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-Secretos-
"Silenciar las cosas que podrían destruir tus sueños se convierte en un tormento... tarde o temprano todo se sabrá, el infierno por callar solo es el principio de un sufrimiento sin fecha de caducidad... Secretos, hasta el alma mas pura puede morir por ellos..."
[...]
La tensión en la morena era evidente, casi enmudeció ante la pregunta.
—Bueno... pues, yo creo que si usted vuelve a acercarse a mi de esa forma tan peligrosa yo no querré detenerlo— desvío la mirada sintiendo como si su rostro fuese una fogata a punto de consumirla.
—¿Puedo interpretar esas palabras como un "Si, lo deseo"?— pregunto con un toque divertido y seductor que ella apenas pudo reconocer. Recibió un asentimiento por parte de ella en afirmación— Bien, porque pienso acercarme de esa forma "peligrosa" mas seguido a partir de hoy— Hinata dio un leve respingo ante esas palabras, al darse cuenta de lo cerca que estaba él ¿en que momento se levanto de la silla? Se pregunto impresionada.
—Ka...ka...shi...— murmuro despacio sintiendo la calidez del aliento de él sobre sus labios, tan cerca, tan sensual... tan deseado.
Cerro los ojos a sabiendas de lo que ocurriría, se dejo envolver por las sensaciones que aprisionaban sus sentidos, esos besos que recibía eran hambrientos, pasionales que la hacían perder la cordura en cuestión de segundos.
¿Porque nunca podía resistirse? Era como si su cuerpo intentara cegarse ante una verdad que estando tan cerca era imposible ignorar.
Un leve gemido salio de esos labios rosas al rendirse al contacto sin pudor que su esposo ejercía sobre su pecho medio desnudo, no supo en que momento él le desabrocho la blusa, deslizando las manos con tal maestría que pensó se derretiría en cualquier segundo.
Sin dejar de besarla la llevo hasta el escritorio, apartando de forma brusca todo lo que había en este, la bajo hasta dejarla sentada sobre el escritorio, tenerla en esa posición y en ese lugar tan concurrido le provocaba un morbo increíble, el pensar que alguien pudiese llegar en cualquier momento y encontrarlos en una posición comprometedora le hacia sentirse mas excitado.
Una de las manos de Kakashi acariciaba la espalda de ella, mientras que la otra viajaba marcando el camino de esas hermosas piernas bajo la falda de la morena, continuo tocándola con vehemencia, hasta llegar a esa estorbosa tela que no le permitía terminar con su cometido.
Delineo con sus labios la curvatura del cuello de esposa, sacándole suspiros y gemidos que ella inútilmente intentaba apagar con las manos, él sonreía ante la situación en la que estaban, ella no podía siquiera razonar o ponerle un alto, y en ese estado de excitación no se sentía capaz de poder acatar alguna petición de pausar.
Con su boca libero los senos tan apetecibles de ese molesto sostén, rodeo con su lengua los pezones, turnándose entre ellos, para prestarles la misma atención y degustarlos por igual, leves lamidas y succiones estaban enloqueciendo a su esposa eso era mas que seguro, aun sobre la tela en medio de las piernas de ella pudo palpar lo dispuesta y necesitada que se encontraba ya.
Los dedos se movieron de forma sugerente, moviendo ese trozo de tela que aun cubría el núcleo donde tanto esperaba probar.
—No... aquí no...— alcanzo a musitar de forma pausada debido a la fatiga en su respiración.
—Shhh... si no haces mucho ruido nadie se dará cuenta—
Hinata se aferro con fuerza en los hombros de su esposo, al escuchar el ruido de un cierre bajarse— Kakashi...— soltó un leve gemido al sentir la estocada que la invadía.
Sonrío de nuevo al nota la expresión de su delicada esposa, adoraba tanto verla de esa forma, volvió a besarla en los labios para ahogar sus gemidos en cada embestida, su encuentro por la mañana fue solo un incentivo, el estaba deseoso de mas, tanto tiempo conteniéndose, la necesitaba, hacerla suya, sentirla suya.
Con fuerza se aferro con las piernas a la cintura de él, para darle mayor acceso y continuar con ese vaivén de placer, pronto la habitación se lleno de suaves gemidos junto al sonido del choque de sus sexos al unirse en esa pasión tan descontrolada pero necesitada.
Kakashi presionaba las caderas de Hinata con fuerza, para lograr llegar aun mas profundo, cada movimiento del albino la hacia estremecer, las embestidas eran dolorosas y placenteras, por momentos ella creía que era incapaz de contenerlo en su interior, los pequeños vestigios de dolor al sentirlo salir de su intimidad eran un poco incómodos, pero al mismo momento la necesidad de sentirse llena de él le sofocaba, dolía si, pero lo necesitaba tanto.
—Hinata, necesito que...— la voz de Tsunade sorprendiéndolos al abrir la puerta, la hizo tensarse del miedo.
Para su suerte Kakashi iba con la vestimenta de Hokage, así que basto con que moviera la capa rápidamente para ocultar la desnudez y la posición tan incomoda que tenían.
—¿Te importaría regresar en cinco minutos?— sugirió Kakashi, con la voz agitada, intentando sonar lo mas tranquilo posible.
Tsunade no dijo mas, solo cerro la puerta y salio con el ceño fruncido.
—Lo siento— susurro Kakashi, a tiempo que dejaba toda su semilla dentro de su esposa.
Ella seguía con el rostro apoyado en el pecho de él, eso había sido tan vergonzoso ¿como iría a ver a Tsunade ahora? ¿Que pensaría de ella?
—Eso estuvo mal— comento tocándose las mejillas con vergüenza.
—A mi me pareció una experiencia excitante...— le dijo al besarle la frente— Pero tranquila, yo hablare con Tsunade, no debes preocuparte por eso— comento como si fuese algo trivial.
Hinata al recuperar su raciocinio y un poco de aire en sus pulmones, para sacarla por completo de su embelesamiento sexual, se dio cuenta del enorme error que cometió al dejarse llevar tan pronto por esas caricias. Se avergonzó a un mas, al repasar los hechos en su mente y notar como no hubo necesidad de tanto juego previo para que ella estuviese lista y dispuesta.
—¿Te lastime?— pregunto sintiéndose un poco culpable, quizás fue demasiado brusco con ella—Hina, ¿estas bien? Si te hice daño, por favor perdoname— pidió al ver la ausencia en los ojos de su esposa.
—No me hizo daño— respondió sin mirarlo— es solo que...— mordió su labio inferior sintiéndose tan expuesta— Me porte como una...— frunció los labios y luego suspiro, no se atrevía a decirlo.
—Por supuesto que no— le interrumpió captando rápidamente los pensamientos de la chica— es normal en una pareja dejarse llevar de esa forma, dejame decirte que me encanto disfrutarte de esta forma, cada faceta tuya enloquece mis sentidos, me encantas— le susurro al oído, saliéndose por fin de su interior.
Ella soltó un leve gritito al sentir como el abandonaba su interior.
—¡Demonios!— musito en voz baja, al notar que su erección volvía a estar tan firme como hace unos segundos— Ella lo miro un poco asustada y divertida ¿como era posible que él aun siguiera con tantas energías?— Lo siento, no quiero parecer un pervertido, pero...— su seductora voz sonaba agitada, pero aun así le removía cada fibra de su ser.
Hinata gimió arqueando su espalda, haciendo su cabeza hacia atrás al sentir como nuevamente su ser se llenaba con la virilidad de su esposo dentro de ella, cada vez mas profundo, mas intenso, mas fuerte, mas ardiente...
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En el recinto Hyuga se llevaba a cabo una reunión muy importante, el plazo que se le dio a Hinata para proporcionar un heredero seguía avanzando y ya casi llevaba medio año de casada sin dar un mínimo avance.
—Todas las mujeres del clan han logrado embarazarse en los primeros dos meses de casadas, es una burla que a esta altura aun no tengamos noticias de Hinata— comentaba con cierto fastidio el patriarca del clan.
—Hiashi ¿Es que acaso tu hija no puede cumplir siquiera con algo que debería natural en ella? Las mujeres por naturaleza están hechas para dar hijos— uno de los ancianos proseguía con las quejas.
—Se le están dando demasiadas libertades solo por ser la esposa del Hokage, es momento de hacerla entender que ella aun debe seguir las reglas de este clan, no es posible que nos equivocáramos enviándola a ella como esposa, si no puede cumplir con esa tarea simple, es mejor enviarla a la rama y secundaría y sellarla, sera mas útil así— La anciana hablaba con desdén, era un hecho que nunca le agrado Hinata.
Para la mayoría en ese consejo, la Hyuga era una vergüenza, no estaba a la altura de tan orgulloso clan.
—He hablado con mi hija, ella sabe bien lo que debe hacer, un año les he concedido para dar frutos— Hiashi mantenía su postura firme sin inmutarse ante las quejas.
—Me pregunto si la verdadera causa de la ausencia de un heredero es porque no sirve para procrear o aun no han consumado ese matrimonio, de ser así hay que enviar a Hanabi en su lugar— de nuevo el patriarca hablaba haciendo ver que en todo Hanabi sería mejor que Hinata.
—Tonterías, como no serviría para procrear, antes de casarse se le instruyo todo acerca de los deberes que debe cumplir como esposa, en todo caso, no estaría demás que vuelva a tomar esas clases, es tan tímida que no debe estar haciendo las cosas bien—
—entiendo sus molestias, pero me he asegurado de aclararle las consecuencias de no dar un heredero pronto— el líder del clan se levanto al termino de sus palabras, dada por finalizada la reunión.
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Naruto caminaba por las calles de Konoha, con una pequeña caja en sus manos, llevaba ya mucho tiempo guardándola, no se había sentido con el derecho suficiente para poder observar el interior de este, pero su noche anterior había sido un fastidio, todo su mundo estaba de cabeza, y ese pequeño objeto en sus manos era el ultimo regalo que recibió de su amada Hinata.
Se adentro a Ichiraku ramen suspirando cansino, no tenía ni la menor idea de como solucionar sus problemas, cada vez que veía una pequeña luz todo su mundo se volcaba de nuevo.
—¿Vas a botarlo?—pregunto Kiba sentándose a lado de Naruto, señalando la pequeña cajita en la barra, el rubio no se atrevió a mirarlo— Es mejor que cuides esa cosa, Hinata se metió en muchos problemas por obtener eso— con ese comentario logro tener la total atención de Naruto que ahora lo veía esperando a que continuase— Fue en la misión de las ruinas de Kaguya, ese objeto estaba en un museo de uno de los señores Feudales, ella prácticamente les rogó para que le permitieran tenerlo, ofreció dinero, pero el señor Feudal no lo acepto, al final después de tanto suplicar la dejaron tomarlo, aunque antes de eso se aprovecharon y la hicieron hacer mucho trabajo que no estaba en nuestras ordenes, pero ella lo hizo para poder tenerlo y dártelo, eres un idiota con suerte—
La curiosidad de Naruto creció aun mas, así que por fin y con un leve temblor en sus manos ses atrevió a abrir la caja —Dale la vuelta—comento Kiba, al ver la mirada anonadada del rubio.
..."Naruto"...
—Era uno de los Kunai del cuarto Hokage Minato Namikaze, al parecer ese lo hizo cuando decidió que nombre darte o que se yo, algo así, pero el grabado con tu nombre ya estaba en él, es por eso que Hinata hizo todo lo que pudo para poder dártelo, dijo que no podía darte la familia que se te negó en tu infancia, pero al menos podía darte un recuerdo de ellos—
Los ojos de Naruto no pudieron soportar mas el escozor y la humedad en sus mejillas se deslizaban por inercia. Ese objeto era algo único, una de las armas de su padre con su nombre tallado al reverso y ella lo encontró para él.
La culpa empezaba a quemarle, pensar que ella traía eso consigo el día que el le destrozo el corazón.
—Aunque quisiera golpearte de nuevo por haber lastimado a Hinata no lo haré, creo que ya es suficiente castigo para un idiota como tú, el vivir con la pena de haber dejado atrás a la única mujer que dio todo por ti— Kiba siguió degustando de su ramen, era cierto que aun le tenia resentimiento a Naruto por como dejo a la peli-azul, pero también sabía que ahora mas que nunca estaba sufriendo.
Naruto se puso en pie, aun mas decidió a recuperar a Hinata, era ella a quien necesitaba para crear nuevos recuerdos y formar una familia, solo rogaba en cada paso que ella no estuviese enamorada de Kakashi.
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—¿Entonces confesaste todo?— pregunto Ino a Sakura en la floristería Yamanaka.
—Si Ino, le dije quien es el verdadero padre, dijo que lo buscaría, desde ayer en la noche no lo he visto, no llego a dormir— la peli-rosa estaba pálida y con los ánimos por el suelo.
—Aun no ha hablado con él, de lo contrario ya te hubiera buscado, con lo eufórico que es vendría a buscarte al instante que Naruto le dijera algo, ademas no creo que sea muy problemático para ti, el tiene una relación ahora, es mejor que cuides de tu matrimonio, nadie mas querrá hacerse cargo de un hijo que no es suyo—
—Lo sé... lo se muy bien Ino—
La charla entre las chicas continuo con detalles, sin percatarse que aun estaba una persona en el vivero muy cerca de ellas escuchando la conversación que le estaba helando los pies.
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Tsunade veía a la pareja frente a ella con el ceño fruncido.
—¿Es acaso no puedes esperar a llegar a tu casa? Te recuerdo que aquí no es un hotel, es un hospital— se dirigía a Kakashi quien solo sonreía bajo de su mascara.
—De acuerdo, no volverá a ocurrir— dijo rascándose la cabeza, Hinata seguía cabizbaja muerta de vergüenza— A decir verdad venia a buscarte, necesito que nos des el mejor método anticonceptivo— La morena dio un leve respingo ante la solicitud de su esposo.
Una vena se marco en la frente de Tsunade, Kakashi podía ser muy inmaduro a veces, no se había disculpado, si no que olímpicamente sin ningún pudor esquivo el tema.
—No debe preocuparse por eso— interrumpió Hinata— hace unos días vine a ponerme una inyección—
—Si ya tienen todo solucionado les pediré que abandonen mi oficina y por favor Kakashi deja a mi doctora hacer su trabajo si tanto deseas tener sexo con ella busca una habitación— le grito molesta, acción que solo hizo reír al peli-gris.
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—Lo siento, por no decirle— susurro nerviosa Hinata estando fuera de la oficina de Tsunade.
—No te preocupes, lo bueno es que ahora no hay riesgos de que quedes embarazada tan pronto, quiero que nos cuidemos un tiempo mas, lo he pensado mucho y creo que por lo pronto no es momento de traer niños al mundo, quiero disfrutar un poco mas de nuestro tiempo como pareja— dijo abrazándola.
Hinata correspondió el abrazo, pero lo puedo evitar derramar un par de lagrimas que no fueron percibidas por Kakashi...
¿Como le explicaba que debía embarazarse cuanto antes, de lo contrario sería Hanabi la nueva esposa?
No quería separarse de él, se sentía querida y especial estando junto a él, podría sobrevivir de nuevo en su antigua rutina, pero no soportaría que su hermana siendo tan joven fuese obligada a casarse para cumplir con algo que le corresponde a ella, el tiempo corría y el plazo para llevar en su vientre un heredero avanzaba.
¿Debía decirle a su esposo los planes de clan? ...No... lo mejor era callar e intentar solucionar todo por su cuenta, el ya tenía demasiados problemas cuidando de toda la aldea, era egoísta de su parte dejarlo cargar con un peso mas.
