Capitulo 22. No hay nadie mas

Este fanfic se desarrolla en el mundo de la gimnasia, pero las reglas o condiciones del deporte que se explican fueron escritas por mí. En ningún nivel son las que se realmente se aplican en la realidad.

-Anímate novia. En dos semanas iré a verte cuando estés en San Francisco-Dijo besando mi mano mientras conducía.

-Lo sé. Me has mal acostumbrado a dormir y amanecer contigo-.

-Que tal esto. Tu gira termina justo a tiempo para navidad, cena maravillosa en la mansión Cullen ¿suena genial no? -.

-Por supuesto que suena genial, no puedo esperar!-Dije sonriendo.

-Mis padres han invitado a todos los chicos. ¿Has hablado con tu padre? Esme ha enviado invitación para él, Sue y sus hijos también-. Apreté los labios.

-No he hablado con el-.

-B, no deberías guardar enojo por algo tan simple. Tu padre se está ajustando a una nueva rutina sin ti, deberías tener un poco de paciencia-.

-Como sea…espero que no arruinen la cena-.

-Todavía queda mucho tiempo para eso. ¿Tal vez puedas decirle a Charlie que te visite cuando estés en el gimnasio de Tacoma?-. Aun no le había dicho a Edward que Tyler Crowley estaba en Tacoma y no sabía cómo decírselo sin que preocupara por mí. Se hizo un silencio mientras pensaba mi respuesta.

-Puede ser. Lo pensaré-Dije un poco preocupadq.

-Está bien. Llegaremos en 10 minutos-Comentó mirando el GPS. Permanecimos en un silencio agradable hasta que llegamos al condo.

- ¿Tienes lista tu maleta? -Preguntó cuando habíamos descargado nuestras cosas y nos recostamos en la cama.

-Si, la dejé lista antes de ir a Forks-Dije señalando la maleta junto a la puerta.

-Oh perfecto, entonces tenemos tiempo-Dijo besándome lentamente. Me reí y lo abracé sumergiéndome en sus besos y caricias.

El despertador sonó a las 8 de la mañana del sábado. Rodé sobre mí y lo apagué. Edward no se había movido y sabía que tenía entrenamiento por la tarde así que no lo desperté. Me metí a la ducha y lavé mi cabello. Decidí dejarlo secarse al aire. Salí envuelta en una toalla y me puse una sudadera, un top deportivo y una capucha del equipo SW.

Preparé unas tostadas y un par de huevos duros para desayunar con rodajas de queso mozzarella bajo en grasa. Emmett me recogería junto con las chicas en media hora.

Decidí despertar a Edward. Me acosté a su lado y me metí entre las cobijas. Puse mis manos algo heladas en su cuello y lo sentí moverse. Él se dio la vuelta con sus ojos nublados de sueño y me sonrió.

-Hey linda-. Luego frunció el ceño.

- ¿Como es que ya estas vestida? ¿Por qué no me has despertado para desayunar contigo? -Preguntó besándome suavemente.

-Preferí dejarte dormir. Anoche llegamos muy tarde y debes reponerte para el entrenamiento-. El metió su cara en mi cuello y respiró profundamente.

-Te extrañaré-Murmuró.

-Yo a ti-Dije sonriéndole. El me miró con los ojos llenos de emoción. De repente vi cómo se formaba una decisión en su rostro y acarició mi rostro. Hacía días sentía que Edward me iba a decir que me amaba. Sin embargo, a último minuto algo cambiaba y solo me besaba o me sonreía. Justamente, ahora estando tan cerca de su rostro pude ver como algo cambió en sus ojos y me sonrió para luego salir de la cama.

-Te acompaño a la puerta-Dijo tendiéndome la mano.

Cuando llegamos a la puerta lo detuve.

-Ed, ¿está todo bien? -Pregunté.

-Todo bien, sorpréndelos a todos-Respondió besando mi frente. Asentí y salí justo cuando escuché que Emmett aparcaba.

Las chicas saludaron a Edward desde sus asientos y Emmett cargó mi maleta en el baúl de su camioneta. Jasper me saludó desde el asiento del conductor.

-Pórtate bien eh! -Dije a mi novio alejándome. Él se rió y alzó la mano en señal de despedida y yo le arrojé un beso al subirme a la camioneta.

-Ustedes dos son una ternura-Dijo Alice. Me reí.

- ¿No es cierto? -Dijo Angela con voz emocionada.

-Por favor no pasemos el camino discutiendo lo tiernos que son Bella y Edward-Dijo Emmett.

-Gracias-Agregó Jasper. Rodé los ojos.

-Envidiosos-Dije.

El resto del camino lo pasamos entre charlas y bromas. Cuando llegamos al aeropuerto pasamos rápidamente los chequeos de seguridad y abordamos.

Estaba distraída mirando por la ventana y no podía dejar de pensar en Edward y que algo estaba pasándole.

-Tierra a Bella… ¿estás bien? -Preguntó mi hermano.

-Prometes no reírte? -

-Por supuesto-Dijo frunciendo el ceño.

-Es Edward… creo que, me quiere decir que me ama, pero hay algo que se lo impide-.

- ¿Y tú lo amas? -.

-Si-Dije con seguridad.

-Porque no se lo dices tu? -.

-Ese no es el problema. ¿Porque no lo dice? ¿Que lo que lo hace dudar? -Pregunté al aire.

- ¿Porque no se lo preguntas? -Preguntó como si fuera lo más obvio.

-En serio Emmett? Quieres que le pregunte de buenas a primeras "¿Edward porque no me dices que me amas?"-Pregunté con ironía.

-Bueno si, suena un poco loco-Dijo Emmett en voz baja.

-De todas maneras, esta mañana le he preguntado si pasaba algo y me dijo que no… Es su decisión cuando decirlo y no quiero decirlo yo cuando siento que algo está mal, puede que no sea lo mejor-.

-Si ya decidiste esperar entonces no te rompas la cabeza pensando en ello. Si por el contrario no eres capaz de dejar de pensar en el tema, habla con Edward-. Asentí y me puse los audífonos para relajarme un poco y decidir qué hacer.

Dentro de poco Emmett sacudió mi hombro para despertarme.

-Hemos llegado-Dijo bajando nuestro equipaje del compartimiento superior. Nos encontramos con Angela, Alice y Jasper y fuimos a la salida. Nos esperaba un auto que Emmett había alquilado para movilizarnos todos y nos dirigimos al hotel. La gira iniciaba en San Diego la primera semana, seguía en Tacoma, luego en San Francisco y finalmente Washington. Sería un mes agitado.

San Diego nos recibió con el sol en su esplendor y alto tráfico. Nos tardamos otra media hora en llegar al hotel.

-Bueno chicas, organícense y guarden sus cosas y nos encontramos en media hora en el lobby-Dijo Emmett. Nos dispersamos y cada uno se fue a su habitación.

Me recosté en la cama y dejé mi maleta en un costado de la habitación. Luego desempacaría lo necesario. Decidí llamar a Edward por facetime. Me observe a mí misma por un momento hasta que su rostro apareció sonriendo al otro lado de la pantalla. Se veía sudoroso, tenía dos rayas negras en las mejillas y se quitó el casco rápidamente.

-Hey B, justo estamos en break. Qué bueno que te he cogido-Dijo sonriéndome. Le sonreí de vuelta.

-Esa es una vista interesante-Dije alzando las cejas.

-Que te puedo decir, soy un chico ocupado-Dijo guiñándome un ojo y sacudiendo su cabello mojado.

-Ya hemos llegado al hotel, en un rato iremos la gimnasio-.

-Te irá muy bien-. En el fondo se escucharon gritos.

"Cullen vuelve al juego"-Llamaron.

-Tengo que irme novia- Algunos chicos aparecieron de la nada y le arrojaron una cubeta con bebida energética encima. Alcé las cejas sorprendida al ver a Edward reírse.

-Oh Ed, ¿estás bien? -. Edward comenzó a empujarse amistosamente con los chicos que lo habían mojado y uno que conocía como Pratt se asomó a la cámara.

-Hola Bella! ¡Nos tenemos que llevar a tu novio!-Dijo sonriente. Me reí divertida y sacudí la mano.

-Hola chicos!-Dije.

-Adiós novia-Dijo Edward sin aliento recuperando el teléfono y cortó la llamada.

Suspiré, ya lo extrañaba horriblemente. Decidí cambiarme de ropa.

Me puse un leotardo rojo y unos Nike pro, encima me puse una camiseta igual a la capucha del equipo. Las habíamos mandado a hacer para el clima caliente. Una capucha en estos climas no era lo ideal. Tomé mi bolso deportivo y salí para encontrarme con los demás en el lobby.

-Hey chicas-Dije al encontrarme con Angela y Alice.

-B, Emmett y Jazzy fueron a traer el auto-Dijo Alice. Asentí.

-¿Que te preocupa Bella? Has estado muy silenciosa-Murmuró Alice cuando me senté junto a ella. Angela estaba en el teléfono y se alejó unos pasos.

-Estoy bien Al-Dije sin querer hablar del tema. Tendría que dejar descansar el asunto si quería estar tranquila el resto del mes.

- ¿Sabes que puedes contarme no? -Preguntó.

-Lo sé Al… no quiero darle importancia hablando sobre ello-.

-Está bien, entonces lo que sea, bórralo de tu mente. Lo puedo ver en tu rostro-. Asentí.

Emmett y Jasper aparcaron en la entrada del hotel y nos subimos. Nos trasladamos al gimnasio de la liga de San Diego y nos registramos. Había un tablero de información donde estaban los horarios de uso de los aparatos para todas las competidoras. Le tomé foto para no estar consultándolo.

-Bien chicas, no sabemos quiénes son los jueces aún. Actúen como si cualquier persona que las vea lo sea. Ustedes son las mejores aquí, créanlo y los demás lo verán-Dijo Emmett. Asentimos y nos dispersamos a entrenar en diferentes aparatos.

Pronto lo que dijo Emmett tuvo su efecto. Varias chicas me miraban con algo de reserva y otras abiertamente con enojo y envidia. Había varias personas con anotadores y tomando fotos y videos así que era completamente imposible adivinar quienes eran los jueces. Sin embargo, me desconecté del público, ignorando las vibras negativas que definitivamente se sentía en el ambiente y me concentré en hacer mis acrobacias. En estas giras no era necesario mostrar rutinas completas, así evite mostrar de ante mano mis eventos para los regionales y solo me concentre en repetir acrobacias en diferentes aparatos.

Pronto había una pequeña multitud observándome cuando pasé a salto en potro. Decidí mostrar un poco más de lo que ya habían visto en mis redes sociales. Respiré profundo, sacudí mis manos y corrí a toda velocidad, llegué al potro y usé el triple giro para luego aterrizar limpiamente. Alcé los brazos tranquilamente y me bajé de la plataforma sin mirar las reacciones de nadie. Solo escuché murmullos y sonidos de aprobación en algunas personas.

Emmett se acercó sonriéndome.

-Hey, estuviste brillante. ¿Quieres hacer un break? Hay alguien que quiere hablar contigo-.

-Oh, claro-Dije recibiendo la botella de agua que me tendía. Uno de los hombres que había seguido de cerca mi entrenamiento se acercó a nosotros.

-Isabella, Matt Brown de North Carolina State University-Dijo estrechando mi mano.

-Coach, he oído mucho de usted. Es un placer-.

-El placer es mío muchacha. Has mostrado una destreza increíble para haber estar fuera del radar dos años-Dijo alzando las cejas.

-Bueno, no estuve tomando el sol precisamente-Dijo sonriendo. Él se rió.

-Puedo verlo. Solo quería presentarme y felicitarte. Lo estás haciendo maravilloso-Dijo dándome una palmadita en el hombro.

-Gracias Coach-Dijo viendo cómo se alejaba.

- ¿De qué iba eso? -Pregunté a Emmett.

-He estado preguntando y creo que es un juez. No se le ha acercado a más nadie Bella-.

-Vaya Bella, actúas rápido-Dijo Jessica Stanley apareciendo de la nada. Rodé los ojos.

-Piérdete de mí vista Jessica, ¿quieres? -Dije calmada. Ella me miró con el ceño fruncido.

-Cuídate Bella… no vaya a ser que estés mostrando tus cartas demasiado rápido-Dijo con tono amenazador.

- ¿Tu no estas amenazándome cierto? -Pregunté acercándome a ella desafiante. Ella entrecerró los ojos.

-Ya me cansé de recoger tus sobras. No pienso dejar que después de haber desaparecido llegues y me quites lo que me merezco-Dijo en voz baja y temblorosa. Sonreí levemente.

- ¿Estás segura de que lo mereces? -. Ella apretó los labios y se fue.

-Esa chica es una pesada-Dijo Emmett que había observado todo en silencio y con el ceño fruncido.

-Ignórala… no sé porque me deje envolver en conversación con ella, si es que así se le puede llamar-.

-No me gusta Bella… Ten cuidado-.

-Solo es Jessica-Dije desestimando el tema con la mano. Decidí hacer unas cuantas rondas en barra de equilibro y pronto Emmett me llamó para que bajara.

-Vamos B, es hora de comer y descansar-. Tomé mis cosas y nos reunimos con las chicas. El sitio era realmente grande había logrado perderlas de vista en varias ocasiones.

-Ruido suena de que ya estas dentro de las favoritas-Chilló Alice.

-Hasta no ver, no creer-Dije encogiéndome de hombros.

-Muero de hambreeee-Dijo Angela.

-Vamos, yo también-Dijo Jasper abrazando a Alice por los hombros.

Fuimos a un restaurante muy agradable, no quisimos cenar en el hotel para variar de escenario y conocer los alrededores.

Cenamos entre charlas y risas. Luego nos fuimos al hotel y nos despedimos para cada uno irse a su habitación. Mañana iríamos a ver algunos sitios turísticos después de la sesión de entrenamiento.

Le marqué a Edward cuando estuve lista para dormir. El teléfono sonó y sonó y no contestó. Tuve un sentimiento desagradable en la boca del estómago, pero decidí dejarlo en paz y me acosté a dormir.

Al día siguiente la rutina fue similar al día anterior. Esta vez me tome un poco de tiempo para conocer un poco de las competidoras y tomar notas mentales de elementos importantes, sin embargo, lo que había dicho Emmett seguía siendo real. Nuestro nivel era bastante superior. Eso, o la competencia verdadera no había venido a esta gira, sin embargo, lo dudaba, cualquier que quisiera sobresalir tenía que estar en este gimnasio. Es por eso que Jasper y Emmett se mantenían rodeados de entrenadores y competidoras solicitando información sobre el nuevo gimnasio y consultando métodos de entrenamiento. Se habían vuelto muy populares.

Al final de la tarde me fijé en mi teléfono y me empecé a preocupar. Edward no había regresado mis llamadas. ¿Qué demonios estaba pasando? Esto no era propio de él. Un miedo se posó en mi estomago al recordar desagradablemente varias escenas de Edward con otras chicas. ¿Sería posible?

Me olvidé del asunto temporalmente mientras visitábamos sitios turísticos en San Diego. Las chicas nos tomamos muchas fotos y pusimos en movimiento nuestras redes sociales. Alice decidió hacer una transmisión en vivo y Angela y yo contestamos preguntas de los fans que sabían que estábamos con ella. Pronto mi feed se llenó de pantallazos de mi rostro sonriente en la transmisión y comentarios alentadores deseándome suerte en la gira de entrenamiento.

Cuando estuve en el hotel y aún seguía sin respuesta de Edward decidí llamar a Rose.

-Amiga! ¿Como vas? -Preguntó en cuanto tomó el teléfono. Por lo menos alguien lo hacía.

-Hey Rose, todo va muy bien… hay buena vibra-Dije sonriendo. Luego sentí como mi sonrisa se borró.

-Rosalie… odio involucrarte en esto, pero ¿sabes algo de Edward? -Pregunté sintiendo la humillación recorrerme. ¿En serio estaba preguntando por mi novio a su prima?

- ¿Qué quieres decir? -Preguntó extrañada.

-No he hablado con él desde ayer. Lo llamé y no me contestó, y no me ha regresado la llamada-.

-Oh… mm B, almorcé con el hoy y no mencionó nada extraño ¿Está todo bien?-.

-Eso creía yo, pero ha estado extraño hace unos días-Murmuré volviendo a sentirme insegura. ¿Por qué estaría actuando así? ¿Estaba escondiendo algo?

- ¿Quieres que vaya al loft? -.

-No Rose, ya estoy lo suficientemente avergonzada-. Digo, ya que había comprobado que estaba vivo y nadie había secuestrado su celular, me sentí increíblemente enojada.

-Hey, no conmigo. Solo di si necesitas algo. Es mi primo, pero puedo patear su trasero por ti-Dijo tratando de animarme. Me reí levemente.

-Gracias Rose-. Nos despedimos y corté la llamada.

Respiré profundo y escribí un mensaje de texto.

"No sé qué está pasando, pero es evidente que no tienes interés en hablar conmigo. Cuando decidas ser honesto sobre lo que te pasa aquí estoy".

Inmediatamente Edward me respondió.

"Es gracioso que menciones honestidad, cuando no la estas usando". Escribió. Fruncí el ceño. ¿Qué demonios? Murmuré.

Decidí llamarlo nuevamente. Esta vez su rostro apareció en mi pantalla. Se veía molesto. Lo miré por un tiempo largo hasta que decidí ser directa ya que el parecía sin palabras.

-No se dé que me estás hablando-Admití. Lo ví bajar la mirada y suspirar.

-Tyler Crowley-Murmuró. Sentí mi estomago contraerse. Él lo sabía.

-Ed… ¿porque simplemente no me dijiste que eso te estaba molestando? -Pregunté en voz baja. Ahora ya sabía a qué se debían esos momentos de duda que veía en su rostro. Él había estado esperando que yo le dijera.

- ¿En serio Bella? ¿Después de lo que pasó la última vez que dijiste una mentira, estas encontrando la forma de devolverme la culpa aquí? -Preguntó con vos tensa. Me llevé la mano al rostro.

-Edward no te he mentido. No quise decírtelo porque no supe como reaccionarias y no quiero seguir dándole importancia a Tyler en mi vida, menos ahora que estoy contigo-.

-Omitir decírmelo es igual que mentir. Y nuevamente decidiste hacerlo asumiendo no sé cuál reacción de mi parte, cuando lo único que he hecho es preocuparme de que se aparezca donde estas y te haga daño de alguna manera, o te afecte emocionalmente después de lo mucho que te has esforzado por estar bien-Dijo negando con la cabeza. Permanecí en silencio… nuevamente tenía razón.

-Creí que había sido claro Bella, no me gustan las mentiras… no me gusta saber que estas eligiendo no decirme cosas. Me hace sentir que no confías en mí. ¿Es eso? ¿Sigues sin confiar en mí? -. Se hizo un silencio horrible.

- Te voy a hacer una pregunta ¿Puedes ser honesta conmigo? Agregó - Asentí.

- ¿Que pensaste cuando no respondí tu llamada? -. Permanecí en silencio recordando la inseguridad que sentí y como dudé tan fácil de él. Me sentí culpable inmediatamente. Edward me miró herido, como si hubiera leído mi mente.

-No hay nadie más Bella, solo tu-Dijo en voz baja y cortó la llamada.

Mi corazón se estrujó al darme cuenta que le había hecho daño sin siquiera intentarlo. Volví a marcar desesperada pero no recibí respuesta. Salí de la cama y me puse una bata. Busqué el piso de Emmett y toqué la puerta. Emmett abrió con el ceño fruncido y se preocupó al verme.

-Hey, B, ¿qué pasa? ¿Por qué lloras? -Preguntó adentrándome a la habitación y agarrándome lo hombros. No me había dado cuenta que estaba llorando. Limpié mi rostro.

-Emm debo volver a Seattle-Dije con voz rota.

- ¿Que ha pasado? -.

-He cometido un error. Necesito ver a Edward y explicarle-.

-B, ¿estás segura? No es un buen momento para dejar la gira-.

-Volveré lo más rápido posible Emm, por favor, necesito hacer esto-.

-Está bien B, claro que puedes ir-Dijo en voz baja abrazándome. Lo ví llamar a Kate y reservar un vuelo charter para esa misma noche. Llegaría entrada la madrugada, pero no me importaba. Un auto me recogería y me llevaría directo al condo.

Emmett me acompañó a empacar un par de cosas en el bolso deportivo y dejé mi maleta en el mismo lugar. Después de todo planeaba volver lo más rápido posible. Tenía que hacerlo.

-Hey, lo que sea que haya pasado tiene solución-Dijo Emmett tomando mi rostro y mirándome con aseguranza. Asentí y me subí al auto que me llevaría al aeropuerto. No quería que Emmett condujera solo.

-Avísame cuando llegues bueno? -Pidió.

-Está bien-. El conductor aceleró. El viaje se me pasó rápidamente. Me sentía ansiosa, pero a la vez como si tuviera todo mi cuerpo dormido.

Aterricé en Seattle a las 2 de la mañana. Le dejé un mensaje de texto a Emmett y decidí dormir durante el viaje al condo, sin embargo, no logré pegar ojo, todo el rato me debatí si esperar hasta mañana o despertar a Edward y hablar con él.

Cuando llegué al condo decidí que no tenía la fuerza para esperar. Y estaba segura que no podría dormir. Nunca había sentido esta angustia y este sentimiento de culpa al saber que había hecho algo tan estúpido y que había generado tantos problemas. Lo que más me preocupaba era que Edward tenía razón, mi primer pensamiento había sido desconfiar de él. ¿Cómo podía no hacerlo después de todo lo que había hecho por mí? ¿No me había demostrado con creces que estaba conmigo y solo conmigo? ¿Qué quería muchas cosas juntos? ¿Un futuro juntos? La respuesta a todo era sí. Nunca nadie había sido tan abierto con sus intenciones y tan especial al hacerlo. Me había dejado entrar a su vida, a la de su familia, incluso a la de sus fans, y quería seguir compartiendo todo conmigo. Decidí en ese momento y ahora, que eso era suficiente y que había sido muy egoísta al pensar distinto.

El conductor se removió incomodo por mi silencio y carraspeo. Salí del auto en el que había estado meditando y alcé la mano en señal de despedida. Me decidí con paso seguro a la puerta de Edward, ignorando el frio que hacía. Había empezado a nevar suavemente y yo no traía abrigo de invierno.

Alcé una mano temblorosa y toqué el timbre. Estaba aterrada honestamente de la reacción de Edward. Digo, fácilmente podía decirme que estaba loca por aparecerme a las 3 de la mañana en su puerta.

Vi como una luz se encendió en la sala y luego Edward abrió la puerta. Viéndolo así, adormilado, sin camisa, con el pelo apuntando a todas direcciones y aspecto preocupado, me di cuenta de que estaba irremediablemente enamorada de él. Sentí como mis ojos se llenaron de lágrimas de inmediato y mi corazón se estrujó.

-Bella? ¿Como es que estas aquí? -Dijo con voz ronca.

-Vine a disculparme. Tienes razón y lo siento… Ed, no volveré a dudar de ti y no volveré a omitir cosas por razones estúpidas-Dije tratando de no romper en llanto. Mi voz se escuchó temblorosa y más gruesa de lo normal por el esfuerzo. El me observó por un momento.

-Está helado afuera. Entra-Dijo haciéndose a un lado para que pasara. No me había dado cuenta que estaba temblando de pies a cabeza del frio que hacía.

Entré detrás de Edward y lo vi desaparecer en su habitación. Luego salió con una cobija gruesa y la envolvió sobre mí frotando mis brazos con delicadeza. Me miró con el ceño fruncido levemente, suspiró y me abrazó. Yo metí mi cara en su pecho, dejando salir mi llanto. Sentí mis hombros sacudirse y Edward apretó su abrazo.

-B, no estés así. Por favor-Pidió en voz baja. Luego se alejó de mí y frotó mis mejillas suavemente eliminando las lágrimas con sus manos.

-Lo siento-Dije con voz entrecortada.

-Shh... lo sé, lo sé-Murmuró mirándome. Podría ver tristeza en sus ojos y me estaba costando calmarme al saber que yo la había causado.

-No quise hacerte daño-Dije tratando de parar mi llanto.

Edward suspiró y nos dirigió al sillón. Se sentó frente a mí y quitó el cabello de mi rostro con delicadeza.

-B, respira-Pidió con suavidad, haciendo círculos en mis brazos con sus dedos. Hice lo que me pidió, aunque su toque estaba haciendo todo por sí solo.

- ¿Mejor? -Preguntó. Asentí.

XXXXXXXXXXXXXXX

Problemas en el paraíso! Entiendan niñas, ninguna pareja es perfecta, ni siquiera una ficticia. Dejenme sus reviews!