía perderme su primera guerra de bandas.

— Asegúrate que los otros fanáticos de Rainbow Tears no te escuchen, son capaces de empezar una pelea contigo alegando que ellos son sus fans número uno.

— ¿E-en serio? —Pregunté sin poder ocultar mis nervios—.

— Si, son muy apasionados. —Hyogo miró hacia el escenario con interés—. Sin duda la competencia de este día será muy interesante. Ha pasado un tiempo desde que había bandas tan interesantes y con tan buen sonido como Final Line y Rainbow Tears, el verlos enfrentarse por primera vez despertó la curiosidad de muchos fanáticos del rock independiente, es por eso que como puedes ver, el bar ya se está llenando.

Mi corazón comenzó a latir velozmente en mi pecho al darme cuenta que Hyogo tenía razón, frente al escenario ya se estaban aglomerando un gran número de personas, en su mayoría vestidos con ropa, accesorios y looks rockeros. Fue entonces cuando caí en cuenta que muchos estaban reunidos ese día para específicamente ver tocar a Rainbow Tears y apoyarlos en la competencia.

— ¡Misato-chan, corre, rápido!

Escuché una voz cerca de mí, al voltear a mi izquierda pude ver como una chica de baja estatura, piel muy pálida, pelo castaño y lentes color rosa se dirigía corriendo a toda prisa hacia la que suponía era su amiga, esta llevaba un enorme ramo de rosas cargando en sus brazos.

— Gracias Akemi—le agradeció la llamada Misato con una sonrisa cansada—, gracias por apartarme este lugar.

— Por un momento creí que no llegarías a tiempo.

— Vine corriendo desde el metro para llegar a tiempo ¡por nada del mundo iba a perderme esta primera competencia de Rainbow Tears!

— ¡Es tan emocionante! ¡Estoy segura que ganarán!

Misato sonrió con ternura al tiempo que bajaba la vista para apreciar el ramo en sus brazos, le volvió a hablar a su amiga con voz tímida:

— ¿Crees que sea capaz de darle este ramo de rosas a Hyakkimaru-san?

— Pero ¿qué dices, Misato-chan? —Le respondió Akemi con una sonrisa traviesa—Sabes bien que Rainbow Tears siempre se toma un tiempo después de tocar para firmar autógrafos y recibir regalos. Hyakkimaru en especial siempre recibe todo lo que sus fans le dan… Que tú seas tan tímida como para nunca haberte atrevido a darle los regalos que le has traído anteriormente es otra cosa.

— ¡Es que es tan maravilloso! —Exclamó Misato cubriendo su rostro con una mano a causa de la vergüenza—Me paralizo en cuanto lo veo de cerca, por eso nunca he podido darle un regalo antes.

— ¡Pues esta vez debes hacerlo, no seas tonta!

Escuchar la conversación de esas dos entusiasmadas muchachas a mi lado me hizo darme cuenta de lo lejos que ya había llegado la banda. Tenían fanáticos reales, personas que se preocupaban por ellos, que los apoyaban incondicionalmente, asistían a bares o eventos solo para verlos tocar, esperaban ansiosamente un autógrafo o poder darles un obsequio.

— "Asombroso… es en verdad increíble. —Pensé sintiendo como mis ojos se humedecían, quería llorar de la emoción—. Han llegado tan lejos, su música está impactando en muchas personas, me siento muy feliz por ellos".

Mientras más personas seguían llegando me dediqué a seguir escuchando atentamente las conversaciones a mi alrededor. De esta manera, pude darme cuenta que los fans de Rainbow Tears se dividían en dos grupos: aquellos que solo se dejaban guiar por la apariencia ya fuera de Mio o de los tres atractivos muchachos, mientras que había otros que en verdad apreciaban sus habilidades como músicos, así como las canciones escritas por Hyakkimaru.

Por otro lado, ni siquiera comenzaba la competencia y ya había pequeñas discusiones entre los fanáticos de cada banda. Me dispuse a escucharlas con atención también:

— ¡Te lo digo! Rainbow Tears no tiene ninguna posibilidad en contra de Final Line.

— En serio parece que estás sordo… Rainbow Tears tiene un sonido mucho más agradable. La voz de Shiranui no tiene nada que hacer contra la prodigiosa voz de Mio. Su voz es tan clara, poderosa y hermosa. —Explicaba un chico de cabello teñido de rojo, poniendo ojos soñadores al hablar de mi prima—.

— ¿Y qué importa la voz? —Le respondió con rudeza un chico que tenía un asombroso tatuaje de dragón que se extendía por todo su brazo derecho—. Las habilidades musicales de Rainbow Tears no pueden compararse con las de Final Line. Musicalmente hablando, las composiciones de Hyakkimaru no le llegan ni a los talones a las de Shiranui.

Hasta a mí me dio rabia escuchar eso, sino hubiera sido porque le prometí a Hyogo que me quedaría a su lado ya estaría discutiendo con el rockero idiota del tatuaje de dragón. A pesar de esto, este comentario me hizo comenzar a dudar. Ya había escuchado mencionar a varias personas lo mismo, que las composiciones de Shiranui en cuanto a la música, eran mejores que las de Hyakkimaru…

¿Acaso esto era cierto? ¿Y qué tal si en verdad Final Line era mejor que Rainbow Tears? Me regañé a mí misma al pensar en ese disparate, Rainbow Tears no iba a perder de ninguna manera, confiaría en ellos hasta el final. Mis reflexiones se vieron interrumpidas al escuchar una familiar voz a mi lado:

— Que sorpresa encontrarte aquí, pequeña manager.

— ¡Sr. Biwamaru! ¡En verdad vino el día de hoy!

Lo saludé con entusiasmo. Cuando hice además de acercarme a él un hombre alto con traje de vestir negro se interpuso entre los dos, en cuanto lo vi me sentí intimidada por él y me paré en seco.

— Tranquilo Yahiko, esta agradable jovencita es conocida mía.

El mencionado Yahiko se disculpó hablándole con un gran respeto al siempre amable anciano, se colocó detrás de él y miró a su alrededor con atención.

— ¿Ese mastodonte es su guardaespaldas? ¡Ah perdón, no quise llamarlo de esa manera!

Me tapé la boca con vergüenza al darme cuenta que había pensado en voz alta, afortunadamente el Sr. Biwamaru tomó todo como una broma y me respondió tras soltar una fuerte carcajada:

— Así es, él es mi guardaespaldas, y como puedes ver, se toma muy en serio su trabajo.

— Sr. Takenori, que gusto tenerlo aquí para esta competencia también.

Hyogo, quien había ido a parar una pelea de fanáticos llegó donde nosotros y saludó al Sr. Biwamaru con una ligera reverencia.

— Hyogo-san ¿conoces al Sr. Biwamaru? ¡Que inesperado! —Exclamé sorprendida—.

— Claro ¿Cómo no conocerlo? El Sr. Takenori nos ha hecho el favor muchas veces de patrocinar algunas de las competencias, y la del día de hoy es una de ellas.

— Fue gracias a la pequeña manager que me enteré de la que habría el día de hoy.

Le sonreí con ternura al escuchar su agradable comentario. Ya que el Sr. Biwamaru me escuchaba muy a menudo en los ensayos de Rainbow Tears y sabía que siempre los apoyaba en todo lo que podía de un momento a otro había comenzado a decirme "pequeña manager", era un lindo apodo que en verdad me gustaba mucho.

— No iba a perderme la oportunidad de escuchar a Rainbow Tears en vivo. —Explicó el Sr. Biwamaru—. Esta competencia también será de utilidad para saber que tal manejan la presión y descubrir si están listos para dar el siguiente paso.

— ¿El siguiente paso? ¿A qué se refiere?

— La reacción del público nos lo dirá, pequeña manager. —Explicó el anciano con una sonrisa interesada—. Nos dirá si Rainbow Tears está listo para grabar su primer demo e irse a promocionar con diferentes disqueras.

— Un demo…

Susurré con sorpresa, sintiendo como mi respiración se acortaba a causa de los nervios que comenzaban a invadir mi corazón. De alguna extraña manera, esa competencia había pasado de ser un reto de una banda rival a una oportunidad para el futuro de la banda.

La competencia dio inicio, serían cinco bandas en total las que se iban a presentar. Para aumentar la emoción entre ambos fanáticos (y seguramente por idea del propio Hyogo), le había echado más leña al fuego al dejar la presentación de Final Line para el cuarto lugar, mientras que Rainbow Tears sería la quinta y última banda en presentarse.

El turno de Final Line finalmente llegó, los nervios se apoderaron de mí al ver como el bar quedaba en un silencio sepulcral cuando todos los integrantes de la banda entraron a escena. Abrí los ojos con sorpresa al ver como Shiranui llegó hasta el micrófono con un bajo colgando en sus hombros. Eso no tenía sentido ¿él era el vocalista de su banda, no era así? ¿Entonces por qué traía ese bajo? ¿Acaso ese extraño muchacho era capaz de cantar y tocar el bajo al mismo tiempo?

Me quedé anonadada al sospechar esto y escuchar como todos los fanáticos de Final Line comenzaban a vitorear a su amada banda, sin embargo, entre todo ese escándalo sobresalían los gritos que llamaban a Shiranui. El muchacho de colmillos puntiagudos tomó el micrófono y le habló al público mostrando una enorme sonrisa:

— Muchas gracias por venir el día de hoy a apoyarnos, nosotros somos Final Line. Están a punto de escuchar lo que es tocar rock de verdad…. ¡Esto es "Sundown"!

Pronunció el nombre de la canción, y mis oídos quedaron maravillados ante lo que comenzaron a escuchar.

Continuará