Chuya agradeció por tercera vez en esa llamada a Matt, su amigo lo había llamado en cuanto había recibido una respuesta con respecto a su nuevo trabajo, lo haría, tenia un puesto, sabia que de cierta forma la editorial esperaba que terminase por ser convencido para lanzar un libro, consciente de ello, el pelirrojo se sentía un poco mas animado.
Colgó la llamada y miro a su alrededor, estaba solo en su departamento, deseaba llamar a Dazai y contarle sobre su nuevo trabajo, compartí algunas bromas y una conversación liviana, una relajante, aunque Dazai tuviese talento para hacerlo enojar, pero Chuya no lo llamó.
Y es que después de lo sucedido en el baño, habían terminado por distanciarse. Mas bien, Dazai había decidido distanciarse de Chuya.
Había alguien en ese baño, Dazai y Chuya se marcharon antes de terminar por comprobar la identidad de esa persona, por ende, la información que tenían era casi nula, Dazai había tomado la mano de Chuya y lo había arrastrado fuera del baño.
No sabían si habían sido vistos, no sabían si habían sido reconocidos, y tampoco conocían al testigo de sus actos en el baño.
Chuya había mirado de inmediato a Dazai en busca de alguna solución, siendo sincero, el pelirrojo no tenia idea de lo que debía hacer.
Se marcharon de la universidad, cada uno por su lado, apenas despidiéndose. No hablaron por el resto de ese día, a pesar de que Chuya si le envió mensajes a Dazai, no recibió respuesta de este.
El resto de los días, las cosas no habían cambiado demasiado, una distancia repentina había nacido entre ellos, como si temiesen que la historia se repitiese, Chuya temía en cualquier momento fuese nuevamente llamado ante el consejo de la universidad, siendo criticado y juzgado por esas personas con el poder de decidir su futuro allí.
Y también temía ante la distancia que había tomado Dazai. Una parte de Chuya sentía que habían terminado por perder todos sus avances.
El pelirrojo decidió fumar un cigarrillo, observo la pantalla de su teléfono, nada. Había visto a Dazai en la universidad algunos días, sin embargo, que lo ignorase solamente lo hacia sentir enojado y herido. Deseaba golpearlo, pero si lo hacia en la universidad, las cosas serian peores.
"Dazai tiene bastante talento para hacerme enojar y para desaparecer, como la vez en que me declaré, sin embargo, en esa ocasión me había pedido tiempo, ahora solamente desaparece sin decir nada, es peor" pensaba Chuya.
"Dazai eres de lo peor" y el pelirrojo sentía realmente que Dazai no era el único con una personalidad horrible, él también lo era, Chuya lo reconocía. Al menos él lo reconocía.
Chuya soltó un suspiro mientras su teléfono terminaba por sonar, un mensaje, por un momento breve, sintió que algo en su interior se aceleraba, en cuanto leyó el nombre de la persona que le había escrito, el efecto se esfumó. Era Matt.
"Hey, Chuya, me preguntaba si te gustaría ir a beber algo, hace un tiempo que no lo hacemos, claro, si no hay problema con dejar a tu perro solo" casi podía escuchar la voz algo juguetona de Matt, estaba de buen humor, Chuya sonrió de inmediato, aunque esta sonrisa se haya extinguido rápidamente debido a la mención indirecta de Dazai, lo hizo recordar la forma en que ellos se habían terminado por conocer realmente.
"bebamos" contestó Chuya, negándose a si mismo el pasar el resto de esa noche solamente pensando y pensando, haciendo de su cabeza un desastre y soltando suspiros, Chuya se negaba a si mismo el llegar hasta eso. No le daría esa importancia a Dazai, aunque en su interior la tuviese, algo bastante diferente era el demostrarlo.
Rápidamente Chuya se armó de ánimos y se marcho de su departamento, camino hacia el centro de la ciudad, hacia un bar un algo conocido por él, lo había visitado un par de veces, esa noche no tenia pensado conducir, por ende, bebería cuanto se le diese en gana y se olvidaría del castaño.
Chuya sentía el aire frio del exterior golpear su rostro, viento agradable, una brisa con un poco de sabor al mar, una parte de él deseaba volver a infiltrarse en el puerto y escribir un poco, aunque sabia que eso terminaría por ser poco positivo para él, antes de tomar el lápiz ya sabia con certeza de quien tratarían sus poemas.
El pelirrojo había decido escuchar música y tomar su tiempo en su caminata hacia el bar, vaciar su mente y tan solo pensar en la música, quitar al molesto castaño por un tiempo. Chuya deseaba que Dazai pensase en él tanto como el lo hacia, pero lo dudaba, nunca estaba seguro sobre nada con él. El pelirrojo metió sus manos en el bolsillo de su chaqueta negra de cuero, subió el volumen de la música, repitiéndose que dejase de pensar estupideces.
Llegó al bar en un estado emocionalmente dudoso, una de las cosas que odiaba Chuya sobre él mismo era sentirse demasiado emocional, era un poeta, solía siempre tener una visión un tanto emocional y perceptiva en cuando a todo lo que le rodeaba, sentir con demasiada intensidad, hasta el punto culmine de sus emociones, permitírselo, para algunos eso era un privilegio, para algunos era algo imposible.
Chuya deseaba compartir ese privilegio con Dazai y poder entender lo que realmente sentía.
Intentando sonreír, Chuya entró en el bar, de inmediato su mirada encontró a Matt, sentado cerca de una ventana, bastante considerado de su parte ya que Chuya solía fumar algunos cigarrillos cada vez que se encontraban para beber. Era un vicio que Matt no compartía con él, sin embargo, siempre lo tenia en consideración cuando debían seleccionar algún lugar donde sentarse.
Chuya lo saludo y se sentó, de inmediato opto por encender un cigarrillo, miro a su alrededor, era un bar bastante visitado, un lugar poco privado, agradable, y aunque se encontrase un gran numero de personas, no había ruido constante y molesto, solo música baja de fondo, risas y conversaciones.
- Es agradable volver a salir de esta forma – terminó por comentar Chuya
- Yo también lo extrañaba – comento de vuelta Matt – aunque dentro de poco comenzaras a trabajar en la editorial, por ende, tendremos mas oportunidades de vernos
- Nos veremos a diario – dijo Chuya, sonriendo
- Será divertido estresarnos en conjunto – ambos rieron
Continuaron con una conversación bastante amistosa, ordenaron un poco de comida y vino, el favorito de Chuya, rieron, charlaron y compartieron sus memorias sobre el anciano. Sin embargo, el pelirrojo no podía evitar sentir que parte de su cerebro no se encontraba del todo al pendiente de la conversación, y Matt se percataba de ello.
Matt no comentaba nada al respecto sobre Dazai, pero sabia bastante bien que algo sucedía, conocía a Chuya, al menos lo suficiente como para entender que algo sucedía, y también para entender que solamente podía tratarse de esa persona.
Y por momentos, Chuya simplemente guardaba silencio y disfrutaba de la suave música, miraba por la ventana, veía a las personas, a veces la gente podía verse demasiado feliz, el pelirrojo se preguntaba si realmente lo eran. Cuando comenzaba a preguntarse eso, comprendió que había bebido bastante vino y se encontraba en un punto de la noche en que cuestionaba bastante cosas y extrañaba otras.
- De seguro no quieres hablar sobre ello, pero siento que debo preguntarlo, Chuya – comenzó Matt - ¿sucedió algo malo? – en realidad, el pelirrojo sabia que en algún momento se lo preguntaría
- Las cosas no están mal, pero tampoco se encuentran del todo bien, nunca lo están en realidad
- Sabes a lo que me refiero – le contesto Matt, una sonrisa amable, le daba confianza de hablar lo que desease, unos ojos claros que eran atrayentes y seguros
"casi desearía haberme enamorado de Matt, hubiese sido simple desde un inicio" pensó Chuya.
- Sé a lo que te refieres – contesto Chuya – solamente una pelea estúpida nada mas que eso sucedió, eso es todo, ya se arreglara
- Ya veo – contesto Matt, sin insistir mas en el asunto, miro por a ventana, el exterior - ¿te gustaría dar un paseo? – le preguntó a Chuya, este lo miro algo desconcertado
- ¿paseo? – Chuya lo pensó – creo que es justamente lo que necesito
Pagaron y se marcharon de ese bar. Silenciosos, como si una atmosfera algo extraña terminase por invadirlos, algo que nunca antes había sucedido entre ellos, no en realidad.
Caminaron a paso lento, sin un rumbo real.
El pelirrojo se sentía incluso un poco sorprendido de lo relajado que se sentía en ese momento, mucho mejor que en el bar, se encontraba incluso en condiciones de mantener una verdadera conversación con Matt, sin distracciones ni pensamientos anexos en su mente.
Y entonces Chuya llegó a las afueras de su departamento, miró a Matt, realmente era un buen chico, realmente era una persona que se esforzaba en hacerlo reír. El pelirrojo se sintió extraño, sabia que podía culpar un poco al vino que había bebido, sin embargo, sabia que se necesitaba mas que unas cuantas copas de este para poder realmente hacerlo perder el control de sus acciones y pensamientos.
Pero Chuya se encontraba pensando cosas, preguntándose otras, sintiéndose mal, rechazado hasta cierto punto, miro a Matt, realmente sentía que debía haberse enamorado de él. Soltó un suspiro. "al menos puedo intentarlo, aunque no sea lo correcto" pensó el pelirrojo.
Antes de terminar por despedirse, Chuya termino por acercarse a Matt, inclinándose sobre él para eliminar la diferencia de estatura, tal y como hace algunos días hacia con Dazai, cerro sus ojos con fuerza y terminó por besarlo, intentando no pensar, intentando despertar algo en su interior, realmente tratando borrar la presencia de Dazai en su mente.
El pelirrojo besó a Matt, sin embargo, no sintió nada, tampoco dejo de pensar en el castaño, solamente pudo sentir como, por un momento Matt correspondía a su beso, de forma breve, entonces terminaba por apartarlo con delicadeza, una pequeña sonrisa en sus labios, sus ojos verdes con un brillo extraño.
Chuya observo a Matt.
- Fue lindo besarte al menos una vez, Chuya – le comento Matt, como una declaración vergonzosa, como si se tratase nuevamente de dos adolescentes – pero no creo ser la persona que realmente esta en tu mente justo ahora
Chuya se sorprendió, sabia aquello, sin embargo, era diferente escucharlo en voz alta, como una declaración evidente, el pelirrojo se sintió estúpido y asqueado de si mismo, había utilizado a su amigo de una forma poco correcta, había cometido un error, nuevamente, sentía que solamente empeoraba aun mas las cosas.
- Lo siento – dijo de inmediato Chuya – realmente lo siento, no debí hacerlo
- No tiene importancia Chuya, cálmate – le pidió Matt – sé sobre lo que sientes y sé que algo debió suceder con Dazai, pero eres una persona fuerte y dominante, puedes arreglar lo que sea – le comento Matt – y contaras conmigo para lo que sea, pero como un amigo, además, sé que en realidad no me ves de esa forma, me gustaría que alguien me mirase como lo hacen tu y Dazai, pero no pienso interponerme en nada. Apresúrate y arregla las cosas con Dazai – terminó por decir
- No es tan fácil
- No lo es, los dos se ven como personas complicadas, solo sé feliz y haz lo que desees, Chuya
Y entonces el pelirrojo asintió. Sonrió un poco, no deseaba que las cosas con Matt se volviesen incomodas, soltó un suspiro y lo miró, buscando seguridad. El otro llevo su mano hacia la enguantada de Chuya, la tomo y acaricio un poco.
- Tranquilo Chuya, no volveré a mencionar nada sobre el beso, pero no me pidas que lo olvide, eso seria simplemente imposible – Chuya soltó una pequeña risa
- Gracias, lo siento – el pelirrojo comenzaba a sentirse avergonzado
Matt se apresuro a despedirse de Chuya y caminar de vuelta por el camino que habían recorrido, sin mas, sin siquiera mirarse demasiado, ambos se sentían avergonzados con el otro y deseaban escapar rápidamente. El pelirrojo miró la espalda de Matt caminar, luego desaparecer en la lejanía, entonces decidió entrar a su departamento y sentirse aun peor Ali, había hecho algo estúpido y horrible, además de eso, extraña a Dazai, aunque recordase constantemente a este entre insultos.
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Chuya miró de forma ausente hacia su clase, se sentía como si no se encontrase realmente allí, cansado, sin las energías de hacer ni pensar nada en realidad, soltó un suspiro, había comenzado a trabajar, por eso se encontraba algo agotado, sin embargo, sabia con certeza que no se trataba solo de eso.
Habían pasado unos cuantos días desde que había terminado por besar a Matt, y actualmente lo veía casi a diario en su trabajo, las cosas no habían cambiado entre ellos, eso era algo bueno, sin embargo, su relación con Dazai solamente se hacia mas distante, como si realmente nunca hubiese existido realmente. Chuya a veces se preguntaba si lo vivido había sido real.
Miro al responsable de todo aquello, actuando como si nada sucediese, una clase mas, completamente normal. Chuya apenas lo miraba, prefería llevar sus ojos hacia el cielo, si observaba al castaño por demasiado tiempo, comenzaba a sentirse enojado, y no solo eso, también triste. Y no deseaba demostrar mas emociones ante esas personas.
La clase acabo. El pelirrojo tomo sus cosas y se marcho rápidamente de ese lugar, tendría el resto de ese día libre, no tendría que ir a trabajar ni nada por el estilo, y tampoco sabia que podría realmente hacer por el resto de ese día, quedarse en su departamento daría paso a un montón de pensamientos.
Caminó hacia el estacionamiento, perdido en la nada, le desagradaba bastante el sentirse de esa forma, Chuya sabia que, si se tratase de otra persona, acabaría con todo eso rápidamente, no le daría importancia y lo superaría, pero se había enamorado como un idiota.
- ¿Por qué te molestas en venir a clases si ni siquiera vas a escucharla? – le preguntaba una voz familiar, el estacionamiento se encontraba completamente vacío
- Dazai – nombro el otro, girándose hacia él – estaba escuchándola, solamente no te veía, como sea, no es de tu incumbencia – recalcó el otro
- Lo que sucede con mis estudiantes es de mi incumbencia – respondió
- ¿estudiante? nunca tuvimos nada demasiado claro, pero al parecer lograste aclarar todo, solamente un estudiante mas – dijo Chuya, comenzando a perder la paciencia, sabia que sus palabras no iban del todo al caso, o tal vez si, realmente no se encontraba pensando del todo bien, lo hacia de forma acelerada y alterada
- Eres mi estudiante, Chuya – confirmó el otro – cometimos un error y será mejor que lo solucionemos
- ¿actuando como si nada hubiese sucedido?
- Es la mejor respuesta – Chuya asintió, tragando duro, sus ojos ardían un poco, sin embargo, se negó a si mismo llorar, él no era del tipo que se dejaba ver de esa forma, no lo haría en ese momento, quería salir de allí de una forma completamente orgullosa y digna
- Dazai, si te vas, no pienses volver nunca – la voz de Chuya había sonado bastante rencorosa, ronca, baja. Era una sentencia
El castaño se limito a asentir, se mostraba de una forma distante, apagada, como si él tampoco se encontrase realmente allí. Chuya termino por soltar una maldición y subir a su motocicleta. Ira corría por sus venas. Sin dedicarle una ultima mirada al otro, se alejo rápidamente sobre su motocicleta, se había apresurado bastante, lo suficiente como para ponerse mal su casco y no ajustarlo, pero no le importaba, deseaba marcharse de allí y dirigirse hacia un lugar solitario.
Un lugar donde pudiese gritar todo lo que deseaba.
"cobarde, cobarde, cobarde" repetía Chuya.
"Dazai eres un cobarde"
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Se suponía que luego de terminar cierto acuerdo de ese tipo con alguien, en realidad no sabia con certeza que tipo de acuerdo era el que mantenía con Dazai, las personas se sintiesen algo deprimidas, en especial si una de ellas se encontraba completamente consciente de sus sentimientos románticos por la otra.
Pero Chuya no deseaba pasar por todo aquello, no deseaba comenzar a llorar, de nuevo, sentirse mal, triste y afectar a todas las personas que lo rodeaban, no. Además de ello, el pelirrojo se negaba a si mismo llegar a un punto como ese.
Por eso, el día en que Dazai decidió dar por terminada toda su relación con él, decidió llorar lo necesario, lamentarse y dejarse sentir el como si realmente le rompiesen el corazón, para prometerse luego, el no volver a sentirse de esa forma. no tenía pensado continuar con ello, no gastaría su tiempo de esa forma, además, Chuya era una persona sumamente orgullosa.
Luego de esa larga noche. Chuya se levanto por la mañana, dispuesto a mostrarse de una forma diferente, había sido agradable estar con Dazai, sin embargo, perder aquello sin nombre que tenía con él, no representaba una verdadera perdida, había estado muchos años sin conocer a Dazai, continuaría su vida como antes de hacerlo. Incluso mejor, seria mucho mejor que antes.
Ya estaba agotado de privarse de muchas cosas en la universidad, mantener un perfil bajo. Nada de eso era realmente necesario. Ya no mas, después de todo, tan solo debía limitarse a no causar problemas. No lo haría, pero ya no seria una mera sombra en la universidad.
Y admitía que todo aquello también era debido a que deseaba venganza, deseaba molestar a Dazai, solo un poco antes de terminar por olvidarlo.
Seria una linda forma de darle una despedida final. Y luego, se graduaría, y eso seria todo, el tiempo que le quedaba a Chuya en ese lugar era breve, no debía preocuparse, un par de meses mas y ni siquiera volvería a ver a Dazai, en toda su vida.
Con una sonrisa, se vistió de forma lenta, poniendo atención en su ropa, el pelirrojo siempre había disfrutado de vestir bien. Uso sus pantalones ajustados, el día se encontraba soleado, caluroso, perfecto para usar alguna de sus musculosas negras y holgadas, su cuerpo delgado por naturaleza hacia que su cuerpo destacase y se viese especialmente bien con ese tipo de ropa.
Bebiendo un poco de café y alentándose a si mismo, termino por subir a su motocicleta y dirigirse hacia la universidad, pasaría algo de tiempo antes de que volviese a tener alguna clase con Dazai. El tiempo suficiente para no expresar ni sentir nada cuando volviese a verlo.
O al menos eso pensaba, de forma consciente había comenzado a evitar los lugares que frecuentaba el castaño, después de todo, habían llegado a conocerse bastante, así como Dazai comenzaba a respetar los lugares que frecuentaba Chuya y darle su espacio.
Ese día Chuya había actuado de una forma radiante en la universidad, como no hacia hace bastante tiempo, contrario a lo que solía siempre aparentar, no era una persona realmente tímida o algo por el estilo.
Y Tachihara se había percatado de inmediato que algo sucedía.
- Chuya, por favor dime que no te detectaron una enfermedad terminal – comenzó el otro
- Eres un idiota – le respondió de inmediato el otro
- Algo sucede – afirmó de inmediato
- Algo sucedió, pero estoy bien, Dazai y yo dejamos lo que teníamos – soltó como si nada, como si realmente no fuese algo punzante en su interior
- ¿Qué? Wow – respondió el otro, claramente sorprendido
- Bueno, realmente sabíamos que no duraría – dijo Chuya, ninguno de los dos creyendo del todo sus palabras – ya no tiene importancia, es mejor olvidarlo
- No creo que sea de esa forma, pero sabes que te apoyo en todo – le respondió Tachihara
Ambos guardaron silencio por un momento, Tachihara preguntándose un millón de cosas e infiriendo otras sobre su amigo, Chuya luchando por mantener la oleado de sentimientos al margen, forzándose a olvidar, forzándose a ser fuerte.
- ¿quieres ir a una fiesta este fin de semana? Se que no te gusta interactuar con las personas de la universidad, pero tal vez deberías darle otra oportunidad a todo eso – comenzó Tachihara, Chuya soltó un suspiro y sonrió un poco
- Eso suena bien – aceptó
- ¿seguro de que no se trata sobre una enfermedad terminal? – volvió a preguntar Tachihara
- Creo que ya es momento de que deje de actuar como antes y me olvide de él – dijo Chuya, evitando nombrar al castaño
- Claro
Y sin mas, terminaron por intercambiar una conversación sobre la fiesta a la que pensaba asistir Chuya, aunque este no tuviese ni la menor idea de como fuesen estas, la ultima vez que había asistido a una había sido hace un par de años, las cosas habían cambiado desde entonces. Él había cambiado desde entonces.
Una sonrisa nerviosa termino por nacer en su rostro.
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Chuya evito la mirada del castaño durante los primeros quince minutos de su clase, aun queda un par de horas por delante, la clase de Dazai nunca le había parecido tan larga y dura. Y es que incluso escuchar la voz de este hacia que terminase por hacer su cuerpo reaccionar de forma involuntaria, miraba de vez en cuando el rostro del castaño, realmente como si nada hubiese sucedido, realmente como si Chuya ni siquiera existiera en ese salón.
El pelirrojo se dio la libertad de observar con atención al castaño, una sonrisa seductora, sus ojos oscuros, su cabello castaño y algo desordenado, todo eso lo hacia recordar el tipo de relación que habían compartido, la forma en que se habían relacionado.
Y eso comenzaba a ser algo insoportable para Chuya, comenzaba a ser algo con lo que no deseaba continuar lidiando. De forma apresurada, tomo sus cosas y las guardo de forma desordenada en su mochila. Se puso en pie, intentando no llamar la atención de sus compañeros, su profesor de inmediato se percató de sus acciones, Chuya evito su mirada, caminó rápidamente hacia la salida y se marcho de su salón mientras escuchaba la voz de Dazai a la lejanía, continuando su clase.
Los pasos del pelirrojo causaban eco en el pasillo mayoritariamente vacío, la mayoría de los salones se encontraban en sus propias clases, las voces de los profesores y las personas se escuchaban de forma ahogada. Chuya se sentía que los ruidos comenzaban a molestarlo, a hacerlo sentir incomodo.
Se dirigió hacia el estacionamiento, no se molesto en observar a su alrededor, simplemente subió a su motocicleta y se marcho. Iría a la editorial y comenzaría a trabajar, aunque su turno no comenzaba realmente hasta en una hora y media mas, sin embargo, encontrarse con su mente libre no le traería nada bueno. Nada positivo. "mantente ocupado, mantente ocupado" se repetía Chuya.
El pelirrojo condujo de forma imprudente hacia la editorial, escuchaba a su alrededor el sonido de las bocinas de otros automóviles, sabia que había cometido las suficientes infracciones como para quitarle su licencia de conducir, sin embargo, en ese momento no se preocupaba por ello, en realidad, no se preocupaba por nada realmente.
Estacionó en el subterráneo del edificio, no era su primer día allí, tampoco era su primer día de trabajo, sin embargo, no podía evitar sentir algo de ansias cada vez que llegaba a ese lugar. Tomo aire y lo soltó lentamente.
Bajó de su motocicleta, aun recordando el rostro de Dazai en su mente, soltó un gruñido sonoro, no era para nada agradable todo aquello, como si su cuerpo se esforzase por si solo en recordarlo.
Chuya tomó el ascensor y subió al séptimo piso del edificio, el lugar donde trabajaba, junto a Matt, sabia que este ya debía encontrarse allí, y sabia que, con solo echarle un vistazo a Chuya, sabría que algo sucedía con él.
Y es que en realidad nada había sucedido, solo había asistido a la clase del castaño y había terminado por pensar y reaccionar de una forma incorrecta, no habían hablado, ni siquiera se habían mirado directamente a los ojos.
- Hey, Chuya, es bastante temprano – decía Matt mientras se acercaba por el pasillo, era un edificio de pasillos largos y múltiples habitaciones con ventanales grandes de vidrio, la privacidad no existía en ese lugar, podías ver como cada persona trabajaba en su área sin problemas
- Mi profesor termino su clase antes – soltó Chuya
- No es necesario que llegues una hora antes
- No es exactamente una hora
- Pero es bastante tiempo antes, como sea, marca bien tus horarios de entrada y salida – comenzó Matt, aunque ya le había explicado bastante bien el sistema de ese lugar y Chuya se hubiese adaptado de forma instantánea, continuaba tratando a este como un principiante que requiere de constante supervisión
- Entiendo, Matt, relájate un poco – le pidió Chuya con una sonrisa
Caminaron de forma apresurada por el pasillo, casi sin intercambiar mas palabras. Chuya no contaba con un gran lugar donde trabajar, mas bien, no era necesario, su trabajo lo hacia encontrarse en constante movimiento, un ayudante, un organizador, incluso a veces una persona con la capacidad de presenciar algunas reuniones técnicas con algún escritor, sabia con certeza que su presencia en esas ocasiones eran una forma de motivarlo para terminar por ser uno de esos escritores aceptando un trato y vendiendo su historia a una editorial.
Al pelirrojo le gustaba ese ambiente, le gustaba como se manejaban las cosas y la agradaba la idea de continuar en ese lugar, al menos eso pensaba en ese momento, incluso en los momentos en que se encontraba simplemente escuchando una reunión sumamente importante sobre el diseño de un nuevo libro, todo eso tenia un encanto extraño, un encanto que Chuya había experimentado por primera vez cuando se encontraba trabajando con el anciano, aunque en ese momento fuese tan solo otro espectador desde otro ángulo.
Y sabia que estaba en sus manos el dejar de ser un espectador. Aunque la idea al volverse demasiado real no le gustaba, al menos no en ese momento, se sentía algo agotado sentimentalmente como para desear el vivir todo lo que conllevaba el lanzamiento de un libro propio.
Chuya tomo asiento a un lado de Matt, su puesto constantemente consistía en acompañar a Matt, dejar que este le enseñase todo lo posible, obedecerlo y mantenerse silencioso, al menos la mayoría del tiempo, ninguno de los dos tenía una idea clara de como debía llamarse ese tipo de trabajo.
A veces Chuya sentía que le pagaban por ser solamente un aprendiz en ese lugar, y ese pensamiento lo incomodaba.
El pelirrojo miro a su alrededor, un montón de personas, muchas anotando cosas en sus libretas y tabletas, hablando y bebiendo café, intercambiando ideas, un cliente, un nuevo escritor, del otro lado de la mesa, un novato emocionado y nervioso, con mirada brillante, Chuya admiraba la felicidad de esa persona como algo ajeno a lo cual no podía aspirar.
Sonrió de igual forma y tomó sus propias notas sobre esa reunión, aunque tuviese un puesto dudoso, Matt se tomaba bastante en serio el entrenar a Chuya, enseñarle y ponerlo a prueba, como si deseaba que este realmente terminase por ser parte de todo aquello.
- Chuya – lo llamó Matt en medio de la reunión - ¿Qué opinas? – le pregunto
Realmente Chuya no estaba preparado para dar su propia opinión sobre el tema, debatir sobre el lanzamiento de un libro, definir una fecha y el tipo de publicidad que debiese tener, no era para nada el área de Chuya, sin embargo, le pedían su opinión. Una ventaja de esa editorial era considerar constantemente la opinión del autor con respecto a las decisiones sobre el libro, sus lanzamientos y todo lo que tuviese que ver con respecto a ello. Chuya lo sabia.
El pelirrojo aclaró un poco su garganta, había estado algo distraído, Matt se había percatado de ello.
- En dos meses es el lanzamiento oficial, creo que dentro de dos semanas debería comenzar la publicidad de una forma sutil para mantener el interés de las personas – comento Chuya, esperaba encontrarse en lo correcto, vio el rostro de aprobación de Matt
- Eso es correcto – acepto el otro, Chuya paseo su mirada por el rostro del equipo de ese lugar, todos conocían al pelirrojo un poco, eran personas amistosas
Chuya estudiaba literatura, si completaba con éxito sus estudios, podría trabajar de igual forma con esas personas, con ese equipo, aunque no se tratase de sus propios libros. El pelirrojo se encontraba cómodamente sentado entre diseñadores, editores, traductores y otros puestos importantes.
El pelirrojo paso el resto de ese día pensando sobre lo mismo, eliminando de su mente a cierto castaño que se ocupaba de desordenar sus pensamientos, el trabajo era un buen distractor.
GRACIAS POR LEER.
