—Aquí dice que hay un chingo de animales venenosos en Australia, ¿cómo le ha hecho tu hermano para sobrevivir?— preguntó el mexicano.

—Me dijo que él se hizo inmune a todos los venenos— respondió.

—¿Y si a nosotros nos pica alguno de todos estos animales?Nosotros no somos inmunes a ningún veneno.

Australianos va a dar una pequeña maleta con todos los antídotos.

—En ese caso, si, este es el lugar perfecto para vacacionar. Ojala y una araña de estas les picará en el pito a esos pinches acosadores, se lo merecen— mencionó con una risa malévola México.

Dos asientos detrás de donde estaban ellos, estaba el trío de acosadores; escuchando toda la conversación con ayuda de un pequeño invento que China había creado.

—Señor China, yo no quiero que alguna araña me pique ahí abajo— mencionó el ruso.

—No seas ridículo Rusia, eso no pasará— le dijo el chino.

—Pero... si esta la posibilidad de que pase, ¿no?— dijo el tercero.

China suspiró pesadamente. Apenas se estaba recuperando de la anterior tontería que había pasado (la cual había sido que Rusia estuvo a punto de comprar boletos hacia Austria) y ahora comenzaban con otra estupidez.

—Este será un largo viaje— mencionó el chino.