Capítulo 20: Variables

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Ubicación: Hospital de Konoha

- Sakura? – preguntó sintiéndose como un idiota. Sasuke no esperaba que despertase tan pronto.

- Hola Sasuke-kun…- lo saludó con total naturalidad desconcertando al chico. La Haruno analizó la habitación detalladamente – Vaya, creí que no podría volver a hacerlo. – murmuró con una sonrisa triste mientras acariciaba la tela de las sábanas. – parece todo tan… real.

Entonces, Sasuke supo lo que ocurría… Sakura se pensaba que seguía dormida y que estaban en una de sus fantasías. Una vez más, el Uchiha maldijo a su amigo por haberlo dejado de niñera. Como demonios iba explicarle a Sakura que no estaban en su cabeza? Se iba a poner histérico y el no será precisamente conocido por su tacto.

- Es que es real – soltó de golpe sin saber muy bien que decir. La Haruno arqueó una ceja y lo miro molesta.

- No tiene gracia, Sasuke. – contestó la chica rodando los ojos. El moreno soltó un bufido al ver que ella no le creía…esto iba a ser más complicado de lo que se pensaba.

- Yo no bromeo…

La chica lo miró perpleja. Como que no bromeaba? Normalmente, o des de que había empezado a fantasear con el, Sakura asociaba el recuerdo de Sasuke a la parte racional de su cerebro. El era frío, escéptico, y pragmático, y eso… le venía muy bien. Le venía bien porque… cada vez que quería evadirse completamente, este se encargaba de devolverla a la realidad para evitar que enloqueciese. Entonces, por que ahora actuaba de forma tan diferente? Por que quería sumirla aun más en la irrealidad de su fantasía?

Sakura escudriñó al Uchiha con la mirada intentando descubrir la trampa. Lo primero que notó era que esa versión de Sasuke era más mayor y más atractiva que con la que ella se solía imaginar. Sus rasgos masculinos se habían acentuado y su cuerpo se había desarrollado. La chica no pudo evitar sonrojarse al sorprenderse recorriendo con la mirada los bien formados brazos de su compañero. Observó que esa figura de Sasuke ya no vestía con el haori blanco con el que lo había visto en sus últimos años, sino que llevaba puesto una simple camiseta negra de manga corta y el chaleco jounin de Konoha. Sasuke vestido de shinobi de la hoja? Podría ser…? Había regresado? No, eso no era posible. Tenía que seguir dormida. Por su parte, el moreno empezó a sentirse incómodo ante el descarado análisis de su amiga, así que decidió carraspear para llamar su atención. Sin embargo, Sakura lo miró desconfianza y retrocedió colocándose en posición de ataque. Y si Kabuto había descubierto su debilidad por el y estaba jugando ella?. Sasuke rodó los ojos ante la reacción de la chica y decidió explicarse.

- Estás aquí, Sakura. – empezó a decir al ver que ella negaba con la cabeza- El escuadrón de Neji te encontró en uno de los escondites de los Zetsus… no supimos que Kabuto estaba implicado hasta ahora.

- Basta! – gritó Sakura tapándose los oídos. – Esto no es real! No puede serlo! - Era imposible que fuera verdad… no podía haber regresado. Ella se había asegurado de que la creyeran muerta… ese era Kabuto, tenía que serlo. Miro al Uchiha con rabia y, antes de que este pudiera reaccionar, le arrojo el jarrón de flores que se encontraba en la mesita de noche. – Sal-de-mi-cabezaaa!

Sasuke se apartó con facilidad, y el jarrón se estampó contra la pared rompiéndose en miles de pedazos. El Uchiha la miró molesto. Dobe, donde estás cuando te necesito – pensó desesperado. Esa mujer estaba en pleno ataque de pánico y el no tenía las aptitudes para ayudarle.

- Sakura! no soy Kabuto – intentó explicarle levantando los brazos – haz el favor de clamarte – le ordenó. Pero Sakura no quería escucharle, y lo siguiente que le lanzó fue la mesita entera.

- No pienso decirte nada! He dicho que fueraa! – volvió a gritar histérica.

La pelirrosa arremetió contra Sasuke con el objetivo de pegarle un puñetazo, pero estaba tan débil que casi no tenía fuerza. En su intento fallido, el Uchiha la agarró de las muñecas para dominarla y forcejeó con ella hasta que se cansó. Con la respiración aun entrecortada, Sakura levantó la vista para cruzarse con la mirada de Sasuke, y se mantuvieron así durante un par de minutos. Negro contra verde. La confusión en Sakura se acrecentó al explorar los pozos negros del azabache, y reconocer al amor de su infancia en ellos. Era el…Sin duda alguna se trataba de Sasuke Uchiha. Pero como?! – se preguntó. Sakura sintió como sus ojos se aguaban y dos finas lágrimas empezaban a surcar sus mejillas. El pelinegro miró molesto la reacción de su compañera y atribuyó sus lágrimas a que ella aun no le creía. Aun así, verla tan vulnerable le revolvió el estómago, y no pudo evitar aflojar su agarre.

- Sakura… soy yo – intentó una vez más el moreno.

Sin dejar de verlo a los ojos, chica dio un paso hacia delante acercándosele peligrosamente. Aunque no lo demostró, Sasuke se tensó al sentir el contacto de su aliento en su piel y contuvo la respiración para mantenerse indiferente. Sakura levantó la mano aun temblando de la emoción, y, entre dudas, la llevó al rostro del Uchiha mientras este la observaba con cautela. La pelirrosa rozó su mejilla con la yema sus dedos dibujando los perfectos y varoniles rasgos del moreno.

- Eres tu… - musitó mientras sus lágrimas se volvían más gruesas. De verdad se había acabado?

Sin poder aguantar ni un minuto más la chica se desplomó en los brazos de Sasuke. Se había desmayado del estrés que le había provocado el choque con la realidad. Aun aturdido por lo que acababa de ocurrir. el Uchiha la cargó para llevarla de nuevo a la cama Una vez allí, el moreno no pudo evitar quedársela viendo. A pesar de haber estado dormida durante mucho tiempo, parecía tan cansada…

- Estás en casa, Sakura… - murmuró en una voz apenas audible.


Ubicación: Desconocida

Los gritos de aquellas pobres almas retumbaban contra los muros de piedra de aquella sala. Sin embargo, nadie vendría en su búsqueda. Estaban aislados…bajo tierra. Para Kabuto, aquella guarida era como las demás, un regalo heredado de su antiguo amo y maestro Orochimaru. Un regalo oscuro, húmedo y frío pero útil para sus experimentos. Otro grito desgarrador y… otro sujeto de prueba que moría. El peligris chasqueó la lengua frustrado. Voy a necesitar más prisioneros – pensó con maldad. Oyó como la puerta se abría y alguien entraba en la sala de experimentación sin anunciarse.

- Vas a matarme? – preguntó Kabuto burlón sin siquiera voltearse a ver a su posible agresor.

- Teníamos un trato – le recriminó Zetsu mientras se acercaba de forma amenazante al peligris y transformaba una de sus manos en un filo puntiagudo.

- Tranquilo Zetsu-sama… aun lo tenemos – contestó con voz tranquila.

- Entonces por que dejar que la encuentren? – interrogó desconfiado.

- Solo he modificado las variables pero… el resultado será el mismo. – anunció.

- Explícate! – ordenó el antiguo Akatsuki.

- Esa maldita niñata se indujo un sueño profundo para evitar que llegáramos al fénix… llegados a ese punto, la tortura ya no producía resultados.

- Y por eso la dejaste marchar? – preguntó incrédulo.

- Mis fuentes me han informado de que Sakura Haruno despertó tan solo 24 horas después de ingresar en el Hospital de Konoha – informó sorprendiendo a Zetsu – lo que me lleva a pensar que tu antiguo compañero, Itachi Uchiha, o su hermano menor, Sasuke-kun, debilitaron las barreras psíquicas que ella había creado con su sharingan.

- Esos inútiles nos ahorraron el esfuerzo de tener que hacerlo nosotros – se burló Zetsu.

- Exacto! – coincidió Kabuto con una sonrisa maligna – Konoha está en deuda con esa chica, Zetsu… harán cualquier cosa por ella, para poder ayudarla...

- No podrán – sentenció el hijo de Kaguya.

- No, no podrán – afirmó – el fénix no querrá que la controlen, y cuando Sakura se de cuenta de la amenaza en la que se ha convertido y el peligro que corren sus seres queridos…. Ella misma vendrá a buscarme – vaticinó el hombre.

- Por tu bien… espero que tengas razón – masculló Zetsu antes de abandonar el lugar.

- Lo hará – murmuró Kabuto sonriendo macabramente – todo se reduce a… cuanto crees que aguantarás Sakura?


Ubicación: Residencia Uzumaki

Shikamaru picó al timbre de la residencia Uzumaki con cara de fastidio. Naruto le había pedido que le trajese todo lo que había encontrado en los archivos de Konoha que pudiese ayudar a Sakura. Leyendas, fábulas, documentos históricos, técnicas de sellado, entre otros. El rubio le había dicho que el también quería leer toda la información que el Nara encontrase, y ahí estaba el… cargando con una pila de libros y pergaminos tan inmensa que a penas podía ver lo que tenía enfrente. Aunque le parecía honorable que Naruto quisiese ayudar a Sakura, Shikamaru dudaba que el kitsune pudiese procesar semejante cantidad de información en una noche. Si no se los lee, lo mato – pensó molesto por haberle hecho hacer el viaje. De pronto, Kushina abrió la puerta y se lo quedó mirando.

- Shikamaru? – preguntó extrañada – que…? - iba a preguntar pero Naruto habló primero des del salón.

- Dile que pase mamá! – le gritó mientras engullía su plato de ramen.

Kushina se hizo a un lado y dejó que el joven Nara entrara. Aun extrañada, la pelirroja lo guió hasta donde estaba su hijo. Cuando Shikamaru entró por la puerta con esa cantidad de documentos, Naruto se atragantó.

- To-do es-o? – preguntó aun con la comida en la boca. Ver todos esos libros ya le había provocado una indigestión.

- Naruto! Cuantas veces te he dicho que no hables con la boca llena! – le gritó su madre mientras lo golpeaba. En ese momento, Shikamaru se prometió a si mismo no volver a pensar que su madre era una histérica… por kami, su madre era una santa comparada con Kushina Uzumaki.

- Lo siento mamá – contestó Naruto mientras lloraba y se sobaba la zona golpeada por su madre.

- Shikamaru, quieres tomar algo? – habló la mujer esta vez dirigiéndose al Nara con dulzura.

- Gracias Kushina-san pero debo seguir trabajando – le contestó el chico.

- Ne Shikamaru – lo llamó Naruto. Este lo miró y vio que el rubio le señalaba la pila de libros que había dejado sobre la mesa – Me haces un resumen? – preguntó con descaro. Una cruz se formó en la sien del moreno y estuvo a punto de abalanzarse sobre su amigo. Luego el vago soy yo – se quejó en su interior.

- Quieres ayudar a Sakura o no? – le provocó el Nara, y la mirada del rubio cambió en un instante. Shikamaru pudo ver la determinación nacer de los ojos azules del chico y supo que había dado en el clavo. Naruto era un vago, pero con la motivación adecuada… era capaz de todo.

- Claro que si dattebayó! – le respondió mientras se sentaba delante de la pila y empezaba a revisar los documentos. El moreno suspiró y sonrió al verlo.

En ese momento, Minato, que había estado de misión, apareció por la puerta y saludó al chico.

- Como está Sakura, Shikamaru? – preguntó el padre de Naruto mientras observaba a su hijo sumergirse en su lectura.

- No lo sabemos… Ella ha pasado por mucho. – le explicó.

- Lo sabemos demo… estamos preocupados por Naruto – habló Kushina. Shikamaru la miró extrañado. – El nunca se dio por vencido… por favor, míralo, Shikamaru, mi hijo no lee. – puntualizó la pelirroja.

- Naruto quiere mucho a Sakura, y hará lo que sea para ayudarla. – habló el Nara mirando a su amigo.

- Eso es exactamente lo que me preocupa… y si ella ha cambiado? Crees que Naruto podrá aceptarlo y quedarse de brazos cruzados? – Shikamaru meditó su respuesta durante unos segundos.

- No, que va. Intentará recuperarla como hizo con Sasuke, la perseguirá hasta el fin del mundo si hace falta. – declaró confirmando la preocupación de su madre. – Pero para eso estoy yo, mujer, yo me encargaré de aconsejarle. – intentó animarla. Minato sonrió ante el comentario del chico.

- Lo ves, Kushina? No ha de que preocuparse – le dijo su mujer – Shikamaru será un buen consejero cuando Naruto se vuelva Hokage y cuidará de el. – el Nara asintió con una sonrisa en el rostro. Ya no era un secreto para nadie que Naruto llegaría a Hokage llegado el momento. Era un héroe al fin y al cabo… igualito a su padre.

De pronto, un Anbu apareció por la ventana sorprendiendo a los presentes.

- Que ocurre? – preguntó Minato extrañado por que irrumpieran en su casa de ese modo.

- Siento la interrupción, Minato-sama, pero debo comunicarle un mensaje para su hijo de parte de Sasuke Uchiha.

- Habla – le pidió Naruto sabiendo de que se trataba.

- Quería que le dijese que Sakura-san ha despertado pero… - antes de que pudiera terminar tanto Naruto como Shikamaru ya habían salido corriendo en dirección al hospital. Kushina soltó un suspiro ante los pobres modales de su hijo.

- Han avisado al Hokage? – le preguntó Minato al Anbu. Este asintió con la cabeza para luego desaparecer.

- Espero que esté bien – murmuró la mujer preocupada. Minato la abrazó y le acarició su melena roja con cariño.

- Lo estará… Naruto es fuerte como tu, Kushina. – le dijo mientras le besaba la frente con delicadeza. La pelirroja sonrió… como amaba a ese hombre.


Ubicación: Hospital de Konoha

Naruto y Shikamaru llegaron al hospital lo más rápido que pudieron. Al ser de noche, el lugar estaba bastante vacío, así que no se encontraron con muchos obstáculos salvo un par de enfermeras que intentaron inútilmente detenerlos. Al llegar al pasillo donde se encontraba la habitación de Sakura, lo chicos aminoraron el paso para recuperar la respiración. Ahí parados delante de la puerta estaban Sai, Sasuke y Kakashi hablando. Naruto se apresuró a llegar junto a ellos y habló.

- Que ha pasado?! – preguntó alterado. Miró a Sasuke buscando que la respuesta viniera de el.

- Se despertó pero al verme a mi creyó que estábamos en una de sus fantasías. – explicó el Uchiha con indiferencia.

- No cree que está consciente? – preguntó Shikamaru preocupado. Si Sakura creía estar en su mente, el choque con la realidad podría provocarle un brote psicótico.

- Al final me creyó pero…

- Pero que?! – le preguntó Naruto con tono acusador. Sasuke lo miró molesto. De que lo culpaba exactamente?

- Fue demasiado, Naruto – le explicó Kakashi intentando calmar las aguas.

- Ella está bien? – preguntó el Nara ignorando la batalla de miradas entre el Uchiha y el rubio.

- Perdió el conocimiento… las enfermeras creen que se debe al estrés que le provocó la situación. – le contestó el Hokage.

- Querrás decir el estrés que le provocó el teme! – corrigió Naruto con tono rabioso.

- Hmp! Si tienes algo que decirme dobe… escúpelo! – lo retó el moreno. Los ojos de Naruto chispearon con furia.

- Ya basta! – intervino el peliplata – Naruto… – lo llamó intentando distraer a su ex alumno – te estábamos esperando – le dijo con cariño. El rubio lo miró desconcertado.

- A mi? – preguntó señalándose con su propio dedo incrédulo.

- Creo que Sakura se sentirá más cómoda si eres tu la primera…bueno segunda persona que ve al despertarse…- Naruto abrió los ojos con sorpresa para luego desviar la mirada a través del cristal hacia la Haruno dormida en su cama. – Ella va a necesitarte…

- Gracias… - murmuró mientras cogía aire y se armaba de valor.

- No me las des a mi… ha sido idea de Sasuke – mencionó Kakashi sorprendiendo a los presentes salvo al Uchiha. Naruto le dedicó una mirada breve de disculpa a su amigo antes de entrar en la habitación. Sasuke solo asintió y dejó que Naruto se encargaba de lo que mejor se le daba: las personas. Naruto debería haber sido el primero que Sakura viese al despertar, no a el. El lo habría hecho mejor.

Naruto se acercó a Sakura con delicadeza. No quería hacer ningún movimiento brusco y asustarla. Lentamente, se sentó en la silla al lado de la cama y observó a la joven pelirrosa. Dormía profundamente pero con las facciones del rostro contraídas como si estuviera tensa y en alerta. No puedes descansar si no sabes cuando van a volver a torturarte, idiota – se reprochó a si mismo el Uzumaki. El sentimiento de culpa volvió a invadir a Naruto. Como podía haber dejado que esto pasara? La seguridad de Sakura siempre había sido su máxima prioridad, y, aun así, había fracasado en mayúsculas. La sangre le hirvió nada más pensar en todo lo que esos malnacidos le habían hecho a su Sakura. El solo pensar en que la habían tocado… en que habían abusado de ella, despertaba en el una ira superior a que antaño controlaba a Kurama. No los perdonaría jamás. No solo ayudaría a Sasuke a dar caza a Kabuto, sino que sería el mismo quien le arrancaría la cabeza para hacerle pagar por lo había hecho.

Cuando aun seguía planeando su venganza contra Yakushi, Naruto escuchó que la pelirrosa empezaba a despertarse. Sakura abrió los ojos pestañeando varias veces. Le pesaban los párpados… no, le pesaba todo el cuerpo. Trató de enfocar la vista para poder ver donde se estaba, y se encontró con la imagen de un joven rubio que parecía muy preocupado. Los orbes jade de Sakura chocaron con los zafiros del chico, y Naruto sintió su corazón explotar de felicidad. Mantuvo una distancia prudente por si a caso pero no sin dedicarle una cálida sonrisa. Por su parte, Sakura estaba perpleja.

- Na-ruto? – temió preguntar. Su voz salió rasposa y desconfiada. Tenía la garganta seca y sentía como se le formaba un nudo en el estómago. Sakura volvió a cerró los ojos y los apretó con fuerza intentando ver si el espejismo de su amigo desaparecía a medida que su cerebro se despejaba. Sin embargo, el chico no se movió.

- Sakura-chan – le susurró el rubio con cariño.

Tomó la mano de la pelirrosa con sumo cuidado y entrelazó sus dedos con los de ella. Sakura sintió su piel erizarse con ese contacto… había pasado tanto tiempo des de la última vez que sintió el cariño de alguien. Tiempo – pensó con dolor. Cuanto tiempo había pasado? Ella había perdido la cuenta pero al igual que Sasuke, Naruto también había crecido. Ya casi no quedaba rastro del niño que ella conoció salvo por el hoyuelo que se le formaba en la comisura izquierda al sonreír y esas marcas zorrunas en sus mejillas. Las lágrimas volvieron a apoderarse de sus ojos y ya no se pudo contener. Sakura se incorporó de golpe y se abalanzó sobre el chico abrazándolo fuertemente como temiendo a volver a perderlo.

- Estás a salvo, Sakura-chan – le susurró al oído Naruto mientras le correspondía al abrazo y le acariciaba el pelo con ternura. Normalmente, el Uzumaki no era tan atrevido pero… la había extrañado tanto. – No volveré a perderte. – le prometió.

Sakura no supo cuanto tiempo estuvieron abrazados y ella llorando contra su pecho, pero no le importó. Los brazos de Naruto le provocaban un sentimiento de seguridad y protección que ahora mismo necesitaba. Naruto era y siempre había sido su refugio.

De pronto, algo en Sakura cambió. Una incómoda sensación empezó a invadirla que la obligó a separarse de Naruto. Sintió como su cerebro se adormecía y perdía el control de su propio cuerpo, y antes de que pudiese reaccionar… la oscuridad volvió.

En la mente de Sakura:

- Que… que es esto?! – preguntó alterada al encontrarse dentro de su propia fantasía.

- Creías que sería tan fácil librarte de mi? – preguntó una voz burlona que resonaba en ecos por toda la mente de la chica. Sakura se quedó atónita al reconocerla como la voz del fénix.

- Que haces aquí?! No puedes hacer esto! Se supone que estás sellada! – le gritó.

- Aun lo estoy… pero se ha debilitado – le corrigió la voz – Los humanos sois tan predecibles… nada os dura para siempre. Sabía que algún día te distraerías y me dejarías salir.

- No! No te dejaré!

- No puedes hacer nada para evitarlo, Sakura… Ya he tomado el control. Reconozco que no podré divertirme todo lo que quería pero… no siempre tenemos todo lo que queremos, no? No sabes como voy a disfrutar destrozando a tu patética familia– se burló mientras se iba alejando. – Solo relájate y disfruta de las vistas!

No! – gritó pero era demasiado tarde. El fénix había tomado el control.

En el mundo real:

Sakura-chan! – la llamó por tercera vez Naruto mientras la sacudía. Hacía varios minutos que la chica había entrado como en una especie de trance y no lograba que reaccionara. De pronto, la chica lo miró. – Estás bien? – preguntó preocupado.

Eso creo…- respondió. Mejor que nunca – pensó el fénix sonriendo para si. – Es solo… que no puedo creer que estés aquí. – le confesó mientras lo volvía a abrazar. Inhaló el aroma del chico y su sonrisa se amplio. Puede que si me divierta después de todo -volvió a pensar. Naruto se sonrojó ante las palabras de la chica y su corazón se aceleró.

- Ya estás en casa Sakura-chan – le volvió a susurrar.

La pelirrosa no respondió. Sin romper el abrazo su mano subió hasta enterrarse en los cabellos rubios y desordenados de Naruto. El kitsune se congeló al sentir el contacto. Sakura jamás lo había acariciado de esa manera, y no sabía como debía actuar. Continuando con su estrategia, la chica le pegó aliento a su cuello haciendo que se le erizase el vello de sus brazos. Se sentía tan bien.

- Sakura… Que? – empezó a preguntar con la voz entrecortada.

- Shh no hables – le suplicó esta mientras lo seguía acariciando. Sakura posó sus labios sobre el cuello de este y dibujó un camino de besos hasta aproximarse a la boca del rubio.

Cuando llegó a esta se quedó inmóvil mirándolos con deseo, y sin poder resistirse a la tentación Naruto empotró su boca contra la de su compañera. Al principio, Naruto la besó de forma dubitativa pero a medida que sentía las manos de Sakura enterrarse en su pelo y acariciar su espalda, el shinobi volvió el beso más hambriento… lleno del deseo acumulado después de tantos años.

Sin separarse de el y para no romper el beso, Sakura empezó a quitarle la cazadora que llevaba haciendo que este volviera a la realidad. Estaban en un hospital y Sasuke, Sai y Kakashi probablemente estaban presenciando la escena des del pasillo. Haciendo uso de toda la fuerza de voluntad que le quedaba, Naruto agarró a Sakura por los hombros y la empujó levemente para separarla de el.

- Es-pera, espera! – le dijo mientras cerraba los ojos e intentaba calmar sus hormonas.

- Que ocurre? – preguntó ella haciéndose la confundida – A caso ya no me deseas, Naruto? – le preguntó acercándosele peligrosamente.

- No! – respondió volviéndola a apartar – digo si! Pero se supone que iba a ser diferente! – intentó explicarse – Acabas de sufrir una experiencia muy traumática Sakura-chan y no quiero que tomes decisiones de forma apresurada. Quiero que estés segura… - le confesó el Uzumaki con un sonrojo. La cara de Sakura cambió al oír sus palabras, y ahora reflejaba aburrimiento.

- Patético – escupió de golpe dejando al rubio atónito, pero no por el insulto sino por la forma en que lo había dicho. Su voz sonaba diferente. Jamás había escuchado a Sakura hablar de una forma tan arrogante y llena de rabia. – Tanto deseo reprimido por tu corazón noble… - continuó mientras se levantaba de la cama y se disponía a salir de la habitación.

- Sakura… espera! No puedes irte! Los médicos tienen que revisarte y ver que estás... bien - le explicó colocándose en frente de la puerta para que ella no saliera.

- Ese es el tema, Naruto. Estoy mejor que bien- dijo mientras miraba al kitsune con una sonrisa arrogante. Fue tan solo por unos instantes… pero Naruto juraría que vio como los ojos de la chica se volvían rojos y, entonces, sintió que esa ya no era Sakura. Lo siguiente que sintió fue como con tan solo una mirada, la chica lo había lanzado al otro extremo de la habitación. Rebotó contra la pared y cayó al suelo adolorido sin poder reaccionar. Luego, vio como Sakura levantaba la mano hacia la puerta que tenía delante y sin siquiera tocarla… la arrancó junto a un trozo de pared de golpe. Antes de salir, la chica lo miró por encima del hombro y le dijo – Estoy perfectamente. – para luego salirse de la habitación dejando a un Naruto muy confundido.

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Continuará...