Unos suaves golpes continuos en la puerta hicieron que Octavia Blake que estaba sentada en el suelo con la cabeza apoyada en el sofá se sobresaltase ligeramente.

Seguía aún vestida con la ropa de la noche anterior, un par de jeans ajustados y un top negro el cual tenía algunas arrugas a esas horas de la mañana. Sus zapatos de tacón permanecían tirados sobre la alfombra, y la mesa había sido apartada hasta acabar cerca de la ventana.

En su lugar entre el sofá y la mesa de la televisión habían varias mantas tiradas y algunos cojines y almohadones, en realidad todos los que Octavia tenía por la casa.

Kaylee, estaba dormida boca arriba sobre aquel tumulto de mantas en el suelo, agarradita con su pequeña manita a una esquina de uno de los almohadones que la rodeaban como una fortaleza inquebrantable y se había dormido hacía un rato llorando.

Octavia volvió a escuchar la puerta, y por un momento creyó que se lo estaba imaginando porque estaba verdaderamente agotada, y estaba intentando desde hacía rato permanecer despierta y no quedarse dormida para poder vigilar a la niña.

Cuando tras unas milésimas de segundo se dio cuenta de que el sonido era real, parpadeo y se dispuso a levantarse para ir a abrir y que aquel molesto sonido cesase echando un fugaz vistazo a la pequeña.

Se dirigió a la puerta casi de espaldas sin apartar sus ojos de ella en todo momento y cuando estuvo lo suficientemente cerca la abrió.

En cuanto la cadenita de la puerta se tenso, Ilian que miraba hacia la calle volvió la cabeza hacia la estrecha apertura de la puerta viendo asomar el cansado rostro de la chica.

—¿Ilian? —murmuro desconcertada ya que no esperaba a nadie allí—. ¿Qué... qué haces aquí?

El rostro de Octavia cambió súbitamente y la preocupación la invadió por completo.

—¿Ha ocurrido algo? ¿Es... es Lexa? ¿ella está bien?

El mayor de los hermanos Woodward movió ligeramente la cabeza sosteniendo una caja grande entre las manos esforzándose porque esta no se le cayese de las manos y asintió un tanto confuso al verla así.

—Si, ella está bien. Creí que... bueno, que te habría avisado de que me pasaría por aquí.

Octavia cambió el rostro a través de la apertura de la puerta y volvió a mirar inquieta el tumulto de mantas en medio del salón antes de empujar la puerta hacia delante para poder retirar la cadenita y abrirla del todo.

—Perdona, es que... no sé...no sé donde tengo mi teléfono... —se disculpó ella un poco aletargada por el sueño apartándose un poco de la puerta para permitirle entrar—. He... he debido de perderlo por algún lado.

Ilian que nunca antes la había visto actuar de aquella manera, se preocupo bastante al verla así y se dispuso a entrar con la caja.

—¿Estás bien? —se atrevió a preguntarle fijándose en que el salón parecía bastante desordenado fijándose después en todas las mantas del suelo y las almohadas que parecían servir de improvisada cuna.

—Si, si solo... solo estoy un poco cansada, solo eso —se disculpo ella apartándose ligeramente viéndole entrar llevándose la mano a la cara verdaderamente agotada.

—¿Esa es Kaylee? —se preocupó aún más Ilian al verla tendida en el suelo sobre las mantas antes de dejar la caja junto a la escalera—. ¿Por qué está ahí?

Octavia que cerraba la puerta en ese momento tras echar un vistazo a la calle, sintió sus ojos humedecerse ligeramente y la voz quebrarsele sintiéndose la peor cuidadora del mundo.

—Tenía... tenía miedo de que se me cayese de la cama o del sofá y...

Ilian que se dio cuenta de que Octavia estaba al borde de las lagrimas, le dio algo de espacio aunque no pudo evitar acercar su mano a su espalda queriendo consolarla.

—Hey, tranquila no... no pasa nada.

—Si, si que pasa. No sé que hacer, no puedo hacer esto, no puedo... ella... ella no para de llorar...—murmuró Octavia con la voz rota entre lágrimas—. Necesita a su madre, necesita sus cosas, cosas de bebés y yo... yo no sé nada acerca de bebés, yo no...

Ilian que se acercó más a ella viéndola así la rodeo con sus brazos queriendo consolarla. Escuchándola llorar en su hombro rota de puro cansancio.

—Eh, eh no pasa nada. Escúchame, escucha —le pidió él separándose un poco para buscar sus ojos—. Todo va a ir bien, ¿vale? Echo se recuperara, le buscaremos ayuda y se recuperara. Lexa y yo no vamos a dejarte sola con todo esto, lo sabes, ¿verdad?

Octavia que asintió entre lágrimas levanto la vista para evitar derramar ninguna necesitando respirar hondo para recobrar el control.

—Joder, debo... debo parecerte patética —murmuro compungida pasándose las manos por la cara necesitando calmarse un poco.

—Claro que no —dijo Ilian dejando escapar media sonrisa para reconfortarla—. Soy un Woodward, ¿recuerdas? Si alguien conoce algo acerca de personas patéticas soy yo, y tú no eres eso.

La bocina de un coche sonó escandalosamente en la calle, y de pronto Kaylee se sobresalto en el suelo y comenzó a llorar.

Ilian y Octavia volvieron la cabeza rápidamente hacia ella y Octavia miro molesta hacia la ventana.

—Oh, mierda.

Ilian que la paro con la mano se dirigió a las mantas y cogió con sumo cuidado a Kaylee acunándola con ternura.

—Hey, hola... tranquila, solo ha sido un coche —le susurro meciéndola por el salón para ayudarla a calmarse—. Un coche tonto y ruidoso, ¿estás bien? —meciéndola más despacio al sentir como poco a poco dejaba de llorar—. Si que estás bien, porque eres una niña muy mayor...

Octavia que no podía creer que Ilian lograse calmarla tan rápidamente casi se sintió peor por no saber conseguirlo ella.

—No pasa nada, ahora vamos a ir a ver a la tía O para que vea que estás bien, ¿si? —se sonrió suavemente Ilian deslizando delicadamente el pulgar por sus redondas mejillitas para retirarle las lagrimitas sin dejar de mecerla—. "Estoy bien, tía O, ese coche malo me ha asustado pero ya estoy bien" —imitó Ilian la voz de la niña mientras se acercaba a Octavia con la niña en brazos meciéndola suavemente—. "Soy una niña muy mayor y valiente a la que esos tontos coches no le asustan si no un poquito" pero vamos a trabajar en ello, ¿verdad? —le preguntó Ilian a la niña con cariño.

Octavia que no pudo evitar sonreírse con cierto cansancio se paso la mano por la mejilla retirándose una de las lágrimas y respiro hondo viendo a la niña llevar su manita al cuello de la camiseta de Ilian para agarrarse.

—Que bien se te da esto, ¿no?

—Si bueno, olvidas que cuando mi madre se largo Luna, Lexa y yo tuvimos que ocuparnos de Maddie y Aden, debían tener uno o dos meses menos que ella —murmuro meciendo aún a la niña mientras cogía su manita para calmarla y darle sensación de seguridad—. Aprendimos mucho entonces.

Octavia que no recordaba aquella parte de su historia se avergonzó un poco por su comentario, y se acercó para coger a la niña.

—Claro, lo... lo olvidaba.

—No, espera déjala conmigo un poco más —le pidió Ilian acercándose con la niña a la caja sentándose en el suelo con la niña en brazos para comenzar a abrirla y sacar las cosas una a una —. Le he traído algunas cosas de cuando Maddie era un bebé que creo que le gustaran.

Octavia que no esperaba algo así ni siquiera imagino que contenía aquella caja.

—Hagamos una cosa, ¿por qué no mientras Kaylee y yo sacamos toda esta ropita y estos juguetes que sé que le van a encantar, tú no vas arriba, te preparas un baño caliente, te cambias de ropa y tratas de dormir un rato?

Octavia que no supo bien que decir trago despacio comenzando a negar con la cabeza alargando las manos hacia la niña que volvió la carita hacia el pecho de Ilian haciendo soniditos aún agarradita al cuello de su camiseta.

—Oh no, no... no tienes porque hacer esto en serio, no es problema tuyo Ilian yo puedo ocuparme de ella.

—¿Problema? —preguntó él con una carita mirando ahora a la niña—. ¿Ha dicho problema? —sonriendo a la pequeña antes de levantarla un poco consiguiendo que sonriese—. "No, yo no soy ningún problema para nadie tía O, yo soy quien crea los problemas o lo haré cuando sea aún más grande y los chicos hagan cola delante de mi puerta para invitarme a salir"

Octavia tuvo que sonreírse al escucharle hablar como si fuese la pequeña y bajo la mirada no demasiado convencida de ello.

—Ya la has oído, lo ha dicho ella —le dijo Ilian a Octavia encogiéndose de hombros como si fuese cosa de la bebé.

—¿No tienes que ir a trabajar hoy?

—Si que tengo pero he llamado al taller para decirle a Sinclair que estoy un poco acatarrado —llevándose la mano a la boca haciendo como que tose—. Creo que podría ser la gripe.

Octavia que tuvo que sonreír sacudió la cabeza al verle fingir tan mal de esa manera y se llevo la mano a la cara tomándose unos minutos.

—Vamos, ve arriba. Nosotros estaremos aquí jugando con todo esto cuando despiertes —la animo Ilian sacando una especie de muñeca con sonidos que enseguida capto la atención de Kaylee que alargo las manos queriendo cogerla con curiosidad, Ilian se sonrió dándosela y la sentó en su regazo metiendo la mano dentro de la caja dando con algunas pelotas blanditas de colores y tela con un cascabel dentro moviendola delante de la cara de la pequeña—. Anda mira, Kaylee, mira que pelota más guay.

Octavia que se les quedo viendo supo de alguna forma en su interior que ambos estarían bien allí y se dispuso a subir las escaleras.

—"Que descanses, tía O" —volvió a decir Ilian con la voz de la niña moviendole la manita a modo de despedida mientras la veía subir—. Si necesitas alguna cosa estaremos aquí mismo —le dijo Ilian con una sonrisa viéndola a mitad de la escalera subiendo un tanto insegura.

Octavia que asintió despacio se le quedo viendo después apartar la mirada para seguir jugando con la pequeña sacando más y más cosas que dejaba sobre el suelo junto a ellos y que parecían iluminar el rostro y la sonrisa de la pequeña. Quiso decirle algo pero finalmente optó por no hacerlo y continuo subiendo, Ilian tenía razón si no lograba dormir algo no podría soportar el resto del día ni cuidar de la niña en condiciones.

Por una vez, le haría caso. Lo haría y quizás así todo iría por una vez bien para ellas.

Continuara...