La noche era fría, pero aquel frío ya no le dañaba, al contrario, le gustaba sentirlo en su rostro, el frío hacía más intenso el contraste de la cálida piel humana.

Cerró los ojos e inspiró profundamente...los asesinos tenían un aroma muy peculiar, eso le habían enseñado en sus primero días como vampiro neófito.

Sonrió y sintió con la lengua sus colmillos.

- ¿Qué te causa tanta felicidad Potter? - preguntó Lucius Malfoy.

- Tenía razón, Maestro, esta será una hermosa noche- respondió Harry Potter, el Vampiro.