La historia oficial fue la siguiente: Jiraiya, uno de los Legendarios Sannin se hizo cargo de Itachi y Kisame, por último, Guy llegó a acabar el trabajo. Ella no estaba involucrada de ninguna manera pues Hanako no existía.
Un escuadrón de ANBU llegó para llevarse a Sasuke y a Guy, al igual que el cuerpo sin vida de Kisame aunque Percy no pudo evitar notar que el anillo que llevaba había desaparecido.
Percy se había quedado con Samehada y había conseguido una correa para mantenerla en su espalda como Kisame hacía.
—No me puedo creer qué usarás tus poderes especiales contra ellos —le dijo Jiraiya a modo de regaño.
—No pude controlarlo —murmuró Percy, tenía que hablar de eso con un dios, estaba perdiendo la capacidad de controlar sus poderes.
—¿Qué dijiste? —preguntó Jiraiya, alarmado.
—No pude controlarlo —le repitió ella—, algo raro está pasando con mis poderes, comienzo a usarlos sin querer cuando siento emociones muy fuertes.
Jiraiya hizo una mueca y puso una mano en su hombro como muestra de apoyo.
—¿De verdad vas a quedarte con eso? —le preguntó Jiraiya después de un rato caminando a su lado mientras Naruto iba correteando frente a ellos.
—Pues sí, ya somos amigas —le dijo Percy, encogiéndose de hombros. Jiraiya la miró confundido por lo que Percy tuvo que explicarse—. Tiene consciencia, hemos venido hablando telepáticamente todo el camino, está hecha de piel de tiburón por lo que me puedo comunicar con ella como con cualquier animal marino
Jiraiya la miró un buen rato, pensando.
—Cuando vuelvas a ser Percy, tendrás que explicar cómo la conseguiste —le recordó él.
—Ya lo tengo, mi increíble y poderoso tutor me la regaló pues sabe lo buena que soy en kenjutsu y lo bien que me llevo con los animales marinos —dijo ella, haciendo grandes gestos con sus manos.
Jiraiya se encogió de hombros, en realidad era una buena excusa por lo que la dejó estar.
Mientras Naruto entrenaba, Percy y Jiraiya investigaban el paradero de Tsunade a la manera de cada uno.
Jiraiya era haciendo lo que más le gustaba: estando con mujeres y bebiendo mientras que Percy pasaba por bares y hoteles preguntando por ella con una foto que le había dado Jiraiya, claro que Tsunade tendía a cambiar su apariencia (algo que ellas dos tenían en común hasta ahora) pero de igual manera preguntaba.
Y bueno, al acabarse las opciones, Percy comenzó a apostar también, únicamente para darse cuenta de que era buena en eso, nunca se había considerado alguien con mucha suerte pero ahora sí.
Percy entraría a las salas de apuestas con Samehada en su espalda, la tomaría de su empuñadura y la pondría sobre sus piernas como si fuera un gato o algo parecido mientras apostaba. Pensó que si Tsunade era una apostadora, eran aquellas personas las que podían conocerla.
Entonces un día, llegó corriendo dónde Jiraiya estaba y se tiró encima de él.
—¡La encontré! —le dijo Percy, sacudiendolo de los hombros y bastante orgullosa de si misma.
No solo había estado ganando dinero, había encontrado de verdad a Tsunade.
—¿Cómo? ¿Dónde está? —preguntó Jiraiya una vez que se quitó a Percy de encima.
—He estado apostando —le dijo ella, haciendo qué Jiraiya boqueara— y resulta que soy muy buena pero eso no importa, pregunto por ella a los apostadores y por fin me encontré con alguien que dijo conocerla, me dijo que ganó mucho dinero por ella y que como le fue tan mal ahora está en el Distrito Tanzaku.
Jiraiya chocó los cinco con ella y pasó un brazo por sus hombros.
—¡Esto merece unas copas de sake! —le dijo el peliblanco mientras la empujaba hasta un bar y ella no pudo negarse.
Durante el camino, Naruto le venía contando a Percy lo bien que iba su entrenamiento y ella escuchaba con atención pues le gustaba ver al rubio así de feliz.
A veces dejaba de hablarle para centrarse en la última parte de su entrenamiento.
Jiraiya alguna vez había intentado enseñarle el Rasengan a Percy pero al poco tiempo se dieron cuenta de que en realidad no era su estilo.
Ahora, buscaban a Tsunade después de una parada rápida en el ahora destruido castillo, dónde decían había aparecido una serpiente gigante (cosa que gritaba Orochimaru, por todos lados).
—No está por ningún lugar —se quejó Naruto—. Me arrastraste por toda la ciudad y al final no tenemos ninguna pista.
Jiraiya se detuvo frente a un local.
—Cenemos aquí —dijo él, haciendo qué ambos se detuvieran.
—¡Pero si es un bar! —dijo Naruto, exaltado.
—¿Y qué?
—Como ya dije mil veces, aún soy menor de edad.
Percy revolvió el cabello de Naruto.
—Si no bebes, no hay de que preocuparse.
Jiraiya asintió y entró al local, seguido de Percy y Naruto, quién seguís quejándose.
—Vamos por ramen —decía el rubio.
—No seas tonto, aquí se consigue más información, ¿verdad, Per... Hanako? —dijo Jiraiya, corrigiéndose, aquellos cambios de nombre le daban dolor de cabeza.
Percy ni siquiera pudo responder pues Jiraiya levantó la vista para encontrarse con una rubia mirándolo. Ella la reconoció por la foto que cargaba con ella.
—¡Tsunade! —le llamó el de cabellos blancos, confirmando las sospechas de Percy.
—¿Jiraiya? —preguntó la rubia mientras se ponía de pie de un salto—. ¿Qué haces aquí?
Se sentaron a la misma mesa que aquellas dos mujeres y cenaron. Naruto y ella devorando la comida frente a ellos aunque la pelirroja tenía casi toda su atención puesta en Tsunade y en Jiraiya.
—Hoy no dejo de encontrarme a gente de mi pasado —dijo Tsunade después de un rato.
Jiraiya llenó la copa de Tsunade y la suya propia con sake, Percy había decidido abstenerse ese día de probar alguna gota de alcohol.
—¿Te refieres a Orochimaru? —preguntó Jiraiya después de darle un sorbo al sake. Percy apretó los labios, era obvio que se trataba de esa serpiente y no pudo evitar recordar lo que había escuchado cuando Nico y ella habían ido en "apoyo" al Hokage—. ¿Qué sucedió?
—Nada en particular, solos nos saludamos —dijo la rubia para después sacar un fajo de cartas y comenzar a barajarlas. Percy pensó que de verdad tenía que aprender como saber si una persona mentía o no al sentir las fluctuaciones de su chakra. Tsunade dejó las cartas frente a Jiraiya—. ¿Qué quieres tú?
El tomó el fajo de cartas y continúo barajando.
—Seré directo —volvió a dejar las cartas entre ellos—. Tsunade, la aldea quiere que seas la Godaime Hokage —hasta Percy se sorprendió por esa nueva información y le pegó a Jiraiya por debajo de la mesa, lo único que habían mencionado es que iban a buscarla pero nunca le dijo para qué y le hubiera gustado saber que estaban buscando al próximo Hokage.
Jiraiya la miró de reojo e hizo un gesto vago con su mano, dándole a entender que después hablarían de eso.
Percy vió a Naruto atragantarse mientras Tsunade repartía las cartas entre Jiraiya y ella misma.
—¿Sabes lo de Sandaime? —preguntó Jiraiya mientras tomaba sus cartas y las miraba.
Tsunade también tomó sus cartas y las miró.
—Lo mató Orochimaru, ¿no? Me lo dijo él mismo.
—¡¿Orochimaru mató a Sandaime? —preguntó Naruto, poniendo sus manos sobre la mesa e inclinándose un poco par adelante—. ¿Quién diablos es Orochimaru?
—Es uno de los Sannin, como nosotros —le respondió Jiraiya.
—¡¿Por qué?! Los Sannin son ninjas de Konoha, ¿no?
—¿Quién es el mocoso? —preguntó Tsunade mirando apenas a Naruto, sobre sus cartas.
—Naruto Uzumaki —le respondió Jiraiya.
—¡Un momento! —dijo el rubio, reclamando la atención otra vez mientras se ponía de pie y daba un golpe en la mesa—. ¡No he terminado de hablar! ¿Quién es Orochimaru? ¿Quién es el que mató al Hokage? Es uno de los Legendarios Sannin, ¿no? ¿Por qué lo dejas actuar a sus anchas sabiéndolo, Ero-sennin? ¿Y que significa que está mujer será Godaime Hokage?
—Naruto —habló Percy con su cara de pocos amigos, quitándole las palabras de la boca a Jiraiya—, siéntate y cálmate.
El rubio miró a la pelirroja, apunto de contestarle y seguir insistiendo pero la mirada que aquellos ojos le daban fue suficiente para calmar al rubio. Había visto a Hanako enojada y prefería no ser el objeto de su furia.
—¿Y tú eres? —preguntó Tsunade, mirándola a ella. Cuando la había visto entrar siguiendo a Jiraiya había pensado que se trataba de una de las mujeres que el de cabellos blancos a veces era capaz de atraer, una chica con la que había coqueteado pues su apariencia era de esas que atraían a los hombres, incluso a las mujeres, tenía las proporciones necesarias para no pasar desapercibida, en especial con ese cabello rojo y sus ojos azules que denotaban inocencia a primera vista. Desechó la idea al notar la espada que cargaba con ella, tal vez igual de grande y pesada que el cuerpo de Tsunade pero la pelirroja la llevaba como si no fuera nada, aquella chica era otra cosa, aunque no sabía cómo catalogarla.
—Hanako —respondió simplemente ella, sin darle siquiera un apellido y Tsunade se preguntó si sería una Uzumaki al igual que el rubio, sospecha que surgió por su cabello rojo.
—Es mi subordinada —agregó Jiraiya, tomando tres cartas de su mano y reemplazándolas por otras tres del fajo entre Tsunade y él, con una sonrisa apareciendo en su rostro en cuanto vió su mano—. Lo diré otra vez. Pidieron que tú fueras Godaime Hokage, Tsunade, ¿cuál es tu respuesta? ¿Aceptarás?
Tsunade miró sus cartas, sin regresarle la mirada a Jiraiya, pasaron varios segundos y todos esperaban una respuesta de parte de la rubia quien soltó sus cartas sobre la mesa de manera que no pudieron ver cuáles eran.
—Es imposible —fue la respuesta de Tsunade—. Me niego.
Naruto debía de estar bastante confundido al ver que una persona rechazaba el puesto al que él aspiraba a llegar algún día.
—Esa frase me trae recuerdos —dijo Jiraiya, sonriendo—. Me dijiste lo mismo cuando te pedí que salieras conmigo.
Percy tomó de su vaso de agua para disimular la mueca en su rostro, ella veía más que nada a Jiraiya como un amigo, un muy buen amigo y el primero que había hecho en ese lugar, seguido del rubio que parecía a punto de explotar.
—¿De qué demonios están hablando? —soltó Naruto, frustrado—. Ero-sennin, dijiste que la llevaríamos a la aldea y curaría a Sasuke y a Kakashi-sensei. ¿Por qué le pides que sea Hokage? ¡Y además, se negó!
Naruto comenzó a gritar mientras se tomaba la cabeza con sus dos manos, a Percy a veces se le olvidaba que ese rubio era su amigo y le daban ganas de darle un golpe para que se mantuviers tranquilo un momento.
—Que no cunda el pánico —habló Jiraiya—. Tsunsde es ls única adecuada para ser Godaime. Contribuyó enormemente a la victoria de Konoha en la guerra, no hay nadie con mejores capacidades médicas que ella. Además, es nieta de Shodai Hokage —les explicó el de cabellos blancos—. Eso, sumado a su habilidad, la hace perfecta para el puesto. Si se convierte en Hokage, volverá a la aldea y por lo tanto, podrá examinar a Kakashi y a Sasuke —aunque no se notara, Percy en realidad estaba bastante preocupada por Kakashi, trataba de mantenerse centrada en lo que Jiraiya le dijera para que la preocupación no saliera a flote pero en realidad le era bastante difícil—. Es una decisión del consejo de Konoha, la voluntad suprema de Konoha. Un genin como tú no tiene derecho a entrometerse.
Naruto se cruzó de brazos e hizo un puchero.
—Jiraiya, a diferencis de tu anterior discípulo, este es más tobto, más feo y más maleducado.
—¡¿Qué dijiste?! —saltó Naruto, apretando sus manos en puños.
—Al lado de Yondaime, cualquiera se ve mal —dijo Jiraiya, "defendiendo" a Naruto—. Sus capacidades como ninjs no tenían precedentes. Era habilidoso, inteligente y querido por todos. Y no me extraña, era casi tan a puesto como yo —a Percy le vino a la mente la imagen de Minato Namikaze que alguna vez había visto en uno de los libros de la academia, rubio y de ojos azules como Naruto, aunque si estructura facial era otra en realidad se parecían mucho.
—Pero incluso él murió joven —soltó Tsunade mientras miraba su nueva mano de cartas—, puso su vida en juego por la aldea. La vida no es como el dinero, apostarla y perderla fácilmente es de estúpidos —Percy frunció el ceño ante lo dicho por la rubia y Samehada pareció sentir su cambio de humor pues se removió en sus piernas— Mi abuelo y Nidaime querían acabar con la guerra, pero terminaron muriendo en vsno por la aldea sin ver su sueño cumplido.
—Has cambiado, Tsunade —le dijo Jiraiya. ¡¿De verdad es todo lo que piensas decirle?!, pensó Percy con furia, viendo a su amigo. Le molestó la manera en la que Tsunade hablaba sobre las personas que Percy consideraba héroes—. No sé que pensabas antes, pero no lo decías tan claramente.
—Es que ya tengo 50 años, aunque no lo parezca —fue la respuesta de la rubia, sonriendo—. Los años cambian a la gente. Como a Sarutobi-sensei, es normal que muera un vieko que se quiere hacer el héroe —Tsunade miró que tanto Naruto como la pelirroja parecían enojados por sus palabras pero dejó de prestarles atención mientras miraba la última de sus cartas. Jiraiya codeó a Percy, viendo como Samehada reaccionaba a su enojo y a su chakra había comenzado a crecer en tamaño y a rasgar los vendajes que la mantenían oculta—. El puesto de Hokage es absurdo, solo lo aceptan los idiotas.
Naruto y Percy actuaron al mismo tiempo y Jiraiya únicamente pudo detener al rubio quién había saltado a la mesa, queriendo avalanzarse sobre Tsunade mientras que Percy sintió un tirón en el estómago mientras los vasos que contenían líquido en la mesa explotaban y también mientras sonaba una pequeña explosión en el baño, un lavabo había explotado también, aunque todo aquello se vió opacado por el golpe que dió en la mesa con Samehada, rompiendo la mesa en el proceso.
A Jiraiya a veces se le olvidaba que el temperamento de Percy era como el mar, y no era que esperara otra cosa sabiendo quien era su padre pero la chica tendía a actuar con imprudencia cuando estaba enojada.
El dueño del bar se acercó rápidamente para decirles algo aunque regresó sobre sus pasos cuando se acercó lo suficientemente para ver la expresión de la pelirroja.
—No voy a dejar que nadie hablé así de los héroes de la aldea, de las personas que he admirado desde que supe de sus historias —dijo la pelirroja, apretando los dientes. Tsunade la miraba con el ceño fruncido.
Naruto, ahora más valiente al ver que Hanako estaba de su lado, comenzó a hablar.
—¡Y yo no perdonaré a quién se burle de Sandaime o Yondaime delante de mi! ¡No importa que seas mujer, te daré un buen golpe!
Tsunade se puso de pie y encaró a los dos más jóvenes.
—Tienen agallas para decirme eso a mi —dijo la rubia—. Salgamos.
—¿Está bromeando? —preguntó Percy, también poniéndose de pie, era más alta que la rubia. Empuñó a Samehada y la puso en su espalda—. No quiero lastimar a una anciana.
Dicho eso, caminó sobre los pedazos de la mesa destruida, dirigiéndose a la salida. No sin antes lanzarle un fajo de billetes al dueño del bar, lo cuál era más que suficiente para pagar por la comida de todos y también por los daños causados.
Jiraiya miró a Percy salir del local con cara de pocos amigos. Naruto seguía enojado con Tsunade pero no pudo evitar también seguir con la mirada a la pelirroja.
—Hanako-chan es genial —murmuró él.
Afuera del local, Percy se encontraba parada a un lado de Jiraiya.
—Aunque no lo parezca, me consideran uno de los Legendarios Sannin —dijo Tsunade, encarando a Naruto—. Pelear contra un genin es pan comido, deberías ser igual de inteligente que Hanako y dar un paso atrás.
Percy bufó, aunque un segundo demasiado tarde, se le olvidaba que ella era Hanako.
—He peleado con Jiraiya y he ganado —dijo la pelirroja, cruzándose de brazos. También había "peleado" con Orochimaru—. Como ya le dije, no quiero lastimar a una abuela.
Jiraiya boqueó y se sonrojó.
—¡Fue una batalla únicamente de taijutsu! —se excusó él ante las miradas que recibía para después inclinarse hacia Percy—. Dijimos que eso iba a ser un secreto, aparte de que estabamos en un río, era obvio que ganarías.
Percy lo ignoró.
—¡Yo jamás retrocedere a mi palabra, ese es mi camino ninja! —dijo el rubio, reclamando otra vez la atención.
Tsunade sonrió con suficiencia y levantó uno de sus dedos, el índice.
—¿Ese es el tiempo que durará? —preguntó Jiraiya, mirando a Tsunade.
—No es un minuto, es un dedo —se explicó la rubia—. Solo necesito un dedo para vencerte.
Y así fue, pero al final de esa batalla Percy notó que algo cambió en Tsunade después de escuchar el sueño de Naruto de convertirse en Hokage. Fue hasta entonces que entendió porque Jiraiya había escogido a Naruto para acompañarlo.
