A LA GUERRA

Kagome se despertó lentamente, estaba muy feliz por lo ocurrido la noche anterior, Lord Inuyasha había sido muy lindo con ella, lo amaba más que nunca como si ya no lo amara lo suficiente, lo amaba aún más a cada segundo, ya le pertenecía a Lord Inuyasha, solo pudo sonrojarse con todo lo que había pasado anoche, había sido muy mágico y especial, sus ojos emitían un brillo más especial, le quedaría grabado un bonito recuerdo, le dolían las caderas, su cuerpo se estaba acostumbrando a tener intimidad con su potente pareja masculina, se dispuso a levantarse y le dolió el cuello lo cual ignoró y se dirigió a darse un baño.

Se percató de que Lord Inuyasha no se encontraba en la habitación, procedió a darse un baño, en eso entraron Rin y Sango, le hicieron la reverencia de rodilla en tierra.

Kagome: ¡Buenos días chicas!

Rin y Sango se levantaron y la felicitaron: ¡Felicidades por tu casamiento Kagome!

Kagome solo pudo sonrojarse.

Kagome: ¡Muchas gracias!

Rin: Yo también tengo noticias, ¡Anoche me casé con Seshomaru!

Kagome: ¡Felicidades Rin, me alegro enormemente por ti!

Rin: ¡¿Cómo estuvo tu noche con Lord Inuyasha?!

Kagome solo pudo sonrojarse violentamente y sujetarse la cara con ambas manos con expresión apenada y soñada.

Kagome: ¡No les daré detalles!, ¡Pero les diré que fue maravilloso!

Rin y Sango: ¡Vamos tienes que darnos más detalles!

Kagome: No señor, no voy a contar mis intimidades, pero les daré tips para que vuelvan locos a sus lobos.

Ambas se emocionaron y emitieron chillidos de emoción, Rin y Sango se abrazaban entre si y decían, ¡Siiii por favoooorrr!

Rin: Ahora tienes el olor de Lord Inuyasha en tu cuerpo, ese es un claro aviso para cualquiera de que eres suya.

Sango: También debes de tener en tu cuello una marca como la nuestra, demostrando que eres suya y de nadie más.

Así que Kagome rodó su cabello, y se acercó a ellas en un área que tenía espejo, y Rin y Sango emitieron una exclamación.

Rin: ¡Por el lobo supremo Kagome!, ¡Lord Inuyasha te tenía muchas ganas en verdad!, ¡Te marco con todos sus dientes!, por lo generan solo marcan los 4 colmillos, te quedará una bonita marca visible para reventarle los ojos a los demás machos.

Kagome solo podía mirarse al espejo, estaba un poco rojo e inflamado, pero Rin y Sango tenían razón, tenía todos los dientes de Lord Inuyasha marcados en su cuello, se sentía muy suya, muy de él, no había poro de su cuerpo que no se sintiera suya, se dispuso a terminar de bañarse, con el pasar de los días seguro sanaría.

Kagome: ¿En donde se encuentra mi esposo?

Esto le generó maripositas en el estómago al llamarlo de esa forma, Rin y Sango se miraron, a la final Rin le respondió:

Rin: Lord Inuyasha ha tenido que salir de emergencia a atender unos asuntos importantes, nos pidió que te dijéramos, que le disculparas, que si fuera por el se quedaría contigo, pero se vio obligado a partir, que estará de vuelta en una semana.

Kagome solo pudo preocuparse y preguntar:

Kagome: ¿A qué te refieres con que tuvo que partir por asuntos importantes?

Rin: No lo sabemos, el no indicó a donde se dirigía.

Kagome: Iré a buscarlo.

Rin: No puedes salir de la sede del clan de la Luna, es una orden que dejo muy firme y clara para ti, además toda la sede del clan de la Luna está cubierta por una especia de campo de fuerza, nadie puede entrar y nadie puede salir, esto es para tu protección y la de los lobunos de la sede del clan de la Luna.

Kagome ante esto solo pudo preocuparse más, solo podía preguntarse qué era eso tan importante que había tenido que pasar para que él se fuera.

Kagome: ¿Las tropas y jefes de tropa se encuentran en el clan?

Rin: No mi señora, partieron todos.

Ahí Kagome entendió, que se habían ido a la guerra, Kagome solo miró a Rin y a Sango preocupada, ellas entendieron su preocupación.

Sango: Kagome esta es una orden muy firme de Lord Inuyasha que dejó para ti, el nos dijo que no salieras, y que no debías preocuparte, que todo estará bien y solo debes esperar a que el llegue.

Kagome solo pudo apretar su mano en un puño, aunque estuviera muy preocupada por él, le obedecería, pero si el tardaba más de una semana movería cielo y tierra para ir a buscarlo.


Lord Inuyasha se teletransportó en la noche en donde estaba Kagome, él la veía caminar rumbo a su habitación, no se arriesgaría a acercarse, corría el riesgo de estar con ella toda la noche, le sería imposible no hacerle el amor de nuevo como anoche, además tenía que concentrarse y no distraerse de la batalla que tenía por delante, el solo podía revivir los momentos de su primera noche juntos, sus lobos solo habían tomado un corto descanso para dormir, volverían a levantarse en una horas, debían ganar terreno, además el no quería quitarle la bonita marca que le había hecho a Kagome.

Ella sabía que él podía transportarse, así que supuso que al menos esperaba verlo, pero él no la vería por las razones antes expuestas, ya no podía controlarse con ella, pero se aseguraría de que ella supiera que él pensaba en ella.

Y fue allí cuando Kagome al entrar al cuarto de Lord Inuyasha encontró una rosa en la cama.

Kagome: ¿Rin y Sango ustedes dejaron esta flor en la cama?

Sango: No, ¿Qué hace esa flor ahí?

Rin: Déjame oler.

Pero al acercarse a olerla más de cerca, se dieron cuenta que tenían el olor de Lord Inuyasha, así que le mencionaron a Kagome.

Rin: Esta flor tiene el olor de Lord Inuyasha.

Ahí pudieron escuchar un aullido corrido en la distancia, Rin y Sango le indicaron que era Lord Inuyasha, Kagome solo pudo darse cuenta que él había venido a verla, solo abrazó la rosa en su pecho y se le aguaron los ojos, ¡El había venido a verla!, ¡Pero ella no pudo verlo!, aún así sabía que ella estaba presente para él, Kagome no sabía cómo iba a resistir una semana sin verlo, solo había pasado un día, y su ser lo extrañaba horriblemente sin medida, sería una verdadera tortura, en eso la IA NIGIMITAMA le colocó en la pantalla una imagen en movimiento de Lord Inuyasha, apuesto y gallardo con esa mirada tan suya e intensa dirigida a ella, y luego le sonreía.

IA NIGIMITAMA: Lord Inuyasha ordenó colocarte esta imagen en su ausencia.

Kagome solo pudo derramar unas lágrimas, ¡Qué lindo era con ella!, al menos eso le serviría algo de consuelo, se limpió las lágrimas.

Kagome: ¿Sango puedes traerme una jarrita con agua por favor?

Cuando se la trajo, Kagome puso la rosa en una mesita del lado de la cama de Lord Inuyasha, las iría poniendo todas ahí para admirarlas.


NOTA DEL CAPÍTULO: ¡AAAAiiiii!, vieron que lindo es Inuyasha, jejeje, ¡Cosita hermocha!, ¡JAJAJAJA!, ahora en el siguiente capítulo estos lobunos del clan de la Luna sí que son valientes y no le temen a nada, JUJUJU, ¡Tiemblen demás clanes!, ¡No saben lo que les espera!

Capítulo en espera por re-edición