¡Hola!

Quiero dar disculpas por la tardanza… ya avisé que con el final de las vacaciones, lo cual aproveché para ir colgando el fic, haría que todo fuese más irregular. Pero no tengo pensado abandonarlo. Sobre todo, ahora que la cosa se va a ir poniendo más y más interesante.

La verdad es que nunca había estado tan nerviosa de colgar dos capítulos (este y el siguiente). Me tomó todo este tiempo para hacer que todo encajase bien, al menos en mi cabeza. Porque algunas tramas se cerraban aquí, y empezaban otras nuevas…. Y dirás que necesitaba que todo encajase muy bien.

SALESIA, Sí! ¡Al fin! Creo que ha sido en el momento propicio, aunque no puedo garantizarte si si o no que ha servido. La Amortentia es el filtro de amor más potente del mundo y si fuese tan fácil salir de ese yugo, no sería tan extremadamente peligrosa. Pero, tranquila. Vas a ver lo que pasa a partir de ahí.

Jaja! Cierto. Y me ha parecido muy buena idea que Harry llevase el mismo hechizo en las gafas que por ejemplo Ojoloco Moody. Siempre hay que ser precavidos. ¡Alerta Permanente!

Con respecto a los vampiros y las maneras de combatirlos. Sí que es cierto que es muy difícil ya más las cualidades que les he dado. Pero recuerda que los verdaderamente privilegiados son Blaise, Theo, Draco… ellos a parte pueden hacer magia. Es bastante claro quién se va a ''encargar'' de ellos. Y, creo, según la idea que tengo en mi cabeza, que hay alguna manera de hacer que un mago normal pueda librarse de uno. Sí, puede que antes de que saques la varita ya están aquí. Pero nuestro Jasper ya dijo alguna vez que ''Nunca busques matarlos de frente''. Pillarles desprevenidos, es una de las claves. Y, Luna siempre tiene la frase adecuada para el momento adecuado. Creo que más de uno soñó esa noche.

Y respecto al trio de oro. Esos ojos azules… quizá… ¿Ron? ¿Ginny? o, ¿Lavender y lo cuenta a todo el mundo llegando a oídos de Draco? AH, AH, AH….

Y SÍ, Harry tiene que hablar con Daphne. No se puede ir así por la vida. Ron peca mucho de insensibilidad, pero estoy intentando darle un aire más maduro en lo que respecta a según que aspectos. Hay cosas que nunca cambiarán y continuará siendo impulsivo. Pero estoy dispuesta a hacerlo un hombre a base de palos aquí. Ya aprenderá. Seguro.

Muchas gracias por tu comentario. Amo leerlos. ¡Besos y cuídate!

Quiero dar la bienvenida a Cinerea.M, espero que sigas aqu´con nosotros y no decepcionarte.

Muchas gracias, de verdad.

Espero saber vuestra opinión en referencia a esto.

¡No os molesto más! ¡Venga!

CAPITULO 20. El club de Slughorn (PARTE 1)

Hermione se acarició los mechones del pelo que caían elegantes y en hondas sobre su pecho mientras el reflejo del espejo del cuarto de baño de su habitación le devolvía su imagen ya preparada para la fiesta de esa noche.

Llevaba un vestido de escote corazón rojo y tirantes finísimos, y corto por encima de las rodillas. El cuerpo del vestido se pegaba completamente a su abdomen y espalda, y a falda era tipo circular y un poquito abombachada dando una imagen elegante y fina pese a su escasez de encajes y decoración.

Se había maquillado muy levemente efecto caro lavada o nude como le explicó su madre que se le decía esa clase de maquillaje, con base difuminada, rímel e imperceptible eyeliner en las pestañas y ojos, muy poco colorete, y se había puesto en los labios un poco de brillo.

Su pelo, estaba agarrado con un par de mechas hacia atrás como a veces lo hacía para ir a clase, pero la diferencia esta vez radicaba en que a parte que sus ondas estaban más que perfiladas, y que esos mechones que dejaban al aire sus pequeñas orejas, estaban sujetos a un pasador redondo con piedrecitas colores rojo, negro, y gris. Sus zapatos eran de tacón negro y, y para se había puesto un colgante plateado con un pequeño corazón rojo en su cuello y unos pendientes de aritos de oro blanco colgaban de sus orejas. Finalmente llevaba un pequeño bolso de mano negro al que le había puesto también el hechizo de extensión indetectable.

Cuando vio que su reloj de muñeca que había dejado al lado del grifo anunciaba que faltaban cinco minutos para la hora acordada decidió ir bajando hasta la Sala Común para esperar a sus amigos. Recogió el lavabo y puso todas las cosas en su lugar y se perfumó el cuello y las muñecas antes de salir. Saludó a Croockshanks con la mano antes de cerrar la puerta, mientras el minino le maullaba en señal de despedida.

En la bifurcación de las escaleras que separaba el camino del dormitorio de los chicos y de las chicas, Neville salía cerrando la puerta tras de sí. Hermione sonrió. Estaba muy guapo. Él le sonrió de lado tímidamente.

'' Per bueno Neville… qué elegancia la de Francia''- bromeó mirándole de arriba abajo. El chico se había puesto un traje negro con camisa negra y pajarita burdeos. Los zapatos estaban relucientes y la chica juraría que se podía ver reflejados en ellos. Se había esmerado muchísimo.

'' Gra… gracias, Hermione''- dijo el chico sonrojándose. – '' Tú…tú también estás muy guapa''- le devolvió el cumplido el chico.

Ella sonrió encantada y le tendió el brazo. – '' ¿Acompañarías a una dama para que no se desnuque por las escleras? ''

'' Por supuesto''- dijo cortés con una pequeña reverencia entrelazando sus brazos y se encaminaban hacia abajo para esperar a sus amigos. Neville comentó contento que este año por fin parecía que Slughorn se había dado cuenta de su potencial en Herbologia y no le tendría sirviendo canapés y bebidas pudiendo disfrutar de la fiesta.

Llegaron abajo separándose dónde Ginny les esperaba sentada en el sillón entre adulaciones a su vestido de las Patil y Lavender, que todavía llevaban el uniforme del día.

Ginny estaba espectacular. Se había dejado el pelo suelto con suaves ondas también enmarcándole el rostro. Llevaba un vestido de dos capas precioso: el de abajo era un sencillo vestido negro de ante de tirantes finos completamente pegado al cuerpo dos palmas encima de la rodilla, y encima de él llevaba otro compuesto de una capa transparente de tul negro sujeto a un cinturón de lazo negro a la cintura y de manga larga recubierto de pequeñas flores de brillantes colores. La falda caía suelta a la misma altura que el vestido de abajo, mientras que las mangas estaban completamente pegadas a su cuello, escote, espalda y brazos... Llevaba unos sencillos zapatos de solón rojos y un pequeño bolso redondo de piedrecitas de colores también. No llevaba maquillaje, solamente se había pintado los labios de color rojo y se había puesto un poco de rímel.

Su mejor amiga al verla se levantó alzando una ceja impresionada mientras las otras tres chicas hacían muecas y sonidos de sorpresa.

''A ver… déjame verte''- Ginny llegó hasta la castaña y tiró de ella agarrándola de las manos hacia ella y avaluándola mientras Hermione reía suavemente. – '' No está mal Hermione Granger… pero nada mal''- la felicitó alzando la cabeza con orgullo.

Hermione puso sus ojos en blanco divertida y giró su cara hacia las escaleras al oír unos pasos descendientes por ella.

Harry hizo acto de presencia en la Sala Común con un traje negro, chaqueta de traje con las solapas de terciopelo y camisa morado oscuro y corbata gris antracita de satén. No llevaba túnica y su pelo estaba… ¡peinado!

Se tocó un poco el nudo de la corbata claramente incómodo también ante las adulaciones de las tres chicas des del sofá y las miradas pícaras y analítica de Hermione, Neville, y Ginny, respectivamente.

'' Bueno, creo que es un momento memorable ¿no?''- se levantó Parvati del sofá mientras hacía aparecer una cámara. – '' venga, juntaos. ¿Dónde está Ron?''- preguntó la morena extrañada mientras Ginny, Neville, Hermione, y Harry se ponían en ese orden juntos para hacerse la fotografía.

'' Pues no lo sé, luego del entrenamiento de quiddich ha desaparecido y no lo he vuelto a ver''- frunció el ceño Harry. La pelirroja desde su posición inclinó la cabeza para hablarle.

'' Pero sí que recibió invitación ¿no?''-Hermione y Harry asintieron.

'' A lo mejor se enfadó cuando sabía que ibais juntos…''- comento Padma a la castaña y el moreno de ojos verdes.

Hermione miró a su amigo. – '' Si se lo propuse a el primero…''- Harry asintió confirmándolo.

''Tranquila, no te preocupes''- la tranquilizó. - '' Tal vez se ha debido adelantar''- apretó su cintura con la mano para infundirle ánimo.

'' Esa sí que sería buena''- comentó la pelirroja. – '' Mi hermano llegando puntual a algún sitio''- los demás rieron suavemente.

''En fin, ya aparecerá''- se encogió de hombros la chica con la cámara. - '' Venga, juntaos un poquito más''- les hizo ademán con la mano y puso el ojo tras el objetivo. - '' Decid… DOXY''- los cuatro rieron y pronunciaron a palara mientras un flash los iluminaba suavemente. Parvati se irguió satisfecha del resultado. – '' Creo que no va a hacer falta otra toma. ¡Venga, que llegaréis tarde!'' - les apremió.

Se despidieron entre promesas que les contarían todo en la comida o el desayuno de mañana y salieron por el retrato de la Dama Gorda.

Bajaron las escaleras y llegaron al hueco del séptimo piso dónde una figura menuda y brillante les esperaba.

Luna, llevaba su cabello suelto y rizado también, sujeto en un lado de la cabeza con muérdago rojo y le caía por el otro lado encima de su pecho y hombro. Vestía vestido con la parte de arriba sin mangas negra y la falda de volantes traspuestos uno tras otro de color verde y pequeños puntitos rojos de brillantes esparcidos por todo el vestido. Los zapatos eran de tacón bajito y brillaban en purpurina roja, sus orejas estaban decoradas por los mismos pendientes de estrellas que el año pasado llevó a la fiesta con Harry solo que en esta ocasión eran dorados. Sus ojos estaban cubiertos también por una suave capa maquillaje dorado y los labios estaban vírgenes. Estaba adorable. Parecía un arbolito de Navidad.

'' ¡Luna!''- la llamó Harry contento al verla. - '' Creía que te veríamos en la fiesta''- llegaron hacia ella. Bueno, concretamente que la verían del brazo de Nott toda la noche.

'' Quería llegar con mis amigos''- dijo simplemente contenta. – '' Ya me encontraré con Theo allí.''- se encogió de hombros.

''Eso está muy bien''- aceptó Hermione contenta. – '' Estás preciosa Luna''- se acercó a tocar los volantitos del vestido. Le recordaban al que llevó ella en el Baile de Yule.

''Era de mi madre''- lo tocó aplanándoselo un poco. - ''Pero lo he arreglado un poco''- sonrió nostálgica mirándolo. Estaba un poco descolorido por el paso del tiempo, y era más largo y de colores pálidos cuando lo desenvolvió de la caja que le había enviado su padre… pero con ayuda de Cho y Su Li habían podido cambiarlo de color y acortarlo para actualizarlo a sus tiempos.

''Ha quedado muy bien''- aduló Neville tímido ganándose una sonrisa por su parte.

'' En fin, nos vemos allí, voy a buscar a Brian''- dijo Ginny algo nerviosa.

'' ¿Por qué no ha venido él a buscarte?''- Hermione frunció el ceño. Eso era muy poco caballeroso de su parte. Los otros tres parecían estar de acuerdo, pero no comentaron nada.

'' No me hace falta que un hombre venga a buscarme y escoltarme, Hermione''- respondió Ginny con voz dura- ''Ya está bien así''- empezó a andar y bajó en dirección derecha para ir bajando a la Sala Común de Huffelpuf.

A Hermione le dolió un poco la contestación de su mejor amiga. - '' ¿Qué he dicho?''- les preguntó mientras Harry y Neville encogían los hombros… ella se tocó el brazo como si le hubiesen dado un golpe y le doliera y se mordió el labio de forma pensativa.

Harry se apresuró a animarla. – '' No te preocupes. Ron tiene razón. Está insoportable''- dijo crítico el ojiverde y le tendió su brazo para que ella se sujetase a él. Hermione le sonrió suavemente a más animada mientras se entrelazaba con él y Luna y Neville los siguieron de cerca.

'' No os preocupéis… hoy todo se arreglará''- dijo Luna sonriente tras ellos.

Los chicos fruncieron el ceño para sí sin comprender y Hermione giró su cabeza para interrogarle con la mirada, pero Luna estaba mirando a su alrededor perdida en sí misma.

Llegaron al pasillo donde se encontraba el lugar de la fiesta, y este año estaba iluminado con lámparas de papel blancas, redondas y flotantes que emanaban una tenue luz ocre. Todo estaba lleno de cintas doradas suavemente atadas a las paredes y del techo caían como lluvia pequeños brillantitos dorados y blancos sin llegar a tocar el suelo.

Llamaron a la puerta y un joven moreno de sexto año de ojos castaños y piel pálida les abrió la puerta. Vestía un traje negro con camiseta blanca y pajarita dorada. Tras él, unos papeles y una pluma flotaban. Pidiéndoles educadamente las invitaciones y comprobándolas que eran veraces escucharon como empezaba una suave música ambiental de fondo. Hermione reconoció la melodiosa y seductora voz de Sinatra.

Se despidieron de él y se adentraron al lugar andando por un pasillo poco iluminado hasta encontrarse con el salón.

La sala estaba adornada de dorados igual que el pasillo sobre una moqueta negra de terciopelo. Estaba lleno de gente vestida elegantemente charlando con copas en sus manos y algunos danzaban al suave ritmo de la música en el centro del lugar. Los camareros, con esmoquin negro, camisa blanca y pajarita dorados también, circulaban por el lugar ofreciendo bebidas y canapés en una bandeja y una servilleta dorada colgando del otro brazo.

Pudieron ver a Slughorn charlando con un par de hombres de espaldas a ellos vestido con una túnica de gala negra de terciopelo negro y detalles en oro mientras reía diligentemente alguna anécdota de su pasado. También estaba Rolph con ellos. El profesor de pociones les alzó la copa en forma de saludo sin interrumpir su charla con los invitados.

Echaron una mirada a la fiesta para ver si podían ver a alguien conocido mientras aceptaban una copa que les tendió una alumna de pelo negro, piel blanca y pecas que parecía de quinto año.

Cuando un par de alumnos que bailaban en la pista pasaron frente a ellos mientras el chico le dio la vuelta a su pareja divertidamente en la pista, Hermione, pudo divisar al fin a Draco y sus amigos en el otro lado del lugar.

Comprobó con timidez que él la estaba mirando directamente. Portaba un traje negro, camisa gris oscuro y corbata de seda negra debajo de la chaqueta abrochada que se adhería perfecta y arrebatadoramente a su cuerpo. Hermione se quedó con la copa de champagne a medio camino casi rozándose los labios sintiendo sus mejillas colorearse al notar su ardiente mirada sobre ella mientras él se llevaba a la boca una copa de whisky de fuego con hielo. Cuando él le sonrió de lado mientras bebía sin cortar la mirada con ella, sintió un calor agradable que le recorrió el estómago hasta su bajo vientre. Bajó la mirada mientras sonreía para ella y procedió a beber.

Harry, por su parte, sintió que el mundo se había detenido para él.

Delante de una morena con el pelo suelto de espaldas, vestida con un sexy vestido de manga larga y sin escote apretado hasta las rodillas de terciopelo plateado oscuro, y zapatos de tacón negro, que supuso que sería Pansy Parkinson… se hallaba Daphne.

La rubia se encontraba riendo con Pansy mientras sostenía una diminuta copa con un rosado cóctel en su interior. Un corto vestido blanco de corte sirena se pegaba su cuerpo…sin mangas, ni escote, y con detalles en plateado que brillaban esparcidos por él. La falda era completamente de flecos y caía con gracia hasta por encima de las rodillas y llevaba zapatos plateados finos sujetos a los tobillos. El pelo estaba fabulosamente recogido en un moño bajo desecho, y llevaba un ligero maquillaje negro ahumado que hacía resaltar sus ojos celestes.

Ella, quitó un momento un momento la mirada de su conversación con su amiga y sus ojos se encontraron. A Harry le dio por un momento la impresión que todo se difuminaba y que su silueta se hacía grande a su alrededor mientras se miraban. Cómo si solamente existiese ella. Tragó grueso y fue incapaz tan siquiera de formular una sonrisa para ella. Solamente quedó admirando la belleza etérea de la rubia y Harry juraría en serio que una luz emanaba de ella envolviéndola.

Su contacto visual finalmente fue cortado por ella, que volvió a la conversación con Pansy, y Harry, observó cómo Luna se despedía de ellos con la mano dulcemente y echaba a andar hacia el centro de la fiesta, dónde un atractivo Theodore Nott vestido completamente de negro con el cuello de la camisa desabrochado en un par de botones se aceraba a ella. Vio al joven misántropo darle una vuelta lenta a la chica para admirarla encandilado mientras la pequeña rubia le agarraba la cara con ahínco poniéndose de punillas y le plantaba un beso inclinándolo hacia ella mientras él abría sus orbes acero de la impresión. Cuando se separaron, Theo le regaló la más encantadora de las sonrisas y la tomó de la mano para llevársela a una de las mesas a tomar algo.

El joven Griffyndor no cabía en sí de la impresión ante la imagen. Empezaba a pensar que quizás se habían equivocado y habían juzgado demasiado rápido. A Nott al menos, pensó mirando a Malfoy y Zabinnie que parecían hablar muy juntos de algo importante. Miró de reojo preocupado por Neville y puso observar que su compañero había encontrado cierto punto interesante mientras miraba hacia la otra punta de la habitación. Aunque sus ojos tenían un brillo triste. Bajó la mirada e intentó pensar algo que lo pudiese consolar, pero entendió que no había remedio para eso que padecía el joven Longbotton. Nada más que tiempo.

Al otro lado de la sala, Blaise, con un traje formado por una chaqueta color verde oscuro, a juego con su corbata de seda gris oscuro, y pantalones, camisa, y zapatos negros vio como la tranquilidad al principio dada por el ambiente festivo y la agradable compañía de sus amigos, se fue de paseo en el momento que vio entrar a Ginny con el hortera. Él, vestía con un esmoquin negro con camisa negra y corbata roja oscura debajo de la chaqueta abrochada y una túnica de gala.

Draco, dejó de admirar la belleza de la castaña al escuchar como cambiaban de rumbo los pensamientos del muchacho que tenía a su lado. Miro a su amigo y dirigió su vista hasta donde se encontraba la pelirroja. Brian acompañada su andar con la mano en el trasero de la chica y se perdían hacia la derecha dónde había otra sala. Blaise casi rompe su vaso de Jerez al ver como esa mano acariciaba de arriba a abajo un glúteo de la chica e hizo ademán de seguirles, pero el platino le fastidió la idea poniéndose estratégicamente en medio y negándole suavemente con la cabeza alertándole que su mirada empezaría a enrojecer si no se tranquilizaba.

Mientras un sonriente Theo le rellenaba una copa de ponche a Luna y ella le contaba algo mirando soñadora hacia el techo, Hermione sonreía dulcemente mirándolos reír y hablarse de forma tan natural… anhelando secretamente escaparse con Draco en algún rincón y tener, aunque fuese, un momento con él. Por un instante envidió a su amiga porque ella sí que podía mostrar libremente sus sentimientos con Theo. Un camarero pasó por su lado bastante cerca de ella, y su olor conocido le hizo interrumpir sus cavilaciones. No pudo disimular su impresión al reconocer el andar y el pelo de figura.

Ron.

Un Ron vestido de camarero acababa de pasar por delante de ella sin mirarlos. Harry y Neville abrieron sus ojos sin poder creérselo tampoco y le siguieron con la mirada intentando entender qué hacía allí vestido así.

Golpeó a Harry suavemente en el brazo para que espabilase y fueran a hablar con él. Pidieron perdón a Neville por abandonarle unos momentos. El chico le quitó importancia con un gesto y se despidió de ellos adentrándose hacia otra sala de la fiesta en dirección a la que se había ido Ginny antes con Brian.

La castaña se decidió a ir tras el pelirrojo seguida por su mejor amigo con mirada nerviosa hasta la barra del fondo que se encontraba libre de invitados. Ambos contemplaron como Ronald se apoyaba en la mesa de los canapés dándoles la espalda y suspiraba intentando evidentemente tranquilizarse.

''Ron''- le llamó ella acercándose a él mientras Harry miraba brevemente hacia atrás para comprobar que nadie los escuchase o los oyese. – '' ¿Qué… qué haces?''- le sonrió de lado conciliadoramente.

Ron cerró los ojos por un momento conteniéndose y se irguió para volver a colocar canapés de distintos tipos en la bandeja. – '' ¿No es evidente? Estoy sirviendo la comida…''- dijo serio sin mirarlos.

''Ya… eso ya lo veo''- sonrió ella. - '' ¿Por qué?''- inclinó de lado un poco la cabeza para verle mejor.

'' Porque mi invitación era para esto.''- le explicó algo cortante el pelirrojo continuando su trabajo.

Hermione frunció el ceño. – '' ¡Eso no está bien!''- dijo con tono de indignación. Luego apretó los labios y le obligó a dejar de toquetear el dragón tártaro. – '' ¿Tu invitación especificaba esto?'' – señaló la mesa con la cabeza.

Ron se tomó unos minutos para mirarla de arriba abajo con su mirada azul. Luego asintió con la cabeza.

Hermione no daba crédito a esto. – '' Ron, te pregunté si querías venir conmigo esta noche. Y tú me dijiste, no no me hace falta, que tengo invitación no sé qué… ñ, ñ, ñ '' – dijo imitándole con la voz y la cara exagerada. – '' ¿Porque no nos lo contaste? Es denigrante, Ron.''- dijo directa. No cabía en sí de rabia de ver a su mejor amigo humillado ante los demás alumnos así. No aprobaba para nada esa política de Horace que para ahorrarse unos cuantos galeones contratando personal hiciese trabajar sirviendo a los alumnos que él consideraba de ''segunda categoría'' a los que él consideraba la ''elite''. Era clasista. Lo más fuerte es que no podía entender como Ron se había prestado a esto.

Ron sonrió con ironía. – '' Mira, Hermione. No tengo tiempo para tus discursos sobre la ética y la moral''- la miró y sus ojos destilaban seriedad. – '' Mírate, por favor…''- la señaló. – '' Pareces una de esas jovencitas preciosas de la alta sociedad. Una de esas que en cualquier momento el perfecto hombre va a aparecer para llevársela para sí y hacerla la perfecta novia, la perfecta prometida y la perfecta esposa después''- luego miró a Harry. - '' Y tú, llevándola de tu brazo, como el mago famosísimo que eres. Triunfador, rico, valiente… el salvador del mundo''- Hermione empezaba a respirar entrecortadamente procesando una a una las cuchilladas que le provocaron esas palabras, y Harry lo miraba como si no lo conociera. - '' Por favor, chicos…''- sonrió negando con la cabeza. – ''Disfrutad de la velada y dejadme que ocupe mi lugar y mi sitio. No dejéis que yo os amargue la noche''. – cogió la bandeja de los canapés e hizo ademán de irse de vuelta a su cometido cuando Harry le barró el paso. Sus ojos verdes brillaban de enfado.

'' Me da igual lo que me digas a mí. Pero a ella… déjala a fuera de eso, Ron. Discúlpate ahora mismo''- le dijo con voz suave y afilada.

Ron lo miró de arriba abajo y su sonrisa se torció al punto que le recordó a Draco Malfoy en sus mejores tiempos. – '' No te preocupes Harry. Ahora lo entiendo. Lo de mi hermana, vuestras constantes desapariciones. Todo. E-está bien, de verdad. Solamente necesito asumir que mis dos mejores amigos se estaban viendo a mis espaldas sin importarles mis sentimientos. Está bien, está todo esplendorosamente bien. Ahora, si me disculpáis. Tengo que repartir los canapés ''- dijo diligente apartando a Harry golpeándolo con el hombro.

El moreno se frotó la zona afectada y se giró hacia él. –'' ¿De dónde mierda has sacado eso? ¿Es que no te paras a mirar tan siquiera lo que pasa delante de tus narices?''- llevaba días fastidiado por lo de Daphne, por todo lo que se les venía encima y sintiéndose más solo que la una y ahora le salía con esto porque ni siquiera se había acercado a preguntarle qué le ocurría o pasaba. Estaba siendo muy incoherente pues él también se había separado de ellos. – '' ¿Y tú?'' – le preguntó directamente el chico de la cicatriz- '' También llevas semanas desapareciendo y tan siquiera te has acercado a pedirnos ayuda en lo que sea que andas metido''- lo contraatacó.

'' Ya tengo todo lo que necesito, gracias''- finalizó la discusión con su amigo. Luego miró a la guapa castaña. – '' Os vi el otro día…''- sepultó.

''Ron... no hay… no hay nada''- le aclaró ella con los ojos empezando a aguársele.

El pelirrojo no pareció convencido con los argumentos que le daban y les dio la espalda marchándose, provocando un llanto sordo en Hermione, que se puso la mano en la boca sin poderse creer como había llegado a esa conclusión tan rocambolesca.

Harry suspiró mirando al suelo y negó con el cabeza apenado. Por mucho que lo intentaran no lo convencerían de lo contrario. Dirigió su mirada a la chica y se acercó a ella quitándole las manos para observarle la cara. – ''Eh…''- la tranquilizó mientras se sacaba un pañuelo del bolsillo de la americana. – '' Venga, no llores… te vas a poner perdida''- le quitó con cuidado las lágrimas de debajo de los ojos con cuidado de no estropearle el maquillaje. Ella sonrió triste con ademán de reír y aceptó el pañuelo finalmente para terminar ella misma el trabajo. - '' Es así, cabezón… en cuarto pasó lo mismo. Cuando lo vea claro, volverá él mismo por su propio pie''- la tranquilizó.

Ella se sorbió la nariz con el pañuelo suavemente con una mano en ella y lo miró. – '' Pero no entiendo porque nos ha dicho todo esto…''- negó con la cabeza y respiraba hondo para tranquilizarse.

'' Está celoso, Hermione''- se encogió de hombros. - '' No hace falta que te diga que lleva enamorado de ti desde hace años''- hizo un mohín con la boca. - '' Aunque, algo me dice que tú de él no lo estás, ¿verdad…?''- le preguntó mirándola, buscando la verdad en sus ojos.

Ella negó con la cabeza y se miró los zapatos. - '' Hay… hay alguien que…''- pero Harry la interrumpió.

''Chst''- la frenó. – '' Ya está. Hay otra persona, ¿no?''- ella asintió y Harry le puso las manos en los brazos. – '' Entonces no hay nada más que hablar. Él tiene que ser lo bastante maduro como para aceptarlo''. – le frotó los brazos para infundirle calor y energía, y se separó de ella.

La castaña soltó finalmente una risa rota negando con la cabeza. - ''Me temo que Ron y madurez no pueden ir en la misma frase, Harry…''- alzó una ceja y miró hacia la fiesta.

'' Bueno, siempre podemos colgarlo de un árbol a ver si lo consigue''- la miró elocuente y esta vez sí que consiguió una carcajada de ella.

''Ah… aquí están mis dos alumnos predilectos''- la voz de Horace les invadió su atmósfera ya menos cargada. – '' ¿Disfrutando de la fiesta, chicos?''- los miró sinuoso. Era evidente que él también sospechaba que algo ocurría entre ellos. – ''Tengo que advertir que he puesto en ciertos puntos estratégicos ramitas de muérdago''- señaló el techo y algunos lugares hacia atrás.

''Oh… eh… bueno''- Harry no sabía dónde meterse ahora.

'' Es una fiesta estupenda profesor Slughorn''- dijo educada Hermione. – '' ¿Era el editor del Profeta con quién charlaba antes?''- le preguntó para cambiarle de tema.

''Oh, si''- dijo orgulloso. - '' El viejo Barnabas se encontraba interesando en la música que había escogido esta noche. He de decir que mi admiración por Sinatra viene de atrás, de mucho tiempo atrás…''- se rio suavemente. - '' Pero, venid conmigo''- les invitó. - '' Os lo presentaré. Estoy seguro de que estará encantado de hablar con vosotros, Granger. Le encantará oír su punto de vista sobre sus métodos de redacción. Sobre todo, el tuyo Harry…''- le miró suplicante. Era evidente que los había ido a buscar para presentarlos en sociedad.

'' Será todo un honor señor''- le contestó ella. El moreno observó como los ojos tristes de su mejor amiga se habían transformado lentamente en una mirada bañada de una determinación maquiavélica. Su alarma ara detectar peligro se había encendido y empezado a girar como las luces policiales. En nada empezarían a sonar las sirenas.

Mientras andaban tras el hombre atravesando la fiesta Harry le habló en susurros. - '' ¿Qué haces? ¿No ves que nos está exhibiendo como trofeos? – señaló con la cabeza miró hacia delante vigilando que el hombre no los escuchara.

Ella lo miró de manera maternal.

'' No pretenderás que pierda la oportunidad de hablar con el ex jefe de Rita Skeeter, y con el hombre que tildó a mi mejor amigo y a Albus Dumberlodore de chiflados negando el regreso de Voldemort…''- sonrió de lado de forma peligrosa. - '' Me gustaría tratar ciertos puntos con él sobre el derecho al honor, a la intimidad, y sobre tráfico de influencia y favores. Va a ser muy interesante.''- se adelantó a él dejando a Harry parado en medio de la fiesta.

La castaña podía ser extremadamente sensible para muchísimas cosas, pero cuando se le presentaba una oportunidad de hacer justicia nunca, JAMAS, la desaprovechaba. Dejaba sus sentimientos a un lado y se volvía absolutamente implacable. Nadie diría que hace apenas 5 minutos estaba con los ojos llorosos y deprimida a más no poder.

'' Hermione por favor… ''- le suplicó llamándola, siguiéndola sin ser escuchado. Contempló casi horrorizado como la chica había alzado su copa al andar como si fuese una baronesa y como meneaba las caderas de forma poco habitual en ella, pero sutil. Se pasó la mano por la quijada intentando pensar rápidamente como parar esto.

Slughorn había desatado a la bestia.


Neville se alejó de Harry y Hermione. Necesitaba refrescarse y despejar sus ideas tras la imagen continua en la fiesta de Theo y Luna.

Se acercó a la mesa de las bebidas y rellenó su vaso de cristal cilíndrico con un poco de coctel de melón. Su corazón se debatía entre continuar su pose pasiva e indiferente, o dejar salir el león que rujía de rabia en su interior.

Recordaba los paseos con Luna, sus charlas y compañía mientras hacían experimentos por las tardes cada miércoles que él tenía el Invernadero entero a su disposición. Se lo pasaban muy bien y la verdad es que había muy buena química entre ellos… echaba de menos esos momentos.

Ahora todo eso parecía muy lejano pese a haber pasado tan solo un par de meses.

Luna había desaparecido de su vida casi completamente para verse acompañaba día y noche por ese misterioso Slytherin.

Al principio no comprendía exactamente qué hacía con él. Él mismo pensaba que ese chico era mudo pues solamente se dignaba a personificarse en clase, no se le veía en los pasillos... y las pocas veces que pudo ubicarle fuera del aula era en la Biblioteca siempre a tres mesas de la de Hermione. Era muy serio y nunca le había visto sonreír a no ser que fuese sarcásticamente por algún comentario dicho por Draco o alguno de sus compañeros.

Hasta ahora.

Los alumnos parecían haberse dado cuenta de su existencia gracias a su relación con la Ravenclaw y que se dejaba ver más con Malfoy y su grupo (o lo que quedaba de él). Se podía verle sonreír, hablar, e incluso Neville pudo oír su risa des de su mesa por un comentario que le había respondido Parkinson a Zabinie hacía un par de días en la cena.

No había duda de que eso era el efecto de la presencia de Luna en su vida. Sonrió con nostalgia.

Nott no sabía que había encontrado la cura de la licantropía, ganado la lotería mágica y que había descubierto el método de preparación del elixir de la vida. Todo a la vez.

Se secó brevemente la cara pegándose pequeños golpes en la frente con un pañuelo estampado de tartán que su abuela le insistía que llevase siempre encima y le dio un sorbo a su copa intentando alejar esos pensamientos. Él no era una persona que generaba rencor en su interior, y Theo no había hecho más que lo que él. Darse cuenta del extraordinario ser que era Luna y, a diferencia suya, actuar.

Tenía que acostumbrarse. Algo le decía que Luna y Nott no se separarían nunca. Y él, no podía ir por la vida dando pena por un amor no correspondido.

Quizá el antiguo Neville sí. Pero el de ahora había crecido y madurado.

Había visto cosas horribles, enfrentado a mortífagos, y a la mujer que dejó a sus padres en estado disociativo en San Mungo. Sin duda, podía controlar un poco sus emociones y ser amigo de Luna y alegrarse mucho por ella sin que se le saliera todo de control. Tenía que conseguirlo y ser fuerte.

Si esto había pasado era porque la vida tenía guardada otra aventura para él. Suspiró y guardó el pañuelo en su bolsillo dispuesto a ir a buscar a sus amigos. Hermione le había prometido un baile y tenía ganas de pasárselo bien también. Acabó la copa rápidamente y la dejó en la mesa pues el zumo que llevaba era bastante peligroso si se derramaba y se giró dispuesto a ir a la sala principal.

Pero no pudo avanzar puesto que chocó con algo.

Sintió algo húmedo calar en su ropa e instintivamente sujetó a la persona que del impacto volvió hacia atrás y trastabilló casi a punto de caerse y una copa cayó al suelo sin romperse opacando su sonido en la moqueta.

Era una chica. Pequeña y delgada. Piel blanca y cabello rubio recogido en un moño francés. Vestía con un vestido corto de satén rosa pálido de mangas caídas y un pequeño cinturón con un lacito del mismo color por la cintura y con la falda cayendo suelta hasta las rodillas. Sus orejas estaban decoradas en dos perlitas blancas y sus pies llevaban unos zapatitos blancos de salón y un bolsito de mano rosa también con piedrecitas.

Pero lo que le impactó más fue su rostro.

Desprovisto de maquillaje totalmente. Pero no lo necesitaba. Una cara de niña algo asustada le devolvía la mirada en unos ojos azules extraordinarios. Su boca, pequeña y tierna, estaba solamente decorada por un pintalabios difuminado color fucsia.

Es preciosa pensó mientras la ayudaba a ponerse bien.

'' ¡Oh, por todos los geranios colmilludos!''- la chica se puso las manos en la boca mirándole con ganas evidentes de morirse por lo que había provocado. – '' L-lo-o lo siento mucho''- se lamentó enseguida al ver la horrible mancha lila oscuro que surcaba la camisa del chico. - '' Te he puesto perdido, madre mía. Lo siento, de verdad''- negó con la cabeza mientras miraba su camisa y agarraba un poco la solapa del traje mirando. Neville intentaba hablar, pero no podía. – '' Merlín, llevaba zumo de mora. Ven conmigo, rápido''. - tiró de él rápidamente cogiéndole de la muñeca y Neville se vio rápidamente transportado en medio de la fiesta por esa menuda chica.

Entró tras la chica en el baño de mujeres como un trompicón y la puerta se cerró tambaleándose lentamente.

Se sonrojó con fuerza al comprobar dónde estaban.

Vio a la joven encender el grifo del lavabo y poner el pitorro a el agua caliente, mientras buscaba a tientas en los pequeños tarros de cristal decorativos llenos de hojas, flores y frutos.

Se detuvo en uno de ellos y lo cogió examinándolo, dibujándose una sonrisa cuando encontró lo que buscaba. - '' Perfecto, qué bien…''-la hoyó susurrar con un deje de alivio. Luego lo miró. - '' Quítate la camisa, por favor''- le pidió con amabilidad mientras cogía el tapón y lo metía e el lavabo para retener el agua caliente.

Neville se quedó petrificado. Quizá no había entendido bien. – '' ¿Qu-que, ¿qué haga qué?''

La rubia mientras había quitado el tapón de corcho al tarro y estaba rebuscando en él. - '' Que te quites la camisa, voy a eliminarte la mancha''- lo miró otra vez con sus bonitos ojos azules. – '' Por favor''- le volvió a pedir con educación.

Sin saber por qué, el griffindor obedeció sin chistar y mientras se desanudó la pajarita y se quitó la chaqueta empezó a pensar en todas las situaciones bochornosas que había vivido en su vida (que no eran pocas), y realmente pensó que esta se llevaba la palma. Se desabrochó uno a uno los botones de la camisa y observó como la chica había dejado el tarro abierto y había recaudado unas cuantas pelotitas pequeñas color verde rojizo al lado. Frunció el ceño.

''Gracias''- la chica se inclinó para llevarse la camisa y la metió en el agua caliente, dejándola flotar en ella y cerrando el grifo. Luego, se llevó una mano al moño y sacó un pasador dorado de dos puntas, abriéndolo con la boca y cogió una pelotita, haciendo tres pequeños orificios en ella con precisión y exprimiéndola con la mano en el agua. Luego cogió otra ignorando a Neville, que se encontraba desnudo de la parte de arriba y se abrazaba para sí con vergüenza. – '' Tranquilo, esto es muy efectivo. La Sabonaria es también llamada la planta del jabón. Esto son solo semillas, iría mejor con la flor, pero creo que remojándo un poco con el aceite y uno o dos encantamientos Fregotego bastarán''- puso su mirada azul en él y lo miró disimuladamente de arriba abajo. Era de complexión fuerte, además, una mata de pelo masculina disimulada le bajaba del ombligo hasta… se sonrojo un poco y con un botecito volvió a la faena rápidamente.

Se hoyó la cadena del wáter y Neville quiso que realmente Snape viniese a rendirle cuentas por los calderos explotados cuando una guapa chica de cabello negro lacio, largo hasta la cintura, piel olivácea y ojos verdes, vestida con un sexy vestido negro de cóctel de tirantes salió del tercer cubículo y se lo quedó mirándolo pícaramente mientras andaba hacia la puerta y lo escaneaba sin decir una palabra. Volvió a mirar a la rubia cuando la otra chica desapareció.

La joven se encontraba con las manos metidas en el agua frotando la camisa y todas las pelotitas ya reventadas al lado. Carraspeó llamando su atención. – '' Disculpa, ¿cómo te llamas?''

Ella levantó la mirada de la camisa y lo miró. Sonrió de lado divertida y soltó una risita dulce. – '' Supongo que es un poco raro estar en una situación así sin saber el nombre de la otra persona''- se mojó los labios fucsias. - '' Astoria. Me llamo Astoria Greengras''- volvió a mirar la camisa. El agua ya se estaba colorando a causa del zumo que soltaba la prenda.

'' Muy bien… Astoria''- dijo descolocado. - '' ¿Eres pariente de Daphne?''- preguntó recordando a su hermosa compañera de clase. De pronto recordó sus modales. - '' Yo me llamo N-''

Astoria asintió sin mirarle. – '' Neville. Neville Longbotton. Sí. Daphne es mi hermana mayor''- sacó la camisa y la arrugó un poco para sacarle el flujo del agua y la volvió a meter enseguida para seguir frotándola. Luego le miró. – '' Es una manera un poco rara de conocerse ¿verdad?'' -le preguntó divertida.

Neville al fin pudo sacar una sonrisa. - '' Pues sí. Es bastante curioso''. - Ella ya escurrió la camisa con fuera y la tendió arrugada en el lavabo. - '' Espera, ya lo hago yo.''- se sacó la varita del bolsillo del pantalón y apuntó la camisa- '' ¡Fregotego!''- dijo, y la mancha desapareció en su totalidad. Se quedó mirándolo impresionado. Fascinante…la cogió y no podía creerlo. Con un toque sutil de varita la secó y procedió a ponérsela. – '' ¿Como has sabido que las semillas me ayudarían?''

Ella se encogió de hombros tímidamente mientras observaba como se iba abrochando los botones. - ''Lo leí en un libro de botánica muggle hace un par de años''- sonrió de lado. – '' La verdad es que resulta fascinante como emplean las plantas de su mundo. Es casi igual al uso que hacemos nosotros: preparan brebajes y pociones, cremas curativas e incluso ¡cosmética…!''- el moreno vio como a la chica le brillaban los ojos al hablar del tema. Sonrió tiernamente mientras se abrochaba la chaqueta.

'' ¿Te gusta la Herbología?''

'' Oh me encanta la Herbología. Deja ya lo hago yo''- se acercó a él y le ayuda anudarse la pajarita. – '' Mi sueño es combinar los elementos muggles de la botánica y algunas de sus técnicas e instrumentos para mejorar la vida de los magos''- sonrió de lado.

'' Es un sueño increíble''- estuvo de acuerdo el griffyndor. – '' Gracias, por cierto''- se señaló con la cabeza la camisa.

'' Oh por favor, no. Te la he manchado yo''- hizo un mohín vergonzoso. – '' Y dime Neville, a ti te gusta la Herbología también tengo entendido, ¿no?''- le preguntó andando hacia la puerta para salir ahora que ya habían terminado y le esperó fuera.

'' Oh, sí… es una de las pocas cosas que se me dan realmente bien.''- se juntó a su lado para ir caminando de vuelta al lugar.

''Seguro que no…''

Pasaron entre medio de los invitados y esquivaron la pista de baile de la fiesta de vuelta a la mesa de las bebidas charlando, e ignorando como Luna, abrazada al pecho de Theo mientras bailaban lentamente sin moverse del sitio, sonrió viéndolos pasar. Theo, que no los había visto, pues estaba apoyando su barbilla en la cabeza de la chica con los ojos cerrados mientras la rodeaba protectoramente con sus brazos, sintió como la joven se movía un poquito. Se separó un poco y la miró.

'' ¿Pasa algo?''- le preguntó con cariño.

Luna, sonrió enigmáticamente y negó con la cabeza suavemente y tras acercarse a darle un beso lo miró. - '' Lo que tenía que pasar''- saboreó sus labios y miró hacia otro lugar de la sala. Rolph los observaba detenidamente mientras charlaba con un alumno. Apartó la mirada algo incómoda y se apretó un poco más a Theo mientras sus mejillas se sonrojaban. A penas su mente pudo procesar la sensación extraña que la recorrió porqué Ron, pasó por su lado y se acercaba con una bandeja a su hermana y Brian que estaban apoyados en una columna de forma íntima alertándola por completo y dejando de lado a Rolph y su bonita sonrisa. Cerró un momento los ojos sabiendo lo que venía. - '' Theo, busquemos a Blaise Zabinnie''.

'' ¿A Zabinnie?''- frunció el ceño. ¿Pará qué? Abrió la boca para preguntar. Ahora que pensaba hacía rato que no lo veía a él ni a Malfoy. Pansy, Daphne y Astoria tampoco. ¿Dónde se habían metido todos?

'' Si no lo contienes, nos vamos a arrepentir todos''- dijo con ojos preocupados.

Theo se quedó por un momento procesando la información y decidió no hacer preguntas. Asintió con la mirada seria y se inclinó para darle un beso casto y amoroso a la chica, se separó totalmente ya de ella y enlazó sus manos para ir a buscar a su amigo.


Ron, tras dejar atrás a sus amigos anduvo rápidamente y se metió en el ala oeste de la fiesta ignorando a dos o tres invitados que inclinaron la mano hacia la bandeja por un canapé. Sus ojos brillaban de furia contenida por la traición que sentía y se quitó una lágrima frenando una vez se hallaba lo suficientemente tranquilo y lejos de ellos. Suspiró y miró los zapatos relucientes de su uniforme mientras intentaba ordenar sus pensamientos. Necesitaba un momento.

Se metió tras una de las enormes cortinas doradas que colgaban de las ventanas y se esparcían unos cuantos centímetros por el suelo y se escondió detrás para que nadie le viese. Apoyó la espalda cerrando los ojos con fastidio a la ventana y puso sus manos en la cabeza entrelazando sus dedos entre su pelo color fuego.

Quizá se había pasado un poco con ellos. Entre Hermione y Harry siempre hubo una relación muy especial, y cabía la posibilidad de que algo entre ellos pudiese surgir llegado el momento.

La culpa había sido suya. Siempre había mantenido a Hermione en un segundo plano o como carta de emergencia, y si hubiese sido más claro con sus sentimientos y atenciones, ahora ella podría estar con él. Le había estallado en la cara su fingida indiferencia hacia la muchacha. Otro se la había quitado. Y ese otro, era su mejor amigo.

¿Qué debía hacer?

Le costaba mucho la idea tan siquiera de perdonarles. Porque lo que más le jodió no fue la imagen a de ambos a solas en la Sala Común a altas horas de la madrugada. Lo que más le jodía, no era que se hubiesen enamorado. Eso le podía pasar al más pintado… y más tratándose de Hermione, que era maravillosa. Lo que le jodía verdaderamente, era que estuvieran a escondidas de él como si estuviesen haciendo algo malo. Cómo si no tuviesen la valentía de decirles lo que les pasaba entre ellos. Se revolvió el pelo preguntándose qué había hecho mal para merecer esa poca confianza por parte de sus dos mejores amigos. Sí que sabía que era algo exagerado y dramático, pero cuando se trataba de seriedad… él podía ponerse en el sitio y cambiar el chip. Ya no tenía 12 años…

La cortina se apartó y Ron abrió los ojos, encontrándose la imagen de Pansy mirándole con una sonrisa torcida.

'' Vaya, vaya… Con que holgazaneando en lugar de trabajar…''- miró de arriba abajo como le quedaba el traje, luego subió su verde mirada a sus ojos. - '' Muy mal, Weasley, muy mal…''- chasqueó la lengua con gracia de forma negativa y entró en el pequeño espacio cerrando la cortina tras ella, ocultándolos.

'' ¿Te recuerdo que estoy haciendo el imbécil así vestido por tu culpa?''- le reprochó Ron con rencor mirándole como le quedaba el vestido de terciopelo adherido a su delgada pero femenina figura.

'' Oh, vamos… no te hagas el herido''- le pidió la chica mientras le imitaba y se apoyaba en el cristal de la ventana a unos cuantos centímetros de él. – '' Dime cuando tendremos una ocasión mejor que esta de darle el antídoto a tu hermana sin que ella sospeche…''- sonrió misteriosamente a su lado mientras rebuscaba en su bolso de ante negro de marca y sacaba un cigarrillo. – '' ¿Gustas?''- le tendió el paquete abierto.

Ron hizo un mohín de aceptación y cogió uno mientras ella cerraba su bolso. Luego en un chasquido de dedos encendió su cigarrillo y le dio una calada dejando que el humo penetrase en los pulmones tranquilizándola al instante. Le miró y comprobó divertida que él estaba con el cigarro en la boca y se lo prendió de la misma forma. Se tragó una risita cuando vio que se ahogaba y tosía tras la calada de su primer cigarro.

Estuvieron unos momentos en silencio disfrutando de la música lenta de fondo y las voces ahogadas de la fiesta. Pansy lo miró de reojo y comprobó como el ánimo del pelirrojo hoy realmente no estaba para fiestas.

'' Realmente te noto en la mierda''- le diagnosticó la slytherin. – '' ¿Hay algo que quieras comentar para la clase?''- le invitó a hablar.

Ron negó con la cabeza. – '' Me he peleado con Harry y Hermione.''- dijo solamente.

La chica asintió para ella y miró el cigarro consumirse un poco entre sus dedos. – '' ¿Por?''- volvió a ponérselo en la boca. Realmente dudaba que esos tres supiesen, aunque sea, el significado de la palabra pelea.

'' Porque he descubierto que están juntos''- ante esa declaración, Pansy se atragantó y empezó a toser. Ron la miró frunciendo el ceño y sacando el humo por la boca.

'' Cof… cof''- se había puesto la parte interna del brazo delante para toser. –'' ¿Pero… cof, que dices? … cof, cof''- entre tosidos y palabras se podía entre leer un tono divertido. La chica era evidente que estaba intentando reírse también.

'' No me creas, Parkinson. Pero sé muy bien lo que vi esa noche''- negó con la cabeza y dio una última calada lanzándola al suelo y la aplastaba mientras sacaba el humo.

Pansy pareció estabilizar la respiración otra vez y una sonrisa se dibujó en su boca mientras lo miraba. Volvió a mirar enfrente como si intentase ver a través de la cortina de terciopelo dorada. Dio una calada y tras unos momentos de reflexión decidió hablar y mirarle a los ojos.

'' Viste lo que quisiste ver esa noche Weasley. No eras tú el que miraba, si no tu inseguridad forjada año tras año ya sea por antecedentes familiares, o por la fama de tu mejor amigo o las habilidades de Granger…''- sonrió de lado. –'' ¿En serio has llegado a esa conclusión tras todo lo que pudiste ver estos últimos días, incluso lo que viste esa noche…? ''- alzó una ceja. ¿En serio era tan poco observador? Tiró el cigarro al suelo y lo aplastó con su tacón.

'' Desaparecen mucho últimamente, están muy raros, y el otro día les encontré bailando pegados en la Sala Común a altas horas de la madrugada…''- defendió sus argumentos con pruebas. Pero Pansy no tenía suficiente con eso.

'' ¿Sabes que Potter y mi mejor amiga llevan como un obscurial los últimos días por lo que sea que les ocurrió ese día que fueron juntos a la Enfermería?''- Ron la miro y ella alzó las dos cejas. - '' ¿Sabes que la casa de Granger fue destruida por mortífagos? ''- le insistió. Ron había perdido la mirada intentando procesar toda la información. – '' ¿De verdad puedes culparles que se hayan animado mutuamente para desconectar?''- Estaba segura de que Weasley llevaba días comiéndose la cabeza sin fijarse exactamente en lo que les pasaba a esos dos, y aceptó ver lo que su baja autoestima le llevaba tiempo reprochándole. Que no era bastante para nada. Ahora le miraba y sonrió de lado al verle abatido. Seguramente sus cabos en su cabeza se habían desanudado y ahora todo estaba más claro. – ''Bien''- dijo dando por finalizado el tema y levantándose, girándose hacia la ventana. - '' Ahora, volviendo al tema inicial…''- apoyó su tacón de aguja de marca sobre el alféizar de la ventana, dándole a Ron una vista en primer plano de su perfecta, larga, y delgada pierna.

El pelirrojo contempló su porte de alta cuna y como su figura se acentuaba aún más en esa posición… De lado, viendo todas las curvas de su cuerpo y el pelo largo y suelto, eran una visión para lo que no estaba preparado. Mucho menos cuando ella acarició suavemente su pierna mirándole directamente a los ojos y alzó una ceja sobre su ojo verde agua para levantarse un poco el vestido de la pierna alzada, permitiendo ver un poco más de su muslo torneado y blanco. Tragó grueso y casi la frenó para que no siguiera con la tortura… podría jurar que tras un golpe seco en el estómago su boca empezó a secársele al ver que llevaba una liga negra de encaje. Pansy siguió levantando el vestido hasta que quedó un palmo por debajo del límite mostrando una pequeña botellita de cristal amarrada a la liga. Quitó la botellita y se la tendió quedándose aún en la misma posición, y se quedó tan tranquila apoyando las manos sobre la pierna una vez Ron la recogió estudiándola. – '' Recién preparada de esta misma semana, Weasley. Daphne y Draco la hicieron para su clase de Pociones…''- le explicó. – '' Indirectamente Granger y Potter te han ayudado''- insinuó ella con ironía pues compartían grupo con sus dos amigos.

No hizo falta tan siquiera pedirlo. Draco estaba más que al tanto de sus movimientos y en cuanto se dio cuenta vio que su grupo estaba preparando Antídoto para pociones amorosas en la clase de Slughorn. Draco le entregó la muestra en clase de Historia del jueves sin decirle nada. Eso le confirmó que, con sus habilidades, pudo ver que estaban en lo cierto.

Weasley estaba bajo el yugo de Callum.

Ron estudió la botella en sus manos lentamente viendo un líquido rojo y transparente moverse en su interior. Parecía como un jarabe… y no pudo evitar pensar que era parecido al que le dio su profesor de Pociones el año pasado cuando se comió sin querer los pasteles que Romilda había rociado con Filtro de Amor para Harry.

'' Eh… bueno, bien''- dijo guardándosela en el bolsillo de la chaqueta. Ahora quedaba lo más difícil. Acercarse a su hermana y a Callum y dárselo sin perder los nervios. Sabía que no tendría una oportunidad mejor que hoy. Miró a la chica y sus mejillas se coloraron al ver como se estaba arreglado las solapas del vestido aún con la pierna levantada. – '' Parkinson… ''- la llamó ganándose una mirada de ella. - '' Supongo que…''- buscó exactamente las palabras. - '' Gracias, supongo… por ayudarme y todo eso... ''- hizo un mohín.

Ella sintió un agradable cosquilleo en el estómago al ver esa sonrisa escondida. Esa expresión que contenía lo que él solamente guardaba para sus más allegados y que nunca le había enviado. Tenía que reconocer, que estaba muy guapo cuando lo hacía. Bajó la pierna del alfeizar y se arregló el vestido aplanándolo por sus caderas. Ella también se contuvo una sonrisa.

La morena iba a hacer ademán de irse y dar por finalizada su relación profesional cuando un ruido se lo impidió. Un ruido tan conocido por todos los alumnos de ese colegio que hizo que su corazón se acelerase y que a Ron se le cerrase el estómago a tal punto que juraría que implosionaría hacia dentro y desaparecería.

Un sonido de ramificaciones les hizo mirar hacia arriba del techo y contemplaron con callada fascinación como de la nada, nacían des del arco de la ventana pequeñas ramitas que florecían a su paso y se alargaban hasta quedar colganderas con circulares frutos blancos.

Muérdago.

Ron solamente atinó a dejar salir el aire con nerviosismo mirando la planta y como el anfitrión de la fiesta parecía haber confabulado en su contra. No podía haber escogido un lugar y una pareja peor.

Pansy, por su parte, miraba alternativamente el muérdago y a Ronald. Sinceramente, él ahora mismo parecía contemplar seriamente la opción de tirarse por la ventana para escapar de esto antes que ser un poco valiente y honrar la tradición para poder salir de las cortinas. Por todos era sabido que, si no se producía un beso, no había escapatoria. Ni siquiera Dumbeldore pudo sacar en su día a estudiantes de ese apuro. Era una magia tradicional muy antigua.

Suspiró al notar que ella tendría que dar el paso y miró por un momento sus pies para recoger las fuerzas necesarias para lo que tenía que hacer a continuación. – '' Bien, Weasley... Supongo que no tenemos más remedio.''- le llamó anunciándole lo que venía.

Ron, observó como ella se acercó a él y le sujetó la cara con ambas manos y unía sus labios con los de él provocando que su cabeza se chocara levemente contra el cristal y se quedase ahí apoyada. Ron se quedó con las manos en alto por la impresión de notar los labios tibios y húmedos de ella sobre los suyos. Cerró los ojos una vez notó que ella se acercaba a él y juntó sus cuerpos completamente. Pansy aflojó un poco el agarre de su cara, pero mantuvo sus manos ahí en un apoyo silencioso. La chica abrió los labios y los cerró sobre él, e intensificó el beso cerrando los ojos y sus bocas al unísono cuando notó la manos fuertes y grandes del pelirrojo agarrarse a sus caderas dejándola sin posibilidad de moverse, pegándole aún más a él y sintiendo a la perfección su cuerpo contra el suyo. Ron le succionó el labio saboreándolo con ganas y tirando de él levemente aprovechando la queja obnubilada de ella para meter la lengua en su boca y buscar la suya.

En algún momento perdido entre lenguas y mordidas pasionales, la morena, había cruzado los brazos tras su cuello para abandonarse completamente a su suerte. Notó como una de las manos del chico ascendían en una caricia perezosa y ascendente por su espalda, creando un camino de fuego a su paso. Bajó el ritmo del beso de forma gradual y en una caricia tranquila bajó las manos por su cuello, disfrutando del recorrido hasta llegar a sus pectorales.

Se separaron para respirar y procesar lo que había pasado. Pansy sólo podía mirar sus manos apoyadas en el pecho fuerte de él que se le antojaba musculoso bajo la ropa. Se mordió el labio deseando poder quitarle la americana, desanudarle la pajarita y romperle la camisa para comprobarlo. Subió su mirada y notó como sus mejillas se calentaban al chocar con la mirada azul de Ron. Por un momento quiso deshacerse al notar como él al fin le brindaba una sonrisa de lado tímida...no era de las que él les brindaba a sus amigos que hacía parecer el mundo menos pesado… pero era una sonrisa para ella, al fin y al cabo. Ella le correspondió el gesto sacando una sonrisa dulce mostrando sus dientes blancos y perfectos.

Pero el momento duró poco.

Poco a poco sus cerebros parecieron despertarse de su shock al verse besándose con ESA persona… y Pansy contempló desinflándose como los ojos del león se endurecían a tal punto que parecían topacios. Tuvo que auto obligarse a hacer lo mismo y volverse la perra fría y cruel que él tanto conocía. Se soltaron lentamente y la slytherin se apartó un paso de él pasando su mirada de sus ojos a sus labios imperceptiblemente. En su interior, moría por volver a besarse con él. Suspiró e irguió su porte volviendo a ser la misma de siempre dibujando una sonrisa de lado burlona y sarcástica, marca exclusiva de su casa mientras comprobaba su pelo.

'' El final perfecto, para un trato perfecto.''- comentó alzando una ceja andando hacia atrás echándole una última mirada de arriba abajo con los ojos admirándole y girándose elegantemente mientras su pelo la acompañaba lo miró de reojo. – '' En fin Weasely, nos vemos en clase… suerte''- le deseó refiriéndose a Ginny y salió por la apertura de la cortina echando una última mirada hacia atrás.

Ron, se quedó mirando el lugar donde la chica había desaparecido y la cortina bailó frenándose tras el movimiento dejándole solo al fin. Por un momento rememoró lo que había pasado con la morena y se mojó los labios enrojecidos por los besos que se habían dado.

Y, Pansy, sin saberlo, consiguió lo que quería.

Porque antes de que cuadrase los hombros despejándose pues ya había estado mucho tiempo allí y decidiese recoger la bandeja y encaminarse a liberar a su hermana del cabrón que la tenía presa… una sonrisa de verdad se dibujó en la cara de Ronald Billius Wesley.

Y una qué, por su brillo… habría provocado envidia al mismísimo sol.

Y hasta aquí llegó la primera parte de la fiesta del club de Slughorn.

Espero que os haya resultado entretenida y podáis apreciar los detalles en el vestuario. La verdad es que me rompí la cabeza pensando en los años 90 y el estilismo. Incluso, confieso, porque no tengo ni puñetera idea de moda, he entrado a Internet en plan: LUNNA LOVEGOOD PARTY DRESS, para así inspirarme (nunca copiado, eso sí). Lo sé lo sé, no tengo vergüenza ni la conozco. Soy un poco como nuestro querido Blaise.

Voy a revisar y colgar la parte dos hoy, en cuanto pueda.

Tened paciencia, esto está empezando a ponerse interesante ¿verdad?

Muchas gracias por el apoyo recibido.

Des de la silla vieja de mi cuarto, la cual le falta una rueda, os mando besos y mágicos saludos.

Espero que tengáis la oportunidad de cruzaros bajo el muérdago con la persona indicada.

Besos,

A.B