Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

Capítulo 19

Inuyasha estaba decidido a darle un escarmiento a ese tipo que no solo se atrevía a estar con su hembra, sino que la había lastimado. Por lo mismo, lo citó tan tarde en ese parque, no quería que nadie los viera porque le tenía preparada una sorpresa.

Llegó un poco antes, buscó un lugar adentrado y alejado. Encontró un valle rodeado de faros de luces, los cuales lo iluminaban de manera perfecta. Se sacó su anillo, cuando por fin recobró su figura de hanyou corrió y rompió todos los focos, por lo que ahora el lugar era iluminado exclusivamente por la luna. Caminó hacia un árbol y de un salto quedó posado sobre una de sus ramas. Allí esperaría al idiota ese, y con suerte lo dejaría con vida. Mientras esperaba, sus orejas le informaron que alguien se acercaba y su ceño se frunció. "¿Qué mierda?... huele a lobo sarnoso", pensó mientras sentía como el olor se hacía más intenso.

- Sal de ahí bestia, el lugar está apestado de tu aroma – gritó Koga

"Este imbécil es un okami youkai" pensó al escucharlo y percatarse que el olor que había sentido provenía de él.

- Así que tú también… - le dijo el ojidorado - ¿cómo supiste quién era yo? – sonaba un poco confundido

- Eres un idiota, cualquiera de nosotros reconocería el escudo de los InuYoukai en tu anillo – replicó

- Feh, entonces sabes lo que te deparará – musitó mientras hacía sonar las falanges de sus dedos

- No me hagas reír perro pulgoso – con un tono de voz engreído – tú eres un maldito híbrido, no me llegas ni a los talones. Por eso Kagome me eligió a mí – sonrió burlonamente

Eso hizo enfurecer más al peliplateado, y sin pensarlo intentó golpearlo con sus garras. El demonio lobo lo esquivó sin ninguna dificultad, y antes de que el hanyou pudiese reaccionar, estaba en el suelo por una patada que le había dado en la espalda su contrincante.

La batalla se había vuelto bastante violenta. Ambos lograban dar golpes y zarpazos al otro, sus poleras estaban desgarradas. Mientras a Inusyaha le sangraba una herida en su frente, a Koga era su labio el que emanaba el líquido rojo. Estaban demasiados concentrados en la pelea, por lo que no se percataron de que alguien estaba acercándose. De repente, el peliplateado se sorprendió al ver que el moreno lo esquivaba y se quedaba quieto mirando en dirección al este, antes de poder decir algo éste estaba corriendo hacia donde había estado observando y se colocaba su pulsera, por lo que su olor disminuyó y retomó la esencia humana. Una ráfaga de viento le hizo comprender la situación, Kagome estaba cerca, ese lobo sarnoso la había sentido antes que él y se dirigía hacia ella. Se colocó el anillo mientras corría lo más que podía.

(cerca del lugar de batalla)

Kagome paseaba en el parque como era su costumbre cuando sus pensamientos no la dejaban conciliar el sueño. La noche estaba fresca, por lo que llevaba un vestido amarillo pastel sin mangas que le cubría hasta las rodillas. Sus zapatos permitían ver la venda que tenía en su pie derecho, y a pesar que le molestaba la lesión, no le dolía ni la hacía cojear. Sumida en sus pensamientos, no se percató que había una piedra frente a ella y se torció el tobillo derecho al pisarla. Cayó al perder el equilibrio y prontamente las lágrimas rodaban por sus mejillas. Aunque se sobaba el tobillo, no era tanto por el dolor que lloraba, sino que estaba frustrada. "¡¿Por qué demonios me pasan estas cosas a mí?!" pensaba en un grito ahogado dentro de su ser a la vez que golpeaba con su puño izquierdo el suelo. Se sorprendió al escuchar una voz que le hablaba

- Kagome, ¿estás bien?, ¿qué te pasó? – preguntó el joven de ojos azules

- Koga – musitó mientras se secaba sus lágrimas. Al poder observarlo bien, su cara expresaba preocupación - ¿qué te pasó?, ¿te asaltaron? -

- No te preocupes preciosa, no es nada – se agachó a su lado - ¿Estás bien? – preguntaba mientras secaba las lágrimas que aún rodaban por sus mejillas suavemente

- Sí, es que soy tan tonta – sollozó – salí a caminar porque no podía dormir y me torcí el tobillo otra vez – se acariciaba con su mano derecha aquella extremidad vendada

- Vamos, yo te llevaré a tu casa, tengo mi moto por acá cerca – al decir esto la tomó entre sus brazos estilo nupcial – Asumo que viniste caminando, ¿o me equivoco? – preguntó levantando una ceja

- Me conoces tan bien Koga – respondió la azabache abrazándose al cuello del chico y dedicándole una sonrisa tierna

- ¡Más te vale que sueltes a mi mujer, idiota! – le gritó el peliplateado e intentó quitársela de los brazos, lo cual provocó que el moreno diera un paso atrás de manera veloz. Posó los pies de la chica en el suelo y se colocó delante de ella, en señal de protección

-Mira bestia, si quieres seguir peleando no tengo problema, pero no dejaré que la toques – abrió sus brazos, tratando de generar un muro entre su atacante y la chica. De repente sintió la mano de ella sobre su hombro y se medio giró a verla, ella lo miraba con seguridad, posó su mano en su brazo para que lo bajara y caminó hasta posarse frente a él.

- No sé qué demonios pasa entre ustedes que estaban peleando – con sus ojos de reproche hizo contacto con los dorados y luego con los azules – pero voy a dejar algo bien claro y espero no volver a repetirlo – con un tono de voz que daba miedo hasta para ambos chicos – Entiende esto Inuyasha, YO NO SOY NADA TUYO – ya estaba gritando – NO SOY TU MUJER. KIKYO LO ES, ELLA ES LA QUE SE VA A CASAR CONTIGO, ELLA ES LA QUE LLEVA EL ANILLO EN LA MANO, NO YO ¿VES? – al decir esto le mostró su mano derecha que estaba desnuda. Suspiró y con un tono más calmado añadió – Por favor, déjame tranquila – se giró, y antes de cualquier otro movimiento, miró por sobre su hombro y agregó – déjanos tranquilos… Vamos Koga – dicho esto, permitió que el moreno la levantara como lo había hecho antes

- Yo… no puedo – susurró el ojidorado mientras veía a la pareja irse. "Debo asegurarme que ese lobo sarnoso no le haga nada" pensó y se quitó el anillo. Corrió lo más rápido que pudo, saltando entre los árboles y los techos de las distintas casas y edificios logró llegar antes que la pareja. Se escondió en el árbol que quedaba en la vereda de enfrente del edificio de la chica. No pudo evitar arrugar la nariz al sentir que el olor de ella se mezclaba débilmente con el de ese idiota.

- Gracias por todo Koga – decía la azabache mientras se sacaba el casco

- No te preocupes, ¿segura que no quieres que te acompañe arriba? – "No lobo sarnoso, sigue tu camino" pensó Inuyasha

- No gracias, el dolor ya casi desapareció – respondió con una sonrisa, lo cual hizo que el hanyou se pusiera aún más celoso, pues no era él quien provocaba esa reacción en ella.

- Está bien, cualquier cosa me llamas por favor – y dejó un suave beso en la mejilla de la chica, lo que hizo que el medio demonio enterrara sus uñas en el pobre árbol de la rabia que sentía. Se puso el casco y arrancó la moto – Adiós mi bella Kagome – al finalizar de decir esto, se marchó.

La azabache se giró e ingresó al edificio. Inuyasha aún estaba pendiente, quería asegurarse de que ella llegara bien a su departamento. Mientras miraba el balcón esperando ver que se encendieran las luces, se percató que el que se encontraba justo por encima tenía un cartel. Sonrió de lado y anotó su número en su celular, aunque fue algo difícil con sus uñas de medio demonio. Se sorprendió cuando se percató que las luces se encendieron, luego se apagaron y se prendieron las que él pensó, eran de su habitación. Al pasar los minutos se apagaron. Ya se iba a retirar cuando sus orejas le advirtieron el sonido de una ventana abrirse. Subió la vista y allí estaba aquella mujer saliendo a su balcón, envuelta en una bata de seda. Se veía hermosa, a pesar de los 6 pisos de distancia, él podía percibir su belleza. Lo que no podía era sentir su aroma, ella estaba demasiado lejos y por sobre la altura que estaba él, por lo que solo le quedaba verla y escucharla. Cuando sintió los sollozos se maldijo, sabía que él era el causante de ellos. Se quedó hasta que la azabache se entró, estaba más decidido que nunca a llevar a cabo su nueva idea, la concretaría temprano al día siguiente. Se bajó del árbol y se colocó su anillo, caminó en dirección hacia el parque, pues allí tenía estacionado su auto y se fue a su departamento.

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- Muchas gracias señor, nunca había vendido un departamento tan rápido – comentaba feliz el corredor de propiedades

- Gracias a usted, por favor envíeme todos los papeles a esta dirección lo antes posible – le entregó una tarjeta con los datos de su oficina - ¿Cuándo ya puedo venir a mi departamento? –

- Los papeles estarán a medio día en sus manos, si los firma de inmediato, le diré al junior que los lleve al tiro a la notaría, por lo que le pasaríamos a dejar las llaves hoy mismo en la tarde señor Taisho –

- Bien, hagamos eso. Quiero pasar esta misma noche acá – musitó el ojidorado mientras sonreía de lado, su plan estaba resultando perfecto.

Continuará…

Hola! Espero hayan tenido una buena semana… les subiré dos cap hoy como regalito. Ojalá me dejen sus reviews para conocer su opinión sobre la historia… saludos y que disfruten su fin de semana!