CAPITULO XIX

COMIENZA LA LIBERACION

Bien aquí el siguiente capítulo, disculpen a todas las que me dejan comentarios en Wattpad pido una disculpa por no contestar, pero debido a una falla técnica en mi celular me es imposible poder contestar a algún comentario al igual que en Fanficition. A todas gracias por ellos y aquí esta un capitulo mas de esta historia, disfruten la lectura.

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Después de su reencuentro en Paris con una Elroy ya demacrada, por la edad, la pobreza y el constante maltrato que recibía de la gente que la rodeaba, Rosse decidió tomar en cuenta el consejo que le habían dado sus madres de perdonar a las personas que tanto daño le habían hecho, para que ella lograra sanar por completo su alma, pero eso no quería decir, que iba a perdonar a la mujer tan fácilmente.

Mientras que su padre hablaba con el doctor encargado de la situación de la señora Elroy, Rosse la miraba detenidamente desde la puerta de la habitación donde la tenían instalada.

Quién lo diría, una señora tan estirada y altanera como usted y mire como termino – decía mientras la veía – como una vagabunda, tirada a su suerte en las calles parisinas.

Quien eres, porque me hablas así – decía mirándola – acaso te conozco.

Vaya por lo que veo, no me reconoces – decía mientras la miraba directo a los ojos – es que acaso no sabes quién soy.

Yo no te conozco, yo solo soy una mujer de la calle, ni siquiera sé cómo me llamo – decía.

Tu nombre es Emilia y por la caridad de mi padre y mía – decía – te mandaremos a un asilo, donde serás atendida, hasta tu muerte.

Porque lo haces – decía.

Eres vieja y no creo que vivas por muchos años, además no puedo permitir tal atropello contra una mujer de tu edad, viva en la calle – decía.

Gracias que dios se lo pague – decía con la cabeza baja.

No me lo agradezca, solo hago lo que creo que es correcto – decía mientras miraba a la mujer – talvez no recuerdes quién eres en realidad, solo yo lo sé, al igual que mi padre, grábate bien mi nombre Candice White Andrew, la mujer que tanto daño le hiciste y que ahora es la que te esta salvando de la miseria y la pobreza – decía – que tengas una feliz vida, hasta nunca Emilia.

Emilia, solo se quedo viendo, como la chica abandonaba la habitación sin mirar atrás, no sabia porque, pero ese nombre se le hacia tan conocido, solo que no recordaba de dónde. Esa fue la ultima vez que la vio después de que fue dada de alta, fue traslada al asilo de ancianos de la sagrada familia, donde viviría hasta su muerte.

Después de ese encuentro tan desagradable, Rosse y su padre partieron con rumbo a España, para seguir con su viaje y sin que ella lo supiera, estando en dicho país llevaría acabo su meta liberar a tantas chicas como pueda de los asilos de la magdalena, qué según sus investigaciones, tenían una instalación en dicho país.

Bien España, el siguiente país en nuestra lista para conocer – decía una entusiasmada Rosse.

Bien hija, solo recuerda diviértete y por favor no te gastes demasiado – decía en son de broma.

Descuida papa, prometo no dejarte en la ruina – decía mientras subía al auto en compañía de Charly y Olivia.

Mientras caminaba por las calles, veía los escaparates y lo que ahí vendían, las hermosas calles españolas, sus iglesias y la gente que ahí caminaba, la verdad no había mucho que ver, pero aun así se divirtió bastante, mientras mas caminaba pudo percatarse de un grupo de monjas que escoltaba a un grupo de chicas y por su estado y por lo que vestían dedujo que eran reclusas de un asilo de las magdalenas o algo por el estilo.

Mira nana esas chicas, estoy segura que son del asilo de las magdalenas – decía mientras más las veía, más convencida estaba.

Si es así mi niña, no debemos meternos, son chicas que por algún motivo están ahí – decía tratando de alejarla de ellas.

Y cual es ese motivo, son chicas, son humanas, estoy cien por ciento segura de que están ahí encerradas, por el solo hecho de haber nacido mujer o porque le estorban a su familia, o cometieron el pecado según las monjas, de ser huérfanas, hijas del pecado – decía.

Pero Rosse, no crees que exageras – decía.

No nana, no exagero, esa es la verdad que hay detrás de esos asilos – decía -vamos Charly, hay que seguirlas y ver a donde queda ese famoso asilo.

Muy bien, pero hay que ser cautelosos y no ser descubiertos – decía mientras arrancaba.

Mientras las seguía a una distancia considerable, Rosse se percató, que al igual que en Irlanda, el asilo se encontraba en un lugar desolado y sin ningún pueblo alrededor. Rosse bajo del auto y muy a pesar de su nana decidió adentrarse entre la maleza que era bastante grande, por lo que era invisible, a la vista de quien sea. Al estar a unos metros del asilo, vio a una niña tratando de esconderse y tratar de huir, con sigilo de no asustarla, se acercó a ella.

Shhh, no grites, no te are daño – decía mientras le tapaba la boca para que no gritara. La niña asustada solo asintió con la cabeza y se agacho, para mirarla de frente – me llamo Rosse, como te llamas.

Me llamo Claudia – decía algo asustada.

Claudia, que haces aquí afuera – decía – intentas huir de aquí.

Si, pero no soy la única hay mas chicas y niñas de mi edad, que también quieren escapar de aquí – decía algo temerosa.

Dime una cosa, todas las que quieren escapar, es porque sus padres las encerraron, o son huérfanas – decía.

Ambas, pero también hay chicas embarazadas – decía.

Bien, ¿cuántas son? – dijo.

Porque pregunta – dijo – porque quiere saberlo.

Mira, estoy aquí, porque las voy a ayudar a escapar no solo de aquí, sino que también las ayudare a salir del país – decía – se que no me crees, pero confía en mí.

Habla en serio – decía – no me está mintiendo.

No, no te miento, por eso necesito saber cuantas son, para poderlas sacar de aquí – decía.

Una de las chicas, que es la líder esta en la puerta esperando a que regrese – decía señalando hacia donde estaba la puerta.

Llévame con ella – decía mientras la seguía. La niña regreso hacia donde estaba la entrada y ahí ya la esperaba.

Claudia porque tardaste tanto – le recriminaba la chica.

Fue por mi culpa – decía Rosse saliendo detrás de la niña.

¿Quién es usted? – pregunto la chica.

Me llamo Rosse y soy la que va a sacarlas de aquí – decía.

Como dijo, usted nos va a ayudar – decía con algo de miedo en su voz.

Si yo las ayudare, pero ahora necesito saber cuántas son y así idear un plan y evitar que sean descubiertas – decía en voz baja.

Somos cincuenta, seremos enviadas a otro instituto, dentro de una semana, pero no queremos ir porque será peor – decía – por eso intentamos huir antes de que llegue ese día.

Saben a donde van a ir – pregunto.

Si nos llevaran a puerto y de ahí hacia otro lado – decía.

Perfecto, escuchen irán a ese instituto, o si lo aran, pero ellas no saben, que eso nunca pasara, se los prometo – decía – déjenmelo a mí, pero sean pacientes, intenten no ser descubiertas, saben si ya tienen el transporte para ir.

Creo que será en dos carretas – decía la chica – pero ella no va a ir, es mi hermana, ella se queda y nos van a separar.

¿Cuántas niñas son las que no irán? – preguntaba.

Como diez o quince – decía.

Bien regresen adentro y mañana, voy a regresar, que estén listas mañana como a esta hora – decía – se que no me creen, te doy esto – dándole un dije – regresare por esto, lo prometo, guárdalo que no te descubran.

Y así mirando hacia donde estaba el auto donde ya le esperaban, con sigilo camino hacia ellos con rapidez, para no ser vista por nadie, al llegar subió al auto y partió rumbo al hotel donde se quedaba con su padre.

Niña, porque tardaste tanto – regañando a Rosse.

Encontré a una niña que intentaba escapar – decía – me enteré que serán trasladadas cincuenta chicas a otro instituto, fuera de este país.

Lo mismo que intentaron hacerte – decía Charly.

Si lo mismo, Charly averigua que barco será el que las va a trasladar y has lo imposible porque sea el barco de mi papa el que las traslade – decía – mañana ten listo un transporte mas grande nos llevaremos alrededor de 15 o más niñas de ese lugar.

Sera como tu digas Rosse – decía mientras conducía.

Empieza el fin de esos asilos, me asegurare que desaparezcan, cueste lo que me cueste – decía mientras miraba por la ventanilla – regresaremos a la misma hora mañana, no les fallare.

Al día siguiente, ya estaba lista para partir rumbo al asilo, su padre ya estaba al tanto de lo que planeaba hacer y decidió apoyarla. Charly ya se había encargado del transporte, así como del cambio de barco, para que fueran ellos los encargados de trasladar a las chicas. Rosse partió solo con Charly rumbo al asilo, llevaba cuerdas que le servirían de guía para poder conducir a las niñas de manera segura y sin ser vistas, hacia su transporte a la libertad. Llegando al lugar donde esperaría Charly por ellas Rosse bajo.

Charly, si yo muevo la cuerda mas de dos veces, te estoy indicando cuantas niñas vienen en camino, si ves que hay algo anormal, sacude la cuerda y escóndela entre el pastizal para no ser descubiertos, oíste – decía.

Entendido Rosse – decía mientras veía como la chica se adentraba en el pastizal. Rosse mientras llego a la entrada y para su sorpresa Claudia ya la esperaba.

Volviste – decía mientras la abrazaba.

Claro que volví cariño – decía mientras le devolvía el abrazo – ya están listas las niñas que se irán.

Si, somos más de veinte – decía.

Bien son bastantes, pero aun así las sacare de aquí – decía – bien donde están.

Ahí – señalando al grupo que esperaba a unos metros de ellas.

Bien irán de diez en diez, de acuerdo – decía a las niñas – ahora sujetar esta cuerda y se irán agachadas – decía mientras sacudía la cuerda 10 veces para que Charly estuviera listo para recibirlas – listas, si sienten este movimiento, sacudiendo dos veces la cuerda, es que se tienen que detener – decía mientras las amarraba a ella – ok – las niñas asintieron y empezaron a caminar agachadas, para no ser vistas.

Después de mas de veinte minutos había logrado sacar a mas de veinte niñas y a varias chicas que también querían irse. Después de que solo quedaban con diez niñas incluyendo Claudia y su hermana.

Bien son las ultimas, ven con nosotras Laura – decía a la hermana de Claudia – ven con nosotras.

No puedo, me quedare, pero saque a mi hermana de aquí – decía – te veré pronto lo prometo.

Por favor ven con nosotras, no quiero irme sin ti – decía la niña llorando.

No puedo y lo sabes, pero te prometo que estaremos juntas muy pronto – decía – ahora váyanse, le dolía dejar ir a su hermana, pero sabia que era lo correcto. Después de ver como desaparecían entre el pastizal, regreso adentro.

Después de caminar un buen tramo, llegaron a donde estaba Charly: bien ya son todas – decía mientras subían las demás niñas, Claudia iría al frente con Rosse. Llegaron al puerto donde estaba el barco de su padre y subieron de manera clandestina a las niñas, evitando que las vieran.

Bien chicas, aquí se quedarán hasta que partamos – decía – tendrán comida y agua por ningún motivo salgan a proa o las descubrirán de acuerdo – decía a las chicas que asintieron con la cabeza.

Quiero ir contigo – decía Claudia – por favor sí.

Cariño, tienes que quedarte aquí – decía poniéndose a la altura de la niña – vendré a verte seguido lo prometo.

No me abandonaras, verdad – decía.

Claro que no cariño, no te abandonare lo prometo – decía tratando de darle confianza a la niña.

Después de dos semanas de estar yendo y viniendo, por fin llego el día en que tenían que irse. Rosse estaba nerviosa, rezaba para que todo saliera como lo habían planeado. Estaba empezando a impacientarse, cuando vio llegar dos carretas y supo de inmediato que era hora de irse vio con detenimiento a las chicas que estaban esperando subir al barco, pero algo estaba mal, Laura no estaba entre ellas, que había pasado.

Laura no está entre las chicas – decía.

Laura y ella quien es – decía Olivia.

La hermana de Claudia – decía mientras miraba con detenimiento el grupo – no ella no está con ellas, demonios, tengo que regresar a ese lugar y buscarla – decía intentando bajar del barco.

Mi niña ya no puedes – decía deteniéndola – partiremos en cuanto suban.

Pero no podemos irnos sin ella – decía.

Ya averiguaremos que paso con ella, pero por el momento no puedes hacer nada – decía – ella decidió quedarse. Rosse no le quedo de otra, Laura prometo que volveré para buscarte y esta vez no me iré sin ti.

Después de que todas las chicas subieron al barco, este zarpo con una preocupada Rosse, no sabía cómo le diría a Claudia, que su hermana no estaba entre el grupo de chicas que iba a liberar, el grupo que iba resguardado por tres monjas fue conducido al área de la bodega donde encerrarían a las chicas, durante todo el trayecto.

Capitán Brown, le agradezco que nos lleve hasta Italia, nos quita un peso de encima – decía la monja.

Descuide hermana, las llevare sanas y salvas hasta haya – decía.

Cree que nos pueda proporcionar un camarote para nosotras solas – decía señalando a sus dos compañeras.

Por supuesto, Charly acompaña a las monjas a su camarote – decía al chico.

Claro capitán, hermanas si me siguen – decía. Y a si las hermanas se retiraron a descansar dejando a las chicas encerradas en la bodega.

Mientras que un barco partía llevando a la libertad a un grupo de chicas, en España en el asilo de las Magdalenas, una chica se encontraba tirada en el piso fregando los pisos.

Laura espero que esto te sirva de lección, tu hermana pudo escapar, pero ya veraz la encontraremos y tendrá el mismo destino que tu – decía la religiosa que tomaba a la chica por el cabello.

Eso creen ustedes, pero ella ya no se encuentra en el país, ahora mismo está camino a la libertad junto con las otras niñas, que lograron escapar junto con mi hermana – decía mientras la miraba con odio, pero solo ocasiono que la religiosa con un bastón que llevaba en la mano la golpeara fuerte en las piernas – ahhhhhhhhhh – gritaba de dolor.

Eso es lo que tú crees – le decía la religiosa – mientras que tú, quedaras postrada de por vida, a vivir arrastrándote por el piso sin volver a caminar por el resto de tu vida – decía mientras se alejaba de ella.

La chica pudo haber intentado escapar, pero todo salió mal al momento en que las religiosas descubrieron que ella fue la responsable, de la fuga masiva de las chicas, sobre todo de su hermana, anteriormente lo había intentado antes, pero habían sido descubiertas y habían sido severamente castigadas, pero al no estar su hermana ella recibió el castigo completo, dejándola paralizada de por vida, sin oportunidad de poder volver a caminar o usara silla de ruedas.

Tal vez yo no logre escapar – se decía así misma – pero mi hermana es libre y sé que ella está bien y será feliz – fue su ultimo pensamiento mientras seguía fregando los pisos.

Habían pasado ya mas de dos semanas que llevaban viajando en barco y lejos, para evitar que las monjas intentaran hacer algo en contra de las chicas.

Bien ya estamos lo suficiente lejos para que nos descubran – decía Vincent a su hija – creo que el viaje a Marruecos tendrá que ser pospuesto.

Si ahora mi prioridad es saber que paso con Laura y hablar con Claudia, para informarle de su hermana.

Esto va a ser muy duro para ella – decía ya imaginándose el gran dolor que tendría a la niña.

Sí pero no puedo ocultarle la verdad – decía mientras miraba hacia el horizonte – es mejor que lo sepa desde ahorita y que después se entere por otro lado.

Después de la charla con su padre se dirigía a la bodega para poder sacar a las chicas, a diferencia de ella, estas estaban solo amarradas y sería fácil liberarlas sin necesidad de recurrir a la violencia con las monjas y llevarlas a juicio, por los delitos cometidos, contra las chicas, sin saber que se encontraría con alguien que no pensaba volver a ver. Acompañada por varias mucamas que habían llevado para poder ayudar a tratar con las chicas. Dentro de la bodega las chicas se encontraban inquietas estaban cansadas y hambrientas a pesar de que les habían dado comida se negaron a probar bocado alguno por temor a ser descubiertas por las monjas, cuando escucharon como se abría la puerta para dar paso a una joven que rápidamente con navaja en mano se dirigió a ellas para proceder a liberarlas,

Tranquilas, no se asusten no les aremos daño – decía mientras se encontraba hincada frente a una de ellas – me llamo Rosse, como te llamas.

Rosa – decía asustada – te meterás en problemas si nos ayudas.

Las que están en problemas son esas monjas, no yo – decía – ustedes ya son libres, mientras que ellas van camino a ser juzgadas, por crímenes contra ustedes, sabes quién es Laura.

Si, ella ya no vino – decía – de hecho, fue brutalmente golpeada, a tal grado que la dejaron invalida.

Que has dicho – mirando a la chica horrorizada.

Ella había intentado escapar, junto con su hermana y esta ultima al no estar ella – decía – el castigo para ella fue peor, porque le rompieron las piernas y la dejaron imposibilitada, ya no podrá volver a caminar – decía Rosse no podía creer lo que escuchaba, estaba en estado de shock que no se percato que una de ellas la miraba sorprendida, jamás pensó que la volvería a ver, ni mucho menos que ella seria la responsable de su liberación.

Bien ahora ellas las llevarán arriba donde tendrán, una lugar para dormir, comida y agua – decía mientras se dirigía a la salida cuando alguien la llamo,

Candy – decía una voz – Candice White Andrew – repetía, cuando escucho la voz se paró en seco y volteo para buscar a la dueña de esa voz, la conocía muy bien y dio con ella.

No puede ser – decía sorprendida.

Si mosa de establo soy yo – decía la chica.

Qué demonios estás haciendo tu aquí – decía mirándola sin poder creer – ELISA LEEGAN.

Ambas chicas se miraban asombradas, jamás pensaron volverse a ver, una pensaba que ella era la responsable de todo su sufrimiento, de todo lo que vivió y la responsable de ser encerrada en ese infierno el cual no se lo deseaba a nadie, mientras que la otra la miraba con mucho remordimiento, rogando en su interior, que no se desquitara con ella y fuera la única a la cual no ayudara y la abandonara a su suerte, que pasara.

Continuara…

Bien aquí esta el otro capitulo perdonen la tardanza, pero aquí está la continuación del siguiente capítulo, en estos días cambiare el capitulo con respecto a la muerte de la señora Elroy.

Con respecto al cambio de carácter de un personaje, me pareció interesante incluir a Elisa, en el próximo capitulo veremos la llegada de los chicos a América, el ingreso de Terry a la compañía de Teatro y la aparición de Susana y Karen.

Saludos y gracias a todos por sus comentarios, espero poder subir otro capitulo mas en esta semana, si no hasta el próximo sábado.

Bonito inicio de semana.