Hola a todos!
Ya que falta muy poco para el final de esta historia, estuve pensando en algunas ideas para una historia sobre Cassandra y Albus, ¿estarían interesados en leerla?
Bueno... aquí les dejo el capítulo.
DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en esta historia NO ME PERTENECEN. Son propiedad de JK Rowling.
CAPÍTULO DIECINUEVE - ROSE
El gélido viento me dio de lleno en el rostro cuando alguien abrió la puerta del restaurante. Miré hacia la puerta, extrañada. Ya casi íbamos a cerrar y no quería quedarme más de lo necesario pues estaba realmente agotada, pero me sorprendí al ver que se trataba de mi primo.
-¿Albus? ¿Tú aquí? – pregunté asombrada mientras él caminaba hacia la mesa que estaba limpiando y se sentaba con confianza
-Tuve que hacer unas cosas por aquí cerca – respondió con naturalidad – Me desocupé antes de lo previsto y pensé en dar una vuelta por tu trabajo.
Mi primo me dedicó una brillante sonrisa y tomó el menú.
-Mmm… creo que pediré un café o un té. La noche está muy fría.
-Ajam – rodé los ojos y le quité el menú – Espera aquí, lo traeré.
-¿Rose viste a mi hermano? – Cassandra se detuvo en seco al percatarse de Albus – Oh, hola Albus
-Hola pollito ¿cómo estás?
-Eh… bien, gracias – Cass apartó la mirada de mi primo y volvió a centrarse en mí – Rose ¿viste a Theo? Se supone que debe ayudarme a cerrar la caja pero no lo encuentro por ningún lado.
-¿No se fue con Scorpius?
-No, regresó unos segundos después y lo vi haciendo unas llamadas – ella suspiró - ¿Dónde se habrá metido?
-Bueno… seguro se encontró con alguna chica o…
-No, no, Theo no me dejaría aquí sola – replicó ella con firmeza – No con nuestros padres fuera de la ciudad.
-Entonces ¿crees que sucedió algo malo?
Cass abrió la boca para responder pero se vio interrumpida por la súbita llegada de su hermano. Él entró corriendo al restaurante y se detuvo al vernos. Se veía muy agitado.
-Theo ¿qué…? – empezó su hermana, pero él la interrumpió
-Scorpius está en problemas – soltó
-¿Problemas? ¿Qué clase de problemas? ¿Qué pasó? - pregunté
-No lo sé. Se supone que tendría que llegar a una dirección para hacer una entrega pero nunca llegó. Y no me gusta para nada.
-Oye amigo ¿no crees que estás exagerando? – propuso Albus – Tal vez sólo cambió de idea y decidió no aparecer.
-Imposible – negó con convicción
-Theo explícate – pidió Cassandra – Nos estás asustando. ¿Qué entrega era esa?
-Pues droga, claramente – apostó mi primo
Theo lo fulminó con la mirada pero no lo contradijo. A mí me dio un vuelco el corazón.
-No, no Scorpius está fuera de eso. Me dijo que había renunciado a la pandilla
-Y lo hizo pero para salir debía hacer esta entrega – dijo Theo – Mira Rose es complicado ¿está bien? Scorpius no me quería con él pero de todas formas fui por mi cuenta. Él nunca llegó al punto de encuentro ni nadie más del Círculo está ahí. Creo… creo que le tendieron una trampa. Y necesito buscar a mi hermano y, justo ahora, no cuento con nadie más que con ustedes.
-¿Y esperas que mi prima vaya contigo? Estás loco – sentenció Albus
-¡Por supuesto que voy! – repliqué
-No, no vas y punto
-¡Basta! Debemos llamar a la policía – Cassandra nos miró a todos – Esto es demasiado peligroso Theo, no pueden simplemente ir y…
-Claro que voy Cassandra. No puedo abandonar a Scorpius. Ha pasado demasiado tiempo desde que se supone estaría en el punto de reunión. Lo más probable es que le hayan dado una golpiza y lo abandonaran a su suerte. Debo ir y buscarlo… tal vez aún lo encuentre a tiempo
-¿A tiempo? ¿qué se supone que eso significa? – jadeé con miedo
-Que lo más probable es que lo hayan herido gravemente – Theo me miró con miedo y dolor – Que lo hayan golpeado hasta matarlo.
Un miedo terrible recorrió cada centímetro de mi cuerpo. Esto tenía que ser una pesadilla. Estaba soñando y pronto despertaría y aún estaría en mi habitación. Esto no podía estar sucediendo.
-Por eso vine a verte Rose. Esperaba que pudieras contactarme con tu primo, pero veo que no hace falta – Theo se volvió hacia Albus – Eres la única opción que tengo ahora. Créeme que no te lo pediría si no tuviera que hacerlo, pero todos mis amigos son aún parte del Círculo y jamás irán en contra de las órdenes de Rosier. Por favor. Ayúdame a encontrar a Scorpius.
A Theo claramente le resultaba difícil hablarle así a mi primo, lo cual me hizo agradecer la profunda lealtad que sentía hacia Scorpius.
-Albus… yo no sé… - suspiré – No sé si puedo pedirte hacer esto pero…
Él nos miró a todos, parecía estar en un profundo conflicto.
-A la mierda – suspiró poniéndose de pie – No voy a prometerte nada Rose pero intentaré encontrar a tu novio en una pieza.
-¡Gracias Al! – me lancé a sus brazos y él me acunó por apenas unos segundos – En serio, muchas gracias.
-Entonces, andando – dijo Theo – Iremos en el auto de mi padre que está aparcado afuera. Tengo la dirección del lugar donde se supone debía recoger el paquete. Empezaremos allí.
Tomé mi abrigo y me lo pasé por los hombros antes de seguirlos afuera. Theo se acercó al auto de su padre y abrió la puerta del copiloto. Albus pareció notar mi intención de ir con ellos porque se volvió hacia mí.
-Tú te quedas aquí Rose
-No, no Al, no voy a poder quedarme aquí sin saber y sin hacer nada
-Rose…
-¡NO! Juro, juro que me quedaré en el auto si lo desean y no les daré ningún problema pero no me quedaré aquí
Tal vez algo en mi voz lo detuvo de replicar o tal vez él también era consciente de que no podíamos perder más tiempo, pero terminó asintiendo y me dejó entrar en la parte trasera del auto. Él estaba a punto de subir como copiloto cuando Cass tomó su brazo.
-Ten cuidado – escuché que le dijo – Si tu pandilla se entera que nos ayudaste… ten cuidado Albus.
Él asintió y le dio una sonrisa nerviosa mientras murmuraba algo que no alcancé a entender antes de entrar.
-Envíame la dirección. Sólo por si acaso – me pidió Cassandra en voz baja y yo asentí
Una vez que Theo arrancó sentí las lágrimas rodar por mi rostro y una sensación de desesperanza embargarme. Conocía de primera mano el poder de esa maldita pandilla y lo crueles que podían ser ¿Qué le habían estado haciendo a Scorpius? ¿Estaría aún vivo?
Theo tomó vías alternas y me di cuenta que estábamos saliendo de los límites del distrito. Habíamos llegado a lo que parecía ser un área residencial que aún no estaba habitada.
-¿A dónde estamos yendo exactamente? – preguntó Albus
-Hamilton Terrace 1125 – recitó Theo
-¿Seguro que es la dirección correcta?
-La memoricé ni bien la leí – asintió él
Hamilton Terrace 1125 Recordando la petición de Cass escribí un rápido mensaje para ella y le envié la dirección. No estaba segura de qué pensaba hacer con eso pero este lugar no me daba buena espina.
Theo se detuvo frente a una mansión que, irónicamente, me recordó a la cual en la que solía vivir. Sólo que donde la mía había sido toda luces esta estaba completamente oscura.
-No parece haber guardias – comentó Theo extrañado
-Es extraño pero el lugar está alejado… funcionaría bien como guarida. Lo mejor será que demos un vistazo más de…
Un grito desgarró el silencio de la noche. El corazón se me detuvo porque reconocí al instante la voz de Scorpius como la del hombre que gritaba.
-¡Oh Dios! – jadeé mirando a ambos chicos - ¡Es Scorpius! ¡Está vivo! ¡Debemos ayudarlo!
-Vamos a ayudarlo – asintió Albus – Pero no sabemos cuántos hombres hay adentro y…
-¿Qué no escucharon? ¡Deben estar torturándolo! – sollocé – Estamos perdiendo tiempo
-No Rose, tenemos que ser cuidadosos o…
Otro grito nos interrumpió y entonces, por instinto, tomé la manija y abrí la puerta. Haciendo caso omiso de las advertencias de mi primo corrí a través del jardín intentando seguir la dirección del grito.
No pude contenerme en gritar el nombre de Scorpius y aunque escuché a Theo llamándome tras de mí, no me detuve. No iba a permitir que él me llevara hacia el carro. No podría quedarme ahí.
No fue necesario sin embargo. Una puerta lateral que no había visto se abrió y varios hombres aparecieron. Uno de ellos me tomó del brazo sin esfuerzo y empezó arrastrarme hacia la puerta de la que había salido. Los otros fueron directamente hacia Theo y mi primo.
-Suéltame – siseé rasguñando y pateando al tipo aunque sin conseguir resultado
El hombre me lanzó hacia el suelo una vez que estuve dentro de la habitación y caí de codos y rodillas.
-Vamos Rabastan, trata con más cuidado a nuestra invitada
Llevé mi mirada hacia un hombre joven que me sonreía desde el otro lado de la habitación. Él tenía en sus manos un cuchillo bañado en sangre. Tragué saliva y busqué instintivamente por Scorpius… encontrándolo atado a una silla, tan débil que hasta parecía muerto.
-Está vivo, si esto es lo que te preocupa – repitió el hombre – Justo estábamos hablando. Le anuncié de nuestras visitas.
No respondí sino que me puse de pie con esfuerzo e intenté acercarme a Scorpius pero el hombre al que llamó Rabastan me detuvo.
-No, no, déjala, deja que se acerque. Quiero que Scorpius la vea
Rabastan asintió y me soltó, así que me acerqué a Scorpius intentando hacer caso omiso del dolor punzante en mis rodillas por la caída.
-Scorpius, Scorpius… háblame por favor – susurré mientras me colocaba a su altura. Tomé su rostro con cuidado. Cardenales se estaban formando en él debido a los golpes, pero eso no era lo peor… Scorpius tenía muchos cortes en las piernas y brazos – Scorpius soy Rose, por favor, Scorpius…
-¿Rose? – él respondió con una voz débil y no pude evitar jadear de alivio - ¿Qué estás… por qué…?
Scorpius hizo un gesto de dolor y sentí las lágrimas caer con más fuerza por mi rostro ¿por qué le estaban haciendo esto?
-¡Por favor déjalo ir! – supliqué volteándome hacia el hombre – Déjanos ir, juro que no diremos nada
-No es así de fácil, dulzura – respondió con aparente tristeza – Quisiera poder hacerlo porque verás Scorpius aquí… es como un hermanito para mí. ¿Crees que es sencillo hacer esto? – él suspiró teatralmente - ¡Ah mira! Los demás se nos unieron al fin
Seguí su mirada y vi entrar a cuatro matones que sujetaban a Theo y Albus. Ambos habían recibido golpes y tenían hilillos de sangre corriendo por sus rostros, pero parecían estar bien.
-Sabía que estabas detrás de todo esto – escupió Theo al ver al hombre a mi lado - ¡Eres un hijo de perra!
Theo se ganó un golpe en el estómago de parte de uno de sus captores y noté que el aire se escapó de su cuerpo.
-No… no los lastimes – dijo de pronto Scorpius. Me volví hacia él, quien parecía ahora darse cuenta que habíamos venido en su búsqueda – Ellos no tienen nada que ver con esto… déjalos ir
El hombre soltó una risita y se acercó más hacia mí, tomándome con fuerza del brazo y produciendo que hiciera una mueca de dolor.
-Tienes razón en eso Scorpius, ellos no deberían estar aquí… pero no puedo simplemente dejarlos ir. Y en realidad… estoy feliz de que hayan venido – él me dedicó una sonrisa amplia y maniática – Así puedo matar varios pájaros de un solo tiro. A Theo por ejemplo – el hombre empezó a arrastrarme lejos de Scorpius y me dejó con Rabastan – Le daré lo que se merece por haber sido desleal al Círculo. A este otro – él agarró a mi primo de la mandíbula con fuerza – Voy a usarlo para enviar un mensaje al Trisquel – él sonrió y luego regresó a mí – Y a ti pelirrojita ¿qué haré contigo? – el hombre me estudió de pies a cabeza y sentí que me desnudó con la mirada – Eres guapa y joven, tal vez el Jefe te quiera de juguete. O si no… nuestros burdeles siempre están buscando chicas.
Se me heló la sangre al contemplar la posibilidad. Miré hacia mis amigos con terror pero ellos estaban ocupados lanzando maldiciones al hombre y luchando con sus captores.
-Rosier hijo de perra – escupió Theo – Vas a lastimar a Rose sobre mi cadáver
-Eso es justo lo que sucederá – lo cortó el hombre riendo - Pero antes de acabar con sus patéticas vidas…
Rosier se detuvo en seco porque de pronto el sonido de unas sirenas de la policía llegó hasta nosotros. El corazón empezó a latirme con fuerza ¿Será que estábamos salvados?
-Rosier ¿qué hacemos? – preguntó uno de los hombres que tenía a Albus
-¡¿LLAMARON A LA PUTA POLICÍA?! – gritó Rosier mirando hacia nosotros
-Rosier suenan cada vez más cerca – siseó el otro hombre
Rosier maldijo en voz alta y se acercó a una mesita de donde tomó una maleta y se la dio a uno de sus hombres.
-Llévatela y entrégasela solo al Jefe ¡ahora mismo! – gritó
-¿Qué hacemos con ellos? – preguntó Rabastan señalándonos
-Amárrenlos
Los hombres se apresuraron en amarrar nuestras manos y pies para luego lanzarnos en el suelo sin cuidado.
-Están afuera – anunció uno mirando por la ventana y luego a su jefe
-Entonces largo de aquí – soltó él. Rosier tomó su cuchillo, se acercó a Scorpius pero me miró a los ojos – Quisiera haber hecho esto más lentamente, pero no hay tiempo. Adiós preciosa, volveremos a vernos.
Y entonces hundió el cuchillo en el vientre de Scorpius.
N/A: Pobre Scorpius ¿verdad? Tengo escrito la mayor parte del siguiente capítulo, así que lo más probable es que esté en un par de días. No olviden dejar su comentario. Comentario = más ganas de escribir. Mucha salud para todos ^^
