Me quedé profundamente dormido, con ella en mi regazo. Desde que se anunció todo, no pude decirle que todo era una farsa, orquestada por Lucifer, para desatar la ira de esos tres, y que ella usara mi poder, porque sabían lo que ella sería capaz de hacer, para rescatarme.
Y vaya si lo hizo.
Me secuestraron, y me torturaron, esperé en ese cuarto oscuro del estudio, hasta que oí su voz.
- "Maestro, ¿Me oye?"
Su voz, me sacó del dolor, no sabía hasta qué punto la quería, hasta ese momento.
- "Evy…" Su voz se apagó, pero tras unas horas, volví a notar su presencia. Eso me hizo olvidar el dolor, pensé que no lo lograría, pero ella siguió, planta, tras planta, hasta llegar al último piso, con Harold, hecho que me sorprendió, pues no creía que trabajarían juntos.
La emboscaron, y la torturaron, pero aguantó estoicamente, trazó un plan, que jamás se me había ocurrido a mí.
Entonces, se desató, los golpeó, a los Overlord más poderosos del infierno, como si fueran muñecos de trapo, les devolvió el daño, los amordazó, y me desató. Sentir el abrazo suyo fue una bendición, sentir su esencia, su calor, en mi cuerpo. Me dio de la manzana de Lucifer. Fue algo extraordinario, esas manzanas son exclusivas de él, pero no se lo pensó dos veces.
El espectáculo del edificio en llamas, fue algo, exquisito, reía mientras todo ardía, como si disfrutara de esos engendros arder, como si todo eso fuera parte de su ser.
Me llevaron al hotel, Charlie me curó las heridas, mientras hablaba conmigo.
-Alastor, siento que estés pasando por esto…
-Sin problemas querida, estoy bien, lo peor lo ha pasado ella…madre mía, no sabía que tenía tanto poder, los ha matado.
Charlie se frenó en seco.
- ¿Qué?
-Si, a Valentino y a Velvet. Los mató. No sin antes meterles la paliza.
-Madre mía, mi padre tenía razón, es un ser con un poder descomunal.
-Así es, Charlie querida, ahora, que ya estoy curado, voy a darme un paseo por el hotel- Vaggie entró, con un puro de Evelyn en la mano- Reí suavemente.
Allí estaba. En el bar, dormitando. Me senté junto a ella, el bofetón tremendo que me dio, fue bestial, pero luego llegaron los besos, y las caricias.
Quería tenerla.
Ansiaba tenerla.
Necesitaba tenerla.
Empecé a besarla apasionadamente, quería tomarla allí mismo, pero se negó, aludiendo al cansancio, y la verdad, no la culpo.
-Está bien, querida.
Con tenerla de vuelta a mis brazos, me bastaba. Esa era la clave.
Me tumbé en el sofá, y me puse junto a ella.
Ella se tumbó, con cuidado, sobre mi regazo, tenía los brazos hechos un asco por los cortes hechos por Velvet, que lo pagó con su vida. Pobre de aquel que se entrometiera en su camino.
Sus latidos se incorporaban poco a poco junto a los míos.
Respirábamos al mismo tiempo, me fijé en cuanto había cambiado. Era todo de locos, pero ella, me había hecho cambiar. Aún seguía siendo el temible demonio radio, pero ella supo sacar el lado bueno que hay en mí.
Chasqueé los dedos, y puse la cortina, cerrada, y el cartel de "prohibido pasar" Con ese hechizo, además, no habría miradas curiosas.
Me quedé dormido acariciando su pelo.
-Está bien, todo irá bien, querida mía- fue lo único que pensé mientras cerraba los ojos.
Me desperté a la mañana siguiente, con Evy durmiendo sobre mí. La desperté, con un beso en la frente- Arriba querida, vas a dormir más de lo que debes, y quiero que vuelvas a casa, pero te he cambiado la ubicación.
- ¿Qué? - Dijo medio dormida.
-Sí, Vox sabía dónde vives, no podemos jugárnosla.
-Tiene razón, maestro- Dijo desperezándose.
-Arriba, te dejaré el café listo, cariño. Lo has hecho muy bien, cielo, Lucifer está tan contento que ayer me llamó, ya siendo él de nuevo, y dijo que fue todo un espectáculo, en nada, tendrá trabajo para ti.
-En fin, oiga, Mr. A.
-Hacía tiempo que no me llamabas así, querida- sonreía complacido. - ¿Qué quieres, mi vida?
-Rosie sabía lo de la boda…y ella me ayudó a rescatarlo.
-Oh, Rosie es la confidente de sus majestades, sabe eso y más. Me alegro que te sirviera, ahora-Dije abotonándome la camisa- Ve a la nueva casa, yo iré a Ver a Rosie, debe de estar agobiada.
-Como guste, Mr. A
La besé, y metí lengua, me respondió, pero me separé.
-Esta noche, en casa, seguimos. Hasta luego, amor. La besé, y me dirigí al palacio.
Me recibió Lilith, con una sonrisa.
- ¡Alastor, qué grata sorpresa! ¡Qué bueno ver que tus heridas hayan sanado!
-Majestad, gracias por preocuparos- Besé su mano
-¿Cómo está la pequeña Nefilim?
-Oh, bueno, ella, está bien, sus brazos están con algunos cortes, pero sanará rápido. Desde luego es de temer.
Lilith se giró, la acompañé al salón de té. Le puse la silla, como caballero que soy, y le serví.
-Gracias, querido. Cuéntame, ¿Cómo se desenvolvió? - Se llevó la taza a los labios.
-Pues, no esperaba que lo hiciera así, la emboscaron, aguantó la tortura, y supo usar el Enoquiano, les dio la paliza más salvaje que vi nunca. Los amarró, y les prendió fuego.
-Impresionante, ha acabado con los dos más poderosos, siempre molestaban, no respetaban las normas, y esto fue un revulsivo para los demás. No se metan con los Magne. El mensaje quedó claro.
-Claro y contundente, alteza, no esperaba que fuera a demoler el estudio de Valentino.
-Yo tampoco, Alastor, y la verdad, disfrutó con ello tanto como Lucifer y Satanás. Será una fiel guardiana. ¿Cierto?
-Sin duda, alteza, no hay duda de eso, a mí no me ha fallado, y la verdad, no esperaba que fueran a hacer amistad con Harold.
-Me sorprendió el hecho de verlo cargándote, sin duda Evelyn sabe arreglar las disputas bien, o las convierte en amistades o las mata.
Reímos los dos antes el ingenioso comentario de la reina, y era verdad, que tenía esa capacidad. No sabía a dónde llegaría Evy.
- ¿Y cómo se ha tomado todo lo de la boda?
-bueno, primero me mandó de vuelta. Y anoche me dio un bofetón. - Sonreí.
- ¡ja! ¡Sin duda es una mujer de armas tomar, Alastor!
-Sin duda- agité la cabeza, y giré los ojos.
-Alastor, querido, no me ha gustado la maniobra de mi esposo, pero su razón tenía, tal como dijo ayer, él solventará esto, después de la boda.
-No me cabe la menor duda, majestad, y tenía razón, previó lo que iba a suceder, es muy intuitivo, sin duda, por algo es el rey.
-Sin duda, mientras, discreción, por favor, no puedes ir paseándote con Eve, deben saber que vuestra relación es de alumna y maestro, al menos hasta que se arregle todo. Sería buena idea, que os quedarais en el hotel, así ella vigilaría a Charlie, sabes.
-Como gustéis, alteza. Bueno, he de irme, tengo asuntillos que me reclaman. Ha sido un placer.
-El placer ha sido mío, querido.
Me disponía a salir, cuando me llamaron.
-Querido Alastor… ¿Me concederías un momento? - Era Harold.
- ¡Barón Von Eldritch! ¿Qué se te ofrece?
-Pues, Alastor, quería decirle que me alegro de que saliera vivo, y de que Eve es una extraordinaria compañera. No la deje caer, por favor. Se ve que lo aprecia mucho, y…
- ¿Y…? - Dije arqueando una ceja.
-Me alegro de que Eve esté bajo tu tutela. Eres un gran maestro.
-Gracias, Señor, no sabe cuánto me halaga. Cuídese.
Volví al mundo de los vivos, al Local de Rosie, estaba abierto, debía darle las gracias, ayudó a Evy en todo, y como caballero que era, debía darle las gracias.
Me arreglé la pajarita, me puse presentable, chasqueé mis dedos, y un ramo de rosas, apareció en mis brazos, abrí la puerta, y su cara al verme llegar era un poema, vino a mí, sorprendida
- ¡Oh, Alastor! ¡Qué alegría de verte de una pieza! – Me abrazó efusivamente, no me gusta ser tocado, pero esta vez había una excepción.
-Estoy bien, Rosie, sólo fue un mal trago, cariño.
- ¡Maldita sea, Alastor! ¿Cómo te metiste en ese lío?- Parecía enojada- Pero bien, siéntate.
-Calma, querida, no ha sido para tanto, te traje esto, por ayudar a mi querida Evy.
Tomo el ramo de rosas con una gran sonrisa en la cara, y lo colocó en un jarrón de la esquina del mostrador.
-Preparé café esta mañana, toma anda, cuéntame, todo.
Bebí café, y sonreí, el café, me devolvió mi vitalidad, tan deteriorada en las últimas veinticuatro horas.
-Ufff… ¿Por dónde empiezo? Viste como Valentino se acercó a Evelyn varias veces, en la fiesta de mi nombramiento, pero no quiso, y desde entonces sabíamos que planeaban algo, Lucifer armó toda la boda, tal como sabes, y sabía que esos tres harían de las suyas, Lucifer quería matarlos desde hace tiempo, y aquella era la ocasión perfecta.
-Pero lo que no se esperaba nadie fue que Evelyn reaccionaría así, ¿Verdad? – Dio un sorbo mirándome.
-precisamente, no sé cómo, pero me rastreó, y me encontró. Valentino, había puesto toda clase de trampas, y esbirros, para que no llegara, pero lo hizo, la torturaron, pero aguantó, y los mató a los dos, Rosie. Los mató a palos, los ató, y demolió el edificio con ellos dentro.
- ¡Lo vi en la televisión ¡Esta en boca de todos, Alastor, hasta Satanás dentro de Lucifer clamaba por el espectáculo! Sin duda, es de temer, se llevó hasta los explosivos, la verdad, ha hecho un gran trabajo. Por cierto, también ha destrozado la tienda de vox, pero sigue vivo…
-Oh, sí, ella lo ha dejado vivo, para que viera lo que pasa si me tocan.
-Quizá fuera un error, Alastor, haberlo dejado vivo.
-Quizá, pero es un aviso, para todos los demás. Para Evy, la muerte rápida es una misericordia, ella quiere que sufran, para que sepan quién manda. Su lado demoníaco da miedo, pero es exquisito, sin duda, su majestad el rey, ha hecho un excelente trabajo.
-Por eso es el rey, querido, por eso es el rey. No hace nada al azar, todo, todo lo que hace, lo calcula.
-Eso veo, y parece ser que Evy sabe que todo esto es un montaje, sabes.
-Sí que lo sabe, por cierto, sus poderes han aumentado considerablemente, ya sabe transportarse, y lo que hizo con la moto, es alucinante, temblaba toda la calle, pero lo que menos me esperaba es que fue muy diplomática, con Harold.
-Sinceramente, eso sí que me pilló desprevenido hasta a mí, después de la paliza que se dieron, Rosie, pero, en fin, bueno es. No sé cómo ha hecho lo que ha hecho, pero me agrada saber que mi querida alumna va tomando forma.
-A todo esto, Alastor… ¿Qué harás con ella?
Bebí otro sorbo de café- Rosie, tengo consentimiento del rey, para seguir viéndome con ella, pero a espuertas, debo ser precavido y discreto, sabes.
-Eso para ti, debe de ser un gran alivio, y para ella, también, supongo, por cierto ¿Dónde está?
-Descansando en el hotel, no te preocupes, tiene los brazos hechos un asco, Velvet se ensañó con ella, pero hoy sanará, ya sabes lo rápido que va.
-Me alegro, de que vaya poco a poco, madurando, Alastor, cada vez la veo más calmada, que antes, pero si deja salir todo su poder, habrá peligro, problemas, debes enseñarle.
-Rosie, yo sólo puedo enseñarle con sus poderes demoníacos, porque el Enoquiano, es muy poderoso para mí, no soy parte angelical, pero hay alguien que sí.
-Oh, no, Alastor, ¿Qué planeas? ¿Enserio vas a pedirle eso?
-Sí, y creo que estará de acuerdo, en eso, a cada maestro, su parte. No puedo enseñar algo que no conozco, sabes, no puedo, querida Rosie.
-Entiendo, seguro que estará encantado, siendo como es él, sólo que va a ser duro para ella.
-Será duro, pero sobre todo porque lo teme, es a él, Lucifer le infunde respeto, no la culpo, cada vez que lo ve acaba herida, pero poco a poco se le irá quitando el temor al rey.
-Puede ser, pero no la fuerces demasiado, ni la presiones en exceso, ha tenido demasiadas emociones en muy poco tiempo, podría saturarse, Alastor.
-Tienes razón, le daré unos días de descanso, para que se relaje un poco, y de paso, yo también, lo necesito.
-Desde luego, cielo, ¿Por qué no vas a descansar junto a ella? Os vendrá bien.
-Creo, que eso haré, pero antes, debo de hacer unas gestiones, ella me pidió algo, y debo cumplir con mi palabra. Bueno Rosie, gracias por todo.
Me levanté, y al salir de la tienda, di un mensaje a mi alumna. "ponte en la dirección que te mande, voy a recogerte"
Recuerdo que mi queridísima Evelyn me pidió que la recogiera, pues eso haría, pero antes, me dirigí a palacio, a hablar con el rey.
-Majestad, necesito de vuestra atención, por unos minutos.
Lucifer, se encontraba podando las flores de su jardín.
- ¿Qué quieres, demonio radio? ¿Algún problema con nuestro centinela?
-No, señor, todo lo contrario. Su majestad me ha pedido, que la adiestre, y lo estoy haciendo, según mis poderes demoníacos, pero mal me temo, que no podría entrenarla correctamente en el uso del Enoquiano, por desgracia para mí.
- ¿Y quieres que yo la enseñe, ¿verdad? ¿quieres que el rey se encargue de mostrarle los arcanos secretos de mi linaje, ¿eh? - Respondió sin girarse.
-Su majestad ha acertado, una vez más.
-Es compresible. El Enoquiano no puede ser enseñado más que por un ser angelical, o que tenga parte de ello. Y tú no tienes esa parte, Alastor, eso queda claro.
-Evidentemente, majestad. No puedo hacer algo para lo que no fui creado.
Se giró, y me miró seriamente.
-Está bien, la adiestraré. Espero, que no me encuentre con un desastre, porque te culparé a ti, ¿me entiendes? - Sujetaba las enormes tijeras de podar junto a mi cara.
-Por supuesto.
-Bien. Vamos allá. ¿Dónde está? - Se giró de nuevo.
-Pues en el mundo de los vivos. Debo ir a recogerla, es una promesa, y sabe que soy un caballero.
-Bien, ve por ella, pues.
-Verá, es que necesito un medio, para hacerlo- Carraspeé.
- ¿Estás de broma? - Me miró por el rabillo del ojo- ¿Esa moto suya no le vale?
-Fue una promesa que le hice, además, merece una recompensa por el mal rato que la hemos hecho pasar, ¿No cree?
Se dio la vuelta, mirándome fijamente, con recelo.
-Sin duda, lo merece, menudo armó ayer. Los medios hablan de "la liquidadora" Su cara está en todos lados. Fue glorioso, sin duda, ha hecho un excelente trabajo. Alastor, dime qué necesitas para ir a por ella.
Le expliqué al rey que hacía falta, rio con fuerza, y puso mi mano en su hombro.
- ¡Claro que sí, por todo lo alto! Vamos Alastor.
En el mundo de los vivos, las horas pasan más rápido que en el del infierno, eso es algo que todos sabemos. Lucifer entró a palacio, y saludó a Lilith.
-Querida mía, voy a hacer una visita al mundo de los vivos, espérame aquí.
-Como quieras, cielo, ¿Vas a por Evelyn?
-Qué intuitiva eres, cariño- Tomó su mandíbula con cuidado- Exacto, necesita aprendizaje por parte mía.
Nos despedimos, y al llegar a la entrada, apareció el chófer con la limusina, enorme, muy del estilo de Lucifer.
- ¿Vamos a ir en la limusina, señor?
- ¡Ja! ¿Acaso crees que el rey va a ir a pie?
Le abrí la puerta.
-Majestad-
-Me gustan tus modales, Demonio radio, a ver si alumna los tiene también.
"Madre mía…si se le escapa uno de las palabrotas delante de Lucifer, echará de menos mis bastonazos"- Pensé-
En un momento, Lucifer abrió un portal y estábamos en el mundo de los vivos. Di a Lucifer la dirección, y paró a unos metros, podíamos ver a Evy, pero por el ángulo, ella a nosotros no.
Allí estaba ella, con su chaqueta de cuero, su puro, apoyada en la pared, justo en la puerta de salida del instituto. Esto iba a ser un show.
Se le acercó un tipo. Podíamos oír la conversación.
-Vaya, vaya, ¿A quién tenemos aquí? - Su tono no me gustaba un pelo.
-El típico idiota…-Cuando llegan abajo no duran dos minutos- Lucifer observaba.
- ¿Quieres algo? - Dijo firme.
- ¡Pero si es nuestra amiga la vaca! Los que se habían arremolinado se reían. Iba a partirle la cara a ese idiota, me dispuse a salir, pero Lucifer me frenó.
- Espera, Alastor, veamos qué pasa.
- ¿Hablas de tu madre? No la he visto por aquí- Evy miró a su alrededor. Pereció que eso le dolió al abusón, y los demás, se reían ante el cementerio.
-Bien respondido, chica- Lucifer se reía.
-No metas a mi madre en esto, puta.
- ¡Ja! Lamento que te has confundido, caballero, su esquina está allí, si quieres ponerte en alquiler. Yo no me dedico a eso, pero creo que preguntan por ti.
-jajaja, bravo, centinela…-Lucifer se moría de risa, pero yo me estaba poniendo nervioso. El tipo se puso delante de ella, con tono amenazante.
- ¿Quieres que te parta la cara, idiota?
Eve, lejos de amedrentarse, se disponía a sacar el seax.
- ¡Señor! - Dije a Lucifer.
-Sí, sí, ya vi, con un par de toques, el conductor frenó, y se puso, justo a unos metros, casi pillando a unos cuantos, se subió al arcén.
Bajé, con mi traje impoluto, y una niebla, salió de la limusina, mientras yo bajaba, miré a Lucifer, y él sonreía desde dentro, sus ojos rojos brillaban como dos brasas, y creo que se dieron cuenta, porque se apartaron asustados.
Justo cuando el idiota aquel se disponía a intentar levantar la mano, Evy me vio, y se relajó.
- ¿Te está molestando este individuo, querida? - Dije agarrando la mano del tipo, con fuerza.
-Así es, Mr. A. Lleva un buen rato increpándome.
-Vaya, vaya, ¿Qué tenemos aquí? ¿Qué sucede? ¿Todo bien en casa, papá y mamá no te quieren, ¿eh? Mi sonrisa hizo que todos los que se juntaron en corrillo se rieran escandalosamente.
- ¡Quítate de mi camino, gilipollas! - Intentó lanzarme un puñetazo, pero lo esquivé fácilmente, apreté su mano, con todas mis fuerzas.
-Escúchame pequeño pedazo de basura. Si te veo, rondando siquiera a mi chica, te partiré en pedacitos, ¿Entendido? - Le apreté tan fuerte, que mojó sus pantalones.
-Ahora discúlpate, vamos-
-Lo siento…-Dijo lamentándose.
-Muy bien, y te aviso, como te atrevas a merodearla, mojar tus pantalones, será el menor de tus problemas, ahora largo.
El tipo se fue cojeando, quejándose, y los demás miraban espantados, me acerqué a Evelyn.
-Querida, te he extrañado, besé su mano, y se puso colorada. Me encantaba cuando se ponía así en público.
-Vamos querida, hablemos más calmadamente- Entró, y luego entré yo. El espectáculo había sido sublime. Arrancó la limusina, y levantó la cabeza, y lo vio a él.
-Hola, centinela.
Botó del susto, y se puso pegada a mí.
- ¡Oh no! - Se veía aterrada. Lucifer se echó a reír.
- ¡Vamos, querida, no voy a lastimarte! -Hizo una seña, para que me sentara junto a él.
-Lastimarme, no, pero me dais miedo…majestad.
-Haces bien en temerme, pero más que temerme, debes respetarme. Recuerda, soy duro, pero justo.
-Ufff. Qué susto… ¿Podríais aparecer sin dejarme el corazón fuera del pecho, alteza? - Parece que se espantó, de veras. Lucifer se moría de risa.
-Bien, querida, empezarás mañana la tarea, vivirás en palacio, hasta que hayas dominado los secretos de tu linaje.
- ¿Qué? ¡Mi maestro es Alastor! -Dijo enfadada.
-Entiendo tu enfado, fierecilla, pero Alastor no conoce el Enoquiano, pero yo sí. Así que hoy volverás a palacio, y te instalarás allí, ¿Comprendido?
-Entendido, alteza.
-Bien, ahora, vayamos a palacio- Un par de toquecitos con su bastón, y la limusina arrancó.
Nos paramos en palacio, y Lucifer se llevó a Evelyn del hombro, que me miraba aterrada.
-Alastor, ¿Puedes acompañar a la reina? Debo hablar con Evelyn.
-Si, por supuesto, majestad.
Me fui con la reina, estaba tomando té.
- ¡Alastor, toma asiento, por favor!
-Con sumo gusto, alteza.
- ¿Dónde está el rey?
-Se ha llevado a Evelyn, querrá hablar con ella, sabe.
-Lo necesitará. Ella es fuerte, sin duda alguna- Respondió la reina.
-Sí, es fuerte, pero hay que pulir ese carácter suyo.
-Sin duda, mi esposo sabrá qué hacer, por algo es el rey. Ese carácter es propio de los Nefilim, ahí está su poder.
-Nunca conocí a un Nefilim, por eso no sé cómo tratar con ella, es muy dulce y tímida, pero no sé qué hacer, majestad.
-Lo sé, querido, por eso mi esposo se hará cargo de esa fiera incontrolable. Y cambiando de tema… ¿Pensaste en la boda? Debe ir según lo planeado-Me lanzó una mirada pérfida y dura.
-Por supuesto. La palabra ha de mantenerse, soy un caballero.
-Magnífico. Me trae sin cuidado vuestros encuentros con vuestra alumna, pero os ruego discreción, ¿Entendéis?
-Por supuesto, majestad, si me permitís, debo ir a descansar, necesito reposar el cuerpo.
- ¿A dónde iréis?
-Al hotel, majestad.
-Usad la habitación de invitados. Así la controlaréis. Discreción. No censuramos el amor, pero si las conductas escandalosas, ¿Entendido?
-Por supuesto, gracias alteza- Me incliné, y me dirigí a mi cuarto. Me dejé caer, sobre mi cama, enorme, de matrimonio, me quedé dormido.
A la noche, noté un peso muerto sobre la cama. Abrí los ojos, no entonaba bien la mirada. Pero si noté mi bragueta bajándose. Sonreí. Sabía lo que vendría a continuación.
Las manos, suaves, y sedosas, recorrieron mi ropa interior, se me puso el bello de punta.
-Oh…si, estás…juguetona, querida…sigue, por favor…
Noté como su rostro, recorría mi ropa interior, aspirando mi esencia, mi erección creía, y ya empezaba a dolerme, quise sujetarla por la cabeza, pero no me dejó, quería llevar el ritmo ella.
-oh, Jo, Jo, Jo…Así que quieres jugar… ¿Eh? Bueno, pues juguemos.
Abrí lo que quedaba de mi cierre, y ella bajó mis pantalones, hasta los tobillos.
Iba a bajarme la ropa interior, pero me volvió a sujetar las manos, demostrando que tenía el control, ni abrí los ojos, estaba agotadísimo.
-Oh…sí…si…-Una cálida lengua, me recorría el pecho, bajando por el abdomen, para pararse en mi pelvis. Inconscientemente, moví mi pelvis, pidiendo entrar en su boca.
Me estaba volviendo loco. Sentía que necesitaba tomarla, o que ella me tomara a mí.
Jugueteaba con el elástico, de mi ropa interior. Antes del compromiso, no llevaba, pero ahora sí, no podía ir con erecciones palpitantes producidas por mi querida Evelyn por el infierno. Discreción, señores, discreción.
-Escucha…o bajas la ropa o la cortaré con mi puñal…-Dije sudando.
-Entonces, me di cuenta, de que lo que quería era escucharme rogar que me tomara.
Por fin, la ropa interior, mojada, por mis propios líquidos pre seminales, bajó. Mi erección, saltó libre, como un resorte. Estaba dura cual piedra: erguida, morada por la inyección de sangre, y con las venas hinchadas y marcadas.
Noté las cálidas manos pasar por mi pene, y me sentí a morir, después de tanto ajetreo, dolor, y emociones, volvía a sentirla a ella, tocándome, haciéndome suyo.
Creía que empezaría a chupar, pero nada más lejos de la realidad. Estuvo jugando con mi miembro, bombeando, con delicadeza, recorriéndome con sus manos.
-Oh…si, querida mía, lo haces muy bien…sigue así…
Ella notaba mi dureza en la mano, y se veía que me gustaba, por que siguió así, parecía que me llevaba al éxtasis, pero se paraba, luego, volvía a la rapidez. Así, estuvo un rato, hasta que se manchó las manos con algo de mi semen, pero paró.
- ¿Porqué? ¿Por qué paraste? - Dije jadeando.
Iba a levantarme, pero me empujó de nuevo, tirándome a la cama, no veía bien en la oscuridad, sin mis lentes, pero me valía la pena seguir así…por ahora…
Me recosté en la cama, sin saber qué tramaba mi pareja.
Cuando menos me lo esperaba, su lengua, me recorrió los muslos, hasta llegar a la base del pene, donde succionó, con suma delicadeza.
- ¡Aaahhh! ¡Oh, sí! - no pude hacer más que rogarle que siguiera…
Ella siguió, con su trabajo, no tenía reparos, no dejaba ni un rincón sin lamer, era meticulosa, se veía que deseaba hacer esto desde hace tiempo.
-Sigue, por favor, querida…me encanta…-Me recosté en la almohada, disfrutando del show.
Poco a poco, se fue incrementando el ritmo de sus caricias, de las lamidas, y de repente, me besó la punta, no recuerdo haberlo pasado tan bien con Evelyn, ella era más tosca antes, pero ahora, con la lengua era una profesional, tendría que repetir esto más veces con ella.
-Oh, sí, sigue, por favor, no pares…
Se la metió en la boca, despacio, acompañándose con el movimiento de cabeza, poco a poco, iba profundizando en mi tamaño, que no era poco, debido a mi mezcla, mi pene es más grande que la media, y de forma puntiaguda. Pero ella, pudo.
Otras veces, no pudo, pero esta sí.
- ¿Vas a metértela toda en la boca? Mi pregunta se respondió solita. Noté sus labios, en la base, succionando con suavidad.
Señor del infierno. Si existía un paraíso, era ese.
No había placer comparable.
No había éxtasis sobre el infierno.
Ni labios que lo superaran.
Tomé un poco de aire, mientras ella seguía con el exterior, lamiendo los pliegues, y surcando mi piel, entre las venas.
-Cielo santo…sigue, por favor…no pares.
¿Estaba suplicando? Sí. Lo estaba. Era un simple esclavo, al servicio de mi amante.
Ella no paró un segundo, y se lo volvió a meter en la boca, pero sólo por la punta, jugaba con ella como si de un caramelito se tratara, suavemente, con un poco de fuerza en la succión, que me iba a volver loco, sin duda alguna.
No podía más, me quedaba poco, y la avisé.
-Me vas a hacer venirme pronto, cariño…no me queda mucho, linda.
Ella, sabiéndolo, incrementó el ritmo, pero se frenaba a intervalos, para que durase más.
-Oh, sí, querida mía…no hay mejor en el infierno que tú…me tienes a tu merced…
Ella siguió, aceleró el ritmo.
Y entonces, no lo soporté más, y no me hizo falta de sujetarla por la cabeza, porque ella se apegó a mi cadera, pasando la lengua por mi punta, cuando descargué en su boca.
No hizo remilgos, mientras mi polla palpitaba, ella seguía tomándolo todo, con devoción, con locura, no dejaba escapar ni una gota, mi descarga le llegó hasta la garganta, abundante, y cuando se retiró, quedó por mis muslos y mi cadera.
Pensé que había acabado, pero limpió los restos de mi cadera, los de mi pene, y me dejó como si hubiera muerto y resucitado. Era única, jamás, había disfrutado, tanto de una sesión de sexo oral, como aquella noche.
Me repuse, respiró hondo, y ella se tumbó junto a mí.
-Ha sido bestial. Jamás, me habían hecho nada igual, querida…
-Charlie…
Me levanté, de golpe. Lo que quedaba de mi erección, se fue, apresurado, encendí la luz de la mesilla, y me temí lo peor. Me puse los lentes, y efectivamente, era ella.
- ¿Charlie? ¿Qué demonios haces aquí?
-Pues disfrutar con mi prometido… ¿No puedo?
Se le veía distinta, sus ojos eran de otro color, y le salieron cuernos.
-Oh…maldita sea…-La culpa me invadió. ¿Podría ir todo a peor?
Evidentemente sí.
Sí que podía.
Y lo fue.
Vaya si lo fue.
En ese momento, ella acercándose a mí, yo con los pantalones bajados, y con restos de haber tenido sexo oral, la puerta se abrió.
Era ella.
Cansada, abatida.
Pero eso no era nada.
Se quedó en Shock.
- ¿Pero qué coño? ¿Se puede saber qué cojones es esto? - Se le notaba alterada.
Me levanté rápido, me arreglé como pude, y salí tras ella.
-Evelyn querida, deja que te explique…por favor.
¿Explicarme? ¿Qué coño me tienes que explicar, ¿eh? ¡Vete a la mierda, Alastor! ¡Eres un degenerado, sólo piensas con la polla!
- ¡Evelyn por favor, déjame que te explique! -Me desesperé, su enojo, era evidente, y no podía culparme. De fondo, se veía la silueta del rey.
- ¿Qué es este alboroto, jóvenes? ¿Evelyn? ¿Es todo culpa tuya? El rey la apuntó con el cetro de manzana.
-Mi señor…yo, siento haber armado escándalo, sólo hablábamos…
Lucifer puso su cetro bajo el mentón de ella, levantando su cara.
- ¿Qué te he dicho de mentirme, mmm? - Lucifer se veía tan calmado que daba miedo.
-No se preocupe, mi señor, no pasa nada, no quiero hablar de ello, ¿puedo irme a otra habitación, por favor?
-Claro, querida Nefilim. Sigue recto, cuarta habitación a la derecha, descansa, mañana hablamos, ¿Sí?
Con una reverencia, Evelyn se fue, abatida, sin ganas de hablar, con la cabeza baja, y se la oía sollozar. Lucifer se giró hacia mí.
-Me parece bien, que vayáis consumando actos, pero en secreto, ahora, adentro, que no os vuelva a ver, rondando, ¿comprendido?
-Majestad. Me volvía mi cuarto, y me encerré. Me tiré del cabello, me senté sobre la cama, hundiendo mi cabeza sobre mis manos.
Lloré. Jamás lo había hecho por una mujer.
Pero por ella sí.
La recuperé. Y la había perdido.
-Evelyn, sin ti, no merece la pena vivir. Perdóname.
