Sakura sintió como si una llamarada entrara por sus fosas nasales y recorriera todas sus venas, provocando que todos sus músculos se tensaran y que ella apretara los puños y los dientes para intentar contenerse.

Syaoran apretó su agarre al sentir la tensión de Sakura, temiendo que perdiera el control.

Ella abrió sus ojos rojos y los clavó en Tomoyo.

-Hueles mejor que nunca- le dijo a su mejor amiga en voz baja.

Tomoyo sonrió, nerviosa.

-¿Te dan ganas de matarme?- preguntó con voz temblorosa.

Sakura volvió a inspirar, sintiendo de nuevo ese fuego por todo su cuerpo.

Pero no, podía controlar las ansias de sangre que le entraban al oler a su amiga.

-Un poco, pero prefiero que sigas viva- dijo, respondiendo a su sonrisa.

Syaoran y Meiling miraban a Sakura con la boca abierta.

-Creo que puedes soltarme- murmuró Sakura, girando la cabeza para mirar a Syaoran.

El chico frunció el ceño.

-No sé si debería, aunque ahora puedas resistir las ganas de beber su sangre en cualquier momento podrías querer lanzarte sobre ella-.

Sakura puso los ojos en blanco.

-Es mi amiga, no pienso matarla-.

De nuevo, los dos vampiros de sangre pura estaban alucinando.

-Parece que se puede controlar igual de bien que nosotros... las Sangui Sirenis no son humanas normales, tal vez por eso tampoco es una vampira normal- murmuró Meiling, como hablando consigo misma.

Syaoran avanzó más, sin soltar a Sakura, hasta que ella estuvo solo a medio metro de Tomoyo.

-¿Y ahora?- preguntó, intrigado.

Sakura volvió a inspirar lentamente sin despegar los ojos rojos de Tomoyo.

-Igual, huele deliciosa y me encantaría desgarrar su cuello... pero no lo haré- dijo Sakura con voz divertida.

Sus ojos bajaron hasta lo que Tomoyo tenía entre los brazos.

-¿Puedo verlo?- preguntó, nerviosa.

Tomoyo asintió y apartó la manta que cubría al bebé.

Sakura se quedó sin aliento al ver que sus mismos ojos verdes le devolvían la mirada.

Syaoran también se quedó paralizado.

-Tiene tus ojos- murmuró el chico, maravillado.

-Pero es igualito a ti, primo- comentó Meiling con una sonrisa.

Sakura volvió a girar la cabeza y miró a Syaoran.

-Suéltame- susurró.

Syaoran la miró con la duda asomando por sus ojos ambarinos.

-De verdad, estoy segura de que puedes soltarme. No me arriesgaría si viera que puedo atacar a Tomoyo- añadió ella.

Syaoran miró a su prima.

-¿Qué hago?-.

Ella se colocó al lado de Tomoyo.

-Vamos a darle una oportunidad, si hace algún intento de morder a Tomoyo la atraparé al momento-.

Syaoran soltó a Sakura pero se quedó junto a ella, muy pendiente de sus movimientos.

Ella alargó los brazos y tocó las mejillas de su amiga.

-Estás caliente- susurró.

-Y tú estás muy fría- respondió Tomoyo.

Sakura cogió al bebé en brazos y lo observó unos segundos sin decir nada.

El pequeño sonrió y alargó sus bracitos para tocarle la cara.

-Sabe que eres su madre- dijo Meiling, sonriendo.

-Te llamarás Hiro, ¿te gusta?- preguntó Sakura mientras le tocaba la nariz.

Hiro ensanchó su sonrisa y giró la cabeza, mirando fijamente a Syaoran.

El vampiro se tensó de inmediato.

-Si por él fuera no habrías nacido así que ni lo mires- gruñó Sakura.

Syaoran suspiró.

-Eso no es justo, yo solo intentaba que no murieras... ¿no me vas a dejar cogerlo?- dijo él en voz baja.

Sakura lo miró con mala cara.

-No- gruñó con voz grave.

Volvió a dejar a Hiro en los brazos de Tomoyo se alejó unos pasos, suspirando.

Tomoyo se acercó de nuevo a Sakura y le tocó la mejilla.

Sakura se tensó de golpe al sentir que sus colmillos se alargaban.

-Tomoyo... no me toques por favor, estás demasiado cerca y me cuesta mucho resistirme- murmuró Sakura, apretando los dientes.

Tomoyo se alejó rápidamente y Meiling se acercó a ella, abrazándola.

Sakura miró a las dos chicas.

-Será mejor que os marchéis, Syaoran va a pagar por lo que me ha hecho- dijo mientras apretaba los puños con furia.

-Intenta no matarlo- respondió Meiling mientras sonreía de forma burlona.

Sakura le respondió con una media sonrisa.

-No prometo nada-.

Las dos chicas salieron con Hiro, cerrando la puerta del cuarto.

Sakura se giró para encarar a Syaoran, ya no había ni rastro de esa sonrisa en su rostro.

Ahora estaba furiosa.

El chico se acercó a una mochila sin decir nada y cogió un termo lleno de hielo.

Metió la mano en el hielo, sacó una bolsa de sangre y se la lanzó a Sakura.

-Bebe, lo necesitas-.

Ella rompió una esquina de la bolsa y la estrujó mientras se bebía todo el contenido.

Al terminar se limpió los labios con una mano y tiró la bolsa vacía al suelo.

-Que puto asco- gruñó.

-¿No tenía buen sabor?- preguntó Syaoran, extrañado.

-Sabía genial, pero me da asco pensar que estoy bebiendo sangre humana-.

Él se quedó mirando a Sakura en silencio, esperando a que le dijera todo lo que estaba pasando por su mente.

-¡Cómo has podido hacerme esto!- chilló, golpeándolo en el pecho.

Syaoran no se movió.

-Era la única forma de no perderte- respondió él.

Sakura frunció el ceño y le enseñó los colmillos.

-¡Yo no quería ser vampira!¡Te lo dije mil veces!-.

Syaoran suspiró.

-Lo sé, he sido un poco egoísta-.

-¿Un poco?- preguntó Sakura, alterada.

Se dejó llevar por la furia y golpeó varias veces a Syaoran, aunque no le hizo ningún daño.

Syaoran la sujetó por los hombros.

-Ya basta, tranquilízate- gruñó con los ojos rojos.

-¿Que me tranquilice? Me has condenado a vivir siendo una chupasangre cuando durante toda mi vida he aprendido a odiarlos. Ahora me pasaré el resto de mi asquerosa vida intentando no matar a mis amigos, me ha costado mucho no saltar sobre Tomoyo para clavar mis colmillos en su yugular- contestó ella con voz dura.

-Pero no lo has hecho, has podido reprimirte. Eso es muy buena señal, Sakura. Vas a poder controlar tus impulsos casi tan bien como yo- dijo Syaoran en voz baja.

Ella hizo una mueca de angustia.

-Touya... ¿qué dirá Touya cuando me vea así? va a odiarme... y yo querré beberme toda su sangre- murmuró Sakura mientras se tapaba la cara con las manos.

Syaoran se acercó para intentar abrazarla pero ella se sacudió, apartándose de él.

-No me toques, no quiero que vuelvas a tocarme- escupió entre dientes.

-¿De verdad vas a odiarme? Ahora podremos ser una familia y ser felices, no todo es tan malo como lo pintas- dijo Syaoran, frunciendo el ceño.

Sakura apartó las manos y lo taladró con sus ojos rojos.

-¿Familia? Tú no querías que ese niño naciera, no vengas ahora con ser una familia-.

-Me gusta que tenga tus ojos- susurró Syaoran, sonriendo.

Sakura apretó los puños.

-No hables de él, nunca lo has querido-.

-Lo que no quería es que dieras tu vida a cambio de la suya. Pero ahora podré teneros a los dos, a ti y a mi hijo-.

Sakura volvió a golpearlo en el pecho.

-¡No lo llames hijo!¡No dejaré que te acerques a él, no te lo mereces!- gritó, enfadada.

Gruñó mirando a Syaoran y salió de la habitación, bajando las escaleras.

Syaoran corrió detrás de ella.

Meiling se levantó de un salto al verla entrar en el salón y acercarse a Tomoyo.

-Tranquila, estoy bien. Solo quiero a Hiro- dijo Sakura para tranquilizarla.

Se aproximó lentamente a Tomoyo para no asustarla y sujetó a Hiro entre sus brazos.

-Voy a volver a la ciudad, no quiero estar cerca de él- dijo mientras señalaba con sus ojos a Syaoran, que estaba en la entrada.

-Entonces vamos contigo- contestó Tomoyo, levantándose.

-Tú no corres tan rápido como nosotros, Sakura. Si quieres ir a la ciudad yo te llevaré- murmuró Syaoran.

Ella lo miró con odio.

-No quiero que vuelvas a acercarte a mí- gruñó con rabia.

Syaoran apretó los labios.

-Te prometí que no volvería a alejarme y pienso cumplirlo-.

-Me importan una mierda tus promesas. No te quiero cerca de nosotros- dijo mientras se acercaba a la puerta de la torre y la abría.

Acababa de ponerse el sol y todavía quedaba algo de luz en el ambiente.

Tomoyo se subió en la espalda de Meiling y ella sujetó sus piernas, saliendo de la torre tras Sakura.

-Sakura... no hagas esto- pidió Syaoran, saliendo también.

Ella no contestó y empezó a correr.

Meiling se colocó a su lado para que la siguiera y corrió despacio, a la velocidad de Sakura.

Sakura se sorprendió al ver que podía correr bastante más rápido que cuando era humana y sin cansarse.

-La ciudad está llena de humanos, Sakura. No sé si es buena idea que vuelvas- dijo Meiling.

-No les haré nada, no pienso ser un monstruo asesino- gruñó ella con rabia.

Escucharon ruido detrás de ellas, Sakura miró de reojo hacia atrás y vio que Syaoran las estaba siguiendo.

-¡Te odio con todas mis fuerzas!- gritó.

Meiling reprimió una sonrisa.

-Ahora lo sientes todo con más intensidad. Recuerda que del odio al amor solo hay un paso-.

-¡Y una mierda!- respondió Sakura.

Hiro se removió en los brazos de Sakura y la miró fijamente.

Ella al momento se calmó.

-Lo siento, no volveré a gritar- murmuró mientras dejaba un beso en su frente.

Las dos vampiras siguieron corriendo, seguidas de cerca por Syaoran.


Al llegar a las afueras de la ciudad, Sakura se detuvo.

Le pidió a Tomoyo las gafas de Eriol, ella las sacó de la mochila y se las dio a su amiga.

Al menos así nadie vería sus ojos rojos, primero quería hablar con Touya y después buscaría al consejo para explicarles lo que había pasado.

Empezaron a caminar por la ciudad a velocidad humana, Meiling se mantenía muy cerca de Sakura.

Syaoran las seguía a unos metros de distancia.

-Tú nunca has matado a un humano para alimentarte, ¿verdad, Meiling?- preguntó Sakura.

Ella sonrió.

-No, nunca. De pequeña mi padre me traía sangre y en cuanto crecí aprendí a controlar las mentes humanas muy rápido y no me dejé llevar por las ansias de sangre ni una vez- dijo ella con voz orgullosa.

Sakura suspiró.

-Espero que yo también sea lo suficientemente fuerte como para resistir, no quiero herir a nadie-.

Seguían andando, cruzándose tanto con humanos como con vampiros.

-Lo estás haciendo genial, estás rodeada de humanos y consigues controlarte- la alabó Meiling.

-No sin esfuerzo, aunque tener a Hiro cerca me ayuda a calmarme- gruñó Sakura, que llevaba a su hijo en brazos.

Volvió a mirar de reojo a Syaoran y resopló.

-No te va a dejar sola, aunque no quieras estar con él te va a vigilar para que no hagas daño a ningún humano- murmuró Meiling.

Sakura apretó los dientes y no dijo nada.

Llegaron hasta la puerta del edificio en el que ella vivía con Syaoran.

-Tomoyo, sé que es tarde pero ve a buscar a Touya y dile que necesito que venga- pidió Sakura.

Tomoyo asintió y echó a correr, perdiéndose entre las calles.

Sakura se giró para mirar a Syaoran.

-No te atrevas a entrar en el edificio- gruñó.

El chico entrecerró los ojos.

-De acuerdo, me quedaré aquí. Pero subiré cuando llegue Touya- dijo, apoyándose al lado de la puerta de entrada.

Sakura volvió a gruñir enseñándole sus colmillos a Syaoran.

-No puedes entrar. Meiling estará conmigo cuando venga Touya, tú quédate lejos de mí-.

Dicho esto, subió por las escaleras y Meiling la siguió.

Syaoran suspiró y se cruzó de brazos, mirando el suelo.

-Es la segunda vez que me dice que me aleje... pero esta vez no me iré, esperaré lo que haga falta hasta que me perdone y la vigilaré para que no haga nada de lo que se pueda arrepentir- murmuró para sí mismo.

Levantó la vista cuando oyó unos pasos.

Tomoyo venía caminando hacia él con Touya a su lado.

El hermano de Sakura frunció el ceño al ver a Syaoran.

-¿Qué haces aquí?- preguntó.

El vampiro se encogió de hombros.

-Tu hermana está enfadada conmigo- se limitó a responder.

Touya levantó un puño.

-Si le has hecho algo malo me las pagarás- le advirtió.

El vampiro sonrió de forma malvada.

-Me gustará verte intentando hacerme daño- gruñó.

Tomoyo se puso entre los dos.

-Ya está bien, no os peleéis. Sakura te espera arriba, Touya-.

Touya echó una última mirada envenenada a Syaoran y subió las escaleras del edificio.