Ya era mayo, la primavera estaba terminando pero los parques de la ciudad aún seguían oliendo a flores de cerezo.
Los exámenes finales estaban cerca y después tendríamos que enfrentarnos a la temida prueba de acceso a la universidad.
Chiharu y Rika apenas salían de casa, tan solo para ir a clase y poco más. Estaban muy angustiadas, la verdad es que todos nos sentíamos igual.
Tomoyo y Eriol empezaron a estudiar juntos en el piso de ella, sus padres ya sabían que estaban juntos y se lo tomaron tan bien que permitían que mi amigo fuera por allí de vez en cuando.
A Naoko hacía bastante que no la veía, ella era la que peor llevaba toda la presión que teníamos encima porque necesitaba sacar la máxima nota posible para conseguir entrar en medicina.
Suspiré, me esperaban cuatro semanas muy feas hasta que todo hubiera terminado y fuésemos libres por fin.
Para empeorarlo todo Shaoran llevaba unos días algo raro, nos veíamos menos porque según él no tenía mucho tiempo libre y ya apenas me pedía que fuera a estudiar con él a la biblioteca de su facultad.
Decidí no enfadarme, seguramente estaba muy agobiado porque él también tenía sus exámenes finales a la vuelta de la esquina y además Tomoyo me había contado que sus padres lo estaban presionando mucho.
Un par de semanas después, habíamos terminado el instituto oficialmente, ya solo nos quedaba preparar la prueba universitaria que tanto nos asustaba.
Esta vez conseguí aprobar todo sin problemas, mis notas habían mejorado mucho con respecto al curso anterior.
Una tarde, Eriol y Tomoyo me acompañaron a la biblioteca para estudiar cerca de Shaoran.
Nos sentamos junto a él y empezamos a repasar el temario de historia en silencio.
De vez en cuando me dedicaba a mirar a Shaoran que estaba a mi lado izquierdo, él a veces me miraba sonriendo pero era una sonrisa extraña porque sus ojos parecían tristes.
Me acerqué a él y susurré -estás muy raro últimamente, ¿he hecho algo que te haya molestado?-.
Shaoran me dio unos golpecitos en la cabeza diciendo -tranquila, no has hecho nada-.
Suspiré, eso no me tranquilizaba nada pero decidí dejarlo pasar, seguro que cuando sus exámenes terminaran volvería a ser el de siempre.
Me dolía un poco que hubiera dejado de ser cariñoso conmigo, de hecho apenas me besaba cuando estábamos juntos y eso me molestaba.
Algo raro estaba pasando pero no quería estresarlo más, mejor hablar sobre ello cuando todos hubiéramos terminado con los estudios.
Al salir de la prueba de acceso todos fuimos a celebrarlo a un bar que había en el centro de la ciudad.
Nos pedimos unas cervezas menos Tomoyo que prefirió una copa de vino.
-¡ya somos universitarios!- gritó Eriol levantando su vaso.
Los demás lo imitamos y brindamos juntos muy sonrientes.
-todavía tienen que darnos las notas- susurré dándole un codazo a mi amigo.
Eriol se encogió de hombros.
-a todos nos ha salido bien, estoy seguro de que vamos a entrar en la universidad- dijo mientras pasaba su brazo por los hombros de Tomoyo y la acercaba hacia él, consiguiendo que mi amiga se sonrojara.
Nos reímos y todos quedamos en ir juntos a echar la matrícula universitaria, en unos días ya podríamos hacerlo.
Finalmente me había decidido por ingeniería química, era lo que más me gustaba de todo y mis amigos opinaban que se me daría de maravilla.
Y además eso significaba que estudiaría en la misma facultad que Shaoran.
Le escribí un mensaje contándole que ya habíamos terminado y que a partir de ahora era libre.
A los pocos minutos recibí su respuesta.
Shaoran: "mañana es mi último examen, podríamos vernos en el parque que tengo que hablar contigo"
No me dio buena espina pero sí, teníamos que hablar de lo que había estado pasando entre nosotros este último mes, esperaba que a partir de ahora Shaoran volviera a la normalidad.
Al día siguiente cuando llegué al parque justo después de comer no había nadie por allí aparte de un chico muy guapo que siempre estaba en mis pensamientos.
Me acerqué al banco donde estaba sentado e intenté besarlo, pero Shaoran giró un poco la cara y mis labios acabaron en su mejilla.
Aquello me fastidió, se suponía que ya había terminado sus exámenes y no tenía ninguna razón para seguir comportándose así.
Me senté a su lado muy seria y le dije -¿se puede saber qué te pasa? me acabas de quitar la cara-.
Shaoran suspiró y respondió -tenemos que hablar- sin mirarme.
Un escalofrío muy desagradable me bajó por la espalda.
-claro que tenemos que hablar, llevas semanas muy raro conmigo y no te he hecho nada para que estés así, además apenas nos hemos visto y aunque entiendo que estabas muy estresado no lo veo normal porque...-
No pude seguir hablando porque una de sus manos me tapó la boca.
-ahora quiero que me escuches- dijo mirándome a los ojos.
Me crucé de brazos refunfuñando pero asentí.
Shaoran fijó su vista en el gran tobogán del centro del parque, le escuché suspirar y empezó a hablar.
-me voy a China-.
Fruncí el ceño, no estaba entendiendo nada.
-¿y qué pasa porque te vayas a China?- pregunté enfadada.
Él sacudió su cabeza poniéndola entre sus manos.
-me voy a China a estudiar, me marcho en dos días-.
Me sentí como si me hubieran tirado un cubo de agua helada encima.
-¿cuánto tiempo te vas?- pregunté en voz baja.
Shaoran me miró unos segundos pero volvió a fijar su vista en el columpio de enfrente.
-me han concedido la beca Shihaido, es muy prestigiosa y solo se la dan al mejor del país. No volveré hasta que termine la carrera-.
Empecé a agobiarme y a respirar más deprisa.
-eso quiere decir que... ¿vas a vivir en China tres años?-.
Shaoran asintió y apoyó su espalda en el respaldo del banco.
-bueno pero... vendrás de visita de vez en cuando, ¿no? la verdad es que no me importa que nos veamos poco, todo es acostumbrarse y si los dos queremos funcionará-.
Shaoran negó con la cabeza.
-no lo entiendes, Sakura... lo nuestro termina aquí-.
Él corazón se me detuvo y mi cerebro no fue capaz de asimilar lo que acababa de escuchar.
-¿esto es una de tus bromas? porque no tiene nada de gracia- dije en voz baja.
-no estoy bromeando, lo digo en serio. ¿de verdad pensabas que estaríamos juntos para siempre? tú solo tienes dieciocho años y yo en unos días cumplo diecinueve, esta relación estaba destinada al fracaso desde el principio-.
Me llevé la mano al pecho porque empecé a notar un dolor punzante.
-no... no puedes decir eso en serio- susurré sin poder moverme.
Shaoran me miró y me estremecí al ver sus ojos, estaban vacíos.
-si no es ahora habría terminado en unos meses, tú te habrías cansado de mí o yo de ti-.
Pestañeé varias veces y sacudí la cabeza.
-¿desde cuándo piensas así? me lo podías haber dicho antes- dije apretando los puños.
-pensé que era mejor esperar hasta que hubieras hecho la prueba de acceso para que esto no afectara a tus notas-.
Me levanté respirando cada vez más deprisa, aquello no tenía sentido y me parecía estar dentro de una pesadilla.
-esto no puede ser verdad- respondí mirándolo.
Shaoran se encogió de hombros y sus ojos se volvieron más fríos todavía.
-créeme, es lo mejor para los dos. además no puedo renunciar a esa beca por ti, es importante que tenga la mejor educación posible para poder entrar en los negocios de mi familia y esta es una oportunidad que no puedo rechazar-.
-pero aunque estés lejos podríamos seguir juntos... tú me quieres- dije desesperada.
En el rostro de Shaoran apareció una sonrisa triste.
-ya no estoy seguro, además eso no es suficiente... cuando esté lejos te fijarás en otros chicos enseguida, no te preocupes- respondió mientras se incorporaba.
Yo no podía moverme.
Se acercó a mí poniendo sus manos en mis hombros.
-de verdad espero que seas muy feliz, Sakura. te prometo que dentro de nada ya ni te acordarás de mí y será como si nunca hubiera pasado-.
Shaoran me besó en la mejilla y empezó a caminar hacia la salida.
-¡espera! ¡Shaoran, no te vayas, yo quiero estar solo contigo!- grité.
Vi como dejaba de andar y agachaba la cabeza.
-te equivocas- dijo sin volverse y siguió caminando hasta que salió del parque.
Me quedé allí de pie sin moverme mirando por donde se había marchado.
Al escuchar el ruido que hacían unos niños acercándose al parque reaccioné y volví a casa sin parar de llorar. Por el camino llamé a Eriol y cuando llegué me estaba esperando en la puerta.
Me lancé a sus brazos mojando su camiseta con mis lágrimas.
Entramos juntos en mi casa, menos mal que mis padres estaban en el trabajo porque no quería que me vieran así.
Eriol me llevó hasta uno de los sillones y nos sentamos.
Le conté todo lo que Shaoran me había dicho y al terminar mi amigo frunció el ceño.
-no me lo puedo creer- dijo apretando los puños con rabia.
-lo sé, yo tampoco me lo creo-.
-como le vea por casa de Tomoyo le partiré la cara- susurró entre dientes.
-en dos días ya estará en China-.
-¿tan pronto? esto no tiene sentido... creo que ni Tomoyo lo sabe- respondió él.
Me soné la nariz y mi amigo me acurrucó entre sus brazos.
-no te preocupes, Eriol. no me encuentro muy mal- le dije acariciando su mejilla.
-eso es porque todavía no lo has asimilado-.
-puede que tengas razón- respondí en voz baja.
Cuando me tranquilicé me lavé la cara antes de que mis padres llegaran.
Eriol se despidió y me hizo prometer que le llamaría si quería hablar o si me sentía peor.
Pasaron dos días y no supe nada más de Shaoran.
Mi mente me seguía diciendo que todo eso no había pasado de verdad, que él no podía haberme dicho esas cosas.
Después de comer recibí una llamada muy extraña de Tomoyo.
-Sakura, mis tíos están aquí y quieren hablar contigo-.
-¿que tíos?- pregunté extrañada.
-los padres de Shaoran-.
Algo doloroso bajó por mi garganta al escuchar su nombre.
-no sé lo que les pasa, ¿puedes venir? dicen que Shaoran se ha ido a China, he intentado llamarlo pero tiene el teléfono apagado- dijo mi amiga con voz preocupada.
-vale, voy para allá no te preocupes-.
Al colgar noté un temblor fuerte en mis manos, pero lo ignoré y salí a la calle.
No tenía ni idea de lo que querrían decirme los padres de Shaoran, tal vez había sucedido algo malo y por eso se había marchado tan de repente y sin que ni sus primos lo supieran.
