La decimocuarta longinus despierta


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Existió alguna vez, en un tiempo remoto mucho antes de que las historias de los hombres y los dioses fueran recordadas por la pluma y el papel, un poderoso conquistador cuyo nombre se recuerda a día de hoy como Balar. Pocas cosas se saben del origen de este ser, usualmente catalogado como un dios malvado, puesto que existe una infinidad de leyendas y teorías acerca del mismo. Lo que se es bien sabido sobre el gigantesco dios es el temor que inspiraba su ojo prohibido del cual se decía que podía quitar la vida a cualquier oponente y tragar la luz, garantizando el fin de todo en lo que se posara. Mas ni todo su poder y autoridad lo salvaron de la muerte a manos de su nieto Lug, o por lo menos así lo recuerdan la mayoría de la gente, mientras que otros recordaban que los primeros grupos cristianos que llegaron a evangelizar Irlanda tuvieron algo que ver con su muerte. Quizás murió por una honda como sucedió con Goliat y una lanza cual Ulises en su ojo acabó con la vida del dios, la gente lo recordaba de varias formas y ninguna de ellas parecía falsa.

Independientemente de todo eso, la muerte del tirano del ojo malvado fue celebrada por toda la tierra y hasta varios dioses se sintieron aliviados por esto en vista de que temían los poderes y el deseo de conquista de Balar. Pero las festividades acabaron con la desaparición de su cadáver, considerado ya como una reliquia por los dioses, espíritus y hadas de Irlanda.

Esa fue la historia del origen del ultimo equipo sagrado en ser creado por el dios de la biblia, el prototipo de otra creación que nadie conocía. De un cadáver nació una nueva arma, con sus huesos se creó una jaula para atrapar el tiempo, con su piel un saco para guardar las sombras de todo su maligno ejército y en su ojo se guardó todo el prohibido poder que consiguió someter al dragón de la violencia. Un equipo sagrado que jamás fue catalogado como una longinus, no por su falta de poder, sino porque ningún usuario del mismo había sobrevivido más allá de unas horas luego de su nacimiento. No hasta aquella abominación.

Érase una vez una noche clara sin luna en el cielo, cosa que quizá fue un presagio, que una bella mujer de con una apariencia tan delicada que hubiera sido fácil confundirla con una grácil hada que merodea los prados, estaba por dar a luz al niño del hombre que tanto amaba. Sus esperanzas fueron en vanas cuando sintió un dolor en su hinchado vientre, no por una contracción o algo de semejante naturaleza, sino porque un traje de negro hecho de nada la cubrió completamente. No hubo abrazos cariñosos o palabras de afecto en los pocos segundos de vida que le quedaron a la mujer, sino una intensa cantidad de miedo, maldiciones y gritos de dolor que la hicieron olvidarse completamente de la abominación que había traído al mundo. Cuanto acabó su gritó, le siguieron los de todos los demás presentes para el parto y luego siguió silencio.

No fue hasta horas de la mañana que el padre había terminado sus responsabilidades y vuelto a su hogar lleno de ansias por ver a su esposa y a su nuevo niño. Todo que vio al entrar en la habitación fue una aborrecible criatura de piel prácticamente traslucida, tan pequeño y endeble que resultaba obvio que se trataba de un bebe prematuro, siendo acurrucado por unas largas sombras en una habitación sin nada salvo unas paredes que originalmente no eran rojas. Fue solo por temor y no por compasión que el hombre llamó a sus sirvientes para que se hicieran cargo de la criatura en lugar de matarlo allí mismo.

Fue extraño, un vampiro debería de haberse sentirse orgulloso de que su primogénito presumiera de tanto poder y sed de sangre tan solo momentos luego de nacer, pero el esposo fue superior al vampiro y al padre, haciendo que todo lo que sintiera por la criatura fuera desprecio. Fue por esto que se negó a darle el bello nombre que su esposa y él habían elegido para su hijo, en lugar de eso ordenó a otro de sus bajos siervos que nombrara a la abominación con el primer nombre que se le ocurriera. Y así fue como la abominación que nació sin ser amada recibió un nombre carente de afecto y significado.

Ese día nació Gasper Vladi, pero esta historia no importaría porque el niño en cuestión jamás la conocería.

….


Hace un par de horas:

Sentados en un círculo se encontraban Gasper Vladi junto a dos de sus amigos disfrutando de una calmada, aunque algo aburrida, tarde. Frente a ellos estaban unas cuantas cajas con juegos de mesa desparramadas en el suelo, una buena cantidad de bocadillos y sus bebidas…jugo de manzana.

-Y luego de que mi viejo creara la calzada de los gigantes en una de sus noches de borracho con un tal Finn, se creó una ley que hizo completamente ilegal para cualquier miembro de mi familia poner un pie en Irlanda. – explicó Bova mientras devoraba una rebanada de pizza en su forma reducida.

Le hubiera gustado poder reemplazar estas cosas para niños con una buena cerveza fría, o por lo menos creía que le gustaría porque en realidad nunca antes había probado nada con alcohol. No entendía por qué le decían que era muy joven para eso cuando tomaba cosas como sangre de manera diaria, y la sangre de seguro era una bebida más madura.

-Pensé que tú y Gasper acompañaron a los Phenex a una excursión allí el año antepasado. - dijo Kiba confuso.

-A la mierda las reglas, soy un dragón gigante escupe fuego.

El estar aquí haciendo de niñero era prueba más que suficiente para eso.

Rias le había encargado a él y a Kiba que se aseguraran de que Bova no escapara de aquí para intentar pelear contra el dragón emperador blanco…o por lo menos eso fue lo que dijeron a Kiba. En realidad, era Gasper quien tenía que asegurarse de que ninguno de los dos intentara nada. Las acciones de Kiba durante la última misión fueron altamente preocupantes para su rey, por lo que no había forma de que lo dejaran asistir a un acto tan importante con ángeles cerca, eso hubiera sido una receta para el desastre. Al damphiro le hubiese encantado ir a la reunión, pero entendía que él era el único de su nobiliario capaz de frenarlos.

De seguro que luego de esto se darían cuenta de lo maduro que era y le permitan beber cerveza. Después le pediría en secreto al jefe una lata, preferiblemente una Guinness (por alguna razón se le antojaba bastante esa marca en particular). Solo tenía que tener cuidado de que ni Rias, ni Valerie se enteraran…especialmente Valerie.

Por ahora disfrutaría de la comida y se mantendría atento a que Bova no intentara escaparse por la ventana del baño por tercera vez. Su única queja era que el queso sabía algo raro, casi como si estuviera rancio. Y pensado en que pizzería debería ordenar la próxima vez, cerró sus ojos

En un mundo oscuro escuchó risas que le resultaban nostálgicas a pesar de nunca haberlas escuchado. Tambores sonaban mientras la tierra temblaba bajo el paso triunfante de lanzas, espadas, hachas y fechas. Alguien celebraba y pedía a gritos que él también lo hiciese.

-GRRRRRRRRRRRRRAAAAAAAAAAAAAAAA.

Un rugido lo hizo abrir sus ojos interrumpiendo su agradable marcha a través del mundo, rastros de escombros causados por una bestia enfadada. No era tiempo para estar durmiendo, tenía que tranquilizar a Bova, pero al parecer no era el dragón la única voz presente.

-Dij**t* **e pu***e suficiente so**ífero.

-*** disculpas, ***** no fue ****te para un dragón de su t***añ*.

- Tú **** familia ***e traid**es.

No entendía de que hablaban y tenía demasiado sueño para importarle. De reojo pudo ver que Kiba también estaba durmiendo, quizás si intentara apagar las luces, todos se irían a dormir también. Con un susurro sus sombras cubrieron la habitación como si de una fina cortina se tratara, un truco que se vio obligado a aprender para poder descansar en medio de compañeros algo ruidosos.

Y un rugido acompañó la caída del dragón. ¿Estaba lastimado? Debía revisarlo, pero tenía tanto sueño.

-** abominac*** ***** pr**para la **pien**.

Pasos se escucharon acercándose y en su pecho sintió tal dolor que abrió sus ojos. Rojo sobre su piel, rojo goteando en el suelo, azul brillando en su herida. Dolía, dolía mucho. Sus ojos lagrimeaban bloqueando la poca visión que tenía, no entendía que estaba pasando, pero dolía tanto.

¨Duele, duele. ¡Valerie! Ayuda, duele¨

No era justo, él no había nada malo. A pesar de estar haciendo el trabajo que le habían confiado le dolía tanto. ¿Había fallado? No era justo, estaba haciendo su mejor esfuerzo. Dolía casi tanto como la vez en Mag Tuired. ¿Dónde quedaba eso? No importa, dolía mucho, especialmente sus ojos.

Sus sombras lo rodearon y por primera vez las vio por lo que eran. Mentalmente las llamó a cada una por sus nombres que antes desconocía, todo esto en un intento de ignorar el ardor en un pecho. Por cada nombre que pronunció, lo llenó una sensación de orgullo y deleite extremo similar a lo que sentía cuando Valerie jugaba con él cuando niño o cuando el jefe lo felicitaba por su progreso, pero esta sensación era incomparablemente más grandiosa. El dolor ya había desaparecido para cuando estaba terminando.

Ahora entendía los que celebraban la sombras, lo celebraban a él. Cálido como una taza de chocolate caliente en el invierno se sintió su pecho. Ellas querían que fuese feliz, querían ser su fuerza, parte de su gloria. Las pobres prácticamente lloraban por la anhelada reunión y de haber teniendo un cuerpo lo hubieran abrazado. Pobre criaturas, temían que las volviese a abandonar y cantaban promesas de venganzas contra nombres que no significaban nada para Gasper.

- ¿Qué está pasando? Se suponía que el equipo sagrado no debía activarse hasta que termináramos los preparativos. – preguntó la voz de una mujer.

-Puede que subestimáramos el poder otorgado por Ophis. O quizás su reacción con el cadáver de un dios es más volátil de lo previsto. Lucifer-sama estará interesado en esto. – está segunda voz desinteresada correspondía a un hombre.

-Has algo pedazo de mierda, muestra que no toda tu familia es una panda de traidores.

Eran molestos. Sus sombras estaban de acuerdo con él. ¿No podían ver que estaban interrumpiendo su reunión con su ejército? ¿Ejército? No importaba. Por primera vez desde que despertó miró a los intrusos en la habitación. Una mujer de piel morena y un hombre de pelo plateado que lucía familiar.

¿Por qué lo miraban así? Era una ocasión para celebrar, sus sombras tenían nombres y sus fuerzas se estaban recuperando. En un par de meses de seguro que podría exterminar a los falsos gobernantes de sus tierras y al legado de Lug. ¿Lug, tierras? ¿Por qué debería importarle algo como eso? Mostrarles a todos cuanto había crecido era mucho más importante, de esa forma dejarían de tratarlo como a un niño. Era una pena que Kiba y Bova estuvieran durmiendo, pero supuso que él también estuvo durmiendo hasta recién.

*Click*

Sus sombras bloquearon un tridente apuntando a su pecho. La mujer morena había intentado interrumpirlo de forma tan maleducada. Con sus ojos miró su cuerpo hasta que esta dejó de moverse, parecía algo asustada y enojada. Perfecto, se lo merecía por arruinar la celebración. Pensaba en simplemente irse, pero sus sombras tenían hambre. ¿Podían las sombras comer? Al menos tuvieron la educación de esperar su permiso antes de hacer algo.

El antiguo dios…no, él no era un dios. El damphiro asintió su cabeza y una larga lanza negra se incrustó en la nuca de la mujer dejándola derrumbarse en el suelo como lo hicieron tantos otros demonios que intentaron invadir su territorio en aquello días.

Eso fue fácil y una señal de que había crecido mucho, quizás lo suficiente para que el jefe peleara enserio con él. No podría ganarle, el jefe era invencible después de todo, pero al menos tendría que reconocer que ahora era un hombre. Con un poco de suerte hasta lo haría usar sus dos manos.

Oh, el hombre de cara familiar seguía allí.

-Felicidades por su despertar. – dijo inclinándose levemente y pegándole una miranda al cadáver de la mujer con cierta curiosidad. - Lamentó no poder celebrar con usted, pero hay otros asuntos que requiera de mi humilde asistencia.

No entendía que tenía que ver que ya no estuviera durmiendo con el que recordara cosas que extrañamente olvidó. Pero el hombre era educado, el jefe diría que era exactamente el tipo de comportamiento que personas tan increíbles como ellos deberían de recibir cuando hacían algo digno de respeto. Con esa idea asintió su cabeza y lo dejó marcharse un círculo mágico.

¨ ¿Y ahora qué hago? ¨ se preguntó.

El chico en verdad quería mostrarles a todos lo fuerte que se sentía en esos momentos y tristemente todas las personas que quedaban allí estaban muertas o dormidas, por lo que no contaba con el mejor que digamos. Pero no podía simplemente ir a la reunión y pedirle al jefe luchar, no, ese tipo de cosas debían de hacerse con cierta preparación para que se sintieran especiales. El hermano del jefe se lo había explicado comparándolo con el seducir a una mujer y llevarla a la cama para hacer cosas, comparación que todavía lo hacía sonrojarse un poco, pero por alguna razón ahora podía entender esto mucho mejor que antes.

Con paciencia y delicadeza comenzó a insertar sus sombras en el cadáver teniendo especialmente de no dañarlo. Esta iba ser una gran entrada.

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Actualmente:

-Gasper ¿Tú…tú hiciste eso? - preguntó Rias con una mezcla de nerviosismo y aparente preocupación escrita en su rostro.

-Gasper, ¿Qué piensas que estás diciendo? Deja ese sucio cadáver donde lo encontraste y ven aquí jovencito – lo regañó Valerie casi de inmediato – Riser, dile algo.

-Estoy algo decepcionado, te enseñé mejor que eso. Cuando haces una entrada debes tener en cuenta la ocasión y al público al que te diriges. Además, si deseas asustar a tus enemigos antes de un combate, recomiendo que tararees antes de aparecer para crear suspenso.

-NO ME REFERÍA A ESO.

Aquello lo deprimió un poco, había hecho su mejor esfuerzo con esa entrada. De todas formas, decidió tomar el consejo a corazón ya que lo del tarareo parecía una gran idea. Ciertamente tenía todavía mucho que aprender para llegar a ser como el jefe.

- ¿Podemos empezar la pelea? – preguntó más tímidamente de lo que le hubiese gustado.

Era para eso que había venido tan rápido, pero como era de esperar todas las respuestas que recibió fueron de gente preocupándose por él como si fuera un niño pequeño que necesitaba protección. Otros hasta tenían la osadía de ignorarlo para mirar al arcángel pelear con el demonio (la paloma era infinitamente más débil de lo que recordaba, pero supuso que nunca se había recuperado de sus cicatrices).

¿Qué debería hacer? Debía de haber alguna forma de que lo tomaran enserio por unos momentos. No es como si fuera a durar demasiado contra alguien como el jefe de todas formas, por lo que no estaba interrumpiendo nada.

Y tuvo una idea.

De forma casi instantánea dos lanzas de negro fueron disparadas hacia Rias y Valerie. El ataque tomó por sorpresa a las chicas que no tuvieron tiempo ni de parpadear mientras las estacas se acercaban a centímetros de sus rostros.

-MIERD- maldijo Riser mientras empujaba a Valerie fuera del camino y dejando que la lanza atravesara su palma antes de detenerse entre los músculos de su antebrazo, mientras que en el caso de Rias fue una esfera de destrucción del Lucifer lo que detuvo el ataque.

Si la cara que pusieron era de alguna indicación, ahora lo tomaban enserio. Eso era bueno, no quería volver a atacarlas, no como que hubiera habido ningún peligro en primer lugar, era obvio que el jefe, al ser invencible, detendría su ataque con facilidad. Ahora se preguntaba por qué el jefe no bloqueó ambos ataques al mismo tiempo, quizás quería dejar al Lucifer lucirse un poco delante de su hermana…sí, eso tenía sentido.

Mhh…parecía que Valerie estaba teniendo problemas para respirar. ¿Estaba enferma? Eso era algo raro, usualmente era ella que curaba a otros. De seguro era un efecto secundario de su longinus, cualquier ´regalo´ de ese maldito dios estaba destinado a ser peligroso. Nunca entendió por qué ese tipo tenía un culto tan grande, hasta un dios malvado como él tenía más respeto por las leyes de la hospitalidad.

-HEY GASPER. Resiste allí, eres más fuerte que eso. No te dejes controlar. – prácticamente suplicó Issei.

Otros comenzaron a decir cosas parecidas confundiendo al joven damphiro. Era cierto que Issei-senpai nunca fue la persona más inteligente, o sabia, o despierta, o astuta, o etc, pero no es como si estuviera lo suficientemente loco como para decir cosas de la nada. Hasta el jefe le estaba gritando muy enojado que despertara. En verdad era extremadamente confuso que…Ohhhhh.

-No estoy siendo controlado por mi equipo sagrado ni nada de eso. Balar está bien muerto, y su alma ya no se encuentra en este mundo, aunque es cierto que tengo un par de memorias extras. Es solo que me quiero mostrarles lo mucho que mejoré.

Eso debería de arreglar cualquier malentendido que tuvieran, pero, ahora que lo pensaba, era probable que su creyeran que estaba loco con eso de las memorias extras. De cualquier manera, mientras recordara que su nombre era Gasper Vladi y que había nacido en Irlanda, no habría problema. ¿Irlanda? ¿Cuándo se fue a vivir a Transilvania?

Distraerse fue una mala idea, pues sus sombras bloquearon una poderosa patada de un licántropo transformado dirigida a su nuca que de todas maneras consiguió moverlo unos cuantos metros de donde estaba, aunque no sin antes alejar al agresor por los aires durante un par de segundos. De no haber sido por sus sombras actuando de manera independiente, hubiera sido noqueado en aquel instante. El damphiro se lamentó pensando que el jefe estaría decepcionado por verlo bajar la guardia de esa manera.

Debió de haber sido obvio que los otros intentarían interrumpir su pelea. Lo que tenía que hacer ahora era pensar en una forma de que no lo hagan.

Y una idea se le vino a la cabeza.


- ¿Por qué atacaste a Gasper de la nada? Solo está un poco confundido. – preguntó agresivamente Valerie mientras a duras penas intentaba tomar algo aire.

El licántropo simplemente mantuvo contacto visual por unos segundos antes de señalar al cadáver tirado en el suelo y al brazo de Riser regenerándose. Para alguien tan callado, uno debía admitir que podía hacer unos muy buenos argumentos.

Al ver a la chica al borde de un ataque de pánico causó que Riser se lamentara no estar peleando contra el antiguo satán, eso hubiese sido mucho menos complicado que lo que tenía entre manos. La situación estaba empeorando cada minuto que pasaba, lo único que faltaba era que una un tercer grupo apareciera de la nada para causar más problemas. Para su consuelo las cosas eran ´la cabeza de las Bael es un pedazo de mierda´ malas, pero no un ´Crom Cruach estuvo aquí´ malas.

Por momentos se planteó en maldecir a las leyes de Murphy al ver cientos de figuras de diversos tamaños y formas nacer de la sombra del damphiro y correr en todas direcciones.

- Las sombras están programadas para atacar todos lo que se crucen en su camino y multiplicarse en base a cuanto devoren. Si una sola de ellas llega a la ciudad, será un desastre. –explicó el chico.

Siendo positivos, ellos contaban con el satán rojo y el gran cuervo de mierda, entre esos dos no tendrían dificultades para contener a las sombras mientras ellos se encargaban del resto.

-AAaagh.

Cuando volteó para ver el origen del sonido se encontró con que la mano de la lagartija blanca se encontraba atravesando el cuerpo de Azazel antes de retirar su brazo con su corazón en mano y volar en dirección a la lagartija roja.

Eso…en estos momentos no tenía siquiera energías para maldecir a Murphy. Luego escribiría una lista sobre lo patético y bajo que era ese lagarto.

-Hagen.

-Como usted ordene. – dijo es espadachín antes de desaparecer con sus espadas en manos.

A l menos aún contaban con el satán para evitar que las sombras escapen mientras ellos se encargaban de las que estaban de aquí.

-Joven Riser, confío en que contengas al pequeño Gasper y mantengas a seguros a los presentes ¿Entendido? – dijo educadamente el satán rojo antes de volar en persecución de las sombras.

La orden casi lo hizo gruñir. El pelirrojo tuvo la osadía de ordenarle algo tan obvio por eso. Por supuesto que sería él quien detenga el pequeño delirio de su subordinado no oficial, era su deber como una gran y digno demonio. Además, su ayuda en este tipo de situación estaba requerida por una de las cláusulas en del contrato que todos sus subordinados debían firmar.

No tardó en darle sus órdenes a su reina, cosa que usualmente no sería su modus operandi, pero en vista de la damphira estaba clavándose las uñas en sus propios brazos mientras respiraba laboriosamente, decidió dejar a cargo a la gatita y arreglar el problema cuanto antes.

-Shirone, estas a cargo de organizar al resto. Divide a la gente entre aquellos que protegerán a la monja y a Valerie mientras estás tratan al cuervo y aquellos que cazaran a las sombras. Xenovia, no te alejes demasiado de Loup, no tienes ni de cerca tanto experiencia como él en estas cosas.

La nekotama asintió tragando su saliva y todavía mirando la figura del damphiro cubierto en un manto de noche. No hacía falta conocerla desde hace años para darse cuenta que estaba preocupada, y era difícil culparla, las personas con la que ella más solía pasar el tiempo en la mansión eran con su hermanita y Gasper.

-Apúrate y ve. Mientras más rápido acabemos con esto, más rápido volveremos a casa y comeremos una tarta o algo por el estilo…y algo de remolacha para Gasper porque el desgraciado estará castigado luego de esto.

Por momentos se replanteó hacer caso al consejo de Ruval y tomar clases en cómo reconfortar a las personas, idea que olvidó en el instante en que sus palabras parecieron llenar a la gatita de confianza.

Y la gente se atrevía a decir que a veces era demasiado agresivo al hablar. Golpearía al siguiente idiota que dijera algo como eso.

Cuando se quedó solo frente a Gasper, pudo ver al niño prácticamente saltando de la emoción, con un cierto aire de inocencia que lo hacía parecer incluso más joven de lo que era, o quizás el tiempo era una mentira de la que todo el mundo estaba convencido y el chico en verdad era así de joven. Sus ojos usualmente rosas, brillaban con el mismo carmesí que los de su amante cuando está consumía su sangre…no, eran distintos, estos ojos eran viejos similares a los que había visto en su maestro cada vez que este oía una canción que le gustaba. En esos ojos había una mezcla de emoción y nostalgia.

Que…decepcionante. Y pensar que un chico a quien él mismo se había tomado la molestia de entrenar caía víctima de algo como un simple equipo sagrado. Cuando volverían iban a tener que redoblar su entrenamiento, no era como si necesitaran dormir demasiado de todas formas.

No, se estaba distrayendo.

No dijo nada, no murmuró ni una palabra, ni emitió frase alguna, pero deseó acabar con esto. El mundo respondió a su llamada y su deseo fue viento y fuego. Si las sombras cubrían al damphiro, el fuego era el nido del Fénix. Abrió su boca para dar unas palabras que esperaba que calmen la locura del niño, o que al menos le sirvieran de excusa por tener que sacarle lo loco a golpes. Pero antes de que dijese algo, el damphiro levantó su mano y con una dulce sonrisa dijo:

-Dark Necessities.

Estacas negras cubrieron la tierra.

….


Aniversario y otras cosas poco importantes que no tienen nada que ver con la historia:

Bueno. Luego de un mes sin acceso a una computadora, terminé escribiendo este pequeño capitulo en cerca de dos días. Y curiosamente fue de los que más disfrute escribiendo en un buen rato, específicamente los POV de Gasper. Con algo de suerte el siguiente episodio estaría listo en cerca de 10 días, a menos que algo pase.

Ya viene siendo un año desde que comencé a escribir está historia y personalmente me sorprende que llegara a este punto porque mi idea original era escribir una fanfic para practicar diálogos y estilos de narración. Para ello elegí una serie que no me gustaba demasiado que digamos con la idea de que no podía arruinar algo que nunca fue muy bueno en primer lugar (mi orgullo no me hubiera permitido insultar una obra que me gustara escribiendo un mal fanfic sobre ella).

Está ni siquiera era la historia que pensaba escribir en primer lugar, mis ideas originales fueron estas:

Un fanfic de Rwby con un Adam Taurus adoptado por un Huntsman humano antes de su ingreso a White Fang: Odio el trabajo de los escritores actuales de Rwby, especialmente cuando es obvio que no tienen ninguna idea de cómo funciona la discriminación y la segregación racial.

Al final no me atreví a realizar está historia antes de estudiar la historia de los movimientos por los derechos civiles en y releer algunos libros sobre Auschwitz y su efecto en los sobrevivientes. Para cuando me vi mínimamente capaz de no cagarla completamente, me di cuenta alguien ya escribió una historia que disfruto bastante teniendo a Adam como protagonista en FF y perdí la motivación (especialmente cuando aún sentía que arruinaría la historia por malinterpretar algo)

La segunda idea un fanfic de Naruto con la típica idea de que uno de los personajes volvía al pasado con sus memorias sobre el futuro intactas. El giro argumental hubiera sido que el personaje en cuestión iba a ser Shukaku (la bestia de una cola) y lo veríamos conectar con Gaara y arreglar/arruinar las cosas en el pasado. Sinceramente deseché la idea por dos razones, la primera porque era obvia de que conforme avanzara la historia Shukaku perdería protagonismo para cedérselo a Gaara y terminaríamos con un Gaara OOC como protagonista. La segunda fue porque creí que no llegaría a ser muy popular porque el interés de la comunidad española está en historias de romance/venganza con Naruto y Hinata.

Y gracias a ese proceso de eliminación, finalmente me decanté por esta historia.

Soy un escritor pretencioso y vanidoso (Lo mucho que me gusta hablar sobre lo que hago en estás secciones es una buena prueba de eso), pero me gusta pensar que no tengo problemas en admitirlo. Por eso mismo espero poder darle a esta cosa un final satisfactorio a esta cosa.