Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.


Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.

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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 17

EPOV

Mis oídos nunca habían zumbado tan fuerte.

Estoy en el piso tirado de espaldas.

Parpadeo, viendo la silueta borrosa de alguien parado sobre mí.

Se ríe entre dientes.

—Matarte es un bonus, Masen.

Carajo, no puedo enforcar la mirada y el dolor en mi muslo es penetrante.

El aturdimiento intenta arrastrarme, pero lucho contra ello. Recuerdo haberme lanzado fuera de la casa de Bella cuando olí gasolina y escuché el siseo de una mecha.

El sonido de un perro llorando me hace poder encontrar mi enfoque de nuevo y aprieto los dientes cuando la imagen borrosa finalmente desaparece. Al mismo tiempo, el zumbido se detiene y el mundo ya no parece estar moviéndose en cámara lenta.

Es el maldito agente ATF. Ya van varias veces que lo veo por el pueblo y si Cullen no nos hubiera dicho que mantuviéramos un perfil bajo, ya habría hecho desaparecer al agente.

—Tienes treinta segundos —toso. Hay humo por todas partes, hay sangre cayendo por mi sien, y siento cortadas y puntos adoloridos sobre todo mi cuerpo, haciéndome pensar que fue más una explosión que un simple incendio.

—¿Qué? —me sonríe y apunta su pistola, probablemente su pistola de servicio.

No es muy inteligente.

—Treintas segundos antes de que te superen en número, pedazo de mierda —escupo.

Mi propia pistola sigue metida en mis jeans en la base de mi espalda, así que en realidad no puedo tomarla. Pero sé que la ayuda viene en camino. Emmett estaba haciendo una revisión de perímetro cerca de aquí; tuvo que haber visto el fuego.

A unos veinte pies de distancia uno de los perros de Bella ladra, y el temperamento de Garret lo sobrepasa. Gruñe una maldición y le apunta al perro en lugar de a mí. La furia corre por mi ser, haciéndome hervir la jodida sangre, y veo mi oportunidad.

Cuando Garret dispara su pistola, agarro la mía y le disparo en el cuello.

Ahoga un grito ronco y se aferra al cuello mientras cae al piso.

El dolor en mi muslo se intensifica cuando me pongo de pie y capto un breve vistazo de un trozo de vidrio saliendo de ahí. Tendré que lidiar con eso más tarde. Puedo escuchar a mis hermanos del CM acercándose y no tengo mucho tiempo antes de que Garret esté muerto.

—¿Le enviaste las notas a Bella y mi hijo? —me alzo sobre él, presionando mi bota contra su garganta—. ¡Respóndeme!

Tose sangre y escupe.

—N-no… j-jódete. Mataron… m-mi h-hermano…

¿Qué carajos?

—¡Edward! —escucho a Riley gritar por la colina.

—Parece que se nos acaba el tiempo —le digo a Garrett—. Esto es por acercarte a mi damita. —Con eso, aplico presión en mi bota y lo ahogo hasta matarlo.

Siseo al retroceder un paso y finalmente echarle un buen vistazo a mi pierna. El pedazo de vidrio es de unas cuantas pulgadas de largo y está metido muy profundo. Mirando hacia el tráiler de Bella, veo que no queda mucho de su casa lo cual me entristece.

Pero la peor parte…

—Carajo. —Cojeo hacia la bola de pelo blanco de Bella, Matón. Papá, Riley, Jake y James llegan conmigo mientras le busco el pulso, pero el perro ya se ha ido.

—¡Santa mierda! —Jake se dirige directamente al agente ATF.

Romeo está vivo, el Rottweiler de Bella, pero al carajo no sé cómo voy a darle las noticias sobre Matón.

—Mierda, hijo. —Papá está jadeando, pero no deja de correr hasta que casi choca conmigo—. Estás herido.

—Estoy bien. —Me limpio algo de sudor y suciedad de la cara y me agacho lo más que puedo para revisar si hay algo mal con Romeo porque no se está poniendo de pie—. ¿Alguien tiene alcohol? —Luego veo que se lastimó sus dos patas traseras. Pero no está llorando ni nada; sólo no se puede levantar.

Ignoro la mirada de advertencia de mi padre respecto al alcohol, porque Cristo, han pasado siete años. Debería conocerme mejor.

Riley se acerca y saca una petaca de su chaleco.

—Bourbon.

—Eso tendrá que servir. —Hago una mueca de dolor y me siento en un árbol caído—. Que alguien me dé un teléfono. Tengo que hablar con Cullen.

¿Ese maldito agente ATF fue quién causó todo esto? No tiene sentido.

Sabemos que vino aquí bajo la farsa de buscar pistas después de que robaron un almacén a las afueras de San Diego, pero terminó con puras mierdas. No hay caso porque mis hermanos y yo somos mejores que eso, sin embargo, él se quedó en el pueblo.

—Emmett dijo que vio el fuego. —Papá se acuclilla frente a mí y me ayuda a mantener mi pierna firme—. Vinimos lo más rápido que pudimos.

—Entiendo. —Me sacó la playera de hombros por la cabeza y la trozo en dos partes—. ¿Cuánto tiempo…? —entrecierro los ojos, no estoy seguro de qué estoy preguntando. Mi memoria está muy borrosa. Un segundo estoy lanzando mi culo fuera del tráiler y al siguiente estoy despertando con Garret mirándome—. Olvídalo.

—Mi teléfono está estallando con mensajes de gente en el recinto —dice Riley con el ceño fruncido—. Maldita sea… —Se acerca con su teléfono y se lo entrega a papá—. Puede que queramos apresurarnos al carajo e ir al pueblo.

—¿Qué sucede? —aprieto los dientes y echo alcohol en la herida de mi muslo—. ¡Hijo de puta! —gimo por el dolor y luego saco el pedazo de vidrio apretando los dientes.

—¿Estás jodidamente idiota, Trouble? —grita papá—. ¡Pudiste haberte cortado una arteria!

—¿Ahora eres doctor? —me burló. El sudor se mezcla con la sangre y la suciedad que ya está cayendo por mi cara, e inhalo rápidamente antes de presionar una bola de tela contra la herida abierta. Luego le echo más alcohol encima y envuelvo el otro pedazo de tela en mi muslo, atándolo con fuerza—. No iré a ningún hospital hasta que esté seguro que no guiará a la policía tras nosotros.

—Puede que sea demasiado tarde para eso. —Mira mi pierna mientras me muestra la pantalla del teléfono de Riley.

Traigan a Edward aquí de inmediato. Hay varios incendios en Fallbrook. La casa club está a salvo por ahora.

Santa mierda. ¿Varios incendios?

—Esto es grande. —Me paro e intento no poner demasiada presión en mi pierna—. Hablaré con Bella y después podemos irnos.

—Ella ya está allá, hijo. —Papá también se para—. Riley, tú y el prospecto quédense. Limpien aquí y no dejen ningún rastro del agente. Luego llamen al departamento de bomberos en caso de que no puedan apagar el…

—¡Espera! —fulmino con la mirada a mi papá—. ¿A qué te refieres con que Bella ya está allá?

—Emmett lo hizo sonar como si fuera todo un jodido caos aquí —se defiende—. Así que le dije que llevara a Bella, Trey y Esme con Carlisle.

Por supuesto que sí, porque eso es probablemente lo que yo habría hecho si no supiera mejor. Pero si algo está pasando en el pueblo – ¿varios jodidos incendios? – Fallbrook es el último lugar donde quiero a Bella y Trey.

—Vayamos —digo tenso y cargo a Romeo con un gruñido. Jesús, ¿qué le estamos dando de comer a este perro?

De repente, el dolor en mi muslo es más fácil de ignorar, tal vez porque temer por la seguridad de mi familia es un dolor que pega directo en mi jodido corazón.

—¿Siquiera puedes manejar? —pregunta papá.

—Me encantaría ver que alguien intentara detenerme. —Camino más rápido hacia la casa para poder ponerme una camiseta nueva y agarrar mi chaleco de Bastardo.

XXX

Departamentos de bomberos de Fallbrook y comunidades cercanas – y fuerzas policiacas – ocupan la mayor parte del espacio en el pueblo mientras los chicos y yo entramos en moto.

Parece que ya apagaron casi todos los incendios, pero hay un jodido mar de humor.

Camionetas y equipos de noticias llenan las calles para hablar con testigos y reportar a sus estaciones.

Cuando finalmente llegamos al recinto ya he contado suficientes tiendas y negocios destruidos para tener una idea de qué está pasando.

Juzgando por el número de Harley afuera de la casa club la mitad del CM está aquí.

Alistair está afuera, asiente y me abre la puerta.

—¿Estás bien?

—¿Qué no me ves? —entro a la casa club y la primera persona a la que veo es Trey. Gracias al jodido Dios. Varios miembros del CM han traído a sus esposas e hijos, lo cual no estoy seguro de que sea una buena idea.

Atravieso las multitudes tamaño familiar que se están formando y levanto a Trey del sofá de la esquina.

—Me diste un susto de muerte, cabeza dura. —Lo abrazo con fuerza y mis ojos pican con lágrimas porque esta vez él me regresa el abrazo.

Desafortunadamente es sólo cuestión de segundos antes de que Trey regrese a la normalidad. Se aclara la garganta y termina el abrazo, manteniendo la mirada hacia otro lado.

—Tu pierna, ¿es muy grave? —murmura.

—Está bien. —Intento verlo a los ojos, esperando… algo. Cualquier cosa—. Trey…

Me lanza una sonrisita, pero sus ojos se ven llorosos.

—Deberías ver a Bella. La gente la está tratando como si trabajara aquí. —Señala la barra.

Eso me enoja. Tienes que estar ciego para no notar lo perdida que se ve, sin embargo, ella entrega cafés, cerveza y sodas a cualquier persona que se lo pida.

—¡Bella! —grito. Eso hace que su cabeza se alce de golpe y abre los ojos como platos al verme.

—Ha sido todo un ángel —dice uno de nuestros hermanos del CM de Oregón con una sonrisa.

—Entonces tal vez debieron tratarla mejor, hijo de puta —le digo. Le abro los brazos a Bella que corre hacia mí y la única cosa que podría hacer que esto fuera todavía más perfecto es Trey—. Déjame verte, cariño. —Acuno sus mejillas y rozo mis pulgares bajo sus ojos.

—Estaba tan jodidamente preocupada —susurra y me abraza de nuevo—. ¿Qué sucedió? Emmett dijo que había un incendio y luego vimos el humo; oh Dios mío, ¡¿qué le pasó a tu pierna?! —comienza a revisarme y me empuja para sentarme en el sofá.

Me caigo con un oomph y hago una mueca, luego Bella se va apurada a buscar un kit de primeros auxilios.

La mujer hace que la cabeza me dé vueltas de las mejores maneras, pero justo ahora más bien quisiera que se tomara un respiro.

—¿Ha estado así desde que llegaron aquí? —le pregunto a Trey cuando se sienta a mi lado.

—Básicamente. —Juguetea con su teléfono, está viendo su Tumbling o como sea que se llame. Tiene su cómic ahí—. Creo que estaba en shock al principio. No decía nada, luego cuando la gente empezó a llegar, ella comenzó a hacer un montón de cosas.

Suspiro y enciendo un cigarro, no del todo sorprendido. Bella hace muchas cosas. Si hay una cosa que he aprendido sobre ella, es que siempre está lista para ayudar.

—Entonces, ¿qué pasó en el rancho? —pregunta Trey, aunque parece que en realidad no le importa ni un culo de rata la respuesta. Estoy acostumbrado a eso—. ¿Hay alguien allá ahora?

No quiero entrar en detalles. ¿Cómo reaccionará Bella? Como si su vida no hubiera sido alterada ya.

—Riley y James están manteniendo guardia —digo, exhalando humo por la nariz.

También tengo que llamar a un veterinario para Romeo. Antes de irnos del Rancho le dije a Riley que cuidara al perro para asegurarse de que Romeo no intentara caminar. Tal vez sus patas están fracturadas – no sé. Carajo, no sé nada. Hay demasiadas preguntas, muy pocas respuestas. Pero muchas teorías después de toda la mierda de hoy.

Trey me ve de soslayo.

—No respondiste mi primera pregunta.

Estoy muy consciente, cabeza dura.

—Nos topamos con problemas —admito en voz baja—. Sabes que no me gusta entrar en detalles contigo, pero… los perros de Bella salieron heridos.

—¿Qué? —se le cae la cara?

Asiento con un movimiento de barbilla y le doy una larga calada al cigarro.

—Matón no sobrevivió —susurro—. No le digas a Bella. Hablaré con ella cuando estemos solos.

Trey traga con fuerza y baja la vista.

—¿Y R-Romeo?

—Estará bien, lo prometo. —Lo tomo de la nuca y le aprieto con gentileza—. Lo siento.

Se muerde el labio y me mira con reticencia.

—Tienes sangre seca en la cara, papá. Y tu pierna está jodida. Esta no es como las otras veces, ¿verdad?

Otras veces. Eso duele. Las pocas veces que el CM ha estado en problemas en el pasado – cuando estábamos en Reno – Trey pasaba unas cuantas noches en el recinto hasta que el peligro se iba. Nunca era nada grande. Más que nada una precaución. Pero en aquel entonces no resulté físicamente herido.

—Nunca dejaría que nada te pasara —le digo, en voz baja, pero con firmeza—. Sé que tenemos nuestras diferencias, pero eres todo para mí; lo creas o no.

Bella se está convirtiendo en parte de ese "todo" y si tan sólo pudiera arreglar mis problemas con Trey, sería el bastardo más afortunado del planeta.

Quiero que me deje ser parte de su vida. Siempre me deja fuera y eso me está matando. Nuestras diferencias no lo hacen más fácil. Creo que las únicas cosas que tenemos en común son la comida y el sentido del humor. Compartimos favoritos en la cocina y tenemos el mismo sentido del humor retorcido, pero eso es todo.

Y no es suficiente. Lo he intentado – Jesucristo, sí que lo he intentado. Una vez pensé que, si podíamos divertirnos juntos, él olvidaría que me odia.

Funcionó, durante media hora.

—¿Por qué estás sonriendo? —Trey me frunce el ceño.

Suspiro y le doy una última calada a mi cigarro antes de apagarlo en el piso.

—Por nuestro retorcido sentido del humor. Nos hemos divertido, ¿no? ¿Recuerdas el funeral de tu abuela?

Eso suena peor de lo que es. Mi madre no era tan mala como la incubadora de Trey – o la madre, lo que sea – pero estaba cerca. Y papá se divorció de ella cuando yo tenía ocho años. La vi pocas veces después de eso y ella no se interesó para nada en Trey.

Trey rueda los ojos.

—Deja de dar palos a ciegas, papá.

Ouch.

—Perdón. —Me recargo un poco más y apoyo la cabeza en el respaldo del sofá, el ruido de fondo de todos los que nos rodean me causa un dolor de cabeza.

También se está haciendo cada vez más difícil ignorar mi muslo. Ya dejó de sangrar, pero duele un chingo.

¿Cuánto puede tardar Bella en encontrar un kit de primeros auxilios? La quiero de regreso aquí para poder decirle que descanse. Me he curado yo solo más veces de las que puedo contar. No es para tanto.

Junto a mí, Trey se ríe en voz baja.

—De acuerdo, fue divertido cuando me acerqué a los ancianos en el funeral para susurrarles "Dios me dijo que sigues tú".

Mi jodido corazón vuela.

—¿Verdad? De eso me reía. —Sonrío y alzo mi puño.

Él forma una sonrisita y choca mi puño con el suyo.

—Eres todo un idiota.

—También te quiero. —Sonrío ya de mejor humor y escaneo la casa club, preguntándome dónde demonios está Bella.

Pero justo cuando me estoy preparando para levantar mi culo del sofá e ir a buscarla, ella sale de golpe de la oficina de Cullen. Y está furiosa.

—¡Ustedes dos son jodidamente imposibles! —le grita a… ah, Cullen y Esme aparecen también. Se ven igual de enojados, ¿quizá han estado discutiendo?

—Bella —le ruega Esme.

—No, no me hablen hasta que se hayan quitado la estupidez de encima. —Bella está sonrojada a causa del enojo y avanza hacia donde estamos Trey y yo, lleva en la mano un neceser blanco con una cruz roja encima.

—No le hables de esa forma a tu madre —le advierte Cullen.

—Oh, ¡cállate! —le espetan las dos mujeres Cullen.

Espero que algún día Bella pueda usar algo de ese temperamento conmigo.

No voy a mentir. Lo he pensado en algunas ocasiones, la rapidez con la que me pondría duro si ella me golpeara o algo así. Es la primera mujer con la que estoy que no le importa que sea algo raro en la cama y ha causado que más fantasías aparezcan en mi perversa – y carente – mente.

—Maldita sea, necesito que este día se termine ya —dice Bella al llegar con nosotros, y ahora me siento como un idiota. Yo estoy pensando en cosas sexys mientras ella… no lo hace—. ¿Cómo podría empeorar? —Trey y yo intercambiamos una rápida mirada—. Ugh. Perdón por tardar tanto. —Se pasa una mano por el cabello y se arrodilla frente a mí, revisando con cuidado mi venda temporal—. ¿La peor parte de tener padres que no están juntos? Cuando te obligan a elegir un lado. —Exhala y comienza a cortar la tela que envolví en mi muslo.

—¿Bella? —la detengo y cubro su mano con la mía—. Yo puedo hacerlo. Eres maravillosa por traerme esto, pero este no es mi primer rodeo y necesitas relajarte.

—No —me contradice—. Necesito mantenerme activa a menos de que quiera volverme loca. —Su labio inferior tiembla y parpadea para alejar las lágrimas—. Mi cuñada está en el hospital.

—¿Por qué? —le quito con gentileza las tijeras de la mano y la jalo al sofá.

No protesta, aunque me mira mientras yo me encargo de las tijeras.

—Su restaurante fue uno de los lugares que se destruyó hoy. —Su respiración se entrecorta—. Tardamos una eternidad en localizarlos a ella y Jasper, y cuando él finalmente respondió supimos que se habían llevado a María al hospital. La están tratando por quemaduras en su brazo.

—Carajo, nena, lo siento —murmuro. Sabiendo lo dividida que está su familia cuando se trata del CM… mierda—. ¿Supongo que por eso estaban peleando tus padres?

Bufa y se limpia discretamente bajo los ojos. A veces no la entiendo. Es la mujer más honesta y directa que he conocido en mi vida, pero odia ser sentimental.

—Se podría decir —murmura—. Casi la convencía, Edward. Estaba así de cerca —junta sus dedos— de convencerla de que tú y papá son buenas personas. —Deja caer la cabeza—. Ahora está culpando de nuevo a papá y al CM por todo lo que salió mal hoy.

No respondo a eso. Mientras me quito lentamente la venda, reflexiono sobre la situación, pero… ¿qué puedo decir? Técnicamente no hemos hecho ni una mierda. Alguien o algunos andan tras el CM – ya casi estoy seguro de eso – y ellos cargan con la responsabilidad de lo que pasó hoy. Pero eso no significa que somos inocentes. Los CM pelean por territorios, tratos y afiliaciones todo el tiempo.

Es cierto que no es como dicen en televisión. La vida del CM no es exactamente glamurosa y cuando nos hacemos de mucho dinero tenemos que mantener un perfil bajo y escondernos por un tiempo.

Somos un Joe promedio con trabajos normales de día. Pagamos nuestros impuestos y tenemos familias. Sacamos las motos y quemamos algo de llanta. Y de vez en cuanto aceptamos trabajos que rompen las leyes, pero nos hacen ricos. Obviamente todo eso tiene sus riesgos.

Es la vida que elegí. Incluso hoy.

Cuando era más joven habría dado la vida por mi CM. Eso ha cambiado, pero mi lealtad no. Sólo que ahora viene con un límite, y ese es Trey y Bella.

Sólo puedo esperar que ellos no me hagan elegir, pero si lo hicieran, me iría con ellos en un latido. Pero hasta entonces – si es que ese día llega – no pongo excusas para lo que hago.

Amo con todo mi corazón, pero sigo siendo un jodido Bastardo.


¡Ese final…! ¡Amo el final de este capítulo! Me encanta la frase con la que cierra Edward, siento que lo describe totalmente. Y volviendo a temas menos agradables, ¿quién más está con el corazón roto por la muerte de Matón?

Espero que les haya gustado. No olviden dejarme sus comentarios, me encanta leer sus opiniones y teorías. Ya hay unas cuantas personas que han acertado sobre quién anda tras todo esto ;)