Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y a la Saga Crespúsculo.

Edward POV

Golpee la puerta. Estaba jodidamente nervioso.

Sólo es cualquier otro sábado.

Bueno... ésta es la primera vez que estoy con Bella después de que Emmett supiera que...

¿Que te gusta?

Aún no sé qué siento ¿Esta bien?

Escuché a Bella del otro lado mientras gritaba algo riéndose y luego abrió la puerta.

- Edward - dijo con una sonrisa y se acercó a besarme la mejilla. Su mano estuvo sobre mi hombro bastante tiempo.

Eso era bueno ¿O no? Si le pareciera repulsivo no lo haría ¿O sí?

A mí me parece un saludo bastante normal.

- Que bueno que llegaste. Ven - tomó mi mano para guiarme a la cocina.

Claramente, yo era un jodido idiota porque no había dicho nada y probablemente estaba un poco sonrojado. Y realmente ahora lo único que podía hacer es sentir mi mano cosquillear en cada parte donde la mano de Bella estaba.

Y mis ojos estaban pegados en ese punto.

Esto no lo hace con todos ¿O sí?

No lo sé.

Quizás deje que mi pensamiento fluyese a que ella sentía un interés por mí. Me sentí de mucho mejor humor y una sonrisa apareció en mi cara.

- … Emmett quiere saber cuántos bombones caben en su boca - dijo mientras entrábamos a la cocina.

Justo después de eso, me soltó.

Mierda.

Quizás no debiste ilusionarte tan rapido.

- ¿En cuántos va? - le pregunté a Alice que estaba junto a Emmett dándole bombones y riendo.

Emmett claramente no estaba en condiciones de responder.

- Quince - dijo Alice.

Emmett intentó decir algo y entonces su saliva comenzó a correr. Todos nos comenzamos a reír mientras Emmett buscaba algo con qué limpiarse.

- ¡Emmett, que asco! - gritó Bella entre risas.

Mientras se reía su mano se posó en mi hombro otra vez ¿Sería mucho si la tomó de la cintura?

Mm si... creo que sí.

Tenía los ojos cerrados, las mejillas rojas y su pelo caía en su cara por momentos.

Quería quitárselo.

Y entonces golpearon la puerta otra vez. Lógicamente era Jasper.

- Yo voy - dijo Bella saliendo de la cocina mientras intentaba recobrar el aliento.

- Oye ¿Cómo es que no te reíste de eso? - me preguntó Alice llegando a mi lado y mirándome con una sonrisa - ¿Te distrajiste con algo? - me preguntó. Sentí que mi cara se ponía caliente.

- No - dije rápidamente

¿Por qué se demora tanto?

- Oye, no hay ningún problema. Pero yo que tú, tengo cuidado con Emmett - me dijo Alice susurrando. La miré sorprendido.

¿Es que se me notaba tanto? ¿Bella se habrá dado cuenta?

Me di la vuelta para mirar dónde venía y ví que ya se encaminaban hacia acá... de la mano.

Creo que si lo hace con los demás

Suspiré.

Todos sabíamos que había algo entre Alice y Jasper. Habían sido mejores amigos desde la infancia gracias a que sus padres eran vecinos y grandes amigos. El problema es que aún no lo oficializaban, lo que básicamente significa que Jasper está soltero y Bella es libre de enamorarse de él.

Yo no pensaría en que podría dañar a Alice

Sí, bueno. Se habían vuelto grandes amigas desde que Bella se mudó, por eso quizás mi conciencia tenía razón.

Como siempre.

- ¡Jaspy! - gritó Alice arrojándose a sus brazos. Jasper le sonrió automáticamente.

Sonreí. Sí, era poco probable.

Todos habían ido a dormir luego de haber subido de la piscina. Hace bastantes días que yo no lograba dormir, así que preferí no torturarme intentándolo.

- ¿Qué te pasa? - preguntó Bella sentándose a mi lado en el sillón.

Sentí que mi cara se ponía caliente mientras miraba mi muslo. La mire solo un segundo. Me miraba fijamente con su taza de té en la mano.

- Yo... nada... - dije en un susurro.

- Has estado muy callado hoy - dijo bebiendo un trago - ¿Estás seguro de que no te pasa nada? -

- No... quiero decir sí, estoy seguro - dije.

- ¿Quieres un té? - me preguntó. La mire y me sonrió.

- Sí, gracias - dije devolviéndole la sonrisa.

Hoy era la fiesta de navidad, como siempre la realizaban un dia viernes nos dejaban salir más temprano del trabajo haciendo que los funcionarios de medio tiempo nos reemplazaran. Así que sí, los funcionarios que trabajaban los fines de semana jamás iban a la fiesta de navidad del hospital.

Acordamos que iría a recoger a Bella en su trabajo y luego pasaríamos por Tony para llevarlo a casa de mis padres, almorzaríamos y nos arreglaríamos ahí para ir a la fiesta.

Tomé mis cosas rápidamente y me despedí de los chicos con un "hasta luego".

Al llegar me baje rápidamente, esperaba no tener que toparme con Benjamín. Eso sería incómodo.

Por supuesto fue lo primero que pasó, aunque sólo yo lo vi, él estaba concentrado atendiendo a una pareja.

Avancé hasta la caja para preguntar por Bella. Dios, otra persona que no quería ver. Sí, lo conocía. El idiota quería con mi esposa probablemente desde su primer día aquí.

- Jacob - saludé.

- Edward, tanto tiempo - dijo con gesto serio.

- Así es ¿Le dices a mi esposa que estoy aquí? - le dije sonriéndole tenuemente.

- ¿Así que ya es "tu esposa" de nuevo? - dijo burlonamente. Mi sonrisa se borró.

- ¿Qué quieres decir? - le dije tensando mi mandíbula.

- Quiero decir que es tu esposa sólo cuando te aburres de andar con algunas zorras - dijo levantándose para quedar a mi altura y acercar su rostro al mío. No retrocedí.

Lo tomé por la camisa mientras lo miraba amenazadoramente.

- No te atrevas a insinuar que soy infiel. No me conoces, idiota y no sabes nada de Bella y yo - le dije en tono bajo.

- Sé lo suficiente para saber que la abandonaste por un largo tiempo - dijo empujando mi pecho soltándose mi agarre - Y nosotros tuvimos que verla sufrir mientras tu estabas quitándote las ganas con alguna otra - Antes de que pudiera terminar, mi puño chocó con su nariz.

- No sabes ni una mierda de mí y no tienes por qué entrometerte en nuestra vida, imbécil - le dije.

- Claro que puedo - comenzó a decir mientras se tocaba la nariz, pero justo en ese momento llegó a Benjamín.

- Jacob, vamos a dentro – Dijo tomándolo del brazo para ayudarlo - Llamaré a Bella, Edward - dijo mientras se llevaba al idiota.

Me crucé de brazos ignorando el ardor en mis nudillos. Maldito, idiota. De seguro éste imbécil le llenaba la cabeza de ideas equivocadas a mi mujer.

Unos minutos después Bella salió acelerada.

- Edward ¿Qué pasó? - dijo llegando a mi lado con el ceño fruncido creo que con preocupación.

- El idiota que tienes como compañero comenzó a insinuar idioteces - le dije encabronado. Suspiró.

Que no preguntara más detalles me hizo pensar en que yo tenía razón y ese idiota ya había hablado con Bella.

- Déjame ver - dijo haciendo que estirara mis brazos para analizar cuál de mis manos había usado. Cuando la halló, la miró por un rato.

- Sabes que no es cierto ¿Verdad? - le pregunté. Su mirada se fijó en mi rápidamente y se sonrojó un poco.

- Sí, lo sé - dijo acercando su mano a mi mejilla.

- Bien - tomé su mano y besé sus nudillos - ¿Estás lista? - le pregunté y ella me asintió sonriendo.

Cuando salíamos del lugar pude notar que varios de los clientes nos miraban. No me había percatado del show que habíamos protagonizado.

Fuimos por Anthony a la escuela y ya que teníamos todo lo que necesitábamos en la maleta del auto, manejé a casa de mis padres. Tony parloteo todo el camino en el asiento trasero. Estaba muy animado y eso me hizo pensar en que, a pesar de que siempre fue un niño feliz, no lo había visto así en varios meses.

Un flash de todas las veces que lo vi llorar en el último año pasó por mi mente. Miré un segundo a Bella que se reía de lo que sea que haya dicho Anthony.

Fuiste un tonto.

Sí, quizás debí haber aceptado que Jacob me golpeara.

No lo llevaría tan lejos. Ese chucho lo merecía.

Al llegar a casa de mis padres, Tony se bajó rápidamente y saltó hacia la entrada. Yo tomé nuestras cosas de la maleta del auto para seguirlo.

Mamá salió antes de que pudiera tocar la puerta y lo abrazó contra su pecho. Cuando quiso saludarme a mí, retrocedí.

- Necesito una ducha - le dije sonriendo.

- Eres igual a tu padre - dijo rodando los ojos.

Mi padre también había sido médico, pero se había retirado hace un par de años. De él tomé la costumbre de tener el menor contacto posible luego del trabajo.

Le sonreí y permití que abrazara a Bella. Cuando AL FIN terminaron de abrazarse como mejores amigas (Jesús, es como si mamá no la viera hace 10 años), nos hizo pasar.

- Hijo, ve a ducharte y dame tu ropa para lavarla - me dijo.

Sabía que no era preciso discutir con ella así que busqué mi ropa y se la di. Desapareció rápidamente después de eso.

- ¡Ito! - gritó Tony saltando a su regazo.

- Hola, papá - saludé con la mano a mi padre sentado en el sillón.

- Hola, hijo - me sonrió y Bella se encaminó para abrazarlo - ¿Cómo has estado, Bella? -

Cuando Bella le iba a responder sentimos el grito de mi madre. Me volteé hacia su grito a punto de salir corriendo hacia ella, mi padre se levantó del sillón mirando en mi misma dirección.

Pasaron unos segundos y mi madre apareció en el umbral con algo presionado en el pecho.

¿Son las entradas del hospital?

Así parece.

¿Por qué se impresionaría tanto por las entradas?

Su rostro era de total sorpresa y estaba un poco sonrojada. No tenía sentido.

- ¿Qué pasa, mamá? - le pregunté confundido.

Ella quitó las entradas de su pecho y las miró en su mano.

- ¿Qué es esto? - preguntó con un hilo de voz.

Miré a Bella y a mi padre para saber si yo era el único que me perdía de algo.

Al parecer no era así.

- ¿Las entradas de la fiesta de navidad? - dije confundido. Mi madre negó con la cabeza y les dio la vuelta.

Mierda. No eran las entradas. Quiero decir, sí eran las entradas, pero era lo que estaba encima de las entradas lo que la hizo gritar.

La ecografía.

Mi padre jadeó a mis espaldas.

Miré a Bella sorprendido. Mierda, no esperábamos contárselos hoy pero tampoco habíamos hablado de cuándo hacerlo. Ella me sonrió tranquila. Le sonreí de vuelta.

- ¿Es... es Tony? - preguntó mi padre.

- No - dijo Bella.

Inmediatamente mi madre soltó otro grito y se acercó a Bella para abrazarla. Sentí que algo se enganchaba en mi pantalón y bajé mi mirada. Tony miraba a su abuela mientras su mano se aferraba a mi pierna.

Mierda, Tony.

- ¿Qué pasa, papi? - me preguntó mirándome.

Un silencio se extendió por la sala. Miré a Bella y ella suspiró y se sentó en el sillón.

- Cariño, ven aquí - le dijo palmeando su regazo.

Tony se acercó a ella y Bella lo sentó en sus piernas. Me senté a su lado. Mamá y papá se alejaron sigilosamente hacia la cocina.

- Tenemos algo que decirte - le dije nervioso.

Sus ojos comenzaron a brillar.

- ¿Se separarán de nuevo? - preguntó.

- ¡No! - dijimos ambos rápidamente. Anthony pestañeó y se tranquilizó.

- ¿Entonces qué pasa? - preguntó mirándonos a ambos. Bella le sonrió y comenzó a acariciarle la espalda para calmarlo.

- Queríamos decirte… que serás hermano mayor - le dije sonriéndole.

Se quedó mirándome bastante tiempo o eso pareció. Luego se volteó hacia Bella.

- ¿Tendré un hermanito? - le preguntó.

- Sí - le dijo Bella acariciando sus rizos.

- ¡Sí! - gritó levantándose del regazo de su madre y comenzando a saltar hacia la cocina - ¡Tendré un hermano! - gritó cuando llegó allá.

Miré a Bella y ella se volteó hacia mí.

- Te amo - le dije y me sonrió.

- También yo - susurró.

- Quiero besarte y mucho - le dije y ella abrió sus labios aspirando. Los miré por unos segundos - Iré a ducharme - le dije. Me sonrió y asintió.

Me fui a bañar rápidamente y para cuando regresé Tony había regresado al regazo de mamá. Me apoyé en el marco del umbral para mirarlos.

- ¿Y hasta cuándo estará ahí? - preguntó.

- Hasta que esté listo para salir - le respondió Bella.

Tony tenía su pequeño ceño fruncido intentando comprender.

- ¿Cuánto falta para eso? - preguntó.

- Algunos meses aún, tendré que tener la panza mucho más grande - le dijo.

Amaba a Bella cuando le hablaba a Anthony. Transmitía una paciencia y tranquilidad increíbles.

- ¿Nos puede ver estando allí adentro? - preguntó ilusionado.

Me acerqué para sentarme con ellos. Mis padres los miraban sin participar en la conversación, pero sonreían abiertamente.

- No, pero podrá escucharnos - le dijo.

- ¿De verdad? - preguntó con sus ojos abiertos.

- Claro - le respondió.

Acaricié la pantorrilla de Tony rítmicamente.

- Papá, mamá me dijo que aún no se podía saber si es niño o niña - dijo y yo le asentí - Yo quiero que sea niño ¿No puedes hacer eso? - le sonreí.

- No, hijo. El bebé ya sabe que será, somos nosotros los que no sabemos - le dije encogiéndome de hombros.

- ¿Puedo verlo? - preguntó.

- Aún no se me nota mucho, hijo - le dijo Bella.

- Quiero verlo - dijo.

Lo tomé para que Bella pudiera levantarse. Subió su polera y desabrochó su pantalón.

- ¿Dónde está? - preguntó frunciendo su ceño.

- Está adentro - le dije - Justo aquí - toqué el pequeño bulto de Bella con mi mano. Bella me sonrió.

Tony quitó mi mano y puso la suya.

- Sí está levantado aquí - dijo - Es muy pequeño -

- Luego parecerá que mamá se tragó una sandía - le dije en el oído. Bella me golpeó la cabeza. - Aunque en realidad tendrá a un bebé hermoso y muy amado - le dije luego. Se acomodó la ropa y se sentó otra vez riendo.

- ¿Ustedes lo amarán como a mí? - preguntó.

Mierda, no planeé esta conversación para tan pronto. Bella y yo nos miramos.

Sabíamos lo que se vendría luego de esto.

- Claro que sí - respondí yo. Tony se volteó a mirarnos.

- Pero... me amarán más a mí, ¿verdad? - preguntó jugando con sus manos.

- No, hijo - le dijo Bella acariciando su mejilla - Los amaremos a ambos por igual -

Tony la miró sin decir nada. Hasta aquí llegaba su euforia.

Acaricié su muslo y besé su sien.

- Tu también amarás a tu hermanito - le dije. Me miró, pero tampoco dijo nada - Y él también te amará -

Carajo ¿Por qué? ¿No podía solo alegrarse? Creo que nunca pensó bien el asunto de tener un hermano.

- ¿Quieres comer, Tony? - le preguntó mi mamá con una sonrisa.

Tony asintió en silencio.

Miré a Bella. Se veía triste.

Tony se levantó y tomó la mano de Bella para que lo siguiera. Fruncí el ceño. Eso era nuevo.

Al sentarnos, hizo que Bella se sentara junto a él y prácticamente no dejó de fijarse en ella en toda la comida. Bella también se dio cuenta de su actitud y cada cierto tiempo le acariciaba el pelo o la espalda.

Sabía que estaba asustado y no sabía cómo tranquilizarlo. Lo único que podía hacer era demostrárselo, pero tampoco podríamos hacer eso hasta que llegara el bebé.

Comimos sin las intervenciones de Anthony, como era costumbre.

¿Por qué tenía que pasar esto ahora? Justo cuando Anthony volvía a estar más feliz.

- ¿Y a qué jugarán con Ellie? - le preguntó papá a Tony.

Anthony frunció el ceño pensativo.

- ¿No puedo ir con ustedes? - preguntó en un susurro.

- Pero estabas contento por quedarte con los itos y Ellie, cariño - le dijo Bella peinando su pelo hacia atrás.

- Ya no quiero - dijo. Suspiré.

- Hijo, te aburrirás. Es solo una cena con baile - le dije - No te gusta bailar y la ita cocina mucho mejor -

- Hice un exquisito kuchen de manzana - le dijo sonriéndole.

Tony apoyó su cara en su mano.

- ¿Y por qué va mi hermano? - quise reír. Juro que sí. Una risa amarga porque esto era sólo el pequeño comienzo.

- No puedo sacarme a tu hermano del estómago, Tony - le dijo Bella suavemente - Él necesita estar aquí y no disfrutará de la fiesta - Tony suspiro.

- ¿No puede ir papá solo? - dijo mirando a Bella.

- No, iremos juntos. Y tú te quedarás aquí con Ellie y los itos y lo pasarás muy bien - le dijo besando su frente.

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Tony estuvo pegado a Bella todo el tiempo. Mi cabeza trabajaba para intentar pensar en una solución mientras arreglaba mi corbata frente al espejo.

Bella estaba en la habitación de mamá arreglándose y lógicamente nuestro hijo estaba con ella.

Cuando estuve listo, sentí mi celular sonar.

Era un mensaje de Bella

"Quizás no deberíamos ir"

Suspiré.

"¿Qué pasó?"

"Se ve muy afligido, Edward"

Sabía que era muy probable que no fuéramos si seguíamos por ese camino. Ya había pasado otras veces.

"Iré a hablar con él"

Salí hacia la habitación de mis padres y toqué dos veces antes de abrir la puerta.

- Hola – dije mientras asomaba mi cabeza y luego me deslizaba hacia adentro.

Bella se estaba ajustado unos aros frente al espejo y Tony la observaba desde la cama con gesto imperturbable.

- ¿Estás lista, cariño? – le pregunté a Bella acercándome y poniendo mis manos en sus hombros. Me miró a través del espejo. Tenía un poco de maquillaje y se veía preciosa. Por lo general, no me gustaba que usara maquillaje, pero sabía que a ella le gustaba, y si tenía que usarlo hoy para que se sintiera más segura, lo aprobaba - Te ves preciosa, como siempre – Besé su cabeza.

- Papi – dijo Tony con su voz de "estoy a punto de llorar", tironeo de mi pantalon cuando llego a mi lado asi que lo tomé en mis brazos – No quiero que vayan, por favor – dijo con su labio inferior sobresaliente.

Mierda ¿Y si nos quedamos?

La barbilla de Tony comenzó a temblar y sus ojos a brillar.

- Hablaremos de esto ahora – le dije sentándome en la cama con él. Bella se unió rápidamente sentándose a mi lado - ¿Quieres decirnos que es lo que te tiene preocupado? –

Negó con la cabeza y su respiración se agitó.

- ¿Ya no quieres tener un hermano? – le pregunté, un poco temeroso de su reacción.

- Sí quiero – dijo en un susurro mirando su regazo. Una lagrima cayo de sus ojos, rápidamente la limpie.

- ¿Entonces? – pregunté acariciando su espalda.

- No quiero que lo quieran más que a mi – dijo y sus lágrimas comenzaron a correr rápidamente por sus mejillas.

- Está bien, pequeño – lo abracé para que apoyara su cabeza en mi pecho y besé su cabeza mientras Bella le acariciaba el cabello – Está bien estar asustado, pero eso no pasará. Te amamos mucho –

- Con todo nuestro corazón – le dijo Bella sin parar de acariciarlo.

- Pero no me querrán igual – dijo más agudo de lo normal por el llanto.

- ¿Por qué piensas eso? – le dije, Tony se encogió de hombros en respuesta - Las cosas serán un poco diferentes, es verdad – le dije – Pero no significa que te amaremos menos por eso. Tu serás hermano mayor y podrás ayudarnos a cuidar de tu hermanito. Cuando crezca podrás enseñarle a jugar baseball y podrán jugar juntos –

Comenzó a respirar mas lento.

- ¿Y si es niña? – preguntó pasando su manga por su nariz.

Batalla ganada.

- Bueno, puedes hacer todo eso con ella también, al igual que lo haces con Ellie – le dijo Bella sonriéndole.

Tony se separó de mi pecho y se frotó los ojos.

- Anthony puedes decirnos lo que quieras ¿Esta bien? – le dijo Bella – Si en algún momento sientes que no te damos atención, debes decirnos – Tony asintió.

- Te amamos mucho – le dije besando su cabeza otra vez y abrazándolo contra mi pecho por unos segundos.

- Siempre serás nuestro primer hijo – le dijo Bella.

Tony sonrió con sus mejillas rojas por el llanto.

- ¿Y podré darle comida? – preguntó.

- Claro – le dijo Bella sonriéndole – Necesitaremos mucho de tu ayuda cuando el bebé llegue –

- ¿Si? – preguntó entusiasmado.

Mi yo interior suspiró y se lanzó a la cama relajado.

- Claro, sobre todo al principio, Mamá estará cansada y el bebé despertará durante la noche – le dije.

- Pero yo necesito dormir durante la noche– dijo Tony. Nos reímos un poco.

- Está bien, no tienes que ayudarnos si no quieres – le dije.

- Pero sí ayudaré durante el dia, lo prometo – dijo levantándose de mi regazo de un salto – Iré a decirle a la abuela que podré cuidar a mi hermanito – dijo mientras corría afuera de la habitación.

Suspiré y me volteé a Bella sonriéndole. Sus ojos brillaban.

- ¿Lista? – pregunté. Asintió asi que me levanté y le ofrecí mi mano.

Bella se levantó y mi mirada la recorrió de abajo hacia arriba. Usaba un enterito de color burdeo que se ajustaba a su cuerpo y dejaba ver el inicio de sus pechos.

- Pensándolo mejor – dije ajustando mi mano a su cintura – Deberíamos quedarnos. Hay otro Cullen que necesita atención – la acerqué hacia mi mientras ella soltaba pequeñas risas, con los tacones que usaba sólo tenía que inclinarme un poco para besarla.

Junté nuestros labios mientras sonreíamos.

- Ya nos hemos perdido otras fiestas de navidad por esas razones – dijo palmeando mi pecho para que comenzáramos a movernos.

Se alejó de mi para tomar su bolso y luego regresó a tomarme la mano.

- Creo que sí existe preferencia entre algunos Cullen's – dije sobresaliendo mi labio inferior.

- Ya te lo dije, no puedes competir con mi hijo – dijo mientras salíamos de la habitación.

- Y ahora serán dos… quizás sí pueda sentirme un poco celoso – dije entrecerrando mis ojos hacia ella.

- A veces me aterra lo mucho que Tony se parece a ti – dijo rodando los ojos, pero aun sonriendo – Éste tiene que ser igual a mí, es lo justo – dijo. Me reí.

- No me escucharás quejarme –

Una pequeña igual a Bella.

Sin quejas.

NO ESTOY MUERTA!

Lo siento, de verdad :(a pesar de que tengo mucho tiempo libre (porque no pase el ramo el semestre pasado), se me ha hecho dificil estudiar y manejar mis tiempos.

Espero que sus familias y ustedes se encuentren bien.

¿Que piensan de lo que dijo Meyer? :o

Espero les haya gustado el capitulo (L)

SALUDOS XOXO