LA VERDAD.

El almuerzo en el restaurante a la orilla del mar había sido exquisito, y habían pasado buena parte de la tarde curioseando entre los locales de la zona comercial del muelle y Miho sabía que pronto debía decírselo.

-¿Qué tal si damos un paseo a la orilla del mar antes de volver a casa?

- Como tú quieras, bonita- Ikki tomó de la mano a su novia.

-mmm, voy a sentir que hago mal tercio. - Sirah hizo una mueca de fingido fastidio.

-Vamos, será solo un rato, y por supuesto que no haces mal tercio.

-Solo bromeaba mamá. Anda, demos ese paseo.

Caminaron un rato por la orilla del mar, Sirah decidió quitarse los zapatos y permitir que el agua mojara sus pies, Miho supo que ese era el momento.

-Ikki detengamos un momento aquí, me gustaría disfrutar del agua, hace mucho que no lo hago.

El caballero asintió, se alejó un poco para que madre e hija disfrutarán del mar mientras él las observaba.

-Recuerdo que Shun y yo solíamos venir aquí a jugar contigo cuando eras un bebé.

-Yo llegue a pensar que Shun era mi papá. Claro que era muy pequeña.

-Sirah, hablando de eso... Quiero contarte algo. Por favor, vamos a sentarnos para que escuches lo que quiero decirte.

La chica hizo lo que su mamá le pedía. Estaba muy extrañada del rumbo que estaba tomando la conversación.

-No hay manera fácil de decir esto, así que lo diré conforme salga de mi corazón y te pido que no digas nada hasta que haya acabado ¿podrás hacerlo?

-Seguro mamá...

-Siempre que me preguntabas sobre tu padre biológico la respuesta era la misma...

-Que no lo sabes y que en algún momento me explicarías.

-Ese momento es hoy: Hija, siempre he sabido quién es tu padre, decidimos entre los dos ocultarlo, por cuestiones que en un momento te explicaré. Pero antes de decirte quien es ese hombre quiero que sepas que él te ha amado desde que supo que ibas a nacer, también ha cuidado de nosotras a la distancia y que desde tu nacimiento nos ha visitado a escondidas, ¡No sabes cuántas veces acaricio tu cabecita de bebé mientras dormías! Comenzaré diciendo que la razón por la cual no te reconoció ni se casó conmigo, fue por nuestra seguridad, durante mucho tiempo hubo gente buscando venganza contra él y si se hubieran enterado de nuestra existencia, acabar con nuestras vidas hubiera sido muy fácil para esa gente.

Él siempre ha enviado dinero, que he guardado para tus estudios y como imprevisto si algo me llega a pasar. Y se las ha ingeniado para saber cómo has crecido.

Tu tío Seiya me dijo que en ti hay un cosmos muy fuerte y que eso es la herencia de un caballero poderoso, lo cual es lógico. Sí, tu padre es un caballero de la diosa Athena. Hasta hace poco él se había dedicado a acabar con sus enemigos para por fin formar una familia con nosotras.

-¿Formar una familia?, espera, ¿Ikki? Me estás diciendo que él es mi verdadero padre ¿Es verdad?

-Esa es la verdad.

Sirah volteó a ver al caballero que esperaba por ellas.

- No puedo creerlo.

-Podemos hacer una prueba de ADN si lo necesitas.

-Justo ahora no sé que pensar...

-Es natural, te he dicho algo muy fuerte...

Sirah fijó su vista en el mar, tratando de asimilar la idea. De entre todos los hombres del mundo el caballero de leo era su progenitor.

-Shun, es mi tío, es decir es mi tío biológico...

Miho asintió como respuesta.

-Tengo tantas cosas en la cabeza, pero a la vez tengo la mente en blanco.

-¿Estás enojada?- Preguntó Miho, el enfado o peor aún el desprecio de su hija era algo que la angustiaba.

-Ahora mismo no, debe ser el shock porque no siento nada más que desconcierto.

Miho volteó a ver a Ikki, una mirada y un asentimiento de cabeza fue todo lo que el fénix necesitó para enterarse de que su hija ya lo sabía. Pensó que todo saldría bien pero habría que dejar que la chica lo asimilara. El atardecer iba pintando de hermosos colores el horizonte marino, el caballero pensaba que una vez que su vida se estabilizará, quizá le encontraría el sentido a toda una existencia de violencia.

-¿Hace cuánto conoces a Ikki?

-Desde que éramos niños, en el orfanato, él y su hermano también vivieron ahí. Aunque en esa época no hablamos mucho que digamos.

-¿Y desde cuándo comenzaron, ya sabes, su relación?

-Más o menos cuando entré a la universidad.

-Ya veo...

-Sé que no es fácil todo esto, por ahora debes estar segura de una cosa, Ikki y yo te amamos y siempre estaremos ahí para ti, eres nuestra hija.

-Yo también te quiero mamá, y aprecio mucho a Ikki pero no lo veo más que como tú novio, aceptarlo en mi corazón como padre, no sé, es que no lo proceso.

-Él está consciente que durante todo este tiempo no ha sido parte de tu vida, pero tiene la disposición de esperar, no pretende forzar nada.

-Y aprecio eso...

-Se está haciendo tarde. Deberíamos volver a casa.

-Sí...

Los tres emprendieron el camino de vuelta a casa, Ikki no dijo palabra alguna, Miho de vez en cuando hacía algún comentario con respecto a la cena o algún asunto doméstico, Sirah respondía con monosílabos. Al llegar al departamento Ikki al fin habló.

-Creo que será mejor que me vaya.

-Espera, tengo algunas preguntas que hacer ¿Podemos charlar? -Sirah detuvo al caballero con sus palabras.

-Es lo justo.

-¿Podríamos ir a comprar algo para acompañar el té? Podemos charlar en el camino.- La chica sonrió tímidamente y sólo esa leve sonrisa bastó para convencer a Ikki.

-También eso es justo. -Él fénix se relajó e incluso esbozó una leve sonrisa. Miho se quedó en el departamento preparando lo necesario para el té. Mientras ellos caminaban hacia el minisúper

.

-Ya me lo dijo mi mamá ¿Es verdad?

-Lo es.

-¿Por qué? Después de todos estos años, y ahora pretendes ser parte de nuestra vida, de mi vida.

-A lo largo de mi existencia viví experiencias muy difíciles, y mi corazón se llenó de odio. Durante mi juventud tomé muy malas decisiones y me relacioné con gente mala, pero muy poderosa, gracias a Shun y a Seiya pude darle otro rumbo a mi vida, pero mis errores tuvieron consecuencias y por muchos años hubo enemigos buscando venganza del fénix. Casarme con Miho y criarte juntos hubiera sido marcarlas como un blanco fácil. Sirah, esa gente no se detiene, ellos matan mujeres y niños, a veces por puro placer. No se me ocurrió que más hacer. Y créeme que no fue una decisión fácil. Me preguntas ¿Por qué? La respuesta es por qué hasta hace poco pude acabar con los enemigos que significaban peligro para ustedes. Y recién puedo ofrecerles seguridad.

-Es tan difícil de aceptar.

-Lo sé, pero es la realidad.

-¿Amas a mi mamá?

Ikki detuvo sus pasos, volteó a ver a Sirah, la miro de frente y se agachó un poco para quedar a su altura.

-Las amo a las dos, a ella como mi mujer y a ti como mi hija.

-Gracias... Me gustaría poder decir lo mismo, pero...

-No hay prisa, sé que todo esto es muy repentino, y no sé puede forzar nada en el corazón, sólo dame la oportunidad de cuidar de ustedes, de ser parte de su familia, lo demás se irá dando poco a poco.

-Lo podemos intentar. Pero tenme paciencia.

-Toma todo el tiempo que necesites.

Compraron algunas galletas y volvieron al departamento, tomaron el té y finalmente Ikki se despidió. Madre e hija se quedaron a solas y lavaron los platos en silencio, hasta que Sirah hablo.

-¿En serio mamá? Ikki de Leo, un caballero dorado ¿Cómo pasó?

Miho sonrió con nostalgia al recordar todo lo acontecido desde hacía varios años.

- No es que yo lo haya planeado así, fue el destino que nos unió.

-Todo esto es tan increíble...

-Lo sé, por eso no sabía cuándo era el momento indicado para decírtelo.

-¿Qué será lo que sigue, mamá?

-Por ahora seguirnos conociendo.

-¿Y la boda?

-¿Eh?

-Pues ya deberían fijar una fecha y hacer los preparativos ¿No crees? Organizar una boda lleva su tiempo.

-Hija...

-Quiero verte feliz y creo que Ikki será un buen jefe de familia, además, perdón que te lo diga, pero no te estás volviendo más joven.

Normalmente Miho le hubiera seguido la broma pero estaba demasiado desubicada para contestar.

-Tierra llamando a mamá, tierra llamando a mamá. -La chica agitó una mano frente a la cara de su madre.

-Gracias hija- Miho abrazó a Sirah, tomándola por sorpresa y así abrazadas, la mujer dejo salir el llanto de alegría y alivio que había estado conteniendo toda la tarde.

Mientras tanto Ikki estaba mirando hacia el firmamento desde la ventana de su departamento, aliviado de que ya no tener que esconder nada a nadie, por fin el futuro parecía prometedor. Y suspiró pensando en ella.

-No te preocupes más por mi Esmeralda, descansa en paz, por fin encontré la felicidad, en Miho veo tu ternura, tu cuidado y en mi hija tu vitalidad. Nunca dejare de pensar en ti, pero he decidido seguir con mi camino. Como a ti te hubiera gustado, todo el amor que no pude darte a ti será para ellas. Mírame desde el cielo convertirme en un hombre feliz, querida mía.- Y así, en completa obscuridad, por primera vez desde hacia mucho tiempo el caballero también lloró de alivio y felicidad.