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Especial ABC de nuestra Historia

Historia completada

24 de junio 2020

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R

Risa

POV MISTY

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Había llegado a la meseta Añil, estaba sentada en la sala de concentración esperando por ser llamada por la voz del estadio para competir.

Al fin, al fin tanto esfuerzos y sacrificios iba a ser recompensado. No quedaba mucho para la hora señalada.

Levanté mi mirada hacia el joven que me acompañaba, él iba y venía frente a mí. Estaba más nervioso que yo, pero preferí no decirle nada.

Observé el hermoso anillo que brillaba en mi dedo anular y volví a mirar al maravilloso ser que me lo entregó. Realmente este viaje había sido maravilloso.

Lo inicie para demostrarme a mí misma todo lo que podía hacer, que los años encerrada no habían opacado mis sueños y mis metas. Lo había hecho sola hasta que Ash se unió al viaje y de ahí los acontecimientos fueron pasando en cadena, hasta que una imprudencia mía había conseguido sacarle a Ash una de las más lindas confesiones de amor que había escuchado en toda mi vida. La desesperación, su miedo a perderme hizo que sus palabras valieran el doble. No quería perderme, y yo mucho menos.

Antes de salir de ciudad Celeste me había pedido ir a vivir juntos. Quizás pareciera que todo va muy rápido pero las cosas buenas pasan en un segundo, pasan tan rápidos que si no eres ágil y las atrapas en el momento, quien sabe cuándo volverán a suceder… Sobre todo cuando es Ash del quien hablamos.

Aquella analogía me dio risa… ¡Sí Risa!

Aunque tapé mi boca con la mano, las carcajadas, las risas salían sin piedad.

—¿Estas bien? —me preguntó Ash, lo miré y volví a reírme.

—¿Cómo no estarlo? —le pregunté elevando las palmas hasta la altura de mis hombros—. ¡Soy feliz! Estoy con la persona que quiero y estoy a un paso de conseguir lo que motivo este viaje. Ash… —tomé aire y me paré decidida—, que te hayas unido a mi viaje fue lo mejor que pudo haberme pasado. ¡Por eso! —afirmé con el puño frente a mí—. ¡Por eso saldré ahí afuera a demostrar de lo que estoy hecha, a demostrarte que no tendrás en tu vida nunca a nadie como yo! —le afirmé y ahora él comenzó a reírse—. Mmmm… —gruñí.

—¡Ay Misty! —detuvo un poco las risas y apoyó las manos en mis brazos—. No tienes que demostrarme que eres la mejor persona para mí, porque eso ya lo sé.

¡Ayyy pero si no es cursi cuando quiere!

Me abalancé contra él para darle el beso que se merecía cuando la bendita voz del estadio se le ocurrió llamarme.

—¡Misty! —me separó de él—, luego habrá tiempo para esto… —me sonrió con una enorme sonrisa—. Ahora es hora de ganar…

—¡Tienes razón! —asenté con la cabeza—. ¡Ahora es hora de ganar!

Entre risas salimos hacia el estadio. Nos detuvimos en la entrada que da al campo de batallas y tomé aire profundamente y di uno de los pasos más importantes de mi vida.

La batalla contra Lorelei.


Extra Especial: Vs. Lorelei