NAVIDAD
Al día siguiente de la fiesta de matrimonio, Miliardo estaba concentrado en los monitores de su nave que estaba preparada para salir de la colonia. Vio que Heero pedía acceso para contactarlo a través de una videollamada.
- No esperaba que me hablaras tan temprano - dijo Miliardo tecleando.
- Y yo que partieras tan pronto - respondió Heero.
- Preferimos salir lo antes posible, he estado monitoreando a Ishii en esa isla tropical, cuando traiga esos gundam al espacio podemos alojarlos en un satélite artificial en ruinas en la coordenada 4JL99. Estaré siguiéndolo de cerca.
- No creo que ese tipo intente nada estúpido - agregó el ex piloto del 01.
- ¿Por qué crees eso? - preguntó Miliardo.
- Cuando estuve con él, parecía convincente en su cambio de parecer. Le conviene volver al espacio para encontrar a su hija.
- De todas maneras no me fío de él .Recuerda que solo te buscaré si hay alguna anormalidad seria. Ahora tendremos que confiar el uno en el otro. No hay otra opción, Heero.
- Como quieras, sabes que de todas formas estaré atento.
Miliardo sonrió levemente, no esperaba menos. Noin apareció en la habitación de comandos en ropas livianas secando su cabello con una toalla. Había alcanzado a escuchar la pregunta de Miliardo.
-¿Ya le contaste a Relena? - preguntó Miliardo.
- Vaya, es temprano para una reunión familiar - interrumpió Noin- espero todo haya terminado bien anoche, Heero.
- Aún no se lo he dicho - aclaró Heero.
- Entonces estuvieron muy ocupados - comentó ella sonriente sacando una lata de jugo de la nevera y advirtiendo de la mirada molesta de Miliardo.
- Lo siento Zechs, no pude evitar el comentario - agregó Noin con una leve risita . Sabía que a él no le agradaban ese tipo de hiperventilaciones más si se hablaba de su hermana.
- Seguramente se lo diré en navidad - respondió Heero.
- Muy conveniente, es lo más apropiado- dijo Miliardo.
Repentinamente el ex piloto del 01 escuchó el ruido de un portazo detrás de él, exactamente desde la pieza de Relena. Sospechó que podía haber despertado.
- Debo cortar la comunicación - informó Heero - Hablamos luego.
Relena despertó muy cansada en la pieza de su hotel. Había tenido un sueño extraño dónde veía a Heero junto a ella bailando un hermoso vals. Adjudicó que ese era otra de sus ilusiones debido a que lo extrañaba demasiado.
Se incorporó a la cama, pudo recordar claramente la noche anterior entendiendo que no había sido ficticia. Rememoro la conversación, el beso en la pileta, su desenfreno sintiendo el tonificado cuerpo de Heero contra ella. Se sonrojó al recordar todos los detalles.
Ya lúcida, tenía claro los momentos de la madrugada en que él la había llevado a la suite del hotel dónde se hospedaba quedándose en su cuarto. Ambos habían dormido abrazados durante toda la noche y ella cansada no había advertido de su ausencia. Relena al ver finalmente el lado de su cama vacío, dedujo que él ya había partido a su misión.
Sí, definitivamente fue como un sueño - pensó para sí misma apesadumbrada.
Relena sintió un revoltijo en el estómago, generalmente se despertaba con algún malestar, pero en ese momentos las náuseas eran inaguantables. Se levantó rápidamente en camisa de dormir y corrió al excusado con muchas ganas de vomitar. Sin querer había cerrado la puerta del sanitario de un portazo que rompió el silencio, era la misma sensación de asco que se estaba reiterando hace día durante las mañanas. Ella inhaló guardando la calma para asegurarse que todo estaba bien.
Respirando agitada abrió la puerta ya más tranquila, no pudo evitar saltar de la impresión. No esperaba ver el rostro de Heero frente a ella.
- ¡Oh! ¡Heero! - exclamó ella con una mano en el pecho asustada.
- Relena...¿Qué sucede?
- Me sorprendiste, no esperaba que estuvieses aquí.
-Estás pálida.
- ¿Así? - dijo tocando su rostro - solo fue una sensación repentina de asco, muy intensa ¿Qué haces aquí? creí que ya te habías ido.
- Digamos que me tomaré un par de días de planificación en la base de preventivos en Bruselas. Cuando volvamos a la tierra hay varios pendientes por revisar.
Relena se sorprendió ante tal noticia. Eso significaba que tendría un par de días para verlo aunque fuese a la distancia, ya que el área de preventivos de Bruselas estaba monitoreando la seguridad de la ceremonia TLC a realizarse después de navidad.
-Estoy algo somnolienta, creo que me meteré a la cama nuevamente.
- Descansa - sugirió Heero.
-¿Te quedarás a mi lado? - preguntó Relena juntando su frente con la de él.
- Así es...¿puedo?
Relena volvió a impresionarse por su respuesta.
- Claro que sí - respondió sonriente ante la propuesta.
Heero la tomó por la cintura y la besó tiernamente.Él empezó a sentir ese perfume único que lo desbocaba. Lentamente comenzó a llevar sus besos hacia el cuello de Relena disfrutando de su aroma. Siempre se sorprendía de como actuaba ante ella, jamás imaginó que en él podían vivir esos instintos tan animales y tan propiamente humanos. Disfrutaba cada roce de labios e incluso se fascinaba cuando la veía disfrutar de los momentos más íntimos. Era excitante conocerla más allá y un placer pensar en lo que podían hacer encerrados en cuatro paredes.
Ambos comenzaron a unirse cada vez más, hasta que Heero la tomó con fuerza y la llevó hacia la cama. Se encaramó suavemente sobre ella sosteniéndole sus manos aprisionando a Relena que estaba dispuesta a todo. Heero acarició la pierna superior de la joven, mientras disfrutaba de sus besos comenzó lentamente a subir su mano por debajo de la camisa de satín. Ella sintió la rigidez por debajo del pantalón de Heero y comenzó a soltarlo...
Pero, golpearon a la puerta de la viceministra.
Ambos se quedaron quietos mirándose uno a otro, decepcionados de no poder seguir con su juego. Volvieron a golpear la puerta al no tener respuesta.
- Debo abrir - susurró Relena dando el último breve beso a Heero quién no quería soltarla.
Se incorporó, tomó su bata del tocador y apresuró a abrir la puerta.
-Buen día Relena ¿Cómo amaneciste? - dijo Andrew Solberg
Heero escuchó la voz del tipejo y no pudo evitar hacer una mueca de molestia desde la habitación.
- Buen día Andrew, amanecí excelente, muchas gracias - agradeció extrañada de la visita del joven a su habitación - por cierto ¿pasó algo?
- Más bien venía a recordarte que nuestro transbordador parte hacia la tierra en un par de horas.
- Había olvidado el horario, gracias por recordármelo.
- Como no te vi en el desayuno supuse que pudiste quedarte dormida. ¿Cómo estuvo la fiesta de tus amigos? pareciera que llegaste tarde.
"Eso no te incumbe" - pensó Heero reconociendo esa punzada de molestia que ya había sentido antes.
- Si, fue una fiesta agradable - admitió Relena - no quiero parecer descortés, pero debo prepararme aunque gracias por tu recordatorio...
- De nada Relena - agregó Andrew - ¡ah! por cierto...no olvides que ante cualquier cosa, estoy aquí para ti.
"Ahora estoy yo aquí, idiota" - pensó Heero más molesto ante esas palabras.
- Por supuesto Andrew lo tengo muy muy presente. Nos vemos en el transbordador en unas horas.
"¿Relena, por qué eres tan condescendiente con él?" - se preguntó Heero en su cabeza no soportando que ese personaje haya estado presente durante su ausencia.
Relena cerró la puerta, volvió a la habitación dispuesta a continuar con su pendiente, pero Heero ya se había levantado con intención de salir de la habitación.
- Creí que te quedarías conmigo, Heero.
- Ya lo oíste, debes preparar tus cosas para irte.
- Aún tengo algunos minutos... ¿Te pasa algo, Heero?
- Mmm no.
Relena no convencida, entendió que el momento romántico que estaban viviendo antes del golpeo de la puerta había terminado, resignada lo observó con detención.
- No entiendo por qué el tal Solberg sigue merodeando por aquí - comentó molesto saliendo de la habitación.
-¡Heero! - lo llamó extrañada.
Pero no obtuvo respuesta, él ya había salido del lugar dando un portazo dejándola perpleja
Relena esperaba el transbordador junto a Andrew. Ambos pasaron la barrera de los periodistas quienes los invadieron de preguntas relacionadas al juicio, pero también de sus vidas personales. En absoluto silencio, solo se dedicaron a contestar las que abordaban asuntos de trabajo.
Una vez ya instalados en el interior, acomodaron sus cosas. Relena se preguntaba que ocurría con Heero, como era miembro de los preventivos, tenían la chance de poder ir en la misma nave hacia la tierra con el resto de la comitiva relacionada al palacio de Bruselas.
- ¡Pero si es...! - exclamó Andrew con tono enojoso.
- Pareces que hubieses visto un fantasma - respondió Heero burlón tomando posición en un asiento del fondo.
- ¡Heero! - exclamó Relena al verlo.
- A si que volviste... - agregó refunfuñando Andrew.
Ella iba a disparar un comentario relacionado a esa misma mañana, pero recordó que levantaría sospechas de su encuentro ante los demás que conformaban la comitiva.
Andrew suspicaz ante la situación, guardó silencio refunfuñando como niño mimado tomando un asiento al lado de Relena. Además, la viceministra para disimular su felicidad de ver a Heero, se sentó tomando un libro para esconder su rostro y enfocarse en algo que no fuese el joven piloto con el cual deseaba compartir el trayecto.
Fue un viaje incómodo. Relena se sentía observada por Heero que estaba un par de asientos más atrás y Andrew buscaba hablar cada vez que podía, interrumpiendo su lectura. Con monosílabos ella respondía amablemente a cada pregunta relacionada a los ámbitos laborales, cuando aquellas se agotaron, comenzaron a venir otro tipo de cuestionamientos.
-¿Qué harás para navidad Relena? - preguntó Andrew.
- Honestamente, no tengo planes aún.
- Faltan pocos días, seguramente algo se te ocurrirá, quizás visitar a la Sra Darlian.
Relena se sobresaltó al escuchar el nombre de su madre. Entre tanto jaleo de los últimos meses, ella no sabía de su embarazo, sin duda eso sería lo primero que debería hacer llegando a la tierra: informar a su madre de su estado. Además eso incluía presentar a Heero formalmente.
- Sin duda la visitaré llegando a la tierra.
- Respecto al anuncio del tratado yo pensaba que... - siguió Andrew continuando con su cháchara
En un momento, harta de los comentarios, Relena se levantó. Pasó por el asiento de Heero y este le dirigió una mirada de fastidio que muy pocas veces había visto en él. Ella sospechaba que podía ocurrir, aunque sí estaba en lo cierto, sería la primera vez que lo vería con ese temperamento. De solo deducirlo lo consideró una idea descabellada y le daba hasta un poco de risa.
Una vez estaban cerca de la atmósfera de la tierra, la viceministra se dio cuenta que solo había alcanzado avanzar un par de páginas de su lectura. Al descender del viaje, varios periodistas nuevamente estaban esperándolos preguntando diversas consultas en materia de estado y relaciones exteriores. La prensa rosa también se había colado con miles de flashes frente a ellos.
- Viceministra Darlian ¿Es cierto que entre ambos existe una relación más allá de lo laboral? .
Relena callada, notó la mirada inquisidora de Heero que caminaba más atrás.
-¿Qué opinan de los rumores que los vinculan? ¿no cree que habrían conflictos de interés?
- Viceministra, hay rumores que le otorgan un embarazo ¿qué tiene que decir sobre eso?
Al escuchar esa última pregunta Relena quedó estupefacta. Se tensionó de un momento a otro. Deseó llegar al área de las limusinas dónde al fin tendría un momento de privacidad sin quedar a la vista de los reporteros. Una vez en el estacionamiento se despidió rápidamente de Andrew y se metió dentro de un vehículo. Heero entró por la otra puerta acompañándola
- No puedo creerlo, algo saben - comentó Relena sorprendida.
- No tienen información fidedigna - la tranquilizó.
Relena se sintió estresada, no tenía mucho tiempo. Después de navidad tendría que transparentar su posible plan de acción si o si.
- Aunque eres libre Relena, puedes confirmar lo que te plazca de esos rumores - ironizó su acompañante con las preguntas de los periodistas. Ella sabía que se refería a los cuestionamientos que la vinculaban al joven Solberg
-Heero ¿acaso estás...?
El joven la miró de reojo sin chistar. Desvió la mirada en dirección a la ventana sin confirmarlo, aunque su expresión lo decía todo. Para calmar los ánimos, Relena prefirió ir por un camino que apaciguaría sus celos.
- Heero, quería proponerte algo. Mañana es navidad y debo visitar a mi madre en Luxemburgo ¿me acompañas?
Disimulando el asombro, Heero le prestó atención. Relena estaba pidiendo su compañía frente a su madre y eso lo ponía extrañamente contento. Si bien su relación era bastante oculta e informal, sabía que en algún momento él debería presentarse ante Mareen Darlian, solo que no había caído en la cuenta que sería tan pronto.
- Debo decirle a mi madre que mi embarazo, por supuesto quiero que estés a mi lado. Tú siempre me has dado fuerzas, quiero que esta vez no sea la excepción.
Heero no quería admitir que en el fondo de su ser estaba encantado con la petición, él asintió ante Relena, quién le regaló una cálida sonrisa.
- ¿Eso te deja más tranquilo, Heero?
- Me preocupa que decisiones tomarás de ahora en adelante Relena, aunque no olvides que para lo que necesites, estaré aquí - respondió seriamente.
- A menos que - lamentó Relena-...a menos que pronto te vayas a una nueva misión.
Heero decidió que esa misma noche hablaría con ella para transparentar el asunto pendiente que debía comunicar . Debían estar en privado, tranquilos sin el riesgo de que alguien escuchara.
Ambos llegaron al palacio de Bruselas el cual estaba nevado debido al clima invernal. Relena debía atender unos llamados importantes vía videoconferencia antes de poder cerrar su día y por otro lado, Heero se dirigió a la coordinación de preventivos. Comunicó varios planes ante la jefa preventiva Une, la cual estaba esperando el regreso del joven.
- No hace falta, el preventivo Wind ya me ha comentado todo - aclaró ella.
- Supuse que había hablado con usted, sin embargo quería venir a ratificar la solicitud - respondió Heero.
- De todas formas estarás haciendo parte de tu trabajo, sin duda la viceministra de relaciones exteriores Darlian estará de acuerdo con la propuesta.
- Conozco a Relena, será difícil desconectarla - aclaró él.
- Y nosotros te conocemos ...también será difícil para ti - sumó Une - Tengo entendido que cuando las mujeres van a tener un hijo, se vuelven mucho más precavidas y flexibles, no puedo asegurarlo, ya que no he tenido esa hermosa oportunidad. Aunque puedo decir que con Mariemaia tengo un acercamiento a ese tipo de conexión.
- entiendo...Sobre los Gundams...- comenzó a explicar Heero.
-No hace falta, también estoy haciendo el seguimiento al técnico varado en la isla tropical y por ende estoy en conexión con Wind y el movimiento de los Gundams hacia él espacio, quedarán ocultos dónde se planeó .¿Ya viste Heero? es hora de que empieces a alejarte un poco, solo te contactaremos cuando haya alguna emergencia. Estamos todos colaborando para que el siguiente año sea lo más apacible posible.
Heero asintió en forma de dar gracias. Une, que conocía hace bastante tiempo al joven, observó en él un aire distinto infiriendo que el ex piloto estaba comprometiendo arduamente con su próximo rol de padre, de lo contrario no dejaría de lado una investigación tan importante. Finalmente Miliardo había sido gestor de generar un espacio para ellos tomando las labores preventivas en primera línea junto a los otros ex pilotos Gundam.
Llegada la noche, Relena estaba ordenando las carpetas mientras hablaba con el joven Solberg vía remota. Estaban informando de los avances del juicio de su padre más los apuntes finales para la demanda en curso. Finalmente él estaba tomando liderazgo en varios temas, lo cual la satisfacía bastante.
Finalmente al ir terminando la llamada, repentinamente sintió una leve punzada en su estómago que la hizo marear, había trabajado bastante durante esas horas y lo único que quería era descansar, ya que un sueño pesado la invadía.
Alguien tocó su puerta entre abierta del despacho mientras terminaba su videoconferencia. Heero había pasado a su oficina apoyándose en la pared esperando que terminara. Andrew solía alargar sus conversaciones al terminar los temas laborales, por lo que Relena, apenas notó que comenzaría con sus halagos, se apresuró de decir que tenía agendada otra reunión en pocos minutos.
Una vez apretado el botón rojo se sintió aliviada y fue hacia la ventana observando que comenzaba a nevar. Los hermosos jardines estaban bañados de tonos blancos que cargaban las copas de los árboles.
- En pocas horas será Noche buena, Heero. Que ahora estés aquí, es el mejor regalo... más aún en estos momentos.
Heero se acercó a ella, mientras miraban el exterior, consideró que ese era el momento exacto para hablar tranquilos. Él se acercó abrazándola por la espalda y ella sintió el calor de su cuerpo disfrutando la vista.
-Necesito hablarte de un asunto importante - continuó Heero- es mi deber velar por tu tranquilidad en este periodo...No me mires así... tienes claro que necesitas bajar los niveles de tu rutina. Tu salud es lo más importante en estos momentos ¿Haz considerado tomarte una recesión?
- ¿Hablas de un tiempo fuera? - tradujo Relena. Ella lo había pensado hace bastante tiempo más no tenía tan claro como llevar a cabo el asunto, sin embargo debía transparentar pronto su plan de acción.
- Así es. Miliardo me comentó de un lugar en el reino de Sanc, una pequeña casa frente al mar perteneciente a los Peacecraft. Nos la ofreció para pasar todos estos meses.
- ¿ Y acaso crees que estaría tranquila pasando un tiempo ahí? - preguntó suspicaz tratando de entender la sugerencia de Heero.
- Claro que sí, porque yo estaré contigo. Así es Relena, no iré a ninguna misión.
Sorprendida ante tal revelación quedó muda. Heero estaba dándole un bombazo de aquellos que no esperaba, tácitamente le estaba diciendo que se fueran a vivir juntos a una casa, lejos, todo para disfrutar la gestación de su hijo.
- Feliz navidad - susurró él a su oído abrazándola con fuerza.
- Feliz navidad, Heero - atinó a decir asombrada aún con la noticia.
- Espero aceptes el regalo de tu hermano. Como siempre, la última palabra la tienes tú.
Relena se quedó observando la nieve que empezaba a caer copiosamente. No dio una respuesta inmediata , prefirió esperar a tener resoluciones concretas referente al tema y comunicarle su decisión después.
Al día siguiente Relena se levantó temprano para arreglarse e ir dónde Mareen Darlian, su madre. Los ascos de la mañana estaban más molestos que nunca por lo que demoró bastante en arreglarse. Admitió que estaba nerviosa, se probó varios sacos frente al espejo para ver cual disimulaba más su leve curva del vientre, que por cierto solo ella podía notar.
Sintió el golpeteo de la puerta, seguramente era Heero que venía por ella, pero era su guardia Bruce que le avisaba que su vehículo estaba listo en los accesos. Salió apurada de la residencia, dando cuenta que todo estaba nevado. Al llegar a la salida, no vio su usual limusina que la trasladaba a todos los lugares si no a Heero apoyado en un deportivo negro del año.
- Preferí desprendernos de las formalidades habituales - comentó Heero abriéndole la puerta del copiloto.
-Me parece muy prudente, gracias - respondió subiéndose al asiento del copiloto.
Ambos viajaron juntos por primera vez, sin nadie más observando sus movimientos. Relena, de vez en cuando, admiraba a Heero que estaba concentrado al volante. Sin duda se veía muy atractivo manejando ese deportivo inglés.
-¿Relena? - preguntó él dándose cuenta que ella lo miraba.
- Nada... disculpa no quería interrumpirte.
-Estoy conduciendo, no es ninguna interrupción...
-Solo disfruto de la apacibilidad del momento, eso es todo - admitió ella sonriente.
- Disfrutaremos más momentos como este, si aceptas lo que te dije ayer - trató de persuadir viéndola de soslayo y atento al camino
Relena guardó silencio, si bien estaba convencida hace bastante tiempo ante su propio plan, la propuesta de Heero del día anterior hacía mucho más fácil tomar la decisión, le había despejado el camino. Es más, se emocionaba de pensar en solo la idea de volver a sentirse como en ese momento, sin vigilantes, cámaras ni guardias alrededor, es decir solo él y ella alejados de todo.
Luego de un par de horas de viaje, llegaron a la residencia de la señora Darlian. Un encargado los recibió para aparcar el automóvil, mientras descendían del deportivo viendo como la ama de llaves de la madre de Relena se asomaba a recibirlos.
La joven viceministra suspiró, tenía la valentía de estar frente a millones de personas dando un discurso cautivador o informar ante muchos periodistas alguna resolución importante, pero ahora estaba muy nerviosa. No era solo la noticia de su bebé, era también la primera vez que estaba con Heero frente a su madre.
El joven piloto notó lo inquieta que se veía Relena y antes de entrar por la puerta dónde la Señora Darlian esperaba recibirlos, él la tomó de la mano.
- Tranquila - susurró Heero antes de que ella abriera la puerta.
Al abrir vieron a la señora Darlian levantándose de su butaca yendo a recibirlos. Relena se adelantó a abrazar a su madre, mientras Heero quedó más atrás observando la situación.
-¡Hija querida!, recibí tu anuncio de visita el día de ayer. Estoy muy contenta de verte al fin, pasa...
La señora Darlian vio al joven parado más atrás. Quedó asombrada de verlo, sabía que él era uno de los preventivos cercanos a la viceministra ya que también tenía sus propias conexiones y estaba al tanto de quienes rodeaban a Relena, e incluso sospechaba que ese podía ser el hombre que robaba el corazón de su hija.
Mareen siempre supo que Relena estaba enamorada, desde que empezó con su camino político había querido saber cual era el hombre que influenció parte de las decisiones de ella. Por un tiempo creyó que aquella relación había terminado hace tiempo, ya que había visto a su hija desanimada el último año, pero la presencia del joven daba a entender que había continuado.
- Madre, te presento a Heero Yuy - introdujo Relena.
- Bienvenido - saludó amablemente Mareen Darlian - es un honor conocerte.
- El honor es todo mío - Respondió Heero.
- Pasen por favor, pedí que nos preparen una pequeña mesa con bocadillos junto al gran ventanal y así disfrutar de los rayos del sol.
Tímidamente la pareja se asentó en la mesa. Mareen tenía el presentimiento que la presentación del joven en su casa no era porque sí, Relena no solía visitarla con frecuencia, si se había hecho un espacio en su agenda incluso el día de navidad, era porque realmente pasaba algo importante.
Para pavimentar el ambiente, la viceministra comenzó contarle a su madre sobre temas laborales y lo ocupada que había estado los últimos meses. También Mareen preguntó sobre el estado del juicio espacial relacionado a los Solberg, confesando que los Darlian habían sido cercanos en el pasado a ese grupo, pero que luego debido a la tergiversación de los negocios, el padre adoptivo de Relena se había alejado de esa familia.
- Sin duda tu padre estaría actuando igual que tú, hija. Él buscaba la armonía de todo el universo, en especial de los ciudadanos de las colonias. Estaría orgulloso de ti ¿no lo crees así, Heero?
Heero, silente ante la conversación le agradó la deferencia de la señora Darlian de incluirlo.
- Sin duda - respondió él seriamente.
Cuando lo dijo tomó secretamente la mano de Relena que estaba a su lado, aún la notaba inquieta. Al sentir el roce de la mano de Heero como apoyo, ella se sintió más tranquila. En cualquier segundo llegaría el momento de contarlo todo y lo mejor era partir de una vez.
- Madre, la razón de nuestra visita es para darte una noticia importante, la verdad nosotros estamos... - Ella apretó la mano de los nervios.
- Tendremos un hijo - reveló Heero de sopetón y sin filtro.
Relena lo vio con extrañeza. Esperaba lentamente ir introduciendo el asunto empezando por informar que estaban de pareja en primera instancia y luego entrar en materia del embarazo.
La señora Darlian quedó inmóvil por unos segundos ante la revelación impactada por la información. Luego pasó a una emoción que la llevó a botar una lagrima por la mejilla. Tomó un pañuelo para secarse finamente los ojos ante la sorpresa y felicitó a la pareja.
