Al día treintaiuno de julio del año dos mil
Sr. Potter,
Espero se encuentre mejor y las pociones le hayan ayudado. Me ha sido imposible verlo nuevamente para asegurarme de su estado y ofrecer mi asistencia. En este afortunado encuentro con la señorita Granger, infiero señora Weasley ahora, me entera que actualmente usted radica con la señora Andrómeda Tonks.
No extiendo más este mensaje pues le quito valioso tiempo a la señorita, incluso cuando me ofrece su tiempo para que lo termine, pero espero que goce de una mejoría sustancial para cuando lea estas palabras.
Una vez más le reitero mi arrepentimiento ante la inexcusable impertinencia que cometí y las consecuencias generadas.
Sinceramente,
Severus Snape
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23 de octubre del 2000
Sr. Snape,
Espero se encuentre bien y con buena salud. En lo particular, he mejorado indiscutiblemente.
Por favor, no se disculpe más; no después de todo lo que ha hecho por mí —antes o después de este evento—.
Como Hermione, aún Srita. Granger, le ha comentado, a esta fecha hace demasiado tiempo ya; me encuentro visitando a mi ahijado, Edward "Teddy" Remus Lupin. Y, debo decir, comienzo a comprender más su reticencia a las travesuras infantiles, a los incansables cuidados requeridos para magos jóvenes y al ruido intempestivo. Otra cosa es no poder permanecer molesto con él al ver su cara sonriente… a pesar de saber que de nuevo mi paz será interrumpida en breves minutos.
Lo encuentro principalmente agotador, mientras que al mismo tiempo lo encuentro revitalizante. ¿Será que sólo me pasa a mí? No imagino lo que sería extender estas visitas a periodos comparables a los escolares.
Este tiempo con él me ha hecho recordar eventos de mi infancia, antes de entrar al Colegio, principalmente aquellos que tienen que ver con la magia en los momentos en que no sabía nombrarla así.
Si he de pensar en aquellos años de una forma positiva, puedo agradecer los regaños y los castigos de mis parientes pues me enseñaron cómo NO tratar a un joven mago. Aunque algunas de las experiencias con la magia de Teddy no son tan graciosas como otras, no me encuentro capaz de regañar al pequeño o permanecer mucho tiempo enojado con él. Comparable sólo con aquella vez que dejé escapar una boa constrictor y encerrar a mi primo en el hábitat de ésta; el tener que perseguir gansos escupe-fuego no ha sido tan... peligroso.
Durante este tiempo, he descubierto algo más, algo que me intrigaba de mí mismo desde hace años. No sé si me siento aliviado o decepcionado al escribir esto, pero ya es seguro que he perdido la habilidad de hablar pársel. Tuve la ocasión de comprobar esto apenas el día de hoy cuando nos encontramos con una serpiente durante el paseo de la tarde. Teddy se comportó como un valiente mago, protegiendo a su abuela de la serpiente cuando yo, sinceramente, me paralicé ante la falta de comunicación con el animal. Sobra decir que me siento profundamente orgulloso de mi ahijado y avergonzado de mí mismo. Parece ser que mis reflejos ante el peligro se están relajando y no sé si esto es algo bueno o malo.
Planeo permanecer un tiempo más con mi ahijado. Si no le resulta un inconveniente, y siempre que así lo desee, cualquiera de sus cartas podrán encontrarme en esta dirección.
Afectuosamente,
Harry Potter
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Al día cinco de noviembre del año dos mil
Sr. Potter,
Quiero asegurarle que su correspondencia ha llegado pertinentemente a mis manos. Sin embargo, me he visto incapacitado para enviar mi respuesta a la dirección que me ha ofrecido como alternativa, por lo que no espero una pronta respuesta.
Era de esperarse que tal habilidad haya desaparecido de su ya amplio repertorio de capacidades. Pero comprendo claramente cómo ha de ser un alivio para usted confirmar que así ha sucedido, tomando en cuenta lo que aquella implicó.
Tampoco podría aseverar que su pérdida de reflejos ante la situación sea buena o mala. Como regularmente sucede en la vida, pocas cosas se definen en los extremos de un espectro. Si su reacción no fue inmediata, puedo encontrar la razón en el que su vida haya perdido ese grado de peligro inminente que lo mantuvo en un estado de alerta constante. Y, si uno se deja llevar por tal pensamiento, podemos suponer que ahora lo rodea una sensación pacífica en general. Siendo que ese fue uno de los fines perseguidos en tan largo enfrentamiento contra el mago oscuro, me atrevo a decir que es un reflejo de la victoria.
Queda en usted decidir si eso es algo bueno para usted o si no lo es.
Severus Snape.
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09 de enero del 2001
Sr. Snape,
Me sorprendió haber encontrado su respuesta en casa. Por semanas temí haberlo ofendido en algo y que hubiera encontrado necesario dejar de intercambiar correspondencia, o que mi carta no lo hubiera encontrado y usted pensara algo parecido por mi parte. Me alivia que ninguno haya sido el caso.
¿Ha disfrutado usted las vacaciones de invierno?
Tras una larga charla con Hermione, donde invariablemente tocamos el tema de los elfos domésticos, hemos planteado la situación de Kreacher. Desde que me despedí de Hogwarts como colegio, el viejo elfo doméstico no había tenido más trabajo que entretenerse de nuevo con el vacío dejado en Grimmauld Place. Después de cierta consideración a los deseos del elfo y a la naturaleza de ellos, convenimos que se quedaría con Andrómeda y Teddy. Estoy convencido que la convivencia entre Andrómeda y Kreacher puede ser beneficiosa para ambos y, tal vez esto es pleno deseo por mi parte, que Teddy se gane el corazón del hosco elfo a pesar de su mezcla de sangre y este pueda olvidar el sórdido ambiente de Grimmauld Place.
Lo que me lleva a preguntarme qué hacer con mencionado lugar. No veo forma alguna de que tal pudiera siquiera ser rentado, principalmente gracias al retrato de la señora Black. Creo que podemos estar de acuerdo en que sería un pequeño inconveniente para los moradores. Y, por mucho, sería desafortunado si me inclinara hacia la ridícula idea de hacer de esta propiedad un "museo en honor a la Batalla de Hogwarts". Idea a la cual, sobra decir, estoy vehementemente en contra no sólo por la falta de privacidad que eso causaría en mi vida, sino por la absoluta falta de decoro —tal vez exceso de vanidad o incluso insolencia— que podría verse en el que se usara una propiedad puesta a mi nombre para exaltar una batalla en la que participé. Y, mientras que "los sentimientos de la sociedad mágica" no me importan, los propios comienzan a hacerlo más con cada mención de tal descabellada idea.
¿Qué hacen las personas con propiedades que no usan?
Sinceramente he llegado a pensar que no vivir ahí es una pérdida de ¿dignidad? para la propiedad y el propósito que tiene; pero no me siento como el morador adecuado para tal. Tanto es una pena para mí que la casa se encuentre deshabitada como lo es pensar en vivir allí como una obligación. En verdad, me encuentro bastante contento en esta sencilla casa en las afueras de Glasgow; nunca demasiado lejos de algo a través de aparición o red Flu, pero suficientemente alejada de todo para darme paz mental. Además, la encuentro más apropiada para mi personalidad y necesidades.
De vuelta al tema referente a Grimmauld Place, también he pensado en venderla, o hasta regalarla; sólo para que sea habitada y restaurada a un lugar "con vida" pero no conozco a nadie quien realmente creyera yo pudiera ser feliz en dicha propiedad. Tal vez es sólo que no conozco bien a suficientes personas. Y, aunque le conociera, sigue presente el tema de las fuertes y siempre oportunas opiniones de nuestra muy apreciada señora Black. En este tema, suelo entretenerme con el pensamiento de que un Bombarda Máxima, sería suficiente para desprender el hechizo de perpetuidad; algo me dice, sin embargo, que el hechizo haría lo mismo por al menos la mitad de la casa.
Presiento, además, que el espíritu del viejo elfo doméstico sería destrozado con las paredes y jamás me lo perdonaría.
Siendo ese el resultado, me mantengo imposibilitado para tomar alguna decisión al respecto.
¿Consideraría usted que la promesa de regalarle tal retrato al elfo doméstico pudiera lograr resolver el perpetuo acomodo de la pieza?
He escrito demasiado ya a pesar de temer estar aburriéndolo con temas tan personales. Sólo me queda aceptar que hay un tema delicado el cual estoy evadiendo por lo que, antes de perder el valor que tanto se ha adjudicado a la casa de Gryffindor, quiero preguntarle algo de lo que me he dado cuenta lentamente pero que no había podido formular hasta hace poco. Entiendo que las circunstancias han cambiado para usted y, quiero creer, su vida ha sido más relajada, sino fácil, después de la batalla pero, ¿ha cambiado usted el tipo de interacción que mantiene conmigo o puedo adjudicar tal pensamiento a la ignorancia que mantenía de su verdadero carácter?
¿Se ha vuelto más acomodaticio conmigo?
Esperando no haber sobrepasado el límite de la prudencia con tal muestra de desfachatez —podría llamarlo usted—, le deseo a esta fecha, también, un feliz cumpleaños.
Harry Potter
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Al día diez de enero del año dos mil uno
Sr. Potter,
Por el contenido de la respuesta anterior, infiero, se dio cuenta que su carta me llegó sin problema alguno. Simplemente preferí no causar molestias en una casa ajena. No inferí que tales pensamientos le hubieran preocupado. Por el momento, le aseguro, sus cartas no imponen un reto a mis actividades u horarios, de otra manera ya se lo habría hecho saber.
Lamento no poder ofrecer algún consejo respecto a sus propiedades o consideraciones para tales; no estoy capacitado para tales materias. Si en verdad desea ser aconsejado en ello, le sugiero se acerque usted mismo a cualquiera de los magos preparados en tales menesteres. Entre las familias más acomodadas podrá conseguir mejor información que la que pueda ofrecerle yo. Sé que conoce, al menos, a un mago que cumple estas particularidades aun cuando su juvenil enemistad pudiera disuadirlo de buscarlo. Mi consejo para usted es simple en este respecto: madure y vaya a preguntarle.
Por nuestras interacciones, lo único que puedo conceder es que ya no estoy obligado a sufrir su inexcusable tendencia a menospreciar mis palabras y mejores intenciones.
Severus Snape
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Al día diez de abril del año dos mil uno
Sr. Potter,
El motivo de escribir esta carta es para agradecerle la continua correspondencia que mantuvo conmigo hasta pasadas fechas. Si el tono de mis palabras en la carta anterior le pareció tan abrasivo como para detener nuestros intercambios, sepa que honraré su decisión.
Ya que no encuentro motivo para disculparme por las respuestas ofrecidas anteriormente, no daré tal; aunque pueda ser lo que espera obtener de mí.
Cordialmente se despide de usted,
Severus Snape
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16 de abril del 2001
Sr. Snape,
Me ha tomado varios intentos escribir esta carta. La primera versión era inadmisible, la segunda imprudente y la tercera… aún peor. Aún así, me obligo a escribir estas palabras para evitar se me adjudique una mentira por omisión. Dado que íntimamente me permito apreciar nuestra correspondencia como signo de amistad, no puedo permitirme traicionar tal apreciación. Lamento que mi falta de comunicación lo haya llevado a pensar que no deseo esta correspondencia siga. Jamás ha sido mi intención y, reitero, es lo más lejano posible a mis deseos.
Mientras escribo estas palabras por siguiente ocasión, aún no puedo discernir qué o cómo me siento respecto al tema que me aqueja; además de molesto e indignado. (Que es lo que me previene de escribir una carta usando reclamos y palabras poco ortodoxas que, sé, usted desprecia.) No quiero escribir algo que llegue a ofenderlo, pero que fuera Hermione quien me enterara de este particular tema tan especialmente indignante aún me hace rabiar; sin mencionar aquello de lo que me enteró el preciso mago que menciona antes. (Gracias por la referencia, el mago en cuestión ha sido de lo más eficaz en tal menester.)
Son, no los comentarios sino lo que con ellos me informan, lo que me ha alterado hasta el punto de suspender temporalmente mis palabras y sólo en aras de evitar una confrontación directa con usted.
En otras consideraciones, me siento tentado a inventar un par de hechizos y no puedo pensar en nadie mejor para ello que nuestro mutuo conocido "El Príncipe Mestizo". Si la intención del mago moldea el efecto de la magia, ¿qué matiza la expresión del efecto?
Antes de despedirme, le haré una pregunta personal, Snape. Estando seguro que recibió ya la invitación del Ministerio de Magia para la gala por el tercer aniversario de la Batalla de Hogwarts, le pregunto: ¿planea ir?
Harry Potter
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Al día veinte de abril del año dos mil uno
Sr. Potter,
Más que sus palabras, la forma en la que expresa sus ideas me demuestra su molestia, pero nada indica cuál particular tema lo aqueja. No impondré una pregunta para satisfacer mi curiosidad esperando que encuentre la solución que más le convenga para recuperar su buen ánimo. Lo que sí, me veo en la necesidad de defenderme en lo que atañe a una afrenta que lo obligue a confrontarme directamente.
Además adhiero, creía ya habíamos pasado el punto en el que debíamos detener nuestras plumas ante ciertos temas. Aunque puedo pensar en varias cosas que podría llegar a hacer o decir para ofenderlo, no asumo la autoría de ello en nuestra correspondencia.
Respondiendo a la pregunta que me hace, le comento que no planeo asistir a tan frívolo evento planeado por el Ministerio. La invitación, en todo caso, sirvió para alimentar las llamas de mi chimenea.
La pregunta que, infiero, dirige al "Príncipe Mestizo" sólo tiene una respuesta. Lo que matiza la expresión del efecto en un hechizo es la necesidad por la que se crea éste.
¿Ha variado ahora su interés en la Alquimia y la Química muggle para acercarse a la manipulación de aquella parte de la quinta essentia?
Severus Snape
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29 de abril del 2001
Sr. Severus Snape,
Por medio de la presente, insisto formalmente en su asistencia al evento del ministerio por motivo del tercer aniversario de la Batalla de Hogwarts.
Si su negativa a presentarse es causada por la restricción que el Ministerio le forzó a mantener tras su juicio; le hago saber que ese tema está solucionado en su beneficio personal.
El señor Draco Malfoy y la señora Narcisa Malfoy me aseguran, de la manera más vehemente que se han atrevido a demostrarme, que lo estarán esperando allí.
Nadie podrá ejercer ya consecuencias legales por su presencia, cercanía o relación afectiva y/o personal con ningún otro individuo, a pesar de antiguas afiliaciones. Nunca más.
Todos quienes nos consideramos sus amigos nos complaceremos con su presencia en el evento.
Harry Potter.
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¡¿Qué hizo esta vez, Potter?!
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04 de mayo del 2001
Sr. Snape,
Escribo esto de manera rápida sólo para agradecerle de nuevo. Ya sé que lo dije en persona, pero me dio gusto verlo de nuevo, me parece, después de varios años. Y, aún sigo sin palabras para lo bien que lucía.
Nunca me hubiera imaginado que fuera usted tan buen bailarín. La verdad sea dicha, fue hipnótico verlo en la pista de baile igualando la gracia de la Sra. Malfoy. Hermione y Ginny no dejaron de alabar sus ademanes fluidos y postura perfecta; una justa apreciación, pero una que me llevó a pensar cada asistente al evento hubiera gustado compartir una pieza con usted. Sobra decir que, sin atreverme a compararme con usted pero igual sintiéndome casi celoso por su habilidad, yo sigo siendo el mismo torpe bailarín más apto para incomodar a mi compañera de baile que para mostrarle un buen momento. Luna, nos comentó al fin del evento, lo estuvo buscando para pedirle un baile. Infiero se retiró con la familia Malfoy para ponerse al día; al menos esa fue la excusa que ofrecí en su nombre.
Bueno, era todo lo que quería decir… o volver a decir. En todo caso, espero podamos seguir la conversación que dejamos a medias.
Sinceramente,
Harry Potter
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Al día nueve de mayo del año dos mil uno
Sr. Potter,
La compañía que me brindó en el evento, en verdad, hizo de éste algo tolerable. Por supuesto me sorprendí al saber a la Srita. Granger tan inmersa en el mundo de las leyes de la sociedad mágica, aunque era de esperarse por su ávido gusto por adquirir y usar conocimientos. El Sr. Weasley, también, me representó una increíble sorpresa al presentarse como Auror en entrenamiento. La Srita. Weasley se veía alegre de volver, a pesar de su apretado horario al estar a media temporada de Quidditch, el Sr. Longbottom parece una persona completamente diferente y a la Srita. Lovegood se le ve cambiada en su temperamento. Por incómodo que me resulte abordar el tema, el baile fue una obligación más que me vi forzado a desarrollar.
Suficientes trivialidades, Potter.
El motivo de esta carta es hacerle saber que reciento profundamente el sacrificio que hizo ante el ministerio para enmendar mi… situación legal; así como el hecho de que me haya ocultado que tal tema era lo que le molestaba anteriormente.
Reciento el que usted se haya visto forzado a aceptar las condiciones impuestas sólo para garantizar la reanudación de mi relación con la familia Malfoy. En otras circunstancias habría tenido que hacerlo escarmentar por involucrarse en tal aspecto de mi vida personal; ahora, sin embargo y aunque no aprecie la forma en que resolvió actuar, puedo agradecerlo.
Lo que no agradezco, de forma alguna —ahora o nunca—, es que haya guardado silencio siendo este el tema que le afectaba al grado de no poder escribir un texto sin reclamos u ofensas a mi persona. He de recordarle, señor Potter, que mi vida y mis asuntos siguen siendo míos y no tolero se inmiscuyan en ellos.
La próxima vez que sienta la necesidad de entrometerse en mi vida, pregunte al menos.
Severus Snape
P.S.: Gracias, Sr. Potter por la oportunidad que me dio volver a ponerme en contacto con mis afectos pasados.
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17 de julio del 2001
Sr. Snape,
¿Con sus palabras indica que se encuentra parcialmente inclinado a dejarme intervenir en su vida, siempre y cuando lo consulte con usted primero? Estoy genuinamente sorprendido.
Permítame asegurarle que no considero mi decisión como un sacrificio sino algo más como resarcirle… compensarle… agradecerle —o alguna combinación de todas esas— por lo que recibí de usted incluso antes de comenzar esta amistad. En todo caso es un honor para mí, más que un sacrificio, si con esto he podido hacer algo en su beneficio.
Snape, francamente, podría decirle cada uno de los motivos que me llevaron a tomar tal decisión y, en ningún caso "sacrificio" se encuentra en la lista. Sí, tomé una carta prestada de la casa de Slytherin: obtener lo que quiero a cualquier costo; para darle algo de libertad —una libertad real y no sólo la que viene con estar fuera de Azkaban—. Aunque el mundo mágico no lo viera así, yo sé que mereces no sólo la libertad sino la felicidad.
Con el programa de Aurores en curso, mis respuestas a la correspondencia que espero sigamos manteniendo, temo, tendrán que ser más espaciadas a lo que estaba acostumbrado. Sorprendentemente mi cuerpo parece haberse desacostumbrado al ejercicio y a los entrenamientos. Pensé que sería más fácil después de haber jugado Quidditch, pero estos poco tienen que ver con los del deporte. Constantemente me encuentro agotado al volver a casa. Aún dicho esto, es interesante y emocionante el entrenamiento. El hecho de tener a Hermione de nuevo a nuestro lado, confieso, y como siempre, hace más fácil los estudios teóricos. Como bien sabemos, mi fuerte son las actividades físicas aún cuando no me llamaría poco inteligente… Por más que así me hayan llegado a considerar algunos mientras crecía.
Espero estas restricciones de tiempo no sean un motivo para interrumpir nuestras cartas indefinidamente.
Sinceramente,
Harry Potter
P.D.: Temo sinceramente que si no me hubiera involucrado en sus asuntos, señor Snape, usted sólo se hubiera resignado a la condena.
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Al día treintaiuno de julio del año dos mil uno
Sr. Potter,
Me da gusto saber que ha encontrado lo que satisface a su futuro. Espero obtenga el mayor beneficio posible de la oportunidad que se ha dado para seguir adelante con su vida.
Severus Snape
