Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

Capítulo 18:

- Señor Taisho, es mi deber informarle que lo ocurrido ayer con su hijo no fue más que un simple asalto el cual pudo ser repelido por dos de los agentes – musitó con seguridad la azabache

- ¿Dijo dos de los agentes? – preguntó confundido el hombre

- Sí señor, la joven con máscara es parte del equipo, así también el caballero que llamó a la policía – informó – Cuando se percataron del riesgo que corrían, la persona a cargo envió a esos dos agentes para asegurar la protección de los jóvenes –

- ¿Y qué fue esa luz? –

- Desconocemos el origen, lo más probable es que una de las armas haya reflejado el atardecer – dijo restándole importancia

- Pero mi hijo dijo que eran 5 atacantes, y la policía encontró solo a dos – aún su voz sonaba confundida

- Lo que pasa es que la agente se llevó a 3 de los bandidos para interrogarlos, pero al percatarse que no eran más que unos simples ladrones, se los entregó a la policía. Puede quedarse tranquilo, por ahora todo está bajo control –

El hombre suspiró aliviado, al ver esta reacción, Kagome se levantó de su asiento y se despidió.

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Inuyasha estacionó su auto. Se bajó y, al dirigirse al elevador, se pudo percatar que la moto de la ojos chocolate ya estaba en su lugar. Ingresó y apretó el número 11. Al bajar, vio una cara familiar y saludó cordialmente

- Buenos días señora Kaede – dirigiendo una sonrisa a aquella mujer

- Buenos días joven Taisho – respondió un tanto fría

- Señora Kaede, dígame Inuyasha por favor – le recordó

- Joven Taisho me acomoda más – su tono de voz era de molestia. "Quizás se enteró de mi compromiso" pensó, pudo ver como la mujer lo ignoraba y seguía haciendo su trabajo. Apenas cruzó el umbral de la oficina percibió el olor de Kagome, por lo que rápidamente se acercó a la secretaria, quien recién había llegado y estaba ordenando sus cosas

- ¿Mi padre está con alguien? – estaba alterado, su corazón latía más rápido de lo permitido

- Lo siento señor Inuyasha, yo acabo de llegar – respondió un tanto asustada la chica

El ojidorado se dirigió rápidamente hacia la oficina del patriarca y abrió la puerta sin siquiera golpear. Paseó con sus ojos por cada rincón de ésta, pero se desilusionó al no encontrar a aquella joven que lo volvía loco.

- Buenos días hijo, ¿pasó algo? – preguntó confuso el padre

- Emmm… no, lo siento, creí que estabas con alguien. Buenos días –

- ¿Cómo te sientes?, ¿te duele mucho? –

- Feh, fueron unos simples golpes sin sentido – diciendo esto, se giró y se retiró hacia su despacho

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Ya habían pasado dos semanas desde que se anunció su compromiso. Inuyasha no había vuelto a ver a la azabache desde la fiesta. Cada vez que él llegaba al edificio, veía su vehículo estacionado, y cuando se retiraba, éste aún seguía allí. El universo tampoco lo ayudaba, ya no se la topaba en los espacios comunes del edificio, ni siquiera en el elevador. Más de una vez llegó temprano para verla, y al bajar del ascensor se daba cuenta que la luz de la oficina estaba prendida. A pesar de que había decidido hacerle caso a su padre, y por ende, se había alejado de ella, su corazón le exigía verla una vez más. Un par de veces se acercó para abrir la puerta y así lograr su cometido, pero en cada intento se topó con que tenía la llave puesta. "Es como si supiera que quiero verla y lo evita" pensaba en esas ocasiones.

Suspiró profundo, ese martes tendría que ser igual, no la vería y sentiría que se moría por dentro. Al llegar la noche, soñaría con ella y despertaría sintiéndose el ser más estúpido del planeta. Luego recordaría las palabras de su padre y mantendría su decisión… en eso culpaba a su orgullo, el que no le permitía asumir su error en un tema tan importante como elegir una compañera. Llegó bastante temprano, al bajarse de su auto pudo apreciar con sorpresa que en el lugar donde la dulce joven estacionaba había dos motos. Una era de ella, la reconoció de inmediato, pero la otra jamás la había visto. Tampoco estaban los vehículos de Kohaku ni Sango, por lo que no pudo evitar preguntarse quién sería el dueño.

Cuando se bajó del elevador vio una escena familiar: la luz de la oficina estaba prendida, pero algo no calzaba. La puerta estaba entreabierta, por lo que instintivamente se acercó y escuchó aquella dulce voz junto a la de un hombre que desconocía. Inmediatamente acercó su oído lo que más pudo.

- ¡Auch! – se quejó ella

- No era que no te dolía – habló el joven desconocido

- Claro que no, pero si me aprietas con fuerza obvio que me duele –

- Esto es culpa tuya Kagome, si me hicieras caso, si fueras obediente no te hubiera golpeado de esa forma y no te hubieras caído – al escuchar esto Inuyasha comprendió de inmediato quién era el acompañante. Su sangre hervía, tenía rabia de como alguien se atrevía a pegarle a SU mujer. Sin pensar en lo que hacía, ingresó furioso y se dirigió al despacho de la azabache. Al entrar observó que la chica estaba en el sillón mientras el tipo le vendaba el pie derecho. No lo dudó, lo agarró del cuello y le azotó un combo en su rostro que lo hizo caer.

- ¡No vuelvas a acercarte a ella!, ¿te queda claro? – gritó ofuscado

- ¡Inuyasha! – le gritó la mujer

- ¿Qué demonios te pasa bestia? – preguntó aquel joven de ojos azules, pelo negro y tez morena, mientras se levantaba del piso y se limpiaba la sangre que salía de su boca

- Eres un maldito cobarde, ¿cómo te atreves a golpear a MI mujer? – ni se percató de lo que dijo, hasta que escuchó

- ¿Tu mujer?, ¿eres idiota o qué? – le refutó el moreno

- Inuyasha basta, deja a Koga en paz- la azabache por fin salió de su asombro e intervino –

- Pero Kagome… - trató de exponer el peliplateado

- ¡Pero nada! – lo interrumpió - primero y que te quede bien claro, yo no soy nada tuyo ni menos te pertenezco. Te recuerdo que tú estás comprometido con Kikyo, así que no vengas a hacerte el machito alfa acá – el ojidorado la miraba sorprendido, cada palabra dicha por ella era cierta y dolorosa, como si le clavaran un puñal - Segundo, no tienes ningún derecho a inmiscuirte en la relación que existe entre Koga y yo – se acercó al moreno y con su mano le limpió la sangre que no paraba de brotar de su boca - ¿estás bien? – su tono era dulce, por lo que Inuyasha más furia sintió

- ¡Tonta!, ¿cómo permites que te golpee y vuelves a su lado? – no podía más de la rabia

- ¡Cállate, tú no sabes nada! – ella también se estaba enfureciendo - ¡Sal ahora de mi oficina y no vuelvas a acercarte a mí!, ¿te quedó claro? –

- ¡Esto no se va a quedar así! – dijo en un tono amenazante a Koga

- Ya vete bestia, no haces más que molestar – le respondió el pelinegro

El peliplateado se retiró dando un portazo al cerrar la puerta del despacho tras de sí. El moreno miró a la azabache, sus ojos estaban cristalinos, como si en cualquier momento se fueran a aparecer las lágrimas.

- ¿Estás bien? – le acarició el brazo

- Sí, tranquilo. Él es el idiota acá. Déjame revisarte el labio – le solicitó colocando una mano en su cara

- ¿No te molesta que él piense…? – no alcanzó a finalizar la frase antes de ser interrumpido

- Que él piense lo que quiera sobre lo que hacemos y la relación que tenemos, no me interesa en lo absoluto su opinión – respondió segura, aunque sus ojos tenían un dejo de tristeza

- Como desees – respondió amablemente el pelinegro.

Al rato después se retiró, al llegar a su motocicleta encontró una nota que decía: "Te espero a las 22:30 hrs en el parque de los cerezos". "Vaya vaya… esta bestia de verdad quiere marcar territorio" pensó Koga mientras se colocaba su caso. "Pues si lo que quiere es que le dé una paliza, feliz lo haré".

Continuará…

Hola a todos? Cómo están?... les adelanto que pronto se vienen nuevas revelaciones de identidades. Ojalá me dejen sus reviews con respecto a la historia… les está gustando cómo va? Pido disculpas por lo larga de ésta, no estamos ni cerca del final aún… lo siento, mi mente aportó más de lo esperado.

Sin nada más que agregar, les deseo una buena semana!