* Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.

Hola a todos, muchas gracias a las personas que siguen leyendo esta historia y han llegado hasta aquí. El día de hoy en este capítulo tenemos dos canciones para darle un mejor ambiente de lectura en esta historia. Como siempre, no es obligatorio que las escuchen si no quieren, pero lo recomiendo que lo hagan para poder comprender mejor lo que se narra en la historia.

[1] Buscar en YouTube: Sundown - Hello Sleepwalkers

[2] Buscar en YouTube: イツエ「言葉は嘘をつく」

Capítulo 19

Demo

Saburota nos lo advirtió durante los ensayos. Mientras observaba como Shiranui y los demás integrantes de Final Line llegaban al escenario, las palabras de nuestro líder resonaron en mi cabeza: "Podrá parecerlo, pero Shiranui no es solo un hablador. Tal vez no tenga una voz privilegiada como la de Mio-chan, pero es muy buen bajista, y sus composiciones están a otro nivel. Claro, las letras de sus canciones no se comparan a las de nuestro guitarrista prodigio, pero sus arreglos musicales son en verdad asombrosos".

[1] Cuando "Sundown", la canción que escogieron tocar en esa competencia comenzó a sonar me di cuenta que, en verdad, Shiranui no era solo un presumido pretencioso. Notas pesadas, poderosas y veloces, el público que apoyaba a Final Line comenzó a enloquecer en cuestión de minutos. Vitoreaban a todos los miembros, pero sobre todo a Shiranui, saltaban en sus lugares, levantaban sus puños siguiendo el ritmo de la canción.

En el momento en que Shiranui comenzó a tocar su corto pero asombroso solo de bajo mi corazón comenzó a verse invadido por temor, pero por sobre todo celos. Había comenzado a tocar el bajo hace cuatro años por influencia de mi hermano mayor y sus sorprendentes habilidades con la guitarra, soñaba con algún día poder darles armonía a sus solos con mi bajo.

A pesar de esto, una parte de mí lo sabía, que mis habilidades musicales no eran tan buenas como las de Hyakkimaru. Yo siempre hacía mi mayor esfuerzo por mejorar cada día, y fue algo que me tomé más en serio cuando comenzamos con Rainbow Tears.

Sin embargo, esa noche en esa competencia, mientras veía los dedos de Shiranui deslizarse rápidamente por las cuerdas de su bajo con una facilidad en verdad envidiable, pude darme cuenta que aún me faltaba mucho para lograr estar al nivel de nuestros rivales.

Con cada nota escuchada los nervios aumentaban en mi interior, mientras seguía maravillado ante lo que mis oídos percibían voltee con disimulo a ver a mi hermano mayor ¿qué le estaba pareciendo la canción de Final Line? ¿Le parecía buena? ¿Le era indiferente? ¿Él también se sentía inseguro?

En la oscuridad del rock bar que nos rodeaba pues estábamos en la parte trasera del escenario los ojos caramelo de Hyakkimaru brillaron interesados. Sus parpados estaban sumamente abiertos, y lo más sorprendente fue darme cuenta de cómo sujetaba fuertemente entre sus manos la correa con la cual colgaba su siempre inseparable Gibson en sus hombros, sus puños incluso temblaban débilmente.


Al momento de componer una canción, lo más importante para mí siempre era la letra. Claro, los arreglos musicales eran importantes, pero yo me encargaba de ellos una vez lograra tener la letra apropiada. Era por esta razón que cuando ingresé a primero de preparatoria, y Shiranui comenzó a perseguirme para convertirme en el guitarrista de su banda y enseñarme sus composiciones yo siempre las rechazaba.

Me parecía una especie de ofensa que compusiera canciones con letras débiles y sin emociones, la música de Shiranui siempre me parecía de esa manera. No podía olvidar su voz, la cual era buena y entonada, pero en contra de la hermosa voz de Mio no tenía nada que hacer.

Eso era todo mi mundo, la prodigiosa voz de Mio y canciones con letras emotivas, sin embargo, la noche de la competencia de bandas todo cambió. Pensaba que las personas amantes de la música buscaban letras hermosas con las cuales identificarse, sin embargo, no era consciente de como unos arreglos musicales bien trabajados y pulidos podían transmitir tanto al corazón, Shiranui me lo enseñó esa noche.

En la canción de "Sundown" la letra era casi inexistente, esta era tranquila, pero de un significado difícil de comprender. Aun así, musicalmente hablando era simplemente asombrosa. Al escucharla recuerdo muy bien que sentí como si la enorme ola de un maremoto golpeara contra mí y cambiara la percepción de todo a mi alrededor. Cada instrumento tenía su momento de brillar, pero sin duda los que sobresalían eran la guitarra y el bajo.

Mientras la canción avanzaba y mi corazón latía apresuradamente de éxtasis ante lo que mis oídos percibían me vi invadido por unos enormes deseos de entrar al escenario y tocar junto a Shiranui, deseos que obviamente deseché al instante. Estos deseos se vieron sustituidos por celos al no poder tocar esas asombrosas notas con mi amada Gibson.

Junto con todos esos sentimientos, sentí la envidia apretarse en mi estómago al fijarme en el público y observar las reacciones de los fans de Final Line. Nuestros fanáticos nunca reaccionaban de esa manera, ellos no saltaban ni vitoreaban nuestros coros de esa manera tan enérgica, me era impresionante como una canción que en su mayoría solo tenía música y unas cuantas palabras pudiera ocasionar tal reacción en las personas.

Antes todo era tan sencillo, me bastaba con canciones tranquilas y emotivas que se adaptaran a la voz de Mio, pero ese día desee como nunca poder tocar solos de guitarra desenfrenados y poderosos como los de Final Line. Quería que las personas que escucharan mis canciones reaccionaran con una energía tan inmensa como para no poder dejar de gritar y saltar en su lugar. No lo comprendí hasta esa noche, y lo peor de todo eso, era que tendría que admitir lo que por tanto tiempo negué pues mi obsesión con la voz de Mio me tenía cegado: Shiranui era un compositor asombroso.


Las cosas no tenían que ser así. Se suponía que la música de Final Line debía ser algo normal y genérico, por desgracia no lo era. El público simplemente enloqueció, su asombrosa canción casi enteramente musical los llevó a un estado de completa euforia donde por un momento la banda y sus fanáticos parecieron convertirse en uno solo. Muy pocas bandas lograban eso, y era en verdad aterrador. Rainbow Tears tenía un gran rival que vencer, y aunque me esforzaba por pensar en lo contrario y mantenerme positiva, temía que no fueran capaces de igualar lo que la banda de Shiranui acababa de hacer.

Minutos después, cuando Final Line se fue y Rainbow Tears entró a escena me sentía tan nerviosa y preocupada que hasta respirar con tranquilidad me parecía difícil. Como siempre, Saburota tenía una enorme sonrisa despreocupada adornando su rostro, Mio saludó dulcemente con la mano a algunas personas que la llamaban a gritos, Tahomaru mostraba una sonrisa muy nerviosa para mi gusto, mientras que Hyakkimaru mantenía una vista baja y pensativa. Esto cambió minutos después cuando escuchó como diversas fanáticas le gritaban entre el público, al escucharlas volteó a verlas mostrándoles una amable sonrisa, gesto que ocasionó que soltaran unos potentes y emocionados gritos.

No sabía que canción habían decidido tocar para la competencia, había preferido no saberlo para de esa manera poder emocionarme más al escucharla, solo esperaba que fuera una lo suficientemente buena como para que les permitiera opacar a Final Line.

[2] Las notas comenzaron a sonar y sonreí ampliamente al identificarla: "Las palabras mienten". Solté un suspiro de alivio mientras escuchaba como las fanáticas de Rainbow Tears gritaban de la emoción al escuchar el nombre de la canción anunciada por Saburota.

Era una canción poderosa, supuse que vendría bien para hacerle competencia a "Sundown". Por supuesto, no se trataba de una canción con notas rápidas y alocadas como la de Final Line, sin embargo, contaba con unas notas graves y pesadas que se acoplaban de manera magnífica a la letra de la canción. Como era común en las canciones de Rainbow Tears, la canción hablaba del dolor de un amor del pasado, un amor que se había ido. Sin duda era una de las canciones más tristes que Hyakkimaru hubiera compuesto, muchos eran fanáticos de Rainbow Tears justamente por esa razón, por esas canciones tan emotivas y dolorosas.

Era una canción con un orden muy extraño, no se podía decir que tuviera un coro como tal, a pesar de esto, no fue impedimento para que muchos fanáticos comenzaran a cantarla en voz alta. Cada palabra junto con cada nota golpeaba directamente en conjunto a tu corazón, haciéndolo abrirse y sangrar, eran sensaciones extrañas pero disfrutables, podías sacar toda tu tristeza por medio de las canciones de Rainbow Tears.

Esa canción dependía principalmente de la voz de Mio y lo que esta lograra transmitir, en la parte de los solos predominaban los de guitarra, sin duda la interpretación de esa noche fue en verdad espectacular. Mio logró darle un enorme sentimentalismo a su voz, mientras que los instrumentos se unieron de manera explosiva colándose como una poderosa tormenta en los corazones de todos los fanáticos.

La forma de reaccionar de los fanáticos de Rainbow Tears obviamente fue diferente a los de Final Line, pero sin duda demostraron estar conectados de igual manera con la banda. No había saltos ni movimientos exagerados en ellos, sin embargo, en cierto momento algunas personas entre el público comenzaron a llorar. No había forma de saber si lo hacían a causa de lo triste que era la letra de esa canción o si era de la emoción de ver tocar a su banda favorita, pero lo hacían, lloraban sumamente conmovidos.

Como siempre me pasaba con las canciones de Hyakkimaru, de un momento a otro yo también comencé a llorar sin darme cuenta. Mientras sentía esa húmeda sensación recorriendo mis mejillas voltee a mi alrededor con atención, algunas personas solo cantaban en voz alta o vitoreaban a su integrante favorito, otras seguían llorando dedicándoles miradas emotivas a la banda. Ese era el efecto de Rainbow Tears en sus fanáticos, calar tan hondo en ellos al punto de que lloraban sin poder contenerse, y eso sin duda, era algo que Final Line nunca iba a poder lograr.


Los jueces de la competencia no iban a ser cualquier persona. Se trataba de cuatro músicos famosos de diferentes bandas las cuales ya estaban siendo escuchadas en todo el país. Era por esta razón que su decisión no podía ser tomada tan a la ligera. Mientras esperaba el resultado de los jueces parado en el escenario junto a todos los demás competidores trataba de controlar los nervios. Esto solo fue posible al sentir como la calidez de la mano de Mio envolvía a la mía.

— No te preocupes, todo saldrá bien. Tu música los deslumbrará, estoy segura.

Escuché que me susurró con dulzura mientras sujetaba con más fuerza mi mano. Una cariñosa sonrisa se formó en mis labios al escuchar sus palabras de ánimo, en verdad adoraba lo dulce que Mio siempre era conmigo. Le respondí con un bajo "gracias, te quiero", palabras a las cuales respondió con una tierna risita.

No fuimos anunciados como el tercero ni segundo lugar. Eso podía ser algo muy bueno o algo muy malo, no dudaba de nuestra gran interpretación, sin embargo, tampoco quería ser engreído y pensar que teníamos asegurada la victoria, después de todo, aún tenía rondándome en la cabeza la asombrosa canción de Final Line, ellos también habían tocado de una manera espectacular.

Cuando anunciaron al ganador hubo gritos de protesta tanto como de asombro entre el público, por mi parte, me sentía incrédulo del resultado: "empate". Un empate entre Rainbow Tears y Final Line, ese había sido el veredicto final de los jueces para el primer lugar.

No sabía cómo sentirme al respecto, por supuesto por un lado me sentía satisfecho de haber logrado el primer lugar, por desgracia no podía evitar sentirme decepcionado al saber que no habíamos tenido lo suficiente para arrebatarle el lugar por completo a Final Line. Los fanáticos de ambas bandas no estuvieron de acuerdo, muchos opinaron que los jueces decidieron ese resultado para que no hubiera algún altercado entre ellos.

Era difícil conocer la verdad, sin embargo, mi alegría por el primer lugar era opacada por el incesante deseo de poder tocar música mucho más elaborada y poderosa como la de Final Line, ese pensamiento no abandonaba mi cabeza.

Mientras guardaba mi guitarra en su funda y observaba como a lo lejos nuestros fanáticos comenzaban a acercarse tímidamente hacia nosotros escuché una voz fuerte y molesta detrás de mí:

— Vaya que esos jueces están sordos. —Me volví y me encontré con la prepotente mirada de Shiranui—. Era obvio que Final Line se merecía el primer puesto.

Por supuesto no era un comentario agradable, razón por lo cual le respondí a Shiranui con un semblante molesto e incómodo, aun así, después de lo vivido esa noche ya no podía mostrarme indiferente ante él. Shiranui ignoró esto y continuó hablando mientras se acercaba más a mí.

— ¿Escuchaste todos mis deseos por superarte en esas notas, Kagemitsu? —Preguntó con sorna, mientras sacaba una cajetilla de cigarros de su bolsillo y se metía uno a la boca.

— Tu canción… Casi no tenía letra ¿no crees que eso está mal? —Respondí con tranquilidad.

— Pude haber escrito una canción con una letra más elaborada de haber querido. —Confesó encogiéndose de hombros mientras encendía su cigarrillo—. Pero compuse esa canción de esa manera para que envidiaras mis excelentes arreglos musicales. Eso es tocar rock de verdad.

Shiranui río con malicia para después exhalar el humo de su cigarrillo justo en mi cara. No pude más que cerrar los ojos y torcer la boca con desagrado ante esto. Por supuesto debía estar molesto y humillado ante sus palabras, pero por más que lo intentaba no podía sentirme de esa manera, mi percepción de él había cambiado por completo esa noche. Lo miré con seriedad y le contesté con la voz más sincera y segura que pude hacer:

— Tu canción fue espectacular, fue un primer lugar más que merecido.

Tras escuchar mis palabras el hábil músico de tez morena abrió sus ojos tan grandes como platos, mientras que su boca quedó entreabierta mostrando parte de sus afilados dientes, el cigarro cayó inevitablemente al suelo apagándose al instante. Se mantuvo de esta manera por unos segundos mientras que yo le sostuve la mirada sin inmutarme. Finalmente se dio la media vuelta y me dijo sumamente confundido:

— Maldito Kagemitsu idiota, no se supone que debas decirme eso, se supone que debas odiarme e insultarme.

— ¿Y eso por qué?

— ¡Somos rivales!

— A pesar de eso, si alguien es buen músico debo admitirlo... No hay nada de malo en eso. Eres un buen compositor Aizawa, tan bueno que me gustaría compartir el escenario contigo algún día.

No me respondió de inmediato, aun dándome la espalda se rascó su nuca visiblemente contrariado. Cuando por fin pudo responderme lo hizo con una voz más tranquila, aunque algo insegura:

— Kagemitsu, eres muy extraño e idiota… Aunque supongo que si no lo fueras no podrías ser tan buen guitarrista y compositor. Tocar juntos algún día podría ser interesante, tal vez en algún momento podamos hacerlo. Felicidades por ya sabes, lo de hoy y todo eso.

No agregó nada más, se alejó de mí sin volverse a verme ni siquiera una vez. Ambos seguíamos envidiando las habilidades de composición del otro, Shiranui tenía lo que a mí me faltaba y viceversa. Yo deseaba poder componer canciones con mejores arreglos musicales, por otro lado, Shiranui envidiaba mi capacidad para componer canciones con letras tan elaboradas y emotivas. A pesar de esto, ambos nos tomamos mucha más estima a partir de esa competencia.

Al día siguiente Saburota, Taho y yo nos reunimos en la sala de ensayo, Mio no pudo acompañarnos pues tenía que trabajar más horas ese día. Por desgracia Dororo tampoco pudo estar con nosotros pues había quedado en salir con sus compañeros de clase. No íbamos a ensayar como tal, nos sentíamos tan felices por lo que había pasado en la guerra de bandas que simplemente teníamos el deseo de tocar lo que se nos viniera a la cabeza.

Fue un día divertido, tocamos música de todo tipo, desde canciones de The Beatles hasta canciones de Nirvana. Sin duda se sentía extraño tocar sin la voz de Mio, pero de cierta manera el solo tocar de manera instrumental daba una curiosa sensación de libertad necesaria de vez en cuando.

Mientras tocábamos Substitute de The Who se escuchó que tocaron a la puerta de la sala de ensayo. Nos detuvimos al instante y Taho se dirigió a abrir un tanto intrigado, nuestra sorpresa fue grata al ver como el Sr. Biwamaru entraba en la habitación. No perdimos tiempo y lo saludamos con respeto y amabilidad como siempre lo hacíamos cuando iba a escucharnos ensayar.

— Que sorpresa ¿hoy no los acompaña Mio-chan? —Preguntó el anciano con jovialidad.

— No, ella tuvo que trabajar y cubrir a una compañera el día de hoy.

Expliqué al tiempo que Saburota le acercaba un asiento. El Sr. Biwamaru se percató de esto y tras sentarse lentamente prosiguió:

— Por desgracia ya no pude hablar con ustedes ayer después de la competencia, sin embargo, no quise dejar pasar más días para felicitarlos por su asombrosa interpretación. —El Sr. Biwamaru guardó silencio por unos segundos mientras escuchaba como le agradecíamos con sinceridad—. Ayer pude darme cuenta también al escuchar el barullo entre el público que tienen ya muchos seguidores, la pequeña manager también me ayudó a darme cuenta del impacto que tienen en ellos dadas las detalladas descripciones que me dio.

— Solo intentamos hacer lo mejor que podemos durante cada presentación en agradecimiento por el apoyo que nos brindan. —Explicó Saburota con tono educado.

— Y eso es muy bueno. —Le respondió el Sr. Biwamaru sin disminuir ni un centímetro la sonrisa en su rostro—. Ayer pude darme cuenta que debido a sus esfuerzos y a lo que han logrado al impactar en el corazón de tantas personas están listos para intentarlo y aspirar a algo más grande.

— ¿A qué se refiere, señor? —Preguntó Taho visiblemente interesado.

— Me parece que Rainbow Tears ya está más que listo para grabar su primer demo e ir a probar suerte con las disqueras.

Nos fue imposible no voltear a vernos con sorpresa e incredulidad entre los tres al escuchar las palabras de ese amable y singular hombre. Antes de que alguien pudiera decir algo más, Saburota nos indicó con señas que nos calláramos y lo dejáramos hablar a él.

— En verdad agradecemos su sinceridad, Sr. Biwamaru. No hay duda en que confiamos en su buen juicio, sin embargo, carecemos de los medios para hacerlo. —Nuestro líder sonrío con tristeza mientras continuaba hablando—. Rentar un estudio de grabación es muy caro, y ni qué decir de producir el demo. Como bien sabe, mis compañeros aún son estudiantes de preparatoria, y por mi parte, aunque ya cuento con dos trabajos, por desgracia no dispongo del dinero suficiente para poder pagar eso.

Taho bajó la vista con decepción, por mi parte le sostuve una mirada desilusionada a Saburota. Nos vimos sumidos en un pesado silencio debido a nuestra frustración cuando la fuerte risa del Sr. Biwamaru nos sorprendió.

— ¿Creen que hubiera venido a hablar con ustedes sobre esto si no tuviera ya contemplado eso? —Inquirió divertido mientras daba unos golpecitos al suelo con su bastón para invidentes—Yo también cuento con estudios de grabación… No se preocupen más por eso jovencitos, yo les produciré su demo.

Lo miramos sin poder darle crédito a nuestros oídos, fue tanta nuestra sorpresa que simplemente no supimos que responder. Dándose cuenta de esto, el Sr. Biwamaru continuó entre risas:

— Al parecer están tan sorprendidos que el gato les comió la lengua… Sin embargo, pueden creer en mí, me gusta apoyar a los talentos emergentes, y desde la primera vez que los escuché tocar juntos supe que algo grande se estaba cocinando en esta sala de ensayos. Como les dije, yo voy a producir su demo, pero solo con una condición.

— ¿Cuál es? —Pregunté expectante.

— Ustedes deberán ir a promocionarse con las disqueras. No pueden dejarle todo el trabajo a este pobre viejo ¿verdad? El éxito sabe mucho mejor cuando lo cosechan ustedes mismos.

— ¡P-por supuesto que sí! —Exclamó eufórico nuestro líder mientras se levantaba de su asiento—Ni se preocupe, yo me encargaré de eso ¡puede estar seguro, Sr. Biwamaru!

— Muy bien, tenemos un trato entonces… Avísenme cuando estén listos para dar este gran paso.


Debido a que Mio había estado ocupada en el trabajo cubriendo a una de sus compañeras la semana después de la guerra de bandas, decidió invitar a comer a Hyakkimaru y Tahomaru el sábado en el departamento para celebrar por haber obtenido el primer lugar en la competencia. Saburota como de costumbre declinó la invitación por cuestión de su trabajo (era eso o porque tenía una cita con una mujer).

Tras esmerarnos las dos en preparar deliciosos platillos para nuestros invitados, nos sentimos sumamente felices y satisfechas al ver como habían disfrutado cada bocado. Mientras Mio cortaba la tarta de moras y yo llevaba los platos a la mesa me fue imposible no comenzar a gritar con voz potente y emocionada al escuchar el relato de Hyakkimaru acerca del asunto del demo y el Sr. Biwamaru.

— ¡No puede ser, no puedo creerlo! ¡Es algo asombroso, increíble, es maravilloso!

Hyakkimaru río quedamente ante mis gritos, Tahomaru por su parte me dijo con tono burlón mientras se tapaba sus oídos:

— Dororo ¿puedes gritar un poco más fuerte? Me parece que no lograron escucharte bien en el continente americano.

— No digas tonterías, los cangrejos no tienen oídos.

Le regresé la broma mientras dejaba un plato frente a él y le daba un pequeño golpe a su hombro, ante esto Tahomaru me dedicó una dulce sonrisa, sonrisa que me hizo sentir nerviosa y desviar la vista. Al hacer esto, pude apreciar por un segundo como Hyakkimaru torcía la boca y fruncía la frente con molestia ¿no le había gustado que volviera a llamar a su hermano cangrejo?

No me fue posible seguir concentrada en esto al escuchar el sonido de un cubierto cayendo al suelo. Al dirigir la vista hacia el sonido me di cuenta que se trataba del cuchillo con el cual Mio estaba partiendo el postre.

— Un demo…—Susurró esta con la mirada perdida.

— Si, es una gran oportunidad. —Explicó Hyakkimaru mirándola con entusiasmo—. Si tenemos suerte y logramos llamar la atención de una disquera, será el inicio para dar a conocer nuestra música a todo el país.

— Pero… ¿por qué querrían eso? —Respondió Mio con voz débil, llevándose una mano al pecho visiblemente nerviosa.

— ¿A qué te refieres, Mio-san? —Le preguntó Tahomaru, frunciendo el ceño con curiosidad.

— Tahomaru, tú estás en segundo de preparatoria, mientras que Hyakkimaru y yo estamos a unos meses de graduarnos. —Comenzó a explicar Mio sin dejar de mostrar un semblante nervioso—¿no creen que si hacemos esto ahora va a interferir en nuestros estudios?

— No podemos desaprovechar esta oportunidad, Mio…—Dijo Hyakkimaru con una voz ansiosa.

— Pero ¿qué hay de la universidad? —Inquirió Mio, dedicándole una mirada insegura—. Hyakkimaru, tú y yo debemos enfocarnos en nuestros estudios para poder ser aceptados en una universidad.

— Yo… lo había estado pensando desde hace meses, pero esto me hizo decidirme. —Hyakkimaru nos miró a los tres con seguridad, sus ojos brillaron de la emoción—. No voy a ir a la universidad, voy a dedicarme a la música.

Al escuchar esto me fue imposible no mirarlo con orgullo, Tahomaru por su parte le mostró una triste sonrisa, a pesar de esto, en sus ojos se apreciaban una enorme admiración. Por desgracia, la reacción de Mio no fue para nada positiva. Mi prima bajó su vista y se mordió el labio inferior sin atreverse a responder nada. Dándose cuenta de esto, Hyakkimaru se volvió a verla con inseguridad, su novia finalmente se atrevió a hablar de nuevo sin levantar la vista.

— Lo siento mucho, pero yo… Yo si iré a la universidad, incluso ya tengo algunas contempladas para hacer el examen de admisión y poder estudiar diseño de moda en ellas.

Nos vimos rodeados por un incómodo silencio. Miré con disimulo a Hyakkimaru, mi corazón se encogió de dolor al verlo bajar la vista sumamente decepcionado. Pasaron unos minutos que me parecieron eternos hasta que Tahomaru se atrevió a preguntar con voz tímida:

— Entonces, Mio-san… ¿Qué va a pasar con lo del demo?

— Lo siento, pero no estoy de acuerdo. —Respondió con dolor, aun así, su voz sonaba segura y hasta un poco molesta—. Por ahora las cosas están bien así ¿no creen? Es divertido seguir presentándonos en bares lives y eventos al aire libre. Pienso que podemos seguir con esto hasta comenzar con la universidad, de esa manera podremos llevarnos un lindo recuerdo de esos momentos con nuestra banda.

— Si, supongo…

Respondió Tahomaru forzando una sonrisa, Hyakkimaru por su parte no respondió nada, permaneció con la vista baja. Cambió a un semblante tan serio e inexpresivo que me fue imposible comprender como se sentía en ese momento.

La cena transcurrió en silencio después de lo acontecido. Mio y Hyakkimaru no se tomaron de las manos ni una sola vez como siempre lo hacían cuando comían juntos. Cuando los hermanos se despidieron de nosotras, Hyakkimaru lo hizo en silencio sin siquiera darle un beso de despedida a Mio. Mi prima lo vio partir en silencio con un semblante sumamente triste y herido.

Continuará