Narrado por Candy

- Señorita Candy le prometo que mañana hablaremos con detalle de todo lo referente al Señor William, hoy debe concentrarse en su fiesta de compromiso con el Señor Grandchester- asiento, tiene razón.

- Mira Terry ya llegamos- lo tomo fuerte de la mano. Bajamos del auto y vamos directo al salón de té, ahí todos nos esperan.

- ¡Hola chicos!- digo feliz al pasar la puerta.

- ¡Candy! - responden al unísono. Annie y Patty se acercan y me abrazan.

- Candy que bueno que ya están aquí- me dice Annie mirándome tiernamente. Stear saluda a Terry, mientras veo como Archie no está nada feliz.

- Archie, hermano, ven - lo anima Stear.

- Grandchester -

- Cornwell - se estrechan la mano con miradas serias.

- Estábamos preocupados pensando que el tren estaba atrasado- dice Patty.

- Llegamos hace un rato pero pasamos al Magnolia a ver a Albert -

- ¿Y cómo está él?-

- Mucho mejor, hoy vendrá a la fiesta - les digo feliz.

- ¿Candy o deberíamos llamarte Chica Chanel?- dice Archie con tono adulador. Me sonrojo furiosamente.

- Candy cuéntanos como fue todo eso, por favor- me dice Annie.

Hablamos un poco de Coco y la presentación. Terry me toma la mano y Archie se ve incómodo observando sus muestras de afecto, ojalá no armen un lio como lo hacían en el colegio.

George nos dirige a nuestras habitaciones, que por cierto, están muy alejadas una de la otra.

- Terry en medio de nuestras habitaciones están la de Archie, Stear y la tía abuela- le susurro haciendo un puchero. Él me mira pensativo.

- Señorita Candy, la tía abuela está en el estudio esperándola, luego quiere que el Señor Grandchester se una a la reunión, pero antes quiere conversarle a solas-trago grueso.

- Gracias George, voy de inmediato- me pongo muy nerviosa.

- Tranquila Pecas de seguro es una vieja gruñona como Sor Gray, y vaya que supiste como manejarla -

- A esa vieja cabeza dura, nunca la maneje Terry - niego con la cabeza.

- jajaja, sí Candy, sí lo hiciste, de verdad amor, a veces me sorprende que no reconozcas tu poder de persuasión- Me dijo amor, así que dejé de escuchar a partir de esa palabra.

- ¿Candy? - me pregunta mirándome a los ojos.

- Ahhh - tengo mariposas revoloteando en mi estómago y se me dificulta hablar, esto me pasa desde que lo conozco, es como si entrara en un estado de embobamiento, lo que más me sorprende es que ya soy su mujer, me ha hecho el amor tantas veces, que ya hasta perdí la cuenta y aún sigo poniéndome así de idiota por una palabra.

- Te gusta que te diga amor más de lo que pensé - me dice tomándome por la cintura posesivamente.

- Tengo que entrar ya - le digo soltándome del abrazo y al fin saliendo de mi estado de estupidez. Si alguien nos ve abrazados en

la mansión, se armaría un escándalo, la sociedad no permite esa clase de abrazos, ni siquiera para las parejas

casadas, así que si no me soltaba rápido terminaríamos excomulgados por Sor Gray II como la ha bautizado Terry. Me guiña el ojo mientras se queda sentado afuera. Entro rezando un padre nuestro para relajarme.

- Buenas Tardes tía abuela, ¿cómo está?- la saludo fingiendo aplomo.

- Candy, muy bien, por favor pasa y siéntate aquí - me dice tranquila, nos sentamos en unos finos sillones desde donde se ve el jardín.

- Bueno Candy esta vez sí me sorprendiste niña - me dice mirándome fijamente. Su mirada es indescifrable, aún no sé si me va a regañar o me va a felicitar - Tengo que confesar que cuando George me avisó que tu prometido era un actor estaba muy decepcionada, pero cuando me explicó que es el hijo del Duque de Grandchester no lo podía creer, has dado el paso más anhelado de nuestra familia y aún no creo que seas tú la responsable -no sé si sentirme feliz o indignada por sus palabras, así que me quedo callada.

- Candy tu belleza me recuerda muchísimo a Rose Marie, ella también se enamoró a tu edad y no hubo manera de evitar que se casara tan joven, así que ni lo intentaré contigo- asiento.

- El duque de Grandchester ya ha enviado la autorización para que se realice la boda, además de la confirmación de su asistencia y la del abogado de la corona, para que todo sea oficial-

- Candy quiero que sepas que esto nos cambiará la vida a todos y por supuesto, más a ti- la miro extrañada.

- Contrataremos un equipo de seguridad para ustedes, el duque insistió mucho en el tema -

- No estoy de acuerdo tía abuela -

- No es algo que se pueda negociar- aprieto mi vestido con las manos, sería imposible discutir con ella, está acostumbrada a hacer lo que quiere.

- Ahora hay otro tema que George me comentó que ya tienes conocimiento, el Sr William está desaparecido y tu futuro suegro está ayudándonos mucho con su búsqueda, ese chico siempre ha sido el hijo que nunca tuve, hemos estado muy angustiados estos meses - ¿Chico? Recuerdo el libro de biología de la clase 1905.

- Tía abuela...- estoy por preguntarle cuando tocan a la puerta.

- Sí George adelante - entra George junto a Terry.

- Buenas tardes, mi nombre es Terrence Grandchester, a sus pies mi señora- Terry le besa la mano mientras hace un derroche de aristocracia, sensualidad y buenos modales. A mí claro, que ya se me aflojaron las piernas, miro a la tía abuela y creo que está peor que yo, tiene una cara de embobamiento nunca antes vista. Terry sí sabe cómo usar sus encantos.

- Soy la Señorita Elroy Ardley, muchísimo gusto su Excelencia- la tía hace una reverencia exagerada. Hasta el serio de George está al borde de una risita, no sé si por lo de Señorita o por la sobreactuación que está haciendo, pero atinamos a cerrar fuerte los ojos para tratar de disimular.

- Por favor, llámeme Terrence- le dice manteniendo su porte aristocrático.

- Está bien Terrence, por favor tomen asiento- nos dirigimos al gran escritorio.

- El embajador de Estados Unidos en Inglaterra, el rey George V y su padre el Duque de Grandchester, están muy interesados en que su boda sea un acontecimiento internacional - nos miramos sorprendidos.

- Se podría explicar mejor, Señorita- Terry pregunta, enfatizando el señorita, aunque la tía nunca se haya casado, el señorita es algo inusual a su edad.

- Como saben estamos en tiempo de guerra y como un símbolo de unión entre los aliados quisieran darle una alegría a la gente y que mejor que uniendo por primera vez a un noble inglés con una americana- dice serena.

- Tía abuela no creo que nuestro matrimonio tenga tal importancia- le respondo.

- Candy, niña, ¿cómo no lo ves? Claro que tiene esa importancia, además hemos arreglado varios negocios que nos favorecen a ambas familias, en tiempo de guerra es sumamente importante poder fortalecernos- siento como esta boda poco a poco se convierte en un espectáculo-negocio y me siento incómoda, lo único que quiero es casarme con Terry aunque sea en una capilla sin invitados, solo él y yo.

- Señorita Candy, si me permite, mire esto como algo positivo en tiempos de guerra, hará que la gente piense en algo diferente, y no solo en la cantidad muertos que hay todos los días - recuerdo a Stear, Dios mío qué hubiéramos hecho si se hubiera ido a la guerra... aunque lo de la boda ostentosa aún me parece bastante banal, trato de pensar en el punto de George y me imagino a Annie y a Patty hablando con bastante ilusión de una boda así.

- ¿Y qué se supone que tendríamos que hacer? - pregunto algo resignada, miro a Terry y está callado, pero expectante a todo lo que digo.

- Sería una boda en la Catedral de San Patricio de Nueva York, con mucha gente importante de nuestro Gobierno, y la realeza inglesa, más nuestros invitados claro, luego daríamos una recepción nunca antes vista en América, en los jardines de la Mansión Ardley - estoy pensativa mientras que Terry no ha opinado nada.

- Nos podrían dar un tiempo a solas- me levanto tomando de la mano a Terry y entramos en la biblioteca del estudio que es casi tan grande como la del San Pablo.

- Terry ¿qué pasa? ¿Porqué no has opinado?-

- Pecas, la boda podría ser debajo de un árbol o con el espectáculo que ellos quieren, sinceramente me da lo mismo, mientras que ese día seas oficialmente mi esposa - me dice mirándome directamente a los ojos, le sonrío.- Yo haré lo que tú quieras, solo prométeme que no me plantarás en el altar-me dice divertido.

- Jamás - lo beso tiernamente en los labios, estamos bastante lejos del escritorio, justo detrás de un gran librero que nos da privacidad.

- ¿Entonces aceptamos ese gran alboroto?-

- Te lo repito Candy, si quieres tener una boda de princesa es ahora o nunca, pero yo igual seré tu príncipe en la catedral o en una simple capilla-

- Y si cada uno de los invitados en lugar de darnos regalos, donara algo para los huérfanos o para los heridos de guerra ¿se podría hacer algo así? -

- Candy puedes hacer lo que quieras -

- Está bien, solo aceptaremos si detrás de todo este espectáculo podemos ayudar a la gente realmente-

Le explico cuáles serían nuestras condiciones a la tía y a George, la tía no está muy convencida pero al ver mi total negativa a hacerlo de otro modo, termina aceptando.

El duque ha querido que Eleonor sea parte de los preparativos como representante de los Grandchester, Terry se sorprende, aunque Eli ya nos contó que se han intercambiado varias cartas, parece que están en mejores términos de lo que imaginamos.

- Ahora sí Candy, deberías ir ya a arreglarte para la fiesta, falta muy poco tiempo para que los invitados comiencen a llegar- salgo rumbo a mi habitación despidiendo a Terry que también se irá a vestir. Cuando entro están Annie, Patty y Dorothy esperándome.

- ¡Oh que felicidad están aquí!-

- Sí, le pedimos a la tía Elroy que pudiéramos arreglarnos todas juntas, ya que mañana te vas -

- Es cierto, qué rápido...-

- Te vamos a extrañar Candy...- nos damos un fraternal abrazo, para luego comenzar la locura de arreglarnos en tiempo récord. Annie queda boquiabierta viendo mi vestido.

- ¡Por Dios Candy! Es digno de una princesa-

- En realidad sí fue hecho para una princesa, pero ella no lo pudo usar, así que Coco me lo envió - le cuento- y debo usar esta tiara- la sacó de su preciosa cajita, Paty y Annie están extasiadas.

- Por Dios Candy debe valer una fortuna si fue de la Reina Victoria -

- Lo sé, traté de rechazarla, pero es una reliquia de los Grandchester, así que no pude negarme-

- Es un sueño - dicen mirando la joya.

Me ayudan a vestirme y el vestido me ajusta a la perfección.

- Candy, Terry va a enloquecer cuando te mire - me dice Patty.

- Ustedes también están muy hermosas y lo mejor es que tenemos a nuestros tres caballeros esperándonos- estamos muy felices, hoy sin duda será una noche especial para todas.

Llega la hora de la fiesta y comienzan a llegar un sin fin de invitados.

Terry me esperará al inicio de la gran escalera central para bajar juntos.

- Candy, Terry ya está esperándote - siento como un gran revoloteo comienza en mi estómago y respiro muy fuerte para darme confianza.

- Tranquila Candy - me susurra Patty.

Asiento con la mirada y comienzo a caminar hasta donde está esperándome, siento como mi corazón late desbocado, si así me siento hoy, ni imagino lo que sentiré el día que camine hacia el altar.

Lo examino, él está vestido con un traje negro que se ajusta en sus brazos, se ha puesto una colita en su cabello, se ve increíblemente sensual, me extiende la mano y me mira extasiado.

- Candy estás preciosa - me susurra muy cerca de mi oído y mi piel se eriza desde los pies hasta la punta de mi cabello, su voz de barítono siempre me hace vibrar.

Me ofrece su brazo y bajamos por la gran escalera, me siento segura

estando a su lado y olvido por fin mi nerviosismo.

Todos los asistentes están en silencio contemplando el momento,

observo a muchos periodistas entre la gente y de repente nos

ciegan los flashes incandecentes, la tía Elroy nos recibe al final de

la escalera.

- Buenas noches a todos, bienvenidos a la Mansión Ardley,

queremos anunciar oficialmente la boda de nuestra querida Candice Ardley con el sobrino de su Alteza Real George V de Inglaterra e hijo del Duque de Grandchester, Marqués Terrence Graham Grandchester- Se escuchan sonidos de asombro y luego todo el mundo aplaude.

- Además anunciamos que la boda se hará en la Catedral de San

Patricio en la ciudad de Nueva York en tres semanas, el 31 de diciembre, con la presencia de la realeza de Inglaterra y representantes del Gobierno de Estados Unidos- La gente está boquiabierta en especial los periodistas, Terry paso de

ser el gran actor de Broadway al Marqués Terrence Graham

Grandchester, sobrino del rey de Inglaterra.

Los periodistas comienzan a hacer muchísimas preguntas.

- No responderemos preguntas el día de hoy, la pareja dará una entrevista exclusiva esta semana y ahí conocerán más detalles, ahora disfruten de la fiesta ¡Salud! -

En ese momento entra Albert muy sonriente por la puerta. La tía abuela y George tienen una expresión como si hubieran visto un fantasma.

- ¡¡William!!!- grita la tía abuela, antes de desvanecerse, Terry logra sujetarla antes de que se golpee en el piso.

Albert mira asustado la escena, mientras un mesero choca contra él, golpeándolo fuertemente en la cabeza con una botella de Champagne.

- ¿William?? Candy, tu tía llamó William a Albert- me dice Terry sorprendido.

- ¡Oh Dios mío!- grito mientras corro hacia Albert.

Continuará...