La octava tribu
Despertó cuando los primeros rayos de luz se colaron a través de sus pesados parpados. El cuerpo le dolía como si hubiera corrido todo un maratón y sentía que a pesar de todo, no había dormido lo suficiente; bostezó y estiró los músculos agarrotados de sus brazos, sintiendo como los huesos crujían debajo de su piel. Miró a su alrededor cuando sintió vacío y frío el otro lado de la cama, entonces se encontró con que Eren estaba despierto, eso no era sorprendente. Los médiums nunca duermen para evitar los horrores que las pesadillas traían consigo y además, ellos tampoco necesitaban dormir.
Sus cuerpos eran resistentes, tal vez debido a que un don como el de ellos así lo requería. Un cuerpo fuerte pero también, un espíritu fuerte que no se quebrara tan fácilmente. Los médiums tampoco se podían dar el lujo de dormir, no cuando había un sin fin de criaturas que estaban esperando el momento adecuado, un descuido, alguna debilidad para atacar.
Eren seguía teniendo esa expresión lejana y pensativa que la noche anterior, Levi todavía no tenía idea de lo que podría haber soñado, pero fuera lo que fuese, mantenía a Eren tan ajeno a lo que estaba sucediendo a su alrededor. Volvía a ser el chico misterioso que conoció hace ya tanto tiempo atrás y si bien, ese también era un importante pilar en todo lo que componía a Eren Jaeger, a Levi no le gustaba la idea de volver a eso, porque ahora ambos eran algo más simples amigos. Suspiró y se colocó de pie, dirigiéndose directamente a donde se hallaba Eren, parado frente a la ventana, contemplando el frío bosque verde y espeso de niebla matutina.
Los brazos de Levi rodearon la cintura de Eren en un abrazo y su rostro se hundió entre los omóplatos del castaño. Al principio, el chico se tensó contra su agarre, pero luego, se dejó fundir en él, casi volviéndose irremediablemente masilla entre los brazos cálidos del guardián. Levi estando tan cerca de él, seguía sintiéndolo tan lejano a pesar de que ahora el otro chico se estaba derritiendo en su agarre, y la cosa dentro de su cabeza pareció sollozar ante el simple pensamiento de que Eren se estuviera evaporando de nuevo.
—¿Qué pasa, Eren?— Susurró cuando despegó el rostro de la espalda de Eren, pero aun aferrado a él.— Habla conmigo.
Eso pareció hacer el efecto y el médium entre sus brazos reaccionó, Eren sacudió la cabeza, parecía estar en conflicto dentro de su propia mente y eso también preocupó a Levi, temía que éste no quisiera decirle lo que estaba mal, qué era eso que lo tenía tan ausente y pensativo. Tan alejado de él. Pero entonces, Eren pareció rendirse ante toda esa guerra interna y habló por primera vez, después de toda una noche de frío silencio.
—Recordé algo importante que no sabía que había estado ahí... pero por más que intento pensar en ese recuerdo, más comienzo a olvidarlo poco a poco— Sonaba frustrado, pero al final terminó suspirando y volviendo a negar.— Mi titulo de loco me comienza a preceder, ¿verdad?
Levi arrugó la frente, antes de toda ésta locura del mundo fuera de Hollow Blair donde lo imposible es real, llegó a pensar en Eren como el loco del pueblo, pero ahora las cosas eran distintas. Sentía que en éste mundo, ser cuerdo era una total locura, porque nada era normal, nada tenía sentido y encontrar una lógica sólo era otra perdida de tiempo. Él pensó en la voz en su cabeza y la sintió agitarse muy dentro, como si quisiera salir de donde sea que ha estado atrapada todo este tiempo.
Él no se sentía muy diferente de Eren, frustrado al no entender por qué tenía aquella sensación de que habían cosas que debía recordar; tal vez no recordar, pero sí que necesitaba saber, que necesitaba entender. ¿Por qué había una voz en su cabeza que parecía tener todas las respuestas que Levi necesitaba? Esa voz que jamás las decía directamente, siempre había un acertijo que resolver, un misterio que Levi debía descubrir por su cuenta.
A veces tenía esa fea sensación de que estaba viviendo por alguien más. Como si ésta vida no le perteneciera en absoluto.
—No es así— Murmuró suavemente después de varios segundos de silencio y luego admitió:— A veces yo siento como si le estuviera robando la vida a alguien. Me siento como el reemplazo de algo que ya había estado aquí antes. Pero supongo que sólo es el efecto colateral de todo lo que esta pasando.
Muy despacio, Eren se fue zafando de su abrazo para girarse a verlo. Sus ojos brillaban de una manera singular mientras ladeaba la cabeza para observar a Levi con curiosidad; de pronto, esa mirada lo hizo perder el aliento, no se sentía como algo que hubiera experimentado su cuerpo en absoluto, pero algo... algo dentro de él pareció reconocer la sensación. La cosa dentro de su cabeza volvió a agitarse y Levi comprendió que ese anhelo que estaba sintiendo, no le pertenecía a él, sino a lo que sea que estaba dentro de su cabeza. Allí en lo que parecía ser una oscura esquina y que ahora se iluminaba en las diferentes gamas de verde en los ojos de Eren.
—Curioso— Eren susurró y él parecía tan embelesado por la mirada de Levi cuando de repente dijo:— A veces siento que me recuerdas a alguien que solía conocer.
Ackerman tragó saliva, todo su cuerpo se sentía extraño y sin embargo, el comentario no lo molesto en absoluto como lo hubiera hecho en el pasado. Todo era tan confuso dentro de su cabeza, como si ella se estuviera partiendo en dos. Tenía esa sensación de aturdimiento, como si este no fuera su cuerpo y sólo estuviera viendo todo a través de una ventana cubierta con vapor. Seguía siendo él, estaba consciente de lo que sus manos hacían mientras se aferraban al cabello de Eren, lo que sus pies trataban de hacer cuando comenzó a ponerse de puntillas para poder alcanzar los labios del médium.
Él podía sentirlo todo, cada toque, cada arruga de la ropa de Eren entre los dedos de su mano que no estaba ocupada en el cabello castaño. Deseaba besar a Eren, pero también sabía que ese fuerte deseo que sentía ahora no era el suyo, que la emoción que lo embriagaba no le pertenecía. Seguía siendo él, pero también era algo más ahora. Como si las palabras de Eren hubieran sido el catalizador para liberar aquello que no sabía que era, aquello que estaba atrapado en su interior.
Sus rostros estaban demasiado cerca, la punta de sus narices se estaba tocando y Levi podía sentir, saborear el aliento tibio de Eren sobre sus labios, un anhelo de que siempre quiso besar estos labios y nunca antes había podido hacerlo y sabía que esa sensación tampoco era suya. Entonces, Nanaba abrió la puerta, haciendo que Levi respingara y que esa sensación de adormecimiento se disipara, que regresara al rincón oscuro de su mente. La cosa dentro de Levi gimió, llena de tristeza ante el beso que pudo ser y que no fue.
Eren también pareció despertar de aquella ensoñación y primero miró a Levi como si no entendiera lo que estaba sucediendo. Luego sus ojos se posaron sobre una sonrojada Nanaba que no sabía en donde esconder la cabeza. Poco a poco se fueron separando el uno del otro, sintiéndose incómodos cuando Eren carraspeó y Levi desvió la mirada a cualquier otra parte que no fuera Eren Jaeger.
Nanaba también carraspeó.
—Hanji por fin despertó— Anunció, intentando sonar normal y no avergonzada por haber roto un momento tan intimo.— Está preguntando por ti, Levi.
Él parpadeó, pero terminó asintiendo y Nanaba les ofreció una sonrisa amable antes de retirarse y cerrar la puerta detrás de ella.
—Entonces...— Comenzó Levi, sin saber muy bien qué decir.— Uhm...
Luego Eren se aferró a una de sus muñecas y tiró de él, acercándolo nuevamente. Sus labios no tardaron en encontrarse como hace momentos atrás y Levi supo que éste deseo que ardía debajo de su piel como fuego liquido en sus venas, era completamente suyo. Él quería tanto a Eren Jaeger. Amigo, compañero y amante, lo quería todo y al menos ese sentimiento, era real y era suyo y era maravilloso.
Hanji Zoe lucía diferente ahora, todavía tenía negras y marcadas ojeras debajo de sus ojos castaños y el cabello un tanto grasoso, pero el color grisáceo de su piel se había ido y era completamente consciente de lo que estaba sucediendo a su alrededor. Nanaba se había encargado de curar sus heridas físicas, aun con el dolor de saber que las emocionales no podrían sanar con esa misma facilidad. Hanji ya no podía ver a Moblit y eso la dejó más devastada de lo que Levi pensó.
Moblit se mantenía a su lado, aunque era invisible, aunque ella ya no pudiera escucharlo más... y no era muy diferente a lo que sería una relación entre un médium y su guardián. Claro que no había poderes de por medio, pero el vínculo de lealtad y un inmenso amor seguía allí para recordarles que las personas que perdemos no siempre se van por completo. Porque sí, Eren había tenido razón al decir que muchas de las almas se quedaban aferrándose a un fuerte sentimiento o un lugar, quizá a ambos.
Eren ni siquiera había protestado cuando Levi le habló acerca de que Moblit todavía no se sentía listo para partir a su viaje astral, o a donde sea que van los muertos. Y Levi se había sentido casi aliviado de no tener que negociar o convencer a Eren, el médium parecía entenderlo todo aun si nunca se le habló de los motivos. Ackerman supuso que Eren tampoco encontró justo que algo tan bello acabara así. Al menos, podían darle el tiempo que el alma de Moblit necesitara para asimilar a Hanji sin él.
El tiempo que Moblit necesitara para empezar a ver al mundo sin él en éste.
Una pareja de recién casados en su nueva pequeña casa, en su nueva vida que terminó demasiado pronto cuando unos bandoleros le quitaron la vida a Moblit en su noche de bodas. La situación en el mundo real también se resumía en peleas, disputas por diferencia de creencias u opiniones y al final, los inocentes siempre parecían pagar el precio por esas absurdas guerras. El anillo dorado había sido el conector que durante meses mantuvo a Hanji unida a Moblit, eso que le permitía verlo y escucharlo. Sentir su rabia y frustración mutando en algo horrible.
Eso, es lo que Levi no sabía de la almas, que eran cositas llenas de luz y muy frágiles, que sentían demasiado al ser puramente luz y emociones en lugar de carne y hueso. Los sentimientos negativos solían tener el efecto no deseados en ellas, las contaminaba y transformaba en oscuridad y enojo, sufrimiento. En cadenas que con el paso del tiempo, eran más difíciles de romper. Las almas eran tan fáciles de corromper y por eso el trabajo de un médium era preocuparse por las almas vulnerables que aún no eran contaminadas.
Levi podía comprender el dolor de Hanji y Moblit, por eso, cuando se acercó a ella no hubieron palabras duras, ni reprimendas en las que estuvo pensando toda la noche. Había escuchado que el amor hace muchas locuras y ahora con esto que crecía dentro de sí hacia Eren, él no podía juzgar las acciones de Hanji. Quizá, él habría sido lo suficientemente egoísta para no permitir que Eren se fuera sin él a lugares en donde no podría alcanzarlo. El pensamiento pinchó dolorosamente en su pecho, la sola idea lo asustaba mucho.
—Gracias por ayudarme— Dijo Hanji cuando Levi se sentó en la orilla de su cama destartalada.— No tengo con qué pagarles, sé que los servicios de un médium son valiosos, pero tengo la casa y...
—No será necesario— Eren exclamó con tranquilidad, mientras se recargaba en el marco de la puerta.— No queremos la casa, ni el oro. Y tampoco hay una deuda a pagar.
Hanji enfocó su mirada café en la figura despreocupada de Eren y de inmediato sus ojos comenzaron a llenarse de gruesas lágrimas. Había tanto alivio y gratitud que Levi se sintió orgulloso de esto. Del hombre que en realidad era Eren Jaeger, y se sintió orgulloso de ser parte de esto. De su pequeño mundo, de sus reglas y de ellos.
—¡Gracias!— Chilló la mujer, sorbiendo algunos mocos en el proceso.— ¡Muchas gracias!
—No es a mí a quién debes agradecer.
Eren negó con la cabeza, luego sus ojos verdes se posaron sobre el rostro sorprendido de Levi y Hanji pareció entender enseguida, porque pronto se abalanzó hacia Levi en un fuerte abrazo lleno de lágrimas y mocos que se quedarían embarrados en el traje casi nuevo que Eren le había regalado la mañana anterior. Levi se sintió asqueado, nunca había sido bueno lidiando con los sentimientos de las demás personas y mucho menos con la cercanía. Sin mencionar que no era muy aficionado a los fluidos ajenos.
Sin embargo, parecía que ahora su excepción a todo eso era Eren.
—¡Suéltame loca, cuatro ojos!
Pero a pesar de las protestas de Levi y sus continuos esfuerzos por zafarse del abrazo, Hanji continuó aferrada a él, agradeciéndole una y otra vez por su bondad. Nanaba sonreía con alivio, al ver a su amiga comenzado a ser un poco más quien solía ser, mientras que Eren reía cariñosamente ante la escena. Levi escuchó la risa de Eren y pronto se olvidó de todas sus protestas, de empujar a la mujer y en cambio, se quedó observando el rostro alegre de Eren, que en contadas ocasiones había visto. Atesoró ese momento, mientras que él y la cosa en su cabeza pensaron al mismo tiempo: "él nos hace bien".
14 de Julio, del celebre año 1706
Quién quiera que esté leyendo esto:
Annie Leonhartd es la nueva chica del pueblo, ella y su familia se mudaron hace unos días. La familia Ackerman no parece muy feliz, aunque me es difícil entender el por qué de sus verdaderos motivos. Mira, no tengo nada en contra de Annie y su familia, pero si lo pienso bien, puedo entender un poco porqué no los quieren cerca, todos son muy espeluznantes, sin mencionar que no parecen muy dispuestos a relacionarse con alguien del pueblo. Sin embargo, la familia Leonhartd no deja de intrigarme, se rumorea que son parte de alguna de las siete tribus mágicas de Erdia y que por eso no son del agrado de la familia Ackerman.
Eso podría explicar por qué todos tienen la misma mirada profunda y el mismo comportamiento tétrico. Como sea, Sir Carther también les ha dado la bienvenida porque sigue insistiendo que en SpringHollow todos son bienvenidos, sin importar de dónde vengan.
Debería terminar ésta parte del diario anunciando un evento aun más importante para el pueblo: mañana por la noche será la fiesta de compromiso del señor Carther Blair y la señora Kushel Ackerman. Después de casi dos años de la muerte de uno de los integrantes de la familia, por fin los Ackerman han decidido dejar su luto y comenzar de nuevo. Prueba de ello es que ahora son dueños de algunas minas de carbón y desde luego, el inminente casamiento que se tiene planeado para antes de que el otoño sea demasiado cruel.
Me da sincero gusto que la familia Ackerman comience a encajar en SpringHollow.
F. C
Levi cerró el diario.
Hanji les había insistido en que se quedaran una noche más a descansar en su casa, después de que la ayudaran a hacer una limpieza y ordenamiento de ésta misma. Claro que también había sido un pretexto para hacer que Eren y Levi se quedaran para hablarle más de las misiones a las que habían ido, de su historia y de cómo habían llegado hasta Adá. Levi había hablado sobre su vida en Hollow Blair y la extraña maldición que seguía siendo un misterio. Se esforzó en detallar cómo había conocido y percibido a Eren Jaeger en un principio, pero como después de todo lo que había sucedido, toda su primer impresión había mutado en algo más.
Para ésta historia, Eren dejó que Levi hablara y fuera el protagonista. Permitió que contara cómo él había percibido todo lo que estaba sucediendo con Hollow Blair y de alguna forma, logró que la historia fuera más emocionante de ésta manera. Hanji ya comenzaba a llenar los espacios en blanco y agregarle más dramatismo a todo. Exagerar las cosas y llevarlas muy lejos, era después de todo, el don con el que ella había nacido.
Pero después de horas de hablar de su historia, Levi se retiró a uno de los cuartos que Hanji les había dado para continuar leyendo el diario de Farlan. Podía escuchar las risas de Eren, Nanaba y Hanji en la planta baja de la casa, pero su mente seguía tratando de analizar éste diario, de encontrar todas las piezas y encajarlas bien. En ésta nueva parte había aprendido que alguien de su familia había muerto, pero él no tenía recuerdos de muertes.
Recordaba a su abuela, una mujer mayor que le hablaba sobre cosas importantes que había olvidado, pero al detenerse a pensar en ella con más calma, de pronto todo se sintió incorrecto. Sus recuerdos eran ajenos y muy lejanos, recordaba una enorme casa lujosa en la que él no recordaba haber estado jamás. Recordaba sentarse con ella cuando era un niño y mirar por la enorme ventana de su habitación.
Callejones estrechos y coloridas casas que nunca fueron parte del entorno de Hollow Blair.
Entonces sus recuerdos se redirigieron a Mikasa, cuando ella también formó parte en aquellos recuerdos de una mujer canosa de ojos azules y sonrisa amable a la que llamaban abuela. Tenía vagos y confusos recuerdos de haber crecido con ella, de haber tenido una relación estrecha y llena de complicidad; debió saber que esos recuerdos tampoco podían ser correctos cuando a su mente venían soleadas tardes de verano, jugando con ella a tomar el té mientras escuchaba el lejano ruido que hacían las olas al chocar. Pero el jamás había visto el mar.
Además, los recuerdos parecían confusos y distorsionados cuando en contraste, se podía recordar a sí mismo en la soledad de su habitación, en su casa de Hollow Blair, mirando la lluvia caer con desinterés. Tampoco pudo recordar cuándo o por qué su relación con Mikasa se había dañado, sabía dentro de todo, que algo muy grave había sucedido. Él no tenía ningún recuerdo de una pelea y tampoco tenía recuerdos de él y Mikasa en la mansión Ackerman. Todos sus recuerdos que tenían sentido y que no eran confusos empezaban a partir de sus quince años. Llegó a la resolución que muchos de esos recuerdos no eran suyos, o al menos, si no era demasiado descabellado pensarlo, esos recuerdos no eran de ésta vida.
La voz dentro de su cabeza bufó con ironía.
A la mañana siguiente se prepararon para partir hacia la estación para tomar el tren que los llevaría a Deralia. Eren le había prometido a Hanji que cuando rompieran la maldición regresarían para contarle el resto de la historia y aclarar todo el misterio que Hollow Blair parecía guardar. Resultó que Hanji Zoe era una escritora de cuentos, un tanto famosa en Adá y había prometido empezar a escribir sobre el misterio de Hollow Blair, Levi y su médium. Porque a pesar de que toda la historia parecía girar en dirección de Eren, Levi seguía siendo el centro en ella y por eso, Hanji decía que era más apropiado que Ackerman fuera el protagonista.
—Tienen prohibido morir— Ella les dijo a ambos, cuando estaban a punto de abordar el automotor de Nanaba.— ¡La historia que escribiré sobre ustedes debe tener una conclusión!
Levi rodó los ojos y dijo:
—Como sea, Eren y yo llevamos prisa.
Luego cogió la mano de Eren y lo arrastró hacia dentro del automotor. Hanji agitaba la mano con entusiasmo y Moblit sólo sonreía con cariño hacia la castaña que comenzaba a tomar el ritmo de su vida nuevamente. Cuando Nanaba encendió el motor y el automotor se puso en marcha, Levi pudo sentir la mirada curiosa de Eren sobre su persona. Cuando giró el rostro y su inquisitiva mirada chocó contra la del médium, éste habló.
—No llevábamos prisa— Arrugó su nariz y se corrigió a sí mismo diciendo:— No mucha, después de todo.
—Yo tenía prisa por alejarme de ella.
Ante el comentario de Levi, Eren soltó una carcajada.
—Te agrada.— Terminó por decir el médium y había sido una afirmación, no una pregunta.
Había una parte de Levi que quería negar tal hecho, pero se encontró con que gran parte de él no quería negarlo. Así que en su lugar, rodó los ojos fingiendo molestia y cruzó los brazos sobre su pecho. Él en realidad esperaba volver a ver a Hanji y Moblit pronto.
El viaje en tren desde Adá hasta Deralia sería largo, al menos toda la noche y parte de la mañana. Si bien, la idea agobiaba a Levi un poco, tampoco lo molestaba demasiado el largo viaje porque descubrió que también le gustaba mucho el lujoso tren. Además, se veía a kilómetros que era cómodo y sabía que el menú de la comida era decente, así que no tenía muchas protestas por tener su trasero en el asiento de un tren por más de doce horas seguidas. De cualquier forma, ésta era su primera vez abordando un tren y mentiría si dijera que no estaba emocionado.
Sus asientos estaban en la parte trasera del tren, por lo que era un poco más privado y también, más despejado de gente. La siguiente estación en la que el tren haría una parada era Halem, en una pequeña villa que se llamaba de la misma forma; durante tres horas Eren y Levi no hicieron otra cosa que contemplar el paisaje, cómo este iba cambiando conforme el tren seguía avanzando.
La hermosa villa demasiado moderna iba quedando atrás, siendo sustituida por verdes valles y vacas pastando en ellos. Las ocasionales casitas que se podían divisar a lo lejos y luego, las curvas demasiado cerradas que conducían a negros bosques tupidos que no parecían tener fin por las que el tren tenía que pasar. Todo le parecía nuevo y bastante fascinante, nunca había conocido otra cosa que Hollow Blair y su eterno cielo gris y su frío de mierda, así que sí, todo era maravilloso ante sus ojos.
No habían hablado mucho durante ese tiempo, pero tampoco eran personas particularmente habladoras, así que ambos estaban bien con ese cómodo silencio. Los asiento frente a ellos estaban vacíos pero reservados para alguien que subiría en la siguiente parada, así que después de todo, no iban a tener tanta privacidad como Levi creyó en un inicio.
Cuando llegaron a Halem, mucha gente descendió pero otra tanta abordó y Levi hizo una mueca al pensar que el resto del viaje lo tendrían que compartir con otro completo extraño. Era curioso, vivir aislado del mundo real podía tener este efecto en las personas. Y de cualquier forma, a Levi nunca le había ido bien socializando con la gente de Hollow Blair, así que tal vez era normal que ya no quisiera socializar con otras personas a menos que fuera completamente necesario.
Entonces la persona que ocuparía los asientos frente a ellos llegó, y no debió haber sido difícil para Levi identificar el singular aroma a flores y un poco de leña cuando ella se sentó frente a ellos. Eren de inmediato se enderezó en su lugar y abrió mucho los ojos, mientras que Madame Escarlata parecía gratamente sorprendida de haberlo encontrado. A pesar de todo lo que Levi pudo pensar en un principio, la mujer se veía bastante bien y ni siquiera estaba dando la impresión de que estuviera metida en problemas con el Oráculo o la Orden, si la alegre sonrisa brillante era algún indicativo.
—Bueno— Comenzó con aquella voz cantarina de siempre.— No pensé que los encontraría aquí, de entre todos los lugares. ¿Me están siguiendo?
—¡Volviste a desaparecer!— Acusó el médium, luego arremetió diciendo:— Y abandonaste a Eragón.
Isabel torció los labios y sus ojos se llenaron de un dolor que ocultó bajo una mascara casual, mientras le dedicaba una sonrisa de labios excesivamente rojos a Eren y actuaba como su "yo" habitual.
—Ya sé, qué asco— Ella encogió los hombros, dando una fachada relajada que era falsa.— Pero han habido contratiempos con mi misión de investigación.
—¿Misión?— Eren le cuestionó con una ceja arqueada de incredulidad.— ¿O más bien tu huida por el hurto de manzanas doradas?
La sonrisa alegre de Isabel se borró de inmediato y su fachada de tranquilidad se vino hacia abajo, hundió los hombros con pesadez y se quitó el extravagante sombrero rojo que llevaba sobre su cabeza. Su cabello de un rojo intenso estaba peinado en cuidadosas y complicadas trenzas que a pesar de todo, no se arruinaron ni un poco debido al pesado sombrero de plumas negras. Por primera vez, Levi le vio una expresión de hastío en su serio rostro y eso también parecía ser algo nuevo y fuera de lugar, ya que generalmente, era Madame Escarlata quien irritaba a otras personas. Ella dijo con la misma molestia:
—Así que te encontraste con La Orden.
—El Oráculo, en realidad— Respondió secamente Eren.— Así que por eso huiste.
Madame Escarlata agitó una de sus manos enguantadas como para restarle importancia al asunto. En realidad, se veía bastante elegante con su pomposo vestido rojo. Levi nunca la había visto de ésta forma, pero tampoco se le hacía extraño, puesto que la mujer era excéntrica por naturaleza y todos los atuendos llamativos le sentaban de maravilla.
—Sí y no— Quitó los guantes blancos de sus manos y luego los acomodó en su regazo.— El plan original era seguir a los miembros de una octava tribu... luego vi a La Orden tomando la decisión de venir por mi cabeza y decidí quedarme oculta. Eren, esto no es por las manzanas, se trata de los Memorials.
—¿La octava tribu?— Eren frunció el ceño en confusión.— Pensé que se habían extinguido en el Gran Castigo.
—¿Existió una octava tribu?— Interrumpió de pronto Levi.
Tanto Isabel como Eren intercambiaron algunas miradas agudas entre sí. Luego el médium asintió en dirección de la hechicera, para que fuera ella quien tomara la palabra.
—Hace muchos siglos atrás existieron ocho tribus en total— La expresión en el rostro de Isabel era de completa seriedad mientras hablaba.— Ésta segunda tribu no era como las otras seis que nacieron de los ancestrales. Ésta segunda tribu tuvo un nacimiento incluso más poderoso que los ancestrales.
»Si bien, los ancestrales fueron el resultado de la combinación entre medusas y humanos, la segunda tribu fue el resultado entre un centinela y una humana que había comido de las manzanas doradas del huerto del Smultronställe. Sus dones tenían que ver con la memoria, los recuerdos y la mente. Podían quitarlos o devolverlos, modificarlos, e incluso podían transferir su mente a la de otras personas e influir en sus pensamientos y sentimientos. Decían que su fuerza física equivalía a la de cien hombres y los ordinarios comenzaron a adorarlos como dioses. Sin embargo y a pesar de su gran poder, era bastante común que muchos de los miembros nacieran con defectos físicos debido a que sus padres cometían incesto para mantener la pureza de la sangre...
Isabel puso una mueca pensativa en su rostro, sus labios rojos estaban ligeramente torcidos y sus ojos verdes miraban un punto muerto en su vestido rojo, sin realmente estar viendo nada. Eren por otro lado, tenía la boca y los ojos ligeramente abiertos, como si de repente hubiera tenido alguna especie de realización que lo había golpeado con la fuerza de un tren de carga. Levi en cambio, tenía un interés genuino en la historia que nadie se había molestado en contarle hasta ahora. De alguna, sentía muy dentro de su corazón que toda esta historia era de vital importancia para entender la maldición de Hollow Blair.
Tal vez ya estaba comenzado a asociar todo esto con la perdida de algunos recuerdos o con que muchos de ellos también parecían alterados. De nuevo, la cosa dentro de su cabeza estaba completamente callada, sin hacer ni un solo eco dentro de su mente; ante el silencio prolongado de Madame Escarlata, Levi volvió a hablar, pero ahora con una urgencia de saber más acerca de ésta tribu en particular.
—¿Qué pasó con ellos?— Cuestionó, casi atragantándose con su propia saliva.— ¿En dónde están?
—La reunión de los cielos— Respondió Eren en lugar de Isabel.— Se reunieron todos los centinelas y se decidieron dos cosas importantes: la primera fue que los Memorials eran un peligro para El Continente y debían ser eliminados, la segunda fue la prohibición de las manzanas doradas a los humanos o a las siete tribus restantes. Eso también provocó que años después, Erdia abandonara el continente
—No obstante— Comenzó Isabel, aún tenía esa cara pensativa.— Algunos miembros lograron sobrevivir y se mezclaron con las otras tribus, a excepción de tres linajes que se habían mantenido puros durante siglos, y uno de ellos es el encargado de controlar al Oráculo. Ese linaje es la razón por la que incluso La Orden no interfiere cuando el Oráculo toma una decisión.
Eren jadeó, algo que sonó brusco y ahogado en lugar de sólo sorprendido.
—Dina Fritz, su familia fue quien fundó el Oráculo— Balbuceó un aturdido Eren Jaeger, luego sus grandes ojos verdes se enfocaron en el rostro impasible de Isabel.— ¿Pero cómo sabes todo esto?
—En mi viaje al Continente me encontré con otra descendiente pura de los Memorials: Historia Reiss, fue ella quien me contó esto— La chica hizo una larga pausa y al final terminó suspirando largamente cuando le admitió a Eren:— Al igual que tú con tu gen ancestral, descubrí que tengo un gen especial heredado por la madre de mi padre.
Levi ni siquiera necesitó ser un genio para saber de qué gen estaba hablando Isabel, porque las cosas estaban tomando un sólo rumbo y cuando menos cuenta se dio, terminó murmurando:
—Un gen de la octava tribu.
Eren tampoco parecía sorprendido ante la resolución de Levi, e Isabel simplemente se limitó a asentir muy lentamente.
—Y el Oráculo modificó los recuerdos que tenía sobre mi familia y mi verdadero origen— Había tanta rabia contenida en la voz de la hechicera a pesar de que su rostro seguía en blanco— Gracias a que Historia me regresó el conocimiento de mi don he podido contrarrestar los recuerdos falsos y recuperar los verdaderos poco a poco— Su implacable mirada profunda y llena de rabia regresó al médium.— Eren, es probable que a ti también te hayan quitado recuerdos.
Nuevamente, Levi vio la expresión llena de muchas emociones diferentes cruzar en el rostro de Eren. También había rabia e impotencia, pero dentro de todo eso, igual estaba ésta cruda y dolorosa realización que brilló en sus ojos demasiado verdes. Era la primera vez que Levi lo veía así, mostrando demasiadas emociones humanas de una sola vez y le dolió saber que no eran por él.
—¡Los recuerdos de mi verdadero guardián!— Exclamó el médium de pronto, haciendo que Levi respingara y la cosa dentro de su cabeza se agitara violentamente.— ¡Tienes que devolvermelos!
Eren le exigió a Isabel y algo picó dolorosamente en Levi, mi verdadero guardián, esa frase seguía haciendo eco en lo profundo de su mente. Las palabras llegando a aquella parte oscura donde la voz en su cabeza yacía atrapada, pero la voz no dijo nada a pesar de todo, a pesar de que éste parecía ser su momento de hablar de una buena vez. Madame Escarlata negó con la cabeza ante la petición desesperada de Eren, que seguía lastimando a una parte de Levi.
«No te aferres demasiado a Eren. Él nunca te pertenecerá», pudo recordar aquellas palabras que una vez le había dicho la voz dentro de su cabeza y Levi quería gritar que no era así, que se equivocaba. Que Eren había sido suyo desde el primer instante, que era su médium y él su guardián. Pero también sabía que sólo se estaba engañando a sí mismo, porque desde el inicio supo que el verdadero guardián de Eren no era Armin y tampoco él. El guardián de Eren estaba en algún lugar, quizá esperando por él en la bahía.
Por un segundo, Levi cerró los ojos y su mente se inundó con imágenes hermosas. Cielos demasiado azules y esponjosas nubes blancas, atardeceres demasiado anaranjados y rojos. Un mar turquesa que se mecía suavemente, valles repletos de girasoles y tulipanes; una bonita casa de azulejos que en su interior guardaba miles de lámparas lujosas y cristales que resplandecían contra la luz del sol. La sensación cálida del sol en su piel y la brisa salada picando en la punta de su nariz y un bonito jardín verde. Parecía tan pacifico y de pronto, se encontró añorando el lugar.
—No... no puedo— Los pensamientos de Levi se interrumpieron por la voz cansada de Isabel.— Así no es como funciona el don. Yo no fui quien te quitó tus recuerdos, entonces no puedo regresarte algo que yo no tengo. Es probable que haya sido Zeke o la misma Dina y sabes que ellos no te los van a devolver.
Eren pareció desinflarse en su asiento y Levi trató de ignorar el pinchazo de dolor que le provocaba ver al médium tan desesperado por encontrar a su verdadero guardián. La mirada gris de Levi se dirigió a la ventana a su izquierda y miró la nada, porque afuera ya estaba oscuro y las únicas luces que se podían divisar eran las que estaban a los costados de las vías del tren que pasaban cada tanto de tiempo. Él ni siquiera notó el pesado silencio que se había formado hasta que Isabel volvió a hablar.
—Por eso me dirigió a Deralia, allí se encuentran las únicas personas que si bien, no van a devolvernos nuestros recuerdos, sí que pueden decirnos lo que olvidamos.
Otra pausa, pero ésta vez, Levi pudo sentir la insistente mirada de Madame Escarlata en su persona. Parpadeó cuando sus ojos se posaron en el rostro demasiado serio de la mujer. A juzgar por la mirada de Eren, parecía que él ya más o menos comenzaba a entender. Levi abrió la boca para preguntar, pero no hizo falta, Isabel ya estaba hablando.
—Kenny y Kushel Ackerman son las personas que podrían aclarar todo este misterio de una maldita vez.
Fue el turno de que Levi jadeara.
—Oh.
¡Hola a todas/os! Espero que se encuentren muy bien y que su cuarentena no les esté pareciendo tan pesada. Después de un tiempo de ausencia, por fin me aparezco por aquí para dejarles la continuación de éste fanfic y bueno, siento que para éste punto ya muchas de ustedes han descubierto el misterio secundario de toda esta historia enredada. Ahora, también y como lo vengo diciendo desde el capitulo anterior, estamos llegando a la recta final del fanfic. En realidad, nos quedan como máximo cinco capítulos más y todavía no me decido si habrá epilogo, por lo que se estará viendo en un futuro cercano al final. Así que espero de todo corazón que se queden conmigo al final, para averiguar cuál será la resolución de todo este embrollo. Si llegaste hasta acá, muchas gracias por tomarte el tiempo de leerme y comentar, eso siempre me motiva muchísimo a seguir adelante. Ahora sí, sin nada más que agregar por el momento, nos estamos leyendo para la próxima.
¡Saluditos!
P.d: ¿Qué les pareció el capitulo de hoy? ¿Nuevas teorías? ¿Notaron alguna curiosidad? Me gustaría mucho saber si es así.
Love you 3000, Dragón. 🐉🌹
