2 semanas después
Cada día era especial, no hacían falta las palabras entre ellos con solo una mirada o una sonrisa se decían todo sin embargo para Candy esto parecía un sueño que tenía miedo a despertar y que regresara el antiguo Terry aquel que la odiaba y la despreciaba.
Sus pensamientos se esfumaron cuando de pronto una mano se poso en su hombro.
- ¡Ah! El dueño de sus pensamientos estaba ahí.
- ¿Te pasa algo?
- Ella negó con la cabeza.- No es nada. Dijo con sonrisa fingida.
- Nos vemos luego, hoy tengo una reunión importante prácticamente de esto depende el futuro de la corporación.
- Te ira muy bien. Dijo entonces noto algo.- Espera.
- ¿Qué?
- Tu corbata.
- ¿Qué pasa con ella?
- Está un poco suelta, déjame ayudarte. Se puso de puntillas para alcanzarlo y con un movimiento rápido ajusto mejor la corbata pero no calculo que el estar así perdería el equilibrio.- ¡Ah!
- Con un hábil movimiento Terry la tomo de la cintura pegándola a su cuerpo. Ambos se miraban, sus narices se rozaban, sus labios se acercaban cada vez más ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que probo el dulce sabor de sus labios? Se pregunto Terry. No lo recordaba pero ansiaba por volverlos a probar y recordar su sabor. Sin poder contenerse acerco su rostro aún más y tomo sus labios entre los suyos, era un beso cálido y suave. Candy colgó sus brazos alrededor del cuello de Terry y el abrazo con ambas manos su cintura el mundo había desaparecido en ese instante solo eran ellos dos demostrándose su amor que no fueron consientes que estaban en medio de la sala. Unos pasos acercándose hicieron reaccionar a la pareja, con pereza Terry se vio obligado a soltarla.
- ¿Nos vamos, Terry? Dijo Anthony con un semblante sombrío.
- Buen día, Anthony. Dijo Candy al verlo.
- Él solo asintió sin siquiera mirarla.
- Candy se pregunto ¿Acaso está molesto conmigo?
- Sí, todo está listo… ¡Oh! Casi olvido el sobre en mi habitación, ahora vuelvo. Terry se marcho dejando a Anthony solo con Candy.
- Candy se acerco un poco más a Anthony pero había algo extraño en él, Anthony siempre había sido alegre bromista ¿Por qué traía esa actitud?- Anthony…
- Esperare a Terry en la puerta .Dijo si dar tiempo a Candy de que hablara.
- Estuvo a punto de seguirlo pero en ese momento Terry bajo con el sobre que había ido a buscar.- Nos vemos luego. Le dijo guiñándole un ojo.
- Ella se sonrojo y dándole una sonrisa se despidieron. Era una despedida simple que sin embargo no paso desapercibida por alguien.
…
- Hola querido, ¿Qué tal te fue? Annie se encontraba bordando cuando vio entrar a su esposo.
- ¿Qué tal me fue? ¿Enserio me preguntas eso?
- ¿Perdieron el caso? Dijo ella sin pensar lo que esa pregunta desataría.
- ¡Pues claro que sí! Grito con fastidio Niel haciendo que Annie cerrara los ojos del susto.- ¡El estúpido ese soborno al juez! Y todo se fue a la basura.
- Querido…
- ¡¿Qué?!
- Con algo de temor Annie, paso saliva y dijo.- Le pediré a Meredith que te prepare un té, estas muy estresado.
- ¿Un té? ¡¿Crees que con un té todo se solucionara?! ¡OH, CLARO PERO SI ESTOY HABLANDO CON ANNIE GRANDCHESTER LA QUE CREE QUE CON TASITAS DE TÉ SE ACABARAN LOS PROBLEMAS! ¿Por qué no piensas?
- Annie estaba a punto de llorar, nunca había visto a su esposo actuar de esa forma y le dolía lo que él le decía.
- Finalmente Niel soltó un largo suspiro y se paso una mano por la cabeza.- Lo siento cariño, no quise hablarte así. Dijo tomando las manos de la chica asustada.- Es solo que estoy preocupado.
- ¿Tan grave era ese caso?
- Si querida. El hombre al que defendía era un mafioso y si ganaba el caso hubiera obtenido mucho dinero pero al perder este se vengara de mí.
- ¡Oh, Dios! D-Debemos llamar a la policía.
- ¡No! ¿Acaso perdiste la razón? Ese hombre es muy peligroso y me matara si descubre que fui con la policía.
- ¿Y que sugieres que hagamos?
- Debemos mudarnos… irnos lejos de aquí ¡Tú abuela! Podemos ir a la residencia de tu abuela, ese lugar es enorme y está lejos de aquí.
- Querido pero yo no quiero arriesgar a mi familia.
- ¡¿Se te ocurre un mejor plan?!
- Annie bajo la mirada y entonces asintió con tristeza.
…
- Muy bien señor, es un hecho. Dijo un hombre mayor con traje apretando la mano de Terry quien sonreía por el logro obtenido.
- Esto debemos celebrarlo… me complacerá recibirlo en mi hogar junto a su esposa. Dijo Terry.
- Oh, Desde luego que sí, nos vemos hasta entonces.
Ese día se había dado un gran paso para la expansión de la corporación a otras ciudades y Terry estaba planeando organizar una fiesta con motivo de celebración.
Al llegar a casa encontró muchas de las empleadas y empleados cargando equipaje y cajas, no entendía todo ese alboroto entonces vio a la abuela parada en la entrada con una sonrisa.
- Abuela ¿Qué ocurre? ¿Por qué tanto alboroto?
- Querido, tú hermana. Dijo la abuela emocionada.
- ¿Le paso algo a mi hermana? Pregunto con temor.
- Tranquilízate, ella está muy bien.
- No entiendo.
- Estas cosas son de tu Annie y su esposo, vendrán a vivir con nosotros.
- Pero yo tenía entendido que ellos tenían una casa.
- Si pero han tenido que dejarla temporalmente mientras duran los arreglos.
- Entiendo, bueno eso es genial. Mi hermana ha vuelto. Dijo con alegría.
- ¿Y cómo te fue en la reunión?
- Ay abuela…
- Oh lo lamento…
- ¡Me fue estupendo! ¡Todo salió perfecto! La sonrisa casi no le cabía en el rostro de la felicidad.
- Me alegra, hijo.
- Ahora lo que me preocupa es que todo quede perfecto para mañana.
- ¿Mañana?
- Invite al señor con su esposa a casa.
- Pero hijo ¿Cómo organizaremos una fiesta en tan poco tiempo?
- Eso no será problema, tengo a la mejor organizadora de fiestas en casa y es mi abuela.
- La abuela fingió molestia pero termino sonriendo ante el comentario de su nieto.- Esta bien lo hare, afortunadamente tengo a Annie en casa.
- Te lo agradezco, eres única abuela.
- Espera pero ¿A dónde vas?
- Tengo algo importante que hacer. Dijo entrando con prisa.
- La abuela solo movía la cabeza pero sonreía, hacía mucho tiempo que no veía feliz a su nieto. Tal vez era por el negocia que había cerrado pero había algo más que llevaba en sus ojos. Esa sonrisa, esa mirada, la forma en que hablaba, atrás había quedado el nieto gruñón. El motivo era más que obvio, estaba enamorado.
…
- Mmm esto se ve delicioso, bueno veamos si su apariencia combina con el sabor. Dijo la jovencita rubia llevándose uno de los dulces que acababa de preparar a la boca.
- Sabía que la encontraría ahí si no estaba con los niños del hospital o los niños del hogar estaba en la cocina preparando dulces.- Si sigues comiendo dulces se te malograran los dientes.
- ¡Ah! ¡Terry! ¿Por qué siempre apareces así? Dijo con molestia.
- ¿Y entonces como debería aparecer? Después de todo esta es mi casa.
- Bueno… está bien p-pero debiste haber hablado primero.
- ¿Y eso no fui lo que hice? Dijo mientras caminaba hacia ella.
- No, tú me asustaste por poco y se me caen los dulces al piso.
- Vaya, se ven muy buenos.
- Verdad que sí. Dijo acercándole la bandeja con los dulces. – Pero no te los voy a dar.
- ¿Por qué no?
- Bueno pensaba dártelos cuando llegaras pero después de asustarme no pienso darte ni uno.
- Eso no es justo.
- Luego de pensar un momento Candy finalmente le extendió la bandeja con los dulces.- Esta bien te daré uno, tómalo.
- Terry tomo uno de los dulces y se lo llevo a la boca.- Bueno…
- ¿Y que tal como esta? ¿Te gusta? Dijo con ansias esperando su respuesta.
- No está como imaginaba.
- ¿No? La decepción se notaba en su mirada.
- Esta mejor de lo que pensaba.
- ¿Lo dices en serio? Dijo esbozando una sonrisa.
- Este es el dulce más sabroso que he probado en toda mi vida.
- ¿Me das otro?
- No hice la cantidad exacta para todos.
- Ni siquiera me la darás porque he cerrado un gran contrato.
- ¡Lo lograste! ¡Oh me alegra tanto! Con la mano que tenia libre lo abrazo, él correspondió el abrazo.- Esta bien, solo por eso te permitiré tomar otro. Dijo extendiéndole la bandeja.
- ¿Sabes algo? este ha sido un día cansado y me duelen los brazos ¿Podrías darme uno con tu mano?
- Eh… ¿yo?
- Sí, me duelen los brazos ¿podrías ayudarme?
- Pero si hace poco tomaste uno?
- Bueno es que el dolor recién está empezando.
- Bueno. Candy tomo un dulce y lo acerco a los labios de Terry. Él abrió la boca y recibió el dulce. Candy estaba nerviosa cuando pensaba retirar su brazo la mano de Terry la detuvo acercando su mano a sus labios.
- Pero…
- Mentí. Dijo mientras acercaba la mano de Candy nuevamente a sus labios y beso cada uno de sus dedos.
- Ella traía las mejillas sonrojadas, estaba a punto de decir algo en eso.
- Anthony entró llevándose una escena que trato de disimular. Candy aparto la mano rápidamente.
- Anthony, Terry ya me conto que lograron cerrar un contrato hoy.
- El asintió sin decir nada.
- Eh… hice estos dulces ¿Deseas uno?
- No, no tengo hambre, iré a mi habitación a descansar y a empacar mis cosas. Subió las escaleras sin mirar atrás.
- Tú hermano ¿se va?
- Si, el partirá en 2 días, irá a revisar como se va dando la expansión en otra ciudad. Yo tengo muchos pendientes aquí por eso no puedo ir.
- Pero ¿Por cuánto tiempo será?
- Un par de meses.
- Es mucho, lo extrañare tanto.
- No te preocupes, estará bien.
- Eso espero. Candy pensaba en que podría hacer para que Anthony ya no siguiera molesto, no podían despedirse así. – Algo se me ocurrirá.
Continuará…
Nuestra pareja favorita está pasando por un buen momento parece que las cosas van en serio pero lamentablemente Anthony no puede ocultar lo que siente, lo que en un principio era amistad se fue transformando en algo más fuerte por Candy ahora no puede quitársela de la cabeza ¿será este viaje la solución?
Niel se ha metido en un gran problema y al fin saco su verdadera personalidad ¿tramara algo? ¿Qué ocurrirá en la fiesta de los Grandchester? Lo sabremos en el próximo capítulo.
¿Cómo han estado chicas hermosas? Me imagino que bien, aquí estamos con un nuevo capítulo espero que les haya gustado y gracias por sus comentarios las amo.
