Disclaimer: KHR no es de mi propiedad. Podemos disfrutar de esta obra gracias a la gran Amano-san, yo solo escribo sin fines de lucro, meramente por diversión. Si fuera mío habría hecho a Haru la protagonista y con todo un harem(?) :v Lo único que me pertenece son los OC principales, los demás corresponden a sus respectivas creadoras C:

Notas Autora: ¡Hola, hola! :) ¿Qué tal les esta yendo? Pues como verán hoy es día de actualización, yeihhh! Me alegra que por lo menos la cuarentena me permita seguir cierto horario y eso me ayuda aunque la musa inspiradora no ande muy activa. Comprobé que seguir un buen horario ayuda, y todo fue a través de unos videos en youtube que una de mis autoras favoritas de FF ha estado subiendo.

Espero que visiten su canal, el cual se llama: Los universos de Liz.

Bueno, siguiendo con el tema, les traigo un nuevo capítulo de esta historia, que como siempre agradezco a todas aquellas personitas que la siguen aún en las penumbras xD nos acercamos peligrosamente a los últimos capítulo, de los cuales ya estoy trabajando. Si nada pasa, pues creo... "creo" que si podré terminar la historia en este año. Eso me dará satisfacción de ver mi historia terminada, y proseguir con otra por allí que también se quedó en un momento bastante intrigoso xD
Pero como ya no quiero entretenerles, los dejo con la lectura, lo que me falte se los diré al final.

Nos leemos abajito :)

AVISO: A partir de los capítulos anteriores la trama original del manga sera cambiada totalmente. Esta historia esta situada después del final del ANIME, por lo que los siguientes sucesos serán como un universo paralelo :v

Un ejemplo de ellos será la escena de Enma, cuya aparición en la vida de Tsuna será diferente a la del manga ;)

Advertencia: Probablemente haya OOC (Out of Character) pero intentaré que no sea tan obvio. Este fic es SECUELA o continuación de mi anterior fic. Si eres nuevo (a) en la lectura, puedes pasar a mi perfil para leer la primera parte y puedas comprender con mayor facilidad la historia. Debido al universo en el que se desarrolla la historia, algunos personajes canon como Enma y otros, tendrán una aparición diferente a la del manga, así como otros personas que no tendrán tanta relevancia dentro de este fic (Bianchi, Lambo, I-pin, etc)

Aclaraciones:

Cursiva- Flashback, Recuerdos, palabras extranjeras(?), etc...

«Pensamientos» ...

Negritas: Frases en Italiano -

(Palabras subrayadas) : Traducción del italiano (?) :v

Fic dedicado a: Las lectoras y creadoras de OC para esta historia. Gracias por seguir apoyándome con este proyecto, aunque es el que más me ha costado seguir pero siempre están apoyándome. Muchas gracias :3

RESUMEN DEL CAPÍTULO ANTERIOR: Nuevos entrenamientos comienzan, algunos de muy buena forma y otros con el pie izquierdo, sin embargo el propósito que los une sigue siendo el mismo, ganar a Il Giudizio. Los sentimientos están a flor de piel, y muchos de ellos se revelan. Poco a poco los guardianes de Vongola y Ghiaccio se unen más, generando confianza y trabajo en equipo. Por su parte, Mukuro es liberado y custodiado por Megumi y Denev, quienes tienen una conversación que refuerza su amistad y lazo inquebrantable. ¿Qué les esperará en el futuro?


~ Nuova Alba della primavera ~

Capítulo XXIV: Destino atado


Aquella tarde, después del entrenamiento, Shito había decidido dar una vuelta por la ciudad para despejar su mente. Los últimos días había estado sumergido en información relacionada a las piedras elementales y su funcionamiento contra las llamas de última voluntad. Durante sus años como recolector de información esta era la primera vez que se encontraba contra la pared, pues este desconocido poder había existido muchos años atrás, así que era casi imposible recolectar datos 100% confiables.

Scarlet y Shuuya habían hecho un buen trabajo investigando a los antecesores de este poder y los lugares de origen, pero ya que Pietre Elementari había desaparecido muchos años atrás y sin dejar rastro, ninguna persona tenía información verídica. Sumado a eso, no había un testigo ocular que supiera de su funcionamiento, por lo que cualquier dato era extraído de supuestos rumores. Los mismos rumores que circulaban sobre una quinta piedra.

«No es posible… ni siquiera hay un dato que nos dé un porcentaje a favor de su existencia» pensó con preocupación, sentándose en una banca del parquecito cercano al vecindario.

Y si existiera, ¿dónde se encuentra? Ni siquiera la historia de Italia regido por los cuatro antepasados daba una pista sobre ello. Nunca había existido un quinto regente.

Shito se cruzó de brazos, suspirando.

¿Cómo era que Il Giudizio había tenido acceso a ese poder? Aún había tantas cosas que se preguntaba sin tener una respuesta. No sabía qué era lo que les esperaba en su lucha contra ellos, aún cuando los Vongola ayudarán en su misión mejorando en el uso de sus llamas de última voluntad, no estaba seguro si Il Giudizio les guardaba alguna sorpresa.

Y luego estaba el sospechoso viaje realizado por su hermana y su mejor amigo. ¿A dónde habían ido a escasos días de su lucha? Al menos esperaba que nada malo les sucediera.

Mientras meditaba en todos aquellos problemas, sintió como una pequeña espalda se chocaba con la suya, sentándose tras de él en la misma banca. Escuchó el leve sonido emitido por unos audífonos que seguramente estaban a todo volumen, y de inmediato supo de qué persona se trataba.

— Creí que seguías en la escuela Namimori, Hitomi — mencionó el chico sin darse la vuelta.

Ella apagó su mp3, mientras descansaba la cabeza en la espalda de su líder.

— Salí de allí hace unas horas — respondió simplona.

— ¿Decidiste escapar de Hibari-senpai? — preguntó bromista. Quizás uno de los guardianes más difíciles le había tocado a su querida amiga. — Perdona si te he dejado un trabajo muy complicado.

Ella sonrió divertida.

— Descuida, en realidad es bastante interesante. Como decirlo…— la chica del mechón morado jugueteó con el cable de sus audífonos — es motivante porque Hibari Kyouya es demasiado perfeccionista. No me disgusta trabajar con él…

— ¿De verdad? Ya me parecía que últimamente estabas algo cambiada — escuchó decir a su líder. Su tono de voz parecía ligeramente sospechoso — ¿Puedo saber qué es lo que te agrada tanto?

De nuevo se hacía presente el líder sobreprotector de siempre.

— Él… me recuerda bastante a mi yo del pasado…— confesó Hitomi. Shito la vio de reojo tras de él — ¿recuerdas cuando me uní a Ghiaccio? Quería hacer todo por mi cuenta, pues no confiaba en que otros pudieran seguir mi paso. El trabajo en equipo no era lo mío, por eso nunca me uní a ninguna familia. Hasta que llegó mi brujo encantador.

— Así que ahora me llamas así, ¿eh? — Shito estiró su mano para revolverle el cabello.

— Es tu culpa por lanzarme un hechizo, gracias a eso ahora no puedo separarme de ustedes — bromeó la joven.

Ambos rieron al recordar viejos tiempos.

— Sé que siendo la nube de Vongola, él trabaja a la distancia, pero aún así siempre se mantendrá bajo su Cielo. Verlo me hace pensar si en algún momento tendrá la necesidad de sentirse unido a alguien, como yo lo hice en su momento — finalizó Hitomi.

Shito comprendió las palabras de su guardiana.

— No conozco demasiado a Hibari-senpai, pero sé que a pesar de no estar especialmente unido a Tsuna y los demás chicos, él estaría dispuesto a arriesgarse por ellos si es necesario — comentó el ojirrojo. — Él ya tiene un lazo con Vongola, pero de diferente manera que el resto. Pero ya que tú comprendes ese sentimiento, quizás puedas ayudarle a cambiar su perspectiva. Si es así, no voy a impedírtelo pero… — Shito pausó un momento — prométeme que tendrás cuidado. Cuidar a mis amigos siempre va a hacer más importante para mí, más que cualquier otra cosa.

Hitomi sonrió, colocando su mano en la de Shito.

— ¿Tienes miedo de que los cambie por Hibari Kyouya? — volvió a preguntar, gastándole una broma.

— Mmm… ¿será posible? Entonces… ¿debo lanzar otro hechizo sobre ti? — le siguió el juego Shito, mientras ambos reían.

Sin embargo la atmósfera fue rota cuando el prefecto apareció frente a ellos, sorprendiéndolos.

— Herbívora — le habló con su habitual tono frío, mientras intercalaba su mirada entre la chica y su mano, que seguía sosteniendo la de Shito.

— ¿Eh? Aún sigues tardando en encontrarme — respondió con simpleza, restándole importancia — los puntos estratégicos que estudiamos, debes memorizarlos.

Shito vio a su guardiana y el prefecto de Namichuu, dándose cuenta que estaban en medio de su entrenamiento.

— Cambiaste la trayectoria — volvió a hablar el azabache, ignorando a Shito.

Hitomi negó con desaprobación.

— Ya conoces la ciudad como la palma de tu mano, pero aún evades puntos importantes, nuestro enemigo no tendrá contemplaciones — respondió ella.

— El bebé dijo que me mostrarías algo más interesante — contradijo Hibari.

Había accedido a esos entrenamientos solo porque la chica había demostrado su valía y porque Reborn le aseguraba pelear con sujetos fuertes. Pero no tenía sentido si no sacaba algún provecho.

— Solo después de completar nuestra rutina, además siendo tú los dominarás rápidamente.

— Vamos hacerlo ahora — sin esperar más tiempo, Hibari lanzó una de sus tonfas en medio de Shito y Hitomi, creando distancia entre ambos.

Hitomi le hizo una mala cara al prefecto. ¿Por qué de repente estaba tan irritado?

Shito se puso de pie.

— Creo que sería mejor cerrar su horario de entrenamiento ahora, Hibari-senpai — dijo, revisando el reloj en su muñeca. — Hitomi también necesita descansar, debemos ir a casa.

Hibari le miró con serenidad.

— No me interesan los asuntos que tenga que resolver la manada de herbívoros. Puedo encargarme de esto, pero no veo determinación de su parte. Ōkawa Shito, hazte a un lado.

— Oye Hibari Kyouya, ¿cómo puedes decirle eso a Shito? — recriminó de inmediato la del mechón morado — Tú no conoces todo lo que…

La mirada que Shito le dio la detuvo de continuar.

— Agradezco la observación, Hibari-senpai — respondió, sin bajar la mirada — pero estoy seguro que estás al tanto de los pro y contra ya que te has enfrentado a uno de ellos. Sé que conservas las memorias de tu yo del futuro, el cual entrenaba arduamente con Tsuna, por eso me gustaría que llevaras a cabo el mismo tipo de estrategias con Il Giudizio. Ya que eres el guardián más fuerte de Vongola, voy a confiarte a mi preciada guardiana. Pero necesitarás algo más que trabajo solitario, esta vez nuestra lucha es diferente — finalizó el ojirrojo recogiendo sus pertenencias, después dirigió una mirada a Hitomi — No regreses demasiado tarde, Hitomi.

Después de decir aquellas palabras dio media vuelta dejándoles solos.

Los orbes azules se fijaron en el azabache.

— Vamos ahora Kyouya — dijo finalmente con un suspiro, ambos siguieron el camino hacia el templo de Namimori.

Hibari miró a su alrededor recordando las palabras del chico Ghiaccio. Su "yo" del futuro tenía una entrada hacia la base Vongola en ese mismo lugar.

— Tengo curiosidad por algo… — la voz de Hitomi lo regresó a la realidad, centrando su atención en ella — ¿Cómo eras en ese futuro? Sé lo que dicen los informes, pero no es lo mismo a que me lo digas tú.

— No hay nada diferente — respondió sin mucho interés — tampoco es como que los herbívoros hayan cambiado algo.

— Eh ~ … — Hitomi lo escudriñó con la mirada — ¿De verdad? ¿Incluso el Décimo era igual de cobarde?

— No demasiado… — soltó repentinamente y Hitomi pudo darse cuenta de una leve sonrisa que apareció en su rostro — por un momento supo convertirse en un carnívoro. Tal vez… — pausó un breve momento, eligiendo las palabras adecuadas — sea posible verlo nuevamente.

«Él ya tiene un lazo con Vongola, pero de diferente manera que el resto»

Las palabras de Shito resonaron en su cabeza. Tenía razón al pensar aquello de Hibari, pues aunque no lo dijera con palabras parecía aceptar al líder de Vongola.

Sin duda ella quería apoyar a esa nube solitaria. Al pensar eso no pudo evitar reír, no lo habría imaginado el primer día que se vieron pero el pasar tiempo a su lado le había cambiado muchos de sus pensamientos.

— ¿Qué es lo gracioso? — el tono sereno de Hibari atrajo su atención.

Sonrió más ampliamente y camino hacia él con decisión hasta quedar frente a frente. Se elevó de puntillas y, mientras sujetaba el rostro del prefecto con ambas manos, le plantó un beso en los labios.

— Es mi turno de tomar la delantera — declaró en tono desafiante, sin dejar de verlo.

Si pensaba realmente en ella como la "Reina de los herbívoros" le demostraría que estaba equivocado.

Pero, antes de que se alejara, Hibari la tomó del brazo, acercándola nuevamente a él.

— Veremos si tienes lo necesario — respondió y sus labios se unieron nuevamente a los de ella.

Quedaba claro que el vínculo con Vongola no era el único que estaba desarrollándose, y lo que sucediera de allí en adelante influiría de manera significativa en sus vidas.


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Los ojos de Mukuro se abrieron lentamente mientras trataba de acostumbrarse a la luz que había en aquella habitación. Era obvio que no se encontraba en la prisión de Vindicare, pero ¿en qué lugar estaba ahora? ¿Quién lo había sacado de allí? Sus preguntas fueron contestadas cuando una presencia lo alertó; sabía que no contaba con su tridente en ese momento y su cuerpo no estaba en la mejor condición, por tanto activo su ojo para utilizar su habilidad si era necesario.

— ¿Quién está ahí? — preguntó con firmeza. Sea quien fuera no tendría una batalla fácil.

— Estás despierto, Rokudo Mukuro — el peli-índigo vio acercarse a un joven de cabellos y ojos záfiro.

— ¿Quién eres?

— Mi nombre es Denev Ghiaccio — respondió.

Mukuro observó detenidamente al joven. Ghiaccio… así que se trataba de eso.

— Kufufufu~ así que Denev… ¿eres acaso el ilusionista del que tanto presume Freya Romanov? — preguntó con ligero sarcasmo. Ese era el nombre que había escuchado en su primer encuentro — No pareces especialmente fuerte.

— No tengo nada que probar a nadie…— el pelizafiro ignoró las palabras del guardián de Vongola. No parecía estar en tan malas condiciones si podía responder de esa manera.

— A mí sí que me gustaría, para romper el concepto que Freya tiene sobre ti~ parece estar muy segura de que eres el más fuerte.

— Freya no necesita eso. Ella sabe poner a cada quien en su lugar — declaró.

— Ohya ~ maestro y alumna… que buena combinación — Mukuro volvió a sonreír con malicia.

— Pareces bastante enérgico, por lo menos para tratar de sacar a las personas de sus casillas, pero te advierto que con Denev eso no funcionará— una voz más se unió a la conversación, sorprendiendo al ilusionista.

Megumi caminó hasta llegar al lado de Denev.

— Oh ~ debí imaginar que Scarlatto también estaría aquí~ — Mukuro se relajó, inclinándose otra vez en la cama. — ¿Por qué me honras con tu presencia? ¿Fuiste tú quien me sacó de Vindicare?

— Necesito que te unas a la batalla, en plena forma. No utilizando el cuerpo de Dokuro.

— ¿Y quién dijo que me involucraría? — respondió desafiante — Esa lucha no tiene nada que ver con mi deseo.

Ante su respuesta, ambos jóvenes se vieron fijamente.

— No estoy pidiéndote un favor. Sabes que ese grupo no va a dejar a nadie fuera de esta pelea, eso incluye a los chicos de Kokuyo. No creo que les hayas dado la libertad solo para que la pierdan ahora — las frías palabras de Megumi cayeron sobre el ilusionista.

Ciertamente su propósito era destruir a todos en la mafia, por eso había utilizado tantas veces la posesión, y aunque ahora su meta se había visto ligeramente cambiada, aquel nuevo grupo con extraños poderes parecía tener un objetivo parecido, ¿pero a qué grado?

— También podría unirme a Il Giudizio, parece que no difieran mucho de lo que yo quería hacer en el pasado.

— "Querías", esas han sido tus palabras. Así que ahora las cosas han cambiado, no intentes disuadirme, Mukuro.

Denev permaneció en silencio viendo el intercambio de palabras. Sabía de sobra que se toparían con ese tipo de respuesta viniendo del guardián de Vongola.

— No te he sacado de prisión gratuitamente.

— Kufufu~ ¿es un reproche? Porque no es algo que yo haya solicitado.

— Gracias a mí esto no será algo temporal, tienes la libertad total. Vindicare ha limpiado tu historial. El resto de lo que hagas depende de ti — soltó la joven, sorprendiendo al peli-índigo.

— Ya veo, por eso lucías tan confiada la última vez en que nos veríamos personalmente. ¿Pero a qué precio? Ambos sabemos que los Vindice no son tan fáciles.

— Ese es asunto mío.

Mukuro la miró con sospecha. Esa chica era inesperadamente misteriosa.

— Voy a hacerlo, pero solo porque de esa manera podré averiguar lo que quiero. Y de paso terminaré la pelea con Sawada Tsunayoshi que tengo pendiente.

El ilusionista volvió a cerrar los ojos, dejando a Denev y Megumi de pie sin más que responder. La chica soltó un suspiro aliviada mientras le sonreía a su amigo, quien a pesar de no demostrarlo estaba tranquilo pues aquella respuesta significaba que los esfuerzos de Megumi habían valido la pena y ella también estaría en paz.

De esta manera, ambos familias estarían completas para poder luchar contra Il Giudizio.


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Unos ojos azules fijaron su atención en la chica castaña que se encontraba comiendo unos pastelillos.

Primero había salido de la escuela con un montón de cosas extrañas en las manos, después se había detenido a hablar con cualquier animalillo por la calle. Incluso la había visto colocarse ridículos disfraces, y ahora después de comer volvía a caminar como si nada por la calle con una sonrisa tonta.

¿De verdad esa era la clase de chica que le gustaba a Shito? ¿Qué la hacía especial a sus ojos? Lizette no encontraba una razón lógica para aquello. A menos que esa niña lo hubiera embrujado, no había razón. Ni siquiera era bonita.

— ¿Por qué tengo que perder a Shito con alguien como ella? — susurró en voz baja para sí misma con una mirada triste, mientras se escondía detrás de un árbol y veía a la castaña entrar en su hogar.

Desde hacía años se había enamorado del líder de Ghiaccio, y ahora de repente su sueño de poder estar con él se veía destruido. Apretó los nudillos sintiéndose impotente.

— ¿No crees que es de mala educación espiar a las personas? — Lizette se sorprendió al escuchar una voz a sus espaldas.

Maldijo por lo bajo, sintiéndose descubierta.

— No estaba espiando a nadie…— se excusó.

Cuando dio la vuelta se encontró con las miradas interrogativas de las guardianas de Shito.

— Eso no es lo que mis ojos vieron — respondió Ariadne, viéndole con firmeza. Estaba cansada de que esa chica no dejara en paz a su jefe— la estuviste siguiendo bastante tiempo.

Lizette desvió la mirada, mordiéndose el labio inferior.

— Es inevitable, ahora me encuentro en la misma ciudad— se cruzó de brazos, respondiendo con tono engreído — simplemente me la topé y quise saber un poco de ella.

Ariadne suspiró, negando con la cabeza.

— La señorita Franchessi debería tener más cuidado de andar sola por la calle — habló la de cabello rizado — viniste en representación de tu padre a una importante reunión. Además estamos en medio de una pelea dónde no podemos garantizar tu protección.

— ¿Estás amenazándome? — respondió la rubia, viéndola con enfado — Tal parece que las amigas de Scarlatto son igual de violentas. No es raro que nadie en Italia la quiera… cuidado porque les puede pasar lo mismo a ustedes.

— ¿Qué dijiste, arpía? — ante sus palabras despectivas Ariadne se preparó para golpearla, pero fue detenida por Scarlet, que no había hablado hasta ese momento.

— No metas a Megumi en esto… — la joven de cortos cabellos se dirigió a ella con serenidad, sin despegar sus orbes záfiro de su rostro — si quieres a Shito, la primera persona a la que debes aceptar es a su hermana, pero tienes demasiados prejuicios igual que el resto. Ya que tú no lo haces, es natural que él no se fije en ti. Controla tu veneno.

Ariadne sonrió al escuchar la defensa de su compañera.

Ambas se tranquilizaron, mientras Lizette las miraba con enojo.

— Llegaste tarde a la vida de Shito, y él no cambiara de parecer. Pero si quieres un consejo, aprende a apreciar su amistad ya que esa no te faltara nunca, pero antes deja atrás todos esos pensamientos que en Italia tienen tan arraigados — finalizó Scarlet, dándose media vuelta e invitando a Ariadne a seguirla.

Lizette no tuvo tiempo de contraatacar, simplemente se quedó de pie mientras volvía a apretar sus nudillos.

¿Acaso debía alejarse de Shito?


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— Concéntrate un poco más, ya casi lo tienes — Elena alentó a Yamamoto quien se encontraba frente a ella intentando concentrar su energía en ambas manos.

En esta ocasión habían optado por separar a ambos guardianes de Vongola para que de esa manera hubiera una mayor oportunidad de mejorar la condición que hasta el momento se les parecía dificultar un poco.

Lo cierto era que Elena conocía muy bien que no era sencillo lograr concentrar la energía de las llamas de última voluntad para que pudieran producirse de la manera que ellos querían. Pero parecía haber un rápido progreso por lo que tenía la esperanza de que lograran su meta antes de llevar a cabo la ceremonia de alianza.

Además también debía entrenar con Byakuran para que su anillo Mare no fuera un impedimento en la lucha. No necesitaba un estorbo más…

Rió al pensar en el peliblanco. Si fuera capaz de escuchar sus pensamientos, seguro habría habido un reproche inmediato.

— Yahoo~ por fin puedo verte Elena-chan~

La joven se sorprendió al escuchar aquella voz, y giró de inmediato encontrándose con el mismo en el que estaba pensando hacía unos segundos atrás.

— Oh, Byakuran — Yamamoto también se sorprendió al escuchar la llegada del chico.

Aún le parecía confuso verlo unido en su lucha cuando tiempo atrás había sido su enemigo en ese futuro terrible.

— Yamamoto-kun~ , ¿estás cuidado bien de Elena-chan? — preguntó mientras comía tranquilamente sus bombones.

El pelinegro miró a Elena, quien puso los ojos en blanco y le hizo una seña para que le ignorara.

— ¿Qué haces aquí, Byakuran?

— Venir a buscarte, Shito-kun dijo que también debías ocuparte de mí pero me has abandonado demasiado — respondió con simpleza.

— El entrenamiento con los Vongola apenas ha comenzado, tú deberías estar ayudando a Dánae y Shinobu, ¿no?

— Ciertamente estoy siguiendo los rastros que Shinobu-kun me da, pero tampoco es que Il Giudizio les deje las cosas tan fáciles. Por eso pensé en aprovechar mi tiempo libre para pasarlo contigo~ ¿qué dices? — el chico le guiño un ojo de manera cómplice.

— Hmm… si recuerdas que estoy en medio de un entrenamiento, ¿no?

La respuesta de Byakuran nunca llegó, simplemente sonrió de manera maliciosa como si estuviera tramando algo. Elena se agarró los hombros, sintiendo un escalofrío.

— Olvídalo, antes de que hagas algo extraño detengámonos — exclamó la chica de ojos heterocromaticos, después se giró a Yamamoto — que te parece que terminamos con este entrenamiento por ahora. Si seguimos a este ritmo, muy pronto no dependerás de tu anillo.

— Claro, por mí está bien — respondió un relajado Yamamoto.

— ¿Vamos a tomar algo fresco? — preguntó la chica, sorprendiendo a ambos jóvenes.

— Excelente idea, Elena-chan — sonrió el peliblanco.

Aunque su propósito no era exactamente eso, no se privaría de poder pasar más tiempo con la guardiana de Ghiaccio. Por extraño que sonara, había tenido curiosidad por conocer a la famosa barquera de la que se hablaba en Italia, y al tener la oportunidad de trabajar con ella se había percatado que a pesar de ser bastante huraña cuando se conocieron, poco a poco se había acostumbrado a él.

Sentía curiosidad por aquella enigmática personalidad.

De esa manera, en común acuerdo, los tres salieron rumbo al centro comercial de Namimori. Era una extraña combinación que nadie se hubiera imaginado, pero ya que Yamamoto era bastante sociable se había acomodado a la personalidad fresca de Elena y podían platicar de varios puntos relacionados con el entrenamiento de manera natural. Byakuran, como siempre, parecía querer molestar a la chica haciéndola enojar en cualquier momento.

Fue sorprendente para Yamamoto ver como su anterior enemigo tenía una agradable personalidad a pesar de todo.

Después de sentarse en un pequeño establecimiento para tomar algo, los tres continuaron con su conversación hasta que fueron interrumpidos por el sonido de un celular.

— Parece que es el tuyo, Elena-chan — le señaló con un ligero gesto.

Ésta a su vez tomó la llamada, mientras seguía sentada a la mesa.

— Hola Megumi — respondió al escuchar la voz de su amiga, y fue consciente de inmediato de la mirada que Yamamoto le dirigía.

Sonrió interiormente. ¿Qué era lo que le había dado a ese chico?

— Si, entiendo…— siguió hablando, mientras de vez en cuando miraba al pelinegro quien aunque disimulaba, seguramente estaba ansioso por saber lo que estaban platicando. Después sonrió mientras una gran idea cruzaba por su cabeza — ¿Y Denev? ¿Está allí? — preguntó con ligera malicia.

Pero sus palabras no solo atrajeron la atención de Yamamoto, sino también del peliblanco que la miró fijamente.

— Aww… que envidia. Tú sí que disfrutas de una buena compañía — exclamó con ensoñación. — Tienes al mejor hombre allí, no tienes que preocuparte. ¿Están disfrutando de sus citas en ese hermoso jardín del que me hablas? — preguntó en voz alta, resaltando aquella parte.

Elena… ¿te sientes bien? Sé que siempre te gusta bromear con Denev, pero… — del otro lado de la línea, su amiga se escuchaba confundida.

— ¿De verdad? Vaya, entonces no quiero quitarles su tiempo. Podemos hablar después, sigue disfrutando tu tiempo con Denev — sonrió.

Lamentaba que Ariadne no estuviera allí para seguir el juego a su lado. Ella era su mejor cómplice.

Espera… ya sé que te dije lo más importante, pero antes de cortar… — hubo un silencio de parte de Megumi — ¿Takeshi está llevando bien el entrenamiento?

La joven suspiró.

— Sí, sí… todo bien — respondió simplemente. — Entonces, nos vemos pronto.

La chica colgó, mientras tomaba su bebida y dejaba su celular en la mesa.

Hubo un silencio incómodo entre los tres.

— Parece que Megumi y Denev llegarán en unos días más. Han terminado con su asunto.

— ¿De verdad? Me alegra escuchar eso — esbozó una sonrisa el pelinegro.

¡Vaya que era aburrido cuando alguien no respondía a sus provocaciones! Y Yamamoto parecía controlar muy bien esa parte de su personalidad, era un punto que tenía en común con Denev.

— Así que el mejor hombre… ¿eh, Elena-chan? — expresó el peliblanco, ligeramente ofendido.

Ya se había percatado desde que estaban en Tokio sobre la buena relación que Elena tenía con el guardián de la niebla. Siempre estaba pegada a él, y parecía alabar todo lo que hacía. Y ciertamente el joven parecía un magnifico estratega, y un buen luchador, pero aquello estaba yendo a otro límite.

— Ya lo he dicho, Denev es la mejor persona que he conocido. Claro, después de Shito — respondió, fijando su mirada en Yamamoto. — Desde que creamos Ghiaccio, él ha estado a nuestro lado. No hay nadie que nos conozca mejor que él.

Ambos chicos miraron a Elena. Yamamoto sabía que aquella conversación iba expresamente dirigida hacia él, la joven se lo había dejado bien claro en su primer entrenamiento. Sin embargo, aunque no podía luchar contra los años que Denev y Megumi se conocían, si podía asegurar que los recuerdos que había formado con ella eran tan valiosos que no serían reemplazados por nada.

Él ya estaba formando una relación con Megumi, y no permitiría que nada cambiara aquello. Quería protegerla, y lo haría aunque nadie estuviera de su parte. Le sobraba con saber que tenía el cariño de la pelinegra.

Byakuran por su parte mostró una mueca de lado. ¿Qué solo Denev la conocía mejor que nadie? ¡Ella no le daba oportunidad de acercarse a él! Si fuera así, hubieran intimado desde muchos antes.

El peliblanco se puso de pie repentinamente, sorprendiendo a la joven. No tenía su habitual sonrisa que tanto la sacaba de quicio.

— Tengo que irme — dijo con seriedad, dando un paso para alejarse.

Elena se debatió entre ponerse de pie y detenerlo, o dejarlo ir sin decir nada. ¿Por qué era un sujeto tan extraño? Aparecía de repente porque según él quería verla, y de la nada se marchaba así como así. ¿No podía dejar de ser egoísta? Esas actitudes le recordaban a ese padre al que tanto odiaba.

Finalmente lanzó un suspiro, y casi sin querer, se puso de pie hablándole con la mayor tranquilidad que podía demostrar.

— En dos días vamos a entrenar, más te vale dominarlo desde el principio. Y no quiero que llegues tarde — dijo, intentando sonar profesional. No quería que pensara que lo estaba deteniendo o algo parecido.

Byakuran dio media vuelta, y camino hasta ella para quedar de frente. Por un momento, Elena quiso dar un paso atrás pero se negó a ese impulso.

Una nueva sonrisa apareció en el rostro del peliblanco, y de manera inesperada, dio un rápido beso en los labios de Elena. Ella parpadeó sin poderse creer lo que acaba de suceder.

— Nos vemos entonces, Elena-chan~ — canturreó, volviendo a alejarse antes de que la joven reaccionara y le fuera mal.

Pero ella solo se quedó en silencio, viendo la espalda del chico que iba alejándose.

— Oh, no sabía que tenían ese tipo de relación — dejo salir sin malicia el beisbolista, riendo al ver el sonrojo de la chica.

Elena casi lo fulminó con la mirada. ¿Qué rayos había pasado?


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Enma se encontraba sentado escuchando la larga lista de pendientes que Adelheid le leía sin descanso. Desde que habían viajado a Namimori, la chica de coleta parecía más estricta de lo normal, constantemente se comunicaba con los demás miembros de Simon e incluso se había unido a la organización de la ceremonia de alianza junto a Reborn.

Ella estaba realmente metida en ello como representantes en unión con Vongola, cosa que Enma agradecía, pero no le daba un minuto de descanso con tal de que el nombre de su familia sobresaliera gracias a aquella reunión.

Sabía que su familia había permanecido oculta por bastante tiempo, y que aquel acto les abriría el paso de manera oficial para que Simon volviera a renacer. Pero entre su entrenamiento y la multitud de tareas que Adelheid quería que realizara como líder, sus energías no daban para más.

— Enma, ¿estás escuchando? — la pregunta de su guardiana lo sacó del trance en el que se encontraba.

El pelirrojo asintió y cuando volvió a hablar, inesperadamente sonó su teléfono.

Enma, soy Sely, ¿estás ocupado? — escuchó la alegre voz de la joven, mientras una sonrisa se formaba en su rostro.

Adelheid le miró con una ceja alzada, haciendo que Enma se recompusiera mientras tosía discretamente.

— E-Esto… Sely-san, la verdad es que ahora estoy en medio de algo — comentó apesadumbrado.

¿No puedes posponerlo? — la voz desanimada de Sely le hizo imaginar de inmediato su rostro triste — la verdad es que quiero tener una cita contigo.

— ¿C-Cita? — se sonrojó al escucharla. Aquella reacción atrajo más la atención de Adelheid. Enma se giró con el celular en la mano y habló más bajo. — No creo que mi guardiana este muy de acuerdo… lo siento, Sely-san.

Hubo un momento de silencio y Enma temió que la joven se enfadara con él.

Enma, ¿quieres un descanso? Te oyes agotado…— las palabras de la joven sorprendieron al pelirrojo. Era casi como si lo estuviese observando.

— M-Me gustaría, pero…

Entonces voy a solucionarlo. Espera un poco — después de aquello, la llamada fue cortada repentinamente, dejando al chico con la palabra en la boca.

¿A qué se refería con eso?

No tuvo que esperar mucho tiempo pues después de varios minutos pudo ver una cabellera castaña que se ocultaba a unos pasos de ellos con la mayor discreción posible.

— Enma, estás muy distraído hoy…— volvió a hablar Adelheid, mientras el pelirrojo miraba de reojo a Sely quien le hacía una seña para que guardara silencio. — La ceremonia será dentro de poco y estaba pensando que…

La joven siguió hablando, pero Enma ya no la escuchaba. Estaba más pendiente de lo que Sely hacía, quien de un momento a otro había preparado una distracción para Adelheid. Sin que se diera cuenta, lanzó una especie de pelota hacia al callejón provocando que cayeran algunos botes que se encontraban cerca de la basura.

Aquel ruido no paso desapercibido para la joven de coleta, quien de inmediato se puso en alerta, posicionándose frente a Enma. Caminó con sigilo dejando al joven atrás, mismo que fue tomado de la mano sorpresivamente por Sely.

— Shhh… sígueme — exclamó la joven guiñándole un ojo y colocando un dedo en su boca.

Ambos corrieron hasta desaparecer de la vista de su guardiana.

Cuando ya estaban lo bastante lejos, se detuvieron a tomar un respiro. Se miraron sin poder evitar reír al mismo tiempo.

— ¿Fue muy arriesgado?

— Bueno, Adel es algo temperamental pero cuando la vea trataré de explicarle — respondió el pelirrojo mientras se reincorporaba.

— Perdona por hacerlo de esta manera, pero hay un lugar al que definitivamente quiero ir contigo — comentó emocionada, sonrojando a Enma.

Con cada encuentro que tenía con ella, se percataba de lo animada y divertida que era Sely. No estaba acostumbrado a ese tipo de acciones, pero experimentarlo de su mano no le parecía desagradable.

— ¿A-A dónde quieres ir?

— Un momento, antes… — Enma mostró una mirada intrigada cuando la chica rebuscó en el bolso que llevaba y sacó un sombrero y un cubre bocas negro. — ¿Quieres ponerte esto para pasar desapercibido? No queremos que tu guardiana nos descubra.

— E-Eh… e-esto… Sely-san, yo creo que con eso llamamos más la atención — respondió nervioso, provocando una risa en la chica. — ¿De dónde sacaste esto?

— Se lo robé a Michael — declaró orgullosa mientras una gotita aparecía en la sien de Enma — son cosas que ocupa para sus misiones, pero supongo que no lo necesitamos — declaró avergonzada mientras volvía a guardar todo.

Enma la vio con una cálida sonrisa. Hasta ella podía avergonzarse en esas situaciones, y eso le parecía lindo.

— ¿Nos vamos? — dijo finalmente, recibiendo un asentimiento de parte de la chica que lucía emocionada.

Ambos comenzaron a caminar lado a lado mientras ella hablaba de varias de las cosas que sucedían en el día a día con su familia. Definitivamente era una chica muy abierta con sus sentimientos.

— Enma… ¿podemos tomarnos de la mano? — preguntó en voz bajita. La verdad era que aunque no quería presionar al chico, le emocionaba pensar en hacerlo.

Las mejillas de Enma se colorearon.

— Si no quieres está bien, yo… — se detuvo cuando sintió el suave toque de la mano de Enma, que la tomaba con cierta tímidez.

Ella sonrió para sus adentros y no dijo más. Sabía que seguramente no era fácil para él siendo un chico tan tímido pero agradecía el gesto de que hiciera un esfuerzo.

Su recorrido terminó cuando ambos se detuvieron frente a una tienda, en el centro comercial. Los orbes rojizos del chico se abrieron de par en par cuando las puertas se abrieron y dejaron a su vista una gran cantidad de pequeños y delicados animalitos de todos los tamaños y colores.

— Desde que llegué a Namimori quería visitar esta tienda de animales, espero no te moleste haberme acompañado — habló Sely mientras lo jalaba hacia dentro.

Sus ojos se iluminaron al ver una pequeña jaula llena de adorables conejitos. Y más adelante se encontró con bellos gatitos que maullaban sin parar.

— ¡Qué bonitos! — expresó con emoción acercándose para acariciar a un pequeño siamés.

— ¡Verdad que sí! — Sely se unió a él, acariciando al pequeño gatito que yacía sobre los brazos del joven pelirrojo.

Sus dedos chocaron cuando ambos pusieron su mano sobre el gatito, acto que volvió a sonrojar al joven.

Los dos siguieron su recorrido observando a una gran cantidad de perritos, peces, y uno que otro hámster. La tienda era más grande de lo que parecía y además había encargados por todas partes que les explicaban a los visitantes los mejores cuidados que podían dar a sus mascotas.

Al final ambos salieron, aún con una sonrisa en el rostro.

— ¿Segura que no llevarás ninguno, Sely-san? Parecías tan contenta…— comentó Enma, caminando al lado de la joven mientras buscaban una cafetería.

— Me gustaría mucho, pero ya que solo estamos de paso en Namimori no sería bueno para el pequeño — Sely mostró una sonrisa cabizbaja — ya que estamos de viaje, no podría cuidarlo como es debido. Pero no quería perderme la oportunidad de verlos, son tan tiernos.

El chico asintió a sus palabras. Era cierto que ellos solo se encontraban de paso para llevar a cabo aquella ceremonia, y quizás después de su lucha todos volverían a sus vidas de siempre.

Pensar en ello causó un ligero dolor en el pecho del ojirrojo.

— ¿Te gustan los dulces, Enma? — la pregunta de Sely hizo reaccionar a Enma, y una vez más ella lo tomó del brazo, arrastrándolo hasta tomar asiento en una pequeña terraza de una sencilla cafetería. — Puedes pedir lo que quieras, yo te invito.

— N-No… no es necesario. Yo pagaré — a pesar de su tímidez, no podía permitir que una dama pagara, eso era algo que Julie siempre le había recalcado. — ¿Quieres algo en especial, Sely-san?

— Sí, ¡gracias! — la sonrisa de la castaña se ensanchó al escucharlo.

No había duda de que Enma era un caballero completo. Sabía que no se había equivocado al enamorarse de él.

Después de ver el menú con emoción, ambos jóvenes ordenaron.

Ya que Enma no era muy hablador, le encantaba que Sely le compartiera cada pequeña cosa, pues gracias a eso no permanecían en un silencio incómodo como la mayoría de las veces cuando trataba con otros.

Después de una animada tarde compartiendo diferentes gustos de la chica, pudo llegar a conocerla más a fondo. Era muy abierta en sus expresiones, y no le daba vergüenza admitir sus sentimientos frente a otros, eso le había demostrado la declaración directa que le había hecho aún en presencia del líder de Ghiaccio.

Además se veía adorable contemplando a los pequeños animalitos, y le encantaban los dulces. Pero no solo eso, en sus entrenamientos también le demostraba lo valiente y hábil que era. Sin duda se alegraba de tener la oportunidad de conocerla más a fondo.

Caminaron de regreso a la casa de Sely, antes de que se les hiciera más tarde.

— Gracias por acompañarme Enma, estoy muy feliz — le sonrió.

El chico se rascó el cuello con vergüenza.

— Gracias a ti, Sely-san. Me ayudaste a despejarme un poco y perder de vista a Adel — rió recordando a su guardiana. Aún no sabía lo que le esperaba cuando llegara con ella— me divertí estando contigo.

Sus palabras sinceras cautivaron aún más el corazón de Sely. Pero aún había una duda que tenía, y quería corroborar que no estaba equivocada.

— Enma, ¿puedo preguntarte algo? — su tono, de nuevo bajo, fue escuchado por el chico, quien asintió. — ¿Has pensado sobre mi propuesta? Quiero decir, intentar algo. ¡No es que quiera presionarte! Pero me gustaría poder tener algo más que una amistad contigo, si no funciona no guardaré ningún rencor. Te lo prometo.

Enma miró los hermosos ojos azules de Sely, quien en silencio esperaba una respuesta. Sabía que no tenía ninguna malicia, y aunque sonara imposible, podía sentir que sus sentimientos por él eran sinceros. Además no podía decir que ella no le gustaba, pues realmente se sentía cómodo con ella. Era lo opuesto a él, y sentía como si le complementara.

Con un fuerte sonrojo en el rostro, Enma detuvo su paso provocando que Sely hiciera lo mismo. Ambos quedaron frente a frente y durante unos segundos de silencio, Sely dudó de lo que le diría, sin embargo sintió como el chico se acercó tímidamente a ella, y tomando suavemente una de sus manos, deposito un tierno beso en su mejilla.

La acción la tomó desprevenida, y no pudo evitar sonrojarse al sentir aquel suave contacto. Cerró los ojos sintiendo el cálido roce del chico, que poco a poco se alejó con un sonrojo que competía con el color de su cabello.

— M-Me… gustaría intentarlo Sely-san, s-si a ti te parece — tartamudeó, bajando la mirada.

Pero aquellas palabras fueron suficientes para la chica. Ella rápidamente lo abrazo por la cintura, estrechándolo con fuerza.

— Gracias, Enma. Daré mi mayor esfuerzo — declaró con alegría.

El chico dudo un segundo, pero si quería cumplir con la promesa que le acaba de hacer él también debía poner su esfuerzo en ello.

Con mucho cuidado rodeó a Sely con sus abrazos, correspondió el gesto cariñoso de la chica. Ambos con una sonrisa.

Aunque aún no sabía lo que pasaría más adelante, estaba dispuesto a averiguarlo a su lado.


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— ¿Qué este horrible lugar? ¿Aquí nos quedaremos? — el tono despectivo de Knox fue claramente captado por el resto de sus compañeros.

Siegheart soltó un suspiro, mientras se relajaba. De nada valía iniciar una confrontación con el pelirrojo.

Giulio ignoró sus comentarios mientras seguía concentrado en su ordenador.

— Oye niño, ¿no pudiste encontrar un mejor escondite? — volvió a rebatirle Knox, capturando su atención.

El de cabellos castaños bajo sus audífonos y le dirigió una mirada.

— No fui yo quien lo escogí, por si tienes alguna queja— respondió — ya sabes qué hacer si no estás de acuerdo.

— Por supuesto que lo sé — una sonrisa maliciosa decoró la mirada gatuna del joven.

— Arruinarías todo el plan, como siempre — las miradas fueron atraídas por el tono sereno de Ryū que los veía desde el marco de la puerta. — Nosotros lo escogimos juntos, él dijo que no era un lugar fácil de encontrar y que podríamos mantener la vigilancia sobre Vongola y Ghiaccio.

Knox le dio un vistazo a Giulio, quien se encogió de hombros. Todos sabían que era lo que más les convenía.

— Tsk, como sea. No sé porque deberíamos darles una tregua, este es el momento de acorralarlos — un brillo cubrió los ojos amarillos del chico. Tan solo recordar su lucha alimentaba sus deseos de mostrar plenamente sus poderes.

— Tenemos la mejor trampa preparada, ¿para que apresurarnos? — el rubio declaró con firmeza — El escenario ya está colocado.

— Lo único que debes hacer es seguir el guión, como todos nosotros Knox — añadió Giulio, fijando la vista en los restantes miembros de Il Giudizio.

El pelirrojo soltó otro bufido.

Nada en su plan podía fallar. Y Giulio se aseguraría de que nadie, ni siquiera ella, se interpusieran en el camino.

El telón estaba próximo a alzarse.

Continuara…


Notas Finales: Jajajajaja será este el capítulo de los besucones? xD Quizás... No me di cuenta hasta que los estaba editando, pero parece que las relaciones ya estaban avanzadas en sus intereses románticos. ¿Qué les pareció este capítulo? ¿Fue divertido? Espero que la historia este cumpliendo con las expectativas, especialmente con las creadoras de estos maravillosos OCs a los que les tengo tanto cariño. Sé que muchas de ellas ya no pasan su tiempo en fanfiction, pero espero que al menos al finalizar la historia, ellas puedan darse cuenta que sus queridos personajes que crearon con tanto amor pudieron desarrollarse bien en esta historia.

Gracias por sus lecturas y reviews. Esperen con ansias el próximo capítulo que será publicado dentro de dos semanas. Sin más por el momento me despido, esperando que tengan un hermoso fin de semana y que los disfruten.

Bye.

Agradecimiento Especial: Hiyori Ishida, Angelacorus ( más romance para nuestra Sely xD) y Hitomi Rinshiku ¡Las amo, gracias por toda su paciencia!

Para Bakel: Hola! Doy respuesta a tu review por este medio ya que no tienes una cuenta. Primero que nada agradezco mucho tu comentario, de verdad que me hace super feliz saber que sigues mi fanfic desde la primera parte. Ahhhh me has hecho el fin de semana mucho mejor :) Gracias por tus amables palabras, debo decir que no estoy tan orgullosa de la primera parte, pero poco a poco he ido mejorando en mi redacción, sé que aún debo mejorar más, pero comentarios como el tuyo me animan muchísimo. Sí, la primera idea que tuve fue que habría un epílogo, ya que faltaban muchas cosas, pero finalmente me decidí por hacer una segunda parte y aquí esta el resultado. Gracias por apoyarme en esta segunda parte, Tsuna es un personaje tan lindo, sé que lo trato un poco mal en todos mis fics (lo siento xD) pero también le tengo mucho cariño, y Mei ahora esta para complementarlo, ¡qué bueno que te guste la pareja! En el siguiente capítulo se vienen momentos de esta parejita, espero que te guste. Gracias nuevamente, y me despido. Espero puedas leer este nuevo capítulo :)

*Adelanto del próximo capítulo: Finalmente Denev y Megumi, acompañados de Mukuro hacen su llegada a Namimori. A pesar de lo cerca que esta la batalla, los chicos tratan de no agobiarse y la mejor forma es tener tiempo para ellos mismos. ¿Podrá por fin Haru confesar los sentimientos que tiene por Shito?