Death is but the Next Great Adventure
Por TheObsidianQuill
Traducción por Alyssa S.
En el anterior capítulo: Harry descubre qué es el diario y comienza a conversar con Tom. Anthony y Draco descubren la forma animaga de Harry. Ginny recupera el diario. Harry encuentra el mensaje final con sangre en la pared diciendo que el cuerpo de Ginny permanecería en la cámara para siempre.
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Capítulo 17
La Cámara de los Secretos
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"SU ESQUELETO YACERÁ EN LA CÁMARA, PARA SIEMPRE".
Aquellas palabras detuvieron cualquier pensamiento de Harry, cuya mente solo pudo formular las únicas palabras que parecían apropiadas.
—¡Maldición, Tom! —Su voz resonó en el silencioso salón, llena de indignación y cansancio.
Una bruma llena de frialdad y humedad cubrió la mente del de ojos verdes mientras su ira menguaba y buscaba una solución.
«¿Dónde está la Cámara?» proyectó sin moverse de la pared, sin importarle si alguien lo veía.
—«Sabes dónde está…»
El ojiverde resopló en frustración.
«¡Maldición! No es momento para jugar a las adivinanzas, una niña podría morir.» Harry intentó razonar con el otro, esperando que la vida que estaba en juego pudiera hacer que su viejo amigo le diera una respuesta más fácil.
—«¡Tonterías! Siempre hay tiempo para un juego. Al menos, para ti y para mí. Y en cuanto a la niña, ¿por qué te preocupa? Sabes lo que le espera del otro lado, sabes que estará en un mejor lugar que este». A pesar de sus palabras, Harry sabía que su amigo no era tan frívolo como para apagar una vida, por lo que no sintió la necesidad de mentir para conseguir su ayuda.
«Tienes razón, habiendo visto de primera mano, no puedo decir que morir me dé miedo o repulsión; y si ella fuera un adulto, si hubiera vivido una vida plena, no habría intervenido de esta forma. Pero es una niña, aun no ha vivido nada y, si puedo hacer algo para salvarla, lo haré porque la muerte no solo nos afecta a nosotros mismos, también influye en todos los que nos rodean. Y si eso no es suficiente para ti, entonces considera las repercusiones de lo que sea que el Horrocrux haya planeado para ella. Si hay algo que he aprendido sobre la magia de alma en estos últimos años, es que arrebatar la magia y vida siempre tendrán resultados increíbles -sean buenos o malos-, aunque lo bueno sea algo muy raro.
Después hubo un largo silencio, y Harry no estaba seguro de lo que podría significar para él. Para Ginny.
Finalmente, Muerte habló, en un barítono escalofriante y estremecedor que provocó un cosquilleo en sus cabellos bajo ese aliento fantasma.
—«Este es el mismo lugar exacto donde la niña escribió el otro mensaje» Muerte dijo con significado.
Sabiendo que había algo que se suponía que Harry debió coger en esa frase, el moreno miró a su alrededor. Tenía razón, por supuesto, este era exactamente el mismo lugar donde se había dejado el otro mensaje. El otro mensaje, aquel que dijo que la cámara había sido abierta.
«¿Está aquí? ¿La entrada a la Cámara está aquí?» Harry miró hacia la pared con el ceño fruncido, buscando algún tipo de señal de que fuera algo más que una simple pared de piedra.
—«Es correcto. Ahora piensa, esa chica de alguna manera entró en la cámara con ayuda del diario y sacó al basilisco para atacar a los estudiantes. ¿Cómo podría una criatura pasar desapercibida por estos pasillos?»
«… ¿Moviéndose sin ser visto?» Harry sabía que no había manera de que pudiera haber sido colocado bajo hechizos de ocultación. Incluso si fuera completamente invisible, un basilisco adulto sería demasiado grande como para no hacer ruido o encontrarse con otros estudiantes y profesores en el camino. «Espera…» De repente, la escena de ese primer mensaje floreció en la mente de Harry cual gota de tinta en agua cristalina. Los gallos. La sangre. La petrificada Sra. Norris. El susurro en las paredes. La advertencia. ¡El baño inundado!
El moreno volteó hacia el baño de niñas abandonado. Esta vez no estaba inundado, pero Harry había entendido.
«¡Las tuberías! ¡Claro! Dijiste que la Cámara estaba escondida en algún lugar debajo de la escuela, y si hay algo debajo de las mazmorras, tendría que ser algún tipo de alcantarillado o sistema de tuberías. Si el basilisco tiene acceso a ellas podría, en teoría, ir a cualquier parte de la escuela conectada por algún tipo de tubería lo suficiente grande.»
El cuarto de baño estaba iluminado solo por una luz suave que entraba por las ventanas, de donde se podía ver una luna cubierta de nubes. La infame Myrtle la Llorona había desaparecido, tal y como hizo en la noche que Ginny había escrito en las paredes con sangre. Harry miró alrededor de la habitación en busca de algo que pudiera no encajar. Tom de alguna manera había encontrado la cámara por su cuenta mientras estaba en Hogwarts, por lo que debería encontrarla mucho más rápido con ayuda.
—«Sí, pero no la encontró hasta su quinto año, ¿sabes?» Muerte intervino inútilmente.
La oscura entidad se rio entre dientes, el crujir de huesos y el frío y amargo roce de su diversión se volvió realidad por un momento antes de retirarse al confort del velo.
—«Salazar hablaba pársel, como Tom, como tú. La entrada a la cámara se abrirá si se lo pides» Muerte finalmente cedió, y Harry encontró que su agitación se calmaba por el momento.
Tomando sus engañosas palabras como algo literal, Harry habló en parsél a la habitación en general.
—Ábrete.
Harry se sorprendió cuando hubo un fuerte estruendo de piedra moverse justo en el lado de los lavabos. Dio un paso atrás y observó como se separaban y extendían para crear ocho pilares de mármol blanco alrededor del enorme agujero negro que parecía ser la entrada a la Cámara de los Secretos. Con la seguridad de la joven que estaba ahí abajo en su mente, Harry no perdió el tiempo en vacilaciones, solo pasó el borde y se deslizó silenciosamente por un momento antes de que la ligera curva de la tubería hiciera que la pared metálica se ranurara debajo de Harry.
A medida que aumentaba el ángulo de la pendiente, el descenso de Harry se ralentizó hasta que cayó fuera del final del túnel y entró a una especie de habitación. Su caída fue sin gracia y bastante dolorosa, pero Harry no tuvo el tiempo ni la mente para sentirse avergonzado.
Colocándose de pie, rápidamente lanzó un lumus y observó su entorno. La vacía cámara estaba cubierta en gruesas capas de polvo y decorada con pequeños huesos secos y quebradizos de muchos roedores y pequeñas criaturas que habían perecido en la fría y oscura antecámara.
Mientras Harry avanzaba por la alfombra de restos en descomposición, su hechizo se reflejó en unos paneles a poca distancia. Cuando se acercó lo suficiente, Harry pudo ver que dichos paneles estaban conectados en una cascada deseca lo suficiente larga para rodear todo el perímetro de la gran habitación y ponerse la una sobre la otra. «Esta debe ser la piel mudada del basilisco» pensó Harry con aprensión. La probabilidad de que se encontrara cara a cara con la criatura era alta, pero no era momento para temer o vacilar, así que Harry apenas miró aquella extensión de piel y se dirigió hacia el gran pasillo que había más adelante.
Al final del largo pasillo había una puerta circular de acero -muy parecida a la puerta de una bóveda- con serpientes de acero tan gruesas como el brazo de Harry que no permitían el acceso a su interior. Tomando otra oportunidad, Harry habló en parsél una vez más.
—¡Ábrete! —Los profundos sonidos de los mecanismos pesados trabajando en su interior resonaron por todo el pasillo, las sólidas serpientes de acero parecieron cobrar vida propia, y se retiraron del marco. Cuando terminó, Harry se deslizó a través de la pequeña abertura en la puerta que se logró hacer al ser de tan pesada estructura.
La Cámara de los Secretos era enorme. Una habitación cavernosa que se extendía cual alto era el gran salón. El lugar estaba medio inundado, dejando que las enormes cabezas de serpientes de piedra parecieran estar emergiendo de las oscuras aguas con los colmillos descubiertos, listas para morder. La piedra mojada bajo sus pies amortiguó el sonido de los pasos de Harry mientras caminaba por el piso elevado.
Incluso desde esa distancia, Harry pudo ver a Ginny inconsciente en el suelo al otro extremo de la cámara, con una figura de túnica oscura y piel pálida inclinada sobre ella que solo podía tratarse de Tom. Este no levantó su mirada, pero Harry sabía que lo había notado. Mientras Harry se acercaba más al final de la cámara, vio brevemente la enorme estatura detrás de Tom, una figura imponente que posiblemente podría ser el mismo Slytherin.
—No deberías haber venido aquí, Harry —El suave timbre de la voz de Tom era casi tan impresionante como sus hermosos y jóvenes rasgos, sin mencionar la túnica escolar de Hogwarts que vestía. Sus oscuros ojos se encontraron con los de Harry y, por un instante, parecieron arrepentidos o culpables, pero cuando Tom miró a Ginny mientras se levantaba con lentitud, la expresión desapareció.
—¿Qué estás haciendo, Tom? ¿Por qué está ella así? —La voz de Harry era tranquila y baja, pero sin dejar de ser tan dura como su mirada. La ira estropeó el rostro terso de Tom y se enfrentó a la mirada de Harry con determinación.
—¡No lo entenderías, Harry! ¡Cincuenta años! Cincuenta años viviendo como un recuerdo en ese maldito diario. Atrapado y silenciado por medio siglo solo para qué, cuando finalmente hablo con alguien, ¡descubro que mi creador falló! Derrotado por un simple bebé —siseó Tom con furia incontrolable, aunque al final, apartó su mirada de Harry—. La niña no sabía muchos detalles de esa noche, pero oh, ¡cuánto tenía que decir del niño que vivió! Una vez que me di cuenta de lo que le había pasado a mi otro yo, supe que tendría que tomar el asunto en mis propias manos. No puedo hacer nada sin un cuerpo, por eso la necesito…
Harry también miró a Ginny. Se vería tan pálida y quieta, y si no fuera por el leve movimiento en sus costillas, Harry podría haber pensado que ya estaba muerta. Volviendo a centrar su atención a Tom, el moreno habló.
—No puedo dejar que la mates, Tom. Adquirir un cuerpo de esta forma… no te dará lo que quieres. Tu poder será promedio en el mejor de los casos, y crear un cuerpo con la mitad de tu alma te dejará muy deformado y dañado. Seguro perderás la cabeza y…
—¡Suficiente! —El rugido de furia siguió con algunas palabras siseadas en parsél, pronunciadas demasiado rápido y en un tono demasiado bajo para que Harry las entendiera. Entonces, la atención de Harry fue capturada por la cabeza de piedra detrás de Tom cuando su boca se abrió en par en par y una oscura cabeza escamada de un basilisco salió de allí. Harry se aseguró de no mirarlo a los ojos y, en su lugar, se enfocó en la expresión endurecida de Tom.
—No puedo dejar que me detengas, Harry. Te sugiero que corras —Tom advirtió mientras el basilisco se deslizaba por completo fuera de la boca de Slytherin y se elevaba por encima de sus cabezas, esperando con impaciencia las órdenes de su maestro. —Mantenlo alejado, pero no lo mates—Le siseó el mayor a la serpiente por encima de su hombro. Ni un segundo después, el basilisco se abalanzó, Harry teniendo que retroceder para evitar los afilados colmillos del tamaño de su antebrazo.
La gigante criatura trabajo con rapidez, alejando a Harry más y más del final de la caverna hasta el largo pasillo, agachándose y chasqueando una y otra vez. A pesar de las ordenes de Tom de no matar, Harry notó que la bestia hambrienta estaba frenética e intentaba clavarle sus dientes al moreno. Harry lanzó hechizos y maldiciones a la criatura, pero la mayoría rebotó en sus escamas blindadas tan conocidas en el mundo mágico por su resistencia mágica.
Harry trató de dominar a la serpiente en parsél, pero eso no engañó a la bestia, solo obedecería a un verdadero descendiente de Slytherin. Trató de mantenerse sereno debido a su entrenamiento, pero la práctica y los monstruos de la vida real eran situaciones muy diferentes, así que Harry comenzó a lanzarle hechizos desesperados que sabía que lo retendría, pero no lo suficiente como para hacer algún daño.
Por el rabillo del ojo, Harry vio a Tom arrodillarse junto a Ginny una vez más y apuntar con su varita a su forma tendida.
—¡NO! —Harry gritó justo a tiempo para desviar la atención de Tom ante cualquier hechizo que estuviera a punto de lanzar. Desafortunadamente, eso también significó que Harry no podía protegerse contra las mandíbulas aplastantes que envolvieron su abdomen y hundieron una docena de colmillos en su desprotegida carne. Los ojos de Harry seguían fijos en los de Tom mientras el dolor y veneno recorrían todo su cuerpo. El moreno pudo ver el momento en que Tom había visto a la serpiente avanzar detrás de él, pudo recordar el horror instantáneo y el brazo que se extendió como si quisiera intentar hacer algo.
Harry no escuchó a Tom hablar, pero los dientes habían abandonado su cuerpo y se desplomó en el suelo, como si los agujeros en su cuerpo hubieran cortado los hilos de una marioneta. La conmoción había puesto a Harry en un trance entumecido y espeso, haciendo imposible comprender o reaccionar por completo. Sin embargo, dicho trance se rompió cuando su visión se llenó de una piel suave y pálida acompañada de unos ojos muy oscuros. La mirada de Harry recorrió lánguidamente las ondas de cabello oscuro perfectamente peinado justo antes de que el dolor lo golpeara con fuerza, haciendo que suelte un jadeó de sorpresa. El punto de vista de Harry cambió un poco cuando un brazo se deslizó por debajo de sus hombros y colocó la mitad superior de su cuerpo sobre un regazo.
—… ¡No se suponía que pasara esto! Yo no… yo… —La suave voz calmó a Harry lo suficiente como para recuperar una parte de su mente y procesar la situación. El basilisco lo había mordido. O se desangraría o el veneno lo alcanzaría primero. Ginny aun estaba viva, por el momento. Esa ultima parte hizo que Harry volviera a concentrarse en Tom, necesitaba convencerlo para que de alguna manera la perdonara.
Cuando los labios de Harry se separaron, ya estaban húmedos y un poco pegajosos, pero el movimiento apartó la mirada de Tom del estado probablemente devastado y grotesco de su abdomen a este punto.
—Por favor, Tom… no… la lastimes. Tu otro… yo está vivo. Viene por ti —Obligar a su boca a producir palabras era como obligar a una oruga a pasar por una metamorfosis, pero Harry lo hizo de todos modos. Sus palabras apenas se convirtieron en un susurro, pero Tom pareció entenderlo si la confusión y dolor en su expresión era algo por lo que juzgar.
Una neblina embriagadora se apoderó de la mente de Harry cuando la energía pareció escaparse de él y acumularse cálidamente en el suelo y en la fuerte pierna debajo de él. La familiar sensación de ser extraído lentamente de su cuerpo físico se instaló y Harry supo que no tenía mucho tiempo, pero el veneno y la pérdida de sangre no ayudaban en nada a su coherencia.
De repente, el zumbido bajo que Harry pensó que era su sangre corriendo por sus oídos aumentó en volumen y Harry reconoció el sonido casi íntimamente. La llamada vibrante que floreció en notas inquietantes que había escuchado esa noche tranquila y solemne en su habitación en Grimmauld Place. La encantadora y lúgubre llamada de sirena que había dejado a Harry sintiendo una tristeza impotente. ¿Por o para qué? No lo sabía.
Al escucharla ahora, cuando Muerte venía a reclamarlo no por primera ni ultima vez, Harry no supo qué hacer con eso.
El frío que filtraba su cuerpo fue momentáneamente alejado cuando la forma física y temporal de Tom se acurrucó sobre él y su rostro se presionó con fuerza en su hombro mientras apretaba dedos en su ya insensible brazo y costado. La posición acercó tanto la oreja de Tom que Harry se encontró aprovechándola para desahogar los últimos pensamientos que pasaban por su cabeza.
—¿Puedes escucharla, Tom? Me pregunto… ¿todas las almas cantan mientras mueren, o es solo la mía? —Las palabras eran pensamientos apenas formados antes de que se deslizaran entre los pegajosos labios, pero parecían significar mucho más de lo que Harry había pensado porque, cuando la sensación estaba empezando a dejar sus miembros entumecidos y su mente regresaba al velo, los brazos a su alrededor se apretaron de una manera que hubiera sido dolorosa en cualquier otro momento.
—Sé bueno, Tom —Esas fueron las ultimas palabras que Harry logró soltar antes de atravesar el velo y enfrentarse a la otra vida.
Cuando Harry resurgió en el plano etéreo, no estaba en un prado iluminado por el sol como la ultima vez. En esta ocasión estaba parado en medio de una carretera vacía con rascacielos a su alrededor, apiladas desde el basto concreto. Tan altos y tan juntos que bloqueaban el sol, las nubes brumosas se agrupaban por encima del todo y ocultaban la vista del cielo, confundiendo la luz y haciendo difícil saber si era de día o de noche. La quietud surrealista del paisaje urbano y vacío arrastró a Harry a una marea agitada.
—¿Va a ser diferente cada vez? —Harry preguntó al aire vacío, su voz fue tragada por la inmensidad de los edificios a su alrededor.
—«Es posible. Si la experiencia de la otra vida fuera la misma para todos, entonces sería terriblemente aburrido —Muerte respondió detrás de Harry. El ojiverde volteó a ver a su aterrador amigo.
—Probablemente debería regresar ahora —Harry suspiró al recordar la escena que había dejado atrás—. Solo espero no volver para encontrar un cadáver.
Harry echó un ultimo vistazo a la ciudad abandonada a su alrededor, y luego miró a Muerte. Con una pequeña sonrisa dirigida a su mortal compañero, Harry se dejó caer de espaldas libremente, perforando un agujero a través del velo y cayendo en picada hacia su cuerpo sanado.
Con una repentina inhalación de aire, los ojos de Harry se abrieron y se sentó. Después de un momento de recuperación, Harry miró a su derecha para encontrar a Ginny… sentándose y mirándolo fijamente. Harry parpadeó dos veces. Luego volvió a poner en funcionamiento su boca.
—¿Ginny? ¿Estás bien? —preguntó suavemente, con la voz un poco rasposa. Mientras hablaba, Harry escaneó la habitación ahora silenciosa para asegurarse de que ya no estaban en peligro, pero que la niña estuviera despierta y viva era una buena señal. El basilisco no se veía por ningún lado y el diario permanecía intacto e inanimado a unos metros de la pelirroja.
La niña Weasley mordió su labio inferior y asintió con brusquedad, pero ni un momento después, sus ojos brillaron y Harry fue rápido para cruzar la distancia que los separaba y colocar una mano reconfortante en su hombro. Antes de que pudiera preguntar, las palabras salieron de la boca de la niña en una rápida secuencia.
—¡Oh, por Morgana, soy tan tonta! —exclamó con voz apagada y derrotada. Echando un vistazo al diario desechado, Harry vio los oscuros pensamientos flotando sobre su mente antes de que ella volviera a hablar, una sonrisa autocrítica tirando de sus labios con amargura.
—Sabes… al principio creí que era una tontería. Qué podría haber olvidado ponerlo en mi caldero o que uno de mis hermanos lo metió como una broma. Una vez que descubrí que podía responderme, pensé que estaría encantado para ser una especie de amigo por correspondencia secreto que nunca le revelaría nada a nadie. Al crecer en una casa con seis hermanos mayores, realmente no tenía a nadie con quien hablar, así que pensé: "¿Qué pasaría sí me desahogo con el diario? Especialmente uno que en realidad no guarda nada de lo que escribo".
»No fue hasta la Plataforma 9 ¾ que me di cuenta que algo no estaba bien. Desde que supe qué era Hogwarts, estuve muy emocionada de venir aquí, de aprender magia como lo hicieron mis hermanos. Apenas pude dormir toda la noche en todo el verano porque estaba muy emocionada. Pero… parada en el compartimiento del Expreso de Hogwarts, mirando a mi mamá y papá mientras se despedían de la plataforma… no sentí nada. No sentí emoción ni alivio, solo un sentimiento de inconveniencia, de desear que ya todo hubiese acabado. Eso estaba mal, y lo sabía, pero no pensé que tuviera algo que ver con el diario en ese momento —Ginny se giró hacia Harry, sus brillantes ojos marrones reflejando lágrimas no derramadas.
—Y de nuevo, dos semanas después de haber iniciado las clases, me encontré con George y… sentí tensión. Me di cuenta de que no había hablado con ninguno de mis hermanos desde que recibí el diario. ¡Y ni siquiera lo había notado! Pero para entonces ya era demasiado tarde, no podía pasar ni un día sin escribir en él porque, de no hacerlo, mi estómago se contraería y los pensamientos serían implacables. Después de un tiempo, comencé a perder un poco de tiempo, solo unos momentos durante la clase o las comidas, nada de lo que prestaría mucha atención. Pero las lagunas se hacían cada vez más largas, en un momento estaría caminando hacia mi ultima clase y, al siguiente, ya estaría regresando a los dormitorios y habría concluido mi día. Además, Tom comenzó a hacerme preguntas, preguntas que hubiera considerado sospechosas o que hubiera dudado en responder, pero cada vez que me preguntaba algo, respondía al instante, como si me sintiera obligada. Eran sobre… — Ginny derramó hasta detenerse, desviando su mirada y mirando a Harry con preocupación.
—Está bien Ginny, sea lo que sea, está bien que me lo digas, puedes confiar en mí —Sostener su mirada con firmeza durante varios minutos pareció calmar a la pelirroja. Respirando profundo, tomó valor y continuó.
—Eran preguntas sobre ti… y Voldemort— El nombre tartamudeó en su lengua, un nombre prohibido que aún era tabú. Aun así, la Weasley más joven siguió.
»Cuando descubrí quién era Tom, me aterrorice muchísimo. Esa misma noche, traté de deshacerme del diario porque sabía que sería castigada si alguien se enteraba de lo que había hecho y a quién estaba ayudando. Tom tenía algo planeado para esa noche, me había poseído para prepararme y sabía que tenía que actuar rápido, por lo que intenté tirarlo por un inodoro en el baño de niñas abandonado, pero terminó inundándolo. Después de eso todo se volvió oscuro. Aun recuerdo fragmentos… recuerdo escribir algo en la pared, pero no lo que vino después —Su respiración comenzó a tornarse un poco temblorosa, pero un ligero apretón de la mano de Harry en su hombro la hizo calmar lo suficiente para continuar.
»Cuando el diario desapareció, sabía que no había terminado, sabía que se lo habían llevado porque Tom aun no había terminado conmigo. Al principio pensé que Dumbledore lo tenía y que en cualquier momento vendrían los Aurores por mí. Cuando noté que tú fuiste quien lo tomó, casi pensé que Tom lo había hecho a propósito para conocer a quien tanto ha preguntado, pero aun podía sentir la compulsión. Sentí una abrumadora necesidad de recuperar el diario y continuar con lo que estábamos haciendo. Al menos, al principio creí que era magia lo que me hacía robar el diario, pero después entendí que era mi propio egoísmo. Sabía lo que era y que me estaba usando, ¡pero seguía ansiando su atención, su compañía!
¡Incluso ahora, después de todo lo que pasó, quiero protegerlo! ¿Eso me hace una mala persona? —La pregunta pilló a Harry con la guardia baja, peor aún, cuando lágrimas lentamente rodaron por sus mejillas hasta caer por su barbilla y perderse en su cabello. Harry permitió que sus instintos lo guiaran a través de los movimientos de consuelo mientras se inclinaba hacia delante y tomaba entre sus manos el pequeño rostro infantil de Ginny para asegurarse de que ella entendiera el peso de lo que fuera que estaba a punto de decir.
—No, Ginny, eso no te convierte en una mala persona. No siempre tenemos voz y voto sobre quién entra en nuestras vidas y cuándo se irán, la mayoría de las veces no son las personas o los momentos los que nos convienen. Los primeros amigos… bueno, son importantes para nosotros y es muy difícil dejarlos ir. Solo por algo que no estaba bajo tu control no significa que tengas que odiar a tu primer amigo, eso es algo a lo que deberías aferrarte. Sin embargo, debes saber que tú y él no pueden volver a hablarse. Es peligroso, Ginny, trató de lastimarte. Todos esos años pasados en ese diario, sin poder hablar con nadie, ha dañado mucho a su mente, y no puedo permitir que te lastime —Harry trató de explicar, no queriendo molestar a la joven. A pesar de ello, los ojos de la fémina se abrieron con pavor.
La pelirroja agarró las dos muñecas de Harry con sus pequeñas manos blancas como el hueso y las apretó con fuerza.
—¡No debes dárselo a Dumbledore! ¡Lo matará! Tom me lo dijo —Su voz bajó hasta ser un susurró lleno de pánico, apretando con mayor fuerza el agarre de sus puños.
—Lo sé, no tienes que preocuparte, me llevaré el diario a la casa ancestral de los Black. Las protecciones allí son lo suficientemente fuertes como para bloquear los hechizos de rastreo o detección, y el diario no me afecta —Harry la tranquilizó, retirando los dedos alrededor de sus muñecas y tomando sus manos. Ginny parecía desconcertada, pero esperanzada.
—¿En verdad?
—Sí, puedo sentirlo cada vez que trata de envolverme con su magia, así que puedo detenerlo. En cuanto a Dumbledore, como dijiste, querrá destruir el diario o usarlo para atraer a Voldemort, cosa que sería incluso más peligrosa que el incidente del año pasado en el que tres estudiantes -incluido tu hermano- resultaron heridos casi de gravedad o incluso asesinados por la trampa que Dumbledore le tendió. Así que no puede saber que todavía está intacto —Harry hizo una pausa para pensar en un plan rápido sobre qué decirle a Dumbledore. De hecho, era bastante simple.
»Muy bien, vamos a tener que mentirle un poco, pero la mayor parte de eso será de mi parte debido a que estuviste inconsciente durante toda la situación. Le dirás casi toda la verdad, que estabas siendo poseída por el diario y tenías miedo de contárselo a alguien porque no querías meterte en problemas, le dirás que te desmayaste y, cuando despertaste, estabas en la cámara de los secretos, el diario se había ido y el Basilisco estaba muerto. Ahora, Dumbledore es un legilimense poderoso, así que asegúrate de actuar perturbada y no lo mires a los ojos para que no pueda meterse en tu cabeza. Si es necesario, mira el punto medio entre sus cejas, simula el contacto visual sin que realmente se haga, así no podrá obtener nada. Eso es todo de lo que tienes que preocuparte, yo me ocuparé del resto de la historia, cuánto menos sepas, más fácil será —Ginny confirmó con un movimiento de su cabeza, una mirada de feroz determinación en su rostro se posó en su expresión, misma que Harry había visto como un destello aquí y allá durante el transcurso del año.
—Ahora, ¿te sientes bien como para caminar? —cuestionó Harry, sabiendo que cuanto más tiempo pasaran allí, más probable sería que alguien viniera tras ellos, y no estaba seguro de si la entrada a la cámara seguía abierta después de saltar en ella o si se cerraba automáticamente.
—Sí, estaré bien, pero ¿y tú? Estuviste fuera durante demasiado tiempo, ¿y eso es sangre? —La voz de Ginny subió algunas notas cuando sus ojos vieron la camiseta de la escuela debajo de su túnica ahora rígida por la sangre seca. La sangre había desaparecido de su piel durante el proceso de curación, pero la evidencia en su ropa todavía seguía presente.
—¡Oh! No es mía, no maté al basilisco, pero lo lastimé —Harry mintió fácilmente mientras se paraba con piernas firmes y ayudaba a una Ginny aun débil a ponerse de pie. Harry convocó el diario y lo guardó en un bolsillo interior una vez que la chica estuvo parada.
Con un brazo sobre sus hombros y aferrada de la parte de su brazo, mientras que con la otra mano sostenía el otro más cercano a él, Harry ayudó a Ginny a caminar a lo largo de la cámara.
—¿Ginny? —Harry comenzó una vez que se acercaron al final de la habitación.
—¿Sí?
—Por favor, quiero que sepas que esto no significa que las cosas tengan que volver a ser como eran antes. Puede que Tom haya sido tu primer amigo, pero no será el único. Siempre habrá un lugar abierto para ti entre los míos y yo. Creo que eres increíblemente valiente y fuerte por haber pasado por todo esto. Escríbeme durante el verano, mantente en contacto y te prometo que las cosas mejorarán —Harry le ofreció una rara sonrisa amistosa que Ginny correspondió al instante.
—Está bien, Harry Potter. Lo haré —Los dos abandonaron la cámara y buscaron la determinación que necesitarían para terminar los últimos y angustiosos días del año.
