NEGRO 17: ORDEN MUNDIAL
Aladdin esperaba no tener que salir pronto de ese lugar, pero Arba era muy insistente en buscarlo y sacarlo para obtener la llave para ingresar a ese lado custodiado por Ugo, no es que tuviera miedo, pero no quería pelear con alguien a quien aprecia aún.
A Sinbad.
Miraba el horizonte de esa ciudad flotante mientras en el fondo el ruido de la gente pasaba su vida diaria, era una tristeza tener que apoyarse en alguien que era un ex aliado del propio rey de los mares.
Pero quería encontrarse con su amigo después de tanto tiempo, presumir su altura y sobre todo ver sus avances respecto al escándalo que armó cuando tomo parte de la administración de Kou.
Admiraba la manera en que inspiraba a la gente y se rodeaba de los mejores contactos con su propia manera de actuar, sin manipularlos y avanzar con los mismos pasos como el mejor de los líderes, después de todo él lo eligió como su Rey y no se arrepiente.
Miro el cielo tan extenso en ese lugar fuera de las manos del nuevo orden mundial.
-Él lo volvió a hacer – Kassim lo llamo caminando a su dirección con una sonrisa dentuda, era extraño verlo así siendo que por lo regular era muy serio y se metía en peleas con Hakuryuu, aún era rencoroso por lo que le hizo a su amigo.
Aladdin solo mostró un gesto tranquilo sabiendo a que se refería, era lo mismo que estaba pensando ahora que estaba en la soledad viendo más allá el mundo actual, Sinbad no lo tendrá fácil con alguien como su compañero...porque a pesar de todas las trabas que pueda hacer el lograra encontrar una manera de salirse con la suya.
Era un reto.
-Lo sé – dijo finalmente saliendo de sus propios pensamientos.
-Me gustaría estar ahí para golpear un poco a ese estúpido rey - gruño para golpear sus puños entre si con un aura amenazante, en los últimos años estaba seguro que su odio por el rey de los mares superaba más al que le tenía al emperador de Kou lo
Pero ahora con el exilio y todo lo que pasaron durante ese tiempo de escape las asperezas entre ambos se estaban limando, solo un poco, se odiaban...pero mínimo ya no se quieren matar en cada "entrenamiento" entre ambos contendientes.
Kassim tenía la habilidad de dar exactamente en las heridas que el ex emperador tenía, pero esperaba que pudieran ser amigos al final...sería muy bueno.
-Tu siempre quieres golpearlo... -sonrió con calma recibiendo el mismo gesto, pero más salvaje –Por cierto, Takeru te busca – apuntó sin honoríficos al rey exiliado.
Takeruhiko Yamato era uno de sus principales aliados en las orillas del mundo fuera del alcance del reino que formó su antiguo colega, había sido orillado junto al resto a aceptar los términos de desarme y agregarse a un mismo sistema de gobierno.
Pero tenía su orgullo y sabía que sería triste si todos fueran iguales, negando por completo algo diferente a lo de Reim en realidad, pero Aladdin no lo apuntaría decidiendo levantarse para caminar hacia el centro de la ciudad.
La gente lo saludaba tranquilo mientras otros tantos seguían sus días e intercambio de alimentos, el choque con los habitantes naturales de la gran falla resaltaba como pulgar adolorido entre los pequeños civiles del reino.
Mientras caminaba con pláticas sobre como Alibaba está arrasando el mercado en una guerra pasiva con el Comercio de Sindria era divertido ver como se expresaba con una alegría no vista y ajena para el que conoce después de la muerte de Alibaba a este sujeto.
Siempre agrio, agresivo y hosco, pero un buen tipo.
Notó al fondo después de pasar el mercado un gran espacio donde los estruendos y movimientos telúricos se hacían más fuerte, los grandes dragones en los que se convertían los fanalis pasando la gran falla estaban peleando con una pequeña figura.
Morgiana era la más fuerte en comparación de cualquier ser pisando esas tierras.
-Mor –llamo un poco a la chica que estaba dando unas patadas hacia el otro ser entretenido y siendo lanzada por la pequeña distracción, pero el niño no se sentía nada culpable confiaba en sus habilidades y estaría bien.
-Porque pequeño hermanito mantienes amarrada a la hermana Mor en ese cuerpo tan débil –un pequeño Fanali hizo unos pucheros apuntando con su garra afilada al borg recién formado del joven mago, protegiéndolo tanto a él como Kassim.
-Deja de hacer eso, destruirás mi Borg- dio un suspiro cansado de tener que recordarles a los dragones que sus cuerpos no eran tan resistentes a la fuerza bruta que estos eran poseedores, era bueno que solo pocos tenían el valor de tener una plática con los seres originales de ese mundo.
-Oh vamos hermanito...se bueno y libérala de su cadena –hizo otro puchero el pequeño dragón ignorando completamente el comentario del hijo de Salomón.
-Déjate de tonterías pequeño mocoso...no somos hechos como ustedes, NOS MATARAS –Kassim como buen mediador grito por lo alto apuntando descaradamente al dragón que solo bufo molesto por que no soltaran a su hermana Morgiana –Estúpidos Fanalis -gruño por lo bajo seguro que no era escuchado.
Morgiana aparecía en pasos ligeros con ligeras rasgas en sus ropas, su cabello corto rojo ondeaba junto a su coleta bien agarrada, sus curvas no eran las mismas y aunque no eran prominente crecería para ser una joven bella...aunque muy seria.
-Hermana Mor...dile que te libere, es molesto pelear con alguien más chico que yo – el pequeño siguió la misma línea que antes ignoraron tanto el mago con un ex miembro de Baldad, era cansado debatir con ellos.
-Me gusta este cuerpo –dijo simplemente agarrando esa garra que estaba a punto de tocarla con una agilidad y fuerza propia de ella –Te he dicho que no hagas eso...lastimaras a alguien-regaño tan planamente sin comprometerse a nada.
-Pero hermana –se quejó.
-Déjala ella prefiere estar así –el compañero de combate interrumpía al pequeño ser su puchero habitual, golpeando con fuerza la cabeza del mismo –Hola Aladdin, si buscas a Takeruhiko está junto a el niño Ren –apunto más allá de su ubicación con mostrando una sonrisa de dientes filosos.
-Gracias hermano –dijo ágilmente el niño para dirigir su camino dejando a una Morgiana para otra pelea muy activa contra dos compañeros fanalis, Kassim estaba hosco por la brutalidad, aunque se acostumbro era bueno no olvidando el tipo de monstruos con los que se afilio.
Ser recibidos por el rey y el ex emperador en un estado de cansancio absoluto fue divertido para el antiguo ladrón de la niebla, que se encargó de apuntar algunos detalles que alcanzo a ver al final.
Ganándose una partida con el viejo después de una plática interesante.
Era el momento de moverse.
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Alice miraba con cierta aprensión los papeles en su escritorio, los días habían estado movido por la influencia de cierto mocoso que ingresó al mercado internacional una sonrisa atípica de su rostro esculpido se formó en esa soledad de su propia oficina.
Agradece estar sola y que Arba estuviera ocupada para darse cuenta de esas falsas cadenas.
Se recargo pesadamente en su silla nada interesada en seguir con el papeleo pero que tarde o temprano tendría que retomar para seguir fingiendo estar bajo el pulgar de cierto Rey, le tomó tiempo liberarse, pero ahora estaba completamente segura que no caería de nuevo en esa oscuridad y jaula a la cual la habían estado sometiendo.
Tendría que mantener de nuevo su máscara para asegurar algunos cabos sueltos dentro de las narices de un estúpido rey, cuidarse de no ser descubierta aun si tuviera que soportar de nuevo esas noches con su marido.
Nadie la había atrapado como el...y eso le molestaba.
Gruño más para sí misma al tenerse que reducir a un juguete por el bien de la información y reposición de sus habilidades, miro sus manos nada interesada en probarlo de nuevo sabiendo que ese hombre la estaba amarrando.
David era estúpido si pensara que su libre albedrío estaría amarrado a el Rukh siendo que principalmente ella no provenía de ninguno de sus afiliaciones de mundo, no era su dios.
Nunca fue del tipo de personas religiosas aun antes de la caída del mundo por Umbrella, nunca siguió una corporación, un rey mucho menos a un supuesto Dios, se recargo en su mano con una pose pensativa tratando de averiguar sus funciones a partir de ahora.
Había ingresado pequeños comentarios a ciertos miembros de la alianza y los antiguos generales, sutiles movimientos como una antigua espía que fue entrenada por una civilización muy diferente a esta.
Colocó sus manos en el regazo para cruzar sus pies y de nuevo montar esas cadenas al sentir la presencia de cierta molesta mujer en la oficina espaciosa que era de Sinbad, se giró en un movimiento maestro para tomar unas carpetas apiladas en la esquina.
Tenía que firmar para seguir el juego.
Alibaba era una persona peligrosa si lograba ponerlo en un estado de éxtasis al antiguo rey de sindria, ella lo ayudaría desde las sombras.
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Arba ya sabía dónde se encontraba el mocoso hijo de Salomón, lo había sentido durante ese tiempo vigilando al ahora Ceo de la compañía de Kou, es tan estúpido como para dejarse llevar por sentimentalismos y ella lo aprovechó.
-Mi Rey, él ya está acorralado –se jactó para recargarse melosamente en el respaldo del peli morado nada interesado en seguirle la corriente –Es solo cuestión de tiempo para que este en nuestras manos –prometió al recipiente de su verdadero Dios.
-Lo sé...pero espero que mantengas tu promesa, lo quiero vivo – negó para si mismo mirando ahora unas hojas para los nuevos lanzamientos...tenía que moverse tanto para el mundo como para su propio fin.
Sinbad era multi funcional y se notaba.
-Sinbad – Arba escucho en la puerta y ahí estaba el juguete de su Rey, frunció el ceño un poco interesada de esa sensación que le molestaba, pero no encontraba la fuente de esa anormalidad rindiéndose a favor de las prioridades...las cadenas aún se encontraban en su lugar y sabía por sus ojos que el brillo no regresaría a ser los salvajes que conoció.
Era una lástima, quería pelear como esa vez.
-Alice-sama –dijo con la voz melosa de su hija Hakuei como miembro actual de ese comercio internacional como enviada de Kou.
- ¿Interrumpo algo? -preguntó con su mismo rostro severo hacia el ex rey de Sindria que se giró algo culpable por la situación en que era encontrado.
-Nada querida...solo que Hakuei ya se iba para encontrar una nueva ruta comercial –dijo con una sonrisa nada culpable y tratando de no delatarse antes de entender qué era exactamente lo que vio la mujer, Arba se divertía por el intento penoso de desviar el tema...típico de alguien con los pésimos gustos como este hombre.
Tratando de mantener su gesto y no rodar los ojos.
-Exacto Alice-sama, tengo mucho trabajo como todos actualmente – sonrió tan inocente como pudo despidiéndose nada apenada de dejarle la explicación a Sinbad, tenía mejores cosas en las cuales pensar que enfocarse en estupideces mortales.
Había un niño que cazar.
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Alice se quedó mirando la puerta un rato y esto alertó un poco a Sinbad por lo que fuera pudiera ser reclamado, no era como si tuviera el mismo carácter que antes de que las cadenas fueran aferradas a su voluntad, pero aún era de temer.
Tosió un poco incómodo para llamar la atención de su esposa tratando de desviar el tema.
-Oh traigo estos papeles...debes verificarlos antes de enviarlos a proyectos – arqueo la ceja para lanzar los papeles y cruzar los brazos –es la peor escusa que me has dado... . - su voz no era alzada, pero tenía un filo peligroso que tenso al morado.
-Vamos querida, no tengo ojos para nadie –dijo finalmente con una sonrisa encantadora, ¿Cómo podría cambiar una singularidad que fue traía exactamente para el por alguien como Arba? Se pregunto distraído mirando los ojos de su compañera.
No sabía si era amor, pero era lo más cercano que sentía.
Jafar se burlaría de el si tuviera la misma confianza de antes.
-Deja de perder tiempo –acusó Alice no cayendo en sus encantos como siempre pero no se quejaría en el fondo le gustaba lo difícil optando mejor erguirse por completo y tomar las carpetas para revisarlas.
-Alibaba es muy activo – dijo la mujer con una simpleza absoluta.
- ¿Alibaba? - no era celoso, pero decir por su primer nombre al príncipe Saluja le picaba en el corazón, como Aladdin...pero ambos eran niños así que trato de desestimarlo –si, como en los viejos tiempos –mejor apunto emocionado por tener de nuevo la vida del misterio y nuevos retos.
-Pensé que les ayudarías... con eso de que hablaste con el antes – se encogió de hombros un poco intrigada.
-Son negocios…y me dijo que seriamos rivales, así que lo estoy tomando en serio – se recargo en su silla alzando su mano para la mujer que rodo los ojos.
-Estamos en horario laboral...deja tus tonterías para después – cruzo los brazos nada interesada en acercarse, era muy estricta en esos momentos en donde el Rey Sinbad quería sentir lo fuerte que estaban esas cadenas.
-Nadie vendrá, soy el jefe –no era para enorgullecerse ni mucho menos hacerla menos, pero tenía que apuntar lo obvio que nadie lo buscaba a menos que hicieran una cita previa, había cancelado porque pensó que la plática con Arba se extendería.
No esperaba a su esposa.
Algo en su mente le apuntaba que era sospechoso, pero el decidió ignorarlo a favor de pararse frente a esos ojos profundamente juiciosos por hacerse el vago, tomándola de la cintura nada molesto por lo fría que estaba con él.
-Eres muy pegajoso –dijo finalmente para relajarse en sus brazos, el sonriendo de victoria por ganarle en algo que esperaba en el fondo que fuera de corazón.
Una punzada de culpabilidad... pero siguió ignorándolo a favor de robar un beso extenso en medio de esa gran oficina le agradaba lo que le hacía sentir y si no fuera porque tocaron su puerta estaba seguro que no sería solo eso lo que quería en realidad.
Pero lo dejo con la rapidez en que su mujer huyo a favor del trabajo, un rodar de ojos para ser recibido por Jafar que en su propia seriedad estaba seguro que le diría algo, pero al contrario solo choco los ojos con Alice para ignorarla por completo.
Típico de ambos aun después de tener su voluntad doblegada, los odios no se olvidan.
-Lamento interrumpir –dijo después de un rato de silencio retomando un tema que le estaba molestando, lo noto en sus ojos cuando hablo con Alibaba...el hombre le tenía aprecio y sabía que Singad no haría nada para perjudicarlo.
Pero eran negocios y estaba con Kou, así que no tenía otra cosa que hacer más que enseñarle el nuevo orden mundial a la vieja manera.
Una discusión que gano.
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Yunnan estaba seguro que sería suficiente para proteger, aunque sea un poco al hijo de ese dios que era Salomón, por sus años de vagancia y propias culpas trato de hacer la diferencia enfrentando a la propia Arba en el cuerpo usurpado de su hija.
No es que fuera fácil, nunca lo dijo... pero daría incluso su propia vida si fuera necesario para hacer la diferencia, esperaba darles tiempo para que pudieran salir.
-Oh vaya que alegría verte viejo Ermitaño -se burló la mujer con una sonrisa de mierda tranquilamente pintada en su rostro, mientras bajaba al suelo para detenerse a platicar.
Notó la confianza, la fuerza y aun si sus nervios apuntaban a querer salir se aferró a la idea de ser un distractor.
La muerte es dolorosa pero ya estaba preparado.
-Te detendré –dijo con una confianza absoluta mientras se aferraba a su báculo –No pasaras de aquí -
- ¿Crees que un niño como tu hará la diferencia? - su tono era molesto al burlarse de sus años de estudio, pero en comparación sabía que era normal de alguien que tiene más de 1000 años existiendo en una vida miserable de regeneración.
Conocía sus puntos y todo lo que debería de haber aprendido, Aladdin le advirtió cuando les dijo que les compraría tiempo, así que con eso en mente saco todas sus habilidades y desempolvo viejos músculos de entrenamiento propios.
Era conocido por ser el más vago de los actuales Magis pero ahora demostraba por qué se mantuvo como uno desde un principio, Ugo confiaba en todo lo que pudiera hacer permitiéndole reencarnar una y otra vez a pesar de sus pésimas decisiones.
Pero Arba era absolutamente arrasadora y se preguntó si era demasiada su ingenuidad como para detener a alguien que no era humano, noto como se regenero mientras el tenía una mano imposibilitada... como se burlaba mientras su rostro mostraba el musculo coserse entre sí.
Estaba horrorizado por el conocimiento que alcanzo.
-Veo que no has alcanzado el nivel de regeneración absoluta –hizo un puchero fingido al acorralarlo...pero aun lanzando los hechizos mas complejos que escarbo de su mente, esta volvia a paso tranquilo como si de un paseo se tratara.
No estaba asustado…estaba preparado.
Lo que no espero es estar prensado en unos brazos de apariencia frágil mientras los ojos de la mujer pintaban una muerte horrorosa, cuando soltó sus planes sus ojos se abrieron como platos mientras su sangre empezaba a correr rápidamente por sus venas.
Su corazón palpitaba como loco en advertencia de la fuerza ejercida sobre ellos, dolía su cuerpo estaba bañado en su propia sangre, pero su mente se estancó en la amenaza velada de esos ojos malignos que lo observaban tranquilamente.
No quería estar en depravación.
Pero todo se volvió confuso cuando su mente amenazaba con dejarlo a merced de la oscuridad, sintió como el Rukh revoloteaba y transformaba su blancura en algo tétrico y negro, no supo de mucho después hasta que la calma llego a su propia inconciencia.
Abrió los ojos con alerta pintada para ser apoyado por un Kassim apretando su hombro en tranquilidad en su recio rostro miro a su alrededor solo para confirmar que no estaba solo, tanto Hakuryuu como Morgiana estaban de manera protectora frente a él tapando su propia visión.
Fue cuando lo vio.
Y ahí enfrente un jovencito que conocía muy bien durante pero que no veía desde hace tiempo más que por pura comunicación a larga distancia, era más alto de lo que recuerda y tenía un parecido sorprendente a ese hombre que estaba en sus memorias insertadas.
Lo conocía por sus vivencias y sobre todo porque el notaba más allá de lo normal.
-Váyanse... -dijo tratándose de parar, su propio propósito estaba volando con el viento si esos niños llegaron solo para salvarlo … se sentía culpable –no deberían estar aquí -dijo finalmente apoyado completamente en el chico de las rastas.
-Confía en nosotros, viejo –dijo con una sonrisa el curtido ahora hombre, aprentando más su agarre - ¿Verdad que así Aladdin? - pregunto siendo aceptado por el joven, cuyos ojos chocaron con los suyos con una gran sonrisa.
-No te preocupes...de aquí nos encargamos – dijo finalmente para dejarle ver que en verdad el tiempo que paso no se sentaron simplemente en su escondite...sus habilidades, su fuerza aumentaron junto con su optimismo, esperaba que fuera suficiente.
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Koumei sabía que el chico era algo cuando lo conoció en el pasado por lo cual llamo la atención de su hermano Kouen, pero no esperaba tener información exacta de los movimientos del comercio de Sindria siendo contado solamente a él como estratega consumado y agilidad mental superior.
Pero era sospechoso como confiaba en lo dado sin importarle lo comprometido que estaría el susodicho espía y traidor.
Si traicionaba a alguien como Sinbad no sería sorprendente que los traicionara a ellos siendo una compañía emergente, pero el joven rubio lo desestimo un poco duro por tal preocupación, pero era normal para alguien que sabe que no hacen nada por nada las personas con ese tipo de lealtad.
No lo podían culpar.
-No te preocupes...yo confió en ella ahora que se dónde está su voluntad - guiño el ojo con el pergamino en mano nada dispuesto en divulgar la manera en cómo le llego, pero por la suciedad y sus rasguños tal vez no fue nada fácil.
-Eres demasiado optimista -gruño un poco en su estoica cara incrédulo de que lo desestimara así –al menos sé que es ella –suspiro.
-No...yo quiero decir... -se encogió derrotado por su desliz –confió en que no salga de aquí lo del espía, pero ahora no hay que perder el tiempo...hay que planear –dijo con una sonrisa típica en esos días de emociones fuertes.
No esperaba ser traído por un loco por el mundo actual.
Pero tenía buenas ideas no podía negarlo, suspirando en derrota y dejándose llevar para poder lanzar el siguiente producto en el mercado usando sus propias fuentes y el flujo del mundo como se encontraba en ese momento.
El mundo donde la guerra se llevaba a cabo económicamente.
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