Pasar por las puertas de la disquera de su mano, fue tan maravilloso como la confección de Andrew a Margaret, enfrente de toda la oficina, en esa película La Propuesta.
Sesshomaru simplemente tomó su mano antes de entrar y no la soltó, no le importó las miradas indiscretas, no vio las caras de estupefacción, tampoco los ceños fruncidos, no, él le condujo directo a la oficina. La presentó ante Miroku ahora como su pareja y después de recibir las felicitaciones del hombre todo fue un ir y venir de papeles, ir al estudio de grabación donde Sango comenzaba con la primera canción, Kagome se extrañó de que no fuera ninguna de las que habían escrito pero pensó que era de las otras usadas normalmente como "relleno". Hicieron un par de llamadas, caminaron de aquí para allá, fueron junto a Sango para poder orquestar su primera aparición pública, concretaron una rueda de prensa, más llamadas por la pronta gira de la banda en Europa y la llegada de un nuevo cantante masculino. Para la tarde, Kagome estaba agotada, jamás entró y salió de un auto tantas veces ni vio tantos papeles, era un caos. Miroku y Sesshomaru junto a Koga aún debían supervisar los últimos detalles del álbum debut de Kagura, la cual, no tardaría.
Lamentablemente Miroku le pidió ir con él a una de las empresa de radio de Nashville, ellos transmitirían las canciones pero, el jefe es alguien chapado a la antigua y deseaba conocerles en persona, ni modo.
Kagome pensó sería buena idea ella encargarse junto al joven Koga del álbum mientras ellos iban a la radio, Sesshomaru lo aprobó, era una gran idea y confiaba plenamente en el profesionalismo de ambos. Se despidieron con un beso en la mejilla ya que ambos odian eso de demasiadas demostraciones en público.
Mientras el jefe se iba junto a su amigo los empleados murmuraban de esa relación tan extraña y repentina. A nadie le cabía en la cabeza que Sesshomaru Taisho gustara de Kagome. Aunque la chica ahora se veía "bonita" con una falda plegada color verde y una blusa de estampado floral en colores rosa, no terminaba de ser simplona y medio aceptable, muy por el contrario de Taisho quien desprendía elegancia, autoridad y masculinidad por cada poro de su sexi cuerpo. ¡Nada en esa relación cuadraba! Las teorías y los chismes no tardaron en burbujear.
Koga y Kagome se dedicaron a hacer su trabajo, pero ahora, el joven Wolf veía a su compañera de trabajo bajo una nueva luz, una que podría ser peligrosa para su puesto en la disquera. Koga pensaba que Kagome era preciosa y sus ojos azules resaltaban más que antes, le gustó ver sus piernas, eran deseables y esa falda le ajustaba perfecta en la pequeña cintura, definitivamente le gustaba...
Kagura llegó a tiempo entusiasmada con su lanzamiento, fue un sueño que había tenido desde niña y estaba tan cerca de hacerse realidad, todo gracias a Sesshomaru, él creyó en ella desde que le escuchó cantar en ese bar del centro, estaba muy agradecida y a veces, los sentimientos se confunden, un agradecimiento se confunde con el amor... era el caso de la mujer, aunque ella todavía no lo veía así, y, al escuchar los cuchicheos de los empleados de sonido sobre la loca "relación" entre el jefe y la escritora de canciones, sus celos mal fundados subieron a niveles exorbitantes, sospechaba algo por parte de la mojigata desde la fiesta pero no creyó llegaría a algo tangible, estaba perdiendo la batalla en una guerra que ella creía podría ganar. Suspiró. Fue al baño y retoco su maquillaje, su vestido rojo le sentaba perfecto y ella estaba hermosa, le mostraría su lugar.
Caminó decidida hasta el estudio, cumplió con su trabajo pero demostrando la Mujer que era, movía las caderas y sonreía coqueta, sacar pecho y trasero como aprendió desde joven, los hombres siempre se fijan en estos puntos y ella siempre los resaltaba lo más que podía, ella no conocía otra forma de enamorar. Pero esta vez sus encantos eran para mostrarle a la mojigata quién mandaba y, si ella se lo proponía, su relación con Sesshomaru sería tan fugaz como el matrimonio de Britney Spears y Jason Alexander.
Kagome se intimidó, Kagura era preciosa y notar a los hombres babear por ella la cohibia aún más, Sesshomaru le aseguró ella no le atraía en lo más mínimo pero... ¿Como creer?, si hasta ella ponía en duda su sexualidad ante un mujeron como lo era la aspirante a cantante. Suspiró. Al menos no estaba su nuevo novio declarado o tendría que lidiar con los celos.
Terminaron con el trabajo, ya era tarde, decidió pasar a escondidas por la oficina de Sesshomaru para tomar algo de agua del oasis.
Se quedó contemplando el escritorio pensando en las tantas veces que fue a esa misma oficina para hablar con Sesshomaru sin pensar en que, tal vez, ya sentía algo por ella, sonrió ante la idea; su felicidad desapareció cuando Kagura entró con la guardia alta y cara de pocos amigos.
-No durará- dijo cerrando la puerta tras ella para plantarse ante su insignificante rival en amores.
-¿Qué cosa?- preguntó nuestra protagonista confundida.
-Su relación- aclaró cruzándose de brazos -En cuanto Sesshomaru sepa de mis intenciones hacia él, terminará contigo
-¿Te gusta Sesshomaru?- apoyó una mano en el escritorio, su miedo creció.
-Por supuesto, es un hombre recto y muy apuesto, debe estar con una mujer a su altura- le miro como se sentía, con insignificancia.
-Ya veo- junto un poco de su coraje -No dejaré que te lo quedes...- iba a comenzar un discurso desde su corazón pero la risa de la mujer le heló el valor.
-Esto no es un cuento de hadas, y si lo fuera- llevó el dedo índice de su mano derecha hasta sus labios rojos -Sesshomaru sería el príncipe encantador, yo la hermosa princesa y tú- le apuntó. Kagome apreció sus uñas perfectamente arregladas mientras procesa cada palabra -Tú serías el hada madrina, eres necesaria pero no indispensable, tampoco llegas a hermanastra malvada... eres tan... simple...
Kagome se quedó estática, ¿Tenía razón esa mujer?
Escuchó un par de golpes en la puerta, abrieron y vio a su novio entrar con todo y su frialdad, saludó a la futura cantante,le felicitó por su pronto lanzamiento, Higurashi comenzaba a molestarse pero, de repente, él fue directamente hasta ella, la tomó por la cintura para alzarla sacándole un jadeo y le besó en los labios. Para cuando el efecto mágico pasó Kagome vio que su rival ya no estaba. Agradeció en silencio la intromisión o quién sabe en qué hubiera terminado todo.
Llegaron al apartamento, su novio dijo aún tener un asunto pendiente, así que, eran ella y Buyo.
El reloj daba las ocho de la noche y pensaba en comenzar con la cena por su cuenta. Estaba en la cocina cuando Taisho finalmente llegó, traía dos paquetes, le entregó uno y pidió que se lo probara, intrigada, así lo hizo.
El vestido azul con flores en el escote y de falda en A hecha de tul le quedaba precioso, se notaba no era de alta costura pero a ella le pareció divino. Salió al salón descalza usando solo su nuevo vestido, con el cabello suelto y una bonita sonrisa.
Apenas y vio a Taisho no sabía si reír o desmayarse. Era, literalmente, un príncipe.
Optó por reírse, él sonrió, fue a su encuentro, cada paso era un suspiro por parte de su querida novia, hasta que pudo sostener sus delicadas manos.
-Eres una hermosa hada- se inclinó solemne para saludar y besar sus manos.
Ella podría morir en ése momento y sería feliz de hacerlos en sus brazos.
-Usted un buen mozo príncipe- siguió el juego.
Taisho volvió a tomarla por la cintura, ella apoyó las manos en sus hombros mientras giran y Buyo les observa sin entender del todo a ése par de tontos.
Era un cuento tan bonito.
Continuará...
Hasta aquí el capítulo chicas espero que lo hayan disfrutado.
Sesshy es un encanto
Podrá Kagome encontrar sus valor para defender lo que es suyo?
Se saldrá Kagura con la suya?
Sigan la historia para averiguarlo.
Besitos en el cachetito
