XX

Be my buttercup, be my star; beat it like a drum, beat it hard. Even though I'm out, in the night, even though I'm wrong, just be mine –Cher Lloyd

JUST BE MINE

Butch había decidido que seguiría los consejos y la ayuda de Rukiah. Todo era simple, solo debía saludar a Kaoru, iniciar temas de conversación para que la situación no termine en ese instante, ¡debe sacar provecho de cada momento! Solo así estaría demostrándole todo el interés que le tenía.

Pero Kaoru Matsubara era una chica difícil de tratar, y esa era toda y la absoluta verdad. Butch entendía su negativa a las muestras públicas de afecto, a él también le solía sentar un poco incómodo a veces, sin embargo, no sabía cómo sentirse con toda la evasiva que le montaba la chica. ¿Estaría arrepintiéndose? ¿Ya no sentía lo mismo? Tenía miedo de que se tratase de algo como eso. No es que fuese inseguro, es solo que ahora estaba haciendo "las cosas bien", y si no había disposición desde la otra parte todo terminaría siendo en vano. Habría jugado con los sentimientos de una chica solo para complacer a alguien que nunca tuvo interés en él. Sabía que no debía pensar de esa manera, sin embargo, se le hacía inevitable, considerando la actitud de Matsubara.

–¿Y tú eres idiota o qué? –le dijo Brick luego de que les manifestara, a sus dos hermanos, lo que sucedía con la chica.

–¿Por qué? ¿Acaso no me escuchaste? –le reclamó al mayor.

–Por supuesto que te escuché, Butch, es solo que no entiendo por qué armas tanto drama. Si tienes dudas, lo mejor que puedes hacer, es hablarlo. Pero ¡ponte serio! ¡No vayas hasta ella para decirle alguna tontería! Quiero decir, no vayas con tu cara de moco a decirle cosas como: "Hay, Kaoru-chan, ¿te animas a venirte conmigo para hablar y darnos unos besotes de reconciliación?"

–¿De verdad crees que puedo ser así de idiota?

–Sí –dijeron Brick y Boomer al unísono.

–Solo háblalo con ella –dijo Boomer– y encontrarás solución a todas tus dudas, inseguridades, ¡qué sé yo!

–¿Y creen que funcione? Me parece algo muy soso –se quejó Butch.

–Tú eres el soso en toda esta situación. ¡Déjate de joder! –le regañó Brick.

Los tres hermanos no tenían idea de que había un par de chicas, escaleras arriba, escuchando toda la conversación, intercambiando miradas y, por consiguiente, ideas para ayudar al chico emproblemado.

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–Kaoru –dijo Destiny, remarcando cada sílaba del nombre de la chica–, hay algo de lo que queremos hablar contigo.

–¿Queremos? –preguntó ella.

–Kristen y yo.

Ya era otro día, las chicas se encontraban en el horario de almuerzo. A todas les había extrañado que Destiny no estuviera pasando ese rato libre con su –inseparable– novio, el motivo de ello salía a la luz en ese momento. Momoko y Miyako miraron con extrañeza a las dos hermanas, luego a una nerviosa Kaoru.

–Kaoru –dijo Kristen–, ¿hay algo malo con Butch?

–¿Eh? –emitió la aludida–. ¿De qué hablan?

–Nuestro tonto hermano –siguió hablando Destiny– dijo, ayer, que estabas algo esquiva. La verdad es que él tiene miedo de que ahora, donde tienen todo a su favor para estar juntos, tú te alejes o lo mandes a la mierda.

–Butch… ¿Butch está verdaderamente preocupado? –ambas hermanas asintieron ante la pregunta de Matsubara–. Oh, Dios… ¿Y solo ha estado quejándose?

Las cuatro chicas se extrañaron cuando Kaoru dijo ello. Ella estaba molesta, ofendida, no lo sabía muy bien, es decir, ¿qué tanto le costaba decirle lo que le molestaba? ¿Por qué lo comentaba con sus amigos? ¿Es que acaso Butch no era capaz de leer señales?

–Yo no quiero que Butch piense que, solo porque ahora "tenemos todo a nuestro favor" se la dejaré fácil –habló en voz alta–. Me gustaría que demostrara su interés, que no fuese solamente un: "Oye, Kaoru, vamos por unos besotes". No, no quiero eso. Demostró interés antes, ¿va a dejar que todo eso se pierda simplemente porque ahora sí podemos estar juntos? Yo quiero ser su novia, no crean que no, por favor, pero…

–No te justifiques –intervino Kristen–, te encuentro toda la razón.

–También yo –dijo Momoko–, es bien molesto pensar que todo se puede ir a la mierda solamente porque ahora tienen todo a su favor.

–Entiendo que quieres estar con él, sin embargo, considero que esto es algo que debes hablarlo con Butch. Podrías pedirle que fueran a alguna cita, ¿no crees? –dijo Miyako, sonriéndole con ternura–. Tienen que hablar las cosas, mira que, si no lo hacen, se irá a la mierda lo que pudo ser una bonita relación mucho antes de que empezara oficialmente. La comunicación es el factor más importante en todo tipo de relación humana, no solo la sentimental.

El aura melancólica de Miyako parecía querer apoderarse del ambiente, pero la chica cambió su semblante a una sonrisa animada, junto sus palmas y se inclinó un poco a su lado. Momoko, que estaba a su lado, se inclinó un poco hacia adelante para ver la expresión en su rostro.

–De los errores aprendemos, ¿no? –dijo la rubia–. Entonces, por eso es que les estoy dando este consejo. Kaoru, háblalo con Butch, proponle tener una cita, ahora bien, si sientes que no estás lista para salir a solas con él, sugiere hacer una actividad donde se encuentren rodeados de personas.

–¿Como qué? –preguntó Kaoru.

–¿No hay algún evento deportivo por estas fechas? –dijo Destiny–. Creo que empezará el campeonato intercolegial, uno de esos partidos es el fin de semana, el sábado.

–¿Intercolegial? –se extrañó Kaoru.

–Atrasaron las fechas… Voy a preguntarle a Darius, él está en el equipo de voleibol de la escuela –aseguró Destiny–. De ese modo, diles que pueden ir a ver el partido, estarán solos, pero al mismo tiempo rodeados de gente. Para ser una primera cita, es mejor estar en un lugar concurrido, si es que eso te hace sentir más cómoda.

–Se los agradezco –dijo Matsubara–. Veré si esta misma tarde hablo con Butch, o bien, mañana en el primer receso –tomó una gran bocanada de aire–. Tienen razón, tengo que hablar con él, debemos comunicarnos. Hemos pasado por algunos momentos complicados, ya sea… ya sea tirándonos mierda y esas cosas, pero ahora que nuestros sentimientos cambiaron, tengo que tener cuidado con lo que quiero hacer, sobre todo al considerar que hay sentimientos involucrados…

–¡No sabía que podías hablar así de lindo, Kaoru! –exclamó Momoko interrumpiéndola.

–¿Saben qué? Olviden lo último que dije. Hablaré con Butch, luego les cuento cómo me fue.

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Luego de la conversación que mantuvieron como grupo, Momoko se excusó con sus amigas diciéndoles que necesitaba ir con urgencia, cuando, en realidad, lo que quería era responder los mensajes que le habían estado llegando. Solía manejar su móvil en silencio, ni siquiera con vibración, pero se encendía una luz cada vez que aparecía una nueva notificación, y el caso es que la luz no dejaba de parpadear. Fácilmente podríamos decir que puede ser una llamada de sus padres, o mensajes de ellos, ¡hasta de su hermana! Sin embargo, sus padres no solían mandarle mensajes, siempre que se querían comunicar con ella, la llamaban al teléfono; si fuese muy urgente, llamarían a Miyako. Por otro lado, Kuriko nunca le mandaba mensajes, menos en la escuela, y eso porque la niña manejaba su celular solamente en casa, bajo la supervisión de sus padres.

"Tiene que ser Brick, nadie más que Brick", pensaba ella.

Y tenía razón, cuando revisó su móvil en uno de los cubículos del baño, se dio cuenta de que tenía siete mensajes, todos con Brick como el remitente de ellos. No es como si fuese la primera vez que los recibía, es solo que, luego del maldito y condenado 14 de febrero, los mensajes de Brick tenían una cosa en común:

"Me gustas, Momoko".

Sí, siempre le decía que gustaba de ella, que le parecía una chica bonita, cortejándola de esa manera, pero Momoko no le correspondía los mensajes, de hecho, sus respuestas eran:

"Dímelo a la cara".

Y es que ¿pueden creer que ellos se evitaban? Es decir, Momoko ya se había declarado con los chocolates, Brick abiertamente aceptaba sus sentimientos, se mandaban mensajes, ¡pero no se hablaban ni se miraban! Nadie podía regañarlos, porque nadie sabía lo que estaba sucediendo entre ambos.

–Relájate, Momoko –se dijo a sí misma, presionando su móvil contra su pecho–. Respira, no te pongas nerviosa.

Definitivamente había algo que no le sentaba bien, y es que hace unos minutos presenció una conversación donde dejaron en claro que la falta de comunicación terminaba por matar cualquier tipo de relación. Era su caso, no había duda alguna. El móvil volvió a vibrar, de inmediato, ella abrió el mensaje.

"¿Sigues enojada luego de que no pudiéramos concretar nuestra primera cita?"

Tomó una gran bocanada de aire. La verdad es que en parte tenía razón. Habían quedado de pasar tiempo de calidad, pero Brick le canceló la cita quince minutos antes de que terminaran las clases ese día, con la excusa de que había olvidado hacer un proyecto para su clase de química. No sabía si era cierto, y sí pensó en preguntarle a alguna de las hermanas de Brick, pero ¿con qué excusa? Todavía no se sentía con la confianza suficiente para asumir lo que estaba "pasando" con él, así que dejaba que la duda la consumiera.

Miró el mensaje un rato más, apretó sus labios, luego se fijó en la hora que marcaba el reloj de su móvil, ya quedaban pocos minutos para que iniciaran las clases. ¿Estaba molesta? Puede ser, pero más consigo misma por estar pensando demasiado las cosas. Era posible que Brick tuviese trabajos que hacer, después de todo, está en tercer año, los niveles de exigencia académica eran más grandes que los de los otros años, más considerando que ya quedaba poco para marzo… cuando deberían graduarse. Pensó en una respuesta rápida que pudiese asimilarse con lo que de verdad quería pensar.

"Solo ten en consideración que me la debes"

La campana sonó luego de que presionó "enviar". Guardó el móvil y salió del cubículo, camino a la sala de clases, directo al sufrimiento que le provocaba tener matemáticas.

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Kaoru citó a Butch después de clases, él le respondió el mensaje casi al segundo después de que se lo enviara, ella no podía asegurarse si lo había leído, pero de todos modos le confirmó que la esperaría a la entrada de la escuela, junto al primer cerezo. Ella salió en compañía de sus amigas, y cuando vio a Butch, se excusó con ellas.

–Nos vemos mañana. Yo, ahora, debo hablar con Butch.

–Que te vaya bien –dijo Miyako guiñándole un ojo–. Vamos, Momoko, chicas –y trató de jalar a la pelirroja del brazo, ya que se quería quedar a chismosear.

Butch miró la escena desde su posición, no pudo evitar sonreír, pero bajó la mirada para que Kaoru no pudiera darse cuenta. Cuando la chica estuvo junto a él, no dijo nada, solo empezaron a caminar uno al lado del otro con suma normalidad. Estuvieron en silencio, sin embargo, se miraban y reían. Estaban nerviosos, y les divertía el hecho de que lo sabían. Ninguno podía iniciar un tema de conversación, eso los frustraba y les provocaba más risa. Hasta que uno de ellos dijo:

–¡Basta! ¡Tengo algo que decirte!

Butch miró a Kaoru luego de que ella exclamara. Se habían alejado de la escuela, pero todavía había estudiantes caminando por la misma ruta. Se encontraban cerca del bulevar escolar, ese donde tenías desde tiendas de papelería, librerías y las indispensables tiendas de conveniencia, así que era normal que la mayoría tomase ese camino, ya sea porque van por algo de comer o algún material para sus clases.

–¿Qué cosa? –le preguntó él.

–Tú y yo, no hemos tenido ninguna cita.

–Ah –nuevamente agachó su cabeza, pero esta vez para ocultar el rubor que estaba apareciendo en sus mejillas–, sí. Precisamente pensaba que debía invitarte a una.

–Te tengo una propuesta –Kaoru dio un par de pasos para romper la distancia entre ellos–, ¿quieres escucharla?

–Por supuesto –Butch quiso mantener su compostura y, a pesar de estar sonrojado, tenía una expresión algo seria–, te escucho.

–Creo que empieza un torneo ahora, y me gustaría que… Uhm –Kaoru apretó sus labios y sus puños–. Espera, me puse nerviosa.

–¿Quieres que vayamos a ver un partido como cita? –preguntó Butch, ella asintió–. No es mala idea.

–¿De verdad?

–De verdad –asintió–, pero creo que tengo una idea mejor.

Kaoru se extrañó, frunció el ceño y rascó el lóbulo de su oreja. Butch se inclinó hacia adelante, sus narices quedaron casi a cinco centímetros de distancia una de la otra, poniéndola nerviosa. Él, en tanto, estaba reprimiendo su impulso de tomarla de los hombros para besarla.

–Según lo que anda diciendo el consejo estudiantil, celebrarán un festival parecido al festival de la nieve de Hokkaidō. ¿Por qué no mejor tenemos nuestra primera cita ahí?

–¿Harán un festival? ¿Estás seguro?

–Darán la información mañana –se encogió de hombros–. ¿No te parece una mejor idea?

Kaoru se lo pensó un momento. Estar en un festival significaría multitud, sí, pero en cualquier momento estarían a solas. Empezó a sentir cosquillas en el estómago y las ganas de hacerse chiquita y quedarse en un rincón. Tenía ganas de patear a Butch por hacerla sentir esas cosas. Luego, pensó la propuesta, tomó su propia barbilla y cerró los ojos, parecía estar meditándolo muy bien. Cuando ya tuvo una respuesta, abrió los ojos, Butch se veía ansioso por una respuesta, ella suspiró antes de hablar.

–Está bien, si resulta ser que el festival se hará, acepto ir contigo –Butch le sonrió–. Pero tengo una condición.

–¿Eh? ¿Qué condición podrías poner?

–Quiero que vayamos en grupo: tus hermanos y hermanas, mi hermano y mis amigas –lo señaló con su dedo índice–. Tómalo o déjalo.

Butch tomó el dedo de Kaoru, pero terminó estrechándola como se hacía cuando se llegaba a un acuerdo.

–Acepto tu propuesta, Kaoru Matsubara.

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Al día siguiente, en el mural donde se pegaban las informaciones como el inicio de torneos, de exámenes, actividades extracurriculares, un afiche de color rosa y celeste hacía que varios se acercaran a ver de qué se trataba. El consejo estudiantil anunciaba que había sido autorizado el "Tokyo no Yuki Matsuri" ("El Festival de Nieve de Tokio), tendría fecha el sábado próximo y se realizaría con los fondos que lograron reunir durante el semestre pasado. Ese festival, correspondía a una despedida para los estudiantes de tercer año. Kaoru se estremeció al leer eso último.

Fue hasta su salón, ninguna de sus amigas llegaba todavía. Se sentó en su pupitre y se recostó sobre el mismo, pensó en que podría dormitar por un largo rato, pero no alcanzó a estar en paz por más de diez segundos cuando un grito de Momoko la sobresalta.

–¡Kaoru! ¡¿Cómo te fue ayer?!

La aludida alzó la cabeza, la pelirroja era la única que había llegado, y claramente en busca de enterarse del último chisme, todo de primera fuente. Suspiró y se acomodó en su pupitre, Momoko estaba sentada delante de ella.

–Cuéntame todo, antes de que lleguen las demás –pedía.

–¿Sabes que se va a celebrar un festival? En despedida de los de tercero.

–Sí…

–Butch me dijo que fuéramos juntos –Momoko se cubrió la boca de emoción–, pero yo le dije que no.

Kaoru contó hasta tres y fue ahí cuando Momoko volvió a gritar.

–¡¿Qué?!

–Me negué a ir sola con él. Le sugerí que fuéramos en grupo y aceptó. Él invitará a sus hermanos, yo les quería pedir a ustedes que me acompañaran.

–Un festival… con los hermanos…

"Entre ellos, Brick", pensó Momoko.

–¿No quieres? –preguntó Kaoru al notar que su amiga había cambiado su semblante de animado a pensativo. Inmediatamente, Momoko la miró.

–Necesitaremos comprar una yukata.

–O sea, ¿vas?

–¡Obvio que voy! ¡Es una ocasión perfecta!

Momoko hablaba como si se tratase de una misión que implicaba luchar contra el crimen, mientras que Kaoru la miraba con extrañeza y trataba de pensar el porqué de su actitud. Al cabo de unos segundos, seguía sin estar segura de qué es lo que planeaba su amiga.

–Vale, me agrada. Ahora habrá que convencer a las chicas, sobre todo a Miyako, estoy segura de que no tendrá muchos ánimos –dijo Kaoru–. Tú te encargarás de eso si es que se niega.

–Déjamelo a mí.

Mientras tanto, en el salón de tercer año llegaban los hermanos Him, Butch intentaba convencerlos de la idea, pero ambos estaban esquivos.

–No quiero usar ninguna yukata, Butch –decía Brick.

–Yo paso, no tengo ánimos para salir –añadía Boomer.

–¡Pero tengo una cita! –les rogaba Butch.

–Que te vaya bien, ¿no crees que nuestra presencia solo molestaría? Además, si Boomer no tiene ganas, yo no iré para ser el que toque el violín para ti y Kaoru.

–¿Escuché el nombre de mi hermana? –dijo Dai luego de que Brick terminase de hablar.

–Dai, cuñado, qué bueno que estás aquí –dijo Butch pasando un brazo sobre los hombros del chico.

–¿Cuñado? –se extrañó Dai, pero Butch no le tomó importancia.

–¿Escuchaste lo del festival? –siguió diciendo el Him de ojos verdes.

–Sí –respondió un dubitativo Matsubara.

–Pues, ¿qué te parece si vas? Kaoru y yo iremos, y pensamos ir en grupo para hacerlo más divertido.

–¿Kaoru? Ella no me dijo nada.

–Es porque yo estaba encargado de decirle a los chicos y ella, a las chicas. Mis hermanos no quieren ir, ayúdame a convencerlos.

–Pues yo creo que es una actividad interesante, más si consideramos que ya estamos por graduarnos –les habló Dai a Brick y Boomer–. Si es en grupo, se pasa mejor, porque siempre podremos encontrar actividades para incluirnos a todos, además, ¿no creen que nos haría bien despejarnos un poco?

Brick y Boomer se miraron entre sí, uno se veía más convencido que el otro. Butch, en tanto palmeó el hombro de Dai antes de dejarlo. Se excusó y pidió que, cuando volviese del baño, le tuvieran una respuesta, así que dejó el salón. No se iba a demorar tanto, solo necesitaba lavar su rostro, había estado despierto durante muchas horas solo por los nervios que sentía por saber si aceptarían acompañarlo a su cita. Una vez vio su reflejo en el espejo, intentó quitar el agua, pero no en su totalidad, no le importaba presentarse así en clases, ya era irrelevante si conseguía una o más observaciones en su hoja de vida, tenía opciones de beca por méritos deportivos.

Salió del baño, calculaba que quedaban por lo menos cinco minutos antes de que comenzaran las clases, y se dirigió a su salón. Por un momento pensó en pasar a ver a Darius para contarle lo del festival, pero de seguro Destiny se encargaba de avisarle e invitarlo. Llegando a las escaleras que debía subir, escuchó varias voces, pero un par captaron su atención. No alcanzó a oír todo, y lo lamentó, sin embargo, lo que escuchó fue suficiente para identificar de quiénes se trataba.

–Es mi oportunidad. Debo invitarlo y ¡zas! Lo recuperaré.

–¿Estás segura?

–Por supuesto, de todas formas, es algo que él ha estado esperando desde que rompí con él.

Bell y Rukiah habían subido las escaleras y se quedaron en el pasillo de segundo año, mientras que Butch se quedaba ahí, quieto, a la espera de algún tipo de reacción. ¿Sería que Bell pensaba invitar a Dai? ¿Y si eso significaba que la tendría en la cita grupal? ¿Rukiah también estaría? En ese momento, empezó a rogar que no fuese tal y como él lo estaba pensando, no solo por la estabilidad de su amigo, ya sabía lo mucho que había sufrido por Bell, también porque si Rukiah estaba presente, incluso si ella le había brindado su apoyo incondicional, sería incómodo que intentara algo con Kaoru teniéndola presente entre ambos.

–Maldición –murmuró Butch, pasó una mano sobre su aún mojado rostro–, tengo una mala sensación al respecto.


ADELANTO: "Taken" de One Direction