EXTRA PART III

Marvin no esta seguro de como decirlo.

No es que estuvieran realmente mal. La obra termino con éxito sin mayores percances, Bunny ha mantenido una distancia razonable, por lo menos mientras él está presente, y Dodgers sigue saliendo con él.

El problema es que todo se siente diferente ahora. Sus citas ya no son tan recurrentes ni tan intimas, los besos son más castos y han pasado cuatro meses desde que la obra concluyo y cinco meses desde la última vez que Dodgers se quedó en su departamento.

En un inicio comprendió la excusa sobre enfocarse mas en terminar la obra y ahora entendía que la cantidad de trabajo y los nuevos horarios del apiñonado, junto con las asignaciones de las clases nuevas, son demasiado como para dejarles mucho tiempo para verse tan seguido y es demasiado como para permitirle a Dodgers pasar la noche con el…

Sin embargo, con el paso del tiempo y la innegable diferencia en la manera en que lo toca, como si fuera casi inapropiado hacerlo, sin ir más allá de besos que nunca logran profundizar y caricias en su mejilla o manos… Marvin esta casi seguro que algo no anda bien.

Desde esa noche que lo vio partir con Bugs, solo para acabar encontrándolo con una fiebre de casi cuarenta grados en la casa de Porky, su relación ha ido cambiado súbitamente, y siendo sincero, no esta muy seguro de que hacer al respecto.

Y por eso caminaba hacia el salón del apiñonado, dispuesto a encontrarse con el y preguntar que era lo que había ocasionado todo esto.

Siendo la primera relación en la que ha estado, posiblemente dejo pasar demasiado tiempo y debió de haber afrontado la situación desde antes, pero Dodgers parecía no querer hablar mucho al respecto de ellos, tanto como no quería mencionar nada sobre lo tratado con Bugs aquella noche.

Llegando frente a la puerta del salón, se asomó por la ventana en esta, no queriendo abrir e interrumpir en caso de que estuviera ocupada el aula o la clase continuara.

Para su sorpresa Dodgers si estaba ahí moviendo los labios casi pareciendo hablar consigo mismo en ese salón vacío, mientras que sus brazos están cruzados sobre la mesa de trabajo en la que yace sentado, y su barbilla descansa sobre ellos.

Sus ojos están cerrados y su ceño esta ligeramente fruncido.

Sonriendo algo confundido, Marvin acerco su mano a la perilla de la puerta, solo para detenerse de inmediato

Manos enguantadas colocándose en los hombros del apiñonado formaron un ligero masaje sobre estos, después fueron bajando por su espalda provocando que ojos verdes se cerraran con mas fuerza y una sonrisa ladeada se pintara en su cara.

Dedos lo recorriendo con caricias, hasta llegar a la parte baja de su espalda donde se detuvieron. Una de las manos se quedo en el lugar, mientras que la otra paso al pectoral derecho, haciendo un masaje sobre este que provoco que Dodgers abriera un poco sus ojos y levantara la cabeza de su posición recostada sobre la mesa.

El dueño de las manos enguantadas hizo su aparición, acercándose a aquella espalda, sin dejar de mover sus labios, como si estuviera hablando con el apiñonado.

Presa del pánico, Marvin intento girar la perilla, sintiendo inmediatamente la resistencia que le indicaba que el seguro de la puerta estaba puesto.

Sin mas remedio que quedarse de pie frente a la ventana, se asomó un poco más, consiguiendo un nuevo ángulo que le dejara ver como Bugs levantaba un poco la playera de Dodgers, abandonando el pectoral para meter su mano debajo de esta y acariciar el pecho del apiñonado.

Con movimientos rápidos, Dodgers consiguió apartarse, completamente sonrojado y ahora quedando de pie frente al pálido, reclamando al mismo tiempo que se acomoda la playera y pasa inconscientemente una mano sobre el pectoral profanado.

Bugs reía por su lado, ligeramente sonrojado, levantando sus manos como si intentara clamar su inocencia o convencerlo de que la acción no se repetiría.

Lo vio acercarse a su pareja, retomando el ritmo de la platica interrumpida.

Dodgers saco su celular, tecleo algo rápido y formó palabras que causaron que Bugs sonriera ampliamente.

Viéndole tomar un marcador, se acercó al pizarrón.

Operaciones rápidas y números, indicaban una suma de dinero y daban una cantidad de tiempo de dos quincenas faltantes.

Marvin los vio intercambiar miradas sonrientes y la alegría en ambos salió en risas que acabaron llevándolos a compartir un abrazo en el que Dodgers prácticamente alzaba al pálido, dejando que sus pies se alejaran del piso por unos segundos.

La propuesta de Honey, que declinó en su momento, solicitaba una sola cosa de él, ayuda para obtener únicamente una prueba.

"Lo que sea bastara, un mensaje, un video, una foto, hasta una carta de amor si es que esos dos hacen algo así, solo necesito confirmar que él está involucrado"

La rubia, amargamente molesta por haber sido rechazada, tenia en mente una venganza que acabara con el trabajo del modelo preferido de su padre.

"Bugs necesita un escarmiento por estarse metiendo con quienes no debe ¿No lo crees?"

En ese entonces Marvin, se negó a participar.

No tenia nada en contra de Bugs. Si habían tenido sus diferencias y le molestaba el coqueteo sínico hacia su pareja, pero… Dodgers seguía con él, el apiñonado se había mantenido firme en la relación que llevan, sin dejarse llevar por completo por los intentos del pálido.

Pero las circunstancias son diferentes ahora…

Todo indicaba un distanciamiento progresivo, un interés en decaída y ahora que lo razonaba… ahora que ha tenido el tiempo suficiente para comparar y tener una probada de primera mano de cómo es la dinámica entre esos dos… podía reconocerlo, estaba perdiéndolo.

Lo que se aclaro aquella noche de la caída, lo que Bunny le haya dicho a Dodgers, a bastado para que su relación con el apiñonado comenzara a marchitarse con rapidez, muriendo despacio, probablemente por ese lado suave de Dodgers que se ha negado a terminar abruptamente con él.

Si Bugs no se hubiera entrometido… si Bugs, no hubiera insistido en acercarse a quien se negaba a hablarle o tan siquiera mirar a quien tenía una relación nueva y buscaba olvidarlo, entonces él no tendría que estar ahí, viendo como la sonrisa de Dodgers parecía brillar con el pálido rodeándolo del cuello y escuchando las palabras dichas con un notable entusiasmo.

Tal vez fue el hecho de verlos así de cerca, tal vez fue la falta de valentía de Dodgers por acabar con su relación que ahora es capaz de aceptar como perdida o tal vez era el dolor en su pecho y la felicidad de Bugs que lo hacia lucir como un ganador, lo que hizo que tomara aquella foto perfecta.

Solo tenia que salir el pálido. No necesitaba involucrar a Dodgers…

¿Qué estaba haciendo?

Guardo su celular en el bolsillo de su pantalón y se fue.

Tendría que haber hablado con Dodgers, pudo haber tocado la puerta, pudo haberle llamado e interrumpido. Pudo haber hecho tantas cosas, pero…

Todo es culpa Bugs, todo es culpa del pálido por entrometerse, por intervenir en su relación, por tentar a su pareja, por impedirle olvidarlo… por hacer sonreír a Dodgers de una manera que el jamás ha visto.

El numero administrado por la rubia esta tentadoramente guardado en su celular y todo es tan sencillo hoy en día, todo puede hacerse con apretar un botón.

Envió la foto y respiro hondo.

Si Bugs salía de la ecuación, si la relación entre el pálido y su pareja se quebraba… entonces todo regresaría a la normalidad ¿No? Dodgers podría regresar a él…

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Bugs' POV

La liquidación del departamento se alargo mas de lo que ambos pensaron, pero los cálculos cuadraban ahora, solo dos quincenas mas y el departamento, seria suyo.

Entonces podrían bajar el ritmo de trabajo, él buscaría otro empleo y Daffy podría renunciar a uno de los suyos para tener mas tiempo de descansar.

El simple hecho de pensar en esas horas libres que tendría y la promesa de dedicarse a arreglar los problemas entre ellos, es suficiente para plasmar esa sonrisa estúpida en su rostro, y alentarlo a sobrevivir el turno en el abarrotado bar.

La petición de tiempo por parte de Daffy lo tomó por sorpresa y aun pensaba en ello, mientras preparaba las bebidas solicitadas.

Después de haber aclarado todo se esperaba que el apiñonado rompiera con el azabache y acabara regresando con él. Un panorama poco probable, pero aun posible.

Sin embargo, Daffy le ha comprobado nuevamente que es mas sensible de lo que muchos creen.

Cuando regreso al departamento a la mañana siguiente de haber aclarado todo, luciendo bastante agotado por prácticamente haber corrido hasta ahí, posiblemente buscando alcanzarlo antes de que se fuera al trabajo, tuvieron media hora para sentarse a hablar al respecto.

La razón es sencilla, no quería lastimar a Marvin y por ello le hizo dos peticiones.

Número uno, quería tiempo para terminar la relación despacio y a cambio, no se acostaría con el azabache y limitaría el contacto. Pero también quería que no hubiera nada más allá entre ellos, nada de besos o sexo.

La segunda petición era…

"Renuncia a ese estúpido trabajo"

Bugs accedió a amabas, algo incomodo con la idea de tener que esperar a que Daffy acabara despacio su relación con el azabache, pero si era su forma de conseguir el perdón y hacer que se olvidara del beso que tuvo con la rubia, entonces estaba bien. Podía lidiar con ello.

Él por su parte también tenia que pedir algo a cambio, no podía solo respetar las peticiones de Daffy y quedarse conforme, viendo al apiñonado salir con alguien más, sin estar completamente seguro de cuales eran los sentimientos entre ellos…

- '¿Lo amas o algo así?'- pregunto tan relajado como la sensación amarga de celos le dejaba sonar.

- 'Me agrada.'- respondió cruzándose de brazos.

- '¿Qué tanto?'-

- 'Lo suficiente para salir con el'-

- 'Lo suficiente para quedarte con el?'-

- 'No tanto, sino no estaría aquí'-

- '¿Qué hay de mí?'-

- 'Digamos que, si no fuera un caballero, Bugsy, ya estarías en el piso rogándome para que te diera mas duro'-

- 'Cerca, Doc. Pero no precisamente lo que quería oír'- saco un cigarrillo y lo encendió llevándoselo a la boca.

- 'Otra vez con esos desagradables hábitos'- arrebato el cigarro de sus labios. –'¿Desde cuando comenzaste a fumar otra vez, dientón?'-

- 'No cambies el tema, Daff. Responde'-

- 'Estoy aquí contigo ¿no?'- replico sonrojándose, rompiendo el cigarro en su mano.

- '¿Y?'-

- '¡¿Y?! ¿Qué mas quieres saber? ¡SI!'-

- '¿SÍ?... ¿A mi "SI"?'- contuvo la risa que amenazaba con escaparse de sus labios. –'¿A mí sí?'- cuestiono sintiéndose absurdo por no poder decir tan fácilmente la cursi palabra, no cuando se trataba de él, no cuando se trataba de Daffy.

- 'Si'- acepto, mirándolo a los ojos, mientras el sonrojo avanzaba hasta su cuello, haciéndolo sonrojar a el también.

Conforme con la respuesta decidió acceder a las peticiones de Daffy, viendo como el apiñonado iba disolviendo poco a poco su relación con Marvin, notando de inmediato el cambio en la cantidad de tiempo que se les veía juntos. Ya no salían tanto como antes, ni se la pasaban juntos en la universidad, ya no iba a buscarlo a su salón, ni pasaba las noches en su departamento.

Y aun cuando Bugs estaba un poco satisfecho por esto, el hecho de que la ruptura se estuviera alargando demasiado, hasta durar cinco malditos meses ha estado golpeando contra su paciencia haciéndolo desesperar al punto de jugar con el apiñonado. No lo presionaría para que terminara su relación con el "marciano", pero si se ha dispuesto a tentarlo de todas maneras posibles, hasta casi agotar sus ideas.

Debía de reconocerlo, Daffy es bueno para hacerse el difícil y no caer tan rápido.

Lo mas cerca que estuvo de hacerlo caer, fue cuando se desnudó en la habitación del apiñonado, dando una absurda excusa sobre su supuesta regadera dañada.

Se quito toda la ropa frente a él y cuando estuvo a punto de meterse en la regadera, Daffy lo detuvo, tomándolo con firmeza de la muñeca. Lo miro de pies a cabeza, lo hizo voltearse y pudo sentir sus manos recorrer su espalda, tantear sus piernas y Bugs estaba seguro de haberlo escuchado jadear cuando se agacho a recoger su ropa del piso.

Solo le faltaba envolverse en un listón, colocarse un moño y tirarse en la cama del apiñonado para que este lo tomara.

Pero incluso en esa ocasión, Daffy lo soltó y salió de la habitación.

Tenia que reconocerlo. Si bien el apiñonado prácticamente dijo que no estaba enamorado de Marvin, el cariño que le tenia era lo bastante grande para negarse a engañarlo… aun.

Llevando las bebidas preparadas a la mesa llena de damas de honor y aquella novia que estaba demasiado tomada como para mantenerse en pie, recibió un papel con un numero escrito en el, junto con el grito descarado de una de las mujeres que le pedía que la llamara.

Sonriendo coqueto, se limitó a regresar detrás de la barra y seguir tomando los pedidos, sirviendo las cervezas y preparando vasos.

Sintió su celular vibrar en el pantalón, pero opto por ignorarlo. Cualquiera que lo conociera debería de saber que estaba en el trabajo y que su descanso no llegaba hasta dentro de media hora.

Siguió pensando en las siguientes movidas que tenia planeadas.
Si llegaban a coincidir en el departamento, podría convencerlo para que cenaran juntos, aunque fuera rápido, y tal vez ahí robarle un beso… o ponerse lo suficientemente cerca para que su adorado "pato" acabara besándolo.

Estaba aun en medio de este pensamiento cuando su celular vibro dos veces más.

De mala gana, saco el aparato y abrió los mensajes bajo el nombre de su otro jefe, un tanto confundido por estar recibiendo llamadas y mensajes de su parte a tales horas.

El vaso estuvo por caerse de su mano cuando vio la foto y la palabra de despido sobresalió en el mensaje.

Esto era algo que no se esperaba. Solo eran dos quincenas más… era lo único que necesitaba….

No podía culpar a Daffy… es él quien salía abrazándolo y sonriendo como tonto.

¿Cómo llego esta foto hasta su jefe? ¿Quién la tomo?

Guardando el aparato en su pantalón e intento mantenerse lo mas tranquilo posible.

Se aseguro de que Honey estuviera fuera de la universidad antes de ir a buscar a Daffy. El mismo la vio subir a su costoso carro e irse… entonces… ¿Quién?

¿Quién sabía que estaba en el salón? ¿Quién tenia algo lo suficientemente en contra suya como para hacer aquello?

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Daffy's POV

No hallaba la forma, las palabras o tan siquiera el momento correcto para hacerlo.

Cada vez que miraba hacia Marvin, quería decírselo, pero las palabras no salían y no estaba seguro de como plantearlo

"Esto no esta funcionando"

"No eres tú, soy yo"

"Estoy demasiado obsesionado con el tipo dientón de cabello plateado y quiero regresar con el"

Todas las opciones suenan horribles y no puede evitar sentirse como un idiota.

No es propio de él, el estarse tentando tanto el corazón para romper con alguien, ni suele ser tan sensible con respecto a los sentimientos de alguien mas como para estarse rompiendo la cabeza de esa forma.

Pero tampoco puede decir que no le importa lo suficiente el azabache como para romper con él tan secamente y marcharse tranquilamente con Bugs.

Sin embargo, la ruptura se ha alargado demasiado, y ahora lo único que desea es que Marvin se harte de él y sencillamente lo deje, porque ya no sabe que mas hacer para darle a entender que su relación estaba terminando.

Tampoco era como si tuviera mucho tiempo para seguir pensando al respecto, entre el trabajo, las clases, las asignaciones y los juegos de Bugs, ha estado demasiado distraído con todo como para buscarse un momento de sentarse a ordenar sus pensamientos y hablar con Marvin.

Y en este punto estaba a nada de acabar cediendo.

Llevaba cinco meses sin nada de nada y Daffy estaba comenzando a hartarse de utilizar su mano para aliviar la frustración que Bugs no deja de desarrollar en él.

Se pasea frente a él en ropa interior casi siempre que esta en el departamento, utiliza su ropa favorita, se la pasa tocando su espalda, su cuello, pies y piernas, rodea su torso con abrazos juguetones de los que se a cansado de huir, roza sus manos, aprieta su dedos, come sugestivamente frente a el y estuvo tan cerca de ceder cuando se desnudo en su cuarto, que tuvo que correr al baño no averiado del pálido para deshacerse de la erección que el solo verlo le causo.

- '¿Paso algo bueno?'- la voz suave de Marvin lo saco de sus pensamientos.

Sonaba más serio de lo normal, hasta un tanto molesto por algo, por ello Daffy se limito a ver la televisión en lo que el azabache terminaba con un experimento.

- '¿Por qué la pregunta?'- respondió, pensando mas en encontrar una buena película que ver antes irse al trabajo, que en el cuestionamiento en sí.

- 'Bugs y tu lucían felices hoy'- dejo el cautín sobre la base metálica y se dio la vuelta para mirar hacia el apiñonado. –'Y es grosero responder una pregunta con otra. Pero si, pase por tu salón hoy…'-

Oh no

¿Qué tanto fue lo que vio de eso?

- '…Humm… estamos por acabar de pagar el departamento. Solo un mes más. Los cálculos no salieron al principio, pero después de hacer algunos ajustes… estamos a dos quincenas.'- el dolor en su cuello se hizo presente otra vez.

- '¿Te piensas quedar ahí todavía?'- volvió la mirada a la tablilla electrónica sobre la mesa.

Oh no, no, no, no, no, no, no estaba listo para contestar eso todavía.

- 'No estoy seguro aún. He puesto sudor, sangre y una que otra lagrima en ese lugar...'- dejo el control de lado y se puso de pie. –'¿En que estas trabajando?'-

Viéndole sonreír por primera vez en toda la tarde, le escucho dar una explicación detallada de su nuevo trabajo. Tenia algo que ver con un sistema de vigilancia y algo mas que el dejo de oír por disponerse a pensar en las cualidades del azabache.

¿Qué pasaría si decidiera quedarse con Marvin?
Ese cuestionamiento sigue rondado por su mente desde que se despertó en el departamento de Porky.

Sabe que no seria justo el solo quedarse con él si no lograba olvidarse de Bugs, pero eso no significaba que no siguiera contemplando la idea.

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Regresó al departamento tras una larga jornada que termino a las dos de la madrugada.

El nuevo horario estaba haciéndolo añicos, moviendo sus ciclos de sueño casi todos los días, y ahora lo único que quería antes de tener que despertarse para acabar el análisis que dejo a medias, era tirarse a dormir por al menos cuatro horas.

- '¿Qué hay de nuevo, Doc?'- las ojeras bajo sus ojos, el uniforme a medio quitar y la manera en que se tambalea, le dio a saber que al parecer no era el único llegando del trabajo.

- '¿Te pidieron que te quedaras, orejón?'- bostezo, buscando sus llaves para abrir la puerta del apartamento, ya que Bugs parecía tener problemas para encontrar las suyas.

- 'Tiempo extra'- suspiro recargando su cabeza contra el marco de la puerta, esperando.

- 'Mala elección. ¿Algo que quieras comprar?'- era inusual que Bugs se quedara tiempo extra por voluntad propia.

- 'No precisamente… ¿Qué tanto sueño tienes, Daff?'-

Frunciendo un poco el ceño, miro extrañado hacia el pálido. Abriendo la puerta para dejarlos pasar a ambos.

Una taza de té le fue proporcionada, pero lo menos que deseaba era tomar algo, no mientras leía ese par de mensajes en el celular de Bugs.

Estaba una foto de ellos, una breve explicación, la clausula diez y una oración que anunciaba el despido de su exnovio.

Esto lo cambiaba todo.

Las dos quincenas se volverían por lo menos cuatro meses más, si es que conseguía tomar algunas horas extra en lo que Bugs conseguía otro par de trabajos…

- '¿No quieren otro guardia de seguridad allá, Doc?'- lo vio sentarse a su lado solo para colocar su frente contra su hombro.

- 'De noche únicamente, dientón.'- su cuerpo olía a loción revuelto con un ligero aroma de su sudor. –'¿Seguro que no fue tu novia?'-

- 'No es mi novia, si lo fuera esto no hubiera pasado'- soltó un suspiro corto. –'La vi irse antes de ir a tu salón'-

¿Salón?

Viendo nuevamente la fotografía, intentado ignorar la mano sobre su rodilla, recordó las palabras de Marvin, al mismo tiempo que confirmaba las de Bugs.

La foto fue tomada precisamente en el salón, de hecho, era de esta tarde ¿Cómo no lo noto antes?

Pero si era así...

- 'Marvin'- susurro, recordando las palabras del azabache una vez más.

- '¿En serio?'- lo vio rodar los ojos. –'No digas su nombre, mientras te estoy tocando'- replico sonando algo molesto, mientras permitía que la mano avanzara por su muslo.

No fue requerido que dijera nada para que Bugs comprendiera a lo que se refería, deteniendo sus intentos de despertar algo en él, para mirarlo con impresión, como si no hubiera pensado antes en la posibilidad de que el azabache fuera el causante de todo.
Y tan pronto esta idea pareció formularse en su mente, se puso de pie de golpe.

¡NO!

- 'Bu-Bugsy, espera un momento, ¡cariño!'- hizo el té a un lado e imito al pálido.

Bugs es una persona normalmente paciente, capaz de aguantar bastante antes de perder los estribos, pero una vez que los perdía la mirada relajada del aspirante a actor, puede llegar a volverse bastante intimidante.

Ahora bien, no diría que su exnovio no tiene tendencias a ser algo perturbador en su estado normal, pues conociéndolo de tanto tiempo ha sido testigo fiel de las bromas y juegos del pálido, quien tiende a crear escenarios, supuestas coincidencias y sencillamente situaciones, con tal de ver que ocurre.

Tiene una pésima tendencia de jugar con las personas para probar limites, causar reacciones y retarlos al punto de quebrarlos, hasta obtener lo que desea.

Su exnovio que puede ofrecer una amabilidad desinteresada, estando enojado, realmente enojado como luce ahora caminando hacia la puerta del apartamento, puede llegar a tumbarle los dientes a alguien mas grande que el o quebrarle la nariz a un hombre con el doble de musculatura, sin pensárselo.

Las variadas peleas donde el pálido tuvo que usar movimientos agiles, puños rápidos y piernas fuertes, durante su adolescencia lo llevaron a crearse una reputación que mantuvo a los brabucones lejos de él, no solo por miedo, sino por un respeto bien ganado.

Detrás de ese aspecto relajado, yace un Bugs que el mismo ha llegado a temer.
No son muchas las cosas que lo pueden hacer enojar a ese punto… pero al parecer su pareja jugo sus cartas mal de todas las maneras posibles y Bugs no estaba dispuesto a dejar pasar un golpe bajo como aquel.

- '¡Quítate de enfrente, Daffy!'- grito al parecer utilizando cada gramo de la poca paciencia restante, para no aventarlo lejos de la puerta y acabar pateando esta.

- '¿Y yo soy el intimidante aquí?'- murmuro Daffy, manteniéndose firme frente a la puerta, rehusándose a dejarlo ir. –'Ya viste la hora que es, Bugsy. Nadie querría que le vayan a partir la cara a esta hora de la madrugada y… y tienes clase a las diez, además no creo que a tus admiradoras les gustaría verte con un ojo morado'-

- '! ¿Crees que ese marciano es capaz de ganarme?!'- mala combinación de palabras parecía que ahora estaba a punto de explotar. –'¡No lo voy a decir otra vez, Duck! ¡Apártate!'-

- '¡No!... Bugsy, piénsalo con calma'- Una vez que esto termine sin duda se lo cobraría caro a Marvin. –'Vamos a… ¡hay que dormir juntos! Si te vas ahora no podremos dormir juntos y…'- fingió un bostezo –'Me estoy partiendo de sueño ¿Tu no, Bugsy?'-

Se acerco con cautela colocando sus brazos alrededor del cuello del pálido, por lo menos no lo había empujado lejos, eso era una buena señal.

- '¡¿Por qué estas de su lado?!'- lectura equivocada, pues ahora yacía siendo apartado de su cuerpo con muy poca delicadeza.

- '¿Lado? No estoy de su lado. Solo no creo que sea requerido que le vayas a partir la cara a esta hora'- se encogió de hombros, haciendo un segundo intento, acercándose al pálido. –'Bugs, respira hondo y vamos a dormir. En unas horas discutiremos esto… ¿te parece?'- cubrió mejillas frías con sus manos.

Insistiendo un poco mas beso la orilla de sus labios.

- '¡No debería de tener que compartirte! ¡No deberías de seguir saliendo con el! ¡Se lo mando a mi jefe, Daffy!'- por lo menos su voz estaba un poco menos llena de rabia. –'¡Me despidieron! Estábamos tan cerca…'- Soltó un suspiro, por fin cambiando la expresión de furia por una de cansancio. –'Solo un mes…'-

Viendo la tensión abandonar el esbelto cuerpo, se atrevió a tocarlo nuevamente, colocando manos sobre sus hombros.

- 'Ya pensaremos como arreglarlo, dientón…'- permitió que su nariz acariciara la del pálido, buscando calmarlo un poco más.

Labios rozando peligrosamente con los suyos y estuvo por apartarse, cuando brazos lo detuvieron rodeando su torso.

- '¿No quieres que le parta la cara a tu marciano, Doc?... solo uno, entonces…'- beso la punta de su nariz y la comisura de sus labios, por fin borrando la inusual mueca para retomar la sonrisa tranquila.

- 'Tu y yo sabemos que esto no funciona así'- sintió un beso mas y manos comenzaron a liberar su camisa dentro del pantalón, desfajándolo.

No iba a ser solo un beso, ha estado el tiempo suficiente con Bugs como para saber que nunca es solamente un beso.

Un beso suave contra su labio superior y lo escucho inspirar temblorosamente, mientras que la sensación placentera de hormigueo bajaba por sus piernas.

- 'Ya les di suficiente tiempo, Duck'- la voz seductora le hizo tambalearse un poco. –'Así que…'-

Siendo tomado por el medio de su torso, soltó un pequeño grito al ser levantado y echado sobre el hombro del pálido.

- '¡¿Bugs!? ¡Maldita sea, Dientón! ¡Bájame!'- pataleo y jalo la camisa a su disposición, únicamente haciendo reír a su ex como resultado.

Acabaron en la habitación que compartían antes, ambos ya sin zapatos, ni uniformes. El con solo una playera blanca y boxes, y Bugs limitándose a quedarse en su ropa interior.

Y todo era completamente injusto teniendo al dientón frente a él, forzando a una de sus piernas a quedarse sobre esa blanca cintura, manteniéndolo cerca, mientras dejaba que sus labios se rozaran sin tocarse de lleno.

Podía ver una mano moverse dentro de la ajustada ropa interior del pálido y ahora su boca se sentía como un desierto, que no podía ser curado sin importar la cantidad de veces que tragara saliva o lamiera sus labios.

Intento no mirar en un principio, limitándose a observar la pared detrás de Bugs, pero su fuerza de voluntad no duro mas que unos cuantos segundos antes de dejarse llevar.

Parecía desesperado, moviendo aquella mano por la entrepierna, pasando por la erección restringida por la ropa, acariciando el miembro, jalándolo un par de veces, antes de bajar aun mas hasta donde el asumía que estaban su dídimo.

Un gemido profundo y Daffy aparto sus ojos del espectáculo por un segundo, solo para toparse con la mirada engreída de Bugs, quien seguía sonriéndole, invitándolo o más bien retando su paciencia.

Turbado por la sangre bajando hasta su creciente erección y el revoloteo en su estomago causando un calor en su vientre y entrepierna, comenzó a ceder, reacomodando su pierna sobre la cintura blanca.

Mordió con delicadeza el labio inferior a su disposición, sintiendo el anhelo y excitación dispararse, para terminar, besándolo primero despacio disfrutando de la sensación suave de labios temblando contra los suyos, deslizándose lentamente, acariciándolos con dulzura, recordándolos como lo hecho en sus sueños. Acto ante el cual podía ver parpados caer, negándose a cerrarse.

El pecho cerca de él comenzó a subir y bajar con mas rapidez y la mano blanca se movía dolorosamente despacio, como si deseara disfrutar del momento.

Bajo una mano hacia su propia entrepierna, siendo seguido por ojos azules que lo contemplaron, haciendo que el agarre sobre su tobillo derecho tomara fuerza, como si esto ayudara a mantener aquella mano ocupada.

Uniéndose al juego, uso su otra mano para jalar la parte frontal de la ropa interior del pálido, liberando la erección de la tela.

La piel pálida lucia tiernamente enrojecida y posiblemente era el roce de sus dedos que se atrevieron a acariciar la piel, lo que hizo que Bugs gimiera, acercándose aún más para rosar la punta de su nariz contra la suya.

Recordaba esto, recordaba su expresión al gemir, el ligero temblor en sus manos que siempre olvidaban retirarse los guantes para no ensuciarlos, el olor de su piel, el sonrojo en sus mejillas, el enrojecimiento de ese miembro, la sensación de sus labios y lo sensual que era verlo así… no se lo diría, pues el dientón es lo suficientemente vanidoso como para alimentar aun mas a aquel monstruo dentro de él, pero siempre lo ha creído así.

Y lo tenia que reconocer en su mente. Lo extraño, extrañaba tocar su miembro, pegarse a su cuerpo para escucharlo gemir aún más al tocar glándulas que caían pesadas, extrañaba esos ojos que imploraban por un beso y le rogaban que no se detuviera.

Lo beso hasta dejarlo sin aliento, haciéndolo ahora con desesperación, mientras buscaba el lubricante que se alegro de encontrar en el lugar de siempre, bajo la almohada entre el colchón y la cabecera de la cama.

Lleno sus dos manos con el liquido viscoso de color transparente y aroma a cítricos, y viéndolo quitarse la ropa interior, solo para jalar un poco la suya, no pudo evitar el reírse un poco.

- 'Quítatela'- le escucho ordenar casi sin aliento.

Hizo lo indicado, retirando lo poco de ropa que tenia y retomo su posición, usando su pierna sobre la cintura del pálido como una unión para mantenerlos cerca.

Paso su lengua por labios partidos interrumpiendo el gemido causado por una de sus manos envolviéndose en el miembro enrojecido, mientras utilizaba su otra mano para satisfacerse a si mismo.

Se tomo su tiempo en recordar la técnica, masturbándolo con el ritmo adecuado, ajustando el movimiento, la presión, tocando venas, sintiéndolo pulsar y escuchándolo jadear.

Era todo tan familiar, tan correcto, que se negó a dejar de besarlo inclusive cuando le escuchaba jadear apartándose despacio para retomar el aliento y regresar a sus labios.

Esto era lo que le avergonzaba, a lo que le ha tenido miedo y que deseo evitar durante tanto tiempo. El verlo así, sentirlo de esa forma, desearlo tanto que dolía y le hacía enojar.

Caderas moviéndose indicaban que estaba cerca, así que acelero el ritmo para ambos y aumento solo un poco la presión, notando como contraía los dedos de los pies anunciando que estaba alcanzando el clímax.

Liberando labios amoratados, lo vio romper el beso solo para echar la cabeza hacia atrás, haciendo un delicioso despliegue de un perfecto cuello pálido.

Lo escucho gemir sin contenerse, sintiendo sus dedos ser llenados por el fluido blanquecino.

Siguió moviendo su mano por unos segundos más en lo que el orgasmo lo abandonaba, hasta que lo vio temblar y abrir sus ojos nuevamente.

Permitiéndole retomar el aliento, se ocupo de su propia erección que dejo al borde del clímax, para concentrarse en el pálido, quien notando aquello lo acerco mas a su cuerpo y acaricio su mejilla buscando sus labios.

Sintiendo la mano de Bugs sobre la suya, le escucho susurrar en su oído.

- 'Te ayudaría, pero no me permites tocarte.'- rio ronco.

- 'No aun'- consiguió decir, acelerando el movimiento de su mano.

Estando mas cerca, mordió esos labios enrojecidos con firmeza mientras acababa, gimiendo contra aquella boca de la que salía una lengua en busca de la suya.

- 'Es una lástima, Doc…'- le escucho susurrar, hablando contra sus labios.

- '¿hmm?'- consiguió esbozar sintiendo los rastros del orgasmo desparecer despacio, dejándolo con su respirar agitado.

- 'Nada, Daff'- se apartó un poco, tomando la caja de pañuelos en la mesa de noche.

Abriendo sus ojos con cansancio, vio a Bugs limpiarlos y cambiarse los guantes.
Antes de que pudiera moverse, los brazos del pálido lo rodearon acurrucándose contra su pecho.

En segundos acabo por caer dormido, envuelto en la sensación cálida y estúpidamente alegre que nacía de su pecho.

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El sonido de la alarma lo saco del primer sueño profundo y en blanco que ha tenido en meses, busco su celular en la mesa de noche a su lado, solo para acabar apagándolo.

Sintiendo los brazos que lo rodean aferrarse más a su cuerpo, una nariz respingada se hundió contra su cuello.

Abrió los ojos con pereza. Confundido por un momento al ver cabello lacio y gris plateado, entre sus dedos.

Su mente no tardo en suministrarle los eventos ocurridos apenas unas pocas horas.

Tenia tanto que hacer. El análisis estaba aún pendiente, debía de hablar con Marvin, ir a trabajar y aun estaba faltando…

Miro hacia el cuerpo desnudo entre sus brazos.

¿Qué iban a hacer con el pago del departamento?... Si tan solo pudiera hablar con el jefe de Bugs, ni siquiera lo había visto antes, no sabia como lucia, pero si pudiera hablar con él y negar todo…

Un plan comenzó a formularse en su adormilada mente.

Eso era… el jefe de Bugs no lo conoce, entonces… todavía se podía hacer algo. Si era bien planeado, si el hombre resultaba ser tan competitivo como todos los ricos, si resultaba ser tan orgulloso y estricto como decían, entonces tenia una oportunidad.

Estrujando el cuerpo del pálido en un fuerte abrazo, le escucho quejarse y reír un poco.

Con movimientos lentos, fue liberándose hasta conseguir apartarse lo suficiente para salir de la cama.

Tomando su ropa interior del piso se la puso rápido antes de abrir la puerta del cuarto y dirigirse al suyo.

- 'Bonjour Monsieur Duck'- palabras risueñas y picaras llegaron a sus oídos.

Esto no era lo que necesitaba a esas horas de la mañana con solo tres horas y media de sueño encima.

- 'Pepe'- saludo malhumorado, más incomodo por el sonrojo en sus mejillas que por la sonrisa coqueta en los labios del francés.

- 'No hay nada de que avergonzarse. Monsieur Bunny estará feliz por el resto del día, así que es bueno verlo salir de ahí otra vez'- rio un poco, desabrochando los botones de la camisa blanca que llevaba puesta. Al parecer apenas iba regresando del trabajo.

- 'Si, si lo que digas, francesillo…'- estuvo por entrar a su cuarto cuando miro al francés por un momento. –'¿No ha estado de buen humor?'- estúpida curiosidad y sus ganas de tener de que burlarse del pálido.

- 'Tuvo unos meses difíciles, no lucia feliz, eso si se lo aseguro, pero no le diga que fui yo quien se lo dijo'- Un guiño por parte del extranjero y Daffy agradeció por la información con una sonrisa victoriosa.

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Bugs' POV

Negándose a abrir los ojos, tanteo el espacio junto a él, confirmando lo esperando. Daffy ya no estaba ahí.

Sin embargo, una cobija yacía sobre su cuerpo, haciéndolo sonreír ante el familiar gesto del apiñonado, quien solía asegurarse de cubrir su cuerpo, siempre antes de irse.

Disfrutando de la sensación alegre que burbujea en su interior, se dispuso a alistarse.

Tenia que ir a buscar trabajo, ir a la universidad, desocupar el locker en su antiguo empleo del que recién fue echado y después ir a trabajar otra vez.

Lo único que esperaba era no tener que toparse con el azabache en ningún momento, no quería arruinar lo que parecía ser un buen día.

Con solo un café en mano, salió del departamento, dispuesto a recorrer calles cercanas y buscar locales que tuvieran vacantes.

El día en si transcurrió tranquilo, confirmando sus sospechas con respecto a la cantidad de empleos cercanos disponibles. Los horarios no cuadraban con sus horas libres y la paga es poca, por lo que tendría que ir mas lejos, buscar en línea o en el periódico.

Sin muchas ganas de seguir buscando por ese día, se dirigió a la universidad, prefiriendo llegar temprano al lugar a tener que dar dos vueltas regresando innecesariamente al departamento.

Y todo hubiera salido bien, su día seguiría estando tranquilo, si tan solo no se hubiera topado con él.

Daffy sabe que es capaz de tolerar muchas cosas y podía pasar por alto una cachetada con guante blanco si venia de alguien que no valiera su tiempo, pero no un golpe bajo de ese tipo, no cuando la persona lo conocía y no tuvo el más mínimo interés en arreglar el problema de frente.

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Daffy's POV

Para alguien que creció en una casa donde un centavo no podía ser mal gastado, Daffy ha conseguido descifrar la manera de pensar de los hombres con bastante dinero y poder, esto lo tenia que agradecer al padre de Bugs y a uno de los inversionistas mayoritarios del aeropuerto donde trabaja, el gran empresario Forghorn Leghorn.

Es obvio como conocía al padre de Bugs, pero la forma en la que conoció al reconocido y multimillonario empresario es una historia bastante simpática que se resume a él intentando hacer su trabajo básicamente tacleando al alto y robusto hombre de cabello rojo, al verlo en un área cerrada del aeropuerto.

De alguna forma el empresario desarrollo un cariño por él y fue por eso por lo que no lo pensó dos veces al momento de ir a pedir un pequeño préstamo y favor.

Daffy aprendió a sacar provecho de sus conexiones cuando es requerido, por eso mismo a aprendido a tener contacto con todo tipo de personas, mismas personas que en momentos como aquellos resultaban ser bastante convenientes.

Pidió favores. Eso era todo.

Pidió un favor al inteligente genio de "Egghead", un joven brillante que conoció en uno de los eventos donde le toco participar como mago.

Pidió un favor a Rocky y Mugsy, un par de mafiosos italianos que le toco llevar por toda la ciudad cuando manejaba un taxi como empleo de medio tiempo.

Pidió un favor a Mac y Tosh que resultaron ser los encargados de preparar y prácticamente vestir a los modelos donde Bugs trabajaba, una pareja extraña, pero agradable que conoció en su tiempo como staff de relleno en la producción de Buck Rogers.

Y por último pidió un favor a Foghorn Leghorn, quien más que un favor le sugirió un intercambio, dejaría algo preciado para él y lo podía recuperar cuando regresara con la cuarta parte del dinero prestado.

Fue así como consiguió acabar ahí.

El sitio web y las noticias falsas que Egghead creo sobre él, "Dumas Dodgers" un famoso dueño de una agencia extranjera de modelos que esta cazando nuevas estrellas, resultó ser suficiente para impresionar al jefe de Bugs, mejor conocido como "Spike".

Y cuando Mac y Tosh comenzaron a hablar al respecto, corriendo el rumor de que Dumas Dodgers estaría por la ciudad y deseaba ir a la agencia de modelos de Spike, buscando a una estrella en especial, no le sorprendió la llamada por parte del adinerado hombre de negocios que le extendió una invitación formal al lugar.

La apariencia es tan importante como el carácter del personaje que se desea interpretar, al igual que el escenario.

Por ello Mac y Tosh suministraron el fino traje color rojo con dorado que lleva sobre su cuerpo, mientras que Rocky y Mugsy, fueron tan amables de prestarle a cuatro mafiosos bien vestidos que jugaran su papel de guardaespaldas.

Por otro lado, la lujosa limosina que rento por unas horas con el dinero de Foghorn, fue solo la cereza del pastel para mantener las apariencias.

Lo demás lo tuvo que interpretar el.

La discusión fue relativamente fácil, y quien diría que llevar a cuatro hombres con bastante masa muscular seria tan necesario para reunir la valentía suficiente de pararse frente a Spike, porque vamos, que el jefe de Bugs, tiene más músculos de los que él podría llegar a obtener en toda su vida.

Los hechos fueron los siguientes:

Él quería contratar al famoso Bugs Bunny, que modela la mayoría de la ropa interior de la marca extranjera afiliada a la agencia de Spike (no sabía que el pálido estaba encargado de ese tipo de modelaje), pero ya no lo tenia ahí, lo que era una verdadera lástima y estaba a punto de salir a buscar al famoso modelo y crear un gran auge en el país extranjero de donde proviene, cuando la riña comenzó…

- 'Ese chico tiene potencial, lo convertiré en una estrella'- con esas palabras estuvo a punto de salir por la puerta.

- '¡No lo creo, flacucho!'- le escucho gritar y Daffy se limitó a pensar en que tal vez era hora de empezar a hacer algo de pesas. –'El seguirá trabajando aquí'-

- 'Pero, lo despediste…. Que fue lo que dijiste… ¿algo de una cláusula? El no tiene que preocuparse por ninguna absurda clausula trabajando conmigo. ¡Ganare millones con ese chico!'- Solo es cuestión de tiempo ahora.

Salió por la puerta, fingiendo hablar por el costoso celular que le pidió prestado a Foghorn.

Uno de los mafiosos acerco la limosina, le abrieron la puerta y le confirmaron sus sospechas. Spike estaba mirando por la ventana.

Todo hombre rico adora la competencia y adora ganar.

Para la suerte y decepción de Daffy, él no es rico todavía, así que… se dejaría ganar y permitiría que Spike contratara a Bugs de regreso.

Un elaborado plan con un objetivo "sencillo".

Y Daffy se hubiera dedicado a disfrutar de la burbujeante champaña junto con los otros mafiosos que se reían burlándose del pobre hombre recién timado, si tan solo Porky no lo hubiera llamado.

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Dejando que los hombres se llevaran el aparatoso vehículo, se quitó el disfraz, mientras caminaba a la enfermería, casi cayéndose en su intento de quitarse el costoso saco.

Abrió la puerta al lugar encontrándose primeramente con un Porky molesto, un Marvin sosteniendo hielo sobre su ojo y mejilla y a Bugs con tapones deteniendo el sangrado en la nariz.

Ahora eso era algo que no se esperaba, pero que debió de haber imaginado que ocurriría.

- 'Alguna explicación, por favor'- se cruzo de brazos y frunció el ceño.

- 'El…!'- iniciaron Bugs y Marvin hablando al mismo tiempo.

- '¡De ustedes no!'- interrumpió, haciéndolos callar –'Porky'- volvió la mirada hacia su amigo.

- '¿Y es-ese dis-dis-dis-atuendo?'- cuestiono señalando hacia su ropa y joyas.

- 'Larga historia'- respondió secamente, aun esperando por la explicación que pidió.

- 'Bu-bu-de acuerdo. Mar-Marvin inicio verb-verbalmente. Bugs inicio fi-fi-físicamente'- no era necesario decir más.

- 'Esperaba más de ti'- murmuro dirigiéndose al azabache para retirar el hielo y ver el golpe que no lucia nada bien.

Siendo honesto, prefería haberse quedado con Spike o con los mafiosos en vez de tener que estar ahí y tener la larga conversación que ha dejado pendiente durante tanto tiempo.

- 'Lo lamento, Dodgers…'- le escucho susurrar tomando su mano. –'Sobre la foto, yo se que…'-

- 'Hablaremos de eso en un momento, bueno… creo que necesitamos hablar de muchas cosas realmente'- Soltó un suspiro mirando de reojo hacia Bugs, que no dejaba de verlos. –'Pero necesito decirle algo a él primero…'-

Volviéndose hacia el pálido, soltó la mano de Marvin para acercarse.

- 'Si vienes a sermonearme ahórratelo, Daff'- la sonrisa fingida en ese rostro le informaba que el pálido no estaba para juegos, por lo que tendría que ser claro.

- 'Nada de eso, dientón. Revisa tu celular'- dijo sonriendo orgulloso, mientras se quitaba la corbata.

- '¿A qué te refieres, Doc? A las cinco llamadas que tengo de mi exjefe del trabajo que me echaron por la fotografía que tomo este pequeño desgra…'- El escucharlo alzar la voz no era una buena señal, por lo que simplemente coloco una mano sobre sus labios.

- 'Conseguí tu trabajo de vuelta. Me lo agradeces después. Ahora necesito que salgas de aquí y hables con tu nuevo… ¿viejo? Jefe.'- Retiro su mano e hizo que Bugs se pusiera de pie. –'Dile que recibiste una generosa oferta del famoso Dumas Dodgers'- lo empujó hacia la puerta. –'Hazte el difícil, que ruegue un poco para que regreses. Se que sabes a lo que me refiero, orejón'-

- 'Daff, ¿de qué…? ¿Qué harás tu?'- detuvo la puerta antes de que pudiera cerrarla.

Daffy miro sobre su hombro, viendo como Porky hablaba con Marvin.

- 'Necesito explicar algunas cosas y terminar algo…'- esto pareció relajar al pálido pues ahora una sonrisa real comenzaba a formarse en sus labios.

- '¿Una hora?'- saco el celular.

- 'Dos. Voy a acompañarlo a su departamento'- lo vio rodar los ojos y soltar un suspiro de cansancio.

- 'Daffy, si esto se alarga un mes más, te juro que…'-

- 'No. Solo recupera tu trabajo, dientón. Yo me encargo del resto'- La caricia sobre su mejilla y el beso cerca de sus labios lo tomo desprevenido.

- 'Después de lo de ayer más vale que así sea, Doc'- susurró contra su oído antes de irse, atendiendo la sexta llamada a su celular.

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Marvin's POV

Ante toda acción hay una reacción, de igual o mayor magnitud.

Es una ley física y él lo sabe bastante bien.

Por eso debió de haberse imaginado el resultado de provocar a Bugs, quien es mas alto que él y al parecer mas fuerte de lo que ese cuerpo esbelto llega a aparentar.

También debió de esperarse la mirada de enojo por parte de Dodgers, quien tardo menos de lo previsto en enterarse del problema de la foto y el despido de Bugs, pero contrario a lo que se imaginó, entre ellos no pareció surgir problema alguno, pues si el intercambio de palabras en la enfermería era de fiar, entonces seguían en buenos términos.

Ahora yacían ahí camino a su departamento, esperando en la parada del camión, sentando junto a su pareja en un silencio incómodo.

- 'Lo lamento'- susurro, atreviéndose a romper el silencio.

- 'Deberías de decírselo a Bugs'- lo escucho respirar hondo. –'Pero se que no lo harás. Se que ese idiota puede ser un dolor de cabeza, pero… no es tan malo como crees…'- se sobo el cuello, al parecer queriendo aliviar un dolor en él.

- '¿Por qué estás aquí, Dodgers?'- En esos últimos meses no lo había acompañado al departamento ni una sola vez, y por la forma en que movía sus piernas, luciendo inquieto a pesar de estar sentado, algo le decía que no solo estaba ahí para asegurarse de que llegara bien a su hogar.

- '¿Por qué tomas el camión? Puedes hacer grandes experimentos y llenar tu departamento de comodidades tecnológicas, pero ¿no puedes hacer un auto?'- evadió la pregunta, mirando hacia el suelo.

- 'Es complejo construir un auto. Toma tiempo y bastante dinero.'- reacomodo el hielo en su mejilla. –'Es grosero contestar una pregunta con otra pregunta, ya te lo había dicho.'- si sabia por que estaba ahí… o al menos tenia una ligera idea. –'Es por Bugs ¿Verdad?'-

- 'Algo así, pero no es como decírtelo'- confeso sin atreverse a mirarlo todavía.

Respiro hondo. El clima estaba cambiando ya, volviéndose mas frio conforme avanzaba el día.

- 'Solo dilo'- trago saliva con dificultad.

- 'Quiero un cigarro…'- le escucho suspirar y enderezarse. –'Te lo contare, solo para que entiendas el por qué…. Mas vale que nadie se entere.'-

- 'No se lo diré a nadie, Dodgers'- lo miro a los ojos, obteniendo una sonrisa como recompensa.

Lo vio frotarse las manos con nerviosismo y soltar el aire despacio, antes de comenzar.

- 'Lo conocí cuando tenía seis y yo nueve. Mi madre y la de Bugs son viejas amigas de la preparatoria, por lo que ella venia a nuestra casa seguido, siempre sola.
No mencionaba mucho sobre Bugs, pero si lo suficiente para que yo por lo menos supiera que existía.

Así que un día que fuimos a su casa, esta enorme mansión de ricos, lo vi de lejos… jugando solo en el jardín. Estábamos ahí para una visita rápida, por lo que no me pude acercar a él, pero parecía agradable y hasta algo… tierno, con ese enorme sombrero, su overol de mezclilla y guantes de jardinero.

Siempre le ha gustado la jardinería, un gusto que a su padre le parece demasiado afeminado para un hombre.

La primera vez que realmente lo vi de cerca, fue cuando él tenía siete años y yo diez, y a diferencia de antes, nuestra introducción inicio con un doloroso golpe en mi cabeza gracias a un balón pateado demasiado fuerte.
Cuando me acerqué a reclamarle al detestable niño más bajo que yo, de cabello gris claro, ojos grandes, perfectamente peinado y con una sonrisa nerviosa, no me esperaba que se riera de mi vi con solo verme. Por supuesto que me molesté y en ese momento me dije a mi mismo que ese niño que yo creía agradable era realmente un despreciable diablo, que debía de ser repudiado de todas las maneras posibles.'-

- '¿Por qué se burló de ti?'- interrumpió, subiendo al camión.

- 'Frenillos y lentes. Una pésima combinación cualquier niño'- lo sigue, caminando detrás de él dirigiéndose al asiento mas lejano.

- 'Comparto el sentimiento'- asintió Marvin, recordando su propia etapa con frenillos y lentes antes de la cirugía que atravesó para poder dejarlos.

- 'Lo extraño es que, a partir de ese incidente, me seguía topando con él. Lo veía en los pasillos, en el receso, en la biblioteca e inclusive en la hora de salida y cada vez que miraba hacia él, ahí estaban esos grandes ojos azules mirándome y esa sonrisa burlona dibujada en su rostro.
Razón más que suficiente para ignorarlo y evitarlo a toda costa durante algunos años.

Nos dejamos de ver por un tiempo y no fue hasta que cumplí catorce que nos volvimos a encontrar, por fortuna ya no usaba mis estúpidos frenillos y cambié mis lentes grandes por lentes de contacto.

Así que cuando entre a su mansión siendo obligado a ir con mi madre, la sonrisa burlona fue cambiada por una alegre que parecía realmente complacido con tenerme ahí, sin embargo, yo lo seguía detestando bastante, recordando al cruel diablo que ahora lucia un poco mas alto e igual de tierno que antes con ese cabello bien peinado y su ropa costosa…

Para mi mala fortuna, Bugs siempre ha sido bastante sociable, por lo que insistió en acercarse a mí, hablarme, jugarme bromas y molestarme de todas las ingeniosas maneras que esa cabeza suya podía maquinar.
Llego al punto en que detestaba ir a esa estúpida mansión, odiaba que me obligaran a jugar con el y tener que soportarlo por largas horas… en parte por todas las travesuras del niño tres años menor que yo, y en parte por la extraña fijación que comenzaba a nacer en mi… tenia catorce años y comenzaba a darme cuenta que las niñas no estaban ni cerca de ser tan lindas como lo era ese niño de once que no parecía querer dejarme en paz….

Y un día todo cobro sentido.

Yo estaba ya en preparatoria y para ese entonces ya había tenido algunas novias, pero no duraban más allá de tres meses.'-

- 'Especifica cuantas'- cuestiono Marvin mirándolo con curiosidad.

- 'Unas… pocas…'- lo vio removerse en su lugar, aparentemente incómodo. –'Diez… pero ese no es el punto.

Ese día que regresaba a casa caminando con un grupo de amigos, llovía tanto que todos comenzaron a correr.
Yo decidí caminar, de cualquier forma, ya estaba completamente mojado, fue entonces cuando reconocí la calle y las tiendas cercanas. Sabía que la escuela de Bugs estaba ahí, por eso voltee hacia ella y para mi sorpresa… ese niño de piel pálida, extremidades delgadas y sonrisa de ensueño estaba ahí, sentado bajo el pequeño techo de la entrada.

Ya era tarde, lo suficiente como para que la escuela estuviera completamente vacía a excepción del niño rico olvidado que seguía esperando…. Lo dude por un momento, pero al final me acerque a él.

Y tal como me lo imagine, sus padres olvidaron mandar al chofe a recogerlo.

Debes de saber algo antes, Marvin. Los padres de Bugs son personas de negocios, el tiempo es dinero para ellos. Tal vez querían tener un hijo a quien heredar su gran imperio que gira alrededor de las zanahorias, pero solo querían eso.
Es curioso, porque Bugs nació lleno de lujos a su disposición, pero sus padres actuaban como si no existiera y siempre lo dejaban solo.

Que se olvidaran de recogerlo, resulto casi obvio para mi y en ese entonces, según yo sabia el camino hacia su mansión, tras haber ido suficientes veces, así que decidí acompañarlo.

Fue en ese viaje a su enorme mansión en el que duramos horas hablando, caminando por las calles, subiendo y bajando de camiones por no tener la más mínima idea de como llegar realmente, que me di cuenta…'- lo vio pasar saliva, sonrojarse un poco y bajar su voz. –'Ninguna de mis exnovias era ni remotamente tan lindas como me parecía Bugs con ese despreciable cabello suave, sus dientes frontales inusualmente grandes, su cuerpo esbelto, sus orejas ligeramente más grandes de lo común y esa sonrisa engreída que me molestaba y al mismo tiempo me gustaba ver…

Ahí me di cuenta de que ver sus labios y preguntarme que se sentiría besarlos, no era nada normal o por lo menos común.

Y no solo era ese el problema, el pálido no era únicamente lindo, incluso en ese entonces su personalidad era absurdamente frustrante, atrayente y juguetona, una combinación que me resultaba… imposible de ignorar, imposible de no odiar e imposible de no querer.'- bajaron del camión, caminando ahora hacia su departamento. –'Para cuando empecé mi segundo año de preparatoria, Bugs ya estaba en segundo año de secundaria, y yo comencé a aceptarlo todo y dar pequeños avances.

Ya sabes, lo normal… acariciaba sus manos, tocaba sus mejillas y llegue al punto de besarlo varias veces, en su casa, en la mía e incluso detrás de su escuela.

No podía dejar de besarlo, de verlo, de escucharlo hablar, ni de coquetearle y hacerlo sonrojar.
Era casi como un reto, saber que tan lejos podía llegar, que tantos besos le podía robar, que tantas veces lo conseguiría ver sonrojado y que tantas veces el intentaría hacer lo mismo conmigo.'-

- 'Suena a un primer amor'- murmuro Marvin, sintiendo un dolor punzante en su pecho, pero queriendo saber mas sobre la historia de ellos.

- 'Algo así…. Para cuando cumplí dieciocho tomé una decisión.

Quería ser actor de comedia, por lo que me ilusioné con la idea de ir a la universidad y decidí que, si me iba tenia que terminar con Bugs, así que le dije que no quería volver a verlo. Solo porque realmente esperaba que se olvidara de mi y se consiguiera alguna novia.

Lamentablemente fui demasiado idiota como para olvidar un pequeño detalle… mis padres no tenían dinero para enviarme a la universidad, así que acabé trabajando por un año en la pequeña tienda de abarrotes que recién habían abierto.

Estando ahí sin mucho que hacer, se volvió normal tener a Bugs en la tienda prácticamente todos los días, a veces ayudando, a veces solo ahí para hacerme compañía, pero es obvio que no podía mantener mis manos apartadas del dientón. Así continuo nuestra relación y nuestros días en los que discutíamos planes a futuro. Ambos queríamos ser actores de comedia… una cosa más que teníamos en común.

Poco tiempo después, frustrado por no haber tenido la oportunidad, ni el dinero para ir a la universidad, idee un plan maestro que requería fugarme de casa y romperme el lomo trabajando, todo con el propósito de buscar el éxito por mi cuenta.

Sin embargo, en ese entonces Bugs seguía en la preparatoria, y teníamos una relación un poco más formal… no existía manera de que lo llevara conmigo y mi madre no dejaba de mencionar lo afortunado que era el dientón por tener las calificaciones y el dinero para ir a una universidad de prestigio como Oxford o Harvard donde sus padres planeaban enviarlo. Y sabía que, si le decía que me iría a trabajar yo solo, acabaría siguiéndome… ese idiota tenia una mala costumbre por querer hacer lo que fuera para salirse de su casa, por eso le mentí otra vez. Le dije que me fugaría con una mujer, una supuesta novia que tenía y lo deje… '- respiro hondo nuevamente.

- 'Supongo que sus padres no apoyaban la idea que quisiera ser actor ¿no?'- interrumpió Marvin, abriendo la puerta de su departamento para dejar pasar a Daffy.

- 'Por supuesto que no'- le escucho reír amargamente y se dirigió a la mesa del comedor.

Cambio su bolsa de hielo, preparo un par de tazas de café y se sentó junto al apiñonado, notando como su mirada mostraba un ceño fruncido y una mueca algo inusual, como si algo le doliera…

- '¿Qué paso después?'- dio un sorbo, resintiendo inmediatamente la acción en su mejilla adolorida.

- 'Acabe viniendo a esta ciudad.

Sabía de la universidad Termite Terrance, por lo que quería estar cerca para juntar el dinero y poderme inscribir.

Pase año y medio haciendo todo tipo de trabajos, desde mago en fiestas de cumpleaños, hasta taxista'- Bajo su mirada. –'Después recibí una llamada de la madre de Bugs, preguntan tome si sabía dónde estaba. Sonaba tan casual, como alguien que busca un arete perdido.

Por eso regrese a casa, si la madre de ese tonto noto su ausencia entonces debía de llevar mucho tiempo fuera de su casa….

Cuando regrese fui a su escuela solo para enterarme de que llevaba mese sin ir, no estaba en su mansión, ni en los lugares que solía frecuentar. No supe nada de él hasta que entré a un bar a tomar algo, ahí si parecían conocer a Bugs…

Unos hombres y mujeres hablaban de el en una mesa cercana, al parecer ese idiota se convirtió en el alma de las fiestas en la ciudad, se metía en peleas y tomaba hasta quedar inconsciente.

Molesto con el dientón por desperdiciar todos sus lujos de esa forma, lo busque en una fiesta con gente mucho más grande él, mucho más grande que yo en ese entonces, incluso.

No lucia nada como el adorable niño de seis años, o el apuesto adolescente que era antes de irme. Parecía un imbécil fanfarrón con mucho dinero como para comprar tragos a montón hasta caerse en la mesa completamente noqueado, con chicas mayores tocándolo y riéndose a su lado….

Pensé en dejarlo ahí, pero… por la razón que fuera lo llevé a mi casa.

Lo deje que se recuperara por tres días ahí, sin darle una sola gota de alcohol y negándome a comprarle los cigarros que tanto decía necesitar.

Después de esos tres días, insistí en que se largara, pero el tonto pálido de ya dieciocho años se negó a irse.'- dio un largo sorbo a su taza. –'Yo tenia veintiuno, y no sabía cómo decirle que quería que se fuera porque su cuerpo parecía haber madurado bastante en ese año y medio, estaba más alto, más formado y ya no era adorable o solo apuesto, se veía tan estúpidamente sensual que no podía seguir teniéndolo cerca sin pensar en hacerle todo tipo de cosas.

Seguí insistiendo, él se negó, discutimos y termine teniendo algo mas que sexo con él durante todo un mes…'- Marvin se sonrojo al escuchar aquello, mas por la sonrisa extraña en los labios de Dodgers que por sus palabras. –'Conseguí que aceptara regresar a la preparatoria, se graduó y yo estaba listo para volver a esta ciudad e intentarlo todo otra vez.

Bugs quería acompañarme y obviamente me negué en un principio. Sus padres tenían todo listo para él… iban a enviarlo lejos y seria un gran empresario… pero ese tonto siguió insistiendo, intentando convencerme de todas las formas posibles hasta que cedi.

Hicimos un plan de dos años y medio, si en ese tiempo no conseguíamos el dinero para entrar a Termite Terrance, él regresaría con sus padres.

Pero no tenía planeado solo llevármelo sin decirle a nadie, no quería que sus padres pensaran que lo había secuestrado o algo parecido.
Así que se los dije, confesé todo a su padre, quien me dio la peor paliza de mi vida por haber profanado a su hijo, también le dio una paliza a Bugs.
Le dije a mis padres, a quienes les dio casi lo mismo, solo amenazaron con no darme un centavo y así acabamos los dos viniendo aquí.

Hemos pasado por mucho juntos, posiblemente por demasiado y aun así conseguimos entrar a Termite Terrance un poco antes de lo planeado y obtuvimos una buena beca, estamos por acabar de pagar nuestro departamento y es por eso por lo que…'- Marvin lo escucho hacer una pequeña pausa y sus ojos verdes lo miraron. –'Por eso quiero seguir con él. Ese idiota es como la única familia que tengo ahora…'-

El azabache dejo la bolsa de hielo sobre la mesa.

Todo tenía más sentido ahora. Los sentimientos de Dodgers hacia Bugs, la forma en que lo mira, la confianza para hablarle y discutir con él, e incluso la manera en que parece preocuparse por el pálido… toda tenía sentido.

Las personas no son como las maquinas, el cuerpo humano puede funcionar como una, pero los sentimientos siguen siendo un fuerte detonante hacia acciones irrazonables y ese año lo ha comprendido todo aún más.

No fue Bugs quien se entrometió en su relación con Dodgers, fue el quien llego a meterse, sin darse cuenta, entre una compleja pareja que se han visto crecer mutuamente, que comparten sentimientos que llevan años formándose en ellos, y que no son fáciles de olvidar.

Un año no hubiera bastado para que Dodgers dejara a Bugs por completo, ni con todo el cariño que le hubiera podido proporcionar al apiñonado hubiera conseguido el mismo efecto que el pálido tiene sobre él.

Y ahora había dañado a Bugs, no solo con la fotografía, sino también provocándolo durante su discusión, por eso Dodgers estaba molesto, pero él también tiene razones para estarlo…

- 'Lo entiendo'- consiguió decir frunciendo un poco el ceño. –'Quedo claro. Solo hubiera deseado saber esto antes'-

Los sentimientos son confusos, inconvenientes y lidiar con ellos es demasiado trabajo.

- 'No es fácil decirlo ¡Además es una larga y vieja historia! Llevo una hora y media explicándotelo.'- replico terminándose el té de un solo trago. –'Aun así podemos seguir siendo amigos'- se puso de pie.

- 'Con el tiempo tal vez...'- paso una mano con por su rostro, aun pensando en las palabras del apiñonado junto a él. –'La próxima semana es el estreno de Buck Rogers. ¿Te gustaría ir?'- ya había comprado los boletos….

- 'Claro… ¿Estas bien?'- tomo la chaqueta olvidada en el perchero.

- 'Lo estaré'- Se levanto de la silla, acercándose al apiñonado.

Lo escolto hasta la puerta y debió de haberlo dejado ir, despidiéndose con el apretón de manos y la sonrisa que le proporciono. Pero la parte inconforme dentro de él, lo llevo a acercarse y besarlo por una última vez.

Cerro la puerta, sintiendo su corazón demasiado pesado y una ligera sensación de nauseas dentro de él.

Tenia que aceptarlo, no pudo ganar.

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Bugs' POV

Marvin es listo y demasiado.

Lo suficiente como para saber la combinación de palabras capaces de hacerlo perder los estribos.

Creyó que podía solo acercarse a pedir una explicación y en cambio obtuvo palabras que parecían decirle una verdad que se ha negado a encarar.

No desea reconocerlo, pero posiblemente el azabache tenga razón. Posiblemente no es bueno para Daffy y su infidelidad con la rubia, junto con los meses que dejo pasar sin acercarse a explicar todo con claridad, demuestra una pésima comunicación entre ellos que el sabe que es derivada de sus orgullos y terquedad.

Pero el marciano no sabia todo, por mucho que lo acusara de ser inapropiado para "Dodgers" no sabia lo que representa el apiñonado para él, y tal vez debió de haber pensando en esto antes de dejar que su sangre hirviera y acabar reaccionando a las provocaciones de Marvin, quien parecían casi desear el resultado que obtuvo, pues cuando lo golpeo, la mirada de sorpresa y los murmullos del resto de sus compañeros, le indicaron lo mal que se había visto golpeando a alguien más bajo y menor que él.

Tendría que lidiar con el castigo y los rumores que se esparcirían por toda la universidad, pero por ahora se limitaría a celebrar por recuperar su trabajo como modelo.

Lo reconocía, Daffy es increíblemente ingenioso.

Pues hasta Mac y Tosh acabaron llamándolo para contarle parte de lo que había ocurrido con Spike y como su expareja le había hecho frente a su musculoso e intimidante jefe, tratándolo como si fuera una persona insignificante.

Sabe que el apiñonado es capaz de sacar su valentía en los momentos mas críticos, pero aun así… una parte de él lo hacía sentir absurdo por seguir necesitando del Daffy tres años mayor que él, para que le ayudara de vez en cuando.

Miro hacia su celular, notando que estaban cerca de cumplirse las dos horas acordadas.

Con lo ocurrido esa madrugada, las acciones de Marvin y las promesas de Daffy, pensó que no tenía nada de qué preocuparse, pero… ¿Podían culparlo por inquietarse de esa manera?

El apiñonado le tiene un cariño innegable al azabache y por mucho que desee creer en sus palabras… el que decidiera de un momento a otro quedarse con el marciano no es una idea tan descabellada.

Sacudió su cabeza y se recostó en el cómodo sillón, riéndose de sí mismo por lo patético que era. ¿Desde cuándo celaba a Daffy de esa forma? Siendo justo no recordaba haberlo visto tan apegado a nadie antes…

Posiblemente debió de haberse alejado… posiblemente debió de haberlo dejado quedarse con Marvin.

Cerro los ojos, buscando olvidarse del tema.

Si Daffy le decía que no había conseguido romper con el azabache… entonces los dejaría, permitiría que tuvieran una buena relación, se quitaría de en medio y dejaría de aferrarse al apiñonado como ha hecho durante casi toda su vida.

Era lo mínimo que podía hacer por él, después de tantos problemas, tantas discusiones y altibajos. Permitirle ser feliz con alguien mas no sería más que lo justo….

Tentó su nariz resintiendo aun el golpe en esta.

Pero a quien quería engañar.

El tenerlo para el otra vez, acariciándolo, siendo besado por esos labios que aun sigue anhelando y el solo sentirlo cerca como lo hizo, era como una adicción que provocaba una sensación única en él. Nadie más lo podía hacer temblar de esa forma, por nadie más acababa convirtiéndose en un descarado sátiro capaz de hacer prácticamente lo que fuera con tal de captar la atención de esos expresivos ojos verdes.

Llevándose una mano al pantalón inhalo hondo, recordando la sensación de dedos tocando su miembro y labios besándolo sin piedad.

El sonido de la puerta cerrándose despacio lo hizo erguirse de inmediato para ver a Daffy dejar caer sobre el respaldo de una de las sillas, el saco que le vio llevar en la enfermería y la chaqueta que tenia la tendencia de usar durante las madrugadas frescas y que sabía que olvidaba en el apartamento del azabache.

- '¿Qué hay de nuevo, Doc?'- sonrió viéndolo dar un pequeño salto, sorprendido por no haberlo visto antes. –'¿Adivina quién tiene su trabajo de modelo de regreso?'- le vio formar una sonrisa amplia y acercarse al sillón.

- 'Solo por un mes, dientón. Después más vale que renuncies a ese estúpido empleo.'- una mueca en su rostro y se cruzo de brazos. –'No mencionaste que eras modelo de ropa interior'-

- 'No solo de ropa interior, también de pijamas, Doc'- Toco la tela del cuello de la camisa blanca de Daffy.

- '¿Cómo esta tu nariz?'- señalo hacia el ligero moretón que comenzaba a formarse en ella.

- 'El marciano golpea fuerte… y hablando de marcianos…'- Lo jalo del cuello para acercarlo un poco más. –'Eeeh… ¿Qué paso con el tuyo?'-

Una risa burlona por parte de Daffy y lo vio desabrocharse la camisa, solo para colocarla junto al saco.

- 'Que te sirva de lección para no subestimarlo por su tamaño, dientón.'- continúo riendo y tomo la ropa para llevarla a su cuarto. –'Ya quedo. Terminamos.'-

Bugs se puso de pie de un brinco. No debería de pensarlo, pero esas eran las mejores palabras que ha escuchado en mucho tiempo.

Caminando hacia Daffy, lo observo quitarse los pantalones del costoso traje y colgarlo, por lo menos el apiñonado era lo suficientemente consciente del costo de ese atuendo como para saber que debía de tratarlo con cuidado y regresarlo lo antes posible, algo que Mac y Tosh le pidieron recordarle.

- 'Lo lamento, Daff. ¿Cómo te sientes?'- dijo con una sonrisa tranquila, recibiendo como respuesta una mirada de fastidio por parte del soltero.

- 'No mientas, dientón. No lo lamentas'- continuo con su tarea de acomodar el traje.

- 'Cierto. No lo lamento, Daff. Pero si me interesa saber como te sientes'- acomodo su espalda contra el marco de la puerta, recargándose contra este.

Manos se detuvieron y los ojos verdes del apiñonado se quedaron puestos sobre la tela. La mueca de fastidio ya no estaba en sus labios y el ceño fruncido también había desaparecido.

Un tanto incomodo y preocupado por el silencio, pensó en romperlo, pero las palabras de Daffy salieron primero.

- '¿Seguro que quieres continuar con esto?'- susurro despacio.

No es justo. No es justo que el apiñonado pudiera lucir así de sensual en ropa interior y al mismo tiempo adorable con el sonrojo pintando hasta la punta de sus orejas.

No es justo que pregunte algo como eso, a lo que desea responder gritándole un ridículo si, que de tan solo pensarlo hace que la sensación extraña en la boca de su estomago regrese y se acumule burbujeando dentro de él hasta hacerlo sonreír como una quinceañera siendo cortejada por su primer amor.

Deseando responder se aproximó a él, solo para acabar notando un pequeño detalle.

- 'Daffy, ¿Dónde están tus perlas?'- el evidente cuello desnudo del apiñonado dejaba relucir un cambio en la coloración de este, mostrando un espacio de piel ligeramente mas clara donde antes llevaba la gargantilla de perlas blancas que lo ha visto usar desde que lo vio por primera vez.

- '¡Te dije que eran reales! Forghorn las tiene.'- respondió retomando la sonrisa engreída en sus labios.

- '¿Tu jefe? ¿Por qué?'- acerco una mano al espacio vacío en el cuello bronceado. Sintiéndose extraño por ver a su expareja así.

- 'Dijo que dejara algo de valor a cambio. Solo tengo que darle la cuarta parte del dinero que me presto para poder recuperarlas. Lo que es…'- hizo una cuenta mental rápida. –'Una quincena. Alrededor de dieciocho horas extras, si trabajo todo el turno de noche el domingo, con eso debe de bastar'-

Relacionando las palabras de Daffy con la mención de la lujosa limosina en la que llego el apiñonado como le informaron Mac y Tosh, consiguió descifrarlo todo

El egocéntrico, orgulloso y egoísta de Daffy Duck había empeñado las perlas heredadas por su abuela, el único familiar real que tuvo y que vio morir a sus cortos tres años, para obtener el dinero suficiente para rentar aquella limosina y montar toda la farsa de hombre rico, solo para ayudarlo a recuperar su trabajo.

Un sonrojo se poso sobre sus mejillas y aparto su mano del suave cuello. Ahora sintiéndose raramente cohibido por la cercanía con el apiñonado.

¿Cómo podía solo ceder y dejarlo irse con alguien más?

Lo pensó antes y aun lo seguía creyendo así. Daffy es la mejor persona que el ha tenido la oportunidad de conocer.

- '¿Qué pasa, dientón?'- una mano tomo su barbilla. –'Te dije que las recuperaría después. No hay nada de que preocuparse.'- el tono despreocupado, la sonrisa burlona y esos ojos que no dejaban de verlo con diversión, causaron una presión en su pecho.

Daffy no sabe, no se imagina… lo que provoca esa absurda expresión engreída en él, no sabe cómo se acelera su palpitar o la revolución de sentimientos que causa en él.

- 'Si, Daff'- respondió saliendo de sus pensamientos para rodear el cuello del apiñonado. –'Si quiero'- beso el espacio vacío en su cuello y después capturo sus labios.

No podía solo dejar ganar a Marvin, no podía solo permitirle quedarse con quien siempre ha sido suyo.

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Tras ajustar sus horarios, por fin lo había conseguido, por fin coincidían en un día libre que le diera el tiempo suficiente para hacer lo que ha estado deseando por casi un año y con lo que ha soñado hasta hacerlo sentir ridículo por tener sueños húmedos a tal edad.

Su pareja no tenia idea de lo que le ha costado conseguir ese único día, ni tenía idea de porque no habían hecho nada en la cama más que dormir durante esa semana, pero Daffy no había cuestionado nada y hasta cierto punto se lo agradecía.
Tenía suficiente resistiéndose a tocarlo como para tolerar que le preguntara al respecto, pues no se hubiera podido controlar entonces, hubiera acabado tomándolo cualquier día echando por la borda la cursi idea que ha estado maquinando en su cabeza.

Pero ya estaban ahí, en esa noche perfecta en la que podía desvelarse y tener todo el día siguiente para descansar.

Abrió la puerta del baño, escuchando el sonido de la regadera encendida y el simpático tono de voz del apiñonado tarareando una canción.

Se quito la ropa, intentando no reírse ni hacer ningún ruido, y corrió la cortina, haciendo que Daffy diera un pequeño grito y acabara tirando el shampoo que sostenía en sus manos.

- 'Juro que voy a ponerte un cascabel, estúpido conejo'- respiro hondo intentando calmarse. –'¿Quieres que me de un infarto?'-

- 'No precisamente, Daff'- soltó una risa, acercando sus manos al cabello azabache para ayudarle a quitar los restos de shampoo sobre él. –'Tenia algo más en mente.'-

Coloco sus manos sobre la cintura a su disposición y bajo su mirada, contemplando el recorrido del agua pasando por los bien formados glúteos del apiñonado.

- 'Lo que sea que estés pensando, dientón. Sera mejor que te detengas'- ojos verdes lo miraron de reojo.

- '¿Y porque es eso?'- beso su nuca, sonriendo juguetonamente, solo para rodear su cintura y pegar su pecho contra la espalda húmeda.

- 'Voy a salir con Marvin, a ver la película de Buck Rogers'- Respondió casualmente.

Esto tenia que ser una broma.

- 'Doc, no creo que entiendas mi situación aquí'- Su miembro ya estaba erecto y listo, impaciente con la promesa de complacer la inquietud que se ha estado formando por tanto tiempo.

- 'No, no creo que tu entiendas mi situación aquí, orejón'- giro, quedando frente a Bugs. –'Es Buck Rogers, salgo por dos segundos en la pantalla'-

- 'Daffy, estoy tan duro como un caballo en celo, así que podemos ir a ver la película mañana si deseas, pero ahora…'- manos en su cintura y lo vio hacer una mueca que conocía bastante bien.

- 'Hoy es el estreno. Marvin compro los boletos con dos semanas de anticipación.'- interrumpió, manteniéndose firme.

- '¿A qué hora regresas?'- retrocedió un paso para darle espacio, no confiando del todo en sus instintos.

- 'A las diez'- cerro la llave de la regadera.

- 'Daffy, no puedes solo llamarlo y…'- segundo intento, valía la pena por lo menos plantearle la idea.

- 'Tiene un ojo morado y su mejilla aun parece un globo. No.'- Corrió la cortina y se echo una toalla en la cabeza.

- 'Nueve y media'- El apiñonado tenia un buen punto, pero aun así estaba con un problema en su entrepierna.

- 'Diez y puedes estar arriba'- seco su cabello con la toalla.

Su pareja no suele hacer ese tipo de ofertas y sabia que no iba a obtener nada mejor.

- 'Hecho, Doc'- dándose por vencido, encendió la regadera, esperando que el agua fría espantara su erección de una vez.

Volviendo su mirada hacia el apiñonado, lo vio sonreír con orgullo. Esto si debía ser una broma.

- '¿Quieres que te de una mano?'- lo vio secar el resto de su cuerpo, haciendo un gesto burdo para darse a entender mejor.

- 'Solo llega a tiempo'- Dijo fingiendo una sonrisa y cerrando la cortina.

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Gracias por los comentarios Awnsie y Arami10, enserio que agradezco mucho su apoyo!

He alargado mucho este Extra, pero me he divertido bastante escribiéndolo. Espero que les agrade.

Cuidense mucho! Procuren lavarse las manos e intenten salir lo menos de casa!