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Capítulo 25

Operación: Liberación (Parte II)

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Grayson HQ

Golpe izquierdo.

Esquivar a la derecha.

Disparar al frente.

No importa lo que se le viniera de cualquier lado, Evelyn Eichards luchaba por mantenerse al tanto de toda amenaza que le rodeaba entre los cubiculos. Aunque el único cuchillo que había tenido a mano terminó llendo por la ventana rota tras un golpe salido de la nada, afortunadamente ya estaba rodeada de toda las armas que necesitaba en la oficina.

Engrapadoras de metal rompieron narices.

Teclados estrellaron contra cabezas.

Tazas lanzadas harian sangrar rostros.

Todo mientras la chica hábilmente pasaba de cubierto a cubierto, devolviendo disparo tras disparo, golpe tras golpe, bala tras bala rozando cada cubiculo antes de terminar penetrando en los cuerpos de sus enemigos.

Para sus últimos tres contrincantes rodeandola desde cerca, no fue nada que otro fuerte rodeado y agarre de brazo no haya podido hacer para usar al primer hostil a su alcance como otro escudo más. Antes que el segundo enemigo pudiera cargar o disparar contra ella, dos balas ya habían impactado contra su pecho y otra para su cabeza, una tercera quedo guardada para el craneo de propio escudo humano.

Desde su izquierda vino el último enemigo, bloqueando su carga con el cuerpo de su enemigo. La fuerza termino hechando a los dos al suelo, recuperando su posición rápidamente. Con el arma del hostil en el suelo, pero con un cuchillo a mano, una última desesperada carga fue tomada contra Evelyn.

Antes que el brazo del hostil pudiera bajar a impactar contra su pecho, Evelyn agarró la extremidad con todas sus fuerzas para redirigirlo directo hacía el estomago de su propio contrincante, dejando el filo clavado dentro. Sin que su contrincante pudiera procesar lo que estuviera pasando y con la punta del filo rasgando sus interiores, la chica rápidamente disparó contra las ventanas a su lado y agarró a su enemigo a empujar a su dirección. Y antes que pudiera saberlo, el hostil ya estaba volando fuera de la ventana en acompañamiento de cortantes pedazos de cristal.

Evelyn ni si quiera se molestaría en ver como iría el aterrizaje abajo; no tenía tiempo para eso, era mejor volver con la niña.

–Lily, lamento mucho el ruido. –Disculpó al entrar devuelta en la oficina. –Escucha, necesitare que cierres los ojos un momento mientras salimos y-…

Un momento… ¿adonde se fue?

–¡¿Lily?!

Nada tras la maceta, solo un espacio vacío y, extrañamente, unas ramas menos en la planta. La castaña había estado a punto de perder otra vez la calma para cuando el repentino y familiar sonido de la llegada de elevador llamó toda su atención, asomando a tiempo su vista para-

Ver como la pequeña y confiada Loud soltaba una rama al ya ser usada para presionar el boton del elevador-

Y terminara cerrando sus puertas frente a frente al comenzar a subir a una avanzada velocidad.

–¡¿ME ESTAS JODIENDO?!

Genial, ¡lo que faltaba!

Ahora ¿adónde habían más enemigos cuando más necesitaba desahogarse?

–¡Contacto por delante!

Ah, ahí estaban, recien llegando desde abajo...

Joder.

–¿Wayne?

El enmascarado justo acababa de terminar de instalar poner otro explosivo en un último soporte para cuando su compañero viniera por detrás.

–¿Qué sucede?

–Ordenes de Jackal: deja todo de una vez y dirigamonos arriba, ¿tienes el detonante contigo? No queremos joder todo ahora mismo.

–Por supuesto, solo deja que-… ¿qué demo-… ¿eh?

La ausencia del pequeño detonante haría aquella tranquilidad desaparecer en ambos hostiles.

–¡¿Lo perdiste?!

–Joder, ¡lo tenía conmigo! ¡¿Dónde mier-

–Suspiro. –Provino la baja y extraña voz de una niña de negro al otro lado del cuarto que llamo su atención. En sus manos, el pequeño mecanismo yacía cuidadosamente. –Eso fue más fácil de lo que esperaba.

–Maldita enana, ¡devuelve eso! –En vez de eso, la niña prefirió desaparecer entre las sombras de la oscuridad del lugar, una buena idea considerando la pistola recién sacada por el hostil. –¡Vuelve aquí, estupida!

De no haber sido tan facil desconcentrarlo, Wayne o su compañero ya se hubieran dado cuenta de unos últimos cables verdes acabando de ser cortados desde atrás sin problema por tan solo una pequeña niña de gorro rojo, tomando cuidado en sus pasos al lentamente retirarse-

Sin haber logrado notar entre la oscuridad las herramientas tiradas en el suelo, haciendola resbalar para terminar llamando la indeseada atención del segundo sujeto.

–Oye, ¡tú!

Lana rápidamente volvio a levantarse para correr lejos del hostil entre los cubiculos, llevándolo directamente al pequeño cuarto del conserje para que Lana terminara cerrando la puerta al entrar.

–Ya te tengo, mocosa. –Rio él, esperando satisfactoriamente tener a su vista al abrir la puerta-

No más que oscuridad, y la notable ausencia de cualquier presencia humana dentro sin ningún rastro de la niña en un tan reducido espacio.

–¿Qué demo-

–¡Sorpresa!

Su problema continuaría para mal al ser repentinamente empujado desde atrás con fuerza por una niña castaña, dejandolo caer dentro para cerrar la puerta frente a él y dejarlo encerrado a merced de no solo la oscuridad, pero algo mucho peor que ello.

Al escuchar de todos los golpes y el pánico dentro del cuarto por parte del hostil, Lynn Jr. suponía que las gemelas no necesitaron ayuda después de todo al salir ambas chicas intactas y tranquilamente luego de unos momentos; era tiempo para ellas de volver a la seguridad de los ductos.

Un problema menos del que preocuparse.

–¡Lynn!

Pero otro vendría en camino al escuchad el aviso de Lucy al otro lado, notando a tiempo como el pequeño dispositivo caia directo hacia su dirección. Agarrarlo fue la parte fácil, demasiado fácil. Difícil sería correr del otro hostil en su camino.

La deportista no perdió tiempo y corrió entre el resto de los pasillos en del piso, pasando de largo cuarto por cuarto, esquina por esquina, vuelta por vuelta hasta llegar de frente a un salon de descanso moderno con limpia mueblería y una gran pared de cristal dando una bella vista de la ciudad. De no ser por tener un segundo hostil bloqueando su paso al frente, Lynn ya estaría burlando la lentitud del otro guardia y disfrutando del paisaje mientras él llegaba. Pero sin tiempo a gastar, Lynn cargo contra el sofa más cercano que tuviera para hacer impulso y saltar sobre el hostil por delante, teniendo apoyo de una lámpara colgante para balancearse por delante y surcar por el aire; terminó teniendo la suficiente confianza y habilidad para aterrizar sobre el hostil para patearlo en su frente y hacer su mascara volar por los aires. No tuvo ningún problema en el aterrizaje ni en continuar su corrida.

–Wayne, ¿estás bien?

No pudo evitar reir un poco al escuchar al otro enemigo finalmente llegando a atender a su compañero.

–¡Solo disparale!

…dispa-¿qué?

De pronto, la sonrisa en su rostro desapareció en el aire.

Oh-oh.

No tuvo que preocuparse en averiguar lo que decian tan pronto algunas balas empezaron a volar tras ella. Afortunadamente, una rápida vuelta a la esquina la devolvía de regreso al mismo pasillo de cubiculos donde había estado. Suspiró de alivio al notar al resto esperandola, justo a los lados de la entrada al pasillo, preparadas para cuando llegaran ambos sujetos.

Lynn no tuvo problema en hacer caer al primer hostil por delante con una simple metida de pierna para hacerlo morder el polvo; si eso no había sido lo suficiente, un salto de codazo a su espalda haría bien el truco de mantenerlo abajo, junto con la ayuda de Lucy.

El segundo sujeto desenmascarado por detras en camino tuvo la desafortunanza de ser repentinamente recibido por un impacto directo a la cabeza con una engrapadora lanzada por parte de Leni, de alguna manera terminando dolorosamente clavado en su frente.

–¡Lo siento, en serio! ¡Solo queria distraerte! –No pudo evitar sentirse culpable Leni, a diferencia de Lola y Lana; ellas dos no tuvieron remordimiento alguno abalanzándose sobre su presa.

Con toda la practica de estos últimos días, atarlo e incapacitar a ambos no fue apenas una dificultad.

–¡Ahí están!

Lo que en verdad podía ser un reto sería encargarse del nuevo grupo de hostiles recien llegado desde abajo.

–¡Retirada! –Gritó Lynn.

Todas las chicas prefirieron no perder el tiempo quedandose quietas por el temor, corriendo de una devuelta al pasillo por donde la deportista había venido. El apuro no las había dejado notar correctamente las nuevas rondas de disparo resonando desde atrás, pero… extrañamente no dirigido a ellas. La curiosidad las hubiera dejado quedarse a ver, pero, con más impredecicbles balas volando por los aires sin control, ese ya era un riesgo que ninguna de ellas preferiría correr…

Excepto por Lynn Jr, asomando su cabeza sin temor por la esquina para distinguir un último sujeto cargando desde atrás hacia el grupo de hostiles.

–¿Andrew?

Definitivamente debía de serlo, ¿quién más podría hacer rellenar cabezas con polvora, cortar gargantas e intestinos con un solo cuchillo, empujar hostiles por la ventana directo a sus perdiciones, dar y esquivar todo puño que entregara o viniera, y todo sin estar recibiendo el menor daño?

–Lynn, ¡vamonos! –Se vio obligada Leni a tirarla devuelta con ellas, volviendo a la seguridad de los ductos-

–¡Alto ahí!

De no ser el paso a la ventilación bloqueado por otro armado hostil salido de la nada-

Hasta que toda su cabeza y todo su cuerpo superior se convirtiera en hielo al impactar de un rayo de luz. Cayó al suelo como nada.

–Justo en el blanco. –Presumió Lisa Loud al salir del ducto en acompañamiento de Luna.

–Gracias al cielo, ¡están bien! –Respiró aliviada la rubia adolescente sumada de las otras chicas.

–Tan bien como podemos estarlo. –Sonrió la rockera. –Oigan, diganme que ya no vamos a explotar en pedazos.

–Problema resuelto. –Respondió confiadamente Lynn, pasando de una el pequeño detonador a la niña.

–Excelente trabajo, no solo acaban de ahorrarnos tiempo, pero también salvar a muchos hoy, sobre todo el resto de nuestra familia.

–Si no recibimos medallas por esto, conseguiré un abogado y demandare al dueño. –Añadió Lola, callando su voz al notar una extraña ausencia en el ambiente. –Oigan… ¿qué paso con el ruido?

–¡¿Quieren una medalla?! –Interrumpio seriamente una familiar voz saliendo desde los ductos. –¡No las conseguiran si siguen aquí arriesgandose de ese modo!

Y con aquella chica acabando de salir de la oscuridad, el ánimo cayo entre todas por igual.

–Oh, ¡hola Evelyn!

A excepción de Leni, claro.

–¡¿Se puede saber que diablos están haciendo aquí?!

–Acabando de salvar el día, ¿qué más? –Presumió Lynn.

–Y supongo que haciendo las cosas más difíciles para nosotros. –Interrumpió Andrew, masajeando su rasguñado puño luego de haberse encargado del último sujeto. –Díganme que ya no tenemos problemas aquí.

–Bombas desactivadas y encargadas. –Respondió Lana con orgullo.

–Bien, al fin una buena noticia, al menos. –Suspiró en alivio, notando a su compañera en frente. –Ah, Eve, me alegra verte, ¿cómo van las-

–Espera, antes que nada, diganme que alguno de ustedes ha visto a Lily.

Miradas confundidas pasaron de una a una, lo suficiente para que Lisa tuviera que preguntar.

–¿No la tenías a disposición contigo hace unos momentos?

–Escapó… otra vez.

–¡¿Qué?! –No pudieron creerlo tanto Andrew como los Loud. –Pero ¡¿cómo?!

–Sip, esa es Lily. –Añadió Lynn. –Nunca sabes que tan lejos puede llegar a veces.

–Dinos que al menos viste adonde iba. –Respondió Luna, solo para que una falta de respuesta diera paso a una preocupación. –¿Vieja?

–Bueno… sé adonde, pero… ese es el problema y-

–Un momento… –Interrumpió el agente, mirando y contando mejor a la familia. –Oigan, ¿dónde están los otros?

–Lincoln, no es que esté dudando de ti o del plano, pero ¿estás seguro que este es el camino?

–Completamente… eso creo.

Así creía Lincoln Loud, dudando si había acabado de dar el giro correcto en la última vuelta. ¿Estaba seguro que debía ir a su izquierda, o era la izquierda del plano? , ¿no era su derecha? Fuera cual fuera, de algo estaba seguro: la ventilación del piso 70 era un verdadero desorden. El peliblanco seguiría intentando averiguar su camino para cuando una voz afuera detuviera el paso del trío. Moviendose con cuidado, el trío asomó la vista por otra rejilla; y no era que supieran mucho de su padre o sus amigos, pero… ¿no era el tipo de abajo el jefe de papá en el local de Royal Woods?

¿Qué hacía aquí?

–¿Tenemos los transportes listo?

–Ya vienen en camino a recogernos en poco. –Respondió el hostil a su jefe.

–¿Y si no es posible?

–Ya tenemos otras rutas de escape listas en caso que la situación se vaya al sur.

–Bien, y ¿qué hay de los explosivos?

–No hemos recibido ningún reporte aún, ni si quiera de Cosmonaut, no ha respondido por un buen tiempo. No sabemos que puede estar sucediendo.

Escuchó al tipo maldecir devuelta, notablemente irritado juzgando por el tono de voz.

–Si algo llegó a pasarles, entonces será mejor que hagamos lo que podamos antes de que algo nos suceda también. Mantente alerta, aún tengo cosas a resolver con Lynn y el resto.

Ambos hombres separaron sus caminos, dejando otra vez en completo silencio el ambiente, sin nadie a notar por donde los chicos alcanzaran a ver.

–¿Transporte? –Dudó Luan, como Lori por igual. –¿Van a llevárselos?

–¡Tenemos que hacer algo!

–Eh… ¿chicas? –El dudoso y preocupado tono de Lincoln llamó a ambas. –No es por alarmarlas, pero creo que… ¡tenemos otro problema!

Aún con la poca visibilidad, pudieron ver la dirección adonde el peliblanco apuntaba abajo. Y entonces, lo vieron… o, bueno, la vieron.

–¡Literalmente no puede ser!

–¡Tiene que ser una broma!

Pero no lo era.

De todo peligro posible que podría estar pasando por el pasillo de abajo, una bebe de más de un año, escabullendose cuidadosamente mueble por mueble, no era lo que ellos esperaban estar encontrando en el piso 70.

–¡Lily! –Llamaba Lincoln, haciendo lo que pudiera por llamar la atención de la infante, pero sería en vano cuando la niña avanzara por delante y desapareciera de su vista. –Rayos, ¡vamos por ella!

Lincoln terminó saliendo fuera antes que las chicas pudieran detenerlo otra cosa, obligadas a seguir cuidadosamente el rastro de la bebe con el peliblanco. Su camino los llevaría unos dos pisos arriba, directo a un amplio y abierto mirador interno con un buen toque moderno, un pequeño jardin interior decorando el lugar en acompañamiento con diferentes muebles, todos apuntando en dirección a la bella vista de ciudad afuera, todo cubierto del frío y congelado exterior por las más limpias y claras ventanas.

De no ser por tener a una bebe a encontrar, o a un gran grupo de hostiles llegando a su posición, el trío hubiera deseado tomar un buen respiro de relajación, al menos por un solo minuto, antes de tenerse obligados a ponerse a cubierto tras las plantas. Un respiro era lo que les faltaría al asomarse un poco y notar a una pareja adulta y dos señores de avanzada edad ser escortados con fuerza al centro, uno de los ancianos luchando por mantenerse estable en una camilla móvil. No fue hasta que quitaran las bolsas de sus cabeza que todos lograran reconocer en horror a sus propios padres.

–¿Quién lo hubiera dicho? –Reconoció el peliblanco inmediatamente esa voz, era el jefe de papa de nuevo.–Tu familia es más escurridiza y un mayor dolor de espalda de lo que esperaba; supongo que ser numerosos si tiene un lado bueno después de todo.

–¡No hables de mi familia así, monstruo! –Podía ver a su madre reprendiendo, habiendo podido morderlo y golpearlo de haber tenido la oportunidad.

–Jay, por el amor de Dios, ¡dejalos ir! –Rogó el anciano en camilla.

–¡Tú callate, imbecil! –Ordeno uno de los hostiles mayores al golpearlo de frente al estomago, dejandolo sin aire y callado para bien. –Jay, solo encarguémonos de todos de una vez y vayámonos de aquí.

–Esa es la idea, Jack. –Respondió sin emoción alguna, apuntando el cañon de su pistola directo al frente del padre. El peliblanco podria jurar escuchar su propio corazón palpitando tan fuerte como el de su padre debía estar haciendolo en este momento. –Lynn… antes de seguir, quiero que mires todo a tu alrededor una vez más, adelante.

Extrañado por aquella orden, el patriarca solo hizo lo que fue pedido; si estos iban a ser los últimos minutos de vida… era mejor aprovecharlos de algún modo.

Miró a Rita, aquella bella mujer que tanta alegría había traido a su vida, tantos bellos recuerdos de por sí.

Sin ninguno de los niños presentes… era lo más cercano que tendría a despedirse de su familia, sin poder notar entre los arbustos la horripilada mirada del trio de Louds.

Miró a los dos ancianos, todos demasiado cansados con la vida que habían llevado en estas últimas horas; aún no había podido entender todo el tema con un contrato, pero si sabía que no debían estar pasando por este castigo.

Miró a sus alrededores una última vez, ¿iba a ser esta en verdad la última cosa que viera?, ¿había sido todo para nada?, ¿había todo valido la pena?, ¿en serio merecía esto?

Jamas sabría la respuesta, y dudaba que lo encontraría ahora que Jay ya había presionado un poco más el cañon de su pistola a la cabeza.

–Lynn… lo siento mucho. –Fue el último lamento dado por Jay. –Perdí demasiado en la vida… me hiciste hacer cosas que jamas pensé hacer… y todo por tu culpa.

Al sonar del seguro siendo quitado, Lynn cerró sus temblorosos ojos, y aceptó el final.

–Hasta pronto, Lou-

–¡Alto!

Así había estado Lincoln Loud tan cerca de gritar y salir desde su escondite, de no ser porque alguien más ya se le hubiera adelantado al entrar a la zona. Aunque estuviera bajo la mira de todas las armas de los hostiles, Andrew siguió firmemente caminando adelante, en acompañamiento con Evelyn a su lado, sin detenerse en un solo paso hasta llegar al frente.

Jay solo mantuvo una reacción neutral.

–Ah, volviste con tu… ¿amiga, supongo?

–¡Evelyn! –Logro reconocer Lynn al abrir sus ojos, alegre de ver algo de ayuda.

Tobías, por el otro lado, no podía comprender nada al quedarse fija su vista sobre quién creía reconocer como… ¿su secretaria?

–…¿Nancy?

Evelyn evitó la molestia de suspirar; ya había visto este escenario venir desde que supo de la presencia del jefe dentro del edificio. ¿Pero acaso eso importaba ahora? Al diablo, no tenía más a perder de todos modos.

–Eve, yo-… en verdad lo siento. –Retomó la palabra el patriarca Loud. –Lo sé, tal vez escapar aquí fue extremadamente tonto y sin pensar; tal vez no fue la mejor idea que tuve, quizá la peor de toda mi vida, pero ¡solo quería ayudar a Rita y-

–Lynn, eso ya no importa ahora. –Interrumpió ella sin emoción alguna. –Jay, escucha, tu problema no es con ellos, ¡es con nosotros!

¿Ustedes? –Bufó de regreso. –Por favor, a ti ni si quiera te conozco, y con Andrew aquí ya tengo una larga historia.

–Jay, escuchame. –Intervino el agente. –Si quieres a alguien a quien culpar y castigar por toda la jodida miseria en la que has estado, aquí estoy. Lynn no tuvo toda la culpa esa noche en el banco.

–¡¿No toda?! –Irrumpió el jefe. –¡Él fue el imbecil que arruinó todo llamando a los oficiales y dejandome pudrir!

–¡Lo hizo porque yo se lo ordené!

Jay Hendricks había estado tan cerca de reprender y subir su voz como nunca antes lo había hecho… de no haber procesado una segunda vez cada última palabra que había acabado de escuchar, lo mismo con la tercera y cuarta vez que lo procesaba mejor.

–Tú… ¿tú q-qué?

–Le di ordenes de llamar a los oficiales lo más pronto posible antes que fuera demasiado tarde, pero ¡no tenía idea de lo que hacías dentro o lo que sucedía!

–¡¿Fuiste tú?! –Finalmente empezó a estallar la presión. –Por ti y Lynn, ¡¿perdí a toda mi familia?!, ¡¿murieron en un sucio aeródromo por su culpa?!

–¡Esa fue mia! –Intervino Evelyn, teniendo que soportar la pesada culpa y los recuerdos volviendo a recaer sobre sus hombros. –Luego de recuperar a tu familia, Andrew y yo intentamos extraerlas fuera del estado para su seguridad. Estabamos a punto de sacarlas lo más pronto posible del aeródromo esa noche cuando yo-… yo… la jodí en grande, ¡¿ok?!

De pronto, aún con su aliento faltante y la seriedad entre toda la gente, Lynn notó la presión del cañon de pistola sobre su cabeza disminuyendo hasta el punto de notar como ya no estaba bajo peligro del todo. De haber tenido el valor de mirar atrás, por el otro lado, ya hubiera visto a su jefe en un estado tan confundido como nunca antes; su mirada andaba demasiado perdida en ambos agentes mientras luchaba por intentar comprenderlo.

Tantos pensamientos pasando.

Tantos recuerdos cambiando.

Tanto… que ahora era tan desconocido para él.

–Así que-… todo eso-…

–Fuimos nosotros. –Aclaró ella. –Si quieres a alguien a quien realmente culpar, es a nosotros. Escucha, no nos importa como termines con los oficiales en camino, o si saldrás de aquí vivo o no; lo que importa es lo que tú y nosotros hagamos aquí ahora mismo con los Loud y con los Grayson. Esto es solo con nosotros dos, no con ellos.

Y por primera vez, en una semana tan larga y llena de actividad, Jay Hendricks no supo que decir.

Todas las palabras aún seguían revolviendose en su mente sin parar, un poco más de presión de ellas y juraría terminar sufriendo un paro cerebral. Volvió su mirada al padre y su esposa, igual de inseguros como los Grayson podían verse, y no quito su vista de ellos por un largo tiempo.

De pronto… mirar a Lynn L. Loud ya no era lo mismo.

Tantos años de odio, tanto tiempo metido en lo más profundo de ello, como para haber pensado en algo tan simple como la verdad. Demasiado enojo, mucho tiempo pensando, muchos años planeando, suficiente tiempo perdido en ello…

No, todo eso no iba a ser de nada.

En este mirador, no habían inocentes.

–Si-… si todos hacen… parte de esto de alguna forma u otra, –Volvió a retomar la palabra, su tono dudosamente temblorosa mientras más subía la ira. –entonces… que todos tomen la culpa por igual.

Para cuando su mano repentinamente sacara otro detonante fuera del bolsillo, ya era demasiado tarde. Todos en el mirador, incluso los sorprendidos hostiles, apenas tuvieron tiempo para reaccionar.

–¡CUBRANSE! –Gritó Lincoln al resto.

–¡Espera, NO LO-

El fuerte estruendo terminaría callando a Andrew antes que pudiera terminar.

Claro que los niveles de abajo habían sido afortunados de evitar una fuerte y destructiva llamarada por explosiones, pero los desafortunados fueron no solo los últimos pisos, pero también cada persona presente en la zona. Las cargas explosivas bien ocultas habían hecho su debido trabajo,

Fuego.

Humo.

Lluvias de escombros.

Serían las últimas cosas ue el trio de chicos hubiera podido ver antes que todo el mundo a sus alrededores brillaran a más no poder y la temperatura subiera abundantemente.

Y entonces, llegó la oscuridad.

–¡POR DIOS!

Alice no había sido la unica en gritar lo mismo entre toda la gente mirando la detonación desde abajo, tomando refugio para la inminente lluvia de escombros que vendría abajo en cualquier momento.

"Alice, ¡¿qué diablos fue eso?!" –Exclamo saber Hurst desde la linea, de seguro ya había sentido mejor que nadie el temblor y el fuerte estruendo.

–¡Explosión arriba, por los últimos pisos y la terraza!, ¡creo que el equipo esta arriba!

"¡Maldita sea! Vamos en camino, ¡solo ten cuidado con cualquier escombro y mantente alerta!"

¿Mas alerta de lo que ella y todo el mundo ya lo estaba en exceso? Imposible.

–¡¿Alguien me escucha?!

No importa que tanto repitiera preocupadamente la misma palabra por su comunicador al cambiar de señales, la estática sería la única recibiendola una y otra vez.

–¿Hola?

Una estatica nada bienvenida por ella.

–¡¿Alguien?!

–¿¡Ph-pha!?

Sacudió su cabeza y sus sentidos reaparecieron.

¿¡Sths bhen?!

Volvió a tomar lentos respiros, aunque el olor en el aire no parecía ser el más limpio, era de hecho ahogante.

Movio sus dedos, lentamente continuando con los musculos, cada uno de sus extremidades volviendo a actuar poco a poco. Su cabeza… rayos, necesitaría mas que una pastilla para aliviar el mareo y dolor.

¡Phpa!

Sus oidos seguían algo tapados, pero fueron recuperandose de a poco hasta que ese incomodo pitido terminara desapareciendo.

Entonces, abrió sus ojos.

–Papá, ¡vamos, levántate!

Y en vez de despertar en un cielo, se encontraba en un infierno.

Ni tan pronto había vuelto Lynn Loud a despertar, que diferentes manos ya se encontraban agarrando su cuerpo, buscando intentar sacarlo lo más pronto posible de los escombros sobre él. No tuvo que esperar a recuperar la claridad de su vista para diferenciar a Lori, Luan y Lincoln haciendo y luchando con lo que pudieran para mantenerlo arriba entre todo este-… oh, no….

El una vez tranquilo mirador acababa de convertirse en un horrible infierno de humo, ceniza, llamas y escombros de concreto por donde fuera que viera. Ni hablar de todo el agobiante calor del fuego adentro; la fría nevada de afuera, entrando entre la ya desaparecida barrera de vidrio, no parecía tan mala ahora después de todo.

Todo era tan irreal para el patriarca.

–¡¿Q-q..-que suced-d-dió?!

–¡Literalmente intentaron volarnos en pedazos! –La rubia mayor seguía sin poder creerlo, aún en un horrible estado de shock.

Afortunadamente, aunque mortal y llegando a herir gravemente a casi todo hostil, la explosión no había sido lo suficientemente fuerte para acabar con él o sus hijos, aunque ninguno de ellos se hubiera salvado de un brazo lastimado, frentes llenas de rasguños, quemaduras en sus ropas o pieles, y piernas debiles y temblorosas.

–He escuchado de reuniones siendo la bomba, ¡pero esto es ridículo! –Intentó bromear Luan entre todo el desorden.

–Oigan, ¡miren! –Apuntó el peliblanco a la esquina, notando a ambos malheridos jefes de avanzada edad atrapados entre todos los escombros y las llamas. –¡Veo a los Grayson!

–P-pero ¡¿dónde está Rita?!

–¡AQUÍ! –Provino la débil voz a responder al padre entre las columnas de humo, captando la atención de todos.

Y en un segundo, aún cojeando entre todas las ruinas y con sus heridas haciendose notar, Lynn ya se había levantado para apurar su paso directo a la voz de su esposa entre todo escombro bajo él; ni si quiera había notado como ya había corrido por encima de tres cuerpos en su camino, todos tan cubiertos de piedra y concreto por igual. Afortunadamente, Rita Loud no había corrido el mismo destino atrapada bajo algo de mueblería y escombros.

–Chicos, ¡ayuden a los Grayson y vayanse de aquí ahora! –Ordenó al trío de chicos.

–Pero pa-

–¡Nada de peros, solo apúrense!

Le tomó un estricto tono para convencer y hacer mover a sus hijos lo más pronto posible atender de ambos ancianos. Con la camilla ahora siendo parte de las ruinas, el trío definitivamente necesitaría manos extra para ponerse en movimiento.

–¿Ch-chicos?

Una ayuda recién venida de entre el humo y cenizas de atrás.

–¡Evelyn! –Exclamó Lincoln, junto con el resto. –¡Ayudanos a salir!

Aunque malherida y aturdida, nada detuvo a la chica castaña de moverse de una a la ayuda del trio, sus fuerzas quedando a asistir al jefe Grayson del hombro y poniendose en movimiento con el resto.

Ella no estaba inconsciente de la agotada mirada que seguía recibiendo de Tobías.

Sabía lo que debía estar pensando.

–N-N-… N-nancy… ¿q-qué está p-pasando?, y… exact-t-tamente… ¿q-quién eres?

Evelyn suspiró; sabía que uno de estos días todo esto ya le caería encima, pero… no bajo estas circunstancias.

–Tendrás más respuestas después, señor, lo prometo.

–Y-yo… n-no… ent-tiendo nada…

–Solo siga caminando conmigo, con cuidado.

El grupo hizo su seguro camino hasta la salida sin más problema, todo mientras Lynn acababa de darlo todo con sus fuerzas restantes para remover los últimos escombros encima de su esposa.

–¡Cariño!, ¡¿estás bien?!

–S-si, eso c-creo. –Intento asegurar ella al empezar a ser tirada fuera. –C-cariño… ¿quién es ella?

–Es una… larga historia, pero te contaré todo luego, necesitamos sacarte de aquí.

–Ok, solo ten mucho-LYNN, ¡CUIDADO!

El patriarca apenas había logrado girar para cuando escuchara el estruendo de una pistola tras él, apuntada justo a su dirección.

Desde las ruinas cercanas, Jay Hendricks había estado tan cerca de finalmente poner una bala en el interior de Lynn.

Nunca llegarían ahí.

Tres.

Esos fueron los impactos que Andrew tomó por Lynn al meterse de frente e ir sacando su arma por igual. Cuatro fueron los tiros que las fuerzas Andrew le permitieron disparar antes que terminaran decayendo poco a poco. Solo fueron sus disparos y las nuevas rafagas salidas de la nada para hacer que Jay se retirara inmediatamente a la salida de emergencia más cercana que tuviera. Aunque tan herida como el resto de los afectados dentro, no era nada que hubiera podido detener a Evelyn de regresar y defender a quien fuera necesario entre todo el desorden.

Pero ya era demasiado tarde.

El peso en las manos de Lynn aumentaría poco a poco mientras más bajaba Andrew, ni si quiera notando sus propios dedos siendo empapados por un liquido rojo mientras más abajo dejaba al agente. No importa cuanto quisiera mirar al otro lado, el miedo y el estado de shock en el patriarca no le permitía dejar de ver al agotado y agonizante rostro de Andrew. Sus brazos apenas podían controlar el intenso temblor en todo su cuerpo.

–¡O-oh p-p-por Dio-os! –Ni si quiera podía dejar salir algo claramente de su temblorosa boca.

–¡Andrew! –Exclamó la chica en pánico al unirse.

–Eve… ¡tranquila! –Intentó calmar él entre el dolor y el intenso ardor. –¡A-aún est-t-toy b-bien!

–¡Claro que no lo estás! –Reprendió seriamente ella, apenas un segundo antes que más disparos empezaran a llegar desde atrás, obligando a todos a agacharse. Diferentes hostiles habían milagrosamente sobrevivido a todo el colpaso del area, prefiriendo tomar armas y terminar con el trabajo.

–Bueno, ¡n-nosotros no lo est-taremos si n-no nos encarg-gamos de ellos! ¡D-danos algo de soporte para s-salir de aquí! –Y aunque hubiera preferido quedarse, Evelyn no tuvo más opción que darle la razón y ponerse en camino contra la oleada de hostiles, uno por uno recibiendo una nueva ronda de balas que los mantendría a raya.

Hasta entonces, Andrew se encargaría de aprovechar el tiempo y llevar a ambos padres a mejor cubierta… o, bueno, mejor dicho, al reves, considerando las pocas fuerzas que aún tuviera para caminar; agradecia que Lynn y Rita aún las tuvieran, al menos las suficientes para cargarlo a una mejor posición.

–¿Hay algo más que podamos hacer por tí? –Preguntó la matriarca, preocupada con las empeorantes heridas del sujeto.

–N-no mucho, solo… llévenme de aquí, con cuidado. –Pidió Andrew, tosiendo un poco más. ¿A quien engañaba él? Estas heridas no iban a dejarlo ir más lejos. –Si voy a irme… no quiero hacerlo en medio de un basurero.

–Tranquilo, vamos a ver si podemos-

¿Hacer algo más?

Desearían que así hubiera sido, al menos antes que una ráfaga se hiciera escuchar por detrás-

Con proyectiles volando a toda velocidad a su dirección.

–¡¿Ustedes adónde van?!

Lynn saltó rápidamente a un lado.

Rita haría lo mismo con el agente en sus hombros.

Andrew… dejaría salir otro doloroso quejido.

Las dos nuevas aberturas en su pecho quitaron todo el aliento que aún hubiera tenido.

Eso fue todo lo que Jack Kingston había querido ver para empezar a desahogar su ira con arma a mano. Queriendo mantener una buena vista en todos, haber subido a la cima de otra pila de escombros había sido una buena idea para él.

–¡Ninguno de ustedes se ira de aquí con vi-

–¡Oye, cabeza de nuez!

Para haber sido llamado así, su cabeza no sería lo suficientemente fuerte para poder soportar la inminente lluvia de piedras y escombros en dirección a su desprotegida cabeza. Puede que algunos no hayan tenido la mejor puntería, pero ninguno de los 12 chicos Loud pensaba quedarse sin hacer nada. Si se metían con sus padres, se meterían con ellos.

–¡Alejate!

–¡Atrás, estupida bestia!

–¡Solo vete de una buena vez!

Con más piedras lloviendole encima, Jack hubiera dado la vuelta para encargarse del problema-

De no haber sido sus piernas repentinamente congeladas en hielo tras el repentino impacto de un rayo. Una vez más, Lisa había dado en el blanco, y justo a tiempo para inmovilizar por completo al hostil. Usar sus piernas sería en vano, pero no lo sería para que sus brazos dieran un último esfuerzo en girar su arma al grupo, apuntar, y-

Gritar de dolor al momento que sintiera un fuerte impacto en su hombro, causando horribles daños internos.

Justo en el blanco, justo como a Andrew le gustaba. Ni si quiera en una fea posición, desesperadamente apoyado tras una pila de escombros, lo detendría de tener la última victoria con pistola a mano.

Y como cereza en un pastel de miseria, una nueva piedra, lanzada con todas las fuerzas que Leni tuviera, impacto directamente en su frente con la suficiente intensidad para mandarlo tras la pila de escombros y rodar-

Directo al borde del precipicio donde una vez yacía la gran pared de vidrio.

Intento arrastrar su única mano funcional por el suelo, pero el resbaloso hielo en sus piernas terminó llevándolo más lejos de lo que hubiera deseaso, justo al propio borde donde estaba a tan poco de caer. Era una suerte que, incluso al terminar saliendo fuera, aún tuviera las suficientes fuerzas en su único brazo servible para mantenerse colgando por su vida del borde. Mirar abajo no serviría de nada, la unica cosa a hacer era intentar subir de alguna manera y-

Dejar casi resbalar su mano funcional tras sentir un fuerte y aspero golpe en sus dedos en dolor.

Una piedra había dado en el blanco.

Intento recomponerse luego de haber cometido el error de mirar abajo, intentando una vez más recuperarse y devolver su mano y su vista arriba-

Para tener a una pequeña bebe dejando caer con suma fuerza otra piedra sobre su frente, a tan cerca de hacerlo resbalar.

Jackal estaba completamente indefenso, no podía hacer más que mirar a los ojos de la bebe, internamente rogandole que soltara la piedra y se fuera, pero su mirada no radiaba nada de misericordia.

Al contrario, parecía solo pedir muerte.

–¡Pfpfpfpht! –Sacó ella su lengua.

Levantó (con un poco de dificultad) una piedra más grande en sus manos.

–¿Qué diablos haces?

Miró una última vez al rogante desesperado sujeto.

–Espera, ¡por favor!

Soltó su agarre del objeto.

–Maldita sea, ¡NO!

Y el impacto fue hecho.

De no ser por estar en un feo y peligroso lugar ahora mismo, Lily tal vez se hubiera quedado a ver y admirar el resto de la larga caída, aunque el grito de pánico desapareciendo poco a poco en el aire ya era una buena señal para ella de todos modos. Pero eso no importaba ahora, tenía una familia que encontrar.

–¡Lily!

Y una familia fue lo que encontró.

La familiar voz de su hermano peliblanco hallándola desde atrás la atrajo hacia él, recibiendola en sus brazos con una relajada sonrisa. Aunque más que alegre de verla, Lincoln no podía evitar preguntarse adónde había ido ese otro tipo…

Bueno, si no estaba por aquí, mejor.

Sin ningún problema aquí a atender.

–¡OH POR DIOS!

Pero el horrorizado tono de su madre si sonaba como uno.

–¡Andrew! –Pudo escuchar a cada una de sus hermanas exclamando en pánico mientras una por una se reagrupaba con el resto, todos juntandose alrededor del mismo agente recostado en el pilar.

Rayos, su estado era más deplorable de lo que Lynn y Rita recordaban de hace tan solo unos instantes atrás.

–¡ANDREW! –Vino el grito de al lado.

Evelyn desesperadamente hizo su camino al grupo hacia ambos, tendiendo y revisando las graves heridas en el agente.

–Andrew, ¡resiste, maldita sea!

–E-eve… espera, c-creo que-

–No hables ni te esfuerces, ¡aún estás bien!

Andrew no pudo evitar suspirar al ver mejor sus heridas, "bien" no era como él personalmente las describiría.

–Eve-… ya sabemos q-que-… no es cierto.

–Andrew, por el amor de dios, ¡solo resiste!

–N-no hay t-tiempo, Eve, solo-agh… solo… escuchame. –Tosió sin poder controlarlo, intentando recuperar el poco aliento que pudiera. –V-ve por ese… bast-tardo… y termina con todo esto.

–¡Pero tú-

–¡Evelyn! –Interrumpió abruptamente, utilizando las pocas fuerzas de respaldo que aún tuviera para pasarle un poco de municion en sus manos. –Escuchame, s-solo… detenlo y n-no dejes… que esc-cape… ¿ok? Si s-se va, todo est-to habrá… sido… para nada…

Con el tono de su compañero empeorando, Evelyn crecia en desesperación hasta el punto de agarrar a Lisa a la fuerza mientras revisaba cada herida de bala.

–¡¿Cómo lo ves?! ¡Dime que puedes hacer algo!

–Me temo que es demasiado grave, el daño parece profundo. –Revisó ella dudosamente, cualquier rastro de esperanza desapareciendo poco a poco de su rostro. –Algunas partes vitales se encuentran gravemente heridas más allá de cualquier clase de recuperación; lamentablemente… creo… que no hay mucho a hacer.

Si el mundo a su alrededor no estaba lo suficientemente destruido, el mundo interno de Evelyn terminaría colapsando de una peor manera; cualquier pieza ya rota en ella acababa de volverse añicos y polvo.

–Andrew… no, ¡por favor!

–Eve-… L-Louds… y-yo… lo s-siento… mucho…

–Tranquilo, t-tranquilo. –Sonrió nerviosamente Lynn. –Lo hiciste bien, n-nos ayudaste demasiado, ademas de salvar a Rita, y-y mira, ¡estamos juntos otra vez gracias a toda la ayuda!

Aunque Andrew aún pudiera notar las dudas y lamentos interiores en casi todos los chicos Loud, podía diferenciar una legítima reacción afirmativa y animada a los comentarios del patriarca, aún cuando fuera lo suficientemente difícil decir algo al mirar el horrible estado del agente.

Ellos no eran los únicos teniendo problemas.

–Evelyn…

La chica no quería seguir viendo a Andrew, odiaba tener que hacerlo. Tantos años pasados con él durante sus primeros entrenamientos, tanto tiempo desde aquella primera misión con su acompañamiento cubriendo su espalda, tantas cosas hechas… para terminar así… no creía poder seguir haciendolo.

Pero con su tiempo cerca… tendría que seguir soportando el dolor de verlo directo a sus agotados ojos.

–T-tú… termina el t-tr-trabajo… sé que p-podrás hacerlo, c-confiam-mos en t-ti. –Volvió a toser, horriblemente soltando un rastro de sangre por su boca. –Ere-es… lo sufic-c-cientemente cap-paz, h-habilid-dosa e-… e independiente p-para t-tomar con-n-trol de todo, así q-que-… muestrale… al m-mundo quién m-man-… manda…

–Andrew… yo-

La chica no pudo terminar de hablar cuando Andrew tomara su mano para abrirla y dejarle su propia arma en su palma.

–Termina… lo que-… em-… pe-… zamos…

El agarre en el arma terminó soltandose por completo.

El peso fue aliviado.

Las fuerzas desaparecieron.

Su pecho dejo de moverse.

Y así, tras tantos años viviendo por el gatillo, escapando de todo peligro y evitando el tormento de todos sus errores, Andrew finalmente tuvo paz de todo.

Un largo minuto de silencio inundó el area; nadie sabía que hacer, mucho menos que si quiera decir.

Pero Evelyn…

No hubo nadie que no pudo haber notado el par de lágrimas cayendo de sus ojos, pero nadie escuchaba un solo lamento saliendo de su boca, solo sorbos de nariz intentando recuperar cualquier aliento posible. No se movía, no parecía respirar, ni si quiera parecía seguir consciente del mundo a su alrededor mientras más miraba a su compañero.

Unos eternos segundos de silencio pasaron de largo sin cambio.

Evelyn no dejo de mirar al piso hasta que el suficiente tiempo hubiera pasado, tomando una mejor vista en la segunda arma en su mano; la mayoría del cañon se encontraba salpicada por la propia sangre de su dueño. Por cada segundo que veía cada gota y mancha roja, más fuerte era el agarre en la pistola. Si las lágrimas habían sido fáciles de notar como luces en oscuridad, la gran presion en sus manos eran faros en comparación.

Con toda su ira acumulada y el fuerte rápido paso con el que se retiró repentinamente, cualquier intento de detener a la chica fue completamente en vano para cuando desapareció por la salida de emergencia.

Entre todas las exclamaciones llamandola, la atención de otros terminó yendo al creciente ruido de helices acercándose más a su posición. Un helicóptero acababa de acercarse lo más cerca que pudiera de su posición.

Los hombres tras la cabina fueron reconocidos en un instante.

–¡Dwight, Ben! –Logró reconocer Lana al hombre en la cabina, acompañado de un malhumorado pero bien abrigado Ben, ambos lo suficientemente cerca para atender al resto. –¿Cómo salieron de ahí?

–Heh, historia curiosa: tuve que ofrecer un viaje gratis a ambas chicas en helicoptero de luego de que Ben razonara con ellas; yo no quería hacerlo, pero él me amenazó con-

–¡Eso no importa! –Interrumpió el agente. –¡Todos aquí adentro, ahora!

Solo tomó una pequeña rampa y un estable balance del helicóptero para hacer pasar uno por uno al helicóptero, cada uno de la familia tomando asiento y agarrandose lo mejor que pudieran a cualquier cosa a mano.

Todos estaban más que listos para irse…

Todos excepto Lynn L. Loud.

En ningún momento se había molestado en levantar su mirada fuera de su caído compañero. Se encontraba demasiado distraido en su mente, intentando comprender que demonios pasaba en su cabeza. De los tantos sentimientos y emociones volando y revoloteando caóticamente mientras más lo miraba, había logrado conseguir una sola palabra que creía poder funcionar.

Enojado.

No pensaba que fuera posible al principio, pero mientras más tiempo mirara al cuerpo sin vida del hombre con quien tanto trabajó lado a lado años atrás, y mientras más recuerdos vinieran a su cabeza sobre lo mucho que había tenido que soportar con su familia durante estos últimos días, ya no valía la pena negarlo.

Estaba enojado.

Y el enojo tardó mucho en terminar reflejandose lentamente en el semblante de su rostro, el acelerado palpitar de su corazón, la presión en sus manos, el temblar en su cuerpo, todo.

Finalmente, la realización se había hecho.

Lynn no estaba feliz. Para nada.

Suficiente era suficiente, así pensaba él al levantarse y mirar de regreso a la salida de emergencia por donde la chica había acabado de ir, suspirando al mirar a su familia y devuelta a la puerta una y otra vez.

Estaba decidido: no más correr.

Puso su nuevo camino hacia la puerta, pero antes-… un momento… ¿qué era eso en su-

¡Bolsillo!

No podía creerlo, ¡había olvidado el pequeño dispositivo amarillo de Zachary por completo! Bueno, solo una pequeña cuenta más a saldar sin problema.

–¿Lisa? –La pequeña niña no tuvo tiempo ni siquiera de responder para cuando su padre tomara su mano abierta para pasar el pequeño usb, antes que pudiera pasar al helicóptero. –Dale esto a Hurst, ¿ok? ¡Prometo intentar volver!

–Espera, ¿papá?

Tarde.

Ya había salido corriendo por la misma dirección de Evelyn.

–¡Lynn, vuelve!

–¡Papá!

La familia no volvió a respuesta alguna a sus exclamaciones, ni si quiera parecía estarlos escuchando para nada

Lynn no podía mentir, ignorar los llamados de su familia tras él no había sido fácil.

Al contrario, se sentía horrible.

Pero su enojo ya lo había llevado aquí y más alla del largo pasillo de emergencia por donde pasaba, todo en camino directo hacia el último piso. Si, ya estaba consciente que este no era su trabajo ni su misión, pero no podría dormir esta noche ni las siguientes si no ayudaba al menos a Evelyn en algo, o… al menos si tuviera la oportunidad de romperle la nariz a su jefe…

…¡por dios! ¡¿qué estaba pensando?!

No era un completo salvaje, ¡no! Era solo que… pensar en todo lo que ha sucedido durante estos últimos días y recientemente… en verdad le empezaba a cobrar la cuenta. Pensó que podría aclarar cada idea en su mente en el camino, pero toda la conmoción lo haría una misión algo imposible de hacer.

No negaba que los distantes disparos y gritos de dolor que escuchaba en los próximos pisos quisieran hacerle correr atrás lo más pronto que pudiera; pero ese enojo guardado… esa insistencia mental mantenía sus piernas moviendo, aún cuando tuviera que empezar a cruzar por los próximos desordenados pisos. Quería cerrar sus ojos por cada golpeado, cortado y deformado cadaver que pasaba de lado en su trayecto, pero la prisa y su ánimo no le daba nads de tiempo.

Heh, y creía que el laberinto de maiz de Lucy del último Halloween ya era lo suficientemente sangriento; si eso le había dado a ella una sonrisa, lo que vería aquí podria hacerla feliz por el resto de su vida.

Antes de darse cuenta, ya había acabado de llegar al mismo piso y pasillo por el que Evelyn se encontraba despejando.

Y, tal como él, no estaba nada feliz.

¿Cómo podía notarlo? Facil: todos los violentos metodos que la chica usaba para abrirse paso entre cualquier enemigo que se atreviera a cruzar su camino.

Desde haber arrancado un tubo de los lados para bloquear golpes y romper craneos con ello, seguir usando escudos humanos antes de terminar sus vidas con una bala a la cabeza, hasta cargar por delante con cuchillo a mano para rasguñar, cortar y dejar manchar el suelo con toda la sangre de todas las cortadas tripas y gargantas que pudiera tener a distancia, Evelyn no se detenía por nada.

Las docenas de disparos tampoco hicieron falta, menos cuando la chica usara su propia pistola y la de su compañero a la misma vez, la sangre de Andrew ya no siendo la única empapando la pistola. Disparos lejanos, cercanos, o pecho a pecho no faltaron en ningún momento.

Lynn se vio obligado a tomar cubierto tras el rincon de la pared, sin poder hacer más que escuchar los varios estallidos y silbidos de cada bala recorriendo los pasillos, y tener que soportar los horribles gritos de dolor haciendo eco por todos lados. Para cuando volviera a mirar afuera, ya no había una sola presencia viviente en el manchado camino, y la chica no podía ser vista por ningún lado.

En este momento, Lynn agradecía jamas haberla llevado a este punto de furia durante su travesía, y rezaba por jamas estar en su camino en su vida.

El mismo proceso fue repitiendose por otros tres pasillos más: craneos con cuchillos incrustados, escudos humanos, más balas en cuerpos de enemigos que hoyos en un queso, y finalmente disparos de misericordia a las cabezas de cualquier hostil que aún quedara respirando para cuando la chica terminara su limpieza.

No había fuerza en la tierra ni inhumana que detuviera a Evelyn Richards de llegar a la cima.

El partriarca no detuvo su paso hasta finalmente estar llegando al último piso, la propia terraza jardín, cubierta como invernadero bajo un domo de cristal; personalmente, no podía decir que el ambiente le estuviera trayendo buenos recuerdos, pero eso no debía importarle ahora. Corriendo y pasando por el jardin hasta el otro lado, podia ver las puertas abiertas directo a la misma terraza que había visto en transmisión antes; en su helipuerto incluido, los últimos helicopteros extraían a sus últimos pasajeros fuera, aprovechando la baja nevada del clima antes que terminara intensificandose en poco.

En cuanto a reconocimiento, tanto el patriarca como la chica no tuvieron problema en poner sus ojos en el objetivo, más específicamente por ser el último sujeto abordando el último helicóptero de evacuación en despegue.

El mismo helicóptero por el que Evelyn desesperadamente corrío y subío mientras más se elevaba el helicoptero, dando una bala al primer sujeto que le recibiera en la puerta de la cabina; él solo fue el primer hostil de dos más que terminaron cayendo fuera de la aeronave tan pronto ella hiciera su camino dentro.

Ahí fue cuando Lynn no pudo ver que más sucedía dentro, solo sus oidos podían escuchar el sonido de las helices acompañadas por repentinas rafagas de disparos dentro. Sea lo que sea que hubiera ocurrido durante los próximos segundos, fue lo suficientemente drastico para que el helicóptero empezara a tambalearse un poco. En menos de tres segundos, ya había empezado a girar sin control en el aire.

Quien quiera que se haya dirigido a su cabina a intentar mantener el control no pudo hacer mucho. La fuerza y el descontrol del helicoptero ya era mucha como para controlar a este punto, o como para evitar que tomara un rotundo giro-…

Hacia…

Oh…

–¡RAYOS!

Fue la única palabra que pudo alcanzar a gritar Lynn.

Un instante después, el helicóptero ya había caído a su dirección. No había vuelto al interior del domo de cristal para cuando el mundo estallara tras él, y el mundo volvería a oscurecerse tras la fuerte detonación.

–¡Miren!

No había hecho falta que Lincoln apuntara, ya todos ya podían verlo ellos mismos.

¿El choque?

¿La detonación?

¿El humo?

¿El nuevo incendio arriba?

Sí, todos en el helicóptero de Dwight podían verlo, y desafortunadamente desde la peor vista aérea a disposición. Devuelta en los hogares, puede que todos debían de estar viendo la misma imagen a horrible color desde toda cámara que pudiera transmitirlo, pero no era nada igual comparado a tener que verlo en persona.

–¡LYNN!

–¡PAPÁ!

Y los Loud podían probarlo.

Toda la duda e incertidumbre fue compartida por no solo toda la familia desde el helicóptero para cuando el estallido se hiciera notar.

Fue compartida por Hurst subiendo los últimos pisos, cargando con toda fuerza por las escaleras en acompañamiento con el resto de las fuerzas especiales.

Fue compartida por Grayson, sentado y recostado seguramente contra otra pared mientras era tratado con su hermano por los recién llegados refuerzos policiales acompañando a Hurst. Mirando a su alrededor, no podía entender por qué la vida podía llegar a ser un juego tan cruel y confuso.

Fue compartida por Alice, aún mirando al cielo sin darle más importancia a quien sabe qué clase de información o localización de algún informatico hostil involucrado en todo este desorden.

Fue compartida entre Ben y Dwight, ya ni si quiera molestos o confundidos con lo que fuera que hubiera ocurrido devuelta en la bodega. Nada de eso importaba.

Nada más importaba.

Era solo el mundo y el fuego en la cima.

Demonios… aquí estaba otra vez.

El mundo a oscuras.

El feo olor volviendo.

Ese molesto ruido volviendo a sus oidos.

Su cuerpo se sentía peor que antes, como su espalda… rayos, en verdad no era tan joven y fuerte como creía.

Aún así, las pocas fuerzas que aún tuviera le ayudarían a intentar abrir sus ojos, estabilizar su tembloroso cuerpo, y dejarlo intentar levantarse con cuidado entre todos los restos. A este punto, no le importaban las quemaduras en su ropa o piel, ni el ardor de los rasguños, mucho menos sus dolores musculares (tarde o temprano, sabía que tendría que lidiar con esto durante el resto de su vida de todos modos). No, lo que realmente le importaba ahora era intentar encontrar dos personas entre las llamas y el humo, al menos las más importantes en este momento.

El frío y el calor golpeaban su cuerpo a la misma vez, la nevada haciendo su caida dentro por el extenso hoyo dejado por el helicóptero, y las nuevas llamas esparciendose por algunas plantas, irradiando algo de calor devuelta. Siguiendo a duras fuerzas el camino entre el fuego de los lados, y calculando el trayecto del choque desde el hueco hasta el suelo, encontrar el helicóptero no fue ninguna tarea difícil-

Excepto por el único obstaculo en su camino casi haciéndolo caer; Lynn no había esperado casi tropezar con un cuerpo de uno de los hostiles en el suelo, o casi resbalar por culpa de una pistola a su lado.

Solo fueron las dudas y más feos recuerdos volviendo los que detuvieron al patriarca de agarrar el arma.

–Mal-…maldic-…ion…

Sus dudas dejaron de importar al escuchar de varios quejidos de dolor cerca de la zona de impacto. Juzgando por el tono, podía respirar en alivio sabiendo que Evelyn parecía haber salido bien de-

Quieta. Ahí.

Fue la segunda voz la que terminó interrumpiendo abruptamente aquella calma.

No podía ser posible, no podía creerlo.

Pero un nuevo y gran quejido de dolor por parte de la chica terminó quitando todo rastro de duda o miedo, la cantidad suficiente para olvidar todo y agarrar la pistola a su lado sin la menor importancia.

Intentando mantener su cordura y manteniendo el arma apuntada al frente (aún con las complicaciones de los varios temblores en sus brazos), Lynn hizo su lento y cuidadoso paso por el jardín hasta tener a los incinerados restos del helicóptero al frente.

Los mismos restos y chatarra manteniendo casi toda la mitad del malherido cuerpo de Evelyn Richards atrapada en el suelo, recostada de espaldas y con su vista atascada arriba. De sus piernas hasta sus hombros estaba completamente cubierta e inmovilizada, su brazo izquierdo sobresalía de los escombros, contrario a su atascado brazo derecho bajo los restos. De no haber sido por los rasguños y daños en su extremidades, una parte de metal apenas traspasando su estomago, y el aturdimiento afectando su cabeza y razonamiento, ya hubiera luchado por salir fuera de los escombros.

Pero esos no eran los problemas.

¿Una pierna haciendo fuerza sobre su cuello? Ese era el verdadero problema, peor viniendo de un debilitado y herido Jay Hendricks, con su fija y seria mirada de pura ira atascada sobre la chica hasta que notara otra figura emergiendo de entre las ruinas.

–¡D-d-dejala en paz! –Salio el patriarca Loud de frente.

–Ah-ah, quieto.

La fuerza de la pierna sobre el cuello de Evelyn fue intensificado, sacando el poco aire de sobra que aún tuviera adentro. Y para mantener a Lynn a raya, nada mejor que otra pistola apuntada directo hacia su propia cabeza.

Como si tuvieran todo el tiempo en el mundo, ambos hombres quedaron quietos y callados por un largo tiempo, completamente inmóviles a cualquier fuerza exterior.

El mundo alrededor ya no importaba.

Eran solo Lynn, Jay, y nadie más

–Sabes… es curioso. –Atrevió Jay a romper el hielo. –Pase casi más de una media decada pensando… meditando… odiando… todo revolviendo alrededor de una sola persona: tú. Siempre pensé en lo que iba hacer si el destino me dejaba volverte a encontrar, y ahora… aquí te tengo otra vez.

Lynn mantuvo su firmeza, aunque estuviera gritando en pánico internamente mientras más siguiera prestándole atención a la pistola apuntada a su frente. Hasta que… el grito terminara al momento que la pistola fuera bajada, y su cabeza pudiera dar un suspiro de alivio; o bueno, al menos lo estaría dando de no ser por la confusión del momento.

–Pero… sabes, ahora que de pronto decide venir toda esta fiesta de ladrones, policias y… ¿espías, eso creo? –Miró a Evelyn de nuevo. –Vienen de la nada aquí a girar todo mi mundo, y… de pronto… creo que tengo un mejor punto de vista.

El grito interno apenas de había ido por completo para cuando volviera con suma fuerza el momento que Jay cambiara su mira-

Directo al frente de la cabeza de Evelyn.

–Eres un idiota y lo sigues siendo, eso no lo niego, pero Andrew y su amiga aquí acaban de superarte, ahora que lo veo mejor. Tú… heh, tú solo fuiste un tremendo bastardo ignorante que vino en el peor momento al banco, y fuiste lo suficientemente incrédulo para terminar jodiendo mi vida por igual.

Jay se vio obligado a tomar lentos respiros para calmarse, lo último que necesitaba era jalar del gatillo por culpa de todo este desorden mental.

–Escucha… estoy cansado… sé que soy un hombre muerto a este punto y que no habrá nada más para mí después de esto, así que… solo… lárgate, ¿quieres? –Suspiró él, confundiendo más a Lynn. ¿En verdad había acabado de mandarlo a irse? –Si… la verdad, yo tampoco puedo creer que te esté dando una oportunidad luego de todo este desastre que pasamos, así que… vete, y dejame encargarme de esta mujer. –Respiró al fijar revisar y preparar su arma, pero la presencia de Lynn aún en su misma quieta posición empezaba lentamente a recuperar ese enojo. –Si no te veo fuera cuando termine con ella, yo mismo me encargaré de matarte también, así que no me hagas arrepentirme de haberte dado una oportunidad.

Jay prefirió mejor ignorar a Lynn; si él quería ver el espectaculo y morir en el gran final, entonces bien por él. El jefe solo ajusto, volvió a apuntar, miró profundamente a los agotados ojos de la chica, empezo a lentamente tirar del gatillo para-

–A-a-alto. –Tartamudeó el patriarca, reajustando la punteria de su pistola. –D-d-ejala en… p-paz…

Esta vez, ya era demasiado ridiculo que para que Jay sacara un bufido.

–¿Vas a dispararme? –Preguntó con un breve tono de incredulidad. –¿Es en serio? ¿Estoy dejandote ir y perdiendo mi paciencia contigo para nada?

–¡A-alejate d-de ella!

–Qué, ¿de esta mujer? Estás consciente que ella misma nos acaba de traer a esta fea posición en primer lugar, ¡¿no?!

Puede que Evelyn apenas pudiera girar su cabeza, pero ya podía imaginar en su adolorida cabeza el dudoso rostro de Lynn. No podía culparlo de nada, Jay hablaba razón. Todo este desorden podía tener sus fundaciones en aquellas noches del banco y el aeródromo; de no haber sido por sus propias estupidas maniobras, nada en estos últimos días estaría cayendo encima para castigar a todos.

Después de todo lo hecho y dicho… no lo culpaba si daba la vuelta y caminaba por donde iba.

Era libre de hacerlo.

Y de todas las cosas que pudo haber elegido como un hombre libre, Lynn siguió manteniendose firme; no importara que tan agotados estuvieran sus brazos, su arma nunca fue bajada.

–¡N-no! Ella y Andrew salvaron a mi familia de ti y t-todos l-los problemas que me t-t-trajiste. ¡Al menos ellos intentaron solucionarlos!

–¿Solucionarlos al traerte más encima? ¡No puedes estar hablando en serio! –Pero Lynn no andaba con juegos, su frustrado silencio hablando lo suficiente por él.

Jay dejo de apuntar a la chica y extendió sus brazos.

–Adelante, entonces, dispara.

El aviso sin emoción de su jefe era lo único que necesitaba para jalar del gatillo, terminar con sus problemas, acabar con todo. Podía hacerlo ahora mismo, sin ningún otro problema, ¡lo tenía a mano!

Pero… el estallido nunca vino.

–¿Qué esperas?, ¡dispara!

La expresión del patriarca terminó cambiando en miedo y duda, lentamente bajando poco a poco el arma.

–Increible… pasas por todo este infierno, y ¿aún no sabes disparar, y ni siquiera tienes la fuerza para jalar del gatillo? –Carcajeo debilmente. –Sabes, aún después de todo eso… es increible: sigues siendo un patetico miedoso.

–É-él… n-no es un m-mied-

Con otra fuerte presión sobre su cuello, Evelyn quedó callada; luchaba a duras penas por quitarse la pierna de encima para recibir al menos otro respiro de aire, pero su debilitado brazo libre no hacía de mucha ayuda.

–Vamos, Lynn, ¡hazlo!

Pero Lynn Loud no podía hacerlo. Horribles recuerdos empezaron a volver sobre la última vez que había tenido un arma en sus manos; no había acabado nada bien para él ni su estomago.

Pero… ese solo era una pequeña gota comparado al verdadero problema.

–¡Matame!

Pensándolo mejor, era… ¿esto lo correcto? Jay no había ido tan lejos sin ninguna razón; ¿quién más había hecho la decisión de llamar a los oficiales aquella noche?

¿Alguien más?

No, solo él.

Él tenía toda toda la culpa por traer toda la miseria por la que no solo Jay había tenido que pasar, sino también toda la familia incluida, un castigo que ninguno de ellos merecía en primer lugar. ¿En serio iba a matar a alguien que sufrió por su propio error hace tantos años atrás?, ¿no lo haría eso alguna clase de monstruo al mundo? No podía encontrar una respuesta, y eso le aterraba.

–No tengo tiempo para esto. –Bufó su jefe de nuevo, reservando dos balas para sus próximos dos blancos. –Si no tuviste la fuerza para hacerlo, entonces ¿sabes lo que eso te hace?

Lynn ya lo sabía, y Jay no mentía.

Lo había sido en estos últimos días.

Lo había sido durante toda su vida.

Y por ello, sabía la razón por la que su dedo no podía tan simplemente tirar de un pequeño gatillo.

No podía hacerlo porque… era…

Un cobarde.

Y con eso, la detonación de dos disparos finalmente resonó por los aires.

.

.

.

Fin?

.

.

.

Técnicamente.

No puedo decir mucho, más porque no tengo nada que decir ahora mismo hasta-… bueno, lo que tenga que venir ahora; así que vayamos de una vez a los agradecimientos.

Primero que nada, Agradezco a Drei11 por seguir y por añadir esta historia a favoritos, aún en la última ronda de esta historia; espero que disfrutes del resto.

Y ahora, rápidamente a los comentarios.

.

andres888: Sip, ese fue el climax… el fin.

Tomó un tiempo planear y escribir, claro, pero aquí finalmente tienes el paquete completo de todo; solo hace falta el sello final para guardar todo y empacar y mandar esta cosa a la lista de completados. Consecuencias hubieron, planes hechos y echados a perder, sacrificios hechos, todo para finalmente haber llegado a este punto final.

Solo espero haberlo hecho correctamente para finalmente terminar con el lazo como detalle final. Hasta entonces, te agradezco mucho haber pasado por aquí en este tiempo.

Mucha suerte en cualquier proyecto, y mucha suerte por igual, ¡nos vemos!

J0nas Nagera: Era solo cuestión de tiempo para que el patriarca finalmente se diera cuenta sobre los efectos de sus pequeñas desventuras hace años atrás, Y ahora, todo finalmente remonto a este encuentro final.

Fue bueno obtener algo de asistencia por parte del resto de los chicos, claro que no iba a terminar dejándolos de lado luego de toda esa travesía, jeje (como también ambas chicas de la bodega, aunque eso ya fue una participación menor).

Si lo ocurrido antes ya era suficiente para dejar a Lynn marcado de por vida, esto de por sí ya se pasa de todo; solo esperemos que tenga lo suficiente para poder conseguir un buen psicólogo luego de tal travesía.

Y así, finalmente llegamos a este final… bueno, técnico final; ya verás de lo que hablo pronto.

Hasta entonces, aprovechando que estamos aquí, te agradezco demasiado el apoyo desde el día 1 de esta historia; esta clase de apoyo no se olvida y se aprecia mucho. Hasta entonces, nos veremos pronto, ¡y ten mucha suerte en la vida!

Luis Carlos: Tranquilo; a este punto, todos debemos de estar muy llenos en trabajos y muchas otras cosas de demás, con la historia ya te adelantas a tu tiempo cuando lo desees. Veo que aún tienes preguntas de algunas cosas, pero estas ya serán resueltas mientras más se continúe con la trama. Hasta entonces, gracias por pasarte, y disfruta del resto; ¡suerte!

The-Faded-One: Ah, mi gran amigo Faded, bienvenido a estos terrenos, jeje.

Llegaste a los comentarios justo a tiempo para presenciar de todo el caos que acaba de abarcarse en estos últimos capítulos. Me alegra que te haya estado gustando esta ronda final, y espero que estos capítulos hayan sido de tu agrado (aunque sospecho que de verdad te gustarán XD). Todo ha llevado a este mismo punto final, y las explosiones obviamente no faltaron, así que espero que hayas disfrutado de como quedo todo hasta que… bueno, tengamos la última pieza faltante para terminar todo esto.

Aprovechando que estás aquí, te agradezco demasiado todo el apoyo (además de todos los artes hechos de la querida secretaria y el cover de esta historia); apoyo y ánimo como ese siempre se aprecia como nunca.

Gracias por pasarte, y suerte en todo proyecto y en la vida por igual, ¡nos vemos pronto!

Drei11: Bienvenido a la lectura, compañero, espero que estés listo para el resto de todo lo que te espera por delante cuando continúes con el resto de la historia; quien sabe, para cuando estés leyendo esto, toda la historia ya habrá tenido un tiempo después de ser terminada y cualquier pregunta que hayas tenido quizá ya fue resuelta a este tiempo, jeje.

Por el momento, me alegra saber que todo te haya gustado, y que los personajes hayan sido de tu agrado (sobre todo por Evelyn y su gusto en música, jeje). Pero, en fin, espero que hayas disfrutado de todo hasta el momento.

Hasta entonces, suerte en el camino y en todo lo que te propongas en la vida, ¡nos vemos!

.

"Ok… ¿y ahora qué?"

Buena pregunta; sé que a este punto ya obviamente saben que este definitivamente no es el final (que sorpresa). Hasta entonces, prepararé la última pieza para finalmente dar a terminada esta historia de hace tiempo. ¿Tardara mucho? Depende de que tanto tiempo tenga para sacarlo lo más pronto posible.

Ahora, pasemos a algo diferente.

Si tú, lector, llegaste hasta este punto, entonces déjame decirle: gracias.

Pasaste, leíste y te abriste camino por mucho para llegar aquí, y por ello no puedo agradecerte más de lo que puedo. Tan solo falta una parte más a terminar esta travesía que empecé ya hace más de 2 años, y claro que no voy a retirarme de aquí sin antes agradecerte por todo el tiempo que has tomado para llegar aquí.

Gracias por quedarte a leer.

Con eso fuera del camino, me despido una penúltima vez antes de seguir con el último tramo (claro que los agradecimientos tampoco faltarán). Hasta entonces, se les desea a todos suerte y bienestar durante estos tiempos.

Pronto nos veremos una última vez más por aquí.

¡Mucha suerte, y hasta pronto!