"El punto de cocción"
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Kotoko aceptó hablar con Sahoko, pero afuera. No frente al resto de la familia.
Los ojos de su madre se salieron de sus orbes, espantada con tan repentina forma de hablarle a Kotoko. Yuuki se quedó mudo, optando por seguir comiendo de los bocadillos que trajo Sahoko, poniendo de excusa que lo hacía para no desperdiciar la comida.
Su padre y Shigeo enmudecieron también, pero rápidamente se recompusieron y siguieron conversando sobre cualquier otra cosa, menos en lo recién acontecido en la sala.
El Sr. Oizumi estaba en su rollo. Luciendo curiosamente tranquilo.
Por otro lado, Naoki quiso escabullirse de la sala y tener un vistazo de lo que hablaban Sahoko y Kotoko en el patio trasero de su casa, pero sabía que estaba mal espiar a la gente.
Parecía más que todos siguieron comiendo tratando de no incomodarse entre ellos. Cabía decir que la comida de Sahoko sabía bastante bien. Portaba un buen sabor, pareciendo incluso que había sido guisada en aceite, en lugar de Sake dulce.
Aunque Naoki seguía prefiriendo la comida del papá de Kotoko, la cual se sirvió una mayor cantidad de comida que de los bocadillos de Sahoko.
Las cosas, si bien, no podrían salir peor.
No, sí podrían salir peor.
Todo empeoraba si se pensaba que lo haría, porque a fin de cuentas, lo terminaba siendo. Quiera o no. Las cosas empeoran si las piensa, y ahora que las piensa, en lo que comía en familia, todo podría desmoronarse en un instante.
—Y bien, alguien quiere un poco de té?— Ofreció su madre para disuadir la tensión que acompañaba el ambiente.
—A mi me gustaría un poco— Aceptó el ofrecimiento el Sr. Oizumi.
Su madre respiró aliviada.
—Qué té quiere?—
—El que sea está bien— Respondió el Sr. Oizumi.
—Oh, perfecto— Accedió su madre y posteriormente fue a la cocina por las bolsas de té.
—Me pregunto qué estarán platicando las chicas— Comentó el Sr. Oizumi. —Mi nieta no ha parado de hablar de la señorita Aihara desde el otro día en que tuvo un incidente y ella la salvó—
Los cuatro hombres de la casa se quedaron atónitos a esto. En especial, Naoki, quien puso la cara en blanco.
Cuándo ocurrió eso?
Su intuición dio un salto inesperado, bombardeando sus sentidos al máximo. Se puso a divagar sobre aquel posible encuentro que pudieron haber tenido esas chicas.
No habrá sido la ocasión en la que Sahoko no pudo verlo o sí? Intuía que se debía a ese momento, mas se esperaría que lo contara de lleno el Sr. Oizumi.
—Qué sucedió?— Interrogó Shigeo, interesado en la materia.
El Sr. Oizumi hizo un movimiento de cabeceo, orgulloso de lo que diría.
—Mi nieta iba caminando sin sus guardaespaldas por el distrito de Harajuku, y fue asaltada por un ladrón en el camino—Narró el Sr. Oizumi, emocionado con el anécdota. —Mi nieta se asustó e inmediatamente pidió ayuda, persiguiendo con todas sus fuerzas al ladrón, pero éste era más rápido que ella. Lo que no contaba ella era que se encontraría con la señorita Aihara andando en bicicleta. Ella se dio cuenta del incidente y fue tras el ladrón pedaleando a toda marcha hasta lanzarse contra el sujeto, lo tacleó y le quitó el bolso que se había robado de mi nieta.—
—Y la policía?— Preguntó su padre prendado con el asunto. Sus ojos saltones se miraban a través de sus lentes.
—La policía sí vino, pero fue después de que capturaran al ladrón luego de la persecución que se desató a causa de las buenas intenciones de la señorita Aihara, que fue lo que causó el revoloteo en la zona— Prosiguió el Sr. Oizumi. —A lo que la señorita Aihara tomó a mi nieta de la mano y la subió a la bicicleta y pedaleó hasta perder a los demás ladrones que iban detrás de ellas. Al final terminaron en un parque donde había un lago y la señorita Aihara perdió el equilibrio con unos amigos que paseaban en bicicleta y en patines, y ambas chicas cayeron al lago, pero la señorita Aihara protegió a mi nieta. Así que en lugar de mojarse las dos, sólo se mojó la señorita Aihara—
—Así es mi Onee-chan— Presumió Yuuki, orgulloso de Kotoko. —Se preocupa más por el bienestar de las demás personas, que por ella misma—
—La señorita Aihara me impresionó mucho por su valentía y su sentido de la protección por los demás— Admiró el Sr. Oizumi. —Es decir, protegió a mi nieta y a partir de ahí se hicieron amigas—
—Ay, mi hija— Suspiró Shigeo, poniendo una mano en su frente. —Siempre metiéndose en problemas—
—De qué te preocupas, Shigeo?—Cuestionó su padre, incrédulo. —Si Kotoko-chan, salva vidas y protege personas—
—Sí, la verdad, me pareció una chica admirable—Opinó el Sr. Oizumi.
—Lo es— Aseguró su padre con una sonrisa orgullosa. —Ella es una buena persona—
—Mi Onee-chan sí es admirable—Aseveró Yuuki, dirigiéndole una sonrisa maliciosa a Naoki, quien hizo una mueca de regreso, puesto a que no le gustó ser visto de esa manera por su hermano.
Naoki no se imaginaba cómo es que Sahoko se encontraría en problemas por ser asaltada por un ladrón estando completamente sola y después ser salvada por Kotoko, teniendo en cuenta que Kotoko es una persona muy buena y amable con las personas y sus maneras de lidiar con ellas, es sublime. Ella tenía intenciones de ayudar, sin pedir nada a cambio.
Ella nunca pedía nada a cambio.
Esos detalles sólo lo hacían admirarla más de lo que ya lo hacía con templanza.
—No se preocupe por su hija, señor Aihara— Repuso el Sr. Oizumi. —Ella solo hace las cosas de corazón. Ya lo comprendí ahora que la conocí bien. Ella es una chica de buenas intenciones y es muy agradable platicar con ella— Elogió al aire.
—Qué bueno que Kotoko-chan haya hecho algo bueno por alguien más— Dijo su madre entrando en la sala con la bandeja con las tazas de té humeando. La fingida sonrisa de su madre, denotaba su disgusto por la manera en la que se estaba dando la situación y Naoki concordaba con eso.
Por primera vez, juraba que concordaba con ella.
No daba gusto que el Sr. Oizumi hablase así de Kotoko, como si no hubiese tenido una oportunidad para conocerla de antemano, si la había visto en la oficina hacía semanas y parecía que fingía no hacerlo con anterioridad, mientras presumía de su nieta, como ya era de esperarse en personas como él.
Bueno, al menos eso era lo que pensaba y era completamente justificable pensar de ese modo, puesto a que las acciones del Sr. Oizumi incrementaban tener sus respectivas reservas en lo que a él respetaba, ya que se encontraba aficionado en emparejarlo con su nieta, a quien era obvio que no tenía otros pretendientes, además de él. Y por la fuerza.
Su madre, por lo tanto, le dio a cada uno su taza de té humeante, más que a Yuuki le dio té verde helado, pues él era de esos gustos por las cosas frías en tiempos de otoño.
A Naoki le dio té de manzanilla, quizás para la enorme tensión que sentía consumirle el cuerpo hasta las mismísimas entrañas. Y eso no era buena señal de su resistencia para situaciones de alto estrés.
Si de por sí, odiaba el estrés. Lo odiaba más ahorita.
Le dio un sorbo al té, sintiéndose a punto de perder la poca paciencia que le quedaba para esos momentos. Ya estaba casi a punto de estallar de enfado, por sentirse tan horriblemente atosigado por toda esta molesta situación incierta e inquietante.
No era un rincón habitual, al cual referirse como cómodo, si con trabajos lo consideraba un rincón del cual jamás quisiera acudir con los brazos abiertos.
Ni aunque fuera el último recurso para restaurar la empresa de su padre. Aunque de eso, no podía rehusarse, puesto a que la empresa no era suya, ni será suya en un futuro cercano y mucho menos en uno lejano.
Suspiró resignado.
Las cosas a partir de ese día podían ascender o simplemente descender, tal como lo estaban haciendo desde hacía tiempo. No cabía ponerlo en cuestión de dudarlo.
Bastó una buena media hora para que Sahoko y Kotoko regresaran de la plática. Sahoko portando un aspecto un poco más risueño de lo habitual y Kotoko con gesto resignado, la expresión de su rostro endurecida por algo que perturbaba su usual desprendimiento del mundo.
Qué habrá pasado en la conversación que tuvieron las dos chicas como para cambiar su aspecto en una simple media hora?
Tanto le habrá afectado a Kotoko como para lucir resignada?
Naoki quiso acercársele en ese momento, pero Sahoko con su injustificable precisión, dijo que habían tenido una inofensiva conversación de mujeres y ambas habían quedado de no decir nada referente al tema que discutieron.
Pero Naoki no quedó convencido con aquella insignificante excusa venir de Sahoko. Hubo algo en la inflexión de su tono, en el movimiento de sus ojos al inocularse hacia Kotoko, de esbozar esa pequeña sonrisa tímida, para sabe que algo de lo que hablaron fue el detonante para que Kotoko luciera tan resignada.
Su pecho se comprimió de sólo verla. Supo que tenía que hacer algo al respecto, no podía quedarse con los brazos cruzados como lo había estado haciendo. Tenía que lanzarse al vacío y enmendar sus acciones, sus inexcusables decisiones, sus modos, su proceder para con ella, sus silencios, todo.
No se quedaría callado y sentado en su sitio como el idiota que había sido durante todo el tiempo que llevaba de conocerla.
No se quedaría de estúpido a mirar cómo Kotoko se marchaba de su vida.
Por la tarde, el Sr. Oizumi y su nieta decidieron marcharse. Por desgracia, se vio obligado por su padre de acompañar a Sahoko al carro, o mejor dicho, a la limusina que la trajo a su casa.
Antes de llevarla al carro, Sahoko se despidió de Kotoko con una sonrisa muy grande, para su gusto. Esa sustanciosa sonrisa había sido la primera vez que ella sonreía tan ampliamente de ver a una persona. Ni a él le había sonreído de esa manera.
Frunció el ceño, habiendo notado la diferencia en su proceder y en su modo de actuar con Kotoko, que llegó a molestarle, por lo incómodo que fue verlo y procesarlo.
Lo detestó tanto que se le oprimió el estómago.
Kotoko la miró sorprendida, pero rápidamente recuperó la compostura y le dirigió una sonrisa amable.
—Tenemos que vernos, Kotoko-san— Dijo Sahoko, animada. —Me divertí mucho la vez del parque—
—Ehm, sí claro— Asintió.
—Ya tienes mi número— Dijo, impulsada por la situación. —Me puedes llamar cuando quieras—
—Sí, sí— Kotoko retrocedió un poco y le dirigió una rápida mirada de incomodidad a Naoki, que interpretó su gesto al instante. —Bueno, que te vaya bien en el regreso— Se rió nerviosa. —Adiós—
—Claro— Sahoko le sonrió, tendiéndole una mirada atenta, mientras la veía retirarse al segundo piso con cierta velocidad precipitada.
Naoki hizo una mueca de consternancia, acompañando a Sahoko a la limusina, donde se despidió de ella con una pequeña sonrisa forzada y un fingido tono de amabilidad.
Sin embargo, no notó en ella una pinta de estar afanada con él, como con otras chicas. Matsumoto, por ejemplo.
No la vio enganchada con él, mas que encantada con sus atenciones, pero hasta ahí.
La cosa se quedaba atorada en el abismo. No avanzaba ni retrocedía.
Y Naoki no era ningún tonto como para no darse cuenta de lo que sucedía. Es decir, Sahoko no sentía atracción por él, más que atracción física, pero atracción emocional por él, no. Era una atracción superficial, por su sola apariencia.
No veía en sus ojos algún rastro de que ella estuviera enamorada de él.
Solo miraba los rastros de la superficialidad de sus gustos por su atractivo.
No en él como persona.
Si tan sólo miraran que él no es un reflejo de su apariencia, lo odiarían por su personalidad.
Ella ni siquiera conocía a su verdadero yo.
Y mientras reflexionaba eso, el vehículo en el que iba Sahoko dentro, se fue desvaneciendo a la distancia y el sonido de unos pasos lo hizo girar la cabeza en dirección del sonido.
Era Kotoko sosteniendo su bicicleta, sin borrar su gesto resignado.
Miraba a la distancia sin tener la vista fijada en un punto específico. Ella sólo miraba por el solo hecho de mirar.
—Así que ya se fue— Suspiró ella.
—Kotoko— Musitó él con reserva.
Ella se ladeó a verlo.
—Qué cosas, no?— Dijo ella en ironía. Naoki frunció el ceño, confundido con su tono. Kotoko no lo trataba así.—Quién iba a decir que te casarías con una muchacha tan refinada y fina como ella? No me sorprende que ella esté tan enamorada de ti—
—Kotoko, no es lo que tu crees—Repuso ansioso.
—Enamorada al menos en el sentido estricto de la palabra— Resaltó ella en imposición.
Naoki la miró interrogante.
No entendía nada.
—Es una buena muchacha, no lo crees?—
—Ehm sí, lo es— Manifestó Naoki.
—Me dijo que le gustabas mucho— Mencionó ella en desazón. —Y que intentaría ser una buena esposa para ti—
—Ah— Dijo áspero.
Eso era?
Kotoko mostraba ese interés en sus asuntos, porque él era un completo incompetente en la materia.
No le extrañaba que todo se estaba yendo al carajo.
Ella apretó los nudillos en la bicicleta. Respingó, y la vio apretar los dientes.
El crujido lo escuchaba claro. Transparente.
—Es por eso que he decidido rendirme— Soltó ella, tomándolo por sorpresa.
—Qué?— Abrió los ojos.
Rendirse con qué?
—Entiendo que ese matrimonio es por conveniencia, para ayudar a la empresa de Oji-san. Lo entiendo mejor de lo que todos creen, Naoki-kun, porque todos me tratan como si no supiera qué hay detrás de las palabras. No soy tan idiota como me creen— Confesó ella sin rencor. —Pero ya no puedo seguir con esto por más tiempo—
—Qué significa eso?—
Kotoko dio un paso al frente, mirándolo directamente a los ojos.
Su seguridad lo hizo estremecer.
—Me gustas— Confesó de golpe. —Me gustas, Naoki-kun— Exhaló e inspiró entrecortada. —Y es por eso que te dejo ir al decirte mis sentimientos— Declaró, tomando la bicicleta entre sus manos y subiéndose de golpe. Todo eso, sin quitarle los ojos de encima. Sus ojos color avellana podían ser espejismos de un bello atardecer translúcido al tacto. Lo consumían. —Perdóname si mis sentimientos te han llegado a incomodar, incluso molestarte, te juro que nada fue mal intencionado— Suspiró. —Deseo que seas feliz de todo corazón. Nada me hará más feliz que eso, Naoki-kun.—Lo miró entristecido, pero fuerte. Su resiliencia siempre tan presente en sus gestos, en sus tratos, sus facciones, sus ideas, en todo su ser completo. —Adiós.— Dijo como despedida y pedaleó rápido.
La vio irse aún sin procesar nada de lo que salió de su boca.
Su mente estaba echa un desastre. Un remolino sin sentido.
Acaso Kotoko le había confesado sus sentimientos y se marchó sin más?
Pestañeó incrédulo.
Tenía que ser una broma.
Se había quedado como estúpido dejando que Kotoko marchara.
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P.D. Me precipité y puse que Kotoko se confesara de una vez, sin esperar por una respuesta de parte de Naoki. Sin nada.
Solo se marchó a como es ella para lidiar con los problemas. Una vez que termina de hablar se va.
Lo único que falta es lo que hará Naoki al respecto porque no ha solucionada absolutamente nada de lo que ha pasado en la historia desde que se comprometió estúpidamente con Sahoko.
Espero que hayan disfrutado del capítulo y pueden dejar sus comentarios.
