Oliwis!

Me paso por aquí para darles las gracias a tdos los que han esperado con ansia un nuevo capitulo y me han mandado mensajes ¡Muchísimas gracias!

Además, les tengo que avisar de que no quedan muchos capitulos para el final de esta hermosa serie .

PARA ESTE CAPÍTULO RECOMIENDO ESCUCHAR LAS SIGUIENTES CANCIONES:

-I See Red - Everybody Loves An Outlaw

-Alan Walker, K-391 & Emelie Hollow - Lily

...oooooooooooooooooooooo...

CAP 30: Los fantasmas del pasado regresan

-¿Estás bien?

La canción ha parado, y siento como si todo a mi alrededor fuera ruido blanco, aún oigo el pitido en mis oídos, aún escucho una respiración agitada, y aún siento esos brazos a mi alrededor.

Pero ¿Quién es esta persona?

Con ambas manos me aparto de ese pecho extrañamente familiar y al alzar la mirada lo repaso mentalmente:

Zapatos negros.

Pantalones chinos grises .

Abrigo mocca.

Blusa blanca y jersey azul marino.

Pero..Eso no puede ser…

-Eh ¿Estás bien?- No puede ser...

-Ishida.

-Dios, estás tiritando, ven vamos a tomar algo para que entres en calor.

-Toma, un café latte- Estábamos en una cafetería nueva, o al menos eso me parecía porque nunca había entrado. Las paredes eran de un tono marrón pastel y la decoración bohemia del lugar se basaba en armarios y estanterías de madera de las que colgaban enredaderas.

Aún seguía en shock, le veía balbucear, pero ni siquiera podía mantener el contacto visual, por eso prefería fijarme en lo novedoso del lugar o el tipo de decoración, pero llegó un momento en que las risas del resto me ahogaban en mi silencio ensordecedor.

Y lo único que escuchaba era …

-¿Por qué estoy aquí?- Ishida parece sorprendido , no sé si por la pregunta o por el hecho de que le esté hablando. De cualquier forma se recompone rápido y con una sonrisa calculada posa su café en la mesa.

-Estabas tiritando, por eso te he traído aquí , bueno...Eso y que casi te atropella un coche ¿Es qué ibas pensando Orihime?- Suspira- Conociéndote seguro que…

-No me conoces - Le miro retándole a responderme, pero sólo baja la mirada.

Permanecemos en ese silencio incómodo durante un tiempo hasta que él vuelve a hablar.

-Mira, sólo te he traído aquí porque estaba preocupado...Por tí. Pero ni siquiera tengo porqué estar aquí si no quieres, sólo pensé que lo mínimo que podía hacer era ayudarte a entrar en calor, pero si prefieres que me vaya ahora sólo dímelo y me voy.

Evidentemente se tiene que ir … ¿No?

¿No?

-No necesito la ayuda de nadie Ishida, y menos la tuya- Busco en el monedero por algo de calderilla pero no encuentro nada, soy jodidamente gafe. Cojo una servilleta y rebusco en el bolso por un bolígrafo, siempre suelo llevar uno.- Mañana ven a esta dirección y te pagaré el café.

Le tiendo la servilleta.

Me cuelgo el bolso y reajusto al bufanda mientras me levanto del asiento, y cuando comienzo a andar escucho un tenue "Perdón" que a estas alturas no me sabe a nada.

Salgo a la calle para ser bienvenida a un paisaje gélido, el viento mueve las copas de los árboles y se escuchan lo que parecen ser truenos de fondo.

¿Porqué le seguí a la cafetería?

No lo sabía.

Tal vez fuera por el shock de que casi me atropella un coche, o por el simple shock de volver a verlo y que hiciera como si no hubiera pasado nada. No lo sé, pero, llegado este momento, tampoco me importaba.

Seguí caminando durante un buen rato y para mi, poca, sorpresa empezó a llover, lo sé, absolutamente fantástico. Corriendo e intentando mojarme lo menos posible llegué hasta mi casa y por primera vez en un mes no me acerqué a su puerta para ver si ya había llegado a casa.

Necesitaba pasar página, era lo mejor para los dos, él parecía estar bien, y yo… Debía de estarlo.

La alarma suena y Gordi- Gordi se encarga de levantarme con un amistoso maullido mañanero que señaliza un no tan amistoso " Levanta el culo que tengo hambre", y como no esta fantástica humana y su aliento mañanero se levantaron de la cama para complacer al gato malcriado.

Lo primero que hago tras levantarme es pelear con Gordi-Gordi por el reinado de mis zapatillas y establecer el reinado de mis pies en ellas, tengo que enfrentar el destronamiento de mi gato mordiéndome los dedos del pie, ha sido una batalla reñida la verdad, pero bueno, después de eso conseguí meterme a la ducha. Lo sé, un pequeño paso para la mujer, un gran paso para la dueña del gato.

No me pregunteis porqué pero hoy en vez de ponerme como una cerda a desayunar bollería, me sentí fitness y me hice unas tostadas de aguacate con dados de jamón y un vaso de zumo.

Spoiler alert: no merece la pena. Mejor gorda y feliz, que fitness y amargada.

Y ahora que había dejado mi fugaz etapa fitness, estaba preparada para pasar página y prepararme para ir a trabajar, normalmente no trabajaba de mañanas, y menos un fin de semana, pero tenía que recuperar las horas que perdí de trabajo por… Bueno…. La sorpresa de Ulquiorra…

No, no era momento de ponerme sentimental.

-Céntrate Orihime-Y con unos cuantos cachetes en las mejillas me puse a buscar la ropa que iba a ponerme; pantalones negros rotos, botas negras de tacón, jersey fino blanco de manga larga, cárdigan azul cielo corto y un cinturón negro con la hebilla plateada para sujetar el jersey dentro del pantalón.

Me recogí el pelo en una trenza de raíz hasta más o menos la mitad e hice una coleta, me puse un poco de base para estar algo más presentable en el trabajo, máscara de pestañas y vaselina rosa para los labios.

Miro la hora en el móvil y sin darme otro minuto para tomar aire cojo bolso, abrigo, llaves y salgo corriendo de casa.

Hoy hace mejor tiempo que ayer, las nubes plagan el cielo de motas blancas, como el polvo en una casa deshabitada, y los rayos de sol que consiguen romper las nubes parecen una llamada del más allá, un mensaje de que al menos hoy todo irá bien.

Poco después llego a la panadería, entro por la puerta trasera, desactivo la alarma y mientras el termostato calienta la estancia empiezo a colocar las mesas y a sacar del frigorífico los pasteles. Me acerco a la zona de descanso y cojo el delantal para ponerme a trabajar.

Con la tienda ya abierta pongo música ambiente y me siento a esperar a que lleguen los clientes.

15 minutos

30 minutos

45 minutos

1 hora

-Grrr…

El estómago me estaba matando y no había ningún cliente a la vista desde hacía más de una hora…

Miro de reojo los pastelillos y me está tentando el de frutas del bosque y queso.

Un momento, antes de nada miremos las cámaras. Camino hacia el monitor del ordenador y veo que sigue habiendo un rinconcito detrás de la barra donde no llegan las cámaras... Está claro, es hora de la operación " no dejar ni una sola migaja de pastelillo 2", esperemos que esta salga mejor que la anterior.

Fase I: Coger el pastelillo con sumo cuidado,impidiendo su caída.

Fase II: Posarlo en la mesa de detrás mío.

Fase III: Girarme en dirección al pastelillo.

Fase IV: Dar un último vistazo a la puerta.

Fase V : Saborear el dulce sabor del pastelillo.

Fase VI : No ser descubiert...

-Parece que te pillo ocupada- Me giro rápido y sin poder evitarlo me atraganto con un pedazo de tarta al verle.

Intento tragar pero la comida me ha entrado por mal sitio y no puedo respirar, empiezo a mover las manos de forma frenética

-¡Orihime!- le veo cómo salta la barra y se coloca detrás mío posicionando su puño debajo de mi esternón y con la palma de su mano hace más fuerza para ayudarme a sacar lo que me esté ahogando.

El trozo de pastel sale despedido de mi boca y jadeante y casi sin fuerzas me agarro a la barra del mostrador para no caerme.

-¿Estás bien?

Agotada y recuperando la respiración cabeceo un sí.

-Dios mio Orihime…-Veo como se derrumba frente a mí- como sigamos encontrándonos en estas circunstancias lo mejor será quedar cerca de un hospital.

Le miro con una mezcla de sorpresa e incredulidad ¿Enserio creía que íbamos a volver a quedar?

-Ishida…- Con esfuerzo y con un poco de su ayuda consigo levantarme del suelo- No es por ser una borde pero preferiría no volverte a ver en la vida - Me limpio los pantalones como puedo y vuelvo a hablar - Es más, preferiría no haberte visto nunca, preferiría que ese coche me hubiera atropellado antes que volver a hablar contigo. Si ahora estamos así- Señalé a que estábamos de frente- Es porque no quiero deberte nada, ni siquiera un café ¿Lo entiendes?

-Lo entiendo, sólo…-Se pasa las manos por la nuca - Esperaba poder hablar las cosas aunque fuera sólo una vez… Necesitaba volver a verte-Le sigo mirando gélida, impasible ante su mirada risueña. Y sin mediar palabra me metí dentro del área de descanso para coger el dinero del café

-Toma el dinero

-Déjalo, no tienes que pagarme nada, después de todo fui yo quien te quiso invitar-Vuelve a sonreír y me repatea, que demonios, no me repatea, me jode hasta lo más profundo de mi ser que este mierdas me sonría después de todo lo que me hizo.

-He dicho- Cogí su mano y le puse el dinero en la palma- que lo cojas, no pienso deberte nada.

Me giro para volver a la barra pero Ishida envuelve su mano en mi muñeca frenandome en seco, hastiada giro la cabeza para mirarle y justo cuando estoy por gritarle que me suelte de una vez, siento como me entierra en su pecho y me abraza.

-Volveré día tras día hasta que hablemos- Me separa un poco de él y retoma su monólogo mientras pasa su mano por mi mejilla- Te prometo que lo arreglaré todo.

De nuevo estoy petrificada, qué espera que le diga, sinceramente lo único que me pide el cuerpo es empujarlo lejos de mí, pero antes de que pueda hacerlo ya ha cruzado la puerta de salida.

Genial, simplemente genial.