¡Hola! Ya volví con un nuevo capítulo ¡Gracias a todos los que siguen por aquí!

Lente de la Verdad

Durián se encontró con el pirata congelado por un haz de luz de Zelda y Grusi se encontró con dos disparos en el pecho. Tetra la alcanzó en el mar, rodeada por una mancha de sangre. El pirata inmóvil por la magia de la princesa cayó al mar, pero Durián lo lanzó al Jolly Roger impulsado por una gran masa de agua.

- Durián, Grusi está… - Tetra no quiso decirlo al ver que Timo ya se encontraba junto a ella.

Timo miró unos segundos a Grusi sin emitir ningún sonido, la sonrisa casi siempre presente en el rostro del zora se había borrado por completo.

Hubo otro disparo, pero Durián lo esquivó con facilidad y derribó a los piratas que habían subido por la cadena del ancla. El sheikah saltó hacia Tetra y Timo que sostenían a Grusi para hacerlos ascender junto a él al Jolly Roger.

El pirata que le había disparado a Grusi ya podía moverse, pero Kafei tenía la espada de Link en su cuello.

Mientras Link derritiendo la cadena sentía un vacío en el estómago.

- Rayos… lo que no quería que sucediera. – Al rubio se le estaban poniendo los ojos llorosos.

- Link, tranquilo, respira. – Navi calmaba al chico. – Lo que acaba de pasar es terrible, pero no puedes bajar los brazos ante la injusticia, sino que, todo lo contrario, debes aprender de esto.

- ¿Qué hay que aprender? – Dijo Link molesto aumentando su fuego.

- Siempre hay algo que aprender Link, siempre.

Navi se acercó a Link y se aferró a su rostro, este soltó una lagrima que rodó por su mejilla y cayó al piso.

Tetra, Timo, Durián, Grusi y el pirata ya estaban sobre la cubierta, por lo que Navi tuvo que abandonar a Link rápidamente.

La rabia y la pena de Link se reflejaban en su magia, el fuego salía despedido en distintas intensidades de rojo, con distinto calor, con cada vez más calor, hasta que por fin la cadena se separó del ancla.

El Jolly Roger siguió ascendiendo ya libre para volar, mientras que en la cubierta Anju hacía lo posible por contener a Timo.

- No Timo, no lo hagas. – Media asustada Anju trataba de impedir que el zora descargara su rabia en el pirata.

Cuando Link vio a Timo pudo sentir todo el dolor de su amigo. Generalmente Timo era bueno para disfrazar lo que sentía y lo que pensaba con humor, pero en este momento era posible ver a través de él.

- No pude hacer nada. – Dijo Navi acercándose a Link. – Murió al impacto.

- ¡Mató a Grusi! ¡Debemos hacer justicia! – Exclamaba Timo.

- A ti no te corresponde ser verdugo. – Respondió Anju.

- Tiene razón. – Dijo Cocu apuntando a la cabeza del pirata con un revolver. – Soy el capitán, impartiré la justicia hoy.

- No. – Dijo Durián.

Todos se giraron hacia el sheikah que los miraba de vuelta con el ceño fruncido.

- En algún momento este equipo tiene que matar a alguien, yo lo haré, yo soy el que hace el trabajo sucio.

- Durián no… - Anju dio un paso hacia el sheikah. – No tendrás vuelta atrás.

- ¿Vuelta atrás? – Durián esbozó una leve sonrisa. – Cien…

- ¿Cien qué? – Preguntó Anju inocente.

- ¡¿Ya has matado cien personas?! – Exclamó Zelda.

- Soy el mejor sheikah de mi generación, ya he participado en cientos de misiones, no siempre es agradable, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio, para que ustedes no tengan que hacerlo, para que puedan seguir durmiendo en paz en el mundo perfecto que es la Ciudadela, pero nosotros los sheikah mantenemos ese mundo perfecto y eso en ocasiones implica cruzar ciertos límites.

Luego de las palabras de Durián todas las cabezas giraron naturalmente hacia Link.

- No lo sé… - Dijo el rubio sobándose la nuca. – He debatido por mucho tiempo la idea de cómo hacer justicia en un momento así, si lo llevamos a la Ciudadela se pudrirá en una cárcel, pero no iremos a la Ciudadela en un largo rato, puede comprometer la misión y la misión en estos momentos en muy importante… Entiendo lo que dice Durián, fuera de la burbuja de la Ciudadela hay todo un mundo y hay cosas que se hacen para que se mantenga un equilibrio, para que haya seguridad, para que haya prosperidad, se realizan distintos sacrificios, por gente como él. Tal vez… yo debería hacerlo.

- No. – Respondió Durián. Tú eres un símbolo, eres distinto, yo lo haré para que tú no tengas que lidiar con esto, la primera vez es la peor.

- ¿Estás seguro que es lo mejor? – Preguntó Link.

- Tú no quieres hacerlo, ni siquiera estás seguro de que sea lo correcto.

- Sé que no lo es. – Dijo Link. – Pero entiendo tu punto.

- Mientras sigas creyendo eso tenemos una oportunidad de que cuando toques la trifuerza puedas moldear el mundo a tu antojo. – Dijo Zelda notablemente preocupada. – Tu corazón es puro, no dejes que eso cambie, no dejes que lo que te hizo ser el elegido se esfume, que lo que me hizo enamorarme de ti se apague.

- Zelda tiene razón. – Reforzó Navi. – Escucha lo que dice tu corazón, por mucho que estés de acuerdo con el razonamiento de Durián.

- Tienen razón. – Dijo Link. – Si me disculpan miraré en la otra dirección sólo esta vez, por respeto a Grusi.

Link se giró y caminó al otro borde de la cubierta.

- Creo que esto fue mala idea. – Dijo al mirar la altura a la que se encontraban.

- Pero que tonto. – Dijo Kafei. – Mejor baja.

Link hizo caso y se dirigió bajo cubierta.

Durián sacó un kunai de su cinto, avanzó con decisión y cruzó con el filo de lado a lado del cuello del pirata. El pálido rostro del pirata pasó del horror a no tener expresión alguna. La sangre brotaba a chorros de la garganta del fallecido, Durián lo levantó de un hombro y lo lanzó por la borda hacia el mar.

Nadie dijo nada, no hubo gritos, ni sonidos, sólo Anju contuvo la respiración, todos inmóviles menos Cocu que tan rápido Durián hubo asesinado al pirata, se movió hacia la proa revisando un montón de papeles que tenía guardados. Durián cruzó la cubierta y se quedó parado mirando el horizonte.

- Eso fue impactante… - Decía Timo con Anju y Kafei, uno a cada lado.

- Creo que sería bueno que nosotros empecemos a tolerar cierta crudeza. – Dijo Kafei.

- ¡No! – Exclamó Anju. – Por supuesto que no, no tienen que empezar a tolerar nada, pueden hacer las cosas de manera distinta.

- Anju, Kafei tiene razón… siempre va a llegar un momento en que tengamos que hacer algo que no queremos, por mucho que estiremos el margen de tiempo, tarde o temprano habrá un villano muy fuerte, muy malvada, que Link no podrá sólo encerrar.

- De hecho, no puede sólo encerrar a Ganondorf otra vez. – Agregó Kafei.

- Pero Link… encontrará otra forma, no puede andar matando a todos los malos por ahí.

- Por eso, nosotros deberíamos hacerlo. – Dijo Timo.

- Creo que ambos sabíamos esto, sólo que no queríamos decirlo. – Dijo Kafei esbozando una sonrisa después de mucho rato serio.

- Lo que hacemos por Link.

Mientras que bajo cubierta Zelda y Navi hacían un control de daños. Link estaba sentado en un viejo escritorio mirando las notas de distintos piratas sobre cómo ocupar el armamento a bordo.

- Encontré estos viejos escritos. – Dijo Link.

- No fue tu culpa. – Respondió de inmediato Zelda.

Link miró serio a Zelda, su cara no movía un músculo y sus ojos vidriosos mostraban una profunda preocupación.

- Sabes que tiene razón. – Reafirmó Navi.

- Yo estoy a cargo, al final del día, es mi responsabilidad.

- No lo es, eres sólo un chico. – Zelda se acerco a Link y le acarició el rostro.

- Pero tengo que ser más que eso.

- Link, todos sabemos que algo así puede pasar en cualquier momento. – Dijo Navi. – Tú mismo sabes que estás arriesgando tu vida.

- Tengo que hacerme más fuerte. – Respondió. – Esto no puede volver a pasar, no puede haber una próxima vez, estaré preparado esperando al próximo infeliz que se le ocurra poner una mano sobre mis amigos.

- Y yo estaré ahí para ayudarte. – Dijo Zelda besando la frente de Link.

- Y yo también. – Añadió Navi esbozando una sonrisa y aferrándose a la oreja del chico.

Zelda, Navi y Link habrán pasado varios minutos inmóviles, calmando la pena que sentía el chico por dentro. En esos momentos Link pensó que Zelda estaba hecha para ser princesa, no estaba preocupada ni asustada, sólo intentaba consolar a Link, como lo haría alguien de poder en un momento difícil, necesitaba absorber algo de eso, necesitaba guardar la calma cuando todo estuviera mal y hacer lo que fuera necesario para proteger Hyrule, como lo haría Zelda, pero la princesa había sido formada toda su vida para eso, mientras que él sólo llevaba un par de meses convirtiéndose en el elegido por las Diosas.

Ya había pasado una hora desde que habían ejecutado al pirata. Cocu había envuelto el cuerpo de Grusi y lo había dejado en el camarote del capitán, y estaba frente al timón con todos sus mapas, analizando el cielo, el viento y el horizonte. Durián y Tetra estaban parados junto a él averiguando lo que se avecinaba. Timo se veía mejor, pero de todas formas golpeado por dentro, mientras que Anju y Kafei aprovechaban de tomar un café abrazados frente al horizonte.

- Esto está demasiado alto. – Dijo Anju preocupada porque el barco seguía subiendo. – Link no debería salir a la cubierta.

- Mientras no mire hacia abajo todo estará bien. – Kafei besó a Anju en la mejilla. - ¿Tú lo estás?

- Lo estoy amor, tranquilo. – Anju besó de vuelta a Kafei.

De repente el cielo empezó a tornarse más gris y el viento más fuerte.

- Ya va a comenzar. – Dijo Cocu.

- Te lo dije. – Dijo Tetra mirando los mapas. – Estamos más cerca de lo que crees.

- Llamaré a Link.

Durián reunió a todo el Team Link en la mitad de la cubierta y comenzó a explicar lo que estaba a punto de suceder.

- Estamos a punto de pasar por un temporal.

- Ni siquiera estamos en el mar. – Replicó Link.

- Es un temporal de todas formas. – Dijo Durián. – Necesitamos todas las manos posibles tirando de las cuerdas, pero esto será tremendamente peligroso, Link. – El sheikah se giró hacia el chico. – Llama a Volvagia, si alguien se cae, Volvagia debe rescatarlo.

- ¡¿Si alguien se cae?! – Exclamó Anju.

- Esto será duro y necesitamos todas las manos posibles tirando las cuerdas de las velas, Anju. – Durián se giró ahora a la chica. – Creo que estarías mejor bajo cubierta.

- Siento lo mismo.

- Zelda tú también. – Añadió Tetra.

Zelda se quedó mirando a su prima, pero finalmente cedió.

- Bajen ahora, que esto ya va a empezar. – Dijo Durián.

- ¡Durián! ¡¿Está todo listo?! – Gritaba Cocu desde las alturas de un mástil.

El sheikah respondió con una seña y Cocu comenzó a gritar instrucciones.

- ¡Está bien señoritas estamos a punto de pasar por el peor temporal de sus vidas!

- Si este supiera lo que llovió en el desierto. – Dijo Timo.

- ¡Esperen y verán, esto no se parece a nada que hayan visto antes! – Cocu descendió con una cuerda. - ¡Necesito que todos se amarren la cintura y traten de no caer del barco!

- Al parecer no es broma. – Dijo Kafei.

- Me esconderé dentro de tu ropa cuando llegue el momento. – Dijo Navi a Link.

- Creo que es lo mejor pequeña.

- ¡Cuando llegue el temporal necesito que todos tiren de su cuerda con todas sus fuerzas para poder ascender verticalmente y que el viento haga el resto!

- ¿Ascender verticalmente? – Preguntó Timo.

- Rayos… - Link ya veía lo que se venía.

- Y ni vayas a mirar hacia abajo. – Dijo Kafei.

- ¡¿Por qué acabas de decir eso?! ¡No sabes las ganas que tengo de mirar abajo!

- Pues no lo hagas, no seas tonto. – Dijo Navi.

El viento comenzaba a soplar mucho más fuerte y el cielo se oscureció aún más.

- ¡Ya estamos casi en el temporal, afírmense, tiren con fuerza y no se caigan!

- ¡No pierdan la cabeza cuando vean la cascada! – Exclamó Tetra.

- ¡¿Casada?! – Exclamó Timo.

Pero el temporal ya estaba ahí, un relámpago cruzó el cielo, el viento aumentó fuertemente y todo tembló, todo comenzó a moverse violentamente y comenzó a llover a cántaros.

- ¡A mi señal tiran con todas sus fuerzas! – Cocu se desgarraba la voz gritando.

De repente el viento aumentó su fuerza considerablemente, el Jolly Roger volaba a una velocidad enorme.

- ¡AHORA! – Exclamó Cocu a todo lo que daba su voz, jalando su cuerda.

Todos jalaron sus cuerdas con todas sus fuerzas. Link sentía las manos entumecidas, el viento y la lluvia hacían que la presión sobre la cuerda le doliera, el frío también aumentaba y le calaba los huesos, sentía la cara congelada, sólo el calor de Navi dentro de él era la sensación agradable que podía percibir.

- ¡Jala Link! – Exclamó Navi.

De a poco el esfuerzo de todos fue capaz de girar una de las velas del barco para dejarla horizontal.

- ¡A LA OTRA VELA! – Exclamó Cocu, mientras todos se dirigían a la siguiente vela.

- ¡Este plan no tiene sentido! – Exclamó Kafei.

- ¡Es de locos! ¡Me encanta! – Exclamo Link. - ¡Como si se le hubiera ocurrido a Timo!

- ¡Jajajaja! ¡Vamos a morir! – Exclamó el zora.

- ¡Están locos! – Exclamó Tetra.

- ¡JALEN! – Exclamó Cocu.

Los relámpagos aumentaban en frecuencia haciendo todo tan ruidoso, a Link le zumbaban los oídos y luchaba por mantenerse en pie en la resbalosa cubierta.

La segunda vela era la más grande y tomó más trabajo en ponerse en posición vertical, pero al lograrlo el Jolly Roger ascendió verticalmente. Un tirón jaló a todos hacia atrás, que ahora era hacia abajo, Link observaba como la cubierta pasaba de estar bajo sus pies a estar al frente de él, se afirmó a la cuerda que jalaba y quedó colgando varios metros separado de la cubierta. Por su parte timo estaba aferrado a un mástil, Kafei estaba enredado en una red para trepar, Tetra colgaba igual que Link, Cocu estaba sentado sobre un mástil y Durián como si nada se movía a voluntad saltando por la cubierta vertical.

- Durián está completamente loco. – Dijo Link.

-Afírmate que no quiero morir. – Dijo Navi dentro de su pecho.

- Tranquila Volvagia está más abajo por si pasa cualquier cosa.

- ¡Lo sé, pero tengo miedo igual! – Exclamó Navi.

Durián logró jalar la cuerda de Tetra para que volviera a la cubierta y se aferrara a algo, iba a comenzar a jalar la cuerda de Link cuando la intensidad del viento aumentó y el ascenso fue más violento, haciendo que Link soltara la cuerda, sintió como descendía, pero la cuerda que se amarró a la cintura lo detuvo de golpe. El aire era intenso igual que la lluvia, Link con las manos entumecidas se afirmó de la cuerda que salía de su cintura, mientras ondeaba violentamente.

- Demonios. – Dijo Durián.

- ¡¿Qué hacemos Durián?! – Preguntó Kafei.

- Esperen aquí.

Durián movió sus manos y las gotas de lluvia alrededor de Link se agruparon y lo empujaron hacia el barco.

- ¡ Aaaaaaaaaahhh!- El rubio cruzó por el aire, afirmándose de un mástil.

Los relámpagos seguían rompiendo el silencio, iluminando el cielo y haciendo que todo vibrara en el barco. Todos en cubierta se aferraban a lo que podían con el desgaste que esto estaba implicando.

- ¡No siento mi cara! – Exclamó Kafei.

- ¡Yo ya no siento nada! – Exclamó Tetra.

Mientras que bajo cubierta Zelda y Anju se encontraban abrazadas en un comedor, aferradas a los pilares del barco.

- ¡¿Cuándo va a terminar esto?! – Exclamó Anju.

- ¡Resiste, pasará! – Exclamó Zelda.

Cocu observaba impaciente a su alrededor, cuando un mástil se quebró y se fue volando impulsado por la vela.

- ¡Sólo un poco más! – Exclamó Cocu.

De repente las nubes negras se disiparon, una gran cascada apareció del cielo por la que el Jolly Roger siguió subiendo de manera vertical, un arcoíris se podía ver unos varios metros más arriba, junto con un mar de nubes blancas. Todo se calmó y el ruido ensordecedor de la tormenta no les retumbaba en los oídos.

- Wooow… - Exclamó Link.

- Es hermoso. – Dijo Navi sentada en su hombro.

Aun afirmados de lo que podían, todos miraron el firmamento el mar de nubes cada vez se acercaba más, hasta que el Jolly Roger cruzó el mar de nubes, la cascada desapareció y rápidamente la nave volvió a estar de forma horizontal, volando en un cielo completamente azul con un par de islas flotantes por ahí.

- Bienvenidos a Neburia tripulantes. – Dijo Cocu con una amplia sonrisa.

- Esto es impresionante. – Dijo Tetra. – Mi tripulación va a enloquecer cuando les cuente que estuve aquí.

- Eres bienvenida siempre y cuando no vengas a saquear. – Dijo Cocu.

- Sabes que no soy ese tipo de pirata.

- ¿Ah no? – Preguntó Link entrometiéndose en la discusión.

- Sólo voy tras tesoros, no trafico contrabando, pero es útil estar rodeada de piratas, en general saben todos los rumores, conocen los mapas, tienen mapas de tesoros, y te hace estar alerta siempre.

- No lo sé primita, me parece algo agotador.

- Cuando crezcas ve a pasar una temporada como parte de mi tripulación. – Tetra colocó una mano en el hombro de Link y le sonrió.

- Creo que sería interesante.

- Nos haría bien un poco de fuerza extra.

- No tienes permiso. – Dijo Zelda entrando en escena.

- ¿Estás bien cariño? – Preguntó Link.

- Sólo un poco sacudida.

- Las sorpresas no paran con ustedes. – Dijo Anju aferrándose a Kafei.

- Alístense que en 10 minutos vamos a descender.

En el horizonte se observaba una isla flotante en el cielo, en la que había casas y otros tipos de edificios, una civilización flotante. También se podía divisar una enorme estatua con la forma de una mujer de cabello largo, con las manos en el pecho y un par de alas que le sobresalían por la espalda.

Al cabo de unos minutos el barco se encontraba descendiendo a una especie de muelle flotante. Cocu bajó del navío en primer lugar ante la llegada de curiosos y amigos del chico.

- Hasta que volviste. – Un chico como de la edad de Cocu lo abrazó con cariño.

- No puedo dejarte a cargo de este lugar sin que se desmorone.

- De qué hablas, hemos estado genial. – Replicó el chico. – Pero te extrañábamos.

De entre los curiosos una cara llamó la atención de Link. Un hombre pequeño con bigote, un tomate en el cabello y unos ojos celestes vidriosos enormes. El tipo caminaba a paso firme pero calmo. Se abrió paso entre la gente y se acercó a Link.

- Nos vemos de nuevo joven Link, aunque claro para ti es la primera vez que nos vemos.

Todo el grupo quedó impactado, Link parecía que no podía cerrar la boca de la sorpresa.

- Soy… o seré… o soy… el héroe del tiempo… - Link estaba impactadísimo.

- Esta es la primera vez que escuchamos que eres el héroe del tiempo. – Dijo Navi. – Esto es importante.

- ¿Pero a qué vino el Link del futuro para acá? – Preguntó Tetra.

- No es bueno saber sobre el futuro. – Dijo Durián.

- Es verdad, puede crear líneas temporales paralelas.

-Tranquilos, estoy al tanto de eso, Link me lo explicó todo.

- ¿Lo hice? – Preguntó el chico.

- Lo harás. – dijo Durián.

- Esto es bien confuso. – Dijo Timo con las manos en la cabeza.

- Vino a buscar algo que necesitaba y luego vino a devolverlo. Me dijo que no te diera muchos detalles y que viniera a entregarte esto, que probablemente estarías algo apurado. Pero por supuesto que yo ya sabía eso, por si no lo han notado soy el adivino de este pueblo.

Ante la mirada atónita de todos Cocu salió al paso.

- Gorronte puede ver su futuro en una bola de cristal por un par de rupias, claro que por futuro estoy siendo generoso, sólo son indicios.

- Que son muy útiles, mira a donde te llevaron. – Añadió Gorronte.

- Ni siquiera sabes de dónde vengo.

- Encontraste a Grusi.

Ante esa declaración el grupo confió un poco más en el extraño tipo que tenían delante. El cual metió una mano en sus largos ropajes y extrajo un objeto morado parecido a una lupa que parecía tener un ojo dentro.

- ¡El lente de la verdad! – Exclamó Zelda.

- Espero tengas suerte. – Dijo Gorronte extendiéndole el lente a Link.

- Supongo que esta es la despedida. – Dijo Cocu.

- Lamento mucho lo de Grusi. – Dijo Timo abrazando a Cocu. – Denle una buena despedida.

- Yo también lo lamento amigo, me gustaría que te quedaras, pero sé que tienes cosas que hacer.

- Gracias por traernos hasta aquí. – Dijo Tetra, te debo una.

- Yo accedí a los términos, no me debes nada. – Respondió Cocu. – Pero no pueden bajar en el barco tardarán mucho, apenas puede volar.

- ¿Cómo bajaremos entonces? – Preguntó Anju.

- No por favor no, no podemos saltar desde aquí.

Cocu sonrió ante las palabras del Zora, se llevó unos dedos a la boca y dio un gran silbido, ante lo cual un enorme pájaro amarillo cruzó los cielos para posarse delante de él. El animal era majestuoso, era más grande que el chico, tenía un plumaje brillante y de inmediato acercó su cabeza a la de Cocu.

- Yo también te extrañé amigo.

- ¿Qué es eso? – Preguntó Link.

- Este es un neburí, espérenme un minuto que les consigo uno.

Cocu se montó en el ave y salió volando de inmediato.

- ¿Dijo les consigo uno? – Preguntó Anju.

- Esto será interesante. – Dijo Timo observando el horizonte.

Al cabo de unos minutos Cocu apareció con un Neburí para cada uno.

- ¿En serio podemos volver siempre que queramos? – Zelda conversaba con una señora que iba pasando por el lugar.

- Por supuesto mija, cuando quieran, nos encanta recibir visitas. – Contestó la señora con una amplia sonrisa.

- ¿En serio viven abajo? – Le preguntó un niño a Timo de un grupo que se había juntado en torno al zora.

- Así es, es todo muy difícil abajo, vivimos escapando de monstruos y luchando con dragones.

- Hay un solo dragón y es nuestro amigo. – Dijo Anju golpeando la cabeza del zora con la palma de su mano.

- ¡Me arruinas la historia! – Exclamó Timo enojado.

- ¡Chicos, andando! – Exclamó Link impulsando a sus amigos con las manos.

- Esto es muy simple. – Dijo Cocu. – Se suben al neburí y se afirman.

- Sí suena bastante simple. – Contestó Kafei.

- ¿Qué tan distinto a volar sobre Volvagia puede ser? – Preguntó Zelda.

Pero era muy distinto, uno a uno se subieron sobre los neburís que Cocu les presentó y alzaron el vuelo. Volar sobre Volvagia era mucho más estable, con menos viento, más seguro, era un mundo de diferencias que no tardaron en notar. Link apenas formulaba palabra afirmado con todas sus fuerzas.

- ¡¿Cómo vas Link?! – Exclamó Kafei.

- ¡Extrañando a Volvagia!

- Tranquilo Link, ya estaremos abajo en poco tiempo. – Le dijo Navi al oído.

- Eso es lo que me preocupa.

- Creo que me expliqué mal. – Dijo Navi. – Bajaremos tranquilamente y todo estará bien.

- Eso espero.

En una parte del trayecto Cocu freno y les apuntó un círculo libre de nubes en el cielo.

- ¡Por ese agujero llegarán directo a la ciudadela! – Exclamó el chico a todo pulmón. - ¡Los neburís saben el camino de vuelta, sólo denles agua y podrán regresar! ¡Cuídense y vuelvan a verme!

- ¡Gracias por todo! – Exclamó Tetra que iba a la cabeza del grupo.

En fila todos los neburís pasaron a través del circulo en las nubes. Un par de metros más abajo el grupo pudo divisar tierra firme. El mar de nubes ya estaba atrás, ahora sólo había una gran caída libre. Desde la altura que estaban podían divisar Kakariko que parecía estar en un apocalipsis, volaban tejas de los techos de las casas, tablas, cuccos, basura, ramas de árboles dentro de una especie de torbellino del que salían cada vez más relámpagos morados.

- ¡Link, a Kakariko! – Exclamó Durián.

Link solo asintió y los neburís de ambos tomaron la delantera y cambiaron de dirección haca Kakariko con todos los otros siguiéndolos.

- ¡Aterricemos afuera y que los chicos se encarguen de los neburís! – Exclamó Link.

- ¡¿Dónde está Volvagia?! – Preguntó Durián.

- ¡No está cerca! - Exclamó Navi. - ¡No puedo sentir su presencia!

Durián emitió un gruñido. Link todavía estaba nervioso por la altura a la que se encontraban, todavía no se ponía a pensar en todo lo que implicaba la batalla que se acercaba. Navi seguía diciéndole que ya pisarían tierra firme y en verdad eso lo ayudaba bastante.

Los neburís aterrizaron fuera de Villa Kakariko, visiblemente dañada por lo que fuera que estaba causando este desastre.

- Hasta aquí llegan ustedes. – Dijo Durián serio.

- Hey, tal vez yo podría ser de ayuda. – Protestó Tetra.

- Sólo nosotros tres iremos. – Reafirmó Durián.

- Ten cuidado. – Zelda apretó a Link con fuerza, le dio un beso en los labios y le regaló una sonrisa.

- Volveré pronto cariño. – Dijo Link guiñándole un ojo.

- Suerte chicos, Navi cuida a estos dos. – Dijo Timo.

- Por supuesto. – Respondió la hada.

Zelda se comunicó con Impa la que le informó que los guerreros sheikah tenían un campamento montado cerca de donde estaban, por lo que se dirigieron hacia allá. Al llegar notaron una enorme carpa con un montón de equipos electrónicos monitoreando la situación en Kakariko. Impa se acercó al grupo y los saludó.

- ¿Dónde están Durián, Link y Navi? – Preguntó de inmediato la guerrera.

- Fueron a Kakariko. – Respondió Zelda.

- ¿Por qué no vinieron para acá primero?

- Se veían bastante apurados por resolver la situación. – Dijo Anju.

- Estos niños. – Impa se giró de inmediato. – Equipo de las sombras a Kakariko ahora.

- ¿Por equipo de las sombras se refiere a los Power Rangers? – Preguntó Timo.

- No se llaman así. – Contestó Impa seria.

- ¿Puedo conectar mi computador portátil? – Preguntó Kafei.

- Claro, como gustes.

- ¡Genial! Podremos ver lo que sucede. – Dijo Anju.

Link, Navi y Durián entraban con cautela a Villa Kakariko, avanzaron un par de metros de donde podían divisar la fuente de los truenos y el viento descontrolado. Durián de un salto se subió a un techo y en seguida Link y Navi lo siguieron.

- Pásame el lente.

Link le pasó el lente a Durián el que de inmediato se lo colocó delante del ojo. Lo que observó lo dejó sin palabras, no es que fuera muy difícil, pero de inmediato se lo pasó a Link.

- Qué tan terrible… - Link quedó sin palabras también.

- No puede ser. – Dijo Navi asomada junto a Link por el lente.

En medio de los relámpagos se encontraba Grahim o lo que había sido Grahim, todo su cuerpo estaba desformado, donde antes había tenido sus flacos brazos, ahora tenía una masa desproporcionada y grotesca, lo mismo con sus piernas, su torso había crecido, todo su cuerpo era una masa enorme deforme. Se notaba que estaba sufriendo dolor, se agarraba la cabeza y gritaba moviendo y destruyendo todo a su paso.

- Tenemos que actuar ahora. – Dijo Durián. – Atacarlo con todo lo que tenemos.

- ¿Todo? – Preguntó Link.

- Durián tiene razón, no podemos ver a Grahim sin el lente de la verdad porque está encerrado en otro mundo, pero su poder está creciendo, por eso está atravesando a este, encontró el portal del pozo de Villa Kakariko, aprovechó esa entrada para cruzarla con su enorme poder. – Navi se oía bastante preocupada. – Todo ese enorme poder lo está haciendo mutar, tenemos que detenerlo antes de que se transforme en algo más poderoso.

- Así es. – Reafirmó Durián. – Está en medio de una transformación, tenemos que matarlo ya.

- Rayos. – Link tragó saliva.

- ¡Vamos! – Exclamó Durián.

El sheikah se movió rápidamente por los tejados con Link siguiéndole los pasos. De inmediato Durián se avalanzó sobre el epicentro de los relámpagos, pero estos se apagaron y el sheikah no pudo observar donde estaba Grahim. De repente un rayo morado lo golpeó de lleno y envió al sheikah volando.

- ¡Link el lente! – Exclamó Navi.

Link se puso el lente en el ojo y divisó a la masa de Grahim que luchaba contra el dolor. El chico aprovechó y le lanzó una estocada que simplemente no tocó a Grahim, como si fuera un fantasma la espada no impactó su cuerpo y la estocada dio en el suelo. Similar al destino de Durián un rayo envió por los aires a Link, el que cayó en un techo.

El lente de la verdad quedó tirado en el piso, pero rápidamente Durián lo recogío, se lo colocó en un ojo y lanzó un hechizo.

- ¡Prisión sheikah!

Durián había dado en el blanco, o eso parecía por su actitud. Concentrado el guerrero sheikah parecía estar reuniendo energía al mismo tiempo que luchaba por contener a Grahim dentro de su prisión.

Link y Navi volvían lo más rápido que podían hacia Durián. El impacto recibido del relámpago de Grahim había sido bastante duro, pero el rubio ya había salido de la confusión.

- ¡Link! – Exclamo Durián esforzándose visiblemente. – Necesito que crees la llamara de fuego más fuerte que hayas creado jamás.

La voz de Durián sonaba preocupada, gotas de sudor empezaban a descender por su frente. Los rayos y el viento habían cesado, pero se podía ver claramente el rombo de la prisión de Grahim.

- ¿Qué sucede?

- Tenemos que destruirlo ahora ya, o no seremos rival para él, los ataques físicos no pueden tocarlo, sólo los mágicos.

- Siento que su poder aumenta muy rápido. – Dijo Navi volando frenéticamente. – A este paso abrirá un portal y traspasará por completo a este mundo.

- ¡¿Qué?!- Exclamó Link. - ¿Puede hacer eso?

- Claro que puede, ese sello está hecho para contener a alguien muy fuerte pero que se debilita en el tiempo. Cuando Gannondorf hizo el intercambio sabía que el sello se conformaría con el poder de Grahim. – Navi hizo una pausa. – Pero creo que también sabía que en algún momento rompería el sello. Lo que sea que Gannondorf incubó en Grahim, está por hacer acto de aparición.

- Navi tiene razón, algo pasamos por alto, ahora por favor lanza una buena llamarada. – Dijo Durián.

Link comenzó a juntar poder mágico, mientras Navi lo guiaba en su oído para hacerlo correctamente. La energía fluía a través de su cuerpo, ya tenía un par de llamas en sus palmas que crecían más y más.

- ¡Cuando libere la prisión le lanzas la llamarada! ¡¿Estás listo?!

- ¡Listo!

El rombo morado del sheikah desapareció, Link juntó las llamas de sus palmas frente de él y de estas salió una gran llamarada que impactó de lleno en el lugar que se suponía estaba Grahim. El fuego salió sin cesar por algunos segundos, hasta que un relámpago morado cortó su flujo. Link dio un salto al costado para evitar el impacto. Rápidamente Durián se colocó el lente de la verdad en un ojo y dio un gran salto en el aire.

- ¡Ciclón de agua!

Las olas de Durián inundaron las calles de Kakariko y tan pronto como las había convocado, las congeló.

- No queda otra opción. – Dijo Durián.

El sheikah flectó sus rodillas, puso sus manos al costado en forma de puño y dio un gran grito. Su energía mágica se comenzó a hacer visible a ráfagas alrededor de él. Link tomó el lente de la verdad observó que Grahim comenzaba a liberarse del hielo, cuando Durián aun no podía lograr un aura de energía sólida.

- ¡Se está liberando! – Exclamó Link.

- ¡Lanza algo! – Exclamó Durián.

- ¡Más fuego! – Exclamó Navi.

De repente todo el hielo estalló, relámpagos morados salieron de donde se suponía estaba Grahim moviéndose a toda velocidad. Durián saltó hacia un lado antes del impacto mientras Link disparaba bolas de fuego.

- ¿Qué pasa con una llamarada? – Preguntó Navi.

- Necesito acumular más energía. – Contestó Link.

Link observó por el lente y vio como la colosal masa lo miraba a los ojos. Eran los mismos ojos fríos de Grahim, fríos como el hielo, que parecían haberlo reconocido por fin. Sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, apretó los puños, guardó el lente y comenzó a correr.

- ¡Ahora a un tejado! – Exclamó Navi.

Link saltó a un tejado mientras detrás de él había una devastación total, la casa a la que había saltado se desmoronó, sentía el techo bajo sus pies caerse a medida que corría, escuchaba el ruido de todo cayendo y destruyéndose. Desesperado saltó a otro tejado. Ahora estaba seguro que Grahim recién había reconocido su presencia.

- ¡Navi! ¡¿Qué hacemos?!- Exclamó Link.

- ¡Sigue saltando! – Navi apagó su luz para que Link pudiera ver su expresión de desesperación, sus ojos estaban abiertos de par en par y sus brazos abiertos en señal de que era obvio lo que estaba diciendo.

- Rayos, rayos, rayos. – Link saltaba de techo en techo, apenas sintiendo el piso bajo sus pies, que se desmoronaba cada vez más rápido debido a la arremetida sin control de Grahim.

- ¡Link aguanta un poco más! – La voz de Kafei sonó en el oído de Link.

- ¡¿Dónde rayos estabas?!

- Lo siento, tuvimos problemas para establecer la conexión, pero ya estamos operativos.

- ¡Grahim se ha vuelto loco!

- ¡Lo sabemos Link, hace rato que te escuchamos! – Exclamó Kafei. - ¡Link sigue corriendo, ya van los refuerzos!

- ¡¿Refuerzos?! – Preguntó Link mientras daba una voltereta en el aire.

Del aire cayeron seis guerreros sheikah vestidos de distintos colores.

- ¡Los Power Rangers! – Exclamó Navi.

- Que no nos llamamos así. – Dijo el ranger amarillo.

- Claro ranger amarillo. – Respondió Link.

Un rayo morado impactó de lleno al ranger negro que salió disparado por los aires. Todos saltaron automáticamente.

- Chico, danos el lente. – Dijo el ranger rojo.

Link le lanzó el lente al sheikah el que observó y sus ojos se abrieron con asombro, de inmediato pasó el lente a un compañero, el que observó y se lo entregó a otro compañero también.

- ¡Tenemos poco tiempo para controlar esto! – Exclamó el ranger azul.

El ranger amarillo se colocó el lente y disparó electricidad de sus manos. Rápidamente los rangers intercambiaron el lente progresivamente mientras disparaban ataques de magia. Link aprovechó y tomó su distancia en un tejado lejano junto a Durián.

- ¿No pudiste entrar a estado ultra? – Preguntó Link.

- No pude. – Respondió Durián apretando un puño.

- Tranquilo Durián, ya podrás. – Dijo Navi con una sonrisa.

- Creo que debería poder pronto. – Dijo Durián mirando a Grahim preocupado. – Se va a liberar.

- ¿Cómo lo sabes? – Preguntó Link.

- Siento la energía de Durián.

- Tiene razón. – Dijo Navi. – Yo también lo siento.

Al parecer los rangers también lo sintieron porque tomaron su distancia e intentaron lanzar todo lo que pudieron, fuego, hielo, agua, electricidad, bolas de sombra, de energía, de todo voló hacia Grahim, pero nada fue suficiente, los rangers no tuvieron el tiempo para juntar la energía suficiente que fuera capaz de eliminar a Grahim.

Un estruendo cruzó el ambiente y un agujero apareció en el lugar donde antes estaba Grahim. Por el agujero pasó la bestia en la que se había convertido Grahim, deformemente enorme ante la mirada atónita de los rangers.

- ¡Hay que eliminarlo, va a transformarse! – Exclamó Durián intentando entrar en estado ultra, juntando energía.

Durián se resignó y se abalanzó hacia Grahim. En medio del agua Durián realizó los movimientos característicos para lanzar su ataque.

- ¡Ciclón de agua!

Un ciclón enorme como nunca se materializó de las manos de Durián. Pero no alcanzó ni a tocar a Grahim y todo se devolvió enviando a los rangers y a Durián lejos.

- ¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH! – Un grito desgarrador de Grahim.

El cuerpo de Grahim se contraía violentamente, todo vibraba alrededor de él, parecía que algo quería explotar dentro de él. Durián intentó ponerse de pie de inmediato, lo logró a duras penas y corrió hacia el monstruo, pero fue detenido por la fuerza de Grahim.

- ¿Qué es eso? – Preguntó Kafei.

- Es el nuevo Grahim. – Respondió Link atónito.

El cuerpo de Grahim brilló y su cuepro cambió. Una figura tonificada, de alrededor de un metro y ochenta centímetros de altura, de cuerpo negro con símbolos de rombos blancos en su cuerpo, y un rombo de cristal en su pecho. Los ojos de Grahim se volvieron completamente blancos, igual que sus cabellos y un rombo de cristal salió de su frente también.

- Al fin… - Dijo Grahim mientras el portal a su espalda se cerraba.

- Durián vuélvete ultra ahora. – Dijo Link apretando el escudo en su mano.