—Definitivamente no soporto a Inuyasha, siempre está molestando... ¿como es posible que destrozara mi libro de texto tratando de darle a un insecto? —Preguntó Aome enojada, Sota la observó temeroso en una esquina de la sala.
—Hermana, el solo trataba...
—¡No Sota, no lo disculpes! —gritó con el teléfono en la mano, esperando que alguna de sus amigas le prestaran uno de sus libros para poder hacer la tarea —Definitivamente es un muchacho sin delicadeza.
Ambos escucharon la puerta de la casa, la chica suspiró dejando el teléfono y atendió. Un mojado y triste Inuyasha la observó —Aome, perdóname...
La chica levantó una ceja al ver caer agua sobre el, porque ni siquiera estaba lloviendo, más bien el muchacho sostenía la manguera de la casa, dejando correr el agua como si de una llovizna se tratara —¿Que diablos estas haciendo?
—Estoy bajo la lluvia porque me hechaste de la casa, si tan solo me perdonarás...
Sota se asomó a la puerta —Oh, es igual a la escena del programa que estábamos viendo el otro día.
—Si, pero no estaba lloviendo y... —el híbrido se calló de inmediato y observó a la azabache.
—Además de ser un desastre también eres dramático —suspiró cerrando la puerta.
—Aome espera, ábreme —murmuró desde afuera —¡AOME DÉJAME ENTRAR, TENGO HAMBRE Y AHORA ESTOY MOJADO! ¡AOMEEEEE! ¡AOMEEEE!
