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-Dudas y Revelaciones-

[...]

No quería separarse de él, se sentía querida y especial estando junto a él, podría sobrevivir de nuevo en su antigua rutina, pero no soportaría que su hermana siendo tan joven fuese obligada a casarse para cumplir con algo que le corresponde a ella, el tiempo corría y el plazo para llevar en su vientre un heredero avanzaba.

En cuanto salieron del despacho de Tsunade, Kakashi prácticamente acorralo a su esposa, para despedirse con un beso que casi la deja sin respiración.

¿Era normal tener tanta intensidad y deseo?

Se preguntaba sosteniéndose de la pared, viendo como su esposo se alejaba del lugar, debía admitir que no le molestaba para nada que el fuese así de ardiente, de alguna manera el siempre terminaba por arrastrarla en esos deseos, de lo cuales todos han sido tan maravillosos y satisfactorios al punto de hacerla querer aun mas.

Una leve sonrisa se dibujo en su rostro al darse cuenta que ese hombre siempre hacia cuanto podía por hacerla sentir amada, en cada intento era sin duda una misión exitosa.

El la quería, incluso quizá la amaba, pero, ella... ¿qué sentía por él? ¿era amor? ¿o solo se estaba dejando envolver por ese sentimiento que siempre deseo experimentar?

...¿Qué es lo que verdad significas para mi?...

Jugar a los recién casados y disfrutar de inocentes caricias hasta esas mas pasionales y desenfrenadas era sin duda un mundo nuevo para ella, sin embargo la duda de tener sentimientos mas fuertes hacia él, era lo que empezaba a abrumarle.

Si bien es cierto, el matrimonio no fue por amor, pese a eso la convivencia entre ellos es tranquila... pero, de nuevo la interrogante, ¿era eso suficiente?

Llevarse bien y saciarse de sus cuerpos consumidos en deseo, ¿es eso de lo que se trata un matrimonio? ¿Sería ella capaz de algún día quererlo al punto de dar sin dudar su vida por él?

Lo mas importante... ¿Alguna vez lo amaría con el mismo fervor que aun lo hace por Naruto?

Porque pensándolo bien, Amor, deseo y costumbre no significan lo mismo, tampoco se siente igual...

...

...

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Desde muy temprano Naruto estaba esperando en la torre Hokage con la intención de poder hablar y aclarar las cosas con Kakashi, se encontraba en un punto donde se sentía aprisionado emocionalmente.

—Voy a divorciarme— fueron las primeras palabras que pronuncio al entrar a la oficina del Hokage— No me importan las consecuencias, tampoco importa si tengo que ser un sirviente para el clan Hyuga, solo quiero recuperar a Hinata—

—Comprendo...— musito Kakashi, recostándose en su silla— si quieres divorciarte esta bien, pero lamento decirte que yo no puedo hacer lo mismo... no, no es que no pueda, es que no quiero— aclaro viendo seriamente al rubio.

—Usted prometió que lo haría, que buscaría una forma para que Hinata y yo estuviéramos juntos ¿Como puede aprovecharse ahora de la situación? Dígame, ¿Es porque ella es joven y le sacia sus cochinos deseos lujuriosos?— exclamo, tensando la mandíbula.

—Naruto...— le regaño con el ceño fruncido— No pretendas pasarte con tus comentarios solo porque estas molesto—

—¿Y que? ¿Acaso miento?— le interrogo sin bajar el tono de voz— Claro, es lo mas sencillo, ahora que ya abuso de ella le parece bien conservar a alguien tan joven y hermosa para sus noches de calentura—

—¡Basta! Deja de hablar a la ligera, no te permito que hables de esa forma, ella no es alguien para pasar el rato, es mas que eso—

—¡A la mierda! ¿porque no quiere aceptarlo? Para usted ella solo es sexo fácil y gratis— Kakashi se puso en pie ante esas palabras, estaba a punto de perder la paciencia.

—Hokage-sama, permiso, vengo a dejarle las misiones de esta semana— ingreso Shikamaru, notando el ambiente pesado del lugar —¿Interrumpo?— pregunto, con los papeles en sus manos cerca de la puerta.

—No, no interrumpes nada, de hecho, que bueno que estas aquí, así habrá testigos— espeto Naruto aun alterado.

—Cuando estés tranquilo podremos hablar, por el momento es mejor que te retires, tengo trabajo que hacer— Indicándole a Shikamaru que se acercara con los documentos.

—Supongo que debe ser vergonzoso para usted que los demás se enteren que es un desgraciado que goza de meterse entre las piernas de Hinata, solo es un maldito que abusa de una esposa joven, ella ni siquiera lo ama— continuaba escupiendo las palabras, alterando la paciencia de su sensei

—Naruto, ya callate, debes relajarte, este no es el lugar para hablar de cosas así— le aconsejo Shikamaru.

—Vamos, Shikamaru, tu también piensas igual que yo, es mas, todos en esta aldea saben que Hinata a estado enamorada de mi desde siempre, ¿De que le sirve estar casado con ella?— se dirigió a Kakashi, que estaba a poco de perder la paciencia— Puedo apostar que cada vez que la obliga a abrirle las piernas, es en mi que ella piensa para hacerlo mas fac...—

Un golpe en la mandíbula le corto las palabras.

—Te lo advertí... no vuelvas a habla de esa forma de Mi esposa—

—¿Porque? ¿Acaso di en el clavo?— rio, limpiándose la sangre que salia de su boca.— Ella podrá ceder a todo lo que usted le diga porque así es ella, siempre intenta dar lo mejor para hacer el rol que se le asigna, pero eso no significa que sea por amor... Podrá desnudarla y tener su cuerpo las veces que sean, pero ella no lo ama... —

Las palabras quedaron en el aire, después de otro golpe justo en el estomago, el rubio se abalanzo en el aire para atacar a Kakashi, pero su cuerpo no respondió, cuando se dio cuenta, estaba siendo guiado por el Jutsu de sombras del Nara hasta la salida.

—Escucha Naruto, no se que diablos te pasa, pero esta no es la forma de solucionar las cosas, deja de meterte en los asunto del Hokage, lo que ocurra en su matrimonio, es problema de ellos, no tuyo, mejor cuida a tu mujer—

—Mi mujer es Hinata...— Shikamaru presiono el puente de su nariz, en serio que esto era problemático.

—deja de actuar como un niño, todos aquí te apreciamos, pero debes aprender a lidiar con las consecuencias de tus actos, no me gusta meterme en las cosas de otros, pero te recuerdo que fuiste tu, quien se caso con Sakura sin decirle a nadie, aprende a vivir con la opción que elegiste— le regaño, cansado de tener problemas tan temprano— Por cierto, si vuelves a hacer otra escena de estas, me obligaras a sellarte y encerrarte un tiempo—

Molesto regreso a la torre, dejando a Naruto enfurecido.

—El chico tiene razón, eres un idiota, ya dejalo así, es tu culpa que las cosas terminaran así—

le regaño Kurama.

—Callate Kurama, se supone que tu debes apoyarme—

—Si, acepte apoyarte y protegerte, hasta de ti mismo si es necesario, piensa con la cabeza fría, esta no es la forma de solucionar las cosas, si ese chico aburrido te sella, no voy a poner resistencia, estarás por tu cuenta—

Naruto bufo con molestia, al parecer ese día nada iría como el quería, se estaba desesperando al no saber que hacer, lo único que tenia en mente era recuperar a Hinata, pero la promesa que hizo su sensei hace tiempo no la cumpliría.

Pero sin importar que, tendía que hallar la manera de volver a conquistar a la chica de ojos perla.

La segunda cosa en su agenda era convencer al verdadero padre del bebé de Sakura para que aceptara la responsabilidad y se case con ella.

...

...

...

El tiempo pasaba volando, pronto la hora de salida de Hinata llego, ese día solo trabajo hasta el medio día, Tsunade prácticamente la obligo a irse, diciéndole que si quería tener hijos pronto debía descansar mas tiempo para tener fuerzas de "trabajar arduamente" con su esposo.

Salio de allí avergonzada y sonrojada por las palabras de la rubia y recuerdos de escena vivida mas temprano.

Lo bueno que el clima ese día era agradable, la torre Hokage estaba tan cerca, que sería buena idea ir a obligar a su esposo a comer, posiblemente tenía mucho trabajo como siempre y dejaría de comer para avanzar.

Decidida se encamino hasta el lugar, paso antes a comprar algunas frutas, quería sorprenderlo y alimentarlo lo suficiente, las ultimas noches cuidándola el casi no durmió, el estrés en el era evidente, aunque siempre le niega sentirse cansado.

Si el paso tantas noches en vela por ella, lo mínimo que podía hacer era evitar que el enfermara por una mala alimentación.

Tomo en sus manos algunas frutas dulces, quizás podría preparar un postre, se sonrojo al recordar lo que le dijo su esposo por la mañana respecto a la comida.

" Huele tan bien, que no se si comer lo que preparas o a ti"

un suspiro salio de sus labios al mismo tiempo que una delicada sonrisa se dibujaba en su rostro.

—cualquiera que te viera, juraría que piensas en tu esposo o en un amante...— la molesto Ino con una mirada picara.

—¿Eh? No, solo estoy comprando frutas para un postre— respondió con las mejillas teñidas de rojo.

—No tienes que avergonzarte, esta bien pensar en tu esposo, eso es por que lo amas y anhelas estar a su lado— Hinata se detuvo a pensar un momento en las palabras de Ino— que tengas suerte cocinándole algo delicioso a tu esposo, a menos que el postre seas tu— le guiño el ojo, antes de irse.

Hinata estaba segura que su rostro ardería, aveces Ino podría ser demasiado explicita y atrevida para hablar, por mas que la escuchara no se acostumbraba a esos comentarios.

Tomo las bolsas de compras en sus manos, para girarse e ir hasta donde su esposo lo antes posible, las frutas rodaron por el suelo luego de chocar con alguien por ir con prisas.

—Lo siento— se disculpo con una reverencia, agachándose en seguida para levantar sus compras.

—No te disculpes, creo que por fin, empiezo a tener suerte— musito, el chico mientras la ayudaba a recoger las frutas.

—Naruto...— susurro al levantar la mirada, lo tenía tan cerca que no pudo evitar ponerse nerviosa.

—¿Quieres acompañarme a comer?— le pregunto de repente.

—Yo...—

—Solo acompañame unos minutos— le acorto impidiendo que se negara— es algo importante—

Hinata se sintió acorralada, pero pese a sus dudas termino aceptando la invitación del rubio.

—Sabes, aun tengo estas sensaciones extrañas cada vez que te veo, es como si estuviese ardiendo en fiebre, un fuego que me hace acelerar el corazón...— la voz del chico apenas sonó firme, dejándola sorprendida por las palabras inesperadas del rubio.

—Naruto... yo, lo siento—

—Dime Hinata... ¿Tu amas a Kakashi?— le pregunto sin rodeos, esa pregunta la tenía latente desde hace mucho.

—¿Porque me preguntas eso?—

—Entiendo que no tengo derecho a suplicarte nada mas, pero en verdad te extraño, sabes, voy a divorciarme de Sakura, antes no me dejaste explicarte, pero hay algo que necesito que sepas, yo solo me case con ella porque esta embaraza, pero el padre no soy yo—

La morena se detuvo al escucharlo decir que no era el padre, la sorpresa en sus ojos y la necesidad de mas respuestas era evidente, pero no se atrevía a preguntar, porque no era un tema en el que debería interesarse, pero aun así la curiosidad le picaba.

—No comprendo... ¿A que vienen estos comentarios?—

—El punto de esto, es que me case con ella para que no fuese rechazada por ser madre soltera—

—¿Que hay de Sasuke?—

—El no es el padre del bebe, así que no vio otra forma de evitar que ese bebe creciera siendo motivo de burlas y desprecios por no tener un papá, ademas Sakura es mi mejor amiga, en ese momento no se me ocurrió nada mas para evitarle dolor—

Hinata tenia los ojos mas brillantes de lo normal, por las lagrimas que se acumulaban en ellos. Entonces... eso significaba que...

—No te deje porque no te amara, lo hice porque quería ayudar a Sakura y al bebe, ahora ya se quien es el verdadero padre... terminare el matrimonio con Sakura para que pueda irse a vivir con el verdadero padre... y bueno arreglando ese asunto, quiero permanecer a tu lado, no importa el tiempo que tenga que esperar para que vuelvas a mi—

—Esto... es demasiado que procesar— respondió entre sollozos, ¿que se suponía que debía hacer ahora?

—Hinata... yo te amo, cometí un error y lo he pagado caro viéndote casada con alguien mas, pero solo dime que no lo amas... que aun sientes algo por mi, si es así por pequeño que sea ese sentimiento que aun conserves por mi, yo me arriesgare y serviré a todo tu clan si es necesario, pero yo necesito tenerte a mi lado— suplicaba al intentar tomarla de las manos.

—Lo siento— dijo en voz baja, sin dejarle que la tocara, girando en dirección contraria para irse corriendo de allí.

Debía calmarse, las personas a su alrededor empezaban a murmurar al verla así tan deprimida, era la esposa del Hokage, no podía darle una mala imagen o generar malos entendidos.

...La esposa del Hokage...

...¿Que estoy haciendo? No puedo estar llorando por un amor que no fue...

Se limpio las lagrimas, no era momento de flaquear pensando en las cosas que Naruto le había dicho, no, debía ir a alimentar a su esposo, ese era su deber, no estar llorando por un amor del pasado.

Pero... ¿En verdad era algo solo del pasado?

Antes de ir a la oficina de su esposo, ingreso a los baños, para mojarse un poco la cara, refrescarse un poco le ayudaría a olvidar ese asunto.

Kakashi estaba hundido entre un montón de documentos, apenas y se lograba ver su cabello gris desde la puerta, se había auto-impuesto trabajar demás, para no pensar en las tonterías que el rubio le dijo en la mañana, estaba irritado, molesto, celoso y con tantas dudas de aquello fuese real.. que su esposa en verdad no sintiera ni una pizca de cariño hacia él, el solo pensarlo le dolía.

—Pase...— indico un tanto molesto, al escuchar que tocaron la puerta.

—¡Kakashi-san!— la dulce voz de su esposa cambio su tétrico semblante en segundos.

—Tesoro... por favor pasa, siéntate— la invito acomodándola en una silla junto a él.

—Salí temprano, así que viene para que comamos juntos— le señalo el bento y la fruta que llevaba.

—Que bueno, porque justo pensaba en ti, y no sabes las ganas que tengo de comerte...— le susurro al oído, haciéndola sonrojar y dejar caer las frutas por los nervios.

—No vine a... a e... eso— murmuro sin mirarlo.

—Te ves tan linda cuando estas nerviosa, por el momento me conformare con la comida, pero...— dijo bajándose la mascara para darle un beso que ella no esperaba— necesitaba el anticipo— sonrío al verla como dio un leve respingo por el beso.

Empezaron a comer, pero los pensamientos acerca de Naruto no abandonaban la mente de la morena, tanto que por un breve instante se vio perdida en sus teorías y explicaciones, debía de dejar de darle mas vueltas a eso.

Miro a su esposo, concentrado en el bento, era realmente apuesto, pero no era solo su belleza lo que hacía ver bien, no, ese hombre había sido tan bueno con ella todo ese tiempo, había hecho de todo por hacerla sentir bien, por hacerla sonreír, por darle todo lo que necesita... él confiaba en ella y hasta la fecha siempre la ha tratado como una princesa.

Ese hombre frente a ella no se merecía tener una esposa que estuviese pensando y considerando las palabras de su ex.

No, ella no podía hacerlo sufrir, el no lo merecía.

Con el corazón latiendo a toda prisa, coloco su mano sobre la de él, evitando que se llevara los palillos a la boca, enseguida obtuvo la atención de su esposo que esperaba que ella dijese algo, pero en vez de palabras lo único que obtuvo fueron esos tiernos labios rosa devorando los suyos.

El beso estaba cargado de ternura, en verdad él no esperaba que ella tomara la iniciativa, menos en un momento así, ese simple acto le hizo despejar las dudas que le implantaron al inicio de su jornada, su esposa estaba dándole respuestas o al menos eso quería pensar.

Ella aparto el bento que aun sostenía él en su mano izquierda, para acomodarse en las piernas de su esposo, rodeando con sus manos el cuello de él y así acercarlo aun mas, para profundizar aun mas ese beso que lentamente iba subiendo de intensidad.