¿Acaso es todo lo que quieres decirme?
Candy, con lágrimas en los ojos, aún llevada por la emoción de las memorias, dio la vuelta al reconocer aquella voz... Tras tanto tiempo, palpitaba, potente y tormentoso, su corazón. Esa dulce voz, tan cercana, tan cálida, tan reconfortante, tan especial, tan familiar...
Los segundos se tornaron en años, retrocediendo y superponiéndose en su mente, en un mismo rostro ¿Cómo era posible que nunca hubiera reparado? Era él. Siempre había sido él. La suave voz, sus azules ojos, su pelo rubio al natural. Albert, su verdadero Príncipe de la Colina.
Él había sido su aliento; en su interior, su Príncipe, cuando nadie más alcanzaba. Tío William, el benefactor; rescatándola de un México hado segregador de cuantos amaba, adoptándola en su familia para protegerla de la otra, enviándola a Londres distanciando la muerte de Anthony, amparando sus decisiones al regreso. Y, finalmente, su aliento como Albert. Simplemente Albert, el más presente, el más constante. Ni el tiempo ni las distancias ni las decisiones ni las fatalidades habían logrado separarles.
Llevada por la euforia de la epifanía, rauda se lanzó a los brazos de su... ¿Amigo? ¿Hermano? No, al pensar en ello, en el pasado, se percataba que era diferente, algo inefable, que alcanzaba la diafanidad de este preciso instante, donde los hilos invisibles que siempre les habían unido le eran revelados ¿Por completo?
Albert, inicialmente temeroso de su reacción, se sintió liberado al comprobar su alegría y emoción, declarando que amaba sus sonrisas, que jamás las olvidaría de igual modo que jamás podría olvidarla a ella, pues ella completaba su horizonte futuro, con su alegría, bondad y vitalidad.
Se abrazaron como si llevaran años sin verse, a penas días en realidad, meciéndose mutuamente- ¡Eras tú! ¡Eres tú! -exclamó Candy aún sin dar crédito-. ¡Siempre has sido tú! -Al serenarse, un tanto timorata, escondió la cara en la cazadora-. ¿Cómo voy a poder volver a mirarte ahora? ¡Con la de ocasiones que llegué a hablarte de mi Príncipe de la Colina!
- Candy, por favor, te lo ruego. No te retraigas conmigo -Le levantó la cara suavemente, acabando de secar el resto de las lágrimas. Él tampoco había podido contener sus emociones-. Es por ello que tardé tanto en decírtelo. No sabía cómo hacerlo. Perdóname. Lo último que querría es que te sintieras avergonzada -Candy se tranquilizó y le mostró su rostro sonriente- ¿Ves? ¡Ahí está! ¡Esa es la sonrisa que siempre me acompaña! Yo también atesoré tu recuerdo desde aquel día -confesó él-. Nunca había visto a nadie abandonarse tan sinceramente a sus emociones ¡Tú me inspiraste a querer vivir cada experiencia con total intensidad!
- ¡Mi príncipe, te debo tanto! -Rio ella.
- Yo te debo más, mi pequeña -Se sonrojó él.
Fin del manga
Continuará...
Escena original de inspiración en inglés:
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fanfox manga/candy_candy/v07/c000/25. html - Candy hablándole del Príncipe a Albert
fanfox manga/candy_candy/v07/c000/26. html - Candy transmitiéndole la belleza de la vida
fanfox manga/candy_candy/v07/c000/36. html - Deseos de Albert, aún sin memoria, gracias a Candy
fanfox manga/candy_candy/v07/c000/92. html - La importancia de la sonrisa de Candy para Albert, sin su memoria
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/14. html - La importancia de la bondad para Albert
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/26. html - Candy encontrando fortaleza para sobreponerse, recordando a su Príncipe de la Colina...
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/27. html - ... a pesar de los años que han pasado
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/37. html - Reflexiones de Candy respecto a su convivencia con Albert
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/38. html - pero aún está recuperándose de su ruptura y no se da cuenta de la creciente necesidad
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/40. html - Importancia de la sonrisa de Candy para Albert, al recuperar la memoria
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/41. html - Albert atesorando los recuerdos sobre Candy
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/80. html - Albert descubriendo su emblema que Candy lleva colgado junto a la crux de la hermana María (para mí siempre será la hermana María porque así la llamaron en el anime)
fanfox manga/candy_candy/v09/c000/1. html - Los recuerdos de su amor por Anthony también siguen siendo punzantes. Candy no olvida ni deja de querer a quien ha amado. Vuelve a querer y sigue adelante. La vida continua. Eso no hace que un amor haya sido ni más ni menos importante que el siguiente.
fanfox manga/candy_candy/v09/c000/34. html - El pretérito perfecto, se utiliza cuando una acción ya se considera concluida. Si no, se deja en pretérito imperfecto. Sería "Yo te amaba" o "I loved you" en inglés. Esto está traducido con ese tiempo, pretérito perfecto, en el manga, tanto en inglés como en castellano. Es decir, Candy considera ese amor como concluido.
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Para acabar, en la novela, con el único con el que hace referencia a hablar en su actualida, cuando el tiempo se torna presente, cuando no está recordando su historia o leyendo cartas, es con Albert o el tío abuelo William:
Pg. 343
"... el tío abuelo William se encariño bastante del retrato y ahora cuelga de una de las paredes de su despacho... "
Pg. 344:
"Nadie sabe en cuántas noche de insomnio me invadió la ansiedad por no saber donde se encontraba... Cuando volvimos a vernos, todas mis dudas se disiparon en un instante, aunque eso no significa que no estuviera muy enfadada. Recuerdo haberle reprendido. ¡Creo que he envejecido de golpe por tu culpa!, le grité.
Él, riendo, respondió: Prefiero que parezcas un poco mayor a que te confundan con mi hermana pequeña. Aunque reía, también había algo serio en su gesto. Luego entrecerró los ojos, burlándose de mí.
A Albert siempre se le ha dado bien confundirme. Vivíamos juntos y fingíamos ser hermanos. En aquella época, me preguntaba si nuestra vida se parecía a la vida que llevaría una família normal y corriente, però sé que no era así. No sé cómo explicarlo, però, en el fondo de mi corazón, sabía que él era diferente. Quién sabe qué pensaba él...
Es un hombre muy exasperante. "
. Y las últimas cartas entre ellos dos están llenas de pinceladas de complicidad y coqueteo.
