Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Traducción beteada por Mary Eagle Med


Manacled

por SenLinYu

Capitulo 19

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Había algo…

Algo no está bien sobre esto, pensó Hermione mientras la empujaban contra el seto y su vestido era rasgado.

Frío.

El aire frío estaba sobre ella.

Los dientes estaban en su garganta. Dolía.

A ella no le gustaba.

Trató de alejarse, pero sus manos fueron empujadas bruscamente a un lado y luego sintió unos dientes contra su pecho un momento antes de que hiciera presión antes de que la mordieran.

Fuerte.

Ella estaba llorando, pensó.

Unos dedos se estaban clavando entre sus piernas. Golpeándola violentamente.

Trató de cerrarlas, pero algo se interpuso entre ellas.

No lo logró.

No podía pensar…

Se suponía que esto no pasaría...

El seto la estaba picando. Apuñalando su espalda.

Los dedos seguían cavando dentro de ella y los dientes le mordían los hombros y los senos.

Luego, estaba en el suelo.

Podía sentir la grava del camino bajo sus manos.

Pequeñas rocas afiladas y frías.

Algo… ella no quería.

Estaba a punto de suceder.

Ella sólo…

No estaba segura de qué.

¿Tenía algo que ver con Malfoy?

Un hombre estaba arrodillado entre sus piernas. Montague.

Ella lo miró fijamente. Con los ojos vidriosos.

Sus dedos temblaban, arañando la grava.

Él se inclinó hacia ella.

Su rostro estaba muy cerca de ella.

Tal vez iba a contarle un secreto.

Algo la empujaba entre sus piernas.

Sentía que debía saber qué… pero no podía recordarlo.

Algo que se suponía que no debía suceder.

Un secreto.

De Malfoy.

Pero… no quería.

Malfoy lo sabría… si ella tuviera un secreto.

Él siempre estaba en su cabeza.

Ella trató de decírselo al hombre, pero en su lugar sólo lloró.

Luego, de repente, el hombre se había ido y hubo un fuerte estruendo.

Se giró y encontró al hombre estrellado contra la pared de la mansión.

Malfoy lo estaba pateando tan violentamente que hubo un sonido estridente.

Hermione se sentó y miró.

Malfoy tomó al hombre por la garganta y lo levantó por la pared hasta que se encontraron cara a cara.

—¿Cómo te atreves? —Malfoy dijo gruñendo—. ¿Creías que te saldrías con la tuya, Montague?

—No parecías preocuparte por tenerla, Malfoy —dijo Montague—. Supuse que no te importaba compartir, al ver la manera en que dejas que Astoria salga a jugar. Se suponía que la sangre sucia era mía. Tú te metiste en el medio del camino. Yo fui quien la atrapó. Ella era mía.

—Ella nunca será tuya —Malfoy dijo con despreció mientras hacía un movimiento punzante y cortaba la camisa de Montague y se metía en su estómago.

Sin dudar ni bajar a Montague de donde lo sostenía, Malfoy metió la mano dentro de la cavidad abdominal de Montague y comenzó a extraer órganos y enrollarlos alrededor de su puño.

Montague gritaba y se revolcaba del dolor.

Malfoy sacó un puñado de intestinos lo suficientemente lejos como para que brillaran a la luz de la luna.

—Si alguna vez te vuelvo a ver te estrangularé con esto —dijo con una voz de calma mortal.

Soltó los intestinos para que colgaran del frente de Montague como cadenas de relojes. Se limpió la sangre y otros fluidos de su mano con un hechizo fregotego mientras observaba a Montague alejarse, quejándose, sollozando y tratando de meter sus intestinos dentro de su estómago.

Malfoy se volvió hacia Hermione. Su cara estaba blanca.

—Idiota, ¿por qué… saliste esta noche?

Hermione se sentó tranquila en la grava y lo miró con los ojos muy abiertos.

Ella pensó que debería decir algo, pero… no estaba segura de si recordaba de qué se trataba.

Algo sobre Malfoy… pensó. Eso es lo que quería decirle al hombre. Montague

—Malfoy siempre viene por mí —susurró.

Él la miró fijo, con la mandíbula tensamente cerrada y los puños apretados durante varios segundos antes de que pareciera tragar algo.

—¿Que te hizo? —dijo en voz baja, arrodillándose junto a ella.

Probó varios contra hechizos en ella antes de que uno de repente hiciera efecto y luego, como agua helada, la realidad se derrumbó sobre Hermione.

Un sollozo estrangulado salió de su garganta y se abrazó a sí misma. Su túnica estaba destrozada y podía sentir las marcas de mordiscos en todo su cuerpo. No podía dejar de temblar.

Malfoy estaba arrodillado a su lado, completamente inexpresivo, extendió la mano lentamente y la tomó del brazo.

—Vamos a limpiarte.

Con un estallido reaparecieron en su habitación y él la empujó hacia abajo para que se sentara al borde de la cama antes de darse la vuelta y caminar hacia el baño contiguo. Hubo un largo silencio antes de que reapareciera varios minutos más tarde, llevando un cuenco y un paño húmedo que le entregó. Hermione había dejado de sollozar y estaba hipando mientras intentaba no llorar ni hiperventilar.

Malfoy se dio vuelta y miró por la ventana mientras ella trataba de limpiar toda la grava y la suciedad que se adhería a la sangre de las mordidas que la cubrían. Algunos de las marcas eran tan profundas que eran en forma de grandes medias lunas en lugar de marcas de dientes. Podía sentir la sangre corriendo por su torso en corrientes. Le temblaban tanto las manos que no dejaba de dejar caer la tela sobre su regazo.

Ella escuchó un siseo de irritación y de repente la mano de Malfoy le arrebató la tela. Ella se encogió.

—No voy a lastimarte —dijo él con voz tensa mientras se sentaba a su lado en la cama. Extendió la mano lentamente y la tomó por los hombros, volviéndose hacia ella para evaluar el daño.

Su mandíbula se tensó mientras la miraba.

Moviéndose lentamente como si ella fuera un animal asustadizo, él comenzó sobre sus hombros, limpiando ligeramente la sangre y luego murmurando los hechizos para curar sus heridas. Ella trató de no retroceder cada vez que él la tocaba. Él trabajó sobre sus hombros y luego en su cuello antes de pasar a las peores marcas que estaban agrupadas en sus senos.

Sus labios se presionaron en una línea recta cuando comenzó a sanarlos. Algunas marcas eran tan profundas y desiguales que se necesitaron múltiples hechizos para sanarlas. Su expresión era clínica e intencional mientras trabajaba. Hermione lo miró fijamente, aún incapaz de controlar su temblor.

Apenas la había tocado hasta ese momento. Aparte del contacto mínimo cuando intentaba embarazarla, las únicas otras veces que la había tocado era cuando había impedido que se arrojara por el balcón o cuando la aparecía.

Trabajó eficientemente y finalmente se recostó y apartó la vista de ella.

—¿En algún otro lugar más? —preguntó.

—No —dijo Hermione con voz tensa, cerrando su túnica destrozada y abrazándose a sí misma.

Él la miró por un momento como si sopesara si ella estaba diciendo la verdad o no. Luego desvaneció el cuenco de sangre y agua y se levantó.

—Enviaré una poción calmante y una poción de sueño sin sueños para la próxima semana —dijo—. Estoy seguro de que escuchaste, estaré fuera los próximos días. Tú… deberías quedarte en tu dormitorio hasta que regrese.

Hermione no dijo nada. Ella sólo agarró su túnica y miró al suelo. Podía ver sus zapatos mientras él estaba parado a su lado, luego se giró y salió de su habitación, cerrando la puerta detrás de él.

Hermione continuó sentada paralizada por varios minutos. Luego se levantó y fue al baño. Dejó caer la túnica y el vestido mientras veía cómo el agua llenaba la bañera.

La ropa quedó en el suelo y esperó que los elfos domésticos la quemaran en lugar de repararla y que se la regresaran.

El agua se puso roja por toda la sangre residual que había en ella, luego vació la bañera y la volvió a llenar, frotándose hasta que su piel se irritó.

Todavía podía sentir los dientes de Montague hundiéndose en ella. La piel que Malfoy había curado aún era nueva y demasiado sensible, y luchó contra la tentación de arañarla.

Se sentó en la bañera y lloró hasta que el agua se enfrió y comenzó a temblar.

Salió de la bañera y sujetó una toalla contra sí misma, caminó vacilante de regreso a su cama. Dos viales de poción estaban colocadas en la estrecha mesa de noche. Ella agotó la poción de sueños sin sueños y se metió en la cama.

A la mañana siguiente se quedó en el mismo lugar. No había razón para levantarse.

Ella no quería moverse. No quería pensar. Sólo quería otra dosis de la poción de sueños sin sueños. Por más que lo intentó, no pudo dormir más. Tomó la poción calmante y sintió como el nudo de horror en su estómago se aliviaba levemente mientras yacía acurrucada en su cama.

No podía dejar de pensar.

Su mente nunca se calmaba. Siempre había realizaciones, culpa y luto; algo para obsesionarse y preocuparse.

Montague... ella ni siquiera quería pensar en Montague.

Había pocas cosas de la noche anterior que no fueran horribles.

De alguna manera, supuso que la situación era la misma para todas las chicas del programa de reproducción. Que quienquiera que fueran sus dueños, las tratarían de la misma manera que a ella. Clínicamente, la dejarían la mayor parte del tiempo sola y los esfuerzos de concepción serían completamente no sensuales de ambas partes.

Pero, claramente, ese no era el caso. En retrospectiva, era obvio que las subrogantes nunca habían tenido la intención de ser así. La sanadora Stroud podría considerar el programa de mejoramiento genético mágico como ciencia legítima, pero, esencialmente y mucho más fundamentalmente, era una distracción. Hacía un espectáculo de los Mortífagos, pero también era un chantaje. Las subrogantes eran esclavas sexuales.

Hermione se dio cuenta con una punzada amarga de que había estado tan absorta en su propia situación que no había considerado lo peor que podría ser para las demás.

Siempre se había tenido la clara intención de que fuera así. Sin sostén ni bragas. La forma en que los botones de sus vestidos se desabrochaban con un simple tirón.

Lo hacían todo accesible.

Los Mortífagos debían violarlas en sus días fértiles, pero las instrucciones no hacían referencia a que el período fértil fuera la limitación.

De alguna manera, ser entregada a Malfoy la hacía… ¿afortunada?

Él parecía ser clínico cuando la utilizaba.

Quizás era simplemente porque Voldemort no la quería demasiado dañada hasta que recuperara sus recuerdos. Quizás él no tenía permitido lastimarla o violarla de la manera que le gustaría.

Pero… eso no parecía correcto. No parecía interesado. No era como si se estuviera refrenando a sí mismo. Siempre parecía ansioso por terminar con ella. Para alejarse de ella. Todo era una tarea para él.

¿Era posible que el Oficial Supremo fuera la figura menos cruelmente inhumana en el gobierno de Voldemort?

Eso tampoco parecía exacto. No después de lo que lo había visto hacerle a Montague. Verlo estar allí fríamente de pie mientras exponía los órganos de Montague con sus propias manos fue… aterrador.

Con templanza.

Con facilidad.

Malfoy tenía mucha crueldad en él. Hirviendo a fuego lento justo debajo de la superficie, esperando que la dejen salir.

Quizás la violación no era lo suyo.

Un pensamiento extraño, pero el más verosímil en el que podía pensar. Él odiaba tocarla, lo evitaba lo más posible.

Al parecer, Malfoy no era un completo monstruo.

No es que eso importara. Nada de eso importaba. Nada de eso nunca importó.

Fue lo mismo cuando se dio cuenta de que Voldemort se estaba muriendo. Darse cuenta de que era peor para las otras chicas no hacía ninguna diferencia. No había nada que Hermione pudiera hacer.

Incluso, si por algún milagro encontrara una manera de escapar, lo cual era en sí mismo una imposibilidad absoluta, no podía detenerse para salvar a alguien más. Ella tenía que correr. Tenía que correr y correr. Lo mejor que podría hacer sería tratar de encontrar a quien quedara de la Orden y ver si tenían una manera de salvar a todas las demás. Pero si hubiera alguna forma de hacer tal cosa, seguramente la Orden ya lo estaría haciendo. Seguramente, la Orden no habría dejado a las subrogantes por tanto tiempo si hubiera alguna forma de salvarlas.

Hermione no podía pensar en nadie más que en ella misma. Si tenía la información que Voldemort y Malfoy parecían creer que ella poseía, entonces lo más importante que podía hacer era evitar que la obtengan.

Necesitaba escapar.

Se estaba quedando sin tiempo.

Parecía un milagro que no estuviera embarazada. Había estado segura de que, después de la poción de fertilidad quedaría embarazada.

Una vez que estuviera embarazada…

Hermione sintió que no podía respirar. Su pecho y garganta se sentían comprimidos, y comenzó a temblar mientras trataba de no llorar.

Sus probabilidades de escapar ya se sentían infinitamente pequeñas. Una vez que estuviera embarazada, serían prácticamente inexistentes y sólo se volverían más pequeñas con cada día que pasara.

Ni siquiera podía caminar por un campo o por un camino abierto tal como estaba. Sería imposible escapar con los desafíos adicionales y en evolución que presentaría un embarazo.

Una vez que diera a luz, Malfoy arrancaría al bebé de sus brazos (suponiendo que incluso la dejara sostenerlo), luego llevaría a Hermione a Voldemort y la mataría, y ella sería devorada por las viles pitones de Voldemort y su bebé sería dejado solo en la horrible casa de Malfoy para ser criado por él y su horrible esposa...

El pecho de Hermione se agitó y antes de que pudiera detenerse, comenzó a sollozar tan violentamente que se atragantó.

Incluso si escapara, Malfoy nunca dejaría de buscarla.

No había forma de escapar. Cada idea en la que podía pensar, ninguna de ellas resultaría. Se sentía como un insecto clavado al tablero.

La mansión era una jaula perfecta.

A menos, que por algún milagro, pudiera convencer a Malfoy de dejarla ir...

Y simplemente no había manera.

Ni siquiera estaba segura de si él podía dejarla ir, incluso si quisiera. Había algo en la forma en que ocasionalmente miraba las esposas que hacía que Hermione dudara de que pudiera quitarlas.

Sólo podía matarla y ya estaba planeando hacer eso.

Ella rodó sobre su espalda y miró hacia el dosel con desesperación.

No había salida.

Nunca escaparía. Pronto estaría embarazada y nunca escaparía.

La ola de depresión finalmente la hizo quedarse dormida.

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oOo

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Hermione apenas dejó su cama durante los siguientes días.

Estaba mirando por la ventana cuando la puerta de su habitación explotó abruptamente y Astoria entró, con la varita en una mano y un periódico en la otra.

Hermione se levantó rápidamente y Astoria se detuvo. Se miraron entre ellas por un minuto.

Astoria no se había acercado a Hermione desde la noche en que la había llevado a la habitación de Malfoy. Los dedos de Hermione se retorcieron nerviosamente. Astoria tuvo que estar allí debido a Montague.

—Ven aquí, sangre sucia —le ordenó Astoria con voz aguda.

Hermione cruzó la habitación a regañadientes hasta que estuvo a sólo un pie de distancia de Astoria. Su corazón latía con fuerza y tenía la fuerte sensación de que la conversación que iban a tener iba a terminar mal.

Astoria estaba pálida. Frágil. Estaba impecablemente vestida y arreglada, pero había una sensación de desmoronamiento en ella. Los pendientes que llevaba estaban temblando débilmente y sus ojos se entrecerraron mientras miraba a Hermione.

—Sé que husmeas. ¿Has visto esta historia? —dijo Astoria, levantando el periódico para que Hermione pudiera ver la foto en la portada.

Ella había estado demasiado deprimida como para leer El Profeta desde el equinoccio. Su mirada bajó para estudiar la foto y sus ojos se abrieron de par en par.

En la portada de El Profeta había una foto de Malfoy destripando tranquilamente a Graham Montague en medio de la sala de espera de San Mungo.

Hermione sólo pudo mirar por un momento antes de que Astoria moviera la mano y doblara el periódico por la mitad.

—Tengo que admitirlo —dijo Astoria con una voz de calma antinatural —, cuando escuché por primera vez la noticia de que Draco había matado públicamente a Graham, pensé "finalmente se dio cuenta".

Los labios de Astoria se torcieron y apartó la mirada de Hermione.

—Traté de ser la esposa perfecta cuando fui elegida —dijo Astoria —. La esposa de Draco Malfoy. Realmente no había nada con que compararlo. El general más poderoso del ejército del Señor Oscuro. Todas las otras chicas estaban tan celosas. Por supuesto que estaba arreglado, pero pensé que eventualmente se daría cuenta de que era lo correcto para él. Que era una buena esposa. Hice todo. Me uní a todas las juntas, a todas las organizaciones benéficas. Era la esposa perfecta. Era perfecta. Pero a él nunca le importó.

Astoria se encogió de hombros e hizo un gesto descuidado con su varita. Sus uñas estaban pintadas de plata y brillaban en la luz.

—La gente no lo sabe, pero él ni siquiera vivía aquí. Nos casamos y él… él me dejó aquí en esta casa. Nunca me dio un recorrido por la mansión. El día de nuestra boda me trajo aquí y me dejó en el vestíbulo, no se molestó en consumarlo hasta que se suponía que era fértil. Y luego… una vez que los sanadores determinaron que era estéril… Draco no vino aquí en absoluto. Simplemente… desapareció. Nunca supe dónde estaba. No podía contactarlo. Pensé que tal vez podría llamar su atención si lo ponía celoso, pero a él nunca le importó lo que hice. Y entonces… simplemente asumí que así era él.

La amargura en la expresión de Astoria torció su rostro en algo feo y aterrador.

—Pero luego viniste tú —La voz de Astoria tembló de resentimiento—. Y luego se mudó aquí y puso todo la finca al revés para protegerla y asegurarse de que fuera segura. Te llevó a caminar y te dio un recorrido por la casa.

Hermione comenzó a abrir la boca para señalar que Malfoy había recibido la orden de hacer todas esas cosas.

—¡Cállate! No quiero escucharte —dijo Astoria bruscamente, mostrando los dientes.

El periódico se estaba arrugando en el puño cerrado de Astoria y ardía débilmente.

—Y, entonces, Graham comenzó a prestarme atención —dijo Astoria, su voz temblaba como si estuviera conteniendo las lágrimas—. Era tan comprensivo y me hizo compañía en todos los eventos que Draco nunca aparecía. Quería ver todo lo que había hecho y notó todas las cosas que había hecho para impresionar a Draco. Quería que le mostrara toda la mansión para ver cómo la había decorado. Tuvo la idea de una fiesta de Año Nuevo aquí en la mansión y las cenas. E incluso la fiesta de equinoccio en la terraza del ala norte. Fue muy específico acerca de que tenía que ser en el ala norte…

La voz de Astoria se apagó y miró por la ventana durante varios segundos.

—Cuando escuché que Draco había matado a Graham, pensé "Draco finalmente se dio cuenta, antes estaba ocupado". Pero luego, se me pasó por la mente: Graham se me acercó por primera vez la semana después de que El Profeta escribiera ese vil artículo sobre que estabas viviendo aquí. Tenía muchas ganas de venir a esta propiedad en lugar de ir a un hotel o su casa. Fue bastante insistente. Tenía que ver la finca, la mansión, todas las habitaciones, incluso si teníamos que atravesar las salas para entrar. Y luego recordé cómo Graham siempre tendía a desaparecer, durante el Año Nuevo y las cenas, y la fiesta del jardín. Él siempre estaba... desapareciendo.

Astoria guardó silencio durante varios segundos. Hermione se encogió, incapaz de hablar, incapaz de aclarar. Ella no sabía que haría alguna diferencia, incluso si pudiera decir algo.

—Fue por ti —dijo Astoria al fin—. Graham vino aquí por ti. Draco lo mató por ti. ¡Graham me estaba usando! ¡Me estaba usando para llegar a ti!

Astoria arrojó el periódico al suelo. Las páginas se esparcieron sobre el piso de madera, mostrando a Malfoy asesinando fríamente a Graham Montague en un continuo bucle en blanco y negro.

¡Draco Malfoy mata públicamente a su compañero Mortífago!

—¿Por qué se preocupan por ti? —exigió Astoria, caminando hacia Hermione y clavándole la varita en su garganta —. ¿Qué es tan especial acerca de ti que Draco se mudaría aquí, a esta casa que claramente odia? ¿que Graham pasaría meses usándome para llegar a ti? ¿Por qué a alguien le importa una sangre sucia? ¿Por qué todos piensan que eres tan importante?

El brillo en los ojos de Astoria mientras miraba a Hermione era maníaco.

Hermione comenzó a abrir la boca y Astoria la abofeteó bruscamente.

—No quiero escuchar tus explicaciones —gruñó Astoria —.Te lo advertí. Te dije que no me causaras problemas.

Astoria levantó bruscamente su varita hacia los ojos de Hermione. El pecho de ella se contrajo y apartó su rostro.

—¿Sabes? —dijo Astoria en un tono tembloroso y suave, agarrando a Hermione por la barbilla —. Marcus dice que apenas puede soportar mirar a su subrogante porque el agujero en su cabeza la convierte en un horror. Quizás Draco pasaría menos tiempo obsesionándose contigo si tuvieras dos.

Hermione se tambaleó hacia atrás.

—Quédate quieta —ordenó Astoria.

Hermione se congeló y Astoria se acercó nuevamente.

Malfoy vendría. Malfoy vendría. Malfoy vendría.

Malfoy estaba en Rumania.

Astoria agarró a Hermione por la barbilla una vez más.

—Abre bien los ojos, sangre sucia —ordenó Astoria.

Hermione podía sentir que empezaba a temblar cuando sus ojos se abrieron por sí solos.

—¡Por favor... no lo haga!

—Cállate —dijo Astoria fríamente mientras acercaba la cara de Hermione. Presionó la punta de su varita contra el ángulo externo del ojo izquierdo de Hermione, cavando la punta en la cavidad ocular. Ella miró con desprecio el rostro de Hermione—. Espero estar allí cuando Draco te vea después. Incluso si me mata, la satisfacción habrá valido la pena.

Hermione trató de apartar su rostro y Astoria retiró su varita momentáneamente para inmovilizar a Hermione con un hechizo rápido, paralizándola en su lugar antes de apuñalar su varita en el costado del ojo de Hermione nuevamente.

El dolor en el ojo de Hermione estaba aumentando, podía sentir que su globo ocular estaba a punto de ser sacado de su cuenca. Le temblaba todo el cuerpo y no podía moverse.

El sonido de su respiración en pánico atravesó la comprensión surrealista de que el rostro de Astoria Malfoy podría ser lo último que viera. Ella escuchó su propio grito estrangulado cuando sintió que algo en su ojo cedía y su visión se volvió unilateral.

De repente, hubo un estallido en la distancia tan abrupto que la mansión tembló. Astoria se sacudió de sorpresa pero no se detuvo.

¡Expelliarmus! —Malfoy gruñó cuando apareció de la nada.

La varita que se cavaba en el ojo de Hermione desapareció y Astoria fue arrojada a través de la habitación y se golpeó contra la pared con un crujido escalofriante antes de caer al suelo.

Hermione permaneció congelada en el lugar con los ojos abiertos, sollozando histéricamente e inmovilizada donde Astoria la había dejado.

Malfoy se puso frente a Hermione, contrarrestando el hechizo de inmovilización. Hermione cayó al suelo. Malfoy se arrodilló delante de ella e inclinó su rostro hacia él. Estaba pálido, helado y su expresión se horrorizó cuando vio el rostro de ella.

Lanzó un hechizo de diagnóstico sobre ella. Después de un minuto, tragó saliva y respiró hondo varias veces como si tratara de estabilizarse.

—Tu ojo está medio sacado de la cuenca y tienes una punción profunda en el blanco del ojo —dijo al fin —. ¿Cuáles son los hechizos para arreglarlo?

Hermione lo miró aturdida. Llorando. Tenía la cara torcida mientras temblaba contra su mano y sintió que sus lágrimas se acumulaban en los dedos de él. Podía verlo a través de un ojo, pero sólo había una mancha oscura en su lado izquierdo.

No podía dejar de llorar y estremecerse mientras miraba a Malfoy.

Sabía que debía saber la respuesta a su pregunta, pero no podía recordarlo. Podía sentir el lugar donde la varita de Astoria había perforado su ojo.

Ella no podía ver...

Malfoy inhaló bruscamente y su expresión se endureció mientras la miraba con más atención.

—Necesito que te calmes para que puedas decirme cómo solucionarlo —dijo Malfoy. La orden era pesada en su tono.

Hermione sofocó un sollozo y trató de respirar. Quería cerrar los ojos pero no pudo porque Astoria había intentado sacarle uno de ellos.

Jadeó irregularmente varias veces tratando de recobrar la compostura. Luego se obligó a mirar la lectura de diagnóstico aún visible en la varita de Malfoy.

Ella era sanadora. Si alguien tenía un ojo herido, necesitaba trabajar eficientemente si quería tratar de preservar su vista.

—Para una esclerótica perforada —dijo con voz temblorosa, volviendo a su mente tratando de recordar mientras analizaba la lectura. Malfoy le había realizado un diagnóstico detallado y pudo ver que el daño era extenso —. Sclera Sanentur. Tienes que decirlo rítmicamente, casi cantando. Y traza la punta de tu varita sobre la punción.

Malfoy repitió la inflexión y el ritmo, y ella asintió brevemente. Él procedió a realizarlo sobre su ojo. Ella gimió levemente cuando sintió que la punción comenzaba a repararse.

—Y luego, para un... un ojo izquierdo luxado —dijo con una voz más tranquila de lo que sentía —, es oculus siniestro retreho. Y el movimiento de la varita...

Con cautela y media ciega alcanzó la mano izquierda de Malfoy y, cuando él no se apartó de ella, cerró los dedos sobre la mano de él y demostró el delicado movimiento en espiral.

—No lo hagas demasiado rápido o se retraerá —agregó.

Malfoy asintió con la cabeza.

Hermione sintió que su ojo volvía a su lugar. La mancha oscura era un poco más brillante, pero todavía era como mirar por una ventana muy empañada.

Malfoy lanzó un nuevo diagnóstico.

—¿Cu-cuánto puedes ver? —preguntó él, inclinando su rostro hacia el suyo nuevamente, sus dedos presionando ligeramente su mandíbula.

Ella lo miró y se cubrió el ojo derecho con la mano. Su cara estaba a sólo unos centímetros de ella.

—Eres rubio. Creo que puedo decir que eres rubio y si lo intento puedo distinguir un poco tus ojos y tu boca. —Su voz se cortó en un gemido y se ahogó cuando comenzó a llorar de nuevo. Su mano se deslizó lejos de su ojo derecho y se la puso sobre la boca mientras luchaba por no sollozar.

—¿Qué más necesito hacer? ¿Cómo lo arreglo? —preguntó él.

—Díctamo —respondió ella —.Esencia de Díctamo, podría reparar el resto del daño. Pero es raro. Puede ser difícil de obtener a tiempo.

—¡Topsy! —Malfoy inmediatamente convocó al Elfo—.Tráeme la esencia de Díctamo.

La elfina doméstica desapareció de inmediato.

Las manos de Malfoy permanecieron en su rostro hasta que sus sollozos se calmaron nuevamente y luego las apartó lentamente.

—Espera aquí. Ahora tengo que lidiar con Astoria —dijo él.

Hermione asintió y se limpió la cara, descubriendo que estaba llorando sangre. Observó a Malfoy acercarse, levitar a su esposa del suelo y dejarla caer en la silla antes de realizar un hechizo de diagnóstico sobre ella. El desequilibrio en la visión de Hermione le dificultaba ver la lectura al otro lado de la habitación. Ella pensó que Astoria tenía varias costillas rotas y una contusión.

Malfoy curó las fracturas con práctica facilidad y luego miró a Astoria durante varios minutos antes de finalmente despertarla.

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Un agradecimiento especial a LightOfEvolution por aconsejarme sobre los hechizos de curación en latin.

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Ndt: Queridas lectoras ¿cómo quedaron después de tremendo capítulo? ¡¿CÓMO?! Porque si por un momento pensé que lo de Montague era grave, Sen nos viene a probar todo lo contrario.

Muy agradecida por los reviews que me han dejado y por las nuevas lectoras que se van sumando. AMO todos los comentarios que dejan y ayudan muchísimo a continuar con este trabajo.

Quiero hacer una mención especial a mi beta Mary Eagle Med, porque sin su ayuda este fic no sería lo que es. Más allá de que yo sea la traductora, ella me ayuda mucho a cumplir con el objetivo de lograr la mejor coherencia posible y sobre todo me ayuda en poder transmitir las emociones del fic original, y si algo de eso les llega a ustedes, nuestra misión está más que cumplida.

Es una tarea que lleva tiempo, así que estoy super agradecida a aquellos que dejan review y que siguen leyendo este trabajo a pesar de que ahora existen herramientas del buscador, que te permite traducir algo de inmediato, pero que nunca va a ser lo mismo que una traducción hecha con esmero para brindar lo mejor para los lectores.

Eso es todo por ahora, les mando un gran abrazo y gracias por seguir ahí. Cuidense por favor ;-)

*14 de mayo de 2020*