Capítulo Séptimo: Lo que Siento Realmente
Observó lentamente el sol empezar a iluminar el cielo. No recordaba cuándo había sido la última vez que había admirado una puesta de sol, no recordaba ni siquiera que alguna vez se hubiera detenido a admirar un paisaje, menos un amanecer.
Un nuevo día que traía consigo caos y confusión a su mente y a su castillo.
Shadow soltó un suspiro imperceptible para ver de reojo a Rouge quien seguía con su extenso discurso, sin valor para él. La vampira había interrumpido su momento con Amy al adentrarse a la biblioteca de forma inoportuna obligándolo a separarse rápidamente de ella, sin embargo, no consiguió burlarla, pues una mirada acusadora le hizo saber que Rouge sabía más de lo que él quería; como siempre.
¿Pero qué era lo que sabía con exactitud?
Tocó suavemente sus labios, entrecerrando sus ojos y regresando a aquel momento. Aún podía saborear sus labios sobre los de él en un beso que pareció durar para siempre, en un acto que pareció traerlo a la vida, pero ¿por qué? ¿Cómo algo tan insignificante como un beso inocente despertaba más en él que un encuentro pasional o la cacería de una presa potencial?
–¡¿Me estás escuchando?! – la voz de Rouge irrumpió sus pensamientos, provocando que la viera de reojo.
Shadow soltó un pesado suspiro, por un instante había olvidado que ella seguía ahí.
–Es un poco difícil no hacerlo cuando lo único que haces es gritar – devolvió el erizo negro con fastidio regresando su mirada a los rayos del sol que empezaban a acercarse lentamente hacia donde él yacía de pie.
–¡Lo hago porque no pareces ponerme atención! – vociferó Rouge iracunda –¡¿Por qué demonios eres tan terco?!
–Mmm… ¿Por qué será? – susurró evasivo manteniendo su mirada en la ventana que dejaba entrar la iridiscencia a su mundo de tinieblas.
El aroma de Amy navegó de pronto hacia él, captando de inmediato su atención, obviando su alrededor. Shadow buscó con cierta urgencia a través del cristal para ver a Amy caminar en los jardines congelados bañándose con los rayos del sol, sintiendo de nuevo aquella calidez recorrerlo.
Quiso acercarse un poco más para apreciarla de mejor manera, pero la luz solar lo hizo detenerse. Shadow vio disconforme los rayos que cada vez le robaban más terreno observando con detenimiento el amanecer que se colaba por la ventana, y así, con un osado movimiento levantar una mano febrilmente acercándola a los rayos del sol, tocándolos brevemente sintiendo sus dedos arder por su osadía, resguardándose velozmente en la penumbra.
Él era un ser de oscuridad, un ente que nunca podría vagar en la luz que ofrecía el mundo y si era así, ¿eso significaba que no podría estar a su lado? ¿deseaba estar a su lado? ¿qué había significado aquello que acaba de pasar?
–¡Maldita sea! – maldijo Rouge para así correr las pesadas cortinas con un ademan de mano creando una ventisca helada, tragándolo en las sombras nuevamente, donde pertenecía. –¡¿Es que no ves lo peligroso que es esto?! – inquirió la vampira por fin captando la atención del erizo negro –¡¿Crees que no sé que te has alimentado de ella?!
Shadow resopló molesto para voltearla a ver al fin. Era obvio que no podría escapar de esto.
–Sé que lo sabes Rouge, tu fastidiosa voz lo dice una y otra vez – habló irritado. –¿He de recordarte que es mi sirvienta y puedo alimentarme de ella si así lo deseo?
–¿Debo de hacerlo yo? – devolvió la murciélaga para cruzar sus brazos sobre su pecho para verlo con reproche –Beber un poco de sangre no calmará tu hambre Shadow, créeme, lo sé muy bien – admitió con un dejo de pesar.
Shadow chasqueó su lengua, molesto, desviándole la mirada y trayendo a su mente de nuevo lo sucedido aquella madrugada.
Poder detenerse luego de probar el manjar que era su sangre había sido lo más difícil que había hecho como vampiro nunca; pero su vida tenía ahora más valor que su sangre, y a pesar de ello, no deseaba nada más en este mundo que otro sorbo de la misma.
–Sólo fue un bocadillo que…
–Sé que no has bebido sangre de nadie más Shadow – interrumpió su mentira para que el erizo la viera con asombro.
Rouge suavizó sus facciones para así soltar un suspiro con pesar. Ella conocía esa mirada, podía distinguir los nuevos colores que sólo la felicidad podía brindar, así como la curiosidad de un mundo fuera del de ellos. Ella lo sabía, lo había experimentado y se había nutrido de éste hasta que la realidad le escupió en la cara sus sueños y fantasías imposibles para traerla de regreso a ese mundo de tinieblas, dolor y miseria.
–Te enamoraste de una mortal, ¿verdad? – inquirió Rouge con una mirada descorazonada.
¿Amor? Un vampiro no era capaz de amar… no, corrección, él no era capaz de amar. No podía seguir negándose que ahora su relación que la eriza era más estrecha, pero ¿amor? Eso supondría sacrificar todo por alguien ¿o no lo era? Y si era así podía jurar que no existía algo como eso, después de todo no había sacrificado nada por ella…
¿O sí?
–No digas estupideces – espetó al fin, bufando molesto por sus conclusiones –Tú mejor que nadie sabe que los vampiros no podemos sentir algo como amor, eso es ridículo.
–Yo mejor que nadie sabe que eso no es cierto– debatió, para que el erizo la viera con disgusto –Y mejor que nadie puede reconocer a un vampiro que se ha perdido ante el amor.
Shadow mordió su labio inferior con tal fuerza que rasgó el mismo, sangrando sutilmente debido a esto.
La vio iracundo, como nunca antes; quería despedazarla en ese mismo momento, borrar aquella expresión de arrogancia y soberbia a tal punto que sus ojos brillaron incandescentemente, un brillo que sólo adquirían ante la adrenalina de una pelea inminente.
–Si quieres lastimar a alguien, te estás confundiendo de objetivo – habló Rouge con una mirada severa, sin inmutarse ante el eminente peligro. –Trata de entender – pidió ella soltando un pesado suspiro –Sólo quiero ayudarte– murmuró consternada.
Rouge se acercó a él con cautela y así tomar con gentileza sus manos empuñadas, asombrando al erizo negro por su dulce acción, aflojando su agarre por su tacto gentil; empezando a tranquilizar al demonio irascible. Aquellos ojos incandescentes perdieron su brillo y aquel ceño fruncido se suavizó para que él la viera con cierta expectativa.
–Por eso mismo– continuó –Te lo pido, déjame matarla – pidió con un mohín de dulzura pintando sobre su rostro.
Shadow abrió sus ojos de golpe para soltarse bruscamente de ella y así retroceder de la cercanía de la muerciélaga que lo observaba confundida por su reacción.
–Sé que tú no puedes hacerlo y yo no tengo problemas con ello– insistió Rouge –Prometo será rápido.
–¡Si te atreves a tocarla juro que…
–¡Este amor te destruirá! – advirtió Rouge autoritaria –¡Sólo quiero ayu…– Shadow la tomó del cuello con violencia para elevarla del suelo, cortando su diálogo.
Rouge colocó ambas manos sobre la que ahora cortaba su respiración para intentar librarse de él con desespere, mientras unos ojos carmín que brillaban en la penumbra de aquella habitación la miraran con ira desmedida.
–Escúchame bien, pues sólo diré esto una sola vez – amenazó el vampiro con una expresión sombría intensificando su agarre –No vuelvas a entrometerte en mi vida personal. Lo que haga o deje de hacer con Amy no es asunto tuyo… Atrévete a tocarle un sólo cabello y conocerás al demonio que vive dentro de mí.
Aflojó su agarre al terminar su amenaza para que la murciélaga cayera de rodillas al suelo, jadeando precipitadamente por la falta de oxigeno y así toser con fuerza para que él la mirara con desdén.
–Aléjate de ella – ordenó Shadow por último para así dar media vuelta y caminar hacia la salida con aquella mirada cruel.
–Cuando… Cuando todo esto te explote en la cara – murmuró Rouge con su respiración acelerada para así ponerse de pie torpemente, provocando que el erizo la viera de reojo deteniendo su marcha –No vengas a mí – comandó con unos ojos rencorosos.
Shadow bufó molesto para salir de la biblioteca azotando la puerta detrás de él, huyendo de todo lo que ella podía significar.
0-0-0-0-0
Lágrimas mojaban sus mejillas sin poderlas detener. No podía dejar de llorar, no podía hacer otra cosa que no fuese odiarse en ese momento y al mismo tiempo, sentir una felicidad que nunca había probado antes ¿cómo era posible?
Amy sintió el sol abrazarla con sus cálidos rayos mientras una mueca de tristeza y un suave sollozo era escuchado por los alrededores.
Ella quería ser libre, huir de todo y de todos, encontrar su camino en lo inexplorado y en su lugar, su corazón le gritaba quedarse ahí. Su alma atormentada se sentía aliviada al haber probado algo de paz al sentir sus labios sobre los suyos y su cuerpo un descanso a su vida como una nómada sin hogar.
–Esto está mal – dijo para abrazarse a sí misma con fuerza mientras las lágrimas seguían su rumbo –¡Me rehúso! – exclamó en guerra con la oleada de sentimientos que ahora la abrumaban –… ¿por qué ahora? ¿por qué él? – se cuestionó para así dejarse caer de rodillas sobre la capa fresca de nieve bajo sus pies.
No buscó una historia de amor al momento de huir de Scourge, ni tampoco encontrar paz y alivio en los brazos de nadie, no buscaba sentirse como se sentía, y a pesar de ello, por primera vez se sentía feliz... realmente feliz.
Amy no podía recordar sentir algún sentimiento diferente al miedo y al dolor durante los últimos años de su vida; había olvidado lo que era sentirse en paz, y ese castillo, que en un principio se presentó ante ella como una terrible prisión, ahora se miraba como un cálido hogar.
–¿No es acaso esto lo que he estado buscando? – se preguntó para alzar su mirada al cielo mientras las nubes navegaban con la suave brisa –¿Es acaso esto lo que llaman felicidad? – se cuestionó para sentir una sensación de ardor en su brazo, desviando su atención.
Amy bajó su mirada para ver la manga blanca de su blusa teñida parcialmente de su sangre. Arremangó su manga para así ver los dos orificios sobre su brazo cerrando sus ojos con pesar.
–…No– murmuró sintiendo sus ojos humedecerse nuevamente –Sólo yo podría enamorarme de un ser demoniaco, sin alma o corazón – se dijo para morder suavemente su labio inferior –Y aún así… sólo quiero permanecer a su lado – aceptó con pesar para abrazar sus piernas y sollozar en silencio –Amy, eres una tonta.
0-0-0-0-0
Regresó a su habitación sin lograr conseguir alivió en su caminata matutina y así vendar la herida de su brazo y evitar que siguiera sangrando.
Amy soltó un suave suspiro y así ver su reflejo en el espejo de su habitación en donde pudo divisar aquella lucha interna y emociones conflictuadas se reflejada en su rostro para que aquel sentimiento de abatimiento la abrazara fuertemente. No sabía cómo encararía al erizo negro. En su mente había planteado miles de escenarios hipotéticos de qué diría la siguiente vez que lo viera, siendo el ganador, una total omisión del evento que había transcurrido en la madrugada de ese día.
–Fue una mañana algo loca – le dijo a su reflejo con un mohín de felicidad forzado en espera que aquel esbozo de sonrisa le diera cierta paz, de forma inútil –Seguramente él lo obviará también – murmuró entristeciendo su sonrisa.
Le dolía pensar que Shadow haría algo como eso, pero sabía que era mejor anticiparse a su probable conducta. Dolería menos de esa forma.
Alzó de nuevo su vista al reflejo entristecido por aquellos pensamientos que le gritaban que la separación sería lo mejor y a su vez, que le recriminaban por alejarse de aquello que ahora la llenaba como nunca.
–Hmph– bufó molesta a la recurrente necesidad de querer continuar a su lado, recriminándose por ello –No importa. Conociéndolo volverá a dejarme de hablar por…
La puerta de su habitación se abrió de forma violenta para que Shadow la buscara con una mirada iracunda, haciéndola estremecer ante el obvio arranque de ira que ahora exhibía; los cuales conocía demasiado bien, sin embargo, a diferencia de con Scourge, no temblaba bajo su mirada por alguna razón.
–Amm…– murmuró la eriza rosa, sin saber exactamente qué decir. Ninguno de sus escenarios plateó una situación parecida a esta. No estaba lista. –Yo iba... quiero decir, Espio me pidió que…
–¡¿Qué significó lo que pasó antes?! – exigió saber, helándola ante su pregunta y su plan de escape.
Amy abrió sus ojos con clara sorpresa. Shadow jamás era tan confrontativo frente a situaciones como esas, en especial en situaciones como esas.
El erizo mantuvo su mirada sobre Amy, quien lo miraba con cierto desconcierto por sus repentinas palabras. Una expresión de agonía y confusión se pintó en su rostro, borrando cualquier mohín de molestia previo. Los demonios de aquel beso lo atormentaban más que cualquier otro demonio del infierno.
–Necesito saberlo…– pidió con un dejo de suplica.
Su mente no lograba darle descanso, pues miles y miles de preguntas arremetían contra la misma, sin poder darles una sola respuesta coherente a ninguna de ellas. Estaba volviéndose loco y esperaba que ella pudiera apaciguar esa locura.
–Yo…– empezó Amy para desviarle la mirada. Esa era la pregunta que ella misma se estaba haciendo ¿cómo iba a poder responder aquello si ni siquiera ella tenía una respuesta para sí misma? –Fue un momento de locura… creo – respondió vagamente.
Shadow frunció el ceño irascible, no era la respuesta que estaba buscando.
Caminó cual tempestad hacia la eriza para sujetarla por los hombros con brusquedad, acorralándola contra la pared al golpear su espalda contra la roca maciza, ocasionando en ella un mohín de dolor ante dicho acto.
Amy clavó sus ojos en los de él, quien la miraba con tal intensidad que de forma inconsciente pegó su cuerpo aún más a la pared detrás suya en un intento de conseguir distancia de su postura imponente.
–Si así lo deseo puedo matarte – recalcó macabro, provocando que ella lo viera con un esbozo de sorpresa por sus crudas palabras, intensificando su agarre –Con ella saciaría mi hambre de sangre y me liberaría de las cadenas que ahora me aprisionan– puntualizó con una expresión lúgubre.
Shadow mantuvo su mirada en la eriza, quien mantenía una mirada expectante; sin reaccionar a sus crueles palabras. Su ceño fruncido empezó a suavizarse para que el continuo silencio por parte de ella desquebrajara la mascara de crueldad que vestía en un intento de tomar control de algo que era obvio que carecía.
Él era una de las criaturas más poderosas del planeta, la última forma de vida del mismo, capaz de exterminar a pueblos enteros si así lo deseaba, y pesar de ello, en esa recámara se sentía tan diminuto, a la merced de una mortal… pues su mirada tenía más poder sobre él de lo que cualquier objeto celestial hubiera tenido antes. Ella tenía la capacidad de hacerle perder la cordura, de arrebatarle el aliento e incluso de dudar sobre todo lo que creía saber con tan sólo una mirada.
–… ¿Por qué? – masculló Shadow cerrando sus ojos con pesar suavizando su agarre –Por qué si sé que puedo terminar todo con un chasquido de mis dedos lo único que deseo es estar a tu lado… – habló con una mueca de genuina agonía –¿Por qué lo único que quiero más que tu sangre es repetir lo que sucedió en esa biblioteca? – cuestionó para soltarla lentamente, resignado.
–Porque…– empezó Amy, captando su atención. Shadow alzó su mirada para que ésta se toparan con unos ojos que se romperían a llorar en cualquier momento –Porque te diste cuenta que existe algo más valioso que un estúpido capricho, porque te diste cuenta que no eres tan fuerte y autosuficiente como pensabas… – reveló para que lágrimas sobresalieran de las cuencas de sus ojos –¡Porque por fin eres feliz y no sabes cómo actuar al respecto! – reconoció de forma liberadora sintiendo sus lágrimas derramarse sobre sus mejillas.
¿Feliz? Los ojos de Shadow se abrieron por completo ante lo que ella proponía mientras la miraba sollozar frente a él con aquella mueca de resignación y lucha.
¿Es que acaso esto también era algo confuso y complicado de manejar para ella como lo era para él?
–Debido a que odias que este sentimiento tan cálido está relacionado a otro ser vivo…– continuó Amy limpiando sus lágrimas –Y a su vez te sientes reconfortado por saber que puedes sentirlo… porque te hace saber que no estás muerto por dentro como creías – explicó ella mientras un esbozo de sonrisa se pintaba en sus labios, colocando así una mano sobre pecho, sintiendo aquella calidez que ahora la inundaba. –Y es maravilloso y atemorizante a su vez.
Shadow se quedó en silencio, impactado por sus palabras. En su vago discurso había logrado contestar cada una de las preguntas que su mente atribulada le había hecho, para revelarle una verdad que sin lugar a duda jamás admitiría para sí mismo. Había encontrado el problema… él era feliz.
–Es por eso que… – sus palabras se vieron interrumpidas al sentir sus labios sobre los de ella nuevamente.
Amy se sonrojó intensamente al sentir como de nuevo le robaba un beso, y sin fuerzas o intención de resistirse, corresponder al mismo.
Shadow la besó con desespere, como si su mismísima vida dependiera de ello, rodeando sus brazos alrededor de su cuerpo para que los brazos de ellos abrazaran su cuello, dejándose llevar por aquel nuevo mar de emociones en el que ahora navega, dejando sus miedos y dudas fuera de la habitación, sintiendo como un suspiro le era arrebatado mientras él besaba su barbilla en cortos besos, envolviéndose en él.
La pasión los arremetió cayendo sobre el suave colchón, sin poder distanciarse; cejando que los sentimientos que habían guardado con empeño salieran de pronto para que estos los consumieran por completo, queriendo sólo probar un poco más de aquello que a ambos les habían negado gracias a una vida de miseria impuesta.
Shadow arrebató sus prendas en un movimiento para verla con una intensa mirada por unos breves segundos, casi como pidiendo permiso para lo que pretendía hacer a continuación; uno concedido ante el silencio expectante de ella.
Amy se aferró a él instintivamente, soltando pequeños suspiros mientras sus manos inquietas la recorrían, y así, sin contenerse más besarlo apasionadamente, hambrienta de él, sintiendo por primera vez lo que era una caricia, lo que era un beso deseado con desesperación sólo para querer probar un poco más.
Ella mantuvo su mirada sobre sus ojos color carmín, como si apartar la vista de él la regresara a su peor pesadilla… como si en su mirada pudiera encontrar el valor para dejarse sentir por primera vez.
Amy sintió como él la llenaba lentamente, aferrando sus pequeñas manos en su espalda para experimentar algo que no pensó que podía sentir, un sentimiento de pasión y amor desbordado ¿Así era como se suponía que ese acto se sintiera? Uno que no involucraba el deseo constante que todo acabara o que mantenía su mente tan lejos del presente en un estado casi disociativo, en un intento de borrarse de la existencia en la espera del final.
Ella lo besó nuevamente para que sus labios acallaran los profundos suspiros que eran robados por aquel vals que ahora se bailaba en plena armonía. Shadow se aferró con fuerza las sabanas bajo ellos con fuerza, hecho que no pasó desapercibido por la eriza rosa
¿Intentaba contenerse?
Amy colocó suavemente su frente contra la de él para así sonreírle sueltamente. Shadow la observó expectante para que todo se detuviera por tan solo unos breves segundos, en una conversación silenciosa que ambos parecieron entender.
Shadow suavizó su mirada acariciando su rostro con dulzura para acercar lentamente sus labios a los de ella topando estos apenas lo suficiente para despertar en ella el hambre de la cercanía, arrebatándole un suspiro para que sus tersos labios presionaran contra los suyos probando el éxtasis de los mismo.
Amy se separó de él sonrojándose suavemente por la dulzura de aquella acción inocente que no pretendía más que avivar el fuego del pecado cometido. Shadow mantuvo sus ojos sobre los de ella, percibiendo el aroma que se desplegaba por aquel sonroje inocente, embriagándose de ella nuevamente. Una mirada impaciente la observó detenidamente, una que ella pudo entender en un mundo de silencios, esbozándole una sonrisa, cual permiso silencioso, provocando que la mirada de él se iluminara con éxtasis.
La besó con fuerza una vez más cual gesto de genuino agradecimiento y acto seguido ver su hombro desnudo por unos cuantos segundos y así, con una expresión de desesperación y desahucie, morder su hombro provocando que ella exclamara un gemido ante los colmillos que ahora se enterraban en su piel, sintiendo como él se alimentaba de ella para aferrarse aún más a el erizo.
Una extraña mezcla entre placer y dolor la inundó para perderse por completo en él.
0-0-0-0-0
Abrió pesadamente sus ojos y así ver una porción de fruta al lado de su cama ¿cuándo había llegado eso ahí? Amy se sentó un tanto mareada para notar al erizo negro dormir plácidamente a su lado con una mano sobre su abdomen desnudo. Era la primera vez que lo miraba así.
Admiró en silencio su pelaje negro y las betas rojas que recorrían sus brazos al igual que la suavidad de su pecho blanco, recorriendo el cuerpo del erizo con sus ojos, casi como algo prohibitivo para la vista de cualquier mortal.
Una sonrisa se pintó en sus pálidos labios para recostarse a su lado nuevamente y con delicadeza acariciar su rostro, provocando él soltara un suave suspiro y se acomodara aún más a su lado.
–Eres demasiado adorable cuando duermes – murmuró Amy inaudible con una suelta sonrisa –Descansa – musitó para besar su frente con ternura.
Amy se levantó torpemente para sujetarse por unos breves instantes de la pared a su lado al sentirse mareada por la perdida de sangre. De forma instintiva vio sobre su hombro para distinguir las diferentes mordidas sobre su piel; no eran tan profundas como las de su brazo, pero aún así, habían dejado marca sobre la misma.
Con una mano acarició gentilmente la mordida sobre su hombro y sin poderlo evitar sonreír sueltamente mientras un tenue sonrose se pintaban en sus pálidas mejillas ante el recuerdo, reviviendo una vez más cada una de las marcas de sus colmillos. Amy le dio una última mirada fugaz al erizo negro que aún yacía en el mundo de Morfeo sintiendo un mariposario revolotear en su estómago.
Recuperó las suficientes energías y así buscar sus ropas vistiéndose nuevamente y como acto seguido tomar una manzana de las diferentes opciones que yacían a la par de su cama y así morderla aprisa, necesitaba recuperarse de la perdida de sangre.
Salió de su habitación para ir en búsqueda de Espio, pues había solicitado su ayuda para esa noche en particular, para así caminar por el solitario pasillo un tanto torpe mientras devoraba aquella manzana con hambre, esperando recuperar sus energías más prontamente.
–¡Ahí estás! – escucho decir en el silencio pasillo para ver al camaleón caminar a trote veloz hacia ella del lado opuesto –Nuestro invitado llegara en breve y no encuentro a Lord Shadow ¡¿tú sabes dónde puede estar?! – preguntó con cierta angustia.
–¡¿Eh?! – exclamó la eriza avergonzada para que el camaleón alzará una ceja ante su reacción por dicha pregunta –Quiero decir…– corrigió velozmente para carraspear su garganta –Yo lo buscaré – concretó intentando borrar su obvia vergüenza.
–Dile que el Dr. Robotnik no tarda en aparecer.
–Cuenta con eso – asintió con una expresión un tanto risueña.
–Amm… Bien– dijo Espio para verla con cierta suspicacia. Se le miraba de muy buen humor –Júntate conmigo en la cocina a la brevedad posible, hoy hay mucho que hacer.
–¡Seguro! – dijo animada provocando que Espio la viera con cierta desconfianza por el repentino cambio de actitud.
–Como sea, dejare eso en tus manos entonces– espetó para dar media vuelta regresando sobre sus pasos no sin verla una ultima por sobre su hombro, notando aquella amplia sonrisa en ella ahora. –¡Y date prisa! – ordenó antes de desparecer en uno de los pasillos adyacentes.
Amy lo vio alejarse, soltando un suspiro de alivio; Espio tenía la capacidad de ponerla nerviosa por las razones equivocadas.
–Lo había olvidado – murmuró pensativa –Hoy llega el invitado especial de Shadow, será mejor ir a despertarlo– se dijo a sí misma para sentir de pronto una presencia a sus espaldas viendo de reojo al vampiro que llegaba junto a ella –¡Shadow! – exclamó con sorpresa para dar media vuelta –Pensé que aún…
–Desperté al no sentirte a mi lado – anticipó con aquella característica expresión impasible. Los ojos color carmín se fijaron en la manzana a medio comer que aún sostenía en su mano para de nuevo alzar su mirada a los ojos de ella. –¿Te ha gustado la fruta?
–¡Sí, claro! – asintió energética –Imagine que tú la habías conseguido – dijo Amy con una sonrisa –Gracias – habló notando en él una mirada de preocupación –¿Qué sucede?
–¿Estás bien? – preguntó Shadow consternado –¿Te he lastimado de alguna forma o…
–¡E-Estoy bien! – respondió Amy velozmente con un dejo de vergüenza de su voz –No es como que fuera mi primera vez… ¿sabes?
–No me refiero a eso, yo…– un dedo sobre sus labios lo silenciaron.
–Estoy bien, fue maravilloso – tranquilizó ella para quitar su mano lentamente –Un poco de azúcar y estaré lista para desobedecer todas tus ordenes nuevamente – soltó divertida.
Shadow esbozó una pequeña sonrisa para así tomar su mano suavemente atrayéndola hacia él y rodearla con sus brazos, tomándola por sorpresa por la dulzura de tal acción. Colocó su barbilla sobre la cabeza de la eriza mientras una sensación de paz y alivio lo llenaban como nunca antes. Era la primera vez que esos sentimientos florecían en él.
–Seré más cuidadoso la próxima vez – le susurró provocando que ella se tensará ante sus palabras y lo que ésta pretendían afirmar, divirtiéndolo por su reacción –Por ahora – continuó para separarse de ella y así poder verla a los ojos –Come y no te exijas demasiado ¿de acuerdo?
–Amm… sí – asintió Amy sonrosándose sutilmente ante sus dulces palabras. Nunca le había hablado así antes.
–Hoy tengo un invitado importante y el tiempo se me escapó de las manos– cambió Shadow el tema, irritado. Sacó su reloj de su pantalón, percatándose que su invitado no tardaría en venir y aún había mucho por hacer –¿Puedo pedirte tu ayuda con esto?
Amy abrió sus ojos con asombro. Él jamás le había pedido nada, generalmente sólo se lo ordenaba. Asintió energética para que una suelta sonrisa se pintara en sus labios y un genuino sentimiento de felicidad la invadiera.
–Cuenta con ello.
–Perfecto – soltó aliviado –Iré a alistarme entonces, sólo mantenlo entretenido si yo no he llegado – pidió con una expresión de cansancio para así ver de reojo el extremo opuesto del pasillo. Tenía que alistar todo el material que tenía que presentarle a Robotnik –Si aún te sientes débil por…
Un beso rápido de la eriza lo hizo callar para verla con genuina sorpresa para que ella retrocediera un par de pasos con una expresión de bochorno en su rostro, sin poder ocultar aquella sonrisa traviesa por lo que acaba de hacer.
–Déjamelo a mí ¿de acuerdo?
Shadow le sonrió suavemente asintiendo con la cabeza.
–Cuento contigo.
0-0-0-0-0
Una carroza misteriosa había llegado por él, la misma que ahora lo dejaba en los aposentos del vampiro más grande de la historia, y el excéntrico poseedor de las siete Chaos Esmeralds, las cuales pretendía poseer dentro de poco.
Robotnik admiró el gigantesco castillo frente a él para que una torcida sonrisa se pintara sobre sus labios. Alzó una mano con la intensión de tocar la puerta cuando ésta se abrió de pronto para que detrás de la misma una eriza rosa lo viera sonriente.
–Usted debe de ser el invitado de Shadow – saludó ella cordial –Bienvenido.
Robotnik alzó una ceja ante la familiaridad con la que ella se refería al erizo negro, suspicaz.
Amy lo vio acercarse a ella bruscamente para cortar su espacio personal e inspeccionarla a través de esos lentes con fondo de botella. Retrocedió un par de pasos incómoda para verlo sacar de su maletín una pequeña caja de metal que hacía unos sonidos extraños y como acto seguido acercarlo a su cuerpo mientras un ruido molesto salía de aquel aparato según lo aproximaba.
–Amm…– murmuró Amy intentando tomar distancia del hombre que ahora la examinaba con escudriño –Podemos pasar al…
Robotnik tomó bruscamente su rostro, irrumpiendo su diálogo, acercándola a él y así obligarla a abrir la boca sutilmente y ver dentro de la misma la marca de media luna tatuada sobre su lengua.
–Interesante…– murmuró el hombre en forma de huevo. Amy se soltó de él lo mejor que pudo para verlo iracunda por su imprudencia. –Lo lamento, esto debe parecerte algo muy ruin de mi parte – habló él para guardar sus cachivaches –¡No me he presentado aún! – exclamó con emoción, como si esa fuera la razón de su enojo –Mi nombre, querida vasija, es Ivo Robotnik, Doctor Robotnik para ti – se presentó con arrogancia –Soy alquimista y vengo aquí para poder ayudar a tu amo.
¡Yo sé, metí un lime! Es la primera vez que hago uno con Shadamy y quise darle un enfoque un poco diferente, uno más enfocado a los sentimientos que al acto en sí mismo (igual, la obra está clasificada como mayor de 18 por una buena razón XD) La verdad me encantó el resultado y realmente espero lo hayan disfrutado de leer.
Bien mis lectores, sin más que agregar, los dejo hasta nuestro siguiente capítulo que promete muchas cosas, hasta entonces su autora se despide, Kat fuera.
Dos verdades que están a punto de cambiar todo, dos verdades que traerán a los decretos vampíricos a la vida. El amor significa perdonarlo todo, sacrificarlo todo… ¿o no? Los planes previstos están a punto de cambiar. Capítulo 20: El Alquimista
¡GrAcIaS pOr LeEr!
