Extension Booster C: Juntas. Por Siempre.

Fate se lanzó al aire y, cerrando sus ojos, se permitió disfrutar de la sensación del viento acariciando su rostro. Desde que había aprendido a usar su magia y sus poderes a una edad muy temprana, siempre había considerado el volar como algo natural que brevemente le brindaba un espacio precioso para respirar con completa libertad, para olvidar momentáneamente el dolor y la cruda realidad de su vida. El único momento para olvidar.

Pero volar con Nanoha había cambiado por completo ese sentimiento para ella. A Nanoha realmente le gustaba volar como nadie más. Juntas volaban por los cielos, a veces durante horas, simplemente disfrutando de la compañía de la otra y para Fate fue una de las mejores cosas que comenzaron a compartir juntas desde que eran chicas. Volar con ella se convirtió en momentos de absoluta felicidad.

—¿Estás lista As Naval? —Nanoha la retó sonriente.

Suspendida en el aire por encima de ella, Fate activó su Barrier Jacket y su posición de ataque le indicó a Nanoha que era momento de empezar.

Los ojos de Nanoha brillaron al ver a la Enforcer con su distinguible gabardina azul marino cubierta con su capa blanca ondeando y su cabello dorado brillando con los primeros rayos del sol.

—¿Estás lista As Aéreo? —Fate replicó sonriendo.

Fue el turno de Nanoha para activar su resplandeciente Barrier Jacket blanco y antes de que Fate pudiera decir algo más, ya se había impulsado hacia su adorado cielo que esa mañana lucía totalmente despejado.

Fate la persiguió y juntas zigzaguearon por el cielo aparentemente interminable. Desde la distancia parecían una magnífica coreografía de brillantes trazos del color de la flor de cerezo acompañados por vibrantes luces doradas que pintaban caprichosamente el firmamento con rayas que se desvanecían continuamente.

A ratos, y sin un ritmo determinado, esas luces chocaban entre sí, dispersando chispas electrizantes, solo para tomar diferentes rutas nuevamente. De pronto, esas mismas luces dibujaban líneas paralelas para comenzar a enredarse repentinamente y terminar de nuevo en un estallido de luces.

Una estela rosa brillante chocando contra los destellos de oro.

Un fulgurante rastro dorado acelerando lejos del rosa.

Rayos de explosiones doradas y rosadas, que iban desde las más pequeñas chispas hasta detonaciones gigantescas, golpeando incansablemente, una tras otra.

Nanoha y Fate podrían pasar horas enfrentándose.

Ya fuera que Fate estuviera sosteniendo a Bardiche en Hakken Mode chocando contra el Raising Heart de Nanoha en Axel Mode o si una estaba lanzando cientos de destellos mágicos mientras la otra los desviaba, su baile privado contraatacando golpes a través de los cielos era algo tan explosivo y tan íntimo para ellas... naturalmente era una de las cosas que más disfrutaban haciendo juntas.

Era algo que habían empezado a hacer hasta donde podían recordar. No importaba en absoluto si lo hacían bajo el sol, durante tormentas o cubiertas por los silenciosos rayos de las lunas. Se perseguirían una a otra, probarían su fuerza entre ellas y se inspirarían para poder encontrar formas más creativas de encontrar sus puntos débiles. Anticipaban sus avances y respondían a veces de una manera tan coordinada que parecía que realmente podían leer los pensamientos de la otra.

En algún momento, alrededor de la adolescencia, se volvió habitual que cada una de sus danzas de combate aéreo terminara invariablemente con Nanoha envuelta en los brazos de Fate en un estilo tándem mientras recorrían ociosamente por los cielos, antes de prepararse para aterrizar.

La primera vez que sucedió fue el resultado de una apuesta inocente de Nanoha, que rápidamente se convirtió en un desafío al cual Fate había aceptado naturalmente, sin objeciones ni preguntas. Para Fate, fue pura felicidad. Había perdido la apuesta pero había ganado. El cielo y Nanoha en sus brazos. Si pensaba que nada podía superar el entrenar con ella volando, poco sabía que abrazarla así después de terminar era algo indescriptible. Era el momento y el lugar donde el mundo era suyo.

Hoy no fue nada diferente.

Era la primera cita área que habían tenido en meses. Y Fate había contado los minutos para que ésta llegara desde que Nanoha le había sugerido que la tuvieran.

—Eso estuvo muy bien, Fate-chan —exclamó Nanoha mientras se transformaba de regreso a su ropa normal tan pronto aterrizó.

—No puedo decir que no había extrañado mucho. Por un tiempo me sentí ... oxidada —Fate bromeó.

Nanoha extendió su puño juguetonamente hacia Fate, quien lo chocó de inmediato.

—Podrías haberme engañado —respondió Nanoha—. Fate-chan es siempre es tan rápida. Realmente tuve que intentar seguir tu ritmo. No ayuda en lo más mínimo que te veas tan sensual en tu Barrier Jacket.

Nanoha no pudo evitar casi acabársela solo con la mirada. Parecía imposible creer que Fate había tenido a la hija de ambas hacía menos de cuatro meses.

Nanoha le guiñó un ojo a Fate, sonrojada, mientras la Enforcer volvía a su ropa habitual.

—¿Es cierto eso? —Fate preguntó, alborotada por la mirada de Nanoha y agarrándola por la cintura deslizó lentamente las manos por sus costados, estrechándola a su cuerpo deseosa.

—Tranquilízate, nuestras hijas nos esperan. Es un gran día —riéndose entre dientes, agarró las manos de Fate con firmeza, tirando hacia abajo intentando contenerla.

Fate se rió de buena gana, a pesar de la parada repentina a sus intenciones.

—De todos modos no vas a librarte así de mi esta noche —le advirtió la rubia Enforcer.

—¿Estás lista?

—Siempre.


—Ahora es el momento de decirse su promesa una a la otra —se dirigió Carim Gracia a la pareja frente a ella y su voz resonó dentro de los poderosos muros de la Gran Catedral de Midchilda—. Los votos matrimoniales que sentarán las bases de su compromiso mutuo y el deseo de unir permanentemente sus vidas, voluntaria e incondicionalmente.

Ambas, vestidas de un blanco deslumbrante, la rubia alta y la de cabello castaño rojizo casi tan alta como la primera, se volvieron una hacia la otra para mirarse.

Fate vestía con su uniforme ceremonial de gala. Una falda larga blanca, una camisa blanca a botones de manga larga y la chaqueta superior que hacía juego y se ajustaba a su esbelta figura como una segunda piel. Su cabello en dos trenzas sueltas que fluían en un estilo medio arriba y medio abajo sobre su capa -también blanca- completaba un atuendo que daba un aire a las poderosas heroínas de los viejos cuentos épicos.

Frente a ella, Nanoha, con su vestido de novia corte princesa, blanco sin mangas y de escote bajo, resaltado con guantes de ópera blancos y sedosos, se mantenía serena con las manos juntas emanando de forma natural una elegancia clásica. Su largo cabello castaño rojizo también caía suelto, pero en largos zigzags trenzados cubiertos por el velo capilla de su vestido.

El corazón de Fate dio un vuelco mientras miraba a Nanoha. Mirarla la dejaba sin aliento. Era inevitable. Frenta ella lucía una visión que quería mantener intacta en su memoria durante toda su vida.

Alcanzando las manos enguantadas de Nanoha, Fate las sostuvo juntas entre ambas, serena y tranquila.

—Cada día agradezco al destino por haber cruzado nuestros caminos. Después del milagro de conocerte he olvidado lo que significa la soledad. Te convertiste en mi familia y en mi razón para creer en la felicidad. Y no te detuviste ahí. Nunca me hubiera imaginado que sería la persona más afortunada. Mi propósito en la vida es amarte. Prometo ser el escudo que protege a nuestra familia, nuestro hogar y el cielo en el que vuelas. Ya no tienes que llamar mi nombre cuando me extrañes. Llámame por mi nombre todos los días. Estoy aquí, a tu lado donde pertenezco. Juntas. Por siempre."

No sin un ligero temblor en sus manos, Nanoha se quitó el guante izquierdo y se lo entregó a Hayate, quien lo recibió discretamente y retrocedió rápidamente como una sombra.

Fate miró directamente a esos brillantes ojos azul violeta mientras deslizaba el anillo de bodas en su delicado dedo.

—Con este anillo yo, Fate Testarossa-Harlaown, me entrego a ti, Nanoha.

Nanoha respiró hondo y sostuvo las manos de Fate entre las suyas ahora.

—Eres mi mejor amiga y mi alma gemela. La persona más valiente que conozco. Mi amante y mi puerto en la tormenta. Desde el primer momento en que te miré a los ojos, supe que mi vida estaría dedicada a asegurarme que esos hermosos ojos sonrieran. Quiero ser yo quien te haga feliz. A tu lado, he recorrido el cielo y hemos enfrentado tantas aventuras y desafíos juntas. Hoy nos embarcamos en un nuevo tipo de aventura. Juntas. Como Siempre. Eres tú, Fate... chan, mi deseo, mi amor quien me ha dado más de lo que jamás podría soñar.

Hayate le entregó a Nanoha el anillo para Fate.

Encontró a esos ojos color borgoña, que la seguían cautivando como cuando los vio por primera vez, con una sonrisa compartida, ambas sabiendo que Nanoha simplemente no pudo evitar usar su término cariñoso al referirse a Fate, cuando explícitamente les habían dicho que no lo hicieran, Nanoha finalmente deslizó el anillo en el dedo de Fate y unió sus manos.

—Yo, Takamachi Nanoha, te doy este anillo, como símbolo de mi amor eterno por ti, porque soy tuya, Fate-chan, lo he sido desde el primer día que nos conocimos.

—Que su amor esté protegido de todo daño y que encuentren la fuerza la una en la otra para cumplir su nueva vida juntas. Por los poderes acaecidos en mí, los declaro esposas para la vida y la eternidad.

Fate se acercó lentamente para besar a Nanoha dulcemente en los labios mientras estallaban ruidosos aplausos detrás de ellas, antes de abrazarla.

"Te amo tanto."

"Yo te amo más. ¿Estás lista?"

"No. No en lo más mínimo, tenemos que pasar por eso," se rió Fate, volviéndose ligeramente para voltear a ver hacia la nave de la iglesia llena de amigos y familiares. "Además, esas fiestas me aterrorizan".

Nanoha se unió a la risa de Fate y apretó su abrazo.

"Oh, las cosas a las que les tiene miedo la Enforcer Harlaown."

"Takamachi-Harlaown."

"¿Te dije lo cautivante que te ves con tu uniforme?"

"Quizás, pero no las suficientes veces. Bueno, tú te ves absolutamente deslumbrante, no puedo creer que no me quedara sin palabras o que no se me hubiera enredado la lengua. Podría mirarte todo el día."

"Hola, chicas, no quiero interrumpir su momento cursi-amoroso, pero ya saben... hay una fiesta esperando y no podemos ir si no salen primero."

Rompiendo su mutuo hechizo que las tenía ajenas al mundo que las rodeaba, miraron a Hayate al mismo tiempo, quien simplemente asintió con la cabeza, y luego señaló la entrada con la cabeza. Se miraron una a la otra y Fate finalmente liberó a Nanoha de su abrazo.

Nanoha se volvió para recoger a su bebé de los brazos de su propia madre, mientras que Fate recogió a Vivio, quien había hecho un trabajo hermoso e impecable como su niña de las flores. Nanoha extendió su mano hacia Fate y, con la naturalidad de un acto ya reflejo, entrelazaron los dedos mientras salían de la catedral.

Afuera se encontraron con un huracán de abrazos y besos de sus familiares y amigos. De repente, Fate se dio cuenta de que era realmente posible que sus mejillas empezaran a doler de tanto sonreír.

Poco a poco todos empezaron a encaminarse hacia la recepción. Eso permitió que las madres de Nanoha y Fate les hablaran y felicitaran nuevamente. Fate estaba segura de que estaba a punto de morir aplastada por toda su familia, nueva y vieja.

—Ustedes dos vayan y cámbiense para la fiesta, nosotros cuidaremos a nuestra querida Vivio y a la preciosa bebé —Momoko estaba emocionada de cuidar a sus nietas y no podía pasar un momento lejos de ellas.

—Tengo todo listo para que descansen un poco y se cambien de ropa, ¿necesitan algo de ayuda? —preguntó Hayate, moviendo las cejas rápidamente.

—No te preocupes, podemos arreglarnos solas—Fate la miró con suspicacia.

—Piensen en mí si necesitan algo —les avisó Hayate con su buen humor y dejó a las dos recién casadas solas.

—A veces es tan rara —dijo Fate tan pronto como entraron a la habitación con una ligera risa.

—¿Te parece, Fate-chan? Creo que es Hayate siendo simplemente Hayate. Espero que ella nunca cambie.

—Tienes toda la razón en eso, Nanoha.

Nanoha y Fate miraron alrededor de la suite, donde Hayate realmente no había mentido, todo estaba listo para ellas. Sus dos vestidos colgaban junto al armario.

Nanoha tomó su vestido y se encerró en el vestidor.

—Ojalá pudiéramos quedarnos aquí —bromeó Fate mientras se quitaba la capa y la doblaba con cuidado sobre la cama—. ¿Necesitas ayuda, Nanoha?

—No, sé muy bien que si Fate-chan me ayuda a desvestirme, realmente no llegaremos a la recepción.

Nanoha asomó la cabeza por el vestidor justo a tiempo para ver a Fate desabotonándose la camisa.

Fate alzó una ceja divertida cuando Nanoha cerró la puerta de nuevo y escuchó un gruñido reprimido.

Definitivamente escuchó un gruñido. Parecía que ella no era la única que usaba todas sus fuerzas para mantener sus manos lejos de la otra.


Uno de los jardines interiores anexos a la catedral había sido elegantemente decorado para la celebración. Todos estaban charlando alegremente cuando la pareja finalmente entró. Fate se había cambiado para usar el vestido de su madre y Nanoha también llevaba un vestido blanco más ligero. Se sentaron junto a los padres de Nanoha, la almirante Lindy, Vivio y Arf en la mesa principal.

Ya disfrutando y sentadas en una de las mesas de honor, Hayate le dio un codazo a Shamal.

—Parece que no nos equivocamos después de todo, ¿recuerdas? Es sorprendente el talento que tiene Fate, para pasar de ser un valiente caballero apuesto en su armadura brillante a ser una princesa increíblemente femenina pero que te puede aún así patear el trasero en un instante.

—En cualquier caso, o en ambos casos más bien, consiguió a la princesa. Aunque Nanoha ciertamente no es una damisela en apuros que necesite ser rescatada —concluyó Shamal, recordando también la conversación que tuvieron hace años. Casi se sentía como una vida, recordar a las jóvenes Nanoha y Fate y ver a las actuales Nanoha y Fate.

De forma muy casual unió sus dedos con los de Signum, la cual le envió una sonrisa discreta, rompiendo brevemente su habitual expresión endurecida.

—Realmente hiciste una boda digna de la realeza Hayate-chan —Vita murmuró con la boca llena de bocadillos.

—¿Para ellas dos? Son realeza en lo que a nosotros respecta —dijo Hayate de manera muy convencida.

—Ningún mundo ha visto una unión tan poderosa en siglos. Así comienzan las leyendas, Vita. Y con esas dos hijas... —Signum terminó su pensamiento con un movimiento de su mano—. Quién sabe todo lo que podrían hacer...

—... y ni siquiera se dan cuenta — terminó Hayate la frase por Signum mirando a la feliz pareja disfrutando y hablando con sus familias.

—Sí, bueno, cuando quieras retirarte del ejército Hayate, definitivamente deberías convertirte en un organizadora de eventos —murmuró Vita probando el resto de los bocadillos de su mesa.

Hayate se puso de pie y tintineando su vaso rápidamente atrajo la atención de todos.

—Quiero agradecerles a todos por venir a esta ocasión tan especial. Para aquellos de ustedes que no he tenido el placer de conocer, soy Yagami Hayate y me gustaría darles algunas palabras antes de que comience la fiesta. ¿Qué puedo decir de estas dos? No estaría aquí sin ellas, eso es seguro. Gracias a ellas he aprendido muchas cosas y estoy orgullosa de llamarlas mis mejores amigas. Solo soy capaz de describirlas como dos fuerzas imparables de la naturaleza que sacan lo mejor una de la otra. Personal y profesionalmente han marcado la diferencia en tantas personas y estoy segura de que seguirán haciéndolo. Levanto mi copa a mis queridas amigas en este día cuando comienzan un nuevo capítulo de sus vidas. Por Nanoha y Fate.

"Por Nanoha y Fate" se repitió a diversas voces con un arco casi sincronizado copas y manos bebiendo por la fortuna de las recién casadas.

Mientras se servía la cena, algunos de sus amigos compartieron sus brindis por la pareja. Todos compartieron pequeños fragmentos de lo que habían visto acerca de Nanoha y Fate siendo Nanoha y Fate. Fue un momento dulce e inesperado para ellas, escuchar esos breves fragmentos de sus vidas desde los ojos de sus amigos acompañando sus buenos deseos.

Cuando terminó la cena, Fate se puso de pie y extendió su mano hacia Nanoha para invitarla a su primer baile. Cuando comenzaron a practicar, Nanoha le aseguró que no sería difícil, sabiendo cuán perfectamente amoldan sus cuerpos entre sí. Bailar sería como volar, le había dicho. Y ella tenía razón. Manteniéndola cerca y apretada a ella, Fate la condujo bajo los compases de la canción instrumental que Nanoha había elegido para ellas, mirando siempre intensamente esos ojos azul-violeta en los que podía perderse.

—Todavía no puedo creerlo —Fate susurró al oído de Nanoha mientras bailaban juntas.

—Yo sí —murmuró Nanoha al oído de Fate y acariciando su mejilla con suavidad la atrajo para un breve y lento beso.

Tan pronto como terminó su baile, se encontraron con el padre de Nanoha y Chrono listos para conque les concedieran a ellos el siguiente baile.

—Lo hiciste muy bien hermanita —dijo Chrono con profunda admiración mientras conducía a su hermana por la pista de baile—. Ambas merecen toda la felicidad. Ustedes dos son un dolor de cabeza constante en mi vida y una bendición. Estoy muy orgulloso de ser tu hermano.

Fate le agradeció con una enorme sonrisa y lo abrazó con fuerza mientras continuaba el baile.

Un suave toque en el hombro de Chrono, pidiendo permiso para dar el siguiente baile los detuvo y Fate casi saltó a los brazos del joven que acababa de llegar.

—¡Elio! ¡Llegaste!

El otrora niño ya era más alto que ella y abrazándolo, Fate se giró para buscar a Caro. Elio señaló en la dirección desde donde vio a la pequeña maga de cabello rosado saludándolos desde una mesa cercana.

—No nos lo habríamos perdido —le sonrió.

Nanoha, quien para ese momento ya estaba bailando con Yuuno se dirigió a Fate y Elio entre las otras parejas que ya se habían unido para bailar.

—Ha pasado mucho tiempo Elio, estoy muy feliz de verte. No habría sido lo mismo si ustedes dos no hubieran estado aquí.

Incluso mientras bailaban con sus amigos y familiares, ninguna pudo evitar buscarse con la mirada por breves momentos, así como también disfrutaban de la curiosa vista de la madre de Nanoha bailando con Chrono, Suzuka bailando con Hayate, Signum bailando con Shamal, Kyoya bailando con Shari, incluso Vivo bailando con Elio, por supuesto, estaba flotando más que bailando, considerando la significativa diferencia de altura, pero claramente lo estaba disfrutando. Minutos más tarde, cuando el ritmo cambiaba, todos se emparejaron con alguien más para seguir bailando.

Cambiaron de pareja para bailar tantas veces, que perdieron la cuenta de cuántas personas habían estado bailando hasta que Fate finalmente pudo robarse a Nanoha de nuevo para que bailara con ella.

O al menos Nanoha eso creyó.


—¡No podemos escabullirnos así nada más, Fate-chan!

Nanoha trató de protestar cuando se dio cuenta de que Fate la había sacado a hurtadillas de la pista de baile a uno de los corredores del jardín, cubiertas por la oscuridad de la noche.

—Podemos, por supuesto que podemos. Debemos. Tus padres se quedan en casa de mi madre y todos cuidarán de nuestras hijas. Se nos permite, no, en realidad nos es obligatorio, disfrutar de nuestra noche de bodas tanto como sea posible— Fate tomó a Nanoha por la cintura y acercó su cuerpo al de ella mientras acariciaba su cuello con sus labios tratando de disminuir su resistencia.

Nanoha se permitió disfrutar de los escalofríos provenientes de cada punto de su piel con el toque de Fate.

—Te lo dije, que no te escaparías esta noche —insistió Fate—. Además, te escuché cuando me viste quitarme la camisa antes, también merezco ser recompensada por no saltar sobre ti ahí mismo.

La intensidad de sus labios contra el cuello de Nanoha se disparó.

Ese toque de la rubia en su piel era peligroso. Como si su cuerpo fuera puro combustible esperando ser encendido y liberándose del estupor que Fate le causaba, Nanoha finalmente aceptó.

Muy discretamente salieron de la recepción, riendo como colegialas haciendo travesuras.

Apenas habían llegado al auto de Fate cuando la voz de Raging Heart las tomó a las dos por sorpresa.

—¡Congratulations, my master!

—¡Gracias, Raging Heart! —Nanoha respondió alegremente.

—¡Congratulations, Sir! —Bardiche las felicitó también.

—¡Oh, gracias Bardiche! —Fate también agradeció su dispositivo.

If you are ready, we have received a series of indications and security clearances for this moment —Raising Heart les indicó.

/"Si ya se encuentran listas, hemos recibido una serie de indicaciones y autorizaciones de seguridad para este momento "/

—¿Listas para qué?

Nanoha miró confundida a Fate, quien estaba tan perdida como ella.

—De acuerdo, Raging Heart —Nanoha finalmente se decidió y Fate siguió su ejemplo.

—De acuerdo, Bardiche.

Activating Flier Fin Mode. Activating Sonic Sail —sus dispositivos sonaron al unísono.

Please follow the coordinates already set, Sir —indicó Bardiche.

/"Por favor sigan las coordenadas establecidas"/

De inmediato, Nanoha y Fate se vieron equipadas con sus Barrier Jackets y volando a la ubicación indicada.

—Raging Heart, ¿qué está pasando?

Playing message: La Coronel Hayate Yagami y el Almirante Chrono Harlaown les envían sus saludos y les desean que disfruten de su luna de miel. Les piden que no regresen en al menos una semana. La Coronel insiste y les recuerda que están disfrutando de un ambiente de privacidad nivel 10.

Altitude reached, initiating Silver Curtain.

/" Altitud alcanzada, iniciando habilidad Silver Curtain "/

—¿Qué? ¿Cuando adquiriste esa habilidad Bardiche?

Playing message: La Coronel Hayate Yagami y el Almirante Chrono Harlaown les envían sus saludos y les desean que disfruten de su luna de miel. Les piden que no regresen en al menos una semana. La Coronel insiste y les recuerda que están disfrutando de un ambiente de privacidad nivel 10 —el mismo mensaje se reprodujo pero ahora con la voz de Bardiche.

—Parece que por ahora nuestros dispositivos no nos van a decir mucho más. Tendremos que esperar y ver a dónde nos llevan —rio Nanoha.

Fate asintió divertida y siguió las coordenadas que Bardiche indicaba.

—Uhm —Nanoha titubeó— ¿es muy pronto para que me abraces mientras volamos, Fate-chan?

Fate sonrió ante la petición, pero tan pronto como se acercó a ella, Nanoha se giró y entrelazó sus manos detrás de su cuello y la atrajo hacia un largo beso.

Fate trató de no pensar en las múltiples reglas que estaban rompiendo. Claro que no es que ella fuera a detenerse. A diferencia de Nanoha, ella no había prestado suficiente atención al mensaje de Hayate. No es como que Fate pensara hacer alguna objeción de todos modos ya que las manos de Nanoha vagaban muy libremente por todo su cuerpo y no la iba a detener. Volar, besándose y acariciándose... Seguramente debería haber reglas en contra de esto. Se sentía tan bien que definitivamente tenía que ser ilegal.

Finalmente se tomaron un momento para recuperar el aliento. Nanoha apoyó la cabeza en el pecho de Fate.

—Tu corazón late tan rápido —dijo Nanoha encantada.

Fate la abrazó con fuerza mientras continuaban su vuelo.

Location reached, initiating descent.

/"Ubicación alcanzada, iniciando descenso"/

La voz de Bardiche las tomó por sorpresa, nuevamente.

Mientras descendían, en lo que parecía en medio del océano se dieron cuenta de una serie de pequeñas islas. Reconocieron el pequeño archipiélago de islas dispersas -de propiedad privada en su mayor parte-.

—Ellos no… —comenzó a decir Fate.

—Oh, creo que sí lo hicieron —respondió Nanoha, con los ojos desmesuradamente abiertos.


Era una propiedad pequeña, en la que finalmente aterrizaron. Nada extremadamente ostentoso, pero sin duda era absolutamente privado. El sonido del océano yendo y viniendo y las hojas crujiendo con el aire eran lo único que perturbaba el silencio inminente.

No habían intentado decirse una palabra desde que habían llegado. Ni siquiera mente a mente. No necesitaban hacerlo. Con sus miradas se decían todo lo que necesitaban. La forma en que sus manos encontraban su forma natural de entrelazar sus dedos, conduciendo una hacia donde la otra quería también hizo que las palabras fueran innecesarias. Era como si tuvieran miedo de que al hablar incluso mente a mente, la magia del momento se rompería.

Un camino iluminado con velas indicaba el camino a la suite.

La emoción que ambas experimentaron las hizo sentir como si fuera la primera noche que pasarían juntas.

No había presión, nada que las distrajera de dejar que sus cuerpos hablaran lo que habían sentido durante años sin dejar que las emociones se desataran por completo. Cada vez que hacían el amor juntas era una oportunidad para mostrar la fuerza de sus sentimientos. A veces más apasionadamente, a veces de forma más tierna. Miradas llenas de deseo que solo se apagaban momentáneamente. Sus cuerpos ansiaban por el contacto de la otra. Compartían sus cuerpos, sus mentes y su magia en repetidos actos de amor hasta que sentían que no podían seguir más.

Un beso, una mirada, lo cambiaba todo de nuevo.

Se pertenecían, juntas. Y juntas rompieron el silencio reinante, no con palabras, sino con cada sonido producto de su amor, de la unión de sus almas. De sus cuerpos encontrándose una y otra vez. El deseo insaciable envuelto con una lujuria recién descubierta. Dando y tomando la una de la otra.

Memorizando cada centímetro de piel no solo con la vista, sino con el tacto, con el gusto.

Ninguna de los dos tenía una piel perfecta, incluso con magia de sanación avanzada, sus cuerpos mostraban el efecto de las batallas soportadas y ganadas a lo largo de los años. Desde las más insignificantes hasta las que más habían amenazado sus vidas. Cada cicatriz merecía un beso y más, agradeciéndose por cumplir la tácita promesa de mantenerse con vida y volver con la otra.

De muchas maneras ya habían estado casadas por más tiempo del que se habían dado cuenta.

Cada una de esas cicatrices, se convertía en un motivo para escuchar sus nombres de maneras que solo estaban destinadas a la otra. En voz alta, repetida y desenfrenadamente. Bajo respiraciones interrumpidas. En gemidos prolongados y bajo palpitaciones erráticas.

Descubrieron nuevas formas de hacer vibrar a la otra, de disfrutar el placer a veces en sincronía y otras en modo de relevo. No había límite para lo que sus cuerpos podían sentir.

Estaban tan inmersas la una en la otra que ni siquiera se dieron cuenta cuando el sol empezó a salir. El amanecer cayó sobre ellas hasta que finalmente descansaron enredadas de brazos y piernas.

Cuando Fate finalmente se despertó, le tomó unos momentos reconocer dónde estaba. Al alcance de sus brazos, no podía sentir a Nanoha alrededor. Poniéndose una larga camisa blanca que encontró en una maleta cuidadosamente preparada que curiosamente reconoció como suya, salió a buscar a Nanoha. Claramente se había despertado antes que ella. Con cuidado deslizó la puerta de vidrio para abrirla y una brisa fresca que trajo el olor del océano la recibió.

Era imposible no notar el cabello castaño rojizo salvaje que fluía libremente a merced del viento. Nanoha estaba parada en la terraza mirando el océano, vistiendo una túnica blanca clara que bajo el sol dejaba a Fate apreciar su figura incluso a esa distancia.

Se debatió entre ir hacia ella o simplemente seguir mirándola. Había tantas veces que solo deseaba poder mirarla sin que la molestaran. Los únicos momentos en los que podía hacer eso eran por la noche, donde a veces la observaba al dormir. Nunca podía hacerlo sin que la molestaran a plena luz del día. Pero ella no pudo tomar la decisión. Nanoha se dio la vuelta, tratando de mantener su rebelde cabello detrás de su oreja y le sonrió con esa sonrisa que lo valía todo.

Se conocían desde hacía más de diez años.

Vivían juntas, de una forma u otra, desde hacía más de cinco años.

Finalmente habían dado un nombre a su relación hacía poco más de un año.

Habían estado casadas por menos de veinticuatro horas.

Y, sin embargo, el corazón de Fate daba un vuelco de nuevo al ver esa sonrisa como si se estuviera enamorando por primera vez.

Con sus ojos fijos en los de ella, caminó hacia Nanoha. Su Nanoha.

Nunca había necesitado realmente darle un término de cariño. Lo había hecho una o dos veces, pero no se acostumbró. Siempre había tanto amor en su voz cuando decía su nombre.

Nanoha lo sabía. Hay algunas cosas muy simples que hacen feliz a Nanoha. Escuchar la voz de Fate simplemente diciendo su nombre es una de ellas.

Para Fate, decir el nombre de Nanoha había sido el comienzo del descubrimiento de lo que significaba el amor.

Porque habían elegido el día anterior para forjas la unión de sus nombres por toda la vida y más.

El día anterior al día que marcaba otro año desde que Fate le había dado su respuesta a Nanoha.

Porque querían despertar casadas a este día en sus vidas.

Al día en que ella dijo su nombre.

Hoy, paradas nuevamente frente al océano, en otro planeta, con años de recuerdos juntas, con dos hijas y habiéndose entregado una a la otra, sonrieron ante la imagen de sí mismas de nueve años, seguras de que este momento ahora...era el nuevo prólogo para el resto de sus vidas.

—Fate-chan.

—Nanoha.