¡Todos alaben a JK Rowling! ¡Todos alaben a White Squirrel!

Notas del autor: Un gran agradecimiento a syed por sugerir el tutor de Hermione y a Endgames por ayudarme a planear su arco en la historia. Ayudó a que muchas otras cosas tomaran lugar, y creo que será divertido también.


Capítulo 20

Hermione estaba cansada y emocionalmente saciada cuando regresó a la sala común solo para encontrar a un Harry sonriente… ¡sonriente! ...quien la jaló de nuevo fuera del agujero del retrato junto con Ron y Ginny–, Ya era hora. Vamos, Hermione.

–¿Harry? –dijo ella–. ¿Qué demonios…? ¿Te atacaron con un encantamiento animador?

–No. ¿No viste? ¡Hagrid regresó!

Hermione lo siguió entonces, pero el ver a Hagrid no animó su espíritu. Lucía como un desastre. La mitad de su rostro estaba moreteado y ensangrentado, y tenía un filete de dragón crudo, de entre todas las cosas, pegado a su rostro como una compresa. También estaba cojeando. Los gigantes debieron ser bastante duros con él… Por lo menos, Hermione esperaba que hubieran sido los gigantes. Si Madame Maxime le había hecho esto, tendría que reevaluar unas cuantas cosas.

–¿Gigantes? ¿Quién dijo algo sobre gigantes? –dijo Hagrid cuando le preguntó.

–El profesor Dumbledore. Al final del semestre pasado –le recordó Hermione–. Habló sobre contactarlos. Solo tiene sentido que te enviara a ti. Mis amigos en Beauxbatons dijeron que Madame Maxime también estuvo ausente… aunque… –recordó–, ella regresó hace unas semanas.

–Oh. Bueno. Sí, vimos a los gigantes –dijo él.

Hagrid apenas debía haber regresado porque no estaba al tanto de nada de lo que había pasado en Gran Bretaña, desde el ataque del dementor a Harry a las detenciones de Umbridge y su prohibición de quidditch, pero lo presionaron a hablar sobre los gigantes primero. Hermione no había leído mucho sobre ellos, y estaba muy interesada en aprender más.

Hagrid y Madame Maxime habían viajado a Rusia al comienzo del verano. Había ido lentamente porque estaban encubiertos, pero aparentemente, Madame Maxime no se sentía incómoda en la intemperie, lo cual sorprendió a Hermione casi tanto como había sorprendido a Hagrid. No podía imaginar a su antigua directora a quien le gustaba usar ópalo armando una tienda de campaña al estilo muggle. Finalmente encontraron la aldea de los gigantes en un valle en las montañas Urales. Hagrid dijo que no fue tan difícil ya que medían veinte pies de altura, a pesar de sus pocos números.

–¿Solo quedan ochenta de ellos? –dijo Hermione horrorizada.

–En Europa. Son los únicos de los que estoy seguro. Pero no debería haber muchos más en los otros continentes tampoco.

Esa era una mala noticia para la raza de los gigantes. Ochenta de ellos definitivamente no eran una población viable para su reproducción. Oh, sería posible si tuvieran el suficiente material genético. Había leído sobre líneas de incesto para el programa de reproducción de puffskeins de George y Fred, pero podría ser desastroso y brutal que hubiera una buena población reproductiva, y no podía imaginar que los gigantes serían muy cooperativos. Quizás si llegaran a clonar en las próximas décadas… Pero no quiso asustar a Hagrid, así que se lo guardó y le pidió que continuara.

La otra cosa sorprendente sobre los gigantes era que ochenta de ellos eran aparentemente demasiados para mantener en un valle, y luchaban mucho. Eso parecía extraño. Estaba bastante segura de que humanos cazadores y recolectores vivían en tribus de cien o doscientos, y los gigantes definitivamente tenían una estructura tribal, completa con rituales y tabúes y el miembro más fuerte de la tribu siendo el Gurg, o el jefe. El profesor Dumbledore les había dicho como acercarse. (Otra cosa extraña: ¿ni Hagrid ni Madame Maxime estaban familiarizados con su propia cultura?) Acercarse al campo al amanecer, cuando estuvieran descansados, solo mirar al Gurg como señal de respeto, llevar un regalo (Dumbledore había enviado poderosos regalos mágicos para ganarlos) ... y no hacer las cosas muy complicadas porque te matarían para simplificarlas.

De cualquier modo, la misión había comenzado bien. El primer día, el Gurg, Karkus, aceptó el regalo. El segundo día, escuchó la oferta de paz de Dumbledore con interés, ya que había escuchado que Dumbledore había hablado a favor de los gigantes en el pasado.

Y el tercer día, Karkus estaba muerto. Otro gigante llamado Golgomath había arrancado su cabeza con sus propias manos después de una pelea que duró horas. Golgomath no quiso esperar por sus regalos. Literalmente intentó sacudir a Hagrid para obtenerlos. A ese punto, Madame Maxime soltó algunas maldiciones de conjuntivitis, y tuvieron que escapar. Predeciblemente, Golgomath había sido apoyado por un par de mortífagos que le habían llevado a él regalos para convencerlo de tomar el mando. ¿Por qué ganar al líder cuando podían derrocarlo? Incluso entonces, los dos habían intentado convencer a algunos otros de aliarse con Dumbledore, pero Golgomath solo los golpeó hasta que se sometieron. En general, la misión fue una pérdida total.

Desafortunadamente, Umbridge se apareció para "saludar" a Hagrid antes de que pudieran llegar a la parte en la que fue atacado, ya que sus heridas actuales lucían mucho más recientes. Los cuatro se escondieron mientras ella lo interrogaba, incluso si técnicamente no estaban rompiendo las reglas. Umbridge dejó bastante en claro que sospechaba de él por trabajar con Dumbledore y que sabía había contactado a los gigantes, pero no debía tener pruebas porque lo dejó con una advertencia sobre su próxima inquisición… eh, "inspección".

Hermione intentó convencer a Hagrid de que fuera a lo seguro con su plan de enseñanza antes de que se fueran a cenar, pero no estaba segura de que se lo tomaría en serio.

–Por favor ten cuidado, Hagrid –lo instó–. No puedes ganar contra Umbridge. Lo he intentado. Harry lo ha intentado. Incluso la profesora McGonagall lo ha hecho, y nada ha funcionado. Está torturando a las personas literalmente en detención, ¡y tiene un decreto del Ministerio que le permite hacerlo!

–¿Torturando? –dijo incrédulo.

–No con maldiciones o algo así, pero son horas de dolor. Y yo que buscará cualquier excusa para despedirte porque eres cercano a Dumbledore. El jugar con el sistema de ese modo es su especialidad.

–Vaya, ¿es así de mala?

–Sí, lo es, y yo no estaré aquí después de Navidad. Mis padres se pusieron firmes. Así que no podrá hacer mucho para ayudarte. Por favor intenta no enfocarte en los, eh, animales más difíciles.

–Pues, no te preocupes, Hermione –dijo él–. No tengo nada que sea más difícil que los hipogrifos para ustedes, y eso resultó bien, ¿no?

Hermione esperaba que tuviera razón. Con todo, su visita la dejó con más preguntas que respuestas. Había escuchado que los gigantes eran considerados viciosos, intratables, y debajo de la inteligencia humana, pero no había querido creerlo. Pensó que solo era un prejuicio, pero por la descripción de Hagrid, sonaba cierto. Y Hagrid parecía mucho más humano que un semigigante debería serlo en base a eso. Los gigantes no podían usar magia, pero Hagrid sí. Los gigantes aparentemente eran densos y toscos y tenían piel como la de un rinoceronte, pero Hagrid solo lucía como un humano grande, y Madame Maxime aún más. ¿Una peculiaridad de la genética? Y de hecho, ¿cómo era posible que un gigante y un mago tuvieran un hijo juntos? Tendría que buscar en la biblioteca antes de irse para ver si encontraba algo.

–Por cierto, Harry, lamento no habértelo preguntado, ¿pero cómo estuvieron tus lecciones de Oclumancia esta semana? –le preguntó mientras caminaban de regreso al castillo. Desafortunadamente había abandonado a sus amigos un poco por sus detenciones.

Harry lució incómodo–. Creo que me fue un poco mejor… –dijo él–. Eso de la meditación que hicimos detuvo a Snape un poco… pero no duró mucho. Me distraje mucho porque estaba enojado con Snape. Snape no pareció muy contento tampoco.

Hermione podía adivinar porque: Voldemort haría pasar un mal momento a Snape después, aún si no era culpa de Snape. Se preguntó si Snape siquiera sabía sobre su arreglo con Dumbledore, aunque la debió haber visto ayudando a Harry en su mente, y podría haberlo adivinado.

–Sé que puede ser difícil vaciar tu mente, Harry –dijo ella–. Solo necesitas continuar practicando. Puedo ayudarte un poco más mañana por la noche.

–Gracias, Hermione –dijo él con poco entusiasmo.

–No hay problema. Oh, y hay algo más. Tengo a alguien a quien quiero traer al ED, y esperaba que ustedes tres me apoyaran.

–Claro, ¿por qué no? –dijo Ginny.

–Porque… –dijo Hermione lentamente–, es una Slytherin.

–¿Qué? –exclamó Ron–. ¡De ninguna manera!

–Ron…

–No, es en serio. No podemos tener a alguien de Slytherin ahí. ¿Y si le dice a Umbridge?

–La haría firmar el contrato primero, por supuesto. Es por lo que lo tenemos en primer lugar. Harry, tú eres el otro líder. ¿Qué piensas?

Para su alivio, no la calló al instante, aunque aún estaba sospechoso–. Es arriesgado –dijo él–. Hay muchos mortífagos simpatizantes en Slytherin. ¿Y por qué quieres traer a alguien de Slytherin?

–¿Porque qué dice de la unidad entre las casas si no podemos confiar en una casa entera para siquiera invitarlos?

–Dice que estamos preocupados de que cambiarán de lado y se unirán a Quien-Ustedes-Saben –dijo Ron.

–Ni siquiera les he dicho quién es aún, Ronald –protestó Hermione–. Es Georgina Vector. Solo tiene doce años, así que no es una amenaza, y Septima está preocupada de que no encuentre mejores influencias que los otros Slytherin y que no se una a Voldemort. Y necesita aprender a defenderse a sí misma. Confío en Septima, y ciertamente no está con Umbridge tampoco. Además, Georgina tendría que firmar el contrato como dije.

–Mm… supongo que Georgina estaría bien –admitió Harry–. ¿Es la única?

–La única por ahora. Hay otros, pero quiero ver bien su situación primero. Ron tiene algo de razón sobre estar seguros de qué lado están.

–De acuerdo, entonces. Sólo dinos sobre los otros antes de –dijo Harry.

–Gracias, Harry. ¿Ron? ¿Ginny?

–Pues, si solo está en segundo año, supongo que no puede hacer mucho daño –dijo Ginny. Miró a Ron.

Ron miró entre los tres–. Oh, de acuerdo –dijo él–, pero si nos traiciona, te culparé a ti.

–Gracias por el apoyo –dijo Hermione con frialdad.


Hermione había pospuesto su lección de Oclumancia con Dumbledore al domingo por el partido de quidditch. Esperaba haber mejorado un poco desde la semana pasada. Desafortunadamente, descubrió que tenía el mismo problema que Harry: sus emociones estaban en alta, y le era inútil vaciar su mente en este momento.

Prohibición de por vida al quidditch… "No quisieras que tus padres tuvieran que presentarse en el Wizengamot, ¿verdad?" ...Creo que es una sádica sexual… "¡Perra! ¡Estás arruinando mi carrera!" "…recomendé en contra de que seas otorgada los premios" ...presentarse en el Wizengamot… Dementores volando sobre ella, intentando colocar sus fauces hambrientas sobre ella...

Fue demasiado. En desesperación, Hermione se enfocó en la única cosa que pudo en ese momento.

No debo decir mentiras.

Cuatro mil ciento noventa y uno.

No debo decir mentiras.

Cuatro mil ciento noventa y dos.

No debo decir mentiras.

Cuatro mil ciento noventa y tres.

Dumbledore retrocedió en su asiento cuando rompió la conexión. Hermione se descubrió temblando. Su cabeza le dolía peor de lo normal, y su mano estaba ardiendo de nuevo.

–Lo siento, profesor, esa no fue una buena manera de hacerlo, ¿verdad? –dijo temblorosa.

Dumbledore la miró, su rostro cabizbajo.

–¿Profesor? –dijo ella.

–No, no lo fue, Hermione –dijo él en voz baja–. O más bien, en un sentido, lo fue. Fue un recuerdo al que yo estaba personalmente reacio. Fue útil para sacarme a , y me bloqueó de acceder a tus otros recuerdos. Pero tienes razón; no detendría a alguien que quisiera hacerte daño, como Voldemort, y le daría información que usar contra ti… Lamento mucho que tuvieras que pasar por eso, Hermione. No me había dado cuenta de lo duro que fue. –Se acarició su propia mano sin prestar atención en simpatía.

–Sabía sobre las detenciones, señor.

–Sí, pero no había sido testigo de la crueldad de la profesora Umbridge de primera mano. Incluso sabiendo que hice todo lo que pude contra ella antes, cuando Harry fue amenazado, siento que te he fallado como maestro.

–No fue su culpa, señor.

–No, pero hay cosas que podría haber hecho al comienzo… trabajar más duro para encontrar a un profesor de Defensa por mi cuenta, por ejemplo. Pero lo hecho, hecho está. Has demostrado una fortaleza en la adversidad que nunca deberías haber tenido que pasar. Creo que sería mejor que termináramos por el día para que descanses. Continúa ayudando a Harry si te sientes bien, pero te veré de nuevo el próximo sábado.

–Gracias, profesor.

–De nada, Hermione. Ah, y puede que te interese que Septima me preguntó esta semana si sabía de algún tutor acreditado que estaría dispuesto a enseñar a una hija de muggles.

–¿Lo hizo? ¿Qué le dijo?

–Me atrevo a decir que tuve un par de nombres en los que no había pensado ella. Tengo una idea que estoy persiguiendo personalmente. Te haré saber si da resultados.

–Oh, entonces, gracias por eso también.


Hermione tomó el consejo de Dumbledore y descansó por el día. Ayudó a Harry con meditación esa noche tanto como pudo y trabajó en regresar hasta donde había estado antes, aunque le estaba tomando tiempo recuperarse mentalmente de esas detenciones.

Hagrid tuvo su primera lección el martes, e insistió en introducir a los de quinto año a los thestrals. Hermione no tenía problema con las bestias personalmente. Había sido capaz de verlos llevar los carruajes desde que Quirrell murió en primer año. Pero muchas personas los consideraban peligrosos, o por lo menos malos augurios, y entonces Umbridge se apareció para inspeccionarlo y torció todas sus palabras en su contra, y fue terrible. Hermione esperaba poder convencer al hombre grande que fuera más sensato después de eso, pero no estaba manteniendo su aliento.

Aún necesitaba acercarse Georgina sobre el ED. La reunión esta semana era el jueves. Habían comenzado a moverlas para evitar las miradas sospechosas de Umbridge y para funcionar en el siempre cambiante horario de prácticas de quidditch. Así que Hermione buscó a Georgina el miércoles por la tarde y le pidió hablar con ella en un aula vacía. Después de revisar el mapa subrepticiamente para asegurarse de que no hubiera ningún indeseable cerca, Hermione le explicó con cuidado la situación.

–Quiero que sepas que ya hablé con tu tía Septima sobre esto, y ella piensa que es una buena idea mientras no seas descubierta –dijo.

La propia sospecha de Georgina fue provocada de inmediato–. ¿De qué se trata esto, Hermione? –dijo.

–Septima está preocupada de que no estás aprendiendo a defenderte. Umbridge te está previniendo de aprender algo útil.

–¿Sí? ¿Y?

–Y Septima está de acuerdo conmigo sobre Vol… lo siento, sobre que Quien-Tú-Sabes ha vuelto. –Usó la frase como cortesía con Georgina ya que podría causarle verdaderos problemas en Slytherin.

–Eh… cierto… –dijo ella nerviosa.

–¿Estás preocupada también, Georgina? ¿Sobre no aprender Defensa?

–¡Por supuesto que sí! Solo hay tanto que puedo aprender de los Slytherin mayores. ¿Pero qué más puedo hacer?

–Pues, pensé que podría ayudarte con eso. Supón que, hipotéticamente, hay un grupo de estudio que se reúne en secreto para aprender verdaderos hechizos de defensa. ¿Estarías interesada en unirte?

Georgina entrecerró los ojos–: No hay manera de que siquiera me ofrecería eso sin condiciones, Hermione. ¿Cuál es el truco?

–Tienes que firmar un contrato mágico para mantenerlo un secreto.

–¡¿Un contrato?! ¡¿Tía Septima estuvo de acuerdo con eso?! –Entonces, su cerebro se puso al corriente con su boca, y realizó la conexión–. ¿Qué hace el contrato?

–Digamos que no sería muy propicio para tu complexión el romperlo.

Georgina la miró molesta.

Hermione sonrió–. Lo siento, tenía que intentarlo. Si le dices a alguien, escribirá "SOPLÓN" en granos en tu rostro.

La expresión de Georgina se suavizó y lo consideró. Hizo la siguiente conexión obvia un minuto después–: Este grupo secreto de estudiantes, ¿asumo que no hay ningún Slytherin en él?

–Aún no, pero yo te apoyaré, y lo hablé con el otro líder.

Ella lo pensó por otro minuto, pero su sentido de la autopreservación ganó–. De acuerdo, no puedo aguantar el no aprender a defenderme –dijo–. Lo haré.

–Excelente –dijo Hermione–. Esperaba que lo hicieras. Sabes que me preocupo por ti también. –Sacó un rollo de pergamino que parecían ser notas de aritmancia de su bolso y lo tocó con su varita–. Ahora es momento para que todos los hombres buenos vengan en ayuda a su país.

–¿Ejército de Dumbledore? –exclamó Georgina cuando leyó el encabeza–. Espera un minuto...

–No fue mi idea –la interrumpió Hermione. Dio un golpe con su varita a lo que parecía un símbolo de fénix decorativo, el cual reveló el texto del contrato, similar a los íconos en el mapa del matemago–. Puedes leer el contrato por ti misma. No requiere que apoyes a Dumbledore ni nada, solo que guardes el secreto.

Georgina lo hizo, y sí, leyó el contrato dos veces. Como Slytherin sangre pura, sabía tener cuidado sobre esas cosas, pero lo aceptó y lo firmó como el miembro veinticuatro.

–Genial. Bienvenida al ED. ¿Puedes escabullirte mañana por la noche después de la cena sin ser notada?

–Claro.

–Bien. Reúnete con Harry y conmigo en el séptimo piso donde está el tapiz de los trolls bailarines. ¿Sabes dónde está?

–Erm… sí, lo recuerdo.

–De acuerdo, te veremos entonces.


–Georgina está dentro –dijo Hermione a Septima en una visita breve al día siguiente.

–Me alegra escucharlo –dijo ella–. Definitivamente me sentiré mejor una vez sepa unos cuantos hechizos más. Gracias por esto. Por cierto, ¿has escuchado de algún tutor?

–Un par, pero nada útil. Los profesores Shafiq y Hilliard respondieron y me rechazaron amablemente. No he escuchado de los demás.

–¿No? ¿Y del profesor Slughorn? –preguntó Septima.

–No, no he recibido respuesta.

–¿En serio? Pero a me envió una nota diciendo que estaba honrado por la oferta de enseñar a una estudiante tan dotada, pero que no podía salir de su retiro en este momento porque está "manteniendo su cabeza abajo".

–¿Te envió algo a ti? Yo nunca recibí nada.

–Extraño. Eso no es como él. El profesor Slughorn no es del tipo de mantener su cabeza abajo, primeramente. Y siempre es muy cordial… sería más acertado que le gusta congraciarse, de hecho.

–¿Entonces por qué te envió a ti la respuesta negativa y no a mí?

–No lo sé, a menos que nunca recibiera tu carta… Ok, creo que lo sé. Si está "manteniendo su cabeza abajo", entonces probablemente cree que Quien-Tú-Sabes está de regreso y está escondido. Y si está escondido, probablemente está usando una barrera de correos para que solo cartas de personas que conoce pasen.

–¿Pero por qué? La mayoría de las personas que lo creen no están escondidas.

–Mm, tendría que revisar las fechas, pero creo que el profesor Slughorn es el único de los maestros de Quien-Tú-Sabes que aún está trabajando además del director y el profesor Binns. Puede que eso tenga que ver.

Hermione sintió escalofríos ante la idea de un Voldemort joven. Se preguntó cómo había sido de niño. ¿Siempre fue un sociópata? ¿O cuando comenzó a ser… escalofriante?

–Es una lástima –dijo Septima–. Pensaba que el profesor Slughorn hubiera sido un muy buen tutor para ti.

–¿En verdad?

–Sí. Fue mi profesor de Pociones, ¿recuerdas? Es brillante, está bien conectado, es un muy buen maestro, y no tiene problemas con los hijos de muggles.

–¿Bien conectado? –dijo Hermione con confusión.

–Oh, sí, tenía un pequeño club, el Club de las Eminencias, lo llamaba, si puedes creerlo. Lo usaba para conectarse con los estudiantes que eran famosos o eran de influencia o era posible que lo fueran en el futuro.

–Suena algo egoísta –señaló ella.

–Oh, definitivamente, pero era el jefe de Slytherin. ¿Qué esperabas? Oh, pero no un mortífago, claro, si estás preocupada. Pero aún creo que hubiera sido bueno. Puede que Slughorn sea un buscador de influencias incorregible, pero es un genuino polimago… bien educado en casi todas las materias… y es un intelectual que aprecia la inteligencia por su propia habilidad. Probablemente te hubieras llevado mejor con él de lo que piensas, si hubiera estado dispuesto.

–Comprendo, pero eso no me ayuda ahora.

–Sí, comprendo… Creo que hablaré con el director de nuevo. Fue él quien lo sugirió. No sabía que aún daba clases. Veré si sabe algo.

–¿Fue el profesor Dumbledore? Mencionó… –Se detuvo. Sus reuniones con Dumbledore se suponía eran secretas–. Quiero decir, sería un buen recurso. Espero que pueda ayudar.

–Estoy segura de que encontrará el modo si pone su mente en ello –dijo Septima–. Si hay algo que he aprendido, es que Albus Dumbledore siempre tiene un truco bajo su manga.

Hermione podía creer eso.


Georgina llegó a la sala de los menesteres justo después de Harry y Hermione. Apenas habían tenido tiempo de abrir el cuarto secreto–. No sabía que había un aula aquí –dijo ella, mirando la puerta decorada.

–Es una sala oculta –dijo Hermione–. Los elfos me dijeron sobre ella hace un par de años. Se convierte en cualquier sala que necesites en el momento, así que la convertimos en una sala de entrenamientos. Pero bueno, él es Harry… ¿se conocen de antes?

–No. Encantada de conocerlo, Sr. Potter –tomó su mano nerviosa.

–Harry está bien –respondió él–. Vamos adentro. –Llevaron a Georgina dentro, y la joven chica se asombró al instante de la sala de entrenamiento del ED con sus repisas con libros y sus artefactos útiles, la zona acolchonada para sentarse, y la galería de disparos en el fondo con blancos con máscaras de mortífagos.

–¡Vaya, este lugar lo tiene todo! –dijo ella–. Pensé que sólo los aurores entrenaban con blancos como esos.

–Son útiles para todos –dijo Hermione–. Han hecho maravillas con mi puntería. Eso no es algo que practiquemos mucho en clase, y no podía creer lo malo que eran algunas personas al comienzo.

–Ah… ¿Y dónde están todos los demás en la lista?

–Te pedí que vinieras temprano para comenzar a ponerte al corriente y presentarte bien al grupo.

Georgina hizo una mueca–: No les va a gustar que esté aquí, ¿verdad?

–A algunos no, pero ambos te apoyamos, y somos los líderes, así que nos aseguraremos de que no te causen muchos problemas.

–No conozco muchos hechizos defensivos tampoco. Algunos estudiantes mayores en Slytherin nos enseñan algunos… eh, en caso de que los Gryffindor nos lancen algún maleficio –dijo nerviosa–. ¿Voy a estar muy atrasada? ¿Cuánto tiempo llevan haciendo esto?

–Unas cuantas semanas –dijo Harry–. No estarás muy atrás. Comenzamos con lo básico para todos porque los maestros de Defensa han sido muy irregulares. El Moody falso fue decente, pero probablemente necesites un repaso en los hechizos base que hemos hecho hasta el momento, así que comenzaremos con eso ahora. Estudiamos hechizos nuevos en cada reunión, así que el que te pierdas los anteriores no te detendrá mucho, y podemos pedir a Dennis que te ayude también.

–¿Dennis… Creevey?

–Así es –dijo Hermione.

–¿Un Gryffindor?

–Sí, pero estará bien. Admira a Harry, y soy su socia de negocios, sabes.

–¿Lo eres? –chilló Georgina–. ¿Cómo?

–Creevey Brothers Pictures. ¿Quién piensas que los ayudó a comenzar?

–Oh, cierto. Recuerdo que hablabas de fotos… No me di cuenta de que habían llegado tan lejos… Así que, ¿dónde comenzamos?

–Comenzaremos con el encantamiento desarmador –dijo Harry–. ¿Lo conoces?

Resultó que Georgina estaba siendo modesta… o quizás bajando sus expectativas en típico estilo Slytherin. Sus compañeros mayores de casa le habían dado un muy buen curso en las bases. Su solidaridad Slytherin y el hecho de que en su mayoría se oponían a Dumbledore significaba que Umbridge había hecho la vista gorda a tal actividad, si siquiera lo sabía. Típico estándar doble. Sin embargo, la puntería de Georgina sí requería algo de trabajo, ya que nunca había tenido que lanzar hechizos más lejos de lo largo de la sala común. Se sorprendió de lo lejos que Harry y Hermione podían lanzar sus hechizos con precisión, y que no era fácil hacerlo. Hermione nunca había disparado una pistola muggle, pero estaba segura de que era más difícil tener buena puntería con una varita. Se tenía que colocar en el ángulo correcto en el segundo correcto al final del movimiento de varita, el cual era diferente para cada hechizo y requería de mucha memoria muscular.

–No estás atrasada para nada –le dijo Harry–. Por lo menos, no más que Dennis. Él tiene problemas con los hechizos más avanzados. ¿Algo qué agregar, Hermione?

–No por ahora. Creo que estás al día. Y creo que deberías sentarte atrás mientras llegan las personas para poder presentarte a todos al mismo tiempo.

–De acuerdo.

Se sentó atrás junto a los blancos mientras el resto del ED llegaba. Todos en la lista aún estaban apareciéndose, incluyendo a Seamus, lo cual era una buena señal (aunque aún no estaba muy feliz al respecto). Una vez todos estuvieron ahí, Hermione se puso de pie y habló al grupo.

–Bien, estamos todos aquí –dijo–. Antes de empezar, tenemos un miembro nuevo. Georgina, ven por favor.

Georgina salió de entre las sombras y se preparó a sí misma. Esperaba resistencia, y no fue decepcionada. A pesar de su pequeña y esperaba nada amenazante estatura, muchos en el grupo solo notaron que había alguien con túnica con bordes verdes en la sala por primera vez.

Lee Jordan fue el más escandaloso–. ¡¿Qué?! ¡¿Una Slytherin?! ¡De ningún modo! –gritó.

–¿En qué estás pensando? –gritó un chico irlandés de cabello rubio–. ¡Nos entregará directo a Umbridge!

–No voy a enseñar a una serpiente a que nos lance mejores maleficios –dijo un chico de tez oscura en acuerdo.

–Podría ser una espía para Malfoy –dijo una chica rubia en túnica Hufflepuff.

–Déjenla en paz –los interrumpió Hermione. Apenas y había alzado su voz… lo suficiente para ser escuchada en el embrollo, pero el grupo se cayó al instante. Georgina estaba asombrada de que comandara tanto respeto–. Todos, ella es Georgina Vector. Es la sobrina nieta de la profesora Vector. No está con Umbridge, Seamus. Umbridge y la profesora Vector no se llevan bien para nada. Y no es una espía, Hannah, y aún si lo fuera, la hice que firmara el mismo contrato que todos ustedes firmaron. No puede decirle a nadie sobre el ED. Y Dean, tiene doce años, no será una gran amenaza, incluso con nuestra ayuda. Sólo está aquí para aprender a defenderse a sí misma, como el resto de nosotros… Yo confío en ella.

–Aún es una Slytherin –dijo Lee–. Nada bueno sale de ahí.

–No hables así de Slytherin –dijo Georgina, dando un paso al frente–. Merlín estuvo en Slytherin, y fue el mejor mago de la historia.

–Tiene razón –dijo Hermione–. Muchos Slytherin han sido muy buenos magos. Y los necesitamos. ¿No escucharon lo que el Sombrero Seleccionador dijo al comienzo del año? Tenemos que unirnos… eso quiere decir todas las casas, no solo tres. Somos más fuertes cuando estamos unidos.

–Eso es difícil cuando no confiamos en ellos –dijo Angelina Johnson.

–Hay muchos Slytherin confiables, Angelina. Un cuarto de la población no pueden ser malvados, o hubiéramos perdido hace mucho tiempo. Sin mencionar que es una manera horriblemente cínica de pensar. La profesora Vector estuvo en Slytherin, y es una muy buena maestra, y justa… nada como Snape. Pregunten a cualquier estudiante de Aritmancia. Y muchos aurores salieron de Slytherin...

–¡Y mortífagos!

–¡Y Quien-Tú-Sabes! –gritaron los detractores.

–¡Eso no significa nada! –exclamó Hermione–. Tu casa no te define… –Se detuvo y lo repitió más lentamente–. Tu casa no te define, y nos hemos metido en la cabeza la noción de que sí. Piénsenlo. ¿Cuántos de ustedes podrían haber ido a otra casa en lugar de en la que están? Neville, ¿no dijiste que podrías haber ido a Hufflepuff en lugar de Gryffindor?

–Sí –respondió Neville–. En verdad no creía ser lo suficiente valiente para Gryffindor, pero el Sombrero Seleccionador me convenció.

–Y Luna, tú podrías haber ido a Gryffindor o Hufflepuff. Y yo, el Sombrero Seleccionador me dijo que quedaría mejor en Ravenclaw. Incluso comenzó a decirlo en voz alta, pero cambió de opinión porque pensó que Gryffindor me haría más bien, y lo ha hecho más allá de mis sueños más locos. ¿Pero removí la parte de Ravenclaw de mí misma? Por supuesto que no. Trabajé en mejorar ambas partes de mí, no me restringí a mi lado Gryffindor. El ser seleccionada para una casa no debería desmerecerme.

–Ninguna de esas es Slytherin –dijo Angelina.

Hermione abrió la boca de nuevo, pero para su sorpresa, Harry caminó al frente.

Yo podría haber estado en Slytherin –dijo. Muchos en el ED soltaron un grito ahogado. Georgina lo miró con los ojos ampliamente abiertos. ¿El Niño Que Vivió en Slytherin? Era impensable. Pero nadie se atrevió a contradecirlo–. El Sombrero Seleccionador me ofreció Slytherin –continuó él–. Dijo que sería grande ahí, pero le dije que iría a cualquier otro lado. Los únicos Slytherin que conocía al momento eran Voldemort y Malfoy, y no quería nada que ver con ellos. Aún me preocupé por eso por un tiempo, pero Dumbledore me dijo después que son nuestras decisiones lo que nos definen. Y si Georgina elige desafiar a Umbridge y a los bravucones en Slytherin para unirse a nosotros, digo que bien por ella.

Todos guardaron silencio, y muchos de ellos lucían avergonzados por acosar a Georgina, pero solo para asegurarse de que habían comprendido el mensaje, Hermione agregó–: Estoy de acuerdo con Harry: aquél que no está en nuestra contra está con nosotros. Y solo para que lo sepan, la segunda vez que pase por la Selección… este año… el Sombrero pasó la mayor parte del tiempo intentando convencerme de que fuera a Slytherin. A mi… una hija de muggles. Por suerte, logré rechazarlo porque quería permanecer con mis amigos, pero no tengo miedo de pensar como una Slytherin para hacer lo que sea necesario, y ustedes tampoco deberían.

–Vaya. Lo siento, Hermione –dijo Lee.

–No te disculpes conmigo –insistió ella.

–Lo sentimos, Georgina –dijo Susan Bones, y fue la primera en acercarse a estrechar la mano de Georgina–. Deberíamos ser más tolerantes.

–Gracias, señorita Bones –respondió Georgina.

No todos lucían felices del arreglo, pero parecía que todos lo tolerarían, así que Hermione pensó que ese era un primer buen paso para la unidad entre las casas, por muy pequeño que fuera. Pero Hannah Abbott aún lucía poco contenta, y dejó hacer saber su opinión–: Está bien si quieres que se una, Hermione, pero si vamos a traer Slytherin, deberíamos poder reclutar a más Hufflepuff y Ravenclaw también. Aún somos en su mayoría Gryffindor.

–Nunca hemos tenido problemas con eso –dijo Hermione–. Mientras sean personas en las que confiemos. ¿Tienes a alguien en mente?

–Vamos, debimos invitar a Justin hace años –dijo Susan–. Los hijos de muggles estarán especialmente en riesgo. Sophie también, y Ernie probablemente querrá venir con él. Y… ¿qué piensas de Zach, Hannah?

–¿Estás bromeando? Es un idiota, Susie.

–Esa no es razón para prevenirlo de aprender Defensa.

–No… pero no estoy segura de que deberíamos confiar en él aún. No voy a arriesgar expulsión por él. Veremos lo que dicen Justin y Ernie, ¿de acuerdo?

–Está bien.

–De acuerdo –dijo Hermione–. Cedric, ¿alguna idea?

–Erm, no de los años mayores en Hufflepuff, no, y le di una indicación a Roger, pero dijo que está bien por su cuenta.

–¿Cho? ¿Luna? ¿Padma?

Cho negó con la cabeza–: Le dije a Marietta lo que podía, pero no estaba interesada.

–Mis compañeras tampoco –dijo Luna.

–Anthony estaría interesado –dijo Padma–, pero creo que la mayoría en Ravenclaw preferirían permanecer neutrales y con las cabezas abajo. Quizás él pueda darte un par de nombres más.

–Bien. Es un comienzo. Háganos saber a Harry o a mi si piensan en más. Harry, ¿comenzamos?

–Cierto –dijo Harry–. Quería que trabajáramos un poco más en los encantamientos escudo hoy. Se que la mayoría lo logró la última vez, pero algunos flaquearon, y esta es una habilidad muy importante...

El ED practicó encantamientos escudo por unos veinte minutos hasta que todos menos Georgina y Dennis pudieron realizarlos de manera confiable. Para ellos dos, había poca esperanza de que lograran un hechizo que estaba tres años por encima de ellos, así que Hermione pidió a Dennis que explicara a Georgina los hechizos que habían cubierto las últimas semanas. Después de eso, Harry hizo que el grupo probara unos maleficios nuevos, pero Hermione se sentía distraída. Continuó pensando sobre los dos estudiantes de segundo años lamentablemente poco preparados y sus conversaciones con Septima las últimas semanas. Pensó en la lista de hechizos que había creado, y se dio cuenta que tenía uno que podría ser útil… excepto que Harry aún tenía su pequeño problema de Oclumancia. Bueno, nada que hacer. Sólo tendría que pedirle que se fuera.

Caminó a Harry para hablarle en susurros–, ¿Puedes poner una excusa para irte temprano? Tengo un nuevo hechizo que quiero enseñar a todos, y no creo que debas estar aquí para eso.

Harry gruñó–: Oh, vamos, Hermione, ¿en serio? Ya tengo que aguantar las lecciones de Snape y el que no me mires a los ojos...

–Lo siento, Harry, pero acordamos que no habría hechizos nuevos hasta que aprendieras Oclumancia. Si trabajas en eso, estoy segura de que puedo ponerte al corriente en Navidad.

Harry gruñó y murmuró algo que sonó como–, Más te vale –pero lo aceptó.

–De acuerdo, todos, escuchen –habló–. Acabo de recordar que tengo… tengo algo que necesito hacer para Dumbledore, así que voy a pedir a Hermione que termine la clase.

–Gracias, Harry –dijo ella sinceramente. Él asintió secamente y dejó la sala, y ella suspiró internamente. Sabía que él se estaba impacientando con todo esto, ¿pero qué más podía hacer–. De acuerdo, todos –dijo–. He estado pensando sobre como los estudiantes más jóvenes tienen poca suerte en lo que respecta a la Defensa. No están aprendiendo lo básico para defenderse a sí mismos, y Umbridge es peor que inútil. Sé que muchos de ustedes tienen hermanos o hermanas en primer o segundo año. –El baby boom después de la última guerra se había encargado de eso–. Y sé que tenemos a un par de segundo año aquí, pero no podemos aceptarlos a todos.

–Creo que a la mayoría no nos molesta mantenerlos fuera de esto –habló Katie Bell–. Yo no quiero que Karl arriesgue una expulsión como yo. Yo ya casi soy mayor de edad y tengo mis TIMOs, así que estaré bien. Estoy haciendo esto para que él no tenga que. –Hubo asentimientos alrededor de la sala.

–Oh –dijo Hermione. Eso era un alivio. Y tenía sentido por qué nadie excepto Colin había sugerido traer a su hermano menor al grupo. A veces, aún era algo ignorante sobre la dinámica entre hermanos, siendo hija única–. Bueno, entonces, ¿supongo que muchos de ustedes también les están enseñando a sus hermanos menores algunos maleficios básicos en secreto? –Hubo más asentimiento, y unas cuantas sonrisas–. Me alegra escucharlo. Pero aún me preocupa que sin una clase decente, los estudiantes menores se quedarán mucho más atrás.

–Umbridge tiene algo de razón para los estudiantes menores. Para ellos, lo mejor que pueden hacer es correr por ayuda… pero también necesitan poder distraer o frenar un poco a sus atacantes primero. Los hechizos de duelo básicos y maleficios son un buen comienzo, pero son fáciles de bloquear. Incluso los hechizos más fuertes también. Erm… Fred, dame un encantamiento escudo, y asegúrate de que sea fuerte.

–Eh… ¿de acuerdo? –dijo Fred, y George conspicuamente se alejó un poco de él, preocupado por lo que su novia haría. Fred elevó su varita–. ¡Protego! –Un escudo transparente apareció enfrente de él.

Hermione elevó su varita y lanzó un–, ¡Reducto! –La multitud se quedó sin aliento. Era una maldición más poderosa de las que habían usado en el grupo hasta el momento. Se salpicó contra el escudo de Fred con un fuerte ruido y golpe, y el retroceso lo empujó un poco, pero él se mantuvo firme, y no hubiera sido ralentizado en una pelea.

–Como ven, incluso maldiciones poderosas pueden ser bloqueadas. Quiero enseñarles un hechizo nuevo que yo inventé –continuó, provocando algunos susurros entusiasmados en el grupo–. Este hechizo hará algo de bien al distraer al atacante incluso si tienen un encantamiento escudo activo. Ahora, hay suficientes hechizos de años mayores que pueden hacer eso, pero este debería ser lo suficiente fácil para que lo use alguien en segundo año o incluso en primero. Algo que puedan enseñar a sus hermanos o hermanas menores… sin decirles de donde vino, obviamente. Es muy sencillo porque, básicamente, lo único que hace es comprimir un Incendio hasta ser un rayo de magia compactado.

Su idea para este hechizo había sido el intentar recrear una granada muggle sin tener que tomarse la molestia de extraer polvo de magnesio del suelo. El resultado había sido menos poderoso de lo que había esperado, pero aún bueno para este propósito–. El movimiento de la varita es el mismo que para Incendio, con un fuerte golpe al final… mientras más rápido mejor. Y la encantación es Extonio. Fred, creo que querrás cerrar tus ojos.

Fred entrecerró sus ojos por una fracción de segundo antes de que Hermione le disparara el hechizo. En lugar de solo salpicar contra el escudo, explotó en una luz lo suficiente brillante para cegarlo momentáneamente y un ruido lo suficiente fuerte para hacer saltar a toda la sala. Algunos en el ED aplaudieron. Supuso que se había ganado de regreso la lealtad de algunos ahora que el asunto de llevar a una Slytherin había sido resuelto, y tenía el presentimiento de que esta reunión sería considerada una de las mejores. (Claro, ¿a qué mago no le gustaban las explosiones?)

–Gracias, Fred –dijo Hermione–. Eso no hubiera hecho mucho daño si lo hubiera golpeado directamente, y pueden ver que no hizo nada contra su encantamiento escudo, pero definitivamente lo hubiera distraído. Ahora, quiero que todos se pongan en fila para probar el hechizo en los blancos. Solos dos a la vez, ahora. No queremos que nadie termine sordo.


–Buenos días, Hermione –la saludó el profesor Dumbledore en su siguiente lección de Oclumancia–. ¿Espero que te sientas mejor esta semana?

–Mucho mejor. Gracias, señor –respondió ella.

–Excelente. Antes de comenzar, ¿puedo preguntarte si has tenido suerte en encontrar a un tutor para el semestre de primavera?

–No, aún no. Los únicos que me respondieron me rechazaron por una razón u otra. Y hay tan pocos de ellos. En el mundo muggle, se pueden encontrar a más tutores cerca de mi casa.

–Hay mayor demanda en el mundo muggle, estoy seguro –dijo él–. Sin embargo, creo que estás de suerte. Mi búsqueda ha dado frutos. Pude ponerme en contacto con un antiguo colega, Horace Slughorn, quien fue el predecesor del profesor Snape aquí en Hogwarts.

–Oh, pero él ya rechazó la oferta, profesor –dijo Hermione–. Septima supuso que se está escondiendo de Voldemort.

–Y así es. No respondió mis cartas para nada. Sin embargo, cuando Septima me informó que aún podía contactarlo por carta, le envié un mensaje a través de ella para coordinar una reunión secreta. Una vez pude verlo en persona, pude convencerlo de que sería de su interés ser tu tutor.

–¿Lo hizo? ¿Cómo logró eso, señor? –Estaba bastante segura de que el profesor Dumbledore no iría por las… formas más desagradables de persuasión.

–Fue muy simple, de hecho. Le ofrecí nuestros cuarteles como casa segura… con el permiso de Sirius, claro. Septima estaba en lo correcto sobre que teme por su seguridad, y una casa segura bajo un Fidelio sería de gran valor para él.

Hermione elevó sus cejas, los engranajes moviéndose en su mente. Incluso con el Fidelio guardando el lugar en secreto, esa era una gran cosa que ofrecer. Probablemente no para Sirius; le agradaba lo suficiente para hacerlo nada más porque sí. Pero Dumbledore era cuidadoso sobre a quién dejaba entrar a la Orden… de hecho, no había dicho nada sobre la Orden. Sintió un truco en algún lado. Decidió tentar el terreno–. ¿Hizo eso por mí, señor? –dijo ella, intentando proyectar una imagen de asombrada gratitud.

El profesor Dumbledore debió sentir su sospecha porque respondió–, Hubiera hecho el esfuerzo por cualquiera de mis estudiantes, Hermione, pero admito que tuve un motivo adicional al buscar a Horace. Verás, Horace no desea unirse a la Orden por la misma razón por la que desea una casa segura: lo que él describe como la "tasa de mortalidad" de nuestro grupo. Sin embargo, creo que podría ser un aliado valioso, incluso si no es un miembro. ¿Y qué mejor punto de contacto podría tener él como aliado que alguien que solo está involucrado en la periferia y que tiene una razón no relacionada y legítima para reunirse con él de manera regular?

–¿Así que quiere que yo… qué? ¿Lo vigile? –preguntó.

–Por el momento, solo que seas su amiga… que te mantengas en su lado bueno, lo cual te aseguro no será difícil. Quizás haya más después, pero nada oneroso para ninguno de los dos, creo. Puedes considerarla como otra tarea para la Orden, si lo deseas, después de que tus lecciones de Oclumancia con Harry concluyan.

De algún modo, estas tareas para la Orden no estaban siendo para nada como las había esperado. Pensó que estaría inventando hechizos o algo similar. Claro, probablemente era la mejor persona para ambas tareas que Dumbledore le había asignado, asumiendo que su descripción era acertada, pero aun así, era inesperado–. Sabe que tendré que hacer que mis padres lo acepten para quedarme en Gran Bretaña para la primavera –le recordó.

–Claro –dijo él–, y si tú o tus padres desean que regreses a Francia después de considerar tus opciones, aún te ofreceré ponerte en contacto con Horace sin ataduras.

–Gracias, señor. En ese caso, estaría feliz de trabajar con él. Ya le he pedido a Septima que me ayude con los formularios. –Le entregó a Dumbledore algo de pergamino–. Si pudiera enviarlos al profesor Slughorn...

–Ciertamente, Hermione, y gracias de nuevo. Ahora, creo que deberíamos comenzar la lección.

La habilidad para la Oclumancia de Hermione definitivamente estaba mejorando. Podía ver que aún tenía un largo camino, pero evitó que el profesor Dumbledore indagara en sus recuerdos por más tiempo, y fue capaz de disminuir su paso cuando sí logró entrar. Reflexionó que en verdad era un maestro excelente ya que era capaz de darle consejos para mejorar su técnica que tenían efecto inmediato. Y la meditación estaba ayudando a su temperamento también. Había estado más calmada durante la semana pasada que había practicado (aunque aún hervía cuando pensaba sobre Umbridge).

No obstante, a pesar de su progreso. Dumbledore pronto encontró su recuerdo de la reunión del ED de esta semana. Había tomado interés en el grupo, y lo consideraba un blanco apropiado y relativamente seguro para su búsqueda… y también explicó que Voldemort probablemente querría buscar información táctica reciente de ese tipo.

–Ah, Georgina Vector –dijo–. Muy interesante. Una buena elección. Creo que será útil más allá de su propia habilidad.

–¿En verdad?

–Así es. Me alegra ver que te tomaste la advertencia del Sombrero Seleccionador sobre las divisiones entre las casas de corazón, Hermione. Comenzaba a temer que su canción había caído en oídos sordos. Pero incluso si solo un Slytherin es visto enfrentándose a la oscuridad, demostrará que la casa no está completamente perdida.

–Eso creo.

–Estás haciendo un buen trabajo, Hermione. No seas desanimada si parece inadecuado por el momento. Creo que la señorita Vector dará más impacto de lo que tú sabes.

Preguntándose exactamente qué quería decir con eso, Hermione se fue para escribir una carta a sus padres.


Queridos mamá y papá:

De acuerdo, necesito ponerlos al tanto de lo que está pasando aquí. Estoy segura de que la profesora Umbridge está buscando una manera de hacer que me expulsen. Sé que suena extremo, y sí, probablemente estoy a salvo porque está mucho más en contra de Harry, y aún no ha logrado expulsarlo a él. Pero me dio una semana de detenciones por responderle en clase y llamarla y al Ministerio una farsa, lo cual admito fue mi culpa (incluso si es cierto), pero fue muy desagradable y afirmo que fue mucho más de lo que merecía. También está intentando que me excluya de esos premios que mencioné.

Lo importante es que descubrí que aún si me expulsan, estoy obligada a estar matriculada en un programa alterno, y pueden hacérmelo muy difícil si no lo estoy. Así que me he estado yendo por lo seguro y manteniendo mi cabeza abajo más de lo normal, y comencé a buscar un tutor acreditado. Sé que pensamos que sería casi imposible encontrar a un tutor que enseñara a una hija de muggles, pero tuve suerte, y el profesor Dumbledore encontró uno para mí. Su nombre es Horace Slughorn, y es un maestro de Hogwarts jubilado muy querido, así que definitivamente es bueno.

La cosa es que necesito que firmen en este momento los documentos adjuntos para el acuerdo de tutorías en triplicado, pero NO les pongan fecha. Si pasa lo peor y sí me expulsan, necesitarán tener la fecha del día de la expulsión. Haré que Dobby les informe si eso pasa. Guarden una copia en un lugar seguro, envíenme una copia, y si alguien del Ministerio llega preguntando por mí, muéstrenles la tercera copia. Eso se encargará de las cosas hasta las vacaciones navideñas, y si todo sale bien, no tendremos que preocuparnos para nada.

Sin embargo, este arreglo es perfectamente bueno para el semestre de primavera, así que quería preguntarles cómo se sentirían que aprendiera del profesor Slughorn en primavera en lugar de regresar a Beauxbatons. Preferiría quedarme en Inglaterra, y definitivamente hay algunos beneficios. Aún podría trabajar con Septima en mi maestría en persona. (Podré visitar Hogwarts bajo la discreción del profesor Dumbledore.) Podría quedarme en casa con ustedes, obviamente. Y podría trabajar a mi propio ritmo. (Y sí, mamá, sería agradable visitar a George en Hogsmeade también.) El profesor Dumbledore también considera que me iría mejor con el profesor Slughorn, así que espero que aprueben la idea. Reconozco que sería más seguro para todos como familia en Francia, pero el peligro no es tan alto por el momento, y esto sería mejor para mi carrera académica, así que mientras mantengamos abierta la opción de vender la casa y la práctica, deberíamos estar bien.

Con amor,

Hermione

–Pues, ese es un giro inesperado –dijo Dan Granger después de que él y su esposa leyeron la carta.

–Ves, por esto no me gusta cuando nos guarda cosas –dijo Emma–. Siempre parece terminar en cartas completamente locas como esta.

–¿Pero qué piensas de su idea?

–Oh, ciertamente no me molestaría tenerla en casa. Estoy de acuerdo que sería más seguro en Francia, pero hemos estado bien aquí hasta el momento. No creo tener un problema con esto.

–Supongo que no… –Dan miró la carta de nuevo–. Estoy algo preocupado por estas detenciones. Había hablado antes sobre usar castigos corporales. Espero no que no le hicieran eso.

–Oh, cariño. Yo también. ¿Crees que lo hubiera dicho…? Nunca explicó bien lo que hicieron a Harry.

–No lo sé. Esperaría que nos lo dijera, pero creo que deberíamos hablar en Navidad si no lo hace antes.

–Sí, buena idea.


Miembros actuales del Ejército de Dumbledore (28 en total):

Líderes: Hermione Granger, Harry Potter

Gryffindor: Katie Bell, Colin Creevey, Dennis Creevey, Seamus Finnigan, Angelina Johnson, Lee Jordan, Neville Longbottom, Parvati Patil, Sally-Anne Perks, Alicia Spinnet, Dean Thomas, Fred Weasley, George Weasley, Ginny Weasley, Ron Weasley

Hufflepuff: Hannah Abbott, Susan Bones, Cedric Diggory, Justin Finch-Fletchley, Ernie Macmillan, Sophie Roper

Ravenclaw: Cho Chang, Anthony Goldstein, Luna Lovegood, Padma Patil

Slytherin: Georgina Vector


Extonio: Construcción paralela pseudo latina a Incendio de la raíz para "trueno". Crédito a troyguffey por esta idea.