CAPÍTULO 19

En América una joven castaña tiraba todo lo que encontraba a su paso, gritaba con rabia la mala suerte que tenía, exigía a su madre hacer algo al respecto, poco le faltaba para tirarse al piso y patalear en un berrinche.

-Ya basta Amelia!

-No! No es justo, siempre fue mi sueño ser modelo y ahora esa insulsa lo es!

Hace un mes el comercial presentando la nueva línea de cosméticos de belleza de "BELLE" se difundió por todo el territorio Norteamericano.

El haber visto a su modelo principal, una preciosa rubia que también era norteamericana y muy conocida para las dos mujeres; todo eso llenó de rabia y envidia el corazón de la más joven, y ahora saber que no sólo era una modelo de cosméticos de belleza, sino que también era la imagen de un perfume; eso, simplemente la llevó a otro nivel más alto de esos sentimientos oscuros.

-Eso es irrelevante en este momento! Tengo que pensar, cómo hacer que Alfred nos perdoné.

-Y eso qué? Ella no lo llamó por muchos años, deberíamos usar eso para que la rechace nuevamente.

-No sea tonta, recuerda que él está buscando que lo perdone y cuando lo logre, ahí sí perderé todo lo que me corresponde como su esposa.

-Mamá… él nos echó de su vida, y ni siquiera quiere escucharte! – dijo llorando de rabia por todo lo que les estaba pasando.

Flashback

Sara y Amelia hablaban en el cuarto de la joven sobre el informe del investigador y como éste les había dicho que tendría que darle alguna pista a Alfred o perdería su empleo.

- Mamá, si papá sabe dónde está Candy la traerá de vuelta!

-No, no se lo permitiré. Aun la sigue buscando y…

-No la estoy buscando, la encontré hace mucho. – el hombre ingresó a la habitación observando con rencor a las dos mujeres.

-Cariño! – dijo sorprendida - viste los comerciales? Nuestra Candy está bien! – dijo algo nerviosa, sabía que su esposo no solía ver televisión, así que tenía que actuar de inmediato y ser ella quien dé la noticia.

-Deja de pretender que te alegras por el triunfo que tuvo mi hija.

-Por qué me hablas así?

-Porque ya estoy cansado de fingir que te creo cuando hablas de una manera afable de Candy; ya me canse de que ustedes estén aquí y mi hija tenga que luchar para mantenerse, cuando todo lo que tengo le pertenece!

-Qué estás diciendo? Yo soy tu esposa… también tengo derechos. – mostró ag la verdadera Sara.

-Claro que tienes derechos. Y puedes usarlos para dejar mi casa con dignidad.

-Papá! Por qué nos tratas así?

-Porque desde hace tiempo sé todo le hicieron a Candy, y como evitaron que la encuentre durante todos estos años.

-Eso no es verdad! Nosotras estábamos igual de preocupadas que tú.

-Tanto que pagaron al investigador para que no la encuentre!

-Eso no es…

-No trates de negarlo! Lo sé todo! y si no las corrí cuando me enteré, fue sólo para proteger a mi hija.

-Qué quieres decir?

-Que todo lo que ves aquí le pertenece a Candy, yo ahora sólo soy su empleado.

-Qué!? No, no puedes estar hablando enserio.

-Oh sí, estoy hablando muy en serio, por suerte firmaste un acuerdo prenupcial rechazando todo lo que tengo.

-No, no es cierto.

-Recuerda mi amor, acaso no dijiste que me querías a mí y no mi dinero? Qué firmarías un acuerdo sólo para demostrarme tu amor? – había burla en su tono de voz.

-Dijiste que lo romperías porque comprobaste que te amaba. – había incredulidad en sus ojos.

-Pero no lo hice, soy un empresario Sara, no un tonto como para desproteger a mis hijos.

-Pero… no puedes… yo te amo Alfred…

-Deja de actuar, si me hubieras amado hubieras amado también a mi hija. No la hubieras tratado como lo hiciste provocando que se marchara. – la rabia en sus ojos y su voz le indicó a su esposa que él no la perdonaría.

-No me eches toda la culpa, tú también la lastimaste! Acaso no fuiste tú quien la ignoraba, ja! Ella nunca olvidará eso, y… sabes qué? Espero que nunca te perdone!- dijo al ver que ya nada podría hacer para quedarse, y lo vio todo perdido. – me iré, pero no creas que esto termina aquí, tengo derechos por haber estado casada contigo estos años.

-Haz lo que quieras; suerte si logras tener algo de lo que conseguí con mi trabajo.

El hombre vio salir a las que hasta ese momento fueron su familia, se había quedado solo y sabía que lo que Sara le dijo era posible, Candy no lo perdonaría y estaba consciente que él tenía la mayor culpa de todo eso.

Fin de flashback

-Qué harás mamá? El abogado dijo que era un caso perdido.

-Aún no lo sé, pero algo haré. No podemos quedarnos así. – dijo mirando el pequeño apartamento que fue lo único que su ex esposo le dio por los años de compañía.

-La odio mamá, es su culpa que nos quedáramos sin nada.

-No te concentres en eso, ahora pensemos en tu futuro, tienes que asistir a un casting para el comercial de un supermercado.

-Ahh mamá! – dijo tirándose a la cama en llanto – no es justo!

-Ya basta! Por algo debes empezar.

-Pero ella ya es reconocida, aparte de que Terry está con ella!

-Qué dices?

-Sí, salió en una revista! – dijo buscando algo en el cajón de su mesa de noche - los fotografiaron en el aeropuerto. Ves, Ya es hasta famosa! – le extendió la revista.

-Seamos inteligentes en esto. – su hija la miraba sin entender a qué se refería – esa mocosa está protegida por su padre, un empresario con influencias en el país y con un Granchester, no es necesario mencionar su poderío en Europa.

-Entonces… qué haremos?

-Primero, volverte una modelo famosa cómo siempre lo deseaste mi amor, y después acabar con ese estorbo.

Las dos mujeres planearon sus próximos movimientos los cuales prometían cruzarse con los de la rubia.

Hace una semana que habían dejado Francia para ir a Escocia y tratar el tema de la empresa de los Granchester, pero antes pasaron una semana con los padres de Terry y con Albert en Inglaterra. El reencuentro entre los hermanos había sido conmovedor, para Candy conocer a su cuñada y sobrino fue maravilloso, saber que su hermano estaba junto a una buena mujer y que era feliz le alegraba mucho.

-Albert! – corrió a su encuentro.

-Candy, pequeña. - su hermano la esperaba con los brazos abiertos para estrecharla en un fuerte abrazo.

-Hermanito, te extrañé tanto… - decía entre lágrimas.

-Al fin te encontramos… Candy, nunca más nos hagas esto, de acuerdo? – dijo mirándola a los ojos, ambos lloraban de emoción y de culpa.

-Nunca más lo haré, te lo prometo.

-Perdóname Candy… si hubiera estado ahí… tú no…

-No fue tú culpa… no fue culpa de nadie.

-Pequeña… no me alcanzará la vida para pedirte perdón.

-No Albert, no hagas eso. Yo debí informarte lo que pasaba.

-Cómo ibas a hacerlo sí yo me quedé aquí? Te deje sola, pequeña.

-Hermanito… eso tenía que pasar o no hubieras conocido a tu esposa y no hubieras tenido ese lindo niño. – dijo mirando a la familia de su hermano.

-Pequeña, siempre sabes que decir para convencernos y librarnos de culpa. – la miraba con una sonrisa tierna - ven, quiero presentarte a mi esposa y a mi hijo.

Cuando Candy vio a su pequeño sobrino lo amó enseguida. Dana, su cuñada era una mujer hermosa y amable. Candy y Terry se quedaron con Albert dos días, los cuales Candy disfrutó de su sobrino.

-Tía Candy! – gritaba el niño al ver como Terry la abrazaba.

-Qué pasa Ben?

-Ven! – apartaba a Candy de su novio para llevarla a donde estaban sus juguetes.

-Por suerte mañana nos vamos. – dijo Terry algo cansado por el comportamiento de su nuevo sobrino.

-Es sólo un niño Terry, les gusta la atención y como recién me conoció quiere que se la dé.

-Sí, también recién me conoció y me rechaza. Mira. – se acercó al niño y este le dio la espalda, pero cuando se acercó a Candy el niño se puso de pie y lo empujo lejos de la rubia. – ves?

-Terry, no lo molestes, hará otro berrinche. – le dijo Albert al ver como el castaño intentaba acercarse otra vez a Candy. – mejor acompáñame al estudio, quiero hablar contigo.

-De acuerdo. – se puso de pie, pero sonrió de lado. – Ben, Candy es mía! – dijo besando la cabeza de la rubia, provocando así un berrinche en el niño.

-Terry! – le gritaron los hermanos mientras Dana sonreía del carácter infantil del joven, Candy tuvo que calmar a su sobrino.

-Parece un niño. – le dijo a su cuñada una vez que Terry dejo la habitación.

-Supongo que con él nunca te aburres.

-Nunca. Él llena mi vida, me gusta tal como es.

-Se nota que te ama mucho, lo veo cada vez que te mira.

-Y yo a él – afirmó con una sonrisa mientras jugaba con su sobrino.

La hora de partir hacia Escocia había llegado, tuvieron que distraer a Ben para que no vea a Candy irse con Terry.

Fin de flashback

Habían llegado a Escocia, lastimosamente no por vacaciones; el castaño iba todos los días por la mañana a la compañía para revisar los informes sobre el problema de desfalco a la empresa de su familia, sin embargo dedicaba todas las tardes a su novia para enseñarle la villa de su familia y sus alrededores.

Después de sus paseos solían ir a descansar a la habitación que compartían y hablar sobre su recorrido y contestar las preguntas que a veces Candy le hacía a Terry.

-Sabes? Me gusta mucho Escocia.

-Es hermosa verdad? En verano solía venir aquí para descansar.

-Venías solo? – se arrepintió enseguida por haber preguntado eso. – es decir, si tus padres te acompañaban o Anthony.

-Venía solo – se acercó a ella - ni siquiera Anthony conoce esta villa.

-Cómo es eso posible? Dijiste que se conocen desde hace mucho… y nunca te acompañó?

-Nunca se lo permití, este lugar me recuerda a ti.

-A mí? – estaba sorprendida, ella nunca fue a esa villa - no entiendo.

-Recuerdas al lugar que fuimos ayer?

-Las praderas, cerca de esa iglesia?

-Sí, ahí todo tiene vida; el aire es fresco, la gente de alrededor es muy amable; todo eso me recuerda a tu carácter. Recuerdo que de niña estabas llena de energía, eras la niña más amable y dulce como las personas del lugar; esta zona se parece a la casa de tu abuela, el aire, el campo, pero sobre todo las colinas, recuerdo el picnic en tu colina favorita. Todo este lugar me hacía recordarte con intensidad.

-Enserio?

-Que desconfiada eres pecas. Claro que es enserio!

-Es que… en algún momento ibas atraer a tu esposa e hijos a este lugar y…

-No. Nunca pensé en casarme. – vio incredulidad en la mirada verde – si tuve novias e incluso iba a mudarme con una, pero nunca pensé en formar una familia, en sí… todo hice por presión, contigo lo deseo desde hace mucho.

-Era con Nadia con quien ibas a mudarte?

-Sí, pero yo no…

-Ella fue tu primer amor e iban a vivir juntos. – había dolor en su voz.

-Nunca fue mi primer amor.

-Terry… no tienes que negarlo sólo por no lastimarme.

-Estuve con Nadia por casi dos años, no voy a negar que de joven me gustaba, pero luego la comencé a tratar y conocer mejor, y no me gustó. Cuando intentaba terminar con ella, se ponía a llorar y pedirme otra oportunidad… eso me hacía sentir mal, yo la había ilusionado y sentía que era mi culpa cuando la veía tan deprimida y apagada, entonces acedía a su petición, como estaba en un internado no la veía mucho, sólo los fines de semana y durante la semana no pensaba en ella, fui egoísta y malo. Después de casi dos años terminé con ella; salí con otras chicas, pero ella seguía buscándome, mientras más la rechazaba más se obsesionaba. Cuando hice un viaje a América se puso celosa, y trató de quitarse la vida, su madre me rogó que me quedará con a ella, creí que era mi culpa, así que accedí. Mis padres estaban en contra, pero ella me dijo que prefería morir a perderme, por eso volví con ella; luego me resigne a que ese era mi destino. Creí que tú ya estarías con alguien… o tal vez casada.

-Aun así me seguías buscando. – afirmó en voz baja.

-No importaba si ya tenías familia, quería ver que estés bien. Pecosa, nunca podré perdonarme lo estúpido que fui.

-Terry, que hubieras hecho si yo no hubiera dejado a David?

-Si lo hubieras amado no tendría más opción que aceptarlo, pero… te confieso algo? – la vio asentir – sé que después de lo que te diga cambiaras la opinión que tienes de mí.

-No lo creo.

-Si yo hubiera estado con Nadia cuando te encontré… la hubiera dejado. – vio como Candy abrió los ojos con asombro - soy un desgraciado, verdad?

-No lo creo – dijo de manera calmada - no te hubiera odiado. Yo creo que es mejor alejarse de quien no te ama o a quien no amas, y así darle paso a que sea feliz con alguien más, es mejor a que ambos vivan sin amor.

-Candy…

-Pero yo… -continuó – yo… no creo que te hubiera aceptado, me hubiera sentido responsable por su rompimiento y… su sufrimiento.

-Yo hubiera luchado por hacerte cambiar de opinión.

-Ah, sí? Y qué hubieras hecho? – cuestionó mientras lo abrazaba por la cintura elevando su rostro para poder verlo.

-Todo, y eso es poco. – se agachó un poco para poder tomar sus labios con los suyos y comenzar así una línea de besos por todo su rostro.- Candy sabía lo que seguía, siempre empezaba besando su rostro y terminaban cubiertos sólo por una sábana.

-Jajajaja, qué haces? – cuestionó al ver que Terry se quedaba en una zona específica.

-Besar a mis consentidas, desde esta mañana que no las atiendo. – dijo mientras depositaba tiernos besitos en la zona.

-Terry… no mientas, cada mañana las atiendes y nunca las dejas sin tus besos.

-Sí, pero esta mañana me fui muy rápido que sólo les di un beso a cada una de ellas.

-Ah, bueno… continúa entonces. Cuidado que se enojen y se marchen?

-Ah no, eso no lo permitiré, deben quedarse así redonditas y lindas por siempre. Me escucharon niñas! – dijo alejándose de la rubia y señalando en forma de amenaza.

-Jajaja Terry si las amenazas se irán.– a Candy le divertía ese tipo de comportamiento en su novio.

-A consentirlas entonces! Vamos a dedicarles más atención.

Terry comenzó de nuevo el recorrido por su rostro y volvió a quedarse besando la naricita de Candy en la zona de las pecas, las besaba a cada una de ellas repetidamente. Durante un buen rato Terry estuvo entretenido en esa zona, pero luego fue bajando hacia su cuello, iba dejando besitos en su trayecto, Candy siempre se rendía cuando Terry la besaba de esa manera. En pocos minutos ambos estaban deleitándose con el cuerpo del otro; los roces, las caricias, los besos y todas esas palabras que se dedicaban; el amor y la pasión estaban latentes en ellos. La mente de Terry siempre se nublaba cuando Candy lo besaba apasionadamente y esta ocasión no fue diferente, el castaño se posicionó sobre la rubia mientras ella se acomodaba para poder recibirlo, cuando estuvo lista pudo sentirlo; más entregado, diferente a otras ocasiones esta vez se sintió más unida a él; Terry también se sintió más conectado como si se hubieran entregado el alma y todo su ser, los movimientos eran sincronizados, las sensaciones eran palpables llegaron al mismo tiempo a la cima, donde podían tocar las estrellas, donde vieron juegos artificiales, el mundo había desaparecido y sólo ellos y esa deliciosa sensación en sus cuerpos habían quedado en algún lugar en el firmamento.

-Te amo. – afirmó el castaño besando la frente de Candy viéndola sonreír.

-Te amo. – respondió acariciando su frente perlada de sudor.

Terry se dio la vuelta quedando sobre su espalda atrayéndola hacia él, así se quedaron dormidos, abrazados; él rodeando su cuerpo con sus fuertes brazos y ella apoyando su rostro en el pecho masculino escuchando los latidos del corazón de Terry.

Así recibieron la mañana, abrazados y desnudos en la amplia cama, sin saber lo que les esperaba ese día.

Notas:

Cómo están? Me alegra que les guste la historia.

Espero que estén bien… se cuidan mucho.

Septiembre – 12g – 2020.