Disclaimer: todo lo que reconozcáis pertenece a la grandísima JK Rowling, y la trama a WickedlyAwesomeMe. Yo sólo me encargo de traducir.


Capítulo 25: El Último Horrocrux


Scorpius temía la llegada de ese día, pero sabía que no tenía más remedio que reunirse con el núcleo del ED en la Sala de los Menesteres.

Había pasado un mes desde que destruyeron la Copa de Hufflepuff y consideraron que era hora de discutir la destrucción de los próximos horrocruxes. Scorpius quería señalar que todavía necesitaban la aprobación de Dumbledore, pero sabía, sin lugar a dudas, que el viejo director estaría de acuerdo.

Por lo tanto, no tuvo más remedio que arrastrar su trasero fuera de la Sala Común de Slytherin y encontrarse con sus nuevos amigos.

—¿Te vas? ¿Otra vez?

Scorpius suspiró y se giró de mala gana. Pansy estaba de pie frente a él, con los brazos cruzados contra su pecho. Sabía que no había pasado demasiado tiempo con sus amigos de Slytherin, pero la guerra se avecinaba. Scorpius no podía permitirse holgazanear con esos bufones.

—A hacer lo que el Señor Oscuro pide de mí —respondió sin inmutarse.

Pansy hizo un puchero y se acercó a él.

—Apenas te vemos, Scorpy —se quejó sin darse cuenta del estremecimiento de Scorpius ante el apodo—. Siempre te vas.

—Porque tengo una tarea que terminar, Parkinson —dijo bruscamente. Los ojos de Pansy se abrieron y Scorpius sintió un poco de remordimiento—. Estoy... —se pasó una mano por el pelo con frustración—. Están ocurriendo tantas cosas, Pansy. Entre mis tareas de Prefecto y el trabajo de Ya-Sabes-Quién he estado muy ajetreado estos días.

Sus ojos se suavizaron cuando extendió la mano y sostuvo la suya.

—Si necesitas ayuda, estamos aquí, Scorpius —susurró ella—. Yo siempre estoy aquí.

«No te intereses por nadie más».

Scorpius inmediatamente apartó su mano ya que las palabras de Hermione sonaban ruidosamente en sus oídos. Pansy parecía herida y se sorprendió de haber recordado justo en ese momento las palabras de despedida de Hermione.

«Merlín, Malfoy, estás muy pillado» bromeó Al La Voz Interior.

—Cállate —murmuró Scorpius por lo bajo.

—¿Qué? —si fuera humanamente posible, Pansy parecía más herida aún.

—No, no —dijo Scorpius con un suspiro. Escuchar voces dentro de su cabeza era algo malo. Tal vez debería visitar a Madame Pomfrey, sobre todo ahora que la voz de Al sonaba tanto en su mente—. Quiero decir... lo siento, Pansy, pero realmente necesito irme.

Pansy estaba a punto de protestar más, pero Blaise apareció de repente y le pasó un brazo sobre los hombros.

—Dale un descanso, Pansy —dijo el italiano con una sonrisa—. Ni siquiera eres su novia, así que no puedes esperar saber a dónde va.

La irritación empañó su bonita cara y ella se alejó, dejando a Scorpius con el Slytherin de piel bronceada.

»¿Te vas a ver a tu novia?

A pesar de fruncir el ceño, no pudo evitar enrojecerse.

—Hermione no es mi novia —dijo en un susurro.

«Al menos aún no» cantó Al La Voz Interior.

Sí, Scorpius definitivamente debía ir a ver a Madame Pomfrey.

—Ni siquiera he mencionado el nombre de Granger —señaló Blaise, divertido—. Y, ¿desde cuándo se ha convertido en "Hermione"?

—Que te jodan, Zabini —murmuró Scorpius mientras le fulminaba con la mirada—. Me voy.

Blaise se estaba riendo mientras Scorpius salía de la Sala Común de Slytherin. Miró su reloj y suspiró: llegaba quince minutos tarde a su reunión.

Cuando llegó, Hermione se levantó de su asiento y se cruzó de brazos, imitando la postura de Pansy de hacía un rato. Sus ojos estaban en llamas y sus mejillas estaban teñidas de rojo. Y, ¿eso que veía en sus ojos era alivio? Scorpius no estaba del todo seguro, porque luego entrecerró sus ojos color avellana.

Los otros miembros del núcleo del ED la miraban con sorpresa. Suspirando, Scorpius se acercó y se sentó en el asiento vacío junto a Potter.

»Lo siento —fue su única respuesta. Hermione frunció el ceño y volvió a sentarse de mala gana en su asiento.

Hermione, siempre la líder, se aclaró la garganta y enderezó la espalda.

—Bueno, Harry y yo hemos pensado que debíamos tener una reunión —comenzó—. Ya ha pasado un mes desde que destruimos la Copa de Hufflepuff. Creemos que es hora de destruir otro horrocrux.

—Aún nos quedan dos más, ¿verdad? —preguntó Ginny, dirigiéndose principalmente a Scorpius.

El Slytherin asintió lentamente.

—¿Cuál crees que debemos destruir a continuación? —preguntó Harry, lo que provocó que Scorpius suspirara.

«Definitivamente no a ti» pensó con el ceño fruncido.

—Bueno, creo que la mascota de Voldemort, Nagini, es la siguiente mejor opción.

—Pero dijiste que él y la serpiente son inseparables —recordó Ginny—. ¿Cómo vamos a matarla sin la interferencia de Voldemort?

Sus ojos grises se posaron en Neville.

—La matará él —dijo apuntando su barbilla en dirección al nervioso Gryffindor—. Como he dicho, es famoso por ser el Cazador de Serpientes. No nos serviría de nada perturbar lo que está destinado a suceder, ¿verdad?

Sin quererlo, sus ojos se posaron en Hermione y la castaña le miró con el ceño fruncido.

—Eh... —tartamudeó Neville, levantando su mano para llamar su atención. Cuando Scorpius enarcó una ceja, se aclaró la garganta y continuó—: No estoy seguro de que sea el más adecuado para ese papel.

—¿Y por qué piensas eso, Neville? —preguntó Luna con una sonrisa soñadora.

Neville se rascó nerviosamente la barbilla y frunció el ceño.

—Podría haber destruido los otros horrocruxes, porque eran inanimados. Pero esta serpiente es diferente —dirigió sus ojos azules a Scorpius—. Estoy seguro de que puede golpearte y matarte en un instante.

Scorpius pensó en la prematura muerte de Snape en las manos, o más bien colmillos, de dicha serpiente.

—Bueno, ataca si es provocada —dijo con un asentimiento.

Neville palideció y el miedo brilló en sus ojos.

—Entonces, ¿cómo voy a matarla? —chilló.

—El Famoso Cazador de Serpientes sacó la Espada de Godric Gryffindor del Sombrero Seleccionador y decapitó a la serpiente, volviendo mortal al Señor Oscuro —recitó uno de sus libros de texto de su época—. Estoy seguro de que sabéis cómo se saca la espada de Gryffindor.

—Cuando un verdadero Gryffindor lo necesite, la Espada se dejará sacar de otro artefacto de Gryffindor…

—… el Sombrero Seleccionador —terminó Scorpius por Hermione—. Sí, diez puntos para Gryffindor.

Hermione puso los ojos en blanco, pero la comisura de sus labios se contrajo.

—Un verdadero Gryffindor... —repitió Neville, frunciendo el ceño—. Bueno, soy el Gryffindor menos valiente de esta habitación. ¿Por qué no debería hacerlo…? No sé, ¿Harry?

Scorpius resopló.

—¡Tonterías, Longbottom! —exclamó, sacudiendo la cabeza ante sus dudas—. Eres uno de los Gryffindor más valientes que he conocido. Siempre lidias con el Lazo del Diablo con gran facilidad durante nuestras clases de Herbología en el futuro. Cualquier Gryffindor legítimo y valiente podría hacerlo adecuadamente.

A pesar de sus temores, Neville sonrió.

—Sigo creyendo que no soy el más indicado para el trabajo, Malfoy. Eso es todo.

—Realmente deberías dejar de dudar de ti mismo, Longbottom —dijo Scorpius con un suspiro—. Fuiste seleccionado en Gryffindor por una razón, ¿sabes?

Eso calmó a Neville mientras miraba el suelo, pensativo.

—Pero, ¿cómo se enfrentará Neville a la serpiente? —preguntó Ron—. Dijiste que no se separa de Voldemort.

Los ojos de Harry se abrieron incluso antes de que Scorpius respondiera.

—Durante el ataque de Voldemort —respondió sin aliento.

—Los Gryffindor estáis de buena racha hoy, ¿eh? —bromeó el rubio con una sonrisa. Harry simplemente puso los ojos en blanco—. Y sí, como ha declarado nuestro amado Niño Que Vivió, el mejor momento para atacar a Nagini es durante la Batalla de Hogwarts.

—Deberías tomarte esto más en serio, Malfoy —señaló Ginny con el ceño fruncido.

—Me lo estoy tomando en serio —insistió Scorpius con el ceño fruncido—. La guerra es malditamente inminente, Weasley, y estoy dando mis consejos.

—¿Realmente tiene que acabar así? —preguntó Hermione, casi en un susurro—. ¿Es necesario que nos enfrentarnos a Voldemort y sus secuaces aquí, en Hogwarts?

—Está escrito en todos mis libros de historia, Hermione.

La castaña suspiró.

—Pero, ¿qué pasaría si pudiésemos evitarlo? ¿Qué pasaría si pudiésemos salvar vidas al impedir que ataque Hogwarts?

—No creo que Dumbledore tenga intención de detener el ataque de Voldemort —señaló Harry con el ceño fruncido—. Lo único que nos ha dicho es que encontremos todos los horrocruxes.

—Y yo aún tengo que arreglar el Armario Evanescente —añadió Scorpius—. Estoy cerca del éxito, puedo sentirlo. Lo intentaré de nuevo esta noche y si consigo arreglarlo, le enviaré una lechuza a mi madre y ella se lo dirá a Voldemort. De ahí en adelante, estoy seguro de que solo tendremos unos días hasta su inevitable ataque.

La habitación se ensombreció con su revelación. Scorpius también pensó en alguna forma de evitar el ataque de Voldemort a Hogwarts, pero había poco que pudiesen hacer. Tenía miedo de las consecuencias que podría tener evitar el ataque. Como por ejemplo, que la batalla tuviese lugar en el Callejón Diagon o, peor aún, en el mundo Muggle.

No, era mejor que la batalla ocurriese en Hogwarts. Dumbledore prometió que evacuaría a todos los menores, los heridos y débiles, y aquellos que tuviesen demasiado miedo para pelear. Los Aurores, los estudiantes valientes e incluso los civiles que quisiesen proteger el Mundo Mágico podrían llegar a tiempo para el ataque de Voldemort.

Sí, el plan era impecable y Scorpius sabía que, sin importar lo que pasara, la Batalla de Hogwarts tendría lugar.

—¿Y qué pasa con el último horrocrux? —intervino Luna, mirándole a él—. ¿Cómo vamos a destruirlo?

Era la pregunta que más temía. ¿Y por qué Lovegood preguntaba lo mismo una y otra vez?

Cuando los ojos de Scorpius se encontraron con los azules de ella, no pudo evitar pensar que ya sabía la respuesta a su pregunta.

—El último horrocrux... —sus palabras se apagaron, mientras intentaba que su cerebro encontrase una explicación decente. Harry el Horrocrux lo miraba con curiosidad, y Scorpius supo que todavía no tenía las agallas para contarlo—. Deberíamos concentrarnos en matar a Nagini antes de llegar a eso. Dumbledore dijo que los destruyésemos de uno en uno, ¿no?

Sus ojos se posaron con determinación en Neville a pesar de que la mirada de Luna lo desconcertó.

»Por ahora, concéntrate en ser muy valiente, Longbottom —dijo—. Lo necesitaremos tan pronto como te enfrentes a la serpiente. Y en cuanto al resto de vosotros —continuó, con los ojos fijos en todos los que estaban en la sala—, id repasando vuestras habilidades de Defensa Contra las Artes Oscuras. Debemos estar listos.


Esa noche, Scorpius se saltó la cena y fue directamente a la Sala de los Menesteres. A pesar de que su estómago protestase, sabía que no debía ir a cenar, para así evitar que Pansy le volviese a preguntar dónde iba a ir.

Scorpius lamentó la oportunidad perdida de ir a las cocinas cuando llegó a la Sala de los Menesteres. Hizo una nota mental de ir más tarde y pedir una cena tardía, y quizás algunos caramelos de tofe, ya que Potter ya había reclamado su premio.

Deambuló por el desorden y finalmente llegó al frente del Armario Evanescente. Retiró la manta apolillada y la dejó caer al suelo. Luego sacó su varita, señaló la jaula vacía al lado del armario y susurró: "Avis". Tres pájaros amarillos salieron disparados de la punta de su varita y gorjearon ruidosamente dentro de la jaula.

Antes de que pudiese coger un pájaro, un olor muy delicioso atormentó su nariz. Sorprendido, se giró y vio a Hermione de pie frente a él, llevando en las manos un plato de carne asada y puré de patatas.

—Te he visto saltearte la cena y he supuesto a dónde ibas a ir —dijo encogiéndose de hombros. Sus mejillas se tiñeron un poco ante la curiosa mirada en sus ojos—. Toma —le ofreció el plato y Scorpius lo cogió gentilmente.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó entre bocados.

—He pensado que podrías necesitar mi ayuda —dijo con un encogimiento de hombros.

Dio los últimos bocados de su comida y dejó el plato a un lado.

—Ya me has ayudado bastante —dijo—. Vamos a ver si tu corrección marca la diferencia.

Scorpius cogió una de las aves y la colocó dentro del Armario Evanescente.

—Recuerda, no es Nek-te-REE. Es Nek-te-RE —recordó.

Él asintió brevemente y cerró los ojos. Colocó la punta de su varita contra la puerta de madera y susurró:

Harmonia Nectere Passus.

Se escuchó un suave zumbido y, al mismo tiempo, desapareció el gorjeo del pájaro. Scorpius lanzó una rápida mirada a Hermione y vio que estaba mirando el Armario con la máxima concentración.

Tragándose los nervios, volvió a mirar el armario y susurró:

»Harmonia Nectere Passus.

Se escuchó otro zumbido y su corazón casi saltó de su pecho cuando escuchó los inconfundibles gorjeos del ave. Abrió con entusiasmo la puerta y el pájaro, vivo, extendió sus alas y voló.

»¡Oh, oh, genial! —exclamó Scorpius cuando el pájaro vengativo trató de picotearlo en la cara. Luego, riendo, se deshizo del pájaro y exclamó—: ¡Joder, por fin ha funcionado!

Hermione lanzó un Finite Incantatem al ave conjurada y los pájaros de la jaula, hasta que lo que quedó fue un Scorpius alegre con rasguños en su cara.

»Ha… ha funcionado —repitió el rubio, esta vez de forma más suave y sombría.

Su hechizo había funcionado. El Armario Evanescente ya estaba arreglado, lo que significaba que tenía que contarle las buenas noticias a su madre. Además, tenía que buscar a Dumbledore y decirle que el ataque de Voldemort sería inminente.

Su corazón palpitó con fuerza dentro de su pecho, sintiéndose instantáneamente terrible. Todo por lo que había estado trabajando culminaba en esto y Scorpius no sabía cómo sentirse. La mano con la que sostenía su varita comenzó a temblar y él respiró hondo. Ya estaba. La guerra finalmente iba a ocurrir. Todas las cosas que había leído de sus libros de historia finalmente se harían realidad y Scorpius no estaba seguro de si estaba listo para participar en toda esa locura.

—Harry es el último horrocrux, ¿verdad?

Su suave voz se hizo eco en su silenciosa angustia. Con los ojos muy abiertos, se dio cuenta de lo que acababa de decir y rápidamente se giró para mirarla.

Sus cálidos ojos marrones buscaron atentamente los suyos y antes de que él pudiera decir una mentira, sus ojos se llenaron de lágrimas angustiadas.

»Lo es, ¿verdad?

Scorpius suspiró y le secó con ternura las lágrimas que caían de sus ojos. Hermione parecía sorprendida, pero afortunadamente no se apartó.

—Ser tan inteligente puede llegar a ser una maldición, ¿verdad? —preguntó con una pequeña y triste sonrisa.

A pesar de sus lágrimas, sonrió levemente.

—Hay momentos en los que odio tener razón —respondió ella con un delicado resoplido.

—Harry Potter es el último horrocrux involuntario —dijo finalmente Scorpius.

—¿Involuntario?

—Ni siquiera Voldemort lo sabe —explicó—. Nagini fue supuestamente el último horrocrux, pero no sabe que la cicatriz en la frente de Potter alberga un trozo de su alma. Es una magia desagradable, lo sé, pero eso es lo que nos cuentan nuestros libros de historia.

Los ojos de Hermione se abrieron.

—Por eso pueden comunicarse a través de los sueños de Harry —jadeó.

Scorpius asintió.

—Antes de su muerte asesinó a los padres de Potter, lo que le fracturó una parte del alma —continuó—. El amor eterno de Lily Potter por su hijo fue lo único que salvó a Harry.

—Entonces... para destruir el pedazo de alma dentro de Harry, él debe... —se detuvo, horrorizada. Más lágrimas devastadoras brotaron de sus ojos y Scorpius no dudó en limpiarlas.

—Sí, sí, el horrocrux debe ser destruido para matar la parte de su alma que alberga —dijo—. Pero... pero el caso de Potter es especial.

—¿Q-qué quieres decir?

—Lo que he querido decir es que, a pesar de destruir el trozo del alma de Voldemort en él, Harry Potter vivirá —dijo Scorpius con una pequeña sonrisa—. Yo solía llamarlo en broma El Niño Que Vivió Dos Veces, y digamos que al futuro Auror Potter no le gustaba nada mi humor.

Afortunadamente, sus lágrimas se habían calmado, pero la confusión en su rostro aún era clara.

—No lo entiendo —respondió ella.

—Nadie debe saber esto —dijo Scorpius con un suspiro—. Solo Dumbledore y Snape lo saben porque son los únicos en los que podía confiar al principio. Si se lo cuento al núcleo del ED... se arruinaría todo. Especialmente si se entera Potter.

—Scorpius, nada de lo que dices tiene sentido —imploró Hermione.

—Eres consciente de que el sacrificio de Lily Potter brindó una gran protección a su hijo —comenzó Scorpius—. Como es una magia antigua y poderosa, Voldemort no puede tocar a Harry, no importa cuánto quiera hacerlo. Por eso Dumbledore siempre insistió en que Harry viviera con los Dursley, porque Petunia estaba allí y su sangre esencialmente protegía a Harry. Pero cuando Voldemort usó la sangre de Harry para volver a la vida…

—… el sacrificio de Lily se transfirió a Voldemort —murmuró Hermione, asintiendo—. Creo que Dumbledore me había explicado eso antes.

—Sí, para proteger más a Harry en caso de que Voldemort intentase matarlo —explicó Scorpius—. La protección sacrificial es otro secreto acerca de cómo Voldemort fue derrotado. Pero esta vez, el sacrificio fue hecho por Harry Potter.

Hermione se calló y se mordió distraídamente el labio inferior.

—¿Quieres decir... que Harry debe estar dispuesto a morir a manos de Voldemort? —murmuró ella.

—Sí, bruja brillante —dijo Scorpius con un suspiro, costándole creer que Hermione entendiese tan fácilmente lo que estaba diciendo—. El día de la Batalla de Hogwarts, Voldemort exigió que Harry muriera para salvar la vida de muchos. Ambos sabemos que Potter lo hizo sin dudar. Así que, cuando Voldemort lo mató, sin saberlo, mató la última parte de su alma en Harry. El amor de Lily le impidió morir. Al mismo tiempo, Harry fue capaz de otorgar protección sacrificial a las demás personas que estaban luchando. Ese fue el motivo por el que se evitaron más muertes.

Hermione blandió su varita y en silencio conjuró una silla. Luego procedió a dejarse caer sobre ella y sostuvo su cabeza.

—Necesito un momento para procesarlo todo —murmuró.

Scorpius se rio y se arrodilló delante de ella. Cogiendo sus manos, la miró a los ojos y dijo:

—Sé que es una mierda complicada. Sinceramente, casi suspendí Historia de la Magia por el temario de la Segunda Guerra. Pero una cosa es segura, Hermione: Harry Potter vivirá, nos guste o no.

—Entonces debemos decírselo a Harry, porque…

—No —respondió Scorpius firmemente—. Creo que para que esa antigua magia funcione, no deberíamos decir nada. Dejémoslo en manos de Potter y veamos si realmente tiene el maldito complejo de héroe.

Las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos, para su consternación.

—Pero... pero Harry ha pasado por muchas cosas —susurró ella—. No... no quiero que sufra más.

—Esa es la tarea que debe soportar como el Niño Que Vivió —dijo, volviendo a extender su mano para limpiar sus lágrimas—. Pero Harry Potter es valiente y fuerte, así que todo lo que tenemos que hacer es mantenernos a su lado y apoyarlo hasta el final.

—Vale.

—Sí, vale —dijo Scorpius con una pequeña sonrisa. Limpió las lágrimas restantes y se levantó—. Vamos. Todavía tengo una carta que enviar.


Nota de la Autora: Por cierto, ya que estamos llegando al final (sí, gente brillante, estamos llegando al final), me gustaría decir que este fic no sigue lo que ocurre en El Príncipe Mestizo y Las Reliquias de la Muerte, así que ya sabéis, no se hablará de las Reliquias de la Muerte y todo eso. Estaría bien incluirlas en este fic, pero complicaría todo y mi agenda no puede permitirse una historia tan complicada, jajaja. Básicamente, solo deben destruir todos los horrocruxes para vencer a Voldemort, ¿de acuerdo?


¿Qué os ha parecido este capítulo? Scorpius ha conseguido arreglar el Armario Evanescente y Hermione por fin se ha enterado de que Harry debe morir… ¿qué os ha parecido la conversación entre Scorpius y Hermione? ¿No creéis que se complementan súper bien? ¡Contádnoslo con reviews, que nos hacen muchísima ilusión!

Con cariño,

WickedlyAwesomeMe y Pabel Moonlight.