DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Los personajes de esta historia pertenecen a Michael Dante DiMartino y Brian Konietzko
CAPITULO 20
Esta frente a mí, la observo en silencio, no sé cuál sea la mejor manera de describirla, ¿está más delgada? Siento que esa no es la expresión, su rostro es más delgado, perfilado, su piel parece más pálida de lo que recordaba, sus ojos, del mismo tono de azul parecen opacarse tras una tela, vestida de un tono azul marino un traje de alta costura, su cabello largo cae cubriendo una parte de su rostro.
La observo en silencio, no sé cuánto tiempo y no me importa, no hablo porque no sé qué decir, tengo tanto en mi cabeza, ¿Qué debo hacer?, si esto hubiera sido hace una semana, si hubiera secuestrado mi carro hace una semana, hace un mes, hace un año, hubiera corrido a sus brazos, la hubiera abrazado en silencio y colmado de besos y caricias, pero como dicen, él hubiera no existe, solo existe el presente, y hoy, justo hoy, cuando enterré a mi padre, después de verla en televisión, de enterarme por otro medio que no fuera ella su regreso, después de todo, y pese a todo.
Le escribí, le llame, mande mensajes, hice todo para saber cómo estaba, temiendo lo peor, temiendo su muerte, y ella aquí, en traje sastre, frente a mí, como si el fin de semana nos hubiésemos visto, como si no nos conociéramos, pasajeros nada más.
Me doy cuenta que este no es mi carro, no tengo bolso, no tengo llaves, no tengo dinero, ni siquiera tengo un abrigo, aunque no es necesario, no tengo nada.
-Asami…-La voz de Korra, mi Korra, esa voz que anhelaba escuchar, la voz que recordaba diciendo amor, la última vez que hablaron -Lamento tu perdida.
Frio… hay un estallido en mi interior, una guerra entre el abrazarla y permitirle consolarme y la parte que me grita que ella no lo lamenta, que mi padre estaba en su lista, que me abandono, que podría estar aquí por otra razón, desde condolencia política hasta un secuestro, cierro los ojos un momento, piedra, conviértete en piedra, no hables, que no vea tu dolor, que no vea tu sentir, que no vea lo que causa en ti, que sienta que estos años que han pasado te cambiaron, que no lloraste por ella cada noche cuando se fue, que no vea que tu alma esta partida en mil pedazos, conviérteme en piedra, quiero ser piedra, sin expresión, sin alma.
-Sé que nada que diga podrá quitar el dolor que sientes en este momento- agrega con voz calmada.
Piedra, soy una roca, un trozo de hielo, un iceberg que solo vea mi exterior, que no vea la profundidad de mi dolor.
- ¿A dónde me llevas? -Pregunte y note el frio de mis palabras como una grosería, con un grado de histeria que no quiero proyectar-dime que al menos mi carro me sigue-logre controlar mi voz, aun así, no la mire a los ojos.
- Estas a salvo- contesto ella y sentí sus ojos clavados en mí, lo fuerte de su mirada.
- No pregunte eso, te pregunte ¿A dónde me llevas?, no tengo tiempo para dar una vuelta, necesito estar fuera de mi empresa en 20 minutos para una rueda de prensa.
-Te llevo a casa, nuestra casa, y no iras a que esos buitres se alimenten de tu dolor-Contesto tranquilamente.
No pude evitar verla a los ojos, quiero saber si escuche bien, me dice que vamos a casa, ¿me da órdenes? Aparece una sonrisa socarrona de sus labios y levanta despacio su mano para que me acerque.
-No me dirás…-comencé a protestar.
-Sé que tal vez este no fue el mejor momento, después de tanto tiempo ¿cuál es el mejor momento? Puedo inventarte mil excusas por las que no volví, secuestro político, recuperación médica, desperté de un coma, te puedo inventar mil cosas pero solo quiero que sepas la verdad, mi patética verdad, desperté hace un año, y quería llamarte en el instante, pero no podía, adelgace más de 10 kilos, perdí la movilidad de mi brazo, me raparon, tenía cicatrices… era horrible… no era ni la mitad de lo que fui, ni física ni espiritualmente no camino bien, no puedo sostener nada con la mano izquierda, y tengo esto…-Su voz se quebró, con cuidado quito parte de su cabello de la cara, y pude ver una cicatriz que enmarcaba su cara, -Uso maquillaje… extensiones de cabello… pero estoy marcada, Soy horrible.
-Es lo más egoísta que me has dicho- Le digo y siento la furia invadir mi cabeza-que crees que soy, que monstruo crees que soy, pensaste que no estaría para ti si no te vez como una súper modelo, pensaste que te despreciaría si cambiaba tu aspecto, yo también cambie, yo sufrí tu ausencia, llore tus heridas, lamente tu partida, yo estuve bañada de sangre, y no sabes lo asustada que estuve... pero qué más da, ahora no eres quien fuiste, no soy quien era, tú y yo somos desconocidas, tú y yo somos solo ex –compañeras.
-Pareces molesta de verme… pensé que sería lo contrario.
- Si hubieras venido a mi primero antes de anunciarte por la televisión y tener que enterarme por las noticias de tu regreso, que estabas viva, que estabas bien, tal vez no estaría aquí pensando en mandar un SOS a mi secretaria por mi secuestro.
- Pues si tu secretaria te hubiera pasado mis llamadas no tendrías que pensar que te estoy secuestrado, tengo más de un mes intentando contactarte.
No… no fue mi secretaria, fui yo… ella tiene un cuadernito de llamadas que quiso pasarme, desde es importante hasta de verdad no deja de llamar, yo solo la ignoré, no sé porque tenía la esperanza de que me llamara a mi celular y no a la oficina.
-Lo hice todo mal…- mi voz se quiebra, que me queda lo he hecho todo mal, solo quiero salir de aquí. -fui yo quien no...
-Lo sé, tu secretaria me llamo, porque tu tenías mucha urgencia por tener un lugar en mi conferencia, de hecho, le di pases para que entraras después a la zona de reservados, ella fue quien permitió que estuvieras hoy en mi auto, no seas tan mala con ella, solo quería que estuvieras con alguien familiar en estos momentos, era muy recelosa conmigo hasta que le pediste la entrada.
-yo...
-No te preocupes, tienes que asimilarlo, procesarlo, ver tus pros y contras, todo tu proceso de siempre, por el momento vamos a comer...
-Vamos a casa.
Supongo que ya nadie quiere estar en casa, pero aguanten un poco, volvi con la tempestad a molestar un rato, y prometo terminar la historia de una vez por todas.
Saludos y cuídense los quiero.
